Repercusiones de Guerra
Había muchas maneras de definir lo que estaba sucediendo, pero ninguna era adecuada a los ópticos del ex gladiador. Ver la eficiencia con la que las tropas se alineaban y combatían era como escuchar una de esas antiguas y hermosas sinfonías, con sus tonos altos y bajos, a través de sus cambios de armonía y contradicciones, juntando todo para generar lo que hasta ahora observaban. Pero para eso fueron creados, ese era su trabajo y lo hicieron tan bien que pasaron a segundo plano. A veces los seres inteligentes tienden a entrar en su estado de confort, olvidando lo que los llevó y mantiene ahí en la seguridad. Él fue un claro ejemplo y al final cayó en la misma trampa. No quiere decir que ser amable y querer entender a otras razas está mal, pero la manera en la que lo hicieron siempre fue injustificada.
Otra explosión iluminó los cielos. Las naves Decepticon descendieron poco después habiendo liberado los cielos de las fuerzas enemigas; permitiendo el desembarque de las tropas de superficie. Soundwave liberó a sus casetes antes de saltar para elevarse y coordinar al resto de los equipos. La destrucción fue masiva; los Decepticons no dejaban rastro de los tecno-orgánicos. Las órdenes eran sencillas sin sobrevivientes.
—Debemos hacer algo al respecto —escuchó la voz de algunos Autobots al ver lo que estaba sucediendo, deteniendo sus avances al notar la decisión clara en las tropas del símbolo purpúreo.
—No debemos intervenir —exclamó Megatron—. Agradezcan que ni los orgánicos ni ustedes son los objetivos —prosiguió, obteniendo un gesto molesto de sus acompañantes del símbolo carmesí. Pero así eran las cosas. Nadie más tenía la chispa para hacer el trabajo sucio y si se buscaba la victoria, no había otra opción.
Starscream maniobraba en medio del caos, sus habilidades aéreas manteniendo a raya a los enemigos. De repente, una transmisión llegó a través del canal privado que los generales crearon solo para ellos tres.
—Starscream, tengo una transmisión de Optimus Prime —comentó Soundwave.
— ¡No tengo tiempo para reuniones con el Prime en este momento! Estamos en medio de un combate —recalcó el jet con molestia, evadiendo una serie de metrallas que rozaron su ala izquierda mientras la nave viraba en un ángulo de 45 grados para subir, volviéndose sobre su forma y bajando para contraatacar—. Dile al Prime que nosotros nos encargaremos de terminar, que retire a sus tropas y a los orgánicos. No debe quedar rastro de esa tecnología alienígena. Soundwave, tú sabes lo peligrosa que es; imagina si cae en manos de los humanos, quienes al parecer comparten esas necesidades de control con los tecno-orgánicos – Advirtió marcando la razón de tales decisiones.
—Recogerán una nave que irá al Venganza, esa será para Shockwave y su investigación. El resto debe ser borrado de la faz de la tierra. Y si alguien de ellos sobrevive no duden en acabarlos- Finalizo con la frialdad que solo un general de esa índole podía ejercer en momentos de necesidad.
—Estoy redirigiendo a los heridos a las naves para tratamiento, no salimos ilesos —confirmó el jet espía, pero las bajas no son significativas considerando el enemigo —prosiguió.
—Bien —fue la sencilla respuesta, antes de que el avión de cromas azulados virara para evitar su propia porción de agresiones.
Optimus Prime llegó al lado del guerrero de cromas grises, observando los eventos mientras sus tropas parecían algo desconcertadas. Era claro que la victoria era suya, pero los Decepticons no dejaban de atacar, acabando con todo vestigio de los agresores, lo que lo desconcertó.
—No van a detenerse, ¿cierto? —comentó a su aliado.
—No —fue la sencilla respuesta—. Ellos saben lo riesgoso que es permitir que esa tecnología caiga en manos incorrectas y lo hacen para proteger Cybertron y a la raza Cybertroniana —prosiguió el ex gladiador con seriedad—. Así es la guerra, Prime, tú lo sabes —afirmó, cruzándose de brazos sin siquiera un ápice de remordimiento.
—No habrá sobrevivientes entre las filas rivales, los soldados en superficie fueron abandonados a su suerte —explicó el líder Autobot.
—Lo sé, y ellos también. ¿Recuerdas cuando dije que necesitábamos encarcelar a Starscream en el agujero más oscuro que tuviéramos y jamás dejarlo salir? —continuó con un tono arrepentido, pero al mismo tiempo lúgubre.
—Lo recuerdo —dijo Optimus, escuchando con atención los reportes de los suyos. Una serie de discusiones entre humanos y Cybertronianos se estaba dando al ver cómo los Decepticons acababan con las bases enemigas, destruyendo todo lo que podía ser de utilidad. Algo que no cayó del todo bien a la raza nativa de ese mundo.
—Era por esto. Starscream es inteligente y hábil; pero también es capaz de tomar las decisiones más duras sin dudar, todo para cumplir con la misión. No sé si me comprendas —comentó finalmente, consciente de que muchas veces había dejado el peso de esas cargas en los hombros de su segundo, y este simplemente enfrentó las consecuencias de ambos bandos.
—Lo entiendo —fue lo único que escuchó cuando la figura de Soundwave se hizo presente frente a ellos.
—Megatron —exclamó Soundwave en un tono cargado de hastío y resentimiento, una emoción que últimamente solo dirigía al ex gladiador. El respeto de antaño se había desvanecido, reemplazado por una frialdad que el guerrero de cromas grises sentía profundamente, aunque no lo demostrara abiertamente.
—Optimus Prime —prosiguió el avión espía con el saludo. A su espalda, los vehículos militares atravesaban el terreno, dejando la batalla atrás.
—Debo ser el primero en agradecer su intervención. De no ser por ustedes, el resultado habría sido otro —exclamó el líder Autobot con seriedad.
—Cybertron siempre será más importante que todo, y si esto nos da la seguridad para seguir con su recuperación, es algo que estamos dispuestos a realizar —aclaró el general Decepticon, su tono firme pero cargado de un dolor oculto—. Entonces, ¿lo lograron? ¿La chispa suprema…? —intervino Megatron, pero fue interrumpido bruscamente por el mecha de cromas azulados, su voz llena de una ira contenida que resonó en el aire.
— ¡No! No lo hizo. La destrozaste, y con ella el futuro de todos —gritó furioso, sus palabras golpeando como cuchillos antes de recuperar la compostura—. Pero Shockwave y Starscream han trabajado en conjunto, desarrollando métodos que han permitido un avance positivo. Eso es todo lo que diré, algo que no habría sido posible gracias a ti, Megatron. No des por hecho las cosas. Pude venir aquí con las tropas, pero no somos amigos; ni eres mi comandante, esos tiempos han pasado. Estoy aquí para hacer un tratado de paz con el Prime. Los Autobots que vienen con nosotros desean establecer contacto con su líder, y a diferencia de lo que pueden pensar, somos un gobierno justo que no impedirá tal petición. Ahora es cuestión del Prime si decide darle entrada a la voz de los suyos o no.
El ex gladiador retrocedió, impactado por la reacción de quien fuese su tercero y uno de sus más cercanos. El odio latente era palpable, y no supo siquiera cómo reaccionar. Soundwave siempre lograba desconcertarlo, a veces más que el mismo Starscream.
—No negaré la petición, Soundwave, y tal vez no tengamos mucho, pero ofrezco nuestras instalaciones para sus heridos —prosiguió Optimus Prime, intentando calmar las aguas.
—No será necesario, Prime. Nuestras naves servirán de refugio para las tropas, pero los Autobots que han viajado desde Cybertron se comunicarán dentro de poco y buscarán ser recibidos entre los tuyos. Hasta entonces, lo único que se les pide es que no intervengan en la limpieza que el ejército está realizando hasta que se dé por concluida —finalizó Soundwave, transformándose para marcharse.
Los dos mechas observaron al jet desaparecer a lo alto sin poder argumentar nada. La postura era clara, pero al menos las palabras les dejaron ver que no todo estaba perdido para su planeta hogar. Muy en el fondo, Optimus comprendió la desesperación de su acompañante, quien se negó y les negó a los suyos la oportunidad, pero aún había tiempo. Tal vez… Nada está escrito en piedra.
—Volvamos, hay muchas cosas que debemos tratar con nuestros aliados —dijo el tráiler bicolor, estableciendo conexión con sus tropas. Dejarían el terreno para los Decepticons aunque esto ameritara unas largas discusiones con los humanos. Pero ese era el camino que había elegido, el de la paz.
…
Días después se acordó una reunión donde todas las partes inmiscuidas pudiesen tratar los problemas que comenzaban a suscitarse, mientras la misión de limpieza Decepticon continuaba. No era extraño ver una que otra nave del símbolo purpureo patrullando zonas en busca de los últimos vestigios Tecno orgánicos; sin embargo no intervenían, ni contribuían en la destrucción de lo que los orgánicos y Autobots buscaban reconstruir.
La sala de juntas estaba llena de tensión, una mezcla de Autobots, Decepticons y humanos ocupaban sus asientos alrededor de una larga mesa. Las paredes de metal relucían bajo las luces, y una pantalla holográfica mostraba mapas y datos de la reciente batalla. El ambiente era denso, las miradas se cruzaban con sospecha y resentimiento.
Starscream, con sus alas aún desplegadas, se mantenía en pie, observando a los presentes con una expresión de fría determinación. Optimus Prime y Megatron se encontraban en extremos opuestos de la mesa, cada uno con su propio grupo de consejeros.
Un humano se levantó abruptamente, su rostro rojo de furia.
— ¡Esto es inaceptable! —Gritó, golpeando la mesa—. ¡Destrucción masiva y asesinatos sin piedad! ¿Cómo se supone que vamos a aprender o sacar algo de provecho si no nos dejaron material con el cual trabajar?
El caza tricolor miró al humano con una mezcla de desprecio y calma.
—Hicimos lo que teníamos que hacer para asegurar la supervivencia de Cybertron y Nova Forge. La tecnología de los tecno-orgánicos es demasiado peligrosa para caer en manos equivocadas —respondió con una voz glacial.
— ¡Eso es fácil de decir para ustedes! —Intervino otro humano, su voz llena de frustración—. Nosotros también tenemos derecho a estudiar y entender estas amenazas. No somos simplemente espectadores en esta guerra.
Megatron decidió que era momento de hablar, su tono firme pero conciliador.
—Entendemos sus preocupaciones, pero la prioridad era eliminar cualquier posibilidad de que esa tecnología fuera usada contra nosotros en el futuro. Es una cuestión de supervivencia.
Optimus Prime se inclinó hacia adelante, intentando calmar los ánimos.
—Los Decepticons actuaron bajo un protocolo estricto para asegurar la seguridad de todos. Sin embargo, estoy de acuerdo en que necesitamos encontrar un equilibrio. Destruir todo material no es una solución viable a largo plazo.
El comandante aéreo frunció el ceño, claramente molesto por la intervención de Optimus, pero mantuvo su postura.
—No podíamos arriesgarnos a que la tecnología de los tecno-orgánicos cayera en manos humanas. No tenemos garantía de cómo será usada. Nuestra prioridad es y siempre será la protección de Cybertron.
— ¡Pero no somos tus enemigos! —Insistió el primer humano—. ¡Debemos trabajar juntos en esto!
La sala quedó en silencio por un momento, las palabras resonando en el aire. Finalmente, el Prime tomó la palabra.
—Debemos encontrar una solución que nos permita avanzar juntos. Propondré un equipo de investigación conjunto, formado por Autobots, Decepticons y humanos, para estudiar lo poco que queda del material tecno-orgánico de manera segura y controlada.
Starscream cruzó los brazos, claramente no del todo satisfecho, pero consciente de que necesitaban mantener la alianza.
—Acepto la propuesta, pero con estrictas medidas de seguridad. No permitiremos ningún riesgo para Cybertron —concluyó, mirando a cada uno de los presentes con determinación.
La tensión en la sala no desapareció por completo, pero hubo un ligero alivio. Sabían que trabajar juntos sería un desafío, pero era la única manera de enfrentar las amenazas futuras y asegurar la paz.
…
El aire estaba cargado de una tensión palpable mientras Soundwave y Starscream caminaban por el pasillo de la torre Autobot. Los ecos de las conversaciones resonaban suavemente, pero cada paso de los dos Decepticons parecía amortiguado por la gravedad de la situación. Las paredes metálicas, normalmente brillantes, ahora parecían opacas bajo las luces parpadeantes, creando un escenario casi claustrofóbico.
Al fondo del pasillo, las figuras de Hashtag y Twitch emergieron de las sombras. Sus formas más desarrolladas y las nuevas cubiertas indicaban cambios significativos. Sus miradas eran serias y analíticas, una madurez que desconcertaba a los generales. Para ellos, seguían siendo sparklings, pero el tiempo y las experiencias los habían transformado.
El silencio se rompió cuando Hashtag, con una voz que llevaba el peso de la experiencia y el dolor, habló.
— ¿Quién diría que después de esa partida tras Terratronus tendrías el valor de volver? —reclamó, su tono lleno de acusación. Ella, quien una vez le dio la primera oportunidad, ahora dejaba de lado toda inocencia.
Starscream se detuvo, la mirada fija en las jóvenes, sus ópticos mostrando una mezcla de sorpresa y algo que podría ser interpretado como arrepentimiento. Las luces se reflejaban en su metal, resaltando cada detalle de su armadura y las cicatrices de innumerables batallas.
—No fue por gusto, sparkling, y además no tengo por qué dar explicaciones. Háganse a un lado —contestó, su voz intentando mantener una firmeza que escondía un enojo falso. Uno que Soundwave, a su lado, podía ver con claridad.
La realidad de la situación era aplastante. Ellos tenían que salir de ahí; su planeta estaba en jaque. La única oportunidad fue esa, y la pérdida de dos sparklings fue necesaria para la supervivencia de una raza. Triste, injusto, pero real. Los niños no lo entenderían nunca y verían a Starscream como el monstruo que todos decían que era. Él prefirió cargar la culpa y dejar al resto fuera de esa realidad.
Twitch dio un paso adelante.
—La pérdida de los Terranos del Caos fue dura, pero más lo fue perder a nuestra familia humana. Y todo por decisiones que no comprendemos —dijo, su voz temblando ligeramente, pero cargada de resolución.
Soundwave, sintiendo la creciente tensión, colocó una mano en el hombro de Starscream, un gesto de urgencia y advertencia. El tiempo apremiaba, y la misión debía continuar.
—Debemos irnos —dijo Soundwave, su voz firme.
Los dos Decepticons se movieron hacia adelante, pasando junto a Hashtag y Twitch, quienes se hicieron a un lado, sus miradas cargadas de emociones encontradas. El aire en el pasillo parecía más denso, como si cada palabra y mirada hubiesen dejado una marca indeleble.
La escena en el pasillo de la torre Autobot fue un recordatorio de las cicatrices emocionales que la guerra había dejado en todos ellos, jóvenes y veteranos por igual.
A lo lejos del otro lado Megatron capto el encuentro pero fue incapaz de intervenir, nada de lo que dijera cambiaría la realidad; simplemente había cosas que no podían evitar.
-Siempre tomando las decisiones adecuadas a pesar del costo- Susurro volviendo sobre sus pasos.
…
Prowl y el resto del comando Autobot enfrentaban un nuevo reto. Sus líderes habían elegido la Tierra por sobre su mundo natal, pero muchos otros que ni siquiera intervinieron en la batalla que marcaría el comienzo del fin argumentaban su derecho a volver a casa. Optimus Prime, su líder, eligió el mundo orgánico sobre todo lo demás, pero esto lo hizo sin consultar las opiniones de su propio comando. Aun así, tampoco intervinieron ni en lo bueno ni en lo malo. Esto los dejaba en un limbo.
—Deja de sufrir con eso, te congelarás si sigues —intervino Jazz, notando el gesto angustiado en su amigo.
—Jazz, es solo que las miles de peticiones y explicaciones que llegan son abrumadoras y lógicas. Lo peor es que ni siquiera puedo replicar una respuesta real. Desconozco lo que Optimus Prime piensa hacer a continuación y lo que Starscream y el resto están dispuestos a ceder. Creo que en la última junta llegamos al límite de sus concesiones.
—Tal vez, pero no debes sentirte abrumado. Espera un poco, analicemos la situación, hablemos con el jefe y veamos qué se puede hacer. Generemos algunas alternativas y tratemos con los Decepticons. No será la primera vez, creo que si lo hacemos bien podemos obtener una solución que complazca, si no es al 100%, al menos en un 60% a todos.
—Tus porcentajes basados en la nada son tan desconcertantes como el problema en sí, pero comprendo tus palabras —respondió el mecha blanquinegro con resignación—. Era momento de tomar decisiones reales y no basadas en sentimientos del corazón o chispa.
—Me alegra haber ayudado —finalizó el espía saliendo de la oficina para toparse con el mismísimo jefe a punto de tocar.
—Hola Jazz, estoy aquí para tratar todo lo que se viene con estos acontecimientos y me gustaría que estuvieses presente —dijo Optimus con amabilidad.
—Claro, Prime, soy todo tuyo —replicó su tercero, retornando de donde había venido. El momento de decidir había llegado.
…
Shockwave leyó el resumen de la batalla, con el 80% de los puestos tecno-orgánicos destruidos y solo una nave caza en poder de los suyos. Comprendía que las tensiones en la Tierra debían ser sumamente palpables, con la incertidumbre y la desconfianza flotando en el aire. El laboratorio en el que se encontraba estaba lleno de pantallas parpadeantes y gráficos que mostraban los resultados de la reciente contienda. El zumbido de los sistemas operativos y los destellos de luz azulada creaban una atmósfera casi hipnótica.
El óptico frío y calculador de Shockwave recorrió los datos. Aunque las pérdidas de los tecno-orgánicos eran significativas, él sabía que el momento de aprovechar los recursos y la mano de obra del planeta orgánico había llegado. Una alianza comercial podía ser posible si se trataba con el cuidado adecuado.
El ambiente en la Tierra estaba tenso, los humanos y cybertronianos aún se recuperaban de la batalla. Las ruinas de los edificios y los cráteres en el suelo eran un recordatorio constante de la reciente devastación. Sin embargo, Shockwave veía más allá de la destrucción, enfocándose en las oportunidades que esto presentaba.
Decidió que era el momento de solicitar una nueva reunión, esta vez con un carácter menos armamentista y más orientado hacia la cooperación y el desarrollo. Después de todo, así se forjaba el futuro, aprovechando las oportunidades incluso en los momentos más oscuros.
Con precisión el mecha de cromas purpúreos redactó un mensaje claro y conciso, transmitiendo la necesidad de esta nueva reunión a sus iguales. La sugerencia de explorar una alianza comercial y utilizar los recursos disponibles de manera conjunta podía ser el primer paso hacia un futuro más estable y próspero para ambas razas.
Una vez enviado el mensaje el científico se quedó en silencio, observando las pantallas. La espera del resultado era tensa. Podía sentir el peso de sus decisiones y cómo influirían en el destino de su gente. Sus pensamientos viajaron a través de las posibles negociaciones, visualizando los diálogos que tendrían lugar, cada uno con el potencial de cambiar el curso de la historia.
El eco de sus pasos resonó en el laboratorio mientras se movía, preparando los informes y los datos necesarios para la próxima reunión. Sabía que debía estar preparado para cualquier eventualidad y que su capacidad de persuasión y lógica serían puestas a prueba.
La escena en la Tierra reflejaba tanto el fin de una batalla como el comienzo de una nueva era de cooperación y reconstrucción. Shockwave estaba decidido a liderar este cambio, utilizando su intelecto y visión estratégica para guiar a su gente hacia un futuro mejor.
…
Megatron caminaba con determinación hacia el Venganza, decidido a hablar directamente con Starscream. La nave insignia estaba anclada, imponente y llena de actividad. A medida que se acercaba a la rampa de entrada, fue interceptado por Breakdown y Dead End, quienes se interpusieron en su camino con semblantes serios.
—Alto ahí, Megatron —dijo Breakdown, cruzando los brazos sobre su pecho—. No puedes entrar sin autorización.
—Esto no es una solicitud. Tengo asuntos urgentes que discutir con Starscream —respondió el ex gladiador, su voz cargada de autoridad y frustración contenida.
Dead End hizo un gesto hacia uno de los paneles de comunicación, enviando una señal a Soundwave. En pocos segundos, el espía de cromas azuladas apareció, su visor fijo en el mecha de cromas grises.
— ¿Cuál es tu intención aquí, Megatron? —preguntó Soundwave, su tono lleno de desconfianza.
—Necesito hablar con Starscream. Es vital para la seguridad de Cybertron y para nuestra causa —respondió este, su voz firme pero con un toque de urgencia.
El jet espía observó al traidor por un momento, evaluando sus palabras y sus intenciones. La tensión en el aire era palpable, y los otros Decepticons mantenían sus posiciones, listos para intervenir si la situación se volvía hostil.
— ¿Nuestra causa, Megatron? ¿La tuya o la de aquellos que dejaste atrás? —respondió Soundwave con un tono lleno de escepticismo antes de asentir, él sabía que ese encuentro debía darse tarde o temprano.
—Muy bien. Pero estaré vigilando. No intentes nada imprudente —advirtió con voz gélida.
Megatron avanzó, seguido de cerca por Breakdown y Dead End, quienes lo escoltaron hasta la oficina del comandante aéreo. La nave lúgubre en su coloración, pero llena de vida con los sonidos e interacciones llamo la atención del guerrero exiliado. La entrada estaba franqueada por Skywarp y Novastorm, quienes se mantuvieron alerta mientras Megatron se acercaba, pero dándole acceso al lugar donde su ex segundo y ahora uno de los líderes de la fracción le esperaba.
La oficina de Starscream estaba decorada de manera austera, pero con toques de elegancia que reflejaban su personalidad. El comandante aéreo estaba sentado detrás de un escritorio, observando al recién llegado con una expresión neutral.
—Megatron, qué honor que me visites —dijo Starscream con una voz cargada de sarcasmo—. ¿A qué debo este inesperado placer?
El ex líder ignoró el tono sarcástico y se acercó al escritorio, su postura firme y decidida.
—No estoy aquí para juegos, Starscream. Hay asuntos que debemos discutir, y no podemos permitir que las tensiones internas nos debiliten en este momento crucial —dijo con seriedad.
El seeker mantuvo su mirada fija en Megatron por un momento antes de asentir lentamente.
—Muy bien, hablemos. Pero recuerda, los tiempos han cambiado, y las cosas ya no son como antes —aclaro el volador tricolor con un tono gélido pero lleno de una determinación renovada.
La oficina se llenó de una tensión palpable mientras los dos antiguos líderes se miraban fijamente, conscientes de que el futuro de su causa dependía de las decisiones que tomaran en ese momento. Después de todo, ¿Por qué no aprovechar las sugerencias de Shockwave?, si el instrumento sería el ex líder que así fuera. Al final lo único que buscaban era la completa restauración de su mundo y toda herramienta que sirviera para lograrlo sería bien recibida, aún así viniera del traidor.
…
FIN
