Hola, después de tanto tiempo...
Espero que estén bien ️:3 Les agradezco muchísimo su gran paciencia, sé que esta vez sí estuvo muy feo el hiatus...
En ese lapso ya tuve diferentes empleos, otras ocupaciones en casa, emprendimientos personales, otros pasatiempos que tal vez si me distrajeron mucho en mi tiempo libre :(
Pero como he prometido, tanto a mí misma como a los que leen mis fanfic, nunca dejo de escribir, aunque sea poco a poco, avanzando lento sigo pensando en cada próxima actualización; la verdad no me gustaría, jamás, dejar abandonado un fanfic de One Piece.
En fin, espero que les agrade lo que viene en este capítulo, a partir de aquí muchas cosas cambiaran y se vendrá una nueva y densa faceta de esta historia.
—Escapo… Ese maldito cobarde...
—No vale la pena que sigas molestándote por ese muchacho, no afectará en nuestros planes—le señalo Monet con voz afable.
—Espero tengas razón...—resoplo Doflamingo levantándose de un gran almohadón relleno de plumas—. Bien, ya no quiero perder más tiempo pensando tonterías, ya queda poco para llegar a Dressrosa. Habrá que organizar y repasar los últimos detalles antes de nuestro arribo, esta noche nos reuniremos para ello...
— ¿Y esta vez asistirá el comandante Corazon?
—Lo dudo… Dejémosle así; que aproveche el tiempo mientras pueda junto a su "amorcito"—soltó el rubio con una risa burlona.
—Por supuesto, Doffy.
—Ah… Law… Ah…
Corazon gemía y respiraba entrecortadamente, pues se encontraba recibiendo una intensa estimulación oral por parte de Law, quien lamía y succionaba con entusiasmo la gran erección del rubio.
—Law… Ah… Estoy a punto de…
—Vamos, hazlo…—jadeo Law antes de volver a introducir la virilidad de su amado dentro de su boca, empeñado a hacer el mejor esfuerzo para provocarle un gran clímax que no tardó en llegar; su boca se vio invadida por el cálido y espeso liquido blanquecino que brotaba del miembro de Corazon.
—Ah… Law… Tú…—musito el rubio, apenas pudiendo articular cada palabra debido a su pesada respiración.
—Lo bebí todo…—musito Law al oído de Corazon, con una voz grave y sumamente impregnada de una sorprendente sensualidad, que provoco que la pálida piel del rubio se erizara con gran placer.
—Ah… Eres increíble…
— ¿Quieres que lo haga de nuevo? —pregunto el moreno mientras rozaba con sus labios la oreja de Corazon.
—Creo que me explotaría el pecho si lo hiciera otra vez, al menos tan pronto—respondió el rubio con una voz más tranquila, su respiración regresaba a la normalidad poco a poco. Rodeo con sus brazos el cuerpo de Law, abrazándolo con ternura.
—Ja, estás exagerando…
— ¿Qué acaso no contemplaste el cómo me dejaste sin aliento?
Law se limitó a reír suavemente mientras acariciaba el espeso y suave cabello de Corazon, podría hacer eso por los próximos cien años y no le molestaría en lo absoluto.
—Creo que ya debemos vestirnos, los demás deben de estar preparándose para seguir la marcha…—anunció Corazon con algo de desánimo—. No falta mucho para que al fin lleguemos a Dressrosa.
—Creí que ese día nunca llegaría…
—Ni yo, es una meta que hemos perseguido por años, desde antes de que llegaras a nosotros.
Comenzaron a ponerse de nuevo sus ropajes y armaduras, listos para volver junto al ejército del ave carmesí. En cuanto la pareja regreso a la caravana, Corazon se despidió de su amado para ir a encargarse de los últimos arreglos antes de ponerse en marcha, y al irse el rubio comandante, Baby 5 se aproximó a Law.
—Oye, Law… ¿Podría comer contigo?
— ¿Qué sucede? ¿Estas cansada?
—Ah, un poco…
—Espera… Otra vez estuviste haciéndole favores a medio mundo. Baby, ya habíamos hablado sobre eso, incluso Corazon te lo había señalado—terció Law con voz algo molesta—. Mírate, estas exhausta, ¿Quiénes fueron los idiotas que te pidieron eso?
— ¡Pero, Law, necesitaban mi ayuda…!
— ¡Claro que no, todos son capaces de lidiar con sus tareas y cargas, no seas ingenua! Voy a tener que decírselo a Doflamingo…
— ¡Pero…!
—Basta, Baby, siéntate y descansa. Volveré con nuestra comida.
"Vaya con tales imbéciles aprovechados…" pensó Law aun irritado por la situación de Baby. Esperaba poder tener la suerte de encontrar disponible a su líder para reportarle aquel indignante suceso, iría en cuanto terminara de comer junto a su amiga.
—Gracias, Law…
— ¿Te sientes mejor?
—Sí... Por cierto, ¿podría decirte algo?
— ¿Qué?
—Bueno, sé que el comandante Corazon y tú pasan mucho tiempo juntos, y a veces me pregunto si algún día podré ser así de feliz… Debe ser muy lindo, sentir que alguien te necesita tanto…—dijo Baby con voz algo melancólica y pausada.
—No creo que usaría la palabra "necesitar" en esto, pero tienes razón en algo, es muy… Lindo—admitió Law, sintiendo un calor en la cara, comenzaba a sentirse algo aturdido de admitir su amor hacia Corazon ante alguien más.
— ¿Cómo se siente…?
— ¿Qué?
—El amor.
—Amor… Ah… Es difícil describirlo… Solo quiero estar junto a él…—y mantuvo silencio por un momento, suspiro y continuo con un poco más de soltura—. Quiero protegerlo, verlo feliz, ser feliz junto a él…Y él me ha correspondido con tanto de igual forma, eso me ha dado tanta felicidad y paz, es lo mejor que he podido sentir en años… Se ha convertido en mi razón de vivir… Es increíble y asombroso la forma en que esos sentimientos me brindan tanta fuerza y motivación.
Baby miraba a Law con fascinación, estaba tan conmovida al escuchar esas palabras tan especiales; estaba conmovida por ver aquella manifestación de lo que era el amor reflejado en el rostro y voz de su amigo, ¿Algún día tendría la suerte de encontrar a un ser tan especial para experimentar esa hermosa emoción en su vida?
Al día siguiente, antes de que la marcha volviera a continuar, Doflamingo había mandado a azotar a todos los sujetos que habían abusado de la amabilidad de Baby 5, recordándoles a todos sus soldados que debían respetar a su querida protegida, amenazando de muerte al que se atreviera a replicar aquel acto.
— Doffy fue muy piadoso. Espero que a nadie más se le ocurra volverlo a hacer…—murmuro Corazon a Law.
—Más le vale—dijo Law, satisfecho de ver aquel castigo.
—Me imagino que fuiste tú quien se lo dijo.
—Sí. Yo mismo les hubiera dado una lección, pero al final creí que es mejor que Doflamingo les recuerde a todos que Baby está bajo su protección, aunque a veces parece olvidarlo…
Y aquella compañía continuó su ruta por una semana y media más, hasta que llegaron al principio de un camino empedrado.
—Llegamos…—dijo Doflamingo con una voz calmada, algo que extraño mucho a su hermano menor, quien cabalgaba a su costado izquierdo.
—Creí que estarías más emocionado al estar tan cerca de Dressrosa—señalo Corazon mirando extrañado a su pariente.
—Lo estaré cuando estemos en las puertas de ese palacio.
— ¿Te sientes bien? —pregunto Corazon al notar el inusual estoicismo de su hermano.
—Sí, no te preocupes… Andando.
La vista de Doflamingo quedo fija en el horizonte de aquel camino frente a él, donde a lo lejos se lograba vislumbrar una muralla que rodeaba aquella ciudadela a la que tanto había anhelado llegar.
Siguieron su andar, tal vez llegarían a las puertas de aquel reino en una hora más, quizá el sol estuviera por esconderse para entonces.
"Espero que no sea un embrollo ingresar…" pensó Corazon al recordar que distintas ciudadelas tenían sus propias reglas y maneras de registrar a los visitantes y potenciales nuevos súbditos.
—Rosinante…—llamo Doflamingo.
— ¿Sí?
—Ve por Monet, dile que venga aquí, en cuanto termines con eso, puedes irte a marchar con Law…
—¿Estás seguro?
—Sí, no te preocupes. Una vez en Dressrosa estaremos muy ocupados, disfruta el tiempo libre—contesto Doflamingo volviendo a sonreír como de costumbre.
—De acuerdo, nos vemos más tarde entonces.
Corazon noto que el cielo comenzaba a nublarse, lo cual le pareció en tanto preocupante pues la lluvia siempre traía inconvenientes a las carretillas con equipaje.
—Pensé que estarías al frente—dijo Law sorprendido de ver a su querido Corazon llegar a su lado—. ¿Doflamingo se hará cargo de todo el solo?
—Monet fue a ayudar por esta ocasión.
—Que extraño…
—Pero si ella también sabe cómo encargarse de esos asuntos—dijo el rubio.
—No, no me refería a eso. Mira el cielo—y Law señalo un cielo que estaba tornándose cada vez más oscuro gracias a un singular cumulo de nubes de un color rojizo y gris opaco.
—Nunca en mi vida mire un cielo como ese…—afirmo Corazon observando con seriedad aquel fenómeno que parecía crecer cada vez màs y transformarse por encima de ellos—. Había leído que en algunos lugares del mundo hay ráfagas de aire que van tomando la forma de un torno, en mis libros relataban que eran tan destructivos que arrancaban grandes arboles de raíz y arrasaban con cualquier vivienda común como si fuesen hechas de ramas.
—¿Crees que se trate de una de esas cosas?
—No lo sé… Todo es tan extraño, pero sea lo que sea, sería mejor que nos detengamos, ¡ahora vuelvo!
Corazon se dirigió veloz a buscar a su hermano mayor pero no lo encontró en donde se supone que tenía que ir marchando.
—¿¡En donde esta Doflamingo!?—pregunto Corazon a un puñado de soldados, pues no solo no encontraba rastro de su hermano, sino que tampoco había visto a ninguno de los demás oficiales del ejército carmesí— ¿¡A donde fueron todos!?
— Comandante Corazon, el joven amo Doflamingo decidió adelantarse junto con los oficiales.
—¿Qué? ¡¿Acaso no vieron el maldito clima!? ¡¿Y cómo es posible que avanzaron tanto, hace cuanto se fueron?!
—Ah, no lo sabemos señor… Solo recibimos la orden de seguir avanzando hasta Dressrosa.
—Cielos…
Corazon contemplo con inquietud el amenazante cielo que parecía llevar la tormenta hacia la ciudadela de Dressrosa y después bajo su mirada hacia la horda de hombres que estaban bajo su mando.
—¡Seguiremos marchando, pero habrá que tener mucho cuidado, si empiezan a percibir que las ráfagas de viento se vuelven demasiado potentes den vuelta atrás!
"¿Qué planeas, Doffy…?" pensó amargamente el rubio mientras seguía cabalgando con precaución sin dejar de mirar aquella atmosfera tan lúgubre y caótica en el horizonte.
—Corazon… Me preocupe al ver que no regresaste conmigo, ¿Qué es lo que pasa? —indago Law llegando por el lado derecho de su amado.
—Doflamingo y los demás se adelantaron a Dressrosa. No tengo idea del porque ni siquiera se tomó la molestia de mandar a alguien para comunicármelo…—respondió el rubio comandante con un tono de voz que mezclaba la molestia y la preocupación.
—En verdad es algo inesperado, pero estoy aquí para ayudarte en lo que sea que necesites.
Corazon esbozo una leve sonrisa, la presencia de Law ayudo bastante a calmar su inquietud.
—Cuanto agradezco que estes a mi lado, ¿lo sabes? —soltó Corazon mirando con ternura al joven moreno.
—Je… No lo tenía claro…—dijo Law esforzándose por no ruborizarse y evidenciar su emoción por recibir tal halago.
El momento de romántica complicidad se vio deshecho en el instante en que Corazon noto algo viniendo a lo lejos.
—Parece que son personas… Escapan de algo—musito el rubio volviendo a sentir una pesada preocupación—. Santo cielo… ¡TODOS, PREPARANSE PARA ATACAR!
—¡¿Qué…!?—se sobresaltó Law al ver que, detrás de aquellas personas, unas monstruosas criaturas avanzaban y atacaban salvajemente a cualquier individuo que lograran alcanzar. El joven desenvaino su espada de inmediato al mismo tiempo en que su vista trataba de asimilar el insólito panorama que se presentaba ante él.
Aquellos monstruos lucían como la versión más terrorífica y peligrosa de animales como toros, lobos, felinos e insectos; muchos de ellos parecían tener extremidades humanas y ese detalle empeoraba la percepción, haciéndolos ver más aterradores.
—¡CORAZON…! —exclamo Law horrorizado de ver como un monstruoso insecto estaba a punto de atacar al rubio por la espalda. El joven de cabello negro ágilmente rebano el cuerpo de la peligrosa criatura.
Corazon, Law y el resto del ejercito continuaron su difícil e inesperada lucha contra las bestias, que fueron cayendo poco a poco, dejando un gran rastro de sangre color negro y un montón de cadáveres, tanto de víctimas humanas como de los monstruosos seres.
—¿Como es posible que existan criaturas como estas…? —cuestiono Corazon cuando recupero un poco de aliento. Sus brazos y piernas aun temblaban a causa del enorme esfuerzo que significo exterminar a las hostiles quimeras—¡NECESITO IR A BUSCAR A DOFFY!
—¡ESPERA! ¡No puedes ir ahora mismo, Corazon! ¡Debemos de…!
—¡Podría haber más de esos monstruos en Dressrosa!
—¡POR ESO MISMO! ¡Tienes que descansar mientras sea posible! Como lo has dicho, no sabemos si podrán haber más… Iré yo, encontrare a Doflamingo y acabaremos con lo que sea que se nos atraviese, espera aquí.
—¡¿Estás loco!? ¡No te dejare ir!
—¡DIGO LO MISMO! —repuso Law con voz desgarradora, sus ojos proyectaban la desesperación que sentía—. Corazon… Por favor, no quiero que estes en peligro de nuevo, has visto a lo que tuvimos que enfrentarnos, si hay algo peor por allá, no quiero que estes cerca… Tienes que huir…
—Law, ¿no recuerdas lo que te prometí desde hace años…? Protegería tu vida cueste lo que cueste. No podría vivir con el remordimiento de que algo fatal te ocurriera…
—Corazon…
Un largo silencio reino por unos minutos, hasta que Law musito con voz entrecortada, pero con una intención decidida:
—Entonces, vayamos juntos… Si nuestras vidas están en riesgo de cualquier forma, morir junto a ti sería el mejor escenario que podría pedir.
—Law…
—Por favor, Corazon. Si te fueras y tu vida acabase… Mi vida no tendría sentido, en cuanto supiera que ya no podría volver a oír tu voz… Acabaría con mi propia vida.
—¡NO DIGAS ESO! No lo vuelvas a decir, por favor…
—Vamos, juntos. No dejare que vayas solo, es mi última palabra.
Finalmente, Corazon acepto sin decir más, su mirada angustiante fue su respuesta; rezaba por el bien de todos, de Law, de su hermano, los integrantes del ejército (que terminaron por seguirlos tomando una distancia de algunos metros por detrás de ellos), por la ciudad de Dressrosa y todos sus habitantes, por cada ser vivo de los alrededores que podría llegar a ser víctima de aquellas monstruosidades de origen desconocido.
Al llegar a las puertas de la ciudadela de Dressrosa, estas grandes estructuras de madera estaban abiertas de par en par y tan dañadas que poco servirían para salvaguardar a la población.
Avanzaron por las calles y observaron restos de sangre y cuerpos de ciudadanos asesinados en algunos alrededores y callejones.
Su miedo aumentaba con cada nuevo paso. El único alivio que tenían era el hecho de que parecía que ya no había rastro o presencia alguna de las peligrosas criaturas con las que lucharon.
—¿En dónde estarán…? —murmuro Corazon con temor, el rubio apenas parpadeaba debido a su ansiedad de encontrar lo màs pronto a Doflamingo.
—Corazon, vayamos cerca del palacio, observa… Una columna de humo proviene cerca de ahí—informo Law señalando el área.
El pulso de Corazon se aceleró, esa señal significaba podría significar tanto ahora mismo… A toda prisa se dirigieron hacia la zona al pie del enorme palacio que se alzaba sobre la ciudadela.
—¿Qué…?
Una horda de gente, que al parecer se encontraban completamente a salvo, estaban alabando a todo pulmón el nombre de Doflamingo Donquixote.
Con dificultad, Corazon y Law se abrieron paso entre los eufóricos ciudadanos hasta llegar ante una gran hoguera.
Los ojos de Corazon se abrieron aun màs en expresión de asombro al encontrarse con una extraña escena:
Doflamingo estaba con los brazos alzados, en posición triunfante, cargando el cadáver de uno de aquellos monstruos que los habían atacado, para después arrojarlo al fuego y volver adoptar una actitud de victoria mientras la multitud volvía a ovacionar su nombre.
Algunas personas empezaron a arrodillarse y otras lloraban conmocionados, con tremenda gratitud y alivio de estar a salvo.
—Doffy…— musito aliviado Corazon, a la vez que se aproximaba a su hermano, quien en cuanto le vio, le tomo por su mano derecha y lo atrajo hacia si con energía.
Doflamingo se limitó a hacer que Corazon se uniera a su celebración e imitara sus gestos, pero el menor de los hermanos apenas podía asimilar todo lo que había ocurrido, su mirada confusa busco el rostro de Law…
El muchacho de cabello oscuro, que estaba tan sucio por la sangre que derramo, les observaba con la misma confusión que Corazon sentía.
De pronto, las ovaciones se detuvieron y dio paso a un silencio absoluto.
Corazon noto que algunas de las personas que estaban arrodilladas se levantaron al instante en que notaron que las puertas màs próximas del palacio se abrieron y un pequeño grupo de personas empezaron a bajar por la impresionante escalinata que conectaba con el suelo común.
—Tu nombre es Doflamingo, ¿cierto? —pregunto un hombre mayor, de complexión algo fornida, su cabello y bigote entremezclaba canas entre hebras oscuras, lo màs destacable de su vestimenta era una capa de un impresionante color azul que denotaba un estatus de nobleza—. Mi pueblo y mi familia están a salvo gracias a ti… Gran parte de mi guardia real no pudo hacerle frente a este terrorífico ataque, nunca habíamos sido testigos de una catástrofe como esta…Te estoy en deuda.
—Su majestad…—Doflamingo hizo una leve reverencia ante aquel hombre.
—Todos tus hombres tienen mi eterna gratitud…—y el monarca también realizo un ligero gesto de reverencia hacia el rubio.
Y una sonrisa triunfal apareció en el rostro de Doflamingo.
Muchas gracias por haber leído, espero que les haya enganchado lo suficiente para tomar fuerzas para seguirle la pista a esto todavía, je.
Atte. Levita Hatake
