INUYASHA NO ME PERTENECE, PERO LA TRAMA SÍ
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ADORABLE CONFUSIÓN
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DEDICADO A IMAG04
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CAPITULO 16
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There's nothin' you can't do
Now you're in New York
These streets will make you feel brand new
El inspirador himno de la ciudad de Nueva York cantada por Jay Z y Alicia Keys sonaba en la radio dando esperanza y nostalgia.
― ¡Alguien apague esa maldita radio! ―gritó Jakotsu.
Nadie estaba de ánimos para oír música pese a que todos estaban en la casa, además de sus compañeros de cuarto, Sango también vino corriendo cuando se enteró del desastre.
Kagome llegó llorando a la casa, tanto que tuvo que pedirle el favor a Jakotsu que buscara a Alec porque ella estaba destruida.
Cuando Kagome le relató que había sido cruelmente despedida y acusada de un robo informático que apenas entendía, el chef del Minglan tuvo ganas de ir a estrangular a Bankotsu, siempre fue partidario de que esos dos debían portarse como adultos y hablar.
Pero esto no tenía justificación.
Kagome lloraba arropada a sus brazos.
―En imbécil ¿Qué robarías tú de un ordenador? Si apenas te sabes desbloquear el patrón de tu móvil. Insisto que deberíamos ir y enseñarle una lección ―insistió Jakotsu.
Sango, quien paseaba por la sala cargando a Alec opinaba lo mismo. Recientemente le habían contado el secreto de filiación de Alec y también creía que esos padres se debían una conversación, pero con esto se desmoronaba el castillo de naipes.
― ¿Cómo luchar contra un millonario empecinado en destruirte? ―razonó Kagome―. Nunca entendí sus motivos para acercarse a mí con mentiras y luego abandonarme tan brutalmente y ahora esto ¡acusarme de un robo!
―Definitivamente debe ser un complot como esos que vemos en televisión, nunca creímos que nos pasaría a nosotros porque eso sólo les pasa a los ricos ―opinó Sango.
Esa noche, los muchachos incluida Sango se quedaron a mimar a Kagome por el dolor que sentía.
Desempleada y acusada de un delito que no cometió.
Peor aún, portadora de un secreto que ahora menos que nunca pensaba revelar.
Alec no merecía un progenitor así.
Por la mañana, el mismo Jakotsu le preparó un desayuno delicioso, porque la única forma que se le ocurría para curar dolores del alma era con comida.
Kagome apreciaba demasiado las muestras de cariño de sus amigos, que no tuvieron más opción que irse antes de las 9 porque tenían turno en el restaurante
Obviamente no llevó a Alec a la guardería esa mañana, sino que se quedó en el piso tratando de asear algo para distraerse, preparar algo delicioso para su pequeño y mientras pensaba en su futuro, cosa que no podía hacer.
Lo único que le pasaba a la mente era el rostro duro de Bankotsu, juzgándola e insultándola y le volvían las ganas de llorar.
¿Cómo podía estar enamorada de un idiota como ése?
Koga, con sus toxicidades, era mejor que él porque al menos su ex cometía sus patanerías en público y no ocultaba su naturaleza bestial.
Iba a comenzar a cortar unas verduras y preparar una sopita.
Vio su móvil y encontró varias llamadas perdidas de Shippo, que no atendió, así como sus mensajes.
Shippo era un buen niño, pero amaba genuinamente a Bankotsu, a quien endiosaba como a un hermano mayor. Ella no quería meterse en eso y era mejor quedar con los recuerdos.
El resto del día lo pasó en iguales condiciones, ignorando llamadas, pero cuando la que llamó fue Midoriko no tuvo más opción que atender.
―Kagome, no sé qué diantres ocurrió, pero se comunicaron a informarme que cancelaban el contrato contigo, depositaron lo que te correspondía por los días trabajados y que dejarían de ejecutar la cláusula de rescisión ―le informó la jefa de Services and Clean.
Eso último fue sorpresivo para Kagome, porque creía que Bankotsu ejecutaría esa parte para vengarse de ella.
―Entonces estoy oficialmente fuera de la casa Spencer…
Hubo un corto silencio de unos segundos antes de que Midoriko prosiguiera.
―Tienes que saber algo ―le informó―. Yo seguiría dándote trabajo, pero…
― Pero ¿qué…?
―Tu nombre y los números de tu seguro social entraron en la lista negra de las bases de datos, me llamaron para decírmelo y advertirme que me cancelarían otros contratos si sigo manteniéndote en mi nomina ―Midoriko tenía pena de esto, pero debía cuidar su negocio, también tenía una familia tras ella.
Si tenía que sacrificar a Kagome Davis, lo haría.
Era vox populi de la existencia de las famosas listas negras.
Era ilegal, pero si una persona influyente y rica decía que una X no debía conseguir trabajo ni contratos, la X quedaba como una paria, nunca más sería capaz de conseguir un buen trabajo o de aspirar ascender en ellas en Manhattan.
Fue la segunda rotura del corazón para Kagome.
―Siempre estaré agradecida por lo que hiciste por mí…
―Lo siento tanto, Kagome …
Luego de eso, Kagome colgó la llamada y se llevó las manos a la cara.
Oficialmente desempleada y sin posibilidad de conseguir un buen trabajo en la ciudad. Bankotsu realmente no estaba para tonterías, él quería verla realmente destruida.
Esa noche, conversó con Jakotsu de la novedad, quien sorprendido le dio la razón.
―Estuve haciendo llamadas a restaurantes amigos y siempre para cobrar algún favor, ninguno quiso hacerlo. Dijeron que no podían contratarte, pero sólo ahora entiendo que fue por causa de la influencia de ese Bankotsu.
― ¿Qué demonios puedo hacer? Necesito un buen empleo por mi niño y con mi resumé debería ser capaz de ser contratada en los mejores restaurantes de la ciudad.
―Vete de Manhattan, querida ―concluyó Jakotsu como munido de una idea celestial.
― ¿Qué? No puedo dejar la ciudad donde nací y donde nació mi hijo.
―Olvidas esas tonterías románticas porque necesitas el dinero así que vete a Miami, ese es un maldito paraíso para cumplir el sueño americano.
― ¿Y dejarlo todo?
―Linda, lo otro es intentar pelear contra un millonario que tiene a los medios de comunicación comiendo de su mano, otra cosa es que lo demandes por la paternidad de Alec, lo cual sería un golpazo ―refirió Jakotsu―. Pero te conozco, no es algo que harías tú. Quieres proteger a Alec, lo cual es gracioso porque si tu hermana Kikyo estuviera en tu lugar sí que aprovecharía para demandarlo y sacar una buena pasta.
Kagome recordó a su hermana e inevitablemente a su madre.
Ahora menos que nunca podría pedirle ayuda, no luego de la gran discusión que tuvieron.
Si bien Naomi la llamó en varias ocasiones, Kagome no contestó.
El tiempo que necesitaba a su madre ya había pasado, podía arreglarse sin ella.
―Por los cojones de Cristo…este estúpido asunto me rompió el corazón ―Kagome comenzó a llorar y se echó al sillón―. Creo que debería hacerte caso y acabar con esta ciudad.
Jakotsu fue rápidamente junto a su amiga para abrazarla.
―Ay, Kagome…las gallinas dan huevos, las vacas dan leche…y Bankotsu da asco, la vida es demasiado corta para lidiar con gente como él, te voy a extrañar demasiado, pero es mejor irse de este mierdero antes de que ese loco intente alguna cosa de nuevo ―la consoló el cocinero con los ojos vidriosos ante la perspectiva de que su amiga tuviera que irse de la ciudad por culpa de un lunático inabordable.
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Bankotsu se levantó por la tarde de la peor borrachera que hubiera tenido jamás.
Nadie se atrevió a despertarlo, pero su sistema biológico lo obligó a abrir los ojos al día siguiente a las cuatro de la tarde.
Hiten y Shippo vinieron varias veces a verlo, que no le hubiera ocurrido algo, pero sólo estaba borracho.
Bebió demasiado y él nunca bebía.
Pegó el faltazo a la oficina y su móvil quedó sin batería así que lo llamó alguien, él no escuchó.
Se levantó con terrible dolor de cabeza y acidez, se metió a la ducha y cuando salió apenas liado con una toalla encontró en una mesilla, té caliente, agua y analgésicos.
Debía ser obra de Hiten y de Shippo.
No quería parecer un idiota así que tomó los analgésicos y vació la taza de té caliente.
Imágenes de lo que ocurrió el día anterior sobrevolaba por su cabeza como si fueran cuervos trayéndole un mensaje que no quería oír.
Kagome Davis de nueva cuenta lo había hecho y de una forma que no imaginaba posible, como lo era de vender secretos comerciales de él.
Y la culpa fue suya, por el capricho de traerla a la casa para vengarse del pasado.
¿En que estaba pensando?
Pero, aunque ayer él no pretendía ser tan duro, cuando llegó la primera imagen que fue la de ella junto a Inuyasha.
Sencillamente fue una que no pudo soportar y sacó lo peor de él.
Salió de su habitación y al primero que se encontró fue a su hermano Inuyasha sentado en su sofá favorito, riéndose a carcajadas de algo que veía en su móvil.
Probablemente fotos de sus viajes y de mujeres. Lo único que tenía en la cabeza ese estúpido.
―Miren quien despertó….
Bankotsu lo ignoró y se acercó al frigorífico a buscar zumo.
Se sirvió un vaso y no pudo beberlo todo, porque sus nervios comenzaban a atacarlo de nuevo viendo reír a Inuyasha.
¿Estaría hablando con Kagome o divirtiéndose con sus fotos?
Finalmente, no pudo con su genio.
―Te habrás divertido mucho luego de volver a encontrarla ¿no?
― ¿A quién? ―preguntó Inuyasha, confuso
―No finjas demencia, habrá sido una sorpresa ver a Kagome Davis
― ¡Pero si no la he visto! ¿Qué te pasa? Ayer te pusiste borracho como una cuba y hoy despiertas recordando a una mujer, que, si no hubiera sido por unos amigos que me enviaron su foto de una página, ni la hubiera recordado.
― ¿Foto de una página? ―preguntó Bankotsu ansioso―. No intentes cambiar de tema, ayer viste a Kagome aquí de sirvienta y no dudaste en responder a sus coqueteos ¡lo vi!
Inuyasha hizo un gesto de extrañeza.
―No sé qué demonios está pasando aquí, pero caigo en cuenta que crees que Kagome Davis la modelo, es la pobre mucama que ayer destrozaste en este mismo salón ―Inuyasha sacó su móvil―. Justamente hace pocas semanas nos reíamos con unos amigos de que la mujercita tan preciosa que conocí en Manhattan hace un tiempo ahora se vendía en una página de scorts de Los Ángeles ―le acercó el móvil a Bankotsu, quien oía impávido y más cuando Inuyasha le mostró las fotos de un catálogo de mujeres de compañía. Bajo el nombre de Kagome D. figuraba la foto de una sensual mujer, con cierto parecido a Kagome pero que definitivamente no era ella.
Mientras Bankotsu estaba anonadado recibiendo la información, Inuyasha siguió explicando.
―Es una lástima porque era tan bella, acabar de esa forma, pero dicen que no tuvo éxito como modelo. Y parece que ni siquiera se llama Kagome, me dijeron su verdadero nombre, pero ya lo olvidé ―rió Inuyasha, indiferente a la hecatombe que se generaba en Bankotsu.
― ¿Me estás diciendo que la Kagome de hace dos años es ésta de la foto y no…la mujer de ayer?
―Es justo lo que te estoy diciendo ―confirmó Inuyasha viendo la cara blanca de su hermano―. ¿Te encuentras bien? Es como si hubieras visto un fantasma….
Bankotsu nunca fue débil, pero en esta ocasión, no pudo evitar caer sentado al sillón ante las abrumadoras revelaciones.
―Carajos…parece que cometí un grave error…
CONTINUARÁ
Hermanitas, Bankotsu es un infeliz desgraciado, pero al menos ya sabe que como ustedes ya lo sabían que todo era una confusión por causa de la bandida de Kikyo que usaba su nombre.
El 17 ya se hornea enseguida, y en el 18 termina todo.
Quiero enviar un cálido besote a PAULITA, VALENTINE HIGURASHI, LUCYP0411, NEFFER, BENANI0125, CONEJA, RUEDA9363, LILIANA NAJERA, TERECHAN19, ANNIE PEREZ, NICKY, TAISHOKAGOME787, IMAG04, MOON-FAIRYY, MACLOWD.
Siempre agradezco mucho cada mensaje y fav. Lo valoro con el corazón.
Paola
