Gracias a mi cómplice Li por su lectura previa. Los errores siguen siendo míos.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 5
Mi respiración se acelera, estoy moviendo mis caderas encima de su cuerpo, busco algo, aún no sé qué… quizá sentirme bien y olvidar lo que me hizo Sam, tal vez busco venganza.
Mis pensamientos no son claros, tampoco decisivos.
― Tócame ―digo torpemente, poniendo sus manos en mis tetas, lo obligo a que las apriete― por favor, hazlo.
Apenas puedo sostenerme, la cabina de la camioneta es incómoda. Él se queja cuando su cabeza golpea contra la ventanilla. Mis ojos se detienen un momento en lo empañado de los cristales, no tengo idea de la hora que es ―suspiro y empiezo a moverme de nuevo.
― Oye, no ―me detiene, sus manos están fuertemente en mi cadera― es mejor que paremos.
― No ―ruego, la angustia se apodera de mí, no necesito un rechazo―. Nunca he hecho nada estúpido en mi vida y hoy… ―gimoteo― quiero mandar a todos a la mierda junto con Sam.
Él sacude la cabeza. Está a nada de rechazarme. Me sostiene fuertemente y con facilidad manipula mi cuerpo, me ayuda a sentarme en su regazo.
Sus manos acunan mi cara y entonces… me besa. Lo hace con tanta pasión que mis labios apenas pueden moverse contra los suyos.
― ¿Quieres hacer algo estúpido? ―murmura, apresando con sus dientes mi labio inferior, lo estira un poco y yo gimo mientras saborea mi boca.
― Sí. No quiero seguir siendo una perdedora.
― Entonces… ―mete su lengua en mi boca, la manera en que me besa me deja sin aliento― hagamos algo estúpido ―propone.
Mi cuerpo se estremece por completo. Me despierto alterada y miro a mi alrededor, él no está en la cama y la claridad diurna me da una muestra que no durmió conmigo sino en el sofá.
Anoche no tuve valor de aceptar su propuesta, no pude decirle que sí. No obstante, este sueño me hace reconocer que soy una provocadora y es vergonzoso para mí.
Soy la causante de lo que está ocurriendo, pero ¿por qué aceptó? Recuerdo vagamente que él no estaba completamente borracho.
Necesito explicaciones.
Mis tripas rugen, el estómago me duele y es porque no he probado un bocado quizá en dos días.
Suspiro. Necesito más que energía para salir fuera de la cama, pateo de mala gana las sábanas… Necesito una ducha, urge quitarme el olor de su colonia que ya está impregnado en mi piel.
.
No hay nadie en el comedor. Relamo mis labios y mi boca saliva por comer todo lo que está servido, ―exhalo y decido atascarme con la fruta, yogur, llevo un trozo de panqueque a mi boca y bebo un poco de leche.
Sé que mis modales no son los mejores. Por ahora no me importa verme cómo troglodita, solo quiero satisfacer mis necesidades alimentarias.
Decido comer todo el huevo revuelto que está servido en el plato y también las tiras de tocino que aún están calientes, estoy centrada en lo mío, hasta que escucho el ruido espantoso. Pongo atención, mi oído se agudiza, sé que es el sonido de un helicóptero.
No hay duda.
Salgo corriendo a cubierta.
Un tipo con infinidad de trenzas en su cabeza atrae mi atención y no solo por la vestimenta deportiva, tampoco por estar en pleno rayo del sol, sino que está combatiendo contra Edward, practican kickboxing, veo patadas y todo tipo de golpes, se saludan con los guantes y se despiden, ―estrecho los ojos, es el mismo tipo que aparece en las fotos que he visto de nuestra boda… niego.
― Ninguna estúpida boda ―reniego.
El hombre moreno toma su bolso de ejercicio y se aleja. Se va, está subiendo las escaleras hacia el hangar.
No puede irse. Es mi oportunidad.
Corro y empiezo a gritar, agitando mis brazos en alto.
― ¡Auxilio! ―exhalo―. ¡Ayuda!
Edward maldice. Lo escucho claramente.
El hombre voltea, me observa. Y no puedo interpretar su mirada.
― ¡Me tienen secuestrada! ―grito más fuerte―. ¡Por favor, ayúdeme!
Él baja lentamente cada escalón y viene hacia mí. Mantengo la esperanza, pero el brazo de Edward rodeando mi cintura me hace temer.
― ¿Pasa algo, señora? ―pregunta él.
― Mi mujer toma medicamentos para controlar su bipolaridad y hoy no los tomó ―argumenta Edward.
― ¡No es verdad! ―quiero correr, pero el fuerte agarre de su brazo no me lo permite.
― Laurent ―pronuncia fuertemente Edward― te presento a mi esposa, Isabella ―me mira de reojo, puedo sentirlo a pesar de que trae gafas de sol―. Amor. Él es uno de mis mejores amigos y mi entrenador personal, Laurent Da Revin ―dice Edward.
Es su amigo. La pequeña esperanza se desvanece dentro de mí.
― Un placer señora.
― ¡No soy señora! ―exclamo―. Edward, me secuestró y me mantiene retenida en contra de mi voluntad, ayúdame.
El hombre enarca las tupidas cejas oscuras. Le da una mirada a Edward y puedo apreciar el atisbo de lástima que hay en sus ojos negros.
― Con su permiso, señora ―se despide―. Buen viaje, Edward. Te veo en dos meses.
Me alejo. Con mis lágrimas a punto de salir me refugio en el camarote, hago puños la sábana y comienzo a llorar de impotencia.
Escucho el portazo.
― Isabella, hablemos. No podemos estar por dos meses de esta manera, no es sano para ti ni para mí.
― ¿Por qué dijiste que estoy medicada?
Siento cómo el colchón se hunde a mis pies, sé qué se ha sentado.
― Porque no se me ocurrió qué más decir. Tampoco quiero que piensen que te rapté.
― Eso fue lo que hiciste.
― ¡No es verdad! ―se exalta.
Levanto la cabeza y lo miro.
― No soy estúpida. Tú no estabas lo suficiente ebrio para haber permitido que sucediera una ceremonia, tú sabías lo que hacías ―lo acuso. Desganada me siento en la cama y recojo mis piernas, abrazándolas fuertemente mientras apoyo el mentón en las rodillas―. Quiero una explicación, quiero saber quién eres y por qué me trajiste a este lugar.
― Soy Edward Cullen.
Lo fulmino con la mirada. Él sonríe de forma engreída.
― También soy empresario ―dice―. La noche que te conocí estaba celebrando mis treinta y un años ―añade, frunce los labios y no sé si está evitando sonreír o porque hace un gesto―. Te vi bailando y te reconocí.
Junto mucho las cejas. Estoy escudriñando su expresión.
― Me reconociste ―repito―. ¿De donde?
Suspira. Empieza a mover la cabeza de un lado a otro hasta que su cuello produce un tronido.
― ¿Qué es lo que recuerdas de mí?
Su pregunta me hace pensar que en cualquier momento cambiará de tema.
― Recuerdo vagamente cuando estuvimos en la camioneta, también cuando bailamos, pero no es el punto. ¿De dónde me conoces?
― ¿¡Te acuerdas que estuvimos en la camioneta!? ―pregunta intrigado.
― Lo hago. Y quiero saber ¿qué pasó para que yo firmara un estupido certificado de matrimonio?
― ¿Quieres que incluya los detalles morbosos?
Mi rubor cubre mi rostro. Siento la calidez subiendo desde mi cuello a mi cara.
A mis veintisiete años nunca he sido deshinibida al hablar.
― Creo que no es necesario.
Su risa es cálida y contagiosa. De alguna manera siempre termino sonriendo con él.
De pronto la seriedad cubre su rostro y su buen humor se ha ido. Su mirada me atrapa.
― Te propongo un trato ―dice―. Démosle una lección a Sam Uley.
― ¿Lo conoces? ―pregunto―. ¿Acaso tú sabes…?
Su ceño se frunce. Su mirada cambia y destila enojo.
― Qué te engañó con tu mejor amiga ―responde―. De hecho se está casando con ella en estos momentos.
Me paralizo. Las palabras se atragantan en mi garganta y sé que estoy a nada de hiperventilar.
― Solo, di que sí aceptas y te juro que lo vamos a hundir ―su mano está apretando la mía, él está esperando una respuesta.
Hola, ¿creen que Bella acepté? ¿Qué conjeturas se les ocurren sobre Edward? Les agradezco su apoyo, sus lecturas, favoritos, follows y reviews.
únanse al grupo de Facebook para que vean las imágenes alusivas respecto a cada capítulo *
Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Lizdayanna, Ary Cullen 85, Daniela Masen, kasslpz, Lily Pattinson Stewart, Pepita GY, Flor McCarty-Cullen, Liz, Valeria Sinai Cullen, Dulce Carolina, Catita1999, Dess Cullen, Adriana Ruiz, Diannita Robles, Andrea, mrs puff, The Vampire Goddess, Antonella Masen, Yoliki, danymoli1795, Kiss, Noriitha, Deniz, Cary, Mapi13, rociolujan, Lili Cullen-Swan, Cassandra Cantu, Rosemarie28, Krisr0405, saraipineda44, Verónica, patito feo, Maryluna, wenday, y comentarios Guest
Gracias totales por leer 🌹
