PREOCUPACIONES


El verano era grandioso por el simple hecho de que existían las vacaciones, y gracias a ello había podido estar presente en el aniversario del inicio del reinado de su madre. Andy conocía muy bien a su mamá y años atrás había empezado a notar que cada año cuando se acercaba la fecha del aniversario de su coronación, su mamá se encontraba algo distraída, por años asumió que se debía al hecho de que le preocupaba volver a congelar el reino, pero debido a lo ocurrido en el baile, ahora en su mente se hizo presente la idea de que su padre estaba involucrado.

No sabía demasiado sobre la historia de amor entre sus padres, estaba claro que era algo de lo que a la Reina de Arendelle no le gustaba hablar, y su papá en alguna ocasión le confesó que era algo de lo cual le prometió jamás hablar a Elsa. Entre los pocos datos que tenía acerca de ellos, es que se conocieron en la coronación de su mamá a la cual él asistió como uno de los muchos invitados en representación de su reino Las Islas del Sur, también sabía que Hans le salvó la vida a Elsa en el castillo de hielo cuando un par de soldados de Weselton intentó asesinarla, pero algo había pasado entre ellos que provocó que ambos se detestaran por años.

Recordaba haber sorprendido a sus padres discutiendo cuando él era pequeño (y no tenía idea de quién era su papá), además, su mamá en más de una ocasión dejó en claro que no deseaba que Hans fuera parte de sus vidas, claro que nunca le dió una explicación del porqué ella no quería que estuviera cerca. Aún en la actualidad ni siquiera tenía una teoría sólida de que pudo haber pasado entre ellos.

Sólo imaginaba que tuvo que haber sido algo malo, su mamá ni siquiera le había dicho que estaba embarazada a Hans y al parecer ni lo invitó al bautizo o cualquier celebración por su nacimiento, su tío John le contó que en realidad fue él quien le dió la noticia de que Elsa había tenido un hijo sin siquiera imaginar que Hans era el padre de ese bebé. Sin mencionar que, su mamá solía estar muy triste cuando él era pequeño, seguramente jamás podría olvidar el cómo la descubrió llorando amargamente por las noches.

Mentiría si dijera que el recordar esos momentos no provocaba que sintiera un rencor hacía su padre por haber herido los sentimientos de su mamá, pero se decía a sí mismo que Hans siempre fue un buen padre para él y parecía que sus padres ya habían hecho las paces, incluso eran amigos y su mamá parecía ya haber superado el pasado, pero después de lo ocurrido en el baile ya no estaba tan seguro.

Su mamá ya había bailado en ocasiones anteriores con Hans, la primera vez que los había visto bailar fue algo que sorprendió a todos, y genuinamente, a Andy lo había cautivado y lo hizo querer memorizar aquel momento ya que quizá eso jamás volvería a pasar. En las pocas ocasiones en las que sus padres fueron pareja de baile, todo había estado bien, incluso su mamá se veía muy feliz cuando lo hacían, pero por algún motivo, dejaron de bailar juntos por años, sin embargo no se preocupó demasiado, no encontrando raro el hecho de que Elsa se mantuviera alejada de la pista de baile, pero, cuando vió a su mamá salir tan de prisa del castillo en medio de una danza, le hizo cuestionarse todo lo que creía.

Quizá su mamá jamás había superado del todo el pasado y aún le lastimaba recordar el romance que mantuvo con Hans, pero sin duda algo la alteró, y odiaba no ser capaz de averiguar qué fue aquello que la hizo salir huyendo, quería ayudar a su mamá, pero Elsa de Arendelle no era una persona que se caracterizara por hablar de sus sentimientos y permitiera que los demás la ayudaran.

—Andy, estoy bien. No te preocupes — fue lo que obtuvo como respuesta cuando le preguntó cómo se sentía.

—Mentirosa —pensó el heredero a la corona y aún estaba convencido de que su mamá ocultaba el cómo se sentía realmente, seguía actuando extraño y evadía a Hans.

Intentó averiguar algo más hablando con su papá a pesar de que las posibilidades de que él le dijera algo eran muy bajas. Hans le aseguró que él había intentado hablar con Elsa, pero que la Reina insistió en que ya se sentía mucho mejor, pero se rehusó a querer explicarle que había ocurrido, tan sólo le aseguró que ya había hablado con Anna y que eso la ayudó bastante.

Su tía Anna no estaba dispuesta a hablar al respecto, cuando le preguntó si ella sabía algo, tan sólo titubeó y balbuceo un poco antes de decirle que era que algo que sólo le correspondía decirle a Elsa, pero insistió en que no había nada de qué preocuparse, pero él no podía estar tranquilo.

Mucho menos desde que Ostein le contó que al parecer su madre tenía planes de viajar a Berlín. Pedirle a su amigo que intentara averiguar algo sobre lo que le ocurría a la Reina había sido su última opción para llegar a la verdad, puesto a que Ostein trabajaba para su mamá, pasaba mucho tiempo con ella en su oficina así que pensó que él podría obtener algo de información, pero claro, su mamá era demasiado reservada y desconfiada como para hablar abiertamente sobre sus preocupaciones, sentimientos, etc.

—Al parecer en la carta decía que un representante de Arendelle debía asistir a una reunión de rutina al Congreso de la República, en Berlín — le dijo Ostein —, me parece inusual que ella haya decidido de inmediato que ella asistirá personalmente.

—Si, es extraño — concordó Andy. Tomando en cuenta que su madre había nombrado a Liv la representante de Arendelle en el senado. — Ella…usualmente hace todo lo posible para no salir del reino.

Y era verdad, hacía años que la Reina de Arendelle no subía a un barco, siempre enviaba a sus tíos Anna y Kristoff para asistir a compromisos sociales en representación del reino, y en cuanto a asuntos políticos, como senadora Liv se encargaba de algunos de ellos, y poco antes de que él decidiera entrar a la academía militar, Elsa le había encomendado hacerse cargo de algunos esos compromisos, ya que como futuro Rey, era conveniente que se fuera familiarizando con esa clase de deberes.

En el pasado, Elsa tuvo una etapa en la cuál parecía esperar con ansías cualquier excusa para salir de viaje, en muchas de esas ocasiones en que asistió a algún funeral, baile o reunión importante, su padre fue quien la acompañó, pero ahora parecía haberle vuelto a temer a la idea de viajar en barco.

Y sin duda, no había sido la más emocionada cuando le dijo que deseaba seguir los pasos de su padre y convertirse en Almirante, incluso intentó convencerlo de enfocarse en un área distinta; una que fuera en tierra firme de preferencia, pero finalmente, Hans se encargó de hablar con ella y logró convencerla de permitirle asistir a la misma academía a la que asistió su padre en su juventud.

—Viejo, ella normalmente es rara — la voz de Ostein lo trajo de vuelta a la realidad —, pero sin duda creo que hay algo distinto, y ayer cuando me dirigía a su oficina, tu papá salió de allí.

—Por favor no vuelvas a sugerir que ellos tienen una relación en secreto — dijo recordando la ocasión en que poco después de haberlo conocido, su amigo comentó que sería posible que sus padres tuviesen cierta clase de encuentros en la oficina de su madre.

—No iba a hacerlo — dijo Ostein — creéme, en este tiempo que llevo trabajando para Elsa, me queda claro que no tiene ningún romance o vida social en general — agregó —, pero creo que tu papá está involucrado en lo que sea que le haya pasado en el baile.

—Pienso lo mismo —suspiró el Príncipe —. Y sea lo que sea, es claro que será uno más de sus secretos y ninguno de los dos me va a decir que les sucede — bajó la mirada un momento intentando poner en órden sus ideas —. Si mamá continúa estando firme en su decisión de ir a Berlín debes aceptar acompañarla y asegurarte de que ella esté bien.

—No necesitabas pedirmelo, Andy — Ostein puso una de sus manos sobre el hombro del rubio — somos amigos y sabes que también siento cierto aprecio por tu mamá, te mantendré informado sobre cualquier cosa que averigue y si tu mamá vuelve a actuar como lo hizo en el baile, te contactaré de inmediato.

—Gracias Ostein — sonrió el joven Príncipe —, por ahora iré a ver a mamá, veamos si esta vez puedo conseguir que me diga algo.

—Mucha suerte, la necesitarás.

Así pues, el heredero al trono de Arendelle se dispuso a ir en dirección a la oficina de su madre, a pesar de ser un día domingo a mitad de julio, sabía que su mamá estaría trabajando o en caso de no ser así, la idea de la Reina de relajarse y divertirse era leer algún libro en su oficina; dónde sabía que era poco probable ser interrumpida.

No estaba equivocado en sus suposiciones puesto que al tocar la puerta inmediatamente escuchó la voz de su madre diciendo "adelante". Al girar la perilla de la puerta y empujarla, pudo ver a la rubia sentada en el sofá con un libro entre las manos.

—Andy, ¿Qué te trae por aquí, cielo? — preguntó Elsa con una dulce sonrisa en el rostro — Pensé que pasarías el día con tus amigos, ya que no quisiste ir a la villa a pasar el fin de semana con tu padre.

—Quería estar contigo —respondió Andy.

—¿Sigues preocupado por mí? — Elsa alzó una de sus cejas — Hijo, ya te dije que estoy bien, lamento tanto haberte asustado, pero ya estoy mejor — dijo —, y en definitiva no necesito que le pidas a tu amigo que me espíe — soltó una pequeña risa —. Es tierno que quieras cuidarme, pero yo debería ser quien se preocupe por tu bienestar, no al revés.

—Es que no entiendo porque no me dices que te ocurre —dijo él —, porque es obvio que algo te afectó demasiado el otro día, ¿Es algo que hizo papá?

— ¿Por qué piensas que tu papá tuvo algo que ver en eso? — Andy alzó una ceja y se cruzó de brazos —Ok, entiendo por qué pensarías eso — dijo la Reina —, sé que haberlo abandonado en medio de la pista de baile te dió la impresión de que estoy molesta con él, o algo por el estilo — agregó —. Solamente tenía un malestar y necesitaba aire fresco.

Andy no quedó muy convencido con la "explicación" de su madre.

—Ok, si dices que tomar aire fresco era lo que necesitabas, el viaje a Berlín te sentará bien —mencionó Andy.

—Ostein ya te dijo —concluyó la Reina —. Anders Adgar, te repito que soy una mujer adulta que no necesita de un niñero, no es necesario que me mantengas vigilada.

—Hace mucho que no sales de Arendelle.

—Quizá es momento de hacerlo, además, tú eres de las personas que más me ha dicho que debería viajar más, no entiendo porqué ahora es un problema para ti —dijo Elsa.

—El problema es que siento que me estas ocultando algo — contestó Andy — ¿Estás segura de que te sientes bien como para viajar? Si enserio deseas ir a Berlín, al menos déjame acompañarte — insistió el Príncipe —Vine a Arendelle a pasar las vacaciones contigo.

Elsa cerró el libro y lo colocó en la mesita junto al sofá, se acomodó en el asiento e invitó a su hijo a sentarse a su lado. Andy obedeció y se sentó junto a ella.

—Te quiero mucho Andy, y me encantaría que algún día nos tomaramos unas vacaciones juntos — dijo la rubia —, seguramente serías el mejor compañero de viaje del mundo, pero en esta ocasión será un asunto de trabajo y necesito que te quedes a cargo de Arendelle mientras no estoy — Elsa acomodó un cabello rebelde detrás de la oreja de Andy —, además, será un viaje corto, ni siquiera notarás mi ausencia.

—Eso es mentira — dijo Andy —, todavía no te vas y ya te extraño — sus palabras consiguieron conmover a la Reina de las nieves, quien lo rodeo en un fuerte y largo abrazo.

—Eres el mejor hijo que pude haber deseado y sin duda alguna, lo mejor que me ha pasado en la vida — dijo Elsa.

La Reina de Arendelle había dicho esas mismas palabras cientos de veces, pero como siempre, Andy dudaba mucho que eso fuera verdad, porque sin duda, su mamá merecía algo mejor.

Cuando el resto de los miembros de la familia fueron informados sobre los planes de viaje de la Reina, se encargaron de interrogarla con respecto a su bienestar, incluso Kristoff y Hans se ofrecieron a acompañarla, pero Elsa deseaba ir sola (o lo más sóla posible, tomando en cuenta que Ostein la acompañaría).

Kristoff pareció resignarse rápidamente a que ella no cambiaría de opinión, pero si algo sabía, es que Hans Westergard era terriblemente insistente. El pelirrojo estaba convencido de que ella necesitaba que alguien la acompañara para protegerla de sí misma.

—Ya hemos ido juntos a Berlín, Elsa — dijo el Príncipe de Las Islas del Sur.

Elsa bajó la mirada, de pronto en su mente se reprodujo el recuerdo de estar en las oficinas asignadas a su reino en el senado, Hans y ella besándose de manera apasionada en un sofá, las cosas hubiesen escalado aún más si Sussy no hubiese entrado a tiempo.

—Estoy segura de que han mejorado la seguridad y no habrá algún atentado esta vez — se obligó a sí misma a recordar algún otro evento ocurrido durante su estancia en Berlín. — No voy a estar en peligro, ¿Ok?

—Elsa, a todos nos preocupa tu bienestar y no sé si te has recuperado del todo de lo que pasó en el baile — Hans se acercó a ella y la tomó de las manos —, ni siquiera quieres hablar sobre lo que pasó y eso me preocupa, no quiero que estés sola tan lejos de casa.

—Necesito salir un tiempo de Arendelle, despejar mi mente un poco, creo.

—Entonces quizá no es buena idea que vayas a un asunto de trabajo — opinó el pelirrojo — Deja que Liv se encargue de asistir a la reunión y tú podrías aceptar la invitación de mis padres a pasar una temporada en Las Islas del Sur, unas pequeñas vacaciones te vendrían bien.

Los padres de Hans se encontraban en Arendelle en ese momento, habían asistido a la celebración y decidieron extender su estadía para asegurarse de que ni hubiera algún problema, Ingrid; la madre de Hans, fue quién más buscó la manera para estar con ella e impedir que estuviera encerrada en su oficina todo el tiempo.

Había sido ella quien le extendió la invitación de acompañarlos en su viaje de regreso a las islas, proponiéndole tomarse unas pequeñas vacaciones alejada del trabajo y todas sus preocupaciones.

—Sabes que siempre serás bien recibida en Las Islas del Sur — dijo Hans —, mucho mejor recibida que yo, debo agregar — bromeó el Príncipe —. Además, mis padres te adoran, y los haría muy felices que aceptaras su invitación.

Sabía que eso era verdad, Ingrid en especial se encargaba de demostrarle que era querida y apreciada, el padre de Hans por su parte, se mantenía un poco más alejado de ella, Elsa asumía que él intentaba darle su espacio y no incomodarla, los padres de Hans estaban al tanto de la historia entre Hans y ella, así que no era de extrañar que el hombre temiera alterarla si no le daba su espacio.

Aún así, ella sabía que ambos se preocupaban por ella y podría contar con ellos siempre, incluso Liv en alguna ocasión había comentado que en un tiempo estaba celosa de Elsa, porque sentía que sus suegros la querían más que a ella.

—En otra ocasión —dijo Elsa.

—Su barco sale mañana a mediodía en caso de que…

—No cambiaré de opinión — aseguró Elsa con firmeza —, agradezco tu preocupación y la de todos, pero ya tomé mi decisión y por milésima vez, estaré bien.