Capítulo 11: Desierto

En un desierto donde solo la arena se ve en el horizonte un grupo de viajeros se dirigía a la capital del reino.

Montado en un camello un chico de 10 años pregunta a su padre.

¿Padre, cuanto tiempo falta para llegar?

Su padre protegiéndose del viento solo dice una frase.

"Pronto hijo"

El niño mirando al cielo se pregunta si algún día volverá a llover. Mientras reflexionaba observa una luz ligera a la distancia.

¡Mira padre! Exclama.

El padre alcanza a verlo y solo niega la cabeza. "Solo es una estrella fugaz, no te distraigas por esas cosas." "La tormenta dañara tus ojos si sigue buscando cosas" Afirma cansado.

Siendo la primera vez que mira un meteorito, el niño llamado Koza piensa que debe capturarlo.


Un aventón de parte de una armadura es un viaje no recomendado. Los cambios de presión por la velocidad harán que se te retuerzan las tripas, vomitarás cada resto de comida de la última semana.

El plan funciono en parte, aparte de que el collar quemo mi cuello logre escapar de las garras de Germa 66. Sin embargo, los problemas que ahora enfrento son algo diferentes.

Actualmente me encuentro volando en los aires a gran velocidad, desperté hace 5 minutos y lo único que veo es un mar interminable de arena, esta no deja ver más de dos metros de distancia. No sé dónde me encuentro, pero espero no caer aquí, si caigo aquí moriré de hambre o seré sepultado por la tormenta

¡Esto es cansado! Suspiro en mi interior. Mi cuerpo se encuentra muy débil y ahora que no tengo nada en el estómago me encuentro en un estado muy vulnerable. Espero encontrarme a alguien bueno para variar mi mala suerte.

Mientras navego los cielos comienzo a pensar cómo debería seguir con mi vida, en estos momentos estoy siendo buscado por dos fuerzas, en especial si germa 66 me vende al gobierno no creo lograr escapar. Cualquiera que me capture no lograre oponerme.

Necesito fuerza, una fuerza que me permita esconderme. No soy optimista de lograr vencer al gobierno mundial solo, lo mejor sería crear un ser que me defienda. La armadura que logre crear en el último experimento no me siguió. Al abrir los ojos me encontraba solo, no conozco su nombre ni su aspecto. Parece que la armadura no me reconoció como su portador.

Con todos los resultados actuales solo puedo deducir que mi habilidad de fruta del diablo no me beneficia a mí personalmente, solo creo seres u objetos que vi en mi vida pasada. Cada uno tiene una personalidad y buscan un camino separado del mío, con la excepción de capricornio.

No sé el motivo porque capricornio se quedó conmigo, pero si tengo la oportunidad construiré una armadura de tauro. Solo lo haría porque me gustaba el personaje.

Por el momento solo me esconderé de las fuerzas del mal.

Estando en One Piece aprovechare para aprender sus técnicas, supongo que si soy lo suficientemente fuerte lograre soportar 'el castigo de dios'. El rayo debe ser eso, un castigo del cielo por crear vida que no debería existir, al menos eso pienso.

Mientras reflexiono la altura se reduce lentamente. ¡Maldita sea! Voy a caer en la tormenta. Entrecerrando los ojos trato de ver donde será el impacto. Sin embargo, el aura de capricornio parpadea rápidamente y desaparece.

¿?

¡No, no, no! Grito mientras caigo a la tormenta. "Maldito capricornio, solo tenías que calcular la fuerza correctamente"

Maldiciendo en mi mente la tormenta comienza a levantarme. Los trozos de arena golpean mi cuerpo causando mucho dolor.

¡Au, Au! Esto duelo mucho, lo fuertes vientos hacen que gire involuntariamente causándome mareos.

¡Ya no aguanto! Relajando mi cuerpo comienzo a usar mi fruta. No quería usarlo, si la tormenta dura mucho tiempo entonces seré arrastrado por quien sabe cuánto tiempo. Ahora solo puedo dejarme llevar por el destino. Cerrando los ojos aguanto las náuseas.

Estando, volando de aquí para allá sin rumbo fijo durante unas 4 horas al fin ciento que comienzo a caer al suelo. Como papel desechable caigo con fuerza y soy enterrado por la arena.

"La arena no sabe tan mal" Pienso mientras trato de salir del entierro.

Estando débil solo logro sacar la mitad de mi cuerpo fuera de la arena. Respirando con dificultad observó mi nuevo hogar.

¡Todo lo que toca la luz es arena!, yo me encuentro en medio de un desierto interminable. Esperaba este lugar desde que vi la tormenta de arena sin embargo todavía confiaba que capricornio pensaría en mi salud.

Mientras la tormenta pasa el sol comienza a revelar su verdadero poder. ¡Esto es malo! No sobreviviré si no logro refugiarme. Salgo de la arena con mucho esfuerzo, me cubro con mi capucha del sol sin embargo esto incrementa el calor de mi cuerpo.

Camino tambaleándome a un montículo de arena cercado con la esperanza para aumentar el rango de visión y encontrar alguna señal de vida. No quiero morir enterrado en medio de la nada, no es que me importe mucho mi vida. Esta es mi segunda vida y creo que no debería estar aquí. Ya no pienso correctamente.

Subiendo al montículo miro la hermosura del desierto. No existe vida visible a kilómetros, ni creo poder caminar para encontrar señales de vida.

Entonces este lugar se convertirá en mi tumba.

"Fuuuu" Suspiro.

Si este lugar será mi tumba al menos debo tener un entierro acorde a mi estatus. Regreso al agujero donde logre salir, aunque el agujero desapareció. Sin aguantar el calor solo me tumbo en el suelo, lentamente comienzo a perder el conocimiento.

"No fue una vida tan mala" Pienso recordando las comidas deliciosas de Germa 66. Fue la primera vez comiendo esos tipos platillos. Saboreando los sabores de la comida observo un pájaro dando vueltas en el cielo. Entonces hoy yo seré la cena, pensando en el sabor de mi carne pierdo el conocimiento.


Pasado un tiempo

Al alzar la miraba veo una torre gigantesca que se alza desapareciendo en el cielo. Caminando con mucho fervor comienzo a subir las escaleras en espiral junto a muchas personas. Sin embargo, somos empujados por una ráfaga de aire, levantándome intento volver a subir, pero alguien me bota a un costado.

Intentando volver a levantarme veo arriba. De las escaleras superiores caen cuerpos regularmente, no sé el motivo por que subimos sin embargo algo me llama en la punta de la torre.

¡Despierta! Alguien grita en mi oído.

Abriendo los ojos soy sorprendido por una chiquilla con un parche en el ojo. Agarrándome la cabeza intento recordar el sueño, fue un sueño impresionante. Tratando y tratando no logro recordar solo logro ver la imagen borrosa de una torre gigantesca.

¡Holaaaa! La chiquilla vuelve a gritar en mi oído.

"Deja de hacer eso" Amenazo tapándome los oídos.

Ella sin hacerme caso coloca en mi mano un plato con un líquido sospechoso.

¿Qué es esto? Pregunto sospechando del líquido verdoso.

"No lo se. Te lo dejo la madre Junko" "Estoy encargada de darte de comer, pero ahora tú te encargas" Responde sacudiéndose la ropa.

Inmediatamente después sale de la cabaña corriendo. ¡Iré por los camellos! Grita en la distancia.

Es una niña demasiado activa pienso mientras dejo el plato en un costado, no pienso comer nada sospechoso si tengo otras opciones. Siento la garganta seca y algo de hambre, no obstante, todavía lo puedo aguantar.

Observando el cuarto suspiro profundamente. Al final me alegra estar vivo, levantando mis brazos no siento nada anormal. Lo único diferente son mis piernas, están llenas de heridas. Junto las manos en agradecimiento y comienzo a levantarme. Debo conocer donde me encuentro. Agarro una túnica negra y salgo del cuarto.

Afuera hay varias casas distribuidas uniformemente, en medio de las casas hay un poso de agua al parecer seca, su cubeta está rota. En las cercanías varios niños juegan con espadas mientras otros juegan moviendo piedras.

"Este lugar no tiene guardias", suspiro alegremente. Parece que al fin tengo algo de suerte.

Camino lentamente aguantando el dolor hacia un niño que se encuentra comiendo un trozo de galleta debajo de una palmera. Colocando una sonrisa pregunto amablemente.

¿Disculpe niño, me podría decir el nombre de este lugar?

El niño me mira y se levanta.

"Tú eres la niña esa... a mi dime líder" Me contesta malhumorado.

Mirando su altura me gana en unos cuantos centímetros. Este mocoso se cree mejor que yo por la altura, aprietos los dientes para que nada tonto salga de mi boca. Sin responderle me doy la vuelta para preguntar a otro niño.

Mientras me alejaba siento que alguien jala de mi capucha.

¡Detente! Grita mientras caigo en la arena.

Sintiendo que algunas de mis herias se abrieron comienzo a enojarme.

¡Tú no eres de aquí! Afirma señalándome con el dedo.

Mirando el rostro de un niño que no conoce la inmensidad del mundo tomo un puñado de arena y lo lanzo a sus ojos.

¡Ha, niñata! Grita limpiándose la cara.

Aprovechando el momento recojo una piedra cercana y golpeo su pie derecho con toda mi fuerza.

¡Nooo, Duele! Comienza a gritar tumbado en el suelo.

Me levanto cojeando y le muestro la piedra.

"Sabes mocoso, actualmente no tengo mucha paciencia. Si me obligas puedo romperte el cráneo y comerme tu cerebro." Amenazo acercando la piedra a su rostro.

El niño recobrando la visión me mira con odio. Maldita sea, este niño es más valiente de lo que pensaba. Trato de alejarme, pero toma mi mano tratando de quitarme la piedra.

Sin poder ejercer mucha fuerza dejo que se lleve la piedra.

¡Ahora es mi turno! Lo dice mostrándome la piedra robada en su mano.

Mirando su rostro de victoria aprieto los puños, si no fuera por la condición de mi cuerpo no perdería frente a un mocoso. Relajándome solo me queda aplicar mi última técnica.

Tambaleándome agarro mi cabeza y caigo en la arena, cierro los ojos y espero que caiga en la trampa.

El niño asustado se acerca y toma mi pulso. ¿Estas bien? Pregunta.

Sin moverme espero que se acerque más para hacerle una llave ninja. Justo cuando se encontraba en el momento adecuado una mujer lo toma de la ropa apartándolo.

¡Qué haces Koza, ella está enferma! Lo regaña.

¡No! ya lo tenía suspiro en mi mente.

La mujer se acerca alejando a Koza y me levanta con cuidado.

"No debes caminar por allí mi niña, tu cuerpo está muy débil" Comenta tapándome con una túnica blanca.

Ella es una mujer mayor con cabello negro, viste túnicas blancas por todo su cuerpo. Comparado con los demás miembros parece alguien impecable, me pregunto si es la líder de por aquí.

"Quién eres" pregunto con mi garganta seca.

Ingresando a la tienda anterior la mujer me deja en la cama y responde.

"Niña, debes estar cansada. No tienes que preocuparte, te encuentras en las manos de la segunda mejor medico de Alubarma…" "Me llamo Junko, soy la encargada de este orfanato" lo dice mostrando una amplia sonrisa.

¿Junko? No recuerdo ese nombre, tampoco recuerdo a Alubarma. El único desierto de este mundo que recuerdo es Arabasta.

"Disculpe me puede decir que país es este"

Junko tomando mi pulso explica.

"Te encuentras en el reino de Arabasta, en específico este lugar es la capital. Si recuerdas el lugar de donde viniste entonces podremos encontrar a tus padres o algún familiar."

Niego la cabeza. "No recuerdo de donde vine".

"Entonces es así, no tienes que preocuparte. Este orfanato te cuidara hasta que puedas recuperar tu memoria. Estuviste en coma durante una semana, no vuelvas a salir sin consentimiento mío" "de acuerdo" Lo dice mientras su rostro de vuelve sombrío.

Mirando esos ojos marrones siento algo de miedo.

"No volveré a salir" Niego la cabeza.

Ella vuelve a sonreír y pregunta "Dime cual tu nombre hija querida"

Paralizándome me hago la misma pregunta, si le digo mi nombre alguien puede encontrarme. Mejor que me lo ponga ella.

"No recuerdo" Responde sudando ligeramente.

Junko mirándome de nuevo molesta, saca una libreta de un cajón cercano.

"No me importa que me mientas, sin embargo, hay cosas que debería saber…"

Toma mi mano derecha y quita una venda.

"Cuál es tu relación con Germa 66" Pregunta.

Sorprendido miro la mano y en ahí sobresale una placa extraña, hay una águila y el numero 66 impresos.

¡Qué demonios! Lo toco y parece que es algún tipo de rastreador. No recuerdo que lo tuviera puesto antes, entonces eso significa que Vinsmoke me coloco rastreadores dentro de mi cuerpo cuando me recuperaba.

¡Maldito Vinsmoke! Espero que el gobierno te encuentre. Maldigo internamente apretando los dientes.

Ellos se atrevieron a modificar mi cuerpo sin mi consentimiento, espero que no haya más rastreadores. Busco por mi cuerpo alguna imperfección, pasando unos segundos doy un suspiro. Parece que es el único que pusieron.

Volviendo a ver el rostro de la doctora la veo todavía molesta. No sé qué inventar para que me deje en paz y no me tome como un espía. Por el momento solo diré una media verdad.

"Me llamo Zoe y soy un esclavo de Germa 66" Afirmo tocándome el cuello.

Junko mirando la quemadura del cuello se calma. Ella ya sospechaba que Zoe era una esclava fugitiva, es normal que los esclavos sean marcados con la insignia de sus captores.

Tocando mi cabeza, Junko acerca el líquido sospechoso de antes.

"No te preocupes Zoe mientras estés en este lugar el reino te protegerá" Afirma colocando el plato en mis labios.

Maldita sea, lo dice como una amenaza. Ella espera que me beba ese líquido para cerrar el trato. Cerrando los ojos abro la boca y me lo tomo de un trago.

Con una sonrisa de triunfo trato de dar la mano a la doctora sin embargo mi visión se pone borrosa.

"Este no es un buen medicamento" Afirmo tumbándome en la cama.

Ella se acerca y cierra mis ojos.

"Una medicina que no sabe mal no es medicina" "estarás así por una hora, procura dormir durante ese tiempo"

Obedeciendo relajo mi cuerpo y entro en un sueño profundo.

Koza se encontraba afuera de la enfermería con cara de preocupación. Tocándose la cabeza se soba el golpe que le dio la Madre Junko. Él no sabía que la mocosa estaba enferma.

Como recién llegado lo primero es no ofender a los residentes de la capital, eso le dijo su padre.

"Espero que se recupere" susurra juntando las manos. No quiere que la gente vea a su pueblo como salvajes.

Pasando media hora la doctora sale de la enfermería. Mirando a Koza pone una cara mala y lo vuelve a golpear.

¡Au! Dice Koza quejándose.

"Maldito mocoso, si vuelves a golpear a algunos de mis pacientes me encargare de coserte las manos" Junko amenaza.

Ella conoce a Koza, él es un chico bueno solo que algo impulsivo.

Agachando el rostro Koza se disculpa. "Lo siento Doctora"

Junko resoplando le ordena. "Cuídala, que no salga de la enfermería"

Koza asiente e ingresa a la enfermería. Dentro observa a la chica que lo golpeo durmiendo con una mueca en el rostro.

Ella tiene el cabello blanco con algunos puntos negros que parecen quemaduras, su rostro pálido tiene cicatrices pequeñas en forma de raíces, Sus brazos están llenos de vendajes.

Mirando el estado de Zoe, Koza siente algo de ansiedad. Es una vergüenza para un guerrero golpear a una persona enferma, aun cuando él fue golpeado primero. Sintiéndose desganado se sienta en un costado esperando que la niña despierte para poder disculparse.

Pasando media hora Koza comienza a quedarse dormido. Lentamente se duerme sobre la cama de Zoe.

El movimiento hace despertar a Zoe. Ella al abrir los ojos siente algo pesado sobre su pierna.

"Que se cree este mocoso, mi pierna todavía duele" Susurra preparando un puño para golpearlo.

Golpe,

Koza se levanta alterado buscando al culpable. Mirando alrededor solo está la niña durmiendo, tocándose la cabeza siente el dolor. Pensando que solo se lo imaginó se prepara para seguir durmiendo sin embargo alguien entra dentro de la enfermería.

¡Fue ella! Grita una niña de cabello azul.

Viendo a su amiga, Koza se levanta protegiendo a Zoe.

"Detente Vivi, ella está enferma" Koza no desea ser regañado de nuevo.

Zoe escuchando el nombre comienza a sudar, no puede imaginar la mala suerte que tiene por encontrarse con un personaje de mucha importancia, el plan planteado era esconderse durante mucho tiempo. Ahora llamando la atención de la princesa Vivi, puede ser encontrada fácilmente. Cerrando los ojos decide no tener nada que ver con la princesa.

Vivi confundida observa a la chica tendida en la cama y duda. Hoy vino a jugar con sus amigos sin embargo le dijeron que Koza se encuentra ayudando a la Madre Junko, por ello vino aquí.

Acercándose a la niña en la cama Vivi toma su mano vendada, lo coloca frente a su rostro y lo suelta. La mano esquiva el rostro de Zoe.

"Ves fue ella" afirma Vivi orgullosa.

Zoe sintiendo que le jugaron una mala broma abre los ojos. "Disculpen, pero necesito dormir, fue una orden de la doctora" Afirma agarrándose el pecho.

Koza viendo despierta a Zoe comienza a picarle la mano. Justo antes le golpeo y trato de esconderse, si no fuera por la princesa el golpe quedaría impune.

¿Por qué me golpeaste?

Zoe sin intenciones de hablar con unos niños mimados comienza a toser.

Cof cof.

"Si no se retiran gritare" Amenaza.

Vivi mira a Zoe detenidamente y exclama. ¡Eres la chica que sobrevivió al huracán!

Tocando su rostro Zoe mueve la cabeza en negación.

"No te conozco y no me conoces" Afirma y se tapa con la manta para evitar más preguntas.

Koza mirando a la niña ocultándose solo suspira. Quería disculparse sin embargo Zoe la golpeo, con eso se quedan a mano.

"Vivi nos vamos" ordena.

Vivi sin entender solo asiente. "Como ordene jefe"


Maldita sea, no quería encontrarme con alguien de la realeza. En la historia Vivi no hace mucho desde que terminan con cocodrilo, sin embargo, en este tiempo Arabasta será el epicentro de conflictos dentro de unos años.

No quiero conocer a cocodrilo, él es de los pocos personajes que de verdad elimina a sus enemigos. Pensando en cómo alejarme de esta zona encuentro que es imposible.

Si logro salir de la capital no sobreviviré sin respaldo, si me quedo puedo cobijarme en los brazos de Arabasta no obstante tarde o temprano me encontraran. Sin alternativas decido quedarme en la capital, al menos el rey era bueno. Además, ellos probablemente me salvaron.

Decidiendo quedarme me siento y toco mis heridas. Al parecer demoraran en sanar, por el momento no puedo hacer actividades físicas, además la mancha oscura creció más con la última invocación. Ya se está acercando a cubrir mi codo izquierdo, lo que me queda es encontrar es despertar el cosmos, me da envidia ver que a la chica rosada despertarlo sin saber lo que es.

No pienso confiar más en mi fruta del diablo, hasta ahora solo ha hecho que todo sea más doloroso. Si quiero sobrevivir en este mundo necesito fuerza personal.

Tomando aire calmo mi mente, la chica rosada logro despertar su cosmos de algún modo. Así mismo las armaduras parecen que toman mi cosmos para tener el suyo propio. En ese caso es probable que tenga cosmos en mi interior.

Si recuerdo bien el anime llamado 'Saint Seiya' el cosmos es la energía que proviene del universo que reside en todos los seres vivos. Tratando de sentirlo recuerdo la energía que la armadura de capricornio uso para transportarme aquí.

Mirando mi interior siento rastros de una energía dorada, supongo que son los vestigios del cosmos de capricornio. Respirando calmadamente sigo el camino dorado y veo un universo apagado, en específico solo la cuarta parte se encuentra iluminada las otras partes se ven como planetas desechos. Intentando acercarme mas una ráfaga me expulsa.

Eso fue extraño, no se supone que el cosmos debe estar iluminado. Al menos logre verlo al primer intento, sin embargo, siento que vi esto antes en algún lado.

Ahora que sé que tengo el cosmos el problema es cómo usarlo. No tengo ningún tipo de idea, recordando los tipos de entrenamiento solo se me viene a la mente la capacidad de romper rocas. Empezaremos con eso, pero primero necesitare comida, mi estomago reclama sus extrañas y pocas dosis de alimento.

Levantándome busco en el cuarto y solo encuentro un trozo de pan negro. Oliendo el pan no parece malogrado, aparte de su color extraño creo que es comestible. Con rapidez limpio los trozos de polvo y el doy un mordisco.

Crac, suena uno de mis dientes.

Sintiendo dolor en la boca retiro el pan y observo que tiene mi canino pegado en él. ¡Que sucede con este mundo! mi presión arterial comienza a elevarse. Yo solo quería comer pan, no era necesario perder un diente de esta manera.

Mirando el pan lo coloco sobre la mesa, acomodo los vendajes de mi mano derecha.

Tomando aire declaro. "Hoy solo vivirá uno de nosotros"

Levanto mi mano y comienzo a golpear el pan salvajemente.

Una semana después.

Al fin logré escapar de ese calabozo, estuve metida en esa cama mientras la doctora me hacía beber medicina de origen desconocido.

Mi cuerpo mejora rápidamente, en comparación con antes ahora puedo moverme con libertad. Creo que tiene algo que ver con la práctica del cosmos, aunque no logre despertarlo. Sin embargo, puedo concentrar una ligera fluctuación en mi mano casi invisible, no obstante pienso que es más el cosmos de capricornio dentro de mí que mi propio cosmos. sí le muestro a la doctora estoy seguro de asustarla.

Me encuentro en el pueblo de refugiados en la frontera de Alubarma. Calculo que el tiempo es cuando Vivi y Koza se encuentran en la capital, lo preocupante es si ya paso el caso de secuestro a la princesa. Yo no quiero verme involucrado con bandidos.

Respirando el aire arenoso me cubro el rostro y camino sigilosamente a mi destino. La doctora me ordeno ir a ayudar a cuidar el establo, sin embargo, como se supone que lo encuentre.

"Solo ve de frente" Me dijo eso mientas revisaba a su nuevo paciente. Ella dejo de tratarme bien cuando logre recuperarme.

Mirando de un lado a otro solo veo personas caminando, no hay ninguna granja de animales.

Sin opciones me acerco una persona que leía un periódico y pregunto.

"Disculpe, donde esta se encuentra el establo más cercano"

El hombre de una altura de dos metros, cuerpo fornido, piel bronceada y sin pelo en la cabeza, me observa algo molesto por la interrupción.

'Como es posible' Mirando su rostro se me para el corazón, él es Mr. 1.

El sin importarle mi rostro sorprendido apunta a un callejón cercano.

"Es ahí" Responde y vuelve a leer su periódico.

Recuperando el sentido camino rápidamente al callejón. ¡Maldición! entonces cocodrilo ya está en Arabasta. Espero que solo sea mi imaginación, si la historia cambia estaré en problemas, recuerdo que cocodrilo ingreso a Arabasta cuando Vivi tenía alrededor de 11 o doce años. No se especifica cuando comenzó su plan sin embargo sigue siendo demasiado pronto. Actualmente Vivi solo tiene 7 años.

Disimuladamente observo a Bonez, es como recuerdo en el anime solo que más joven. pasando de unos momentos alguien con un paraguas se acerca detrás de él y le entrega una mochila.

¡Ella también pertenece a Baroque Works! No me acuerdo su nombre, solo me acuerdo de que su fruta la convierte en una mujer espina. Esto está mal, la historia está mal. Debo encontrar el motivo del cambio o la menos debo saber si cocodrilo se encuentra cerca.

Mientras pensaba que hacer alguien toca mi espalda.

¡Quien! Grito asustado.

Una niña con un parche me mira confundida "Al fin llegaste Mao… Ven necesitamos ayuda con las cabras"

¿Mao? "Quien es Mao" pregunto.

Colocándose detrás mío comienza a empujarme. "Deja de holgazanear Mao, la Madre Junko me dijo que debes mucho dinero"

¿Dinero? La doctora no me dijo nada del dinero. Espera lo primero que debo hacer es vigilar a Baroque Works. Volviendo la cabeza busco a Bonez sin embargo desaparecieron. ¡No! Si cocodrilo sigue la historia original entonces Arabasta está perdida. Solo me queda escapar antes que eso suceda.

La niña llevándome frente a unas diez cabras ordena. "Tú te encargas de ordeñar estas cabras"

Me da una cubeta y se va corriendo. Ella es demasiado activa.

Tocando la cabeza de las cabras me pregunto cómo se ordeña a un animal. Mire en películas antiguas que solo se aplastan las tetillas y sale leche. No creo que sea difícil.

Acercando mis manos debajo de la cabra esta me patea la cara tumbándome.

¡Qué demonios! "Como te atreves" me levanto gritándola.

La cabra sin hacerme caso sigue comiendo. Apretando el puño trato de calmarme.

"Es solo un animal" susurro. Si me molesto entonces yo pierdo.

Calmado me acerco a otra cabra, lentamente trato de hacer mi trabajo, pero algo caliente cae en mis manos.

¡Pun, pun! Mi corazón comienza a latir salvajemente.

Miro mi mano y en el todavía quedan restos negros de heces de cabra. Mi ira se dispara, a mí no me importa que me insultes o golpees. Pero el defecarse en mi mano no lo perdono a nadie.

Apretando los puños me acerco al cuello del animal, las cabras sintiendo mi ira se alejan a un rincón del corral.

"Bien eso deberían hacer antes"

Con la intensión de vengarme levanto la cubeta. Entonces escucho una voz en mi costado.

¿Por qué estas brillando? Pregunta.

Volteando miro que es la niña granjera, sin embargo, no entiendo su pregunta. Solo después de mirar mis maños me doy cuenta de que estoy brillando.

¡Es increíble! Grito de emoción.

El aura que emito tiene un color dorado. Parece que el aura sobrante de capricornio despertó en este momento. No debo desperdiciarlo, calmándome el aura vuelve a ingresar dentro de mi cuerpo. Por fin desde que vine al mundo tengo una carta oculta.

"Capricornio si es un buen muchacho"