Capítulo V: ¡La Terrible Pesadilla, nya!
Mientras tanto, en una ubicación desconocida cercana a Peach Creek, podía verse un Castillo fantasmal, de color blanco como la nieve en el Centro de un enorme y profundo cráter. Dentro de éste, un hombre de cabello gris y oscuro, así como también sus ojos violeta noche, sus orejas y lo principal era el color azul en su piel.
- Ha llegado la hora de atacar a la raza Humana.- Dijo el hombre con voz ronca, dándose la vuelta.- ¡Raiki, Crizum, Pangia, aparezcan!.- Llamó y de repente, desde un "Portal" aparecieron tres chicos adolescentes frente al sujeto. El primero era un peli blanco, el segundo pelirrojo y el último tenía el cabello azul.
- ¿Nos ha llamado, Maestro Falion?.- Preguntó el peli azul, haciendo una reverencia ante su Señor y Comandante Supremo.
- Sí, quiero que uno de ustedes convoque a Ungero, así podremos recolectar la energía que se pueda esta noche. La necesitamos para mí.- Dijo el citado hacia los tres adolescentes que se encontraban allí, de pie, escuchando sus órdenes.- No voy a aceptar ningún fracaso en esta misión.
- Sí, Maestro Falion.- Acataron los jóvenes sus palabras y desaparecieron en la Oscuridad del Salón del Trono.
Eran las nueva de la noche en el pequeño pueblo de Peach Creek y desde los Cielos podía verse cómo una Estrella negra se iba haciendo presente sobre el mismo y en especial su enfoque sobre el vecindario llamado "Cul-De-Sac", donde podía verse la casa de Eddy. Éste se encontraba en su habitación, durmiendo tranquilamente hasta que, de repente, empezó a moverse en la cama, revolcarse, preso de alguna pesadilla que azotaba su cuerpo y alma.
Secuencia del Sueño:
Una niebla sobrenatural envolvía el aire y el escenario donde Eddy se encontraba de pie. Era espesa, imposible ver más allá pero, lo único que podía apreciarse, en esos momentos, era una chica allí, sentada, de rodillas.
- ¿Quién eres?.- Preguntó Eddy mientras que su voz se perdía en un eco lejano.
La "chica" se giró para verlo, su imagen se volvió mucho más clara ante la niebla. Parecería ser...alguien que él conocía pero vestida de una forma diferente: Llevaba un vestido azul cerúleo que parecía fluir más allá de sus rodillas. Y todo ello se podía agregar que ella tenía un aire a la Realeza.
Era Corina.
Ella se quitó de encima de su rostro algo que tenía allí, algo mojado, húmedo. Sonrió, de forma triste y parecía estar queriendo decir algo o eso era lo que parecía hacer.
- ¿Corina? ¿Q...Qué es lo que necesitas?.- Quiso saber el chico, yendo hacia ella.
Algo parecía estar ocurriéndole, Eddy se acercó hacia ella y se notaba una mirada de preocupación en su rostro.
- ¿P...Por qué estás llorando?.- Necesitaba saberlo, lo notaba en su rostro, la preocupación.
Eddy estaba a pocos metros de ella hasta que, de golpe, sintió un profundo dolor en su pecho. Era como si lo hubieran apuñalado y cuando miró para aquella parte de su cuerpo, lo notó, quedando en shock: Había sido apuñalado desde la espalda hasta la otra zona con una espada. Cayó de rodillas, preso del dolor, colapsando contra el suelo y cuando alzó la mirada, él pudo ver otra figura al lado de Corina, la cual sostenía aquella arma empapada con su sangre.
El citado caminó lejos de él hacia la Oscuridad pero no sin antes dedicarle unas palabras.
- Prepárate para decir adiós, Caballero Topaz.- Dejó aquella advertencia, mientras que Corina lloraba a mares, siguiendo a la figura, reflejando su tristeza en el rostro.
- L...Lo siento...Eddy.- Dijo y mientras que el dolor continuaba, el chico de baja estatura fue cerrando los ojos, lentamente, hasta caer en la Oscuridad, mientras que la visión de Corina, perdiéndose en las penumbras también.
Fin del sueño de Eddy:
Despertó, preso de un terror indescriptible cuando notó el sudor frío que corría por su frente. Jadeaba, trataba de respirar el aire que entraba por su habitación, sintiéndose al borde de un ataque de pánico, como si hubiera corrido una maratón.
- ¡¿Q...Qué demonios fue eso?!.- Se preguntó el chico de baja estatura, exclamando a todo pulmón, bien fuerte mientras que se calmaba, dándose cuenta que solo había un sueño. Luego miró su reloj que estaba en su mesa de luz: Eran las 21:10 PM. Eddy lanzó un suspiro de irritación mientras que llevaba sus manos hasta la frente.- Estúpido sueño.
De repente, comenzó a escuchar que sonaba el teléfono de su Salón Principal.
- ¿Qué...?.- Corrió para aquella dirección de su domicilio y descolgó el teléfono para hablar.- ¿Hola?.
- "Eddy, ¿eres tú?. Soy Doble D".- Habló el chico de gorro negro.
- "¡Y Ed!".- Añadió su amigo fan de la Ciencia Ficción.
- ¿Eh? ¿Qué hacen a estas horas?.- Se preguntó Eddy.
- "Nos despertamos hace un momento".- Le explicó el genio y voz de la razón.
- ¡"Lo mismo aquí"!.- Se sumó Ed.
- Ok, esto es un poquito bizarro, raro. Justo me acabo de despertar.- Explicó el chico de baja estatura.
- ¡"Whoa, espeluznante"!.- Exclamó Ed, asombrado.
- "Eddy, ¿por si acaso...tú...tú has tenido un sueño extraño?".- Quiso saber Doble D desde la otra línea.
El chico hizo una pausa que duró un segundo antes de hablar
- Sí, ¿y qué hay de ti?.- Respondió y lanzó su interrogante al otro.
- ¡"Esas pesadillas han sido malas con Ed"!.- Sostuvo el otro, preocupado por lo ocurrido.
- ¿Qué deberíamos hacer, Cabeza de Calcetín?.- Preguntó Eddy para ver si había alguna forma de unir las piezas del "Rompecabezas Onírico" que tenían consigo.
- "Para serte sincero, Eddy, no lo sé".- Dudó el genio en aquel momento.
Desde el exterior, repentinamente, llegó un misterioso, profundo y fuerte golpe que llamó la atención de los Eds.
- ¿Qué fue ese ruido?.- Se preguntó Eddy, paralizado del miedo y el asombro.
- "N...N...No lo sé. Parece que vino desde el Centro del Estacionamiento".- Respondió Doble D, mirando hacia el exterior de la ventana que había en su habitación.
- Vayamos para allá.- Sugirió el chico de baja estatura.
- ¿"Uh"?.- Se preguntaron sus amigos, sorprendidos.
- ¿"Uh? ¿Por qué"?.- Quiso saber Doble D.
- Tengo el presentimiento de que averiguaremos lo sucedido en el sueño.- Teorizó el chico de baja estatura.
- "Muy bien: Los veré en un segundo".- El chico del gorro negro colgó, al igual que sus otros dos amigos.
Una vez que terminaron con la comunicación, salieron de sus domicilios hacia el estacionamiento para averiguar qué estaba pasando allí.
