Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball Super, Dragon Ball Daima, Dragon Ball GT no me pertenecen. Uso sus personajes sin fines de lucro.

Capítulo catorce: Confessio

El viento se levantó como un torbellino, el suelo tembló y las manos de la heredera del desaparecido planeta Vegeta se hicieron puños estremecidos como todo su cuerpo que intentaba, en vano, contener el desborde emocional del que ahora era presa. Si pensaba en lo que había pasado, la ira saiyajin le hervía con mayor furor en las venas. No hubo ninguna manera de contenerse.

La vibra de su KI cobró fuerza y este la ondeaba bajo un velo blanco de energía abrasadora fluyendo por todo su ser. Había volado lejos del estudio. Gracias a lo aprendido con Goten, era capaz de percibir la energía de los demás por su propia cuenta, así que no se sorprendió cuando su mejor amiga apareció ahí.

Pan era otro caso. estaba sorprendida. Bra, la princesa que no le gustaba ensuciarse las manos, que veía el entrenamiento como algo vulgar, desagradable, aburrido e innecesario manaba de sí un poderoso KI. Y con mayor razón tratándose de una saiyajin, el enojo creciente y reverberante en ella aumentaba su poder de pelea. En ese instante, la hija de Gohan tuvo sentimientos encontrados. No podía ni siquier balbucear una palabra.

Su amiga estaba volando, desbordando poder y llena de rabia de guerrera.

No era la chica que se enojaba repentinamente porque se había partido una uña. Era alguien totalmente diferente.

Y al ser consciente de lo que veía, algo se encendió en el interior de Pan, un sentimiento que poco conocía.

Era envidia.

—Bra. —Hizo un esfuerzo por hablar y dejar atrás todo pensamiento externo, para dirigirse a su amiga y explicarse. —Quise decírtelo.

Los ojos azules de Bra, bajo un ceño fruncido, se posaron ardidos en fuego sobre Pan.

—¿Quisiste hacerlo, pero no lo hiciste? —Bra se acercó peligrosamente a Pan, que tragó grueso. En otras circunstancias, este momento habría resultado fascinante para ella.

—La maestra Sheila, ella…

—Me traicionó como tú lo hiciste. —Espetó con una frialdad la peliazul, que Pan palideció de inmediato, anonadada por la persona que tenía delante. No era Bra, era como ver una versión mercenaria de Vegeta.

—No, Bra, yo no… —No tuvo tiempo de explicarse, Bra la acalló elevando su KI con fuerza y empujándola con una ráfaga de este.

—¡Cállate, Pan! —gritó la heredera, colérica, inundada en rabia. —Orquestaste esto silenciosamente, como una maldita serpiente trepaste hasta destronarme de mi lugar.

—¡Bra, no es así!

Y nuevamente Pan no pudo seguir hablando. Ambas flotaban a metros de un suelo desolado y recoso de una isla desolada. a unos kilómetros de la Capital del Oeste, entonces la peliazul interrumpió a la azabache con un certero puñetazo en la boca del estómago que la dejó sin aire. Pan se llevó las manos a este lugar. No había peleado en demasiado tiempo, pero ese golpe sin dilaciones le despertó su lado guerrero.

El ceño de Pan se frunció y le devolvió el puñetazo a Bra en un derechazo preciso, solo que a esta se lo encajó en una de sus mejillas. Las dos elevaron el nivel de pelea y ascendieron vuelo en un un continuo vaivén de golpes. La pelea era casi igualitaria por dos razones: Pan había dejado de entrenar hacía tantos meses que su condiciona no era la más óptima y Bra había entrenado continuamente, aunque más recientemente del tiempo que llevaba Pan, el hecho de mantener la condición la favoreció.

Además su ira superaba la de Pan y por ese factor, ya llevaba una gran ventaja.

La pelea entre ambas sucedía entre ráfagas casi imperceptibles para el ojo humano común, con puñetazos aquí y allá, explosiones de KI e hilos de sangre apareciendo en sus narices. Pan fue la primera en cansarse y respirar con dificultad.

"Maldición, no estoy para en nada en forma"

—¡Haaaa! —Un grito fúrico de Bra hizo a Pan abrir sus ojos como monedas; la heredera apareció detrás de esta propinándole un estallido de KI de las palmas de las manos en las costillas, lo que la debilitó de sobre manera.

—¡Aahh! —Pan gimió de dolor, y estaba dispuesta a pelear hasta perder el conocimiento, hasta que una presencia poderosa se acercó a ellas llegando en cuestión de segundos.

En un parpadeo, Gohan golpeó la nuca de Bra dejándola inconsciente y sosteniéndola para que no cayera al vacío. Miró su hija magullada y se sorprendió. Algo le decía que no se trataba de un entrenamiento.

—Pan, ¿que fue lo qué pasó?

—Papá, yo… Es mi culpa. —Balbuceó Pan, con lágrimas en los ojos.

No fue la única presencia en ir. En pocos minutos, Vegeta también llegó al lugar, escondiendo la sorpresa de ver a las dos chicas magulladas y un poco molesto de ver a su princesa inconsciente en brazos de Gohan.

—Dámela.

Gohan no dudó un segundo en depositar a la peli azul en los brazos del príncipe.

—Habla, mocosa. ¿Qué pasó entre ustedes dos para que se pelearan así? —Vegeta increpó a Pan, que era sostenida por Gohan mientras intentaba regular su respiración y sufría los moretones.

—Déjala en paz, Vegeta—. Pidió con una seria mirada Gohan, dispuesto a defender a su hija y hacerle saber al contrario que esta no estaba sola.

—Hmp. —Chisteó el saiyajin puro, antes de emprender vuelo con destino a la Corporación Cápsula con su hija en brazos.

El silencio permitió darles tregua a los Son, el padre se encontraba inmerso en la genuina preocupación por su hija, a quién siempre apoyaría sin importarle la naturaleza de los hechos. En el fondo, Gohan sabía que Pan podría haber hecho más en esa pelea, conocía bien la capacidad de batalla de la menor, y que además esta no había peleado en serio como seguramente si había hecho Bra. Seguramente, el pelear con su mejor amiga, a quien por el contrario siempre había cuidado y protegido, debía suponer shockeante para ella.

—Vamos, Pan. Le pediremos una semilla del ermitaño al maestro Karin.

Pan no dijo nada, se dejó guiar por su padre hasta la torre en donde el felino les otorgó una de las pocas semillas para que la muchacha se recuperara. Después de mascar la semilla, su cuerpo regresó a la normalidad paulatinamente.

Gohan agradeció y después volaron al Monte Paoz, este observó por le rabillo del ojo el rostro decaído de Pan, mientras unas lágrimas salían de los ojitos de esta.

Ya a unos metros en el aire de la casa de Gohan y Videl, esta última los esperaba. Ella no era capaz de sentir el KI de los demás, pero su corazonada de madre le hizo saber que algo había ocurrido con Pan.

—Fue mi culpa. —Confesó la chica, aminorando el vuelo para que las palabras no se las llevara el viento y desmejorada emocionalmente por admitir lo que pasó. —La maestra Sheila me dio el papel principal de la presentación en primavera.

Gohan y Videl se miraron confundidos.

—¿Y eso por qué es algo malo? —Inquirió saber Videl.

—Porque ese papel siempre ha sido de Bra. —Vociferó Pan, como si hablara de lo obvio y evidente, juzgándose a sí misma en el proceso. —Y yo se lo robé.

—No es así, Pan. Tú te lo ganaste con tu esfuerzo y tu dedicación.

—Así es. Trabajaste muy duro por lograrlo.

Pan sacudió la cabeza en negación, contrariada por los puntos de vista de sus padres.

—Yo solo quería bailar. —Confesó.—Yo no quería unirme a la academia, no competir con Bra y esas chicas… Solo quería usar esas zapatillas.

Nuevamente, el matrimonio se miró entre sí, ahora preocupados.

[...]

La primera vez que Vegeta quiso saber si su hija tendría madera de guerrera, sucedió cuando esta era aún muy pequeña, cuando daba sus primeros pasos. Recordaba vagamente a las mujeres saiyajin, pero sabía que su raza era fuerte y decidida sin importar el género. Aún cuando era un bebé, su primogénito había demostrado la valía de guerrero, pues soportaba cualquier posible caída o golpe sin lloriquear.

Tristemente, no pudo decir lo mismo de Bra, pero si de la nieta de Kakarotto aunque esta fuera escandalosa y llorona. Pero tenía fuerza, y soportaba los golpes decidida. Su hija no.

Al principio le costó aceptarlo. Luego para él fue evidente; su hija era mucho más valiosa. Guerrera o no, era una princesa. Su princesa.

El mismo Vegeta no creía hasta que sus propios ojos vieron a Bra que esta era la que había explotado un asombroso KI.

Entre el asombro, asomó la preocupación. Su hija yacía sin consciencia en los brazos del hijo mayor de su rival. Gohan no tenía porque cargarla, si no él como su padre se encargaría de ella.

Con la joven en brazos, la observó mientras la llevaba consigo en el aire, ahora vulnerable, pero minutos atrás siendo una poderosa guerrera. Una lo suficientemente fuerte como para darle una paliza a la nieta de Gokú. Lo que hubiera dado por haberlo visto.

Así que una sonrisa orgullosa se formó en su rostro.

—¿Vegeta? ¿Qué fue lo que pasó? —. Bulma apareció preocupada en donde este descendía con Bra en brazos. Su corazón de madre latió desbocado cuando vio a su heredera inconsciente.

—Estará bien. —Fue todo lo que dijo el príncipe, pasando de largo de su mujer con destino a la cámara de recuperación ubicada en la corporación.—Solo tuvo una pelea con Pan.

—¿Con Pan? .— La científica no daba crédito a lo que escuchaba de su esposo, pues su hija y la de Gohan y Videl jamás habían tenido una pelea, o no alguna que involucrara los puños y la violencia física. —¿Cómo es posible? ¿Pan le hizo esto? ¡Esa niña! Gohan y Videl tendrán que escucharme.

—Ja —Se rió Vegeta esta vez, descolocando a Bulma. —Esa mocosa no quedó mucho mejor que Bra.—Vegeta se regocijaba en las imágenes mentales que recreaba su mente acerca de esa pelea. —No te preocupes, Bulma. Ambas son saiyajins, ¿se te olvida?

Otro miembro de los Brief había sentido el impresionante KI de Bra y se dirigía a toda prisa a la Corporación Cápsula. Cuando Trunks llegó, Vegeta y Bulma ya se habían encargado de dejar a Bra descansado dentro de una cápsula que sanaría sus heridas y la recompondría.

—¿Qué ella y Pan pelearon? —. Trunks creía no haber escuchado bien, cuando su padre le contó lo sucedido. No se imaginaba que ese par podría pelear entre sí, especialmente porque escucharlo de su hermana era toda una novedad. Si no hubiera sentido el KI de esta ascender estrepitosamente, no lo creería.

Y además, no era su única preocupación. Realmente quería saber cómo se encontraba Pan. Él sabía que ella no había peleado en mucho tiempo, por lo que seguramente su hermana había encontrado alguna ventaja con ello y si bien no pensaba que Bra fuera capaz de vencer a Pan, si pudo haberle dado pelea… Y Pan acababa de recuperarse de su último diagnóstico médico, entonces, no sabía hasta que grado podía ser negativo para esta encontrarse en una pelea.

—Parece que después de todo, tu hermana si es una guerrera. Era inevitable. Tarde o temprano pasaría. —Decía Vegeta, reluciendo orgullo en su expresión facial. Trunks volvió de sus pensamientos, y le tuvo que preguntar a su padre porque la intriga lo carcomía.

—¿Qué hay de Pan? ¿Cómo está ella?

Vegeta se encogió de hombros.

—A mí no me preguntes, Gohan se encargó de ella. Bra la dejó bastante golpeada. No sé que clase de pleito habrán tenido las dos.

Y Trunks se moría por saber. Necesitaba saber, que la chica de mirada ébano se hallaba bien, era tan fácil como usar la suficiente energía para emprender el vuelo hasta el Monte Paoz, algo que no le tomaría más allá de unos treinta minutos, pero su cuerpo se tensaba impidiéndole su propio deseo y afán por ir a ver Pan, porque tenía miedo de cómo podría reaccionar.

Y es que todo había cambiado precipitadamente con aquel beso.

Rememoró los suaves labios de Pan, con un toque dulce, un labial tenue, un roce refrescante que lo hizo sentir en las nubes. Luego recordó de quién se trataba, y se maldijo. Acabó por traicionar su amistad, a Gohan y a sus familias, cuando lo normal era verla a ella como a su propia hermana. Y no era así y se odiaba por ello, por no seguir el curso normal y esperado de las cosas.

"Soy un completo imbécil"

Nunca recibió la respuesta al mensaje que le envió. Tampoco consideraba que la merecía. Ella estaba en todo su derecho de no volverle a dirigir la palabra; bueno, quizás si se estaba adelantando a los hechos, pero no veía un motivo real por el cuál ella haría todo a un lado para continuar siendo amigos.

Por un momento, cuestionó que era lo que tenía en la cabeza; ¡por el amor a Kamisama, él ya era un adulto, un hombre hecho y derecho, el heredero de la compañía más grande a nivel global! Y actuaba como un joven sin un sentido de dirección sobre la vida misma, buscando lo que de modo alguno no le pertenecía; era una brecha demasiado grande para ser ignorada, pues él y Pan se encontraban en etapas muy diferentes.

Era incluso egoísta de su parte pretender a Pan.

Luego, fue a ver su hermana, que descansaba en la cápsula. Esta había determinado un tiempo estimado de recuperación dentro de las siguientes cuatro horas. Vio los moretones que iban sanándose lentamente en el rostro de la más joven, pensando en lo fuerte que le habría golpeado Pan a Bra para que la peliazul acabara así. Y según su padre, Pan lo había pasado mucho mejor…

—Así que incluso estuviste volando—. Estaban a solas en la habitación de recuperación, y Trunks habló viendo el rostro de la segunda heredera al otro lado del cristal—¿Cómo aprendiste? ¿Eres tan autodidacta que no necesitaste de nadie, Bra?

Trunks no se lo creía. Algo era muy obvio para él: para darle pelea a Pan, significaba que su hermana había comenzado a entrenar y para alcanzar un nivel tan avanzado en un tiempo relativamente corto, era porque alguien le había enseñado como lograr las técnica que había usado, tanto la técnica de vuelo como los ataques suscitados en la pelea.

[...]

Del otro lado de la Capital del Oeste, Goten también se había percatado del inminente KI de la princesa saiyajin, y de que este estalló cerca de Pan. Luego, pudo percibir como la energía de Bra y la de su sobrina se enfrentaban. Estuvo realmente preocupado, preguntándose que pudo haber sucedido entre las dos chicas para enfrentarse como jamás había pasado. También había sopesado la posibilidad de que estuvieran entrenando entre ellas, pero su sobrina recién lograba recuperarse de su condición médica.

Lo más importante, era que el KI de Bra no había aumentado gradualmente como era habitual en un entrenamiento predispuesto, sí no que lo había hecho de súbito, como cuando aparecía un enemigo poderoso al que enfrentarse, o cuando una emoción demasiado fuerte abarcaba el corazón de un guerrero saiyajin.

Goten ya volaba al lugar de los hechos cuando las energías de Gohan y Vegeta se unieron a las de las chicas. Tras la aparición de Gohan, la apabullante aura de Bra dejó de emitirse intensamente, y se alejó junto a la de Vegeta de la de Gohan y Pan.

Fue en ese punto que Gohan se encontró entre la espada y la pared: si volar hacia la Corporación Cápsula o si volar al Monte Paoz.

"No seas tonto, es una respuesta demasiado obvia, Goten, ¿Por qué dudas?"

Pan era su familia, la misma sangre corría por sus venas. No era prudente ignorar el estado de su sobrina por ir a ver cómo se encontraba su discípula, además, ¿Qué explicaciones podría dar a Vegeta y Bulma, más allá de que estaba preocupado por la hija de estos dos?

Así que contrario a su impulso por querer cerciorarse del estado de Bra, la ruta de su vuelo incansable tuvo por objetivo al Monte Paoz. Cuando arribó, Gohan y Videl lo recibieron gentilmente y su hermano le habló de lo ocurrido.

—Parece que Bra se enfadó con Pan porque le dieron el estelar de su presentación de ballet. —Goten no se creía bien las explicaciones de su hermano, le costó asimilarlas. ¿Había escuchado bien?

—¿Que Pan qué? Gohan, ¿de verdad estamos hablando de la misma Pan? —. Y es que el hijo menor de Gokú le era casi imposible de creer. ¿Su sobrina, bailarina de ballet? Bufó sin poder evitarlo, aguantándose la risa.

—Pan comenzó a practicar ballet en privado con la maestra del estudio al que va Bra. —Explicó esta vez Videl, viendo que a su cuñado le costaba comprender.

—Pero ella siempre se dormía en la presentaciones de Bra, ¿Cómo es que de pronto es ahora una bailarina? —Se preguntó en voz alta Goten, contrariado, sin entender que había hecho que su sobrina siguiera ese camino de ser cierto; quizás y solo quizás, había madurado.

—Créeme nosotros también lo pensamos, pero a ella en verdad le gusta. —Añadió Gohan, con una leve sonrisa.

"Vaya, quién lo diría"

—Oye Gohan, ¿y qué hay de Bra? ¿Ella se encuentra bien? —Gohan no encontró nada raro que su hermano preguntara por la peliazul, después de todo siempre había tratado con dulzura a esta y era una pregunta esperada dadas las circunstancias de lo ocurrido.

—Si, estoy seguro que lo está —Contestó este—Pero deberías haberla visto, Goten. Si yo no hubiera intervenido, estoy seguro de que no se detendría hasta acabar con Pan. Yo jamás la había visto así.

Goten no supo como procesar lo que le dijo su hermano, pero tragó grueso, porque como el instructor personal y maestro designado de Bra, sintió que esto era también su responsabilidad. Ya hablaría con ella sobre lo que pasó y le enseñaría a mejorar la ira, después de todo Bra era una chica en una edad revoltosa y revolucionaria, llena de emociones intensas, así que necesitaría ayuda para saber como controlarlas, en especial acerca de su lado saiyajin.

De algún modo, se sentía algo responsable por haberle ayudado a Bra, pero eso no significa que se arrepintiera. Después de todo, era el genuino deseo de ella el de convertirse en una guerrera, pero no esperaba que usaría la mejora de sus habilidades para enfrentar a su sobrina. Ahora, Pan había resultado golpeada porque había enseñado a Bra.

Creía Goten, que él tenía cierto grado de responsabilidad.

Cuando vio a su sobrina, esta estaba pensativa y cabizbaja, se notaba que el encuentro con la hija de Vegeta y Bulma le había afectado emocionalmente.

—Toc, toc. —Dijo tocando la puerta de la habitación y entrando, mirando con algo de culpa a Pan, aunque su cuerpo ya estaba sano después de consumir una semilla del ermitaño. Las heridas ahora no eran físicas.—¿Cómo estás, panecilla?

—Ahora no tengo ánimos, tío Goten. —Vociferó esta sin mirarlo, desviando la mirada hacia otro lado. El otro la miró con curiosidad, un poco sorprendido.—Entiendo que me merezco lo que pasó, pero… ¿Cómo es posible? ¿En qué momento Bra se ha hecho tan fuerte?

Goten parpadeó un poco increpado por las palabras de su confundida sobrina, pesándole sus dudas y mordiéndose la lengua ante la verdad.

"Ay Pan, si supieras que soy el responsable"

—Bueno… recuerda que ella es una saiyajin también. —Agregó este, intentando desviar el foco de atención en el que su sobrina estaba pensando.

—¡Es cierto! Pero yo he trabajado tanto, por tanto tiempo y ella… ¿Fue más fuerte que yo?

Pan no pensó con lógica sobre lo qué pasó. No midió la circunstancias reales: su falta de entrenamiento, el tiempo que había pasado desde la última vez que elevó o utilizó su fuerza en serio, y el shock emocional y la conmoción por la situación que tanto Bra como ella estaban atravesando. Además, Bra fue favorecida por la ira, mientras que Pan no estaba dispuesta a una pelea en serio.

—¡Anímate, Pan! Ya volverás a entrenar y ser tan fuerte cómo siempre. ¿Ya olvidaste cuando me ganaste en el torneo de artes marciales?

Goten intentó animar a su sobrina y lo logró mínimamente. Pan esbozó una pequeña sonrisa al traer a su mente esas memorias, en las que además, también recordaba con claridad a su mejor amiga animándola desde la tribuna.

—Oye, y ¿cómo es eso que estás practicando ballet?

Pan levantó la mirada hacia el curioso Goten y las mejillas se le encendieron.

—¡¿Qué te importa, tio Goten?! — Pan no quería dar explicaciones y empujó al aludido sorpresivamente fuera de su habitación, cerrándole la puerta en las narices y poniendo a este nervioso.

—¿Qué rayos le pasa? —Se preguntó este un poco molesto en voz alta.

Luego, él escuchó unos pasos aproximándose. Pensó en primera instancia que se trataría de Gohan o de Videl, pero conocía lo suficiente la clase de pasos de estos dos; los pasos que se acercaban, eran más suaves y delicados. Cuando se fijó en la persona, vio una mata de cabellos rubios lacios.

—¿Marron? —.Hacía mucho no veía a su amiga de la infancia. —¡Qué gusto verte! ¿Qué estás haciendo por aquí?

—Goten, lo mismo digo. —Asintió esta, sonriéndole, contenta de verlo. —Me estoy quedando en la casa de el señor Gokú y la señora Milk por un tiempo.

—¿Ah, si? Mi mamá no me había dicho nada. —Agregó Goten, pensativo. Milk le daría un jalón de orejas cuando se vieran, hacía rato no la llamaba ni la visitaba.

—Si, es que.—El rostro pálido y blanco de Marron se tornó rosado y tímido.—Uub y yo vamos a casarnos.

—¡¿Qué?! ¡Pero qué bueno, felicidades! —Dijo con genuina alegría el hijo menor de Gokú y luego siguió charlando con la rubia sobre los planes que esta y Uub tenían sobre la boda y dónde vivirían. Gokú y Milk habían sugerido que hicieran una casa junto a la de ellos y la de Gohan y Videl, pero ella y Uub aún lo estaban pensando.

—No se me da muy bien volar. —Dijo esta vez Marron.— Prefiero conducir, y la montaña Paoz esta muy apartada de la civilización, aunque es un bonito lugar para tener una familia. —Sonrió, pensando en los chiquillos revoltosos que en un futuro esperaba tener con su prometido.

—Tener una familia eh. —Goten se proyectó en las palabras de su amiga, pues también estaba comprometido con la chica que por años lo había cautivado… ¿Hacer una familia con Pares? ¿Ese era el plan, cierto?

—¿Qué hay de ti y de Pares?

—Bueno, nosotros no lo hemos hablado aún, pero pensábamos en casarnos el próximo año. Ella quiere pensarlo muy bien.

—Espero que sean muy felices juntos.

—Si, yo también. Gracias, Marron. —Goten pensó en ello. Algo aún era molesto y no era claro para él, necesitaba respuestas de porqué estaba ¿Incómodo con la idea de casarse? No, para nada, no tenía porqué si después de todo era feliz con Pares.

Después de eso, Goten fue a la casa de sus padres, con suerte encontró a Gokú ahí que en ese momento recibía un jalón de orejas de su esposa por haberse escapado del trabajo en la huerta. Cuando lo vio, el jalón de orejas de su padre pasó a ser suyo, pues evidentemente su madre lo regañó por su descuido.

—¡Eres un ingrato, Goten! —Le gritaba Milk, mientras este se quejaba.

—¡Ayayaya, mamá! ¡Eso duele!

—¡Lo siento, Goten! —Gokú ya en la puerta aprovechaba la oportunidad para escaparse y salir de la casa, cosa que hizo que su madre lo soltara y saliera corriendo con un cucharón en la mano para pegarle a su marido.

—¡Regresa aquí, Gokú! ¡No huyas, cobarde! ¡No he terminado contigo!

Sus padres se perdieron en la llanura del monte Paoz y Goten se echó a reír.

—Las cosas nunca cambiarán con ellos dos.—Dijo en voz alta y luego emprendió vuelo para ir a ver a su prometida.

"No le he hablado a nadie sobre el entrenamiento privado que llevamos Bra y yo. Es mi culpa que ella se haya hecho tan fuerte… Sé que debería decírselo al menos a Pares, pero…"

—Tal vez debería haber buscado trabajo en un nuevo bar y no haber aceptado el pedido de Bra. —Era la realidad y lo más tranquilo para él, pero la princesa casi le había rogado y la paga era demasiado buena para negarse.

Los pensamientos de Goten fueron interrumpidos cuando este casi choca contra una persona en su vuelo, se extraño en un primer momento por no haber sentido lq presencia al estar pensando en aquella princesa y canalizó su rastreo de KI, pero sintió nada de parte de aquel individuo, ni una pizca de energía y eso lo hizo entrecerrar la mirada y desconfiar.

Este lucía como un apuesto joven de piel pálida, cabello negro, ojos profundamente azules, un estereotipo de joven apuesto que haría suspirar a cualquiera.

—¿Quién eres tú? —Preguntó con firmeza, con un mal presentimiento cruzando su espina dorsal.

Tras esa pregunta, estaba recibiendo un puñetazo de aquel desconocido de extraña e imperceptible actitud que al que no tuvo reflejos lo suficientemente veloces para esquivar en su estado normal, pero si los suficientes para devolver el golpe potentemente.

Una vez apartados, una lluvia de puñetazos y patadas se suscitó entre los dos, contempóraneamente, fue entonces que el híbrido confirmó que la fuerza del desconocido era bastante descomunal y activó su estado de súper saiyajin. La batalla siguió su curso, y Goten se dio cuenta de que incluso usando su poder del súper saiyajin no era capaz de seguirle el ritmo a aquel extraño enemigo.

"Su fuerza y ausencia de Ki, este tipo no puede ser un humano"

Goten se detuvo un segundo, y elevó su poder de pelea.

—¡HAAAAAAA! —Tras el potente grito, su cabello rubio se erizó aún más, ahora bajo un aura de rayos que ondeaba todo su cuerpo en la segunda fase de la transformación.

Pero, contrario a la pelea que había tenido días atrás Trunks, la pelea de Goten se vio a favor del desconocido, que recibía los golpes del súper saiyajin fase dos como si se tratara de una especie de baile, cuando los golpes que recibía de Goten fácilmente pudieron haber destrozado a cualquier individuo. Además, cuando lograba darle uno que otro golpe, Goten había confirmado sus sospechas de que no estaba golpeando un humano.

Y lo que más le frustraba era ver que esa cosa estaba jugando con él.

—¡KAME… HAME…. HAAAAA!

Goten no iba a soportar seguir siendo el entretenimiento de aquel sujeto, y preparó el poderoso ataque aprendido de su padre y hermano mayor. Había dado por hecho que eso había acabado con su enemigo de turno, pues ya no lo vio más.

"¿A dónde fue? Ese ataque debió haberlo pulverizado"

Giró en todas direcciones, queriéndose cerciorar de que había pasado. Un instante después, sintió algo detrás y su rostro cambió a la total sorpresa cuando vio de nuevo al desconocido, sin inmutarse y aproximándose a él.

Lo último que Goten recordaría, eran los ojos profundamente azules del extraño.

El cuerpo desmayado de este descendió metros y kilómetros de altura, cayendo al vacío mismo sobre un basto océano. Para su suerte, cuando su cuerpo ya se encontraba a pocos segundos de impactar la superficie azul del agua, su mejor amigo apareció para salvarlo y sostenerlo antes de cualquier daño.

—¡Te tengo, Goten! —Exclamó Trunks, aliviado de haber podido llegar a tiempo, y mirando a su alrededor hasta donde le diera la vista para ver quién le había hecho esto a su amigo. No era necesario pensarlo demasiado, daba por hecho que se trataba del mismo enemigo que lo había enfrentado a él anteriormente.

[...]

Bra despertó dos días después de su letargo, totalmente recuperada de la pelea que había tenido. Bulma estaba allí, lista para sostenerla, pues le costó ponerse de pie al salir de la cápsula de recuperación.

—Tranquila, con cuidado. —Dijo su madre, ayudándola a reincorporarse. —Es normal que te sientas algo aturdida.

Bra levantó el rostro, luego volvió la mirada al suelo, los pasos le costaban, pero poco a poco la sensación de pérdida de los sentidos se fue disipando y fue consciente de la realidad, y de lo que había pasado.

—Bra, ¿en qué estabas pensando?¿Realmente golpeaste a Pan sólo porque te quitó el estelar de tu presentación? Es algo muy inmaduro de tu parte, sabes.

Bra fulminó con la mirada a su madre y esta última sintió un escalofrío; fue como recibir las miradas de Vegeta cuando este todavía se adaptaba a su nueva vida junto a ella en la Tierra y todavía le daba un poco de miedo.

"Se parece tanto a Vegeta que da miedo"

—Es una traidora. —masculló y Bulma la miró con sorpresa.

Antes de que pudiera decir nada, las máquinas que les servían aparecieron con ropas y los artículos personales de Bra para que tomara un baño y se preparara.

Durante aquel período de tiempo, el baño tomó un tiempo casi eterno, donde la mente de Bra viajó a través de los últimos hechos y el manojo de sentimientos encontrados con los que estaba lidiando y que la estaban carcomiendo. Ya no sabía en quién confiar, no cuando su mejor amiga le había mentido por demasiado tiempo.

No sólo tenía que lidiar con los sentimientos que el enamoramiento de Goten causaban en su ser estrepitosamente, si no que ahora el dolor de la traición le quemaba. Si, quizás exageraba, era todo tan simple como dejar el orgullo de lado y hablar con Pan… pero ella no era así. Era hija del orgullo hecho persona.

Y los recuerdos de la violenta batalla, a decir verdad, la llenaban de una sensación sensacional y emocionante. Jamás había experimentado algo así o bueno, lo más cercano y equiparable, era cada vez que su rutina de ballet se desarrolla en el escenario con las zapatillas puestas, y era una con el baile y la historia que este relataba. Ahora, era una con su fuerza, sus puños y el incremento de poder en todo su ser.

Y no mentiría, le encantaba. No sabía como se había perdido de esa adrenalina por tantos años.

Definitivamente, consideraba que había sido una buena decisión haberle pedido a Goten que la entrenara.

Pero todavía escapaba de su comprensión que era lo que realmente había cambiado las cosas entre ella y Pan, primordialmente porque se preguntaba, ¿En qué momento Pan había despertado un interés por el ballet, la disciplina que había sido suya y de nadie más, que le causaba incluso sueño y bostezos en sus presentaciones?

Bra entrecerró los ojos, recordando y memorizando como las cosas habían cambiado silenciosamente, desde las mínimas pistas que el rastro de Pan había dejado en ese camino: el cambio de estilo, la ausencia de esta en los horarios libres de la escuela, el interés en Ben y su comportamiento mucho más suavizado y delicado. Era tan obvio y Bra no había entendido por qué. Ahora era bastante claro.

Después de vestirse y salir del baño, escuchó a los robots causando un alboroto y a su madre ir con una toalla en mano y con prisa.

—¿Qué sucede? —Preguntó y sin mirarla, su progenitora le respondió.

—Goten despertó.—explicó sin mayor detalle la científica—¡Apresúrate y avísale a Gokú, Gohan y Trunks!

Bra se quedó congelada.

—¿Qué?

—¡Rápido, Bra!

La joven se espabiló prontamente, sacudiendo la cabeza y buscando su smartphone con afán. Hizo caso a su madre y avisó a los saiyajines acerca de la ocurrido.

Luego, corrió a la sala de recuperación.

"¿Goten está aquí? ¿Pero por qué está inconsciente?"

Respiraba con dificultad, pero no por la agitación de la marcha y la prisa, sino por los nervios que se apoderaron de su ser. Vio a su madre cubrir a Goten a quien los robots impedían ver y sintió su corazón estremecerse cuando finalmente lo vio.

—¡Ayúdame, Bra! —pidió Bulma, en quien se apoyaba el muchacho.

Goten era alto, en aquel momento no portaba mayor ropaje que un short ceñido, sus músculos estaban algo hinchados y poco a poco recobraba la consciencia. A Bulma, una mujer ya no tan vigorosa a su edad y una humana sin fuerza sobrehumana le costaba sostenerlo, así que Bra hizo a un lado sus pensamientos para ir en auxilio de Goten. La piel se le crispó en contacto con la de él y tragó grueso.

—Sos… Sostente, Goten. —pidió casi balbuceando, asegurándose de pasar un brazo de él sobre sus hombros y ayudarloa reponerse, viéndolo débil tuvo que preguntar, porque las dudas de lo que había sucedido la picaban demasiado. —¿Que fue lo qué pasó?

—¡Goten! —Su hermano mayor entró en la sala de recuperación, seguido dell hermano mayor del aludido y de Son Gokú. Con los tres presentes, Bra se hizo a un lado y les dejó la tarea a ellos, sintiendo la ausencia del peso y la piel de Goten haciendo contacto con la suya.

—Estoy bien, no se preocupen. —Musitó Goten, que poco a poco se reponía ya recuperado después del letargo. Por un instante, su mirada ébano hizo contacto con la azul de Bra, como un fugaz destello. Pero esa mirada volvió a ella, que no se lo esperaba y reaccionó con asombro y se quedó sin palabras. —Bra, ¿Cómo estás? ¿Te recuperaste bien?

Bra se increpó, como si no se hubiera referido a ella, porque no se esperaba que él se dirigiera a ella tras la recuperación. Ella sólo se limitó a responder limitadamente.

—Si.

—Qué alivio.—Dijo él, sonriendo con una honestidad que causó estragos en el sensible corazón de ella.

—¿No supiste quién te hizo esto?—Esta vez, Gohan interrumpió en la conversación para hablar con su hermano sobre el ataque que este había sufrido.

—No sentiste esa presencia, ¿no es verdad?—Agregó Trunks, profundamente interesado por saber la información que tenía su amigo.

El rostro de Goten adquirió seriedad y a todos los presentes les explicó lo ocurrido.

—La verdad no sé de dónde salió ese tipo, pero lo que dices Trunks es cierto no fui capaz de sentir ningún KI. Apareció de la nada y era muy fuerte, sólo fui capaz de enfrentarlo con el súper saiyajin fase dos, pero de la nada…

—Perdiste el conocimiento.—Completó Trunks por él, pensativo y concentrado en lo que había occurido, recordando su propio encuentro. —Era rubio, ¿no es verdad?

Para sorpresa de Trunks, Goten negó.

—Recuerdo que su cabello era negro y parecía un modelo de revistas Jamás pensarías que un tipo así fuese un guerrero.

Bra escuchó con atención la discusión que sostenían los saiyajin entre sí, especulando sobre la fuerza y la aparición de dos individuos desconocidos capaces de enfrentarlos. El único que mostró repentina emoción por luchar era Gokú, hasta que los demás recalcaron el hecho de que el enemigo tenía la peligrosa capacidad de hacer perder el conocimiento con el contacto.

—Qué aburrido.—Comentó Gokú. —Esos tipos tienen que ser unos cobardes para hacer esa jugada tan sucia ¡Voy a disfrutar darles su merecido!

—Papá si el enemigo tiene esa habilidad tendremos que tener mucho cuidado. —Gohan, de parte de la sensatez, aportó su opinión.

—Es verdad. —Dijo Trunks

—Si. —Dijo Goten.

Bra como un imán atraído a una incontenible fuerza de atención regresó la mirada a un semidesnudo Son Goten, que sin reparar en su falta de ropa conversaba con naturalidad con los demás, mientras que Bra no perdía detalle del deleite de vista que le ofrecía. Era curiosidad y ¿algo más? Le gustaba mirarlo, no sabía explicarlo más allá de su inminente enamoramiento, pero se preguntaba sí en verdad había algo que pudiera molestarle de esa persona. Porque aunque no fuera correcto, no quería perder detalle alguno de él.

"¿Me está mirando?"

Él se preguntó, consciente de la mirada de la heredera más joven de Bulma indagando en él, que luego se cubrió con las manos al reparar en que estaba apenas vestido.

—¿A-Alguien ha visto mi ropa?

Bra se sonrojó y apartó la mirada, se fue del lugar y prefirió ir a una de las tantas terrazas de la corporación para tomar algo de aire fresco, que le hacía bastante falta.

"¿Goten fue agredido por un enemigo?"

Se sintió nerviosa de pensar en eso, pues por años desde que ella tenía memoria, su mundo había vivido en paz y no tuvo la oportunidad de ver o siquiera fantasear con los villanos que su padre, hermano y los demás guerreros Z tuvieron que enfrentar en el pasado. No eran tiempos posibles en su imaginación y ahora, como si se trara de un chiste de mal gusto o uno demasiado absurdo, un enemigo amenazaba su realidad.

—¿Se puede? —Goten la sorprendió, haciéndola volver de sus pensamientos. El Sol brillaba radiante afuera. Bra asintió.

Ya vestido, Goten se unió a ella.

—Gracias.—Dijo él, apoyándose del barandal de la terraza, disfrutando de un pequeño vendaval. Bra admiró la naturalidad con la que este disfrutaba del sencillo acto de respirar. Luego, la encaró sin saber muy bien como empezar, pero haciéndolo de todos modos. —¿En serio te peleaste por Pan por un papel de ballet?

El corazón de Bra se arrugó al pensar en su amiga.

Hubo una fluctuación en el KI de Bra que Goten detectó.

—No es por eso, al final es una estupidez pensar que me enojé con ella por un papel que ya he interpretado en el pasado—explicó Bra, apretando el barandal y evadiendo los ojos inquisidores de su entrenador. —Es porque nunca me lo dijo, lo mantuvo en secreto hasta que me hizo quedar en ridículo.

—Bra, sabes que Pan nunca te haría eso…

—¡Pues lo hizo! —Exclamó con ira contenida la princesa, cediendo a un subidón de su energía que crispó sus cabellos azules e hizo temblar la terraza. Al quitar las manos del barandal, este se había doblado con los dedos de Bra marcados en él. Goten se sorprendió.

—¿Y no piensas hablar con ella, darle al menos la oportunidad de explicarse?

—Tuvo mucho tiempo para hacerlo antes.

Goten sabía que era el orgullo hablando por ella.

Entonces él se acercó a ella con una expresión de seriedad impuesta en la cara, elevando un poco su propio KI para enfrentar ese arraigo y arrebato de ella, solo para lograr calmarla bajo su propia fuerza. Se puso en frente de la peli azul y clavó sus ojos negros en los azules, mientras sus manos la tomaban por los hombros con un poco de fuerza saiyajin en el agarre. Y Bra enfrentaba su mirada con firmeza, aunque las piernas estuvieran a punto de fallarle y temblarle.

—Pan es tu mejor amiga, Bra. Ella merece por lo menos explicarse sobre lo que pasó, así que escúchala, por favor. —El pedido sincero del hijo menor de Gokú casi pudo convencerla de ceder, pero en ese momento su orgullo era todavía más grande que un pedido de ese hombre fuerte y genuino.

—No me interesa.

—Bra…

Goten ejerció un poco más de fuerza, molestándose un poco por la respuesta a secas de la chica, que en realidad comenzaba a divertirse con llevarle la contraria porque comenzaba a provocarlo. Eso en el fondo, a ella le gustaba.

—¿Qué crees que haces, Goten? ¡Aleja tus manos de mi hija!

Goten obedeció en un segundo a la voz demandante de Vegeta, que había aparecido volando con los brazos cruzados delante de ellos y cara de pocos amigos.

—¡Se-señor Vegeta! —exclamó quitándole las manos a Bra como si esta quemara y apartándose ruborizado.—No es… No piense nada raro, Bra y yo solo estábamos hablando.

No convencido, el saiyajin enarcó una ceja con una mirada de disgusto en Goten, que luego se suavizó una vez puesta en su propia hija.

—¿Es eso cierto?

—Claro que sí, papá. No te preocupes. —sonrió Bra, de esa manera que derretía a su padre para convencerlo de algo y a lo que Vegeta jamás se negaba.

—Bien.

Pero en realidad, no acabó convencido esta vez.

—Será mejor que me vaya. —agregó Goten, girándose para dejar atrás la terraza y más que nada la intimidante figura del príncipe saiyajin.

Bra se quedó mirando el lugar por el que este se había ido, lamentando que ya no estuviera. Le hubiera gustado estar a su lado unos minutos más.

—No era necesario asustar a Goten así, papá.—Dijo Bra, casi bufando por esa actitud tan característica de su padre.

—Ja. Ese insecto ya sabe cómo soy, no te preocupes. Como sea, no me cambies el tema.—Pidió Vegeta, en tanto descendía en la terraza para hablar con su hija.—Dime, ¿ha sido Goten quién te ha estado entrenando todo este tiempo, no es verdad?

Bra estuvo a punto de refutar las palabras de su padre, pero no lograba emular ninguna palabra.

—¿Cómo….?

—¿Que cómo lo supe? Rastreé tu KI para saber en qué te la pasabas después de la escuela en el último mes y sentí el de Goten con el tuyo en un sitio remoto. No voy a mentir, pensé en ir a matarlo ahí mismo, pero luego me di cuenta de qué estaban haciendo.

Toda la cara de Bra fue un poema de colores en diferentes tonos de rojo.

—¡¿Y qué creíste que estaba pasando entonces, papá?!

—Hmp. Pues me alegra haber estado equivocado en lo que pensé. —Espetó Vegeta, apartando la cara para que no se viera su propio sonrojo de amargura y disgusto— Como sea, la verdadera pregunta aquí es, ¿por qué entrenas con el hijo de Kakarotto y no se lo pediste a tu padre?

Ella agachó la cabeza antes de poder decirle cualquier cosa a su progenitor, avergonzada de tener que admitir lo que había hecho en los últimos días, así que mientras pensaba en cómo explicarlo, su padre se le adelantó.

—Sabía que tendrías el potencial de ser una guerrera algún día, aunque no negaré que lo llegué a dudar.

—¿Qué?

—Cómo lo oyes. —Vegeta le restó importancia, pero no fue así. Una sonrisa orgullosa figuraba en su rostro.—Después de todo, eres la hija del príncipe de los saiyaijn.

Bra devolvió la sonrisa con entrañeza en ella.

[...]

Pan no quiso salir de su habitación, así que el resto de la familia de Son Gokú le dieron su espacio. Pensaron en lo difícil que era para ella haber tenido un enfrentamiento con su mejor amiga y solo Gokú no entendía en dónde radicaba el problema.

—No comprendo. —Comentó el saiyajin comiendo en la mesa con el resto de su familia cuando la batalla entre Bra y Pan se presentó como tema de conversación.—Solo tienen que pelear entre ellas hasta que se cansen y todo se solucionara. Eso hacemos Vegeta y yo.—Y se encogió de hombros.

Los presentes en la mesa, tal cual anime, les bajó una gotita de sudor.

—¡Pero ellas no son unos animales sin educación como tú y el marido de Bulma, Gokú! —Le rezongó su esposa, mirándolo acusadoramente mientras le servía una montaña de arroz que este observaba más feliz que un niño.

—Estoy segura que solo necesitan darse un tiempo y hablar. —Dijo esta vez, con mucho más raciocinio femenino, Videl.

—Si, es cierto.

—Por cierto, Gohan. ¿Cómo siguen Goten y Bra?

Pan había salido de su habitación para llevar unos platos a la cocina y su sensible sentido auditivo escuchó la mención de su tío y mejor amiga.

—Bueno, ya despertaron y ambos se encuentran bien.—Hizo saber Gohan, pensando en lo acontecido los últimos días. A Pan le llamó la atención saber que su tío había estado inconsciente.—No hemos sabido nada de los enemigos que los atacaron a él y a Trunks. No podemos bajar la guardia.

Pan se quedó boquiabierta y apareció en un santiamén delante de su padre intrigada por lo que acababa de escuchar.

—¡¿Enemigos?! ¡¿A-Acaso dijiste que hay enemigos?! —Los ojos de Pan brillaban de emoción y todos en la mesa, menos Gokú, se sorprendieron por la repentina aparición de la muchacha. Gohan asintió dentro de su asombro. Luego, Pan miró a su abuelo con una mirada decisiva.—¿Oíste eso, abuelito? ¡Hay que entrenar!

—¡Si! —Gokú se acabó la comida en un segundo y se levantó como alma que lleva al diablo, siguiéndole a la emoción de su nieta.

—¡Iré a prepararme!

Pan voló como una ráfaga para buscar uno de sus gi de combate en su closet, que se encontraban hasta el fondo por el largo tiempo sin uso que transcurrió en esos meses. Estaba a punto de cumplir diecisiete años, recordó de improviso, pues tan solo faltaba un mes.

Se sintió extraña de pensar brevemente en los últimos cambios, aquel gi de entrenamiento rojo era usual en su vestimenta diaria desde que tenía memoria. Esperaba no estar demasiado oxidada como se sintió en su pelea contra Bra.

"Bra, ¿podrás perdonarme?"

Luego de ese pensamiento, escuchó un toc, toc.

Se asomó a ver de quién se trataba y que quería aquella persona, para luego ver a su padre vestido con su característico gi morado que homenajeaba a Piccolo y que rara vez utilizaba en su adultez. Su pecho se llenó de emoción al verlo.

—¿Papá? ¿Es lo que creo que es? —Su padre se rascó la nuca de esa manera nerviosa tan característica de los Son.

—Como dije, no podemos bajar la guardia y creo que tú y yo necesitamos entrenar. Además quiero asegurarme de que no te excedas, ¿de acuerdo?—Pan asintió feliz.

—Recuerda que ya me he recuperado por completo, además me comí esa semilla del ermitaño.

—Es verdad. Pero aún así, eres mi niña y debo cuidarte.

Pan no tuvo como refutar, más que sentir nostalgia de ser la niña que solía ser. Ya no era una niña, no había hecho cosas de niña… Ben… Y Trunks. Había entregado su cuerpo y había compartido un beso intenso con su amigo de toda la vida.

¿Qué haría Gohan si se enterara de lo que ocurrió entre los dos?

Ni siquiera quería pensarlo.

Después de eso, Gokú recibió a su hijo y nieta emocionado por verlos listos para un combate. Gohan y Pan se dispusieron a atacarlo y Gokú puntualizaba las fallas de estos durante la pelea, para que trabajaran en eso, pues los reflejos de Pan necesitaban pulirse y Gohan no estaba cuidando todos sus enfoques. Acabaron acalarados, y el monte Paoz se sacudió bajo su implacable poder.

Pan contempló con emoción a su abuelo y padre pelear entre sí bajo la segunda fase de transformación, como esos míticos guerreros dorados que la cultura popular mencionaba en la ciudad y que no eran nada más y menos que los saiyajin.

Luego, se acordó de lo que su padre había mencionado acerca de un nuevo enemigo y que quienes le habían enfrentado eran Goten y Trunks. Su corazón casi se detuvo, con un recuerdo inminente de su beso con este último. ¿Qué clase de enemigo era? ¿Qué tan poderoso era?

—Oye, papá, ¿qué sabes de los nuevos enemigos?

—Bueno, no demasiado, la verdad. Goten y Trunks fueron atacados por unos muchachos sin ki que fueron capaces de derrotarlos, pero no peleando exactamente. —Eso impresionó a Pan.

—¿Ah no?

—No. Parece que tienen el poder de dejarte inconsciente de alguna manera y sin energía.—Acotó Gohan, pensativo sobre ese hecho. —Trunks solo duró inconsciente una noche, pero a Goten le tomó un poco más de días.

—¿Días?

—Sí.—prosiguió su padre—Bulma está estudiando posibles efectos o secuelas en él y Trunks, así que se están quedando en la Corporación Cápsula.—Luego una idea sobrevino a Gohan, que tanteando la receptividad de su hija, agregó:—¿Por qué no hablas con ellos? Además, también es buena idea que vayas a ver a Bra.

Pan se tensó en su sitio.

Verles la cara a esos hermanos estaba fuera de sus planes de momento, especialmente estaba segura de que ninguno quería verla tampoco. No había visto nada de ellos en redes sociales y no tenía mensajes pendientes, cuando era raro que pasaran días o semanas sin recibir algún mensaje ya fuera de Bra o de Trunks.

La circunstancias con ambos habían cambiado.

Y Pan tenía verdadero miedo de perder a sus amigos.

Más tarde, Uub también se unió al entrenamiento que sostenían. Esta vez, Gokú propuso volar al templo de Kamisama para entrenar en una de sus habitaciones y aprovechar el tiempo y el espacio, pero Gohan se retiró más temprano por trabajo y a Gokú el hambre lo obligó a detenerse en la cocina de Mr. Popo.

Uub y Pan se quedaron entrenando solos, en una pelea bastante arraigada, en donde Pan reunía fuerzas para golpear a Uub una y otra vez pensando en su fracaso enfrentando a Bra, quien era mucho más débil que ella.

—Woa, woa, woa, tiempo fuera—Pidió un medio magullado Uub—Hoy estás incontrolable eh, se nota que tenías mucha energía reservada.

—Lo siento, es que yo… es una larga historia.

—Supe de tu pelea con Bra.—Dijo Uub, al pendiente de la reacción de su amiga. —No sabía que fuera tan poderosa.—luego alargó un silbido recordando el fúrico KI de la hija de Vegeta.

—Yo tampoco.—Agregó Pan, dejándose descender al suelo y quedarse en este ahora desanimada.—Y es mi culpa.

Pan se tomó la siguiente hora para contarle a Uub todo lo que había pasado, incluyendo que acabó su relación con Ben.

—Vaya, estuve tan ocupado con Marron que no me fijé en que tú también has tenido tus problemas estos días, Pan. —Estaba apenado de saber que no había sido el amigo más atento con la nieta de su maestro.—¿Y por qué terminaste con ese chico? ¿Acaso dejo de gustarte?

Pan se abrazó a sí misma hecha un ovillo, pues no quería pensar en eso, pero la ineludible verdad la acechaba y estaba convencida de que seguir junto a Ben solo empeoraría las cosas, especialmente porque ahora estaba segura de los motivos que la llevaron a acercarse a él.

Lo supo cuando besó a Trunks.

El motivo era el mismo Trunks.

—Tengo que irme.—Espetó Pan, sin querer darle más explicaciones a Uub y levantándose—Iré por mi abuelito ¡Cuídate, Uub!

—Eh ¿adiós?

Uub no le dio importancia porque sabía que a Pan no se le daba tan bien hablar de muchachos.

Ya en el Monte Paoz, despidiéndose de su abuelo y regresando a casa, bajo la sensación vigorizante del entrenamiento, se tomó una ducha para ir a descansar y la ineludible verdad vino a ella: había estado buscando a Trunks desde un principio en su curiosidad por la intimidad misma, en el hecho de que este no la tomaba en serio como a las mujeres que frecuentaba como amoríos fugaces, e incluso se tomó como un reto personal hacer que un muchacho se fijara en ella para llamar su atención.

Hasta ese punto, solo había querido llamar la atención de Trunks.

Y lo logró.

[...]

Dos amigos de toda la vida, se habían desvelado jugando videojuegos, bebido las cervezas de Vegeta y reído de tonterías, hablando de cómics, de películas y de las rutinas diarias de cada uno, como si el tiempo no hubiera pasado para ninguno de los dos y no fueran ya unos adultos.

Goten le dio un último sorbo a su cerveza ya terminada y miró de reojo a Trunks, recordando lo acontecido en la vida de este en las últimas oportunidades que hablaron.

—Oye, tengo que preguntar.—dijo, tanteando el terreno para preparar su duda.—¿Tú y Mai…?

Trunks se increpó y tenso ante la duda. No había pensado en eso recientemente, especialmente en el encarecido ruego de Mai por regresar juntos.

—Es complicado. —Se limitó a decir, sin verdaderos detalles. No quería decirle a Goten que Mai le había implorado regresar.—¿Qué hay de Pares? Es raro que todavía no haya venido por aquí.

Estaba vez, fue Goten quien se tensó en su lugar, sobándose la nuca nerviosamente.

—La verdad, no le he dicho lo que pasó.

—¿Ah? ¿Por qué no? Me imagino que no quieres preocuparla, pero es tu prometida. Creo que deberías decírselo.

—Iré a buscar unas cervezas, ¿quieres más cervezas? Porque yo sí eh.—El de cabellos azabaches evadió las preguntas de su amigo, y se escapó de la habitación escapando por los pelos. No estaba con los mejores ánimos para hablar acerca de Pares, a decir verdad le había ocultado varias cosas últimamente y no se sentía listo para enfrentar a su prometida.

Solo buscaba evadirlo.

Y lo de las cervezas era cierto, así que se fue al refrigerador en busca de más de la reserva. En el trayecto, escuchó un ruido de soldadura tras una de las puertas. Pensó que se trataría de Bulma en su laboratorio, pero se dio cuenta de que el KI que sintió allí le pertenecía a Bra.

"Así que es Bra, ¿qué hace despierta a estas horas?"

La curiosidad lo carcomía, así que se escabulló en la habitación queriendo ver que podría hacer que la princesa siguiera despierta a esas horas. La vio usando un protector, mientras soldaba un extraño aparato. Parecía tan concentrada en la tarea, que no se percato de la presencia de él. Estuvo por hablarle, pero entonces vio a la peliazul hablar consigo misma.

—Bien, ya casi está, solo debo lograr un cambio permanente.—Decía Bra, concentrada en su modificador emocional el cual era inentendible para Goten, pero ella continuó:—Cuando lo logre, por fin podré deshacerme de lo que siento por Goten.

Al oír aquello, él se quedó congelado en su sitio.

"¿Lo que siente por mí?"

Él creyó que se imaginó lo que había escuchado. Que no se había limpiado bien los oídos, que era un malentendido, pero las palabras hicieron eco en su cabeza: no se las había imaginado.

—¿Goten?—Bra detuvo su trabajo y se dio de cuenta de la presencia de él. Preocupada le preguntó: —¿Cuánto llevas ahí?

El aludido hizo un esfuerzo por actuar con normalidad y sonreír.

—Acabé de llegar.—Fingió una sonrisa tranquilizadora que le dio alivio a Bra.—¿En qué estás trabajando?

—Oh, ¿esto? No es nada.—Respondió ella, queriendo quitar el objeto del campo de visión de él.—Solo es un experimento en el que estoy trabajando.

—¿Y qué es lo que hace?

—Pues… es un modificador emocional.—explicó Bra, ya resignada a que no podría esconderlo de Goten. Pero al menos se limitaría a no darle las razones.—Si lo logro, podre incidir en el soporte del hipotalamo y… lograr estar feliz, aunque esté triste, hacer sentir enojo, alegría, miedo… Lo que sea.

—Suena… genial—completó por decir Goten, sin poder olvidar lo que había escuchado tan solo minutos atŕas.—Y, ¿por qué lo creaste?

—Bueno… yo… Solo quería cambiar algunas cosas.

—Ya veo.

Un silencio incómodo se instó en los dos. Las herramientas de la peliazul fueron hechas a un lado y casi podían escuchar el latino de sus corazones. En sus adentros, Bra no quería dar más explicaciones, sabía que si no cuidaba sus palabras, terminaría por revelar sus sentimientos, cosa que no sabía que ya había hecho y que Goten todavía estaba procesando, preguntándose en el fondo si no se la había imaginado por lo irreal que era. No podía creerlo. Y una parte de él se sintió ¿decepcionada?(a ciencia cierta, no sabía como describir lo que sentía) de enterarse que ella no quería sentir aquello. Por supuesto que en sus adentros, tenía mucho sentido, pero Goten no reparó en ello de primeras.

—Estoy seguro de que lo lograrás—Dijo él, con una sonrisa triste que Bra no supo como interpretar, la dejó algo confundida.

Ella desconoció que ese extraño reflejo fue tristeza en las sonrisas que naturalmente eran felices en él.

—Gracias.—Añadió ella, para hacer un lado las cosas—Creo que es tarde así que es mejor que me vaya a dormir.

—Si, descansa.

Los dos dejaron el laboratorio, siguieron por su cuenta y se fueron por caminos separados dentro de la Corporación Capsula, den interminables pasillos y habitaciones, con sensaciones agridulces. Por su parte, Bra sin comprender muy bien los gestos y la actitud de Goten y él pensando en la confesión que sin ella tener conocimiento alguno, ya le había dado. No tenía la menor idea de que la peliazul pudiera tener esos sentimientos por él.

—¡Ahí estás! ¿Y las cervezas?—Trunks se quedó confundido en su sitio, el de cabellos negros lo ignoró y se fue a la cama, dándole la espalda y cubriéndose con una manta—¿Eh? ¿Goten, todo bien?

El hijo de Gokú se limitó a responder. No sabía que responder y no quería responder y para su mejor amigo esa actitud fue de lo más extraña. En su mente, el peli lila llegó a la conclusión que, desde su punto de vista, era más obvia y era que posiblemente el menor de los dos estaba teniendo problemas con su prometida. Era la única razón que en su mente tenía sentido y nada más lejos de la realidad.

[...]

Todo era un montañoso y rocoso, un fuerte viento ondeaba las desoladas montañas del norte, bajo una ventisca helada e interminable, era una zona que ningún humano podría habitar. Bajo aquella helada, se resguardaba en una de sus enormes cuevas internas una forma viviente desconocida para todos los habitantes del planeta Tierra, que había llegado dentro de un asteroide e instalado por años hasta estar preparada para ese momento: los Artharios había sido una raza sumamente espiritual y avanzada tecnológicamente que acabó erradicada por los saiyajin en el pasado, pero su tecnología y creencia logró que su deseo perdurara en una misma fuente, alimentándose por el deseo de venganza hacia la despiadada raza y así poder vengar a su raza.

La fuente era capaz de crear seres a partir de la tecnología arthariana fieles a su doctrina y, especialmente, al deseo de venganza y erradicación de la raza saiyajin.

De ahí habían surgido los seres desconocidos de apariencia humana pero ninguna fuente de vida capaz de usar K, que habían atacado a Goten y a Trunks: eran la personificación de lo que quedaba de los Artharianos después de la erradicación y el haber reunido poder por décadas, buscando en el universo cualquier vestigio de los saiyajin, hasta dar con la tierra.

La forma humanoide de cabello rubio, Ice, y la forma de cabellos negros, Blues, imitaban el ideal humano de la belleza, la inteligencia y fuerza para pasar desapercibidos en la Tierra. Su trabajo era recolectar tanta información como fuera posible de los saiyajin, para vencerlos.

—El que yo enfrenté es más fuerte. —Dijo Ice a Blues, con su rostro libre de emociones, inmerso en seriedad y nulidad emocional.

—El que yo enfrenté tiene más potencial y fuerza.—Contrarió Blues, refiriéndose a su enfrentamiento con Goten. —Ellos no son los más fuertes, no ahora.

—Es cierto. Por lo que sabemos, hay más de ellos. Aún no hemos encontrado a los puros.

La forma tecnología arthariana era adaptativa, si bien ya no eran capaces de generar individuos de la raza como tal, eran capaces de reproducir sus ideales en formas de vida artificiales con la bastante fuerza y capacidad para hacer frente a seres poderosos. Habían viajado por el universo reuniendo adn de seres poderosos, razas que rivalizaban con los saiyajin, aprendiendo sus mejores técnicas en el proceso.

—Vamos a vengarnos, madre. Lo prometemos.

Ice y Blues hicieron una reverencia ante el meteorito que había encallado dentro de la cueva, en el cual residía la forma de vida madre de lo que restaba de los artharianos.

Los sistemas de ambos se conectaron a la forma de vida madre con la información recolectada de las batallas contra Trunks y Goten, recibiendo una actualización sobre la poderosa transformación del súper saiyajin fase dos que había logrado superar a ambos. La energía se alimentó de esa información y la replicó en los sistemas de ambos humanoides, de modo que su acelerado hardware asimiló los datos de la transformación, equiparando a Ice y a Blues con la habilidad de replicar la fuerza y habilidad de la transformación.

Para probarse a sí mismo, ambos se enfrentaron entre sí bajo la ventisca helada, su fuerza y rapidez había aumentado significativamente: de sus cuerpos humanoides, se reproducían poderosos rayos en su aura, tal y como sucedía con la segunda fase de la transformación, por lo que ambos comprobaron que su objetivo había sido cumplido satisfactoriamente.

—Que no quede ni uno en pie.


¡Buenas! Traigo un nuevo capítulo en un tiempo menor a un mes, lo que es un logro impresionante para mí.

No quiero dejar estas notar sin agradecerles a ChiChi-San34 y a Perlado por sus comentarios, que me dejaron ver que todavía siguen al pendiente de esta historia después de los años ¡Muchas, muchas gracias!

Respecto al comentario de ChiChi-San34: Si, básicamente es la razón principal, recordemos que Bra incluso le sugirió a Pan que se uniera a ella, habría estado feliz de haber practicado ballet con su mejor amiga, pero le dolió por como sucedieron las cosas y se sintió traicionada ): tanto por pan como por su mentora. Lo de Pan y Trunks, efectivamente y esto hará que no tomen precisamente las mejores decisiones. El tema de la edad de ambas parejas es algo que incluso me afecta a mí siendo que esta historia fue mi idea en primer lugar xD así que si es un tema muuuy cuestionable. Y bueno, lo de Goten ha quedado más demostrado en este capítulo, pero definitivamente quedará más claro en el siguiente.

Ahora, respecto al comentario de Perlado: AAAAAA ¡Me alegra tanto que te gustara! Siento que ese beso describió muchas sensaciones que me alegra se percibieran, fue algo que revolvió muchas cosas en Trunks y Pan y fue inminente y repentino. Espero que en este nuevo capítulo te gustara el desarrollo y, el punto central que aquí fue la confesión inédita de Bra :) ! También espero que los 'nuevos villanos' logren encajar con las expectativas de este fic.

¡Y nada! Hasta acá. Nuevamente una peli de Tinkerbell de fondo, una playlist de música clásica y algo de aventura en estas notas XD

¡Nos vemos!

Se despide

MioSiriban.