—Así que, piensas enviar a Rouge en una misión de espionaje para averiguar los sitios en que se esconden y derrotarlos allí —resumió el Tails con apariencia humana en la casa de su contraparte, tras escucharle.
—Sí, pero no conocemos más fuentes de eniscitio, así que no podemos hacer desestabilizadores, por lo que si queremos derrotarlos de manera efectiva, esperaba que pudieras usar parte de tu tiempo para crear un aparato que nos permitiese usar el poder de las esmeraldas del caos —explicó el animalesco sentado en su escritorio con Dedos en su regazo frente a sus monitores sosteniendo una de las mencionadas piedras verdes.
—Está bien —aceptó el humanoide recibiendo la piedra y guardándola en un bolsillo de la chaqueta que llevaba bajo un bolso mientras sacaba algo de otro bolsillo—. Ten hice esto con el eniscitio que nos quedó, son bombas de eniscitio que emiten rayos una vez que chocan contra algo o alcanzan una velocidad de treinta metros por segundo, espero que te puedan servir.
—Y dime, ¿nuestra aparición en la Tierra junto a la de nuestros amigos ha causado histeria colectiva o algo por el estilo? —preguntó el más pequeño tras recibir los artefactos llevando sus ojos a su computadora.
—Entre unos pocos, pero la mayor parte de la población no nos ve a nosotros como amenazas sino solo a nuestros enemigos —respondió el más alto—. También hay quienes se aprovechan de nuestra popularidad entre los niños, ya que para ellos somos superhéroes, y venden todo tipo de mercancía con nuestra imagen, que es el producto más popular estas navidades.
—¿También de los demás?
—Sí, somos el personaje principal, pero desde que tú, Knuckles y Shadow lucharon contra la golondrina y la tejona en Tailandia, Amy, Blaze y Rouge derrotaron a los escorpiones corruptos y a quienes los controlaban en el Sahara y Fistz y Silver previnieron que la manada de mamuts comandada por otro mamut acabara con Machu Pichu, todos han obtenido sus propios artículos y grupos de fan.
—Espero que no les moleste mucho —comentó el peludo.
—Creo que les gustará si es que al menos no les importa —lo reconfortó el de ropa—. Noto que esas antiguas gemas fueron a lugares de los que se pueden extraer minerales y joyas, lo que podría indicar que buscan mobianos que no han despertado o tal vez incluso esmeraldas —cambió entonces de tema.
—Es cierto, podría hacer parte de su plan, razón de más para infiltrar a Rouge entre ellos.
En ese momento los dos equidnas que el raposo oculto había mencionado entraron en el lugar.
—Gracias por enseñarme a utilizar la lanza, hasta ahora pensaba que solo podría usarla para ensartar enemigos lejanos —le dijo el de brazos oscuros al totalmente rojo.
—Fue poco en comparación a enseñarme a enfocarme en la sensibilidad de mi pelaje —respondió el de la segunda era.
El maestro sonrió, feliz de ver que su antiguo amigo podía congeniar con alguien de su misma especie por primera vez en años.
—Gracias de nuevo por prestarnos tu gimnasio —expresó el espinoso más contemporáneo.
—No fue nada —respondió el vulpino sentado.
—¿No hay ningún nuevo ataque al que podamos asistir? —preguntó el más vetusto del lugar.
—De hecho, sí —respondió Miles al ver que en ese mismo momento un punto rojo aparecía en el globo terráqueo de su pantalla—, pero podría ser la oportunidad que esperaba para introducir a Rouge entre nuestros contrincantes, así que la llevaré a ella, pero me servirían que se mantengan atentos a mi llamada.
—De acuerdo —decidió Knuckles por ambos—, ven, te puedo enseñar más del mundo actual —indicó a su semejante para que lo siguiera hacia la salida.
—Debo de irme también —avisó el menos bestial del sitio—, debo ver a una de mis compañeras de trabajo.
—No te involucres mucho con cualquier terrícola —aconsejó el orejudo mientras se paraba y se ponía su máscara, poniendo a Dedos en su hombro—, sería terrible que descubrieran nuestra farsa o algún mobiano se enterara de esa conexión y la utilice en nuestra contra.
—Bueno, nadie ha sospechado hasta ahora pese a lo raro que soy en comparación a otros humanos —repuso el de largo cabello sacando un anillo dorado de su chamarra—. Solo estoy ayudando a una buena persona a ser mejor en su labor, no hay razón para no tratar de sacar algo bueno de esto.
—Supongo que no —aceptó el de dos colas agarrando su propio aro—. Solo ten cuidado.
—Tu también —devolvió el humanoide antes de que ambos lanzaran sus respectivos anillos y saltaran.
—Toc, toc, toc —tocó Tails la puerta del apartamento de su compañera, que fue abierta a los pocos segundos.
—¡Profesor Prower! —saludó con efusividad la maestra Kitty—, hola. Me alegra que no se perdiera de camino aquí. Este lugar está casi a las afueras del pueblo.
—No es un pueblo tan grande como para perderse demasiado —repuso el más bajo.
—¡Oh!, uhm, supongo que es cierto —concordó nerviosamente la fémina previo a recomponerse y despejar la entrada—, bueno, adelante.
—Gracias —devolvió el varón con sencillez—. Qué decoración tan acogedora —comentó al ver las luces navideñas de tono cálido y las guirnaldas junto con el pequeño pino en una esquina.
—¿En serio lo cree? —preguntó la de pelo rizado—, la verdad es que me siento algo tonta por decorar siendo que no he tenido ninguna visita, aparte de la suya.
—Lo importante es que se sienta cómoda en su propia casa —opinó el de cabello lacio—, si algo la hace feliz y eso no lastima a nadie no veo porqué no debería hacerlo.
—Hmm, gracias, profesor Prower —contestó la señorita Underwood con una sonrisa.
—¿Puedo poner mi bolso aquí? —preguntó entonces el zarco señalando una silla.
—Claro, y su chaqueta también, si quiere. Puede sentarse en aquella mesa si quiere, donde están mis computadoras y papeles —indicó la más alta el sitio que debía ser su comedor.
El garzo se sentó entonces frente a su camarada y levantó la pantalla de su laptop.
—Lo último que empecé a ver con mis alumnos fue área bajo la curva con funciones algebraicas —empezó el garzo.
—Oh, cielos, yo solo pude enseñarles la definición de integral antes de estas vacaciones a los míos —confesó la mujer viendo su propio portátil.
—No es tan grave, si así lo deseas puedo enviarte algunos de mis exámenes y las anotaciones que realizo como preparación de mis clases para darte ideas.
—Eso es muy considerado —opinó la de ojos ambarinos.
—¿Cómo les va a tus alumnos con las evaluaciones?
—Bien en mayoría de los casos, al menos nadie está en riesgo de reprobar, aunque me siento algo cohibida debido a que, como en Cálculo necesitas siempre recordar lo que ya habías visto, cuando introduzco un nuevo tema debo hacer un repaso rápido de todo lo anterior.
—Creo que tengo una solución —comentó el extraterrestre—. También olvidaba cosas en mi etapa como estudiante que volvía a necesitar tiempo después, pero me di cuenta de que era más fácil recordar si trataba de crear mis propios problemas con temas interesantes para mí, es por eso que le hago exámenes personalizados a todos mis estudiantes.
—¿De verdad? —dudó la humana anonadada.
—Sí, aquí hay algunos ejemplos —ofreció el alienígena unos folios a su colega.
—¡Wow! —exclamó Kitty pasando las cuartillas—, es impresionante el esfuerzo que le dedica a su oficio. Lo máximo que yo he hecho es diseñar dos exámenes diferentes para evitar que mis alumnos copien. Me gustaría ser tan entregada como usted.
—Está bien, no es como que debamos dejar que nuestros trabajos nos absorban, y de seguro realiza otras actividades importantes.
—Sí, pero usted también y aun así logra hacer todo esto.
—Bueno, todo es manejo del tiempo, aunque debo admitir que tengo la suerte de solo necesitar cuatro horas de sueño, por lo que como ve existe una diferencia injusta entre nosotros —mintió el no terrícola distorsionando un poco el hecho de que no dormía en lo absoluto.
—¡Vaya!, eso es afortunado. Usted es incluso más interesante de lo que su mera apariencia aparenta, si es que esa combinación de palabras tiene sentido —juzgó Kitty.
—¿Mi apariencia le parece interesante? —preguntó Tails sintiendo genuina curiosidad.
—Por supuesto, la combinación de esos ojos azules y ese pelo casi amarillo es hechizante. Estoy segura de que le habría ido muy bien como modelo —explicó la profesora alegre—, yo en cambio siempre me desvanezco en la multitud.
—No debería pensar así de su aspecto, poca gente tiene su combinación de ojos y color y tipo de cabello, y pocas profesoras enseñan su asignatura —repuso el zorro—. No puedo afirmar que ante el mundo todos sean especiales, pero lo importante es que sea especial para usted y para quienes usted quiere —expresó con una sonrisa evocando recuerdos en su cabeza—. Todos pueden ser especiales si tratas de buscar en su interior, como hice con mis alumnos mediante una tabla —retomó el maestro el propósito de su visita enviando un documento al correo de su compañera que le fue notificado en su computador.
—¡Oh! —exclamó la fémina antes de abrir el archivo—, Fortalezas, intereses y debilidades Ejemplo del tipo de ejercicio que le motivaría, otras observaciones, vaya esto es muy completo, la cuestión es cómo obtener la información de mis alumnos, ya que creo que los incomodaría pidiéndoles que rellenen esto, aparte de que puede que algunos no estén tan interesados como para conocer sus talentos y carencias.
—Lo sé, por fortuna tenemos las redes sociales hoy en día, intenta buscar a alguno de tus alumnos en Instagram.
—Uhm…okay…—aceptó la dama buscando la página de la aplicación—, Emily Kutner —dijo previo a dar clic—, oh tiene varias fotos haciendo patinaje.
—¿Cómo crees que podrías incluir eso en un ejercicio? —inquirió Miles.
—Bueno, recuerdo que las ecuaciones del movimiento uniformemente acelerado provienen de la integración de la aceleración —dijo la de pelo rizado—, así que creo que puedo diseñar un problema que involucre a una patinadora moviéndose a una velocidad cada vez mayor hasta alcanzar un punto en que se mantiene y preguntar en qué punto deja de acelerar o preguntar por la aceleración o velocidad máximas para evitar desviarse en una curva.
—Es una gran idea –la congratuló el zarco—. Yo pienso que también es bueno añadir ejemplos con elementos de la vida cotidiana para tratar de instalar el conocimiento permanente en el cerebro.
—Bueno, aunque debo admitir que en lo personal pienso que tratar de instalar conocimiento permanente es algo equívoca —comentó la de ojos ámbar sin darse cuenta.
—¿A qué se refiere? —pidió saber el raposo.
—¡Oh!, bueno, no quise cuestionar sus métodos —se apresuró a excusarse la dama al sorprenderse de sus palabras—, es solo que, estando en la universidad, un día me di cuenta de que me había olvidado cómo hacer división sintética, así que busqué un video para recordarlo y fue fácil. De la misma forma tuve que leer sobre la ley de Ohm cuando volví a ver circuitos eléctricos durante una clase de física. Eso me hace pensar que en verdad no es necesario enseñar tanto como se hace en las escuelas, ya que al fin y al cabo puedes reaprender lo que olvidaste con facilidad si lo necesitas.
—Uhm, es un análisis muy bueno, si se estudia a fondo podría cambiar el sistema educativo para mejor —observó el garzo—, tal vez no podamos hacer mucho como profesores, pero deberías publicar tu idea en foros en línea, podría tener un efecto a largo plazo. ¿Quién sabe?, podrías convertirte en directora de tu propia escuela experimental o decana de una universidad innovadora en el futuro.
—¿En serio? Bueno, eso no suena mal ya que mi proyecto de vida es ayudar a las mentes jóvenes, pero solo espero poder seguir teniendo a mis amigos cerca cuando llegue allí —exteriorizó la instructora mirando hacia abajo antes de recomponerse—, pero como profesores que somos ahora, pienso que es una buena idea usar métodos de enseñanza alternativos que hagan que los alumnos interioricen lo aprendido, así que se me estaba ocurriendo realizar una salida de campo en que hagamos que los alumnos busquen aplicaciones de lo que les enseñamos.
—Eso suena genial, creo que incluso podríamos coordinarla para llevar a parejas de nuestras clases. Tal vez los estudiantes puedan ayudarse el uno al otro.
—Sí, y tal vez los podríamos emparejar según sus habilidades y gustos, por lo que necesitaré completar estas fichas con todos mis chicos.
—Bien, te apoyaré al realizar los ejercicios si quieres.
—Supongo que eso es todo por hoy —sentenció Miles tras completar las fichas de su compañera—, la directora mencionó que es probable que deba hacer cambios a los horarios por el permiso de maternidad de la profesora de inglés, Smith, así que tendremos que esperar hasta entonces para planear la salida de campo —recordó como explicación a su subsecuente partida—, gracias por recibirme en tu casa.
—Oh, por supuesto. Puedes venir cuando quieras. Disfruté de trabajar juntos —dijo la señorita sonando algo desanimada, mas de repente cambió su actitud en el instante en que el de pelo largo se puso su chaqueta—, de hecho —dijo de pronto—, odiaría que caminase a su hogar en medio de esta nieve.
El extraterrestre observó la ventana notando la gran cantidad de nieve que caía en el momento.
—Es poco probable que un humano salga con este clima y ella parece querer que me quede, así que creo que lo mejor será quedarme —pensó el chico para entonces hablar en voz alta—, si no la incomoda creo que preferiría permanecer aquí.
—Oh, por supuesto que no —replicó la dama—, si quiere puede ponerse cómodo en el sofá.
—Gracias —el de ojos cerúleos dijo para dirigirse a un extremo del mueble, notando entonces los libros en la repisa en frente—, veo que le gustan los libros, ¿qué clase de literatura le gusta?
—Romance en su mayoría —respondió la maestra sentándose al otro lado del—, bastante cliché, lo sé.
—No importa en cuanto lo disfrute —repuso el de cabello lacio—, veo que también hay libros de gemología.
—Oh, sí. Son una herencia de mi padre, que en paz descanse, siempre estuvo muy obsesionado con las piedras preciosas. Recuerdo como se emocionaba cuando le llegaban nuevas piedras.
—Yo mismo sé de gemas también —comentó Miles.
—¿En serio? —preguntó la fémina emocionada—, entonces tal vez le guste ver la antigua colección de mi papá. Permítame ir por ella.
Kitty volvió unos segundos después con una caja de madera con arabescos la cual abrió frente a su colega.
—Sí que son hermosas —opinó el de chamarra.
—¿Puedes decirme cuáles son? Creo que a mi padre le hubiese gustado que lo supiera. Él no necesitaba etiquetarlas ya que las conocía a la perfección.
—Por supuesto.
La mujer fue entonces por tijeras, cinta y marcador para anotar.
—Empezando por la esquina superior izquierda, hay un cuarzo rojo, tiene un color muy enérgico pero gentil —el más bajo dijo recordando a Amy, quien tenía una piedra igual.
—Es lindo que des cualidades a los colores —expresó la de pelo rizado.
—Me recuerda a una amiga.
—¿Y alguna otra lo hace?
—Sí —afirmó el chico para continuar la conversación puesto que la humana se veía feliz—, el granate y rubí en medio de la columna superior, el cuarzo verde en una esquina, el topacio rojo en la contraria y la espinela en el medio —mencionó recordando respectivamente a Knuckles, Shadow, Silver, Blaze y Rouge.
—¿Hay alguna que te recuerde a ti? —preguntó la instructora sonriendo con dientes.
—El berilo amarillo al lado derecho.
—Vaya, qué coincidencia, ese siempre fue mi favorito, aunque no sabía lo que era —expresó la chica realizando la etiqueta para esa piedra—, ¿y conoces a alguien con una apariencia o actitud diversa, alocada o poco común?
—No creo conocer a alguien así.
—Es una pena, esperaba que la piedra favorita de mi padre te recordara a alguien. Es una muy peculiar, con varios colores diferentes unidos como si fueran piezas de un rompecabezas. Mi padre la quería tanto que le tenía un compartimento secreto en esta cajita por si acaso alguien entraba a robar a nuestra casa. Si mal no recuerdo está aquí —rememoró la mujer llevando su mano abajo del paquete para presionar un botón, gracias a lo cual una sección de la caja se separó de ella—, ¿no te parece muy especial? —inquirió la mujer alegre sosteniendo la piedra de motas verdes, rojas, y azules, ,mas su sonrisa desapareció de su rostro al ver la expresión de su colega.
—Esta es una…—fue lo único que alcanzó a decir el humano falso antes de que la piedra se iluminara.
Lo siguiente que el mobiano supo fue que una gran masa resplandeciente creció hasta empujar el sillón en que estaba, provocando que él y su compañera giraran sobre sus espaldas hasta, por suerte, impactar con suavidad contra el muro detrás de ellos.
—¡La esmeralda! —exclamó.
—¡Dios mío! —clamó la profesora Underwood al observar lo que estaba en frente de ellos.
Se trataba de un cocodrilo verde cuyos brazos rojizos pertenecían a un equidna, sus piernas, color cobalto y cortas de una forma cómica, a un erizo y su cola negra a un escorpión, quien pese a tener una figura algo normal, a juzgar por sus gruñidos y ojos carentes de pupilas entre los que yacía su piedra, poseía la actitud bestial del resto de las gemas como él.
—Kitty, por favor toma esto y escóndete en tu dormitorio sin salir hasta que yo te lo diga —ordenó Miles quitándose su chaqueta y pasándosela a la mujer.
—¡¿Qué estás loco?! !Ambos tenemos que salir de aquí! —replicó la señorita en voz tan baja como pudo hasta observar como a su colega le salían orejas puntiagudas y un par de colas y le crecían las uñas y los colmillos—. ¡¿Pero qué?!
—¡Vete! —Tails indicó nuevamente con severidad, ante lo que la educadora obedeció.
La criatura entonces salió de su estupor dirigiéndose hacia la humana, siendo detenido al tropezar gracias a los apéndices del zorro atados a sus piernas, quien tuvo que desamarrarlos una vez que el monstruo quiso hacer lo mismo con su propia cola sobre los rabos del rubio, el cual luego hizo uso de éstos con el objetivo de propulsarse hacia una pared, de donde saltó para arañar a la criatura después de que se hubo puesto de pie, dejando líneas blancas en su hocico previo a derribarlo otra vez rotando sobre el pie en que cayó a fin de barrer con la pierna contraria.
El canino se propuso llevar sus garras a la joya de su contrincante pretendiendo arrancarla, mas no contó con que éste chocaría sus fuertes brazos sobre el piso y usaría la reacción para elevarse cuando su torso ya estaba abajo, lo que la bestia multiforme aprovechó con el propósito de golpear su espalda y llevarlo al piso, después de lo que agarró su cabeza, iniciando entonces un extraño fenómeno en que los cuerpos de ambos se iluminaron.
—¡Está intentando integrarme a él!, debo hacer algo pronto.
El chico movió sus ojos con desesperación en busca de una salida, encontrando la respuesta justo bajo sus narices, siendo ésta la apertura de la piernas de la criatura y la madera bajo éstas, de cuyos trozos extrajo otro pedazo con sus manos antes de alargar sus colas y llevarlas bajo el torso del ser y luego a su cuello, el cual ató con rapidez para luego acortar sus apéndices, jalando el resto de su cuerpo por el espacio entre las rodillas del reptil, después de lo cual aprovechó el instante en que estuvo justo debajo de él con el objetivo de pegar su cola al suelo con la lámina de madera que había tomado, tras lo que terminó sobre él, usando sus piernas como incrementador de su agarre.
—Su cola no es tan fuerte como el resto de su cuerpo, así que no podrá atacarme con ella —musitó el raposo al tiempo que trataba de girar demasiado el cuello de su enemigo.
El tirón llegó al punto que el escamoso emitió un chillido lastimero que al parecer desató en él una reacción involuntaria consistente en el movimiento de sus piernas, que incrementaron su velocidad hasta ser capaces de llevarse consigo la banda que sostenía su rabo, procediendo entonces a correr en círculos hasta sacarse a su agresor de encima y enviarlo a una pared.
—Ay… —gimió el blondo, pero no tuvo mucho tiempo para autocompadecerse puesto que la bestia le mostró sus fauces mientras corría hacia él, de lo que se defendió creando una burbuja frente a su pecho, que fue lo único que el monstruo pudo morder, provocando que se quedara atascado con ella y la reventara, provocando un ruido estruendoso.
—Debo tener más cuidado, una burbuja más grande habría estallado esta casa —pensó el vulpino obteniendo gracias a ello una idea—, ¡claro!, ¡¿cómo no se me ocurrió eso antes?!
El zarco entonces se propulsó con sus colas, saltó sobre su contrincante y agarró la punta de su boca con la pretensión de crear una burbuja a su alrededor, la cual él trató de romper con ahínco, ofreciendo al cánido un tiempo que aprovechó creando varias burbujas, una dentro de la anterior, mas no fue suficiente para completar su plan.
—Ahora debo mantener su boca abierta sin dejar caer estas burbujas, ¿pero cómo?
La respuesta llegó de repente cuando humo, acompañado de un resplandor, presagiaron una explosión sobre la espalda del monstruo quien se volvió hacia su nuevo atacante, la instructora Kitty, abriendo de modo ostentoso su hocico, lo que el garzo aprovechó con la voluntad de saltar en otra ocasión y llevar su bomba improvisada dentro de él, aterrizando sobre sus colas, enroscadas como un resorte, para empujarlo con sus piernas hacia una pared, donde explotó inflándose hasta que su piel se separó liberando luz y una onda expansiva que agujereó el muro.
—¿Se encuentra bien? —preguntó entonces el extraterrestre retomando repentinamente su tono formal.
—Mmm, sí —respondió la pedagoga sintiendo una extraña sensación de confusión y alegría a medida que su adrenalina disminuía.
—¿Qué era eso con lo que atacó al monstruo?
—Una bengala. Aún guardaba una de cuando iba a acampar con mi padre —respondió la rubia adquiriendo una extraña determinación reflejada en su voz—, ¿Qué era eso? —exigió saber—, ¿qué es usted?
El semi-animal miró al piso como si se sintiera apenado antes de responder.
—Soy un mobiano —le contó el de pelo largo decidiendo que no tenía opción—, al igual que Sonic, mi estudiante.
—¿Un alienígena?
—Sí. Esa cosa era algo similar a nosotros, como un Frankenstein hecho de partes de distintas clases de nuestra especie. Despertó gracias a una esmeralda con una energía especial que está dentro de mi chaqueta.
—Pero… tú no te ves del todo como Sonic o cómo esos superhéroes.
—Algunos de mi especie tienen habilidades especiales como cambiar de forma y clonarse. Yo soy un clon del primero que apareció, el superzorro de dos colas.
—¿Y por qué…por qué estas aquí?
—Soy parte de la misión de esos superhéroes. Los…supervillanos, supongo, son mobianos antiguos que hace milenios quisieron colonizar la Tierra, pero fueron derrotados llevándolos a un estado similar al coma que pueden sufrir los humanos, pero despertaron hace poco y buscan despertar al Cluster, un mobiano gigante dormido bajo la corteza terrestre. Es tan solo una gran roca ahora, pero si despertara y tomara forma física, sería tan grande que destruiría el planeta.
—Eso no explica tu estancia aquí.
El orejudo suspiró.
—Para despertar al Cluster requieren de una gran cantidad de energía, en específico, energía como la de Sonic. Vine aquí para protegerlo, procurar que no lo capturen.
—¡¿Y por qué no lo llevaste a tu planeta?!, ¡eso podría mantener seguros a todos!
—Creo que todos merecen infancias felices. Y empatizo especialmente con Sonic porque ambos somos peculiares, lo que nos causó problemas. A él la muerte de su madre y huida de su planeta natal a este, donde se tuvo que ocultar por una década. En mi caso, por años de donde vengo mis dos colas fueron consideradas un defecto que me hacía indigno de derechos, por lo que fui marginado junto a otras personas peculiares hasta que por fin encontré la manera de dar una mejor vida a todos, lo que me quitó la posibilidad de tener un desarrollo común. Solo deseo que Sonic tenga lo poco que todavía le queda de eso.
Kitty entonces tomó un respiró y miró a su techo con los brazos cruzados antes de voltearse para hablar:
—No puedo decir que piense que lo que haces no es noble, así que no te delataré —prometió—, pero…no quiero volver a verte fuera del trabajo.
—¿Por qué no podríamos… —quiso saber Miles, mas fue interrumpido.
—¡Solo no, ¿ok?! —aseveró ella.
—Como quieras —aceptó el muchacho yendo por la gema de su último contrincante para encapsularla—. ¿Me devolverías mi chaqueta?
La fémina se desató la prenda que llevaba en la cintura y se la pasó a su compañero sin verlo.
—No te preocupes por las reparaciones, todo estará arreglado mañana cuando despiertes. —aseguró el varón desvaneciendo sus características animalescas antes de salir por la puerta.
La educadora entonces suspiró.
—Qué tonta soy…—fue lo último que dijo aquel día.
Recuerdo que hasta este punto no estaba tan seguro de cómo quería que terminara la historia del Tails de la actualidad, así que pausé mi escritura de esta parte aquí y dejé de alternar entre la escritura del pasado y el presente para enfocarme en el primero, y tras eso decidí terminar la historia, por lo que tal vez el desarrollo que la señorita Underwood comienza aquí sea algo accidentado, mas aun así me gusta como inició y terminó y espero que a ustedes también les vaya a gustar.
Me gustaría que me digan si es demasiado conveniente el que una de las gemas del padre de Kitty fuese una fusión forzada, ya que necesitaba que ella descubriese el secreto de Miles, pero aunque todas las historias poseen conveniencias, hay peores y mejores formas de disimularlas, así que realmente quiero saber qué tal lo hice.
Sin nada más que escribir por hoy, realmente espero que hayan disfrutado lo suficiente hasta ahora para leer la recta final de la historia.
