Capitulo 5

"Camisa blanca"

No podía verlo ¡simplemente no podía levantar la mirada!

Se encontraba frente a la barra de servicio, esperando a que le realizaran su cuenta, con tan mala suerte de que quien lo hacía, era el mismo chico a quien solamente hace unos minutos le había escupido pastel y chocolate en la cara.

Él aun presentaba trocitos del postre y una que otra gota de la bebida en su cabello y rostro, el cual, aún estaba limpiando distraídamente con una servilleta, y su ropa… bueno, ya podía adivinar muy bien que no se le quitaría la mancha fácilmente, a no ser que la llevara a una tintorería… lo cual sería caro tomando en cuenta que era una camisa blanca.

Los colores volvieron a subírsele en cuanto recordó la escena, en serio no había sido su intención ¡la había tomado por sorpresa, por dios! Oh, pero claro, eso no importaba, no cuando él era quien había recibido todo el contenido de su boca tan solo unos minutos atrás.

Que asco. Incluso podía sentir que la chica de la última vez la taladraba con la mirada en todo momento, y por más que la buscase por el local, no veía rastros de ella… pero estaba ahí, podía sentirlo… y le asustaba.

Volvió en si cuando frente a ella, apareció una mano grande y pálida portando entre sus dedos un papelito con el logo de la cafetería y otras pequeñas letras.

Lo tomo con ambas manos, intentado no hacer ningún tipo de contacto y aun sin dirigirle la mirada, busco su billetera dentro de la mochila. En serio quería salir de ahí pronto, cavar un hoyo y meterse ahí el resto de su vida.

-¿planeas evitarme hasta que te entregue la cuenta?

Esa pregunta la tomo por sorpresa, no esperaba un intercambio a estas alturas, pues creía que él también evitaría algún otro tipo de contacto con ella. Pero, en fin, su sorpresa fue tanta, sumado a los nervios, que la cartera termino por resbalársele de entre las manos hasta dar al piso. Rápidamente se agacho a recogerla y con la misma velocidad volvió a levantarse ¿Acaso este día no dejaría de humillarla en cada oportunidad? Empezaba a cansarse y su rostro ya quemaba de lo roja que seguramente estaba.

-B-bueno… por el resto de mi vida de ser necesario, además ¿Qué cosas dices? Ya me has entregado la cuenta, por eso buscaba mi cartera- respondió al tiempo que meneaba el pequeño papelito entre sus dedos, como si lo estuviese presumiendo, pues al parecer, al chico se le había olvidado que ya le había entregado su cuenta y saldría de ahí lo más pronto posible una vez que pagara lo debido… más una generosa propina, claro.

-bueno, pues parece que además de evitarme, también no planeas escucharme, de lo contrario sabrías que lo que te ofrecí no es una cuenta, sino un cupón.

Espera ¿Qué?

Inmediatamente fijo su vista en el dichoso papelito y, en lo cierto, se trataba de un cupón que, en la compra de cualquier bebida, podrías pedir totalmente gratis la rebanada del pastel que más te gustara.

Cualquier rebanada ¿eh? Tentador…

No, un momento ¿Qué?

No lo pensó y levanto la mirada, encontrándose con aquellos soles mirándola con intensidad, acompañados de una pequeña, casi imperceptible sonrisa que, podría jurar, era de satisfacción. Ese tipo ¿acaso se estaba burlando? ¿le parecía graciosa la situación? ¡tonterías!

-P-podrías darme… ha-hacerme la cuenta… ¿por favor?- en serio ya quería irse, no entendía por qué su cuerpo había comenzado a temblar.

Al parecer escucharla tartamudear le agrado, puesto que vio como los labios masculinos se estiraban un poco más hasta formar una sonrisa más visible. Era oficial, se estaba burlando, le parecía bastante gracioso ponerla nerviosa… y eso, en vez de molestarla, solo logro que se pusiera aún más roja, podía sentirlo, toda su cara le ardía, si alguien le dijese que podría freír un huevo con su rostro, sin duda le creería.

-Taisho, tu turno ya ha terminado, puedes retirarte. Yo me encargo de hacerle su cuenta a la señorita- escucho una voz masculina acercándose. Era un chico alto con una pañoleta en la cabeza. Este se dirigió hasta donde se encontraba el peliblanco y, para su sorpresa, lo aparto de un brusco empujón con su cuerpo.

Pero ¿Qué rayos le pasaba a ese sujeto? No podía creer lo grosero que había sido. Aunque bueno… probablemente eran amigos ¿verdad?

A juzgar por el ceño fruncido y la mirada gélida que le dedico Sesshomaru, la respuesta era que no, definitivamente no lo eran.

Sin decir una sola palabra, el chico abandono el lugar, retirándose a la parte trasera donde seguramente se encontraba el área de empleados. No le gusto para nada haberse quedado con el recién llegado, pues apenas el otro se había ido, este había comenzado a coquetearle descaradamente, incomodándola en todo momento.

-vamos, preciosa ¿no vas a decirme tu nombre?- insistía, Pues ella se negaba a siquiera a hablarle.

Solo quería irse de ahí ya.

-vamos, linda. Si no me hablas, no podre hacerte la cuenta, necesito que me digas que fue lo que ordenaste… y de paso podrías decirme tu número…

-basta, Renkotsu ¿Qué no puedes ver que la estas incomodando? Ya he hablado contigo sobre esto- interfirió una de las empleadas.

Comenzaron una pequeña discusión entre ellos, olvidando por un momento su presencia, lo cual agradeció. Habían sido los 5 minutos más largos de su vida. Abrió su cartera y tomo una cantidad de dinero, ya no le interesaba cuanto debía ni tampoco esperaría su cambio, solo quería salir de ahí.

Mientras la chica y el tipo continuaban discutiendo, ella dejo el dinero sobre el mostrador y procedió a retirarse. Una vez fuera, dejo salir un sonoro suspiro de cansancio, apenas se había dado cuenta de lo agotada que estaba, quería llegar pronto a su casa y tirarse sobre la cama, pero aun debía estudiar, pues con todo lo ocurrido, no había podido avanzar en nada sobre el tema de la clase de ese día.

Rayos.

En eso pensaba cuando, de repente, al levantar la mirada, se encontró nuevamente con él, con Sesshomaru.

"Parece que este día no me dejara olvidar lo que ocurrió ¿verdad?" pensó, dejando salir un nuevo suspiro.

Caminaba hacia su moto, la cual se encontraba estacionada a pocos metros del lugar. Ya no traía puesto el uniforme de la cafetería, el cual era aquella camisa blanca que le había ensuciado, una corbata negra y pantalones negros. No, llevaba colgando su morralito de la última vez y ahora llevaba puesta una playera negra de mangas cortas, la cual se le pegaba bien a su cuerpo, evidenciando que el chico se ejercitaba bien.

Sacudió su cabeza para borrar ese pensamiento ¿Qué le importaba a ella si se ejercitaba? Era sano, sí, pero no de su incumbencia.

Un momento, ahora que lo pensaba…

-¡espera!

Por mucho que no quisiera recordarlo (por favor, todo había ocurrido en cuestión de minutos, déjenla respirar) ella debía asumir la responsabilidad por esa camisa sucia, así que, decidida, corrió lo más rápido que pudo, esperando poder alcanzar al chico de cabellos claros. Para su suerte, él pareció haberla escuchado, pues lo vio apagar el motor de su vehículo y quedarse sentado sobre el asiento mientras se quitaba el casco, esperándola.

-S-sesshomaru- fue lo primero que salió de su boca una vez que llego a su lado, tenía que bajarle a las golosinas, no podía ser posible que se haya agitado con un tramo tan corto de la cafetería a la motocicleta del chico- O-oye… La-lamento mucho lo de hace rato, en serio no fue mi intención hacerte eso, pero… podrías… ¿podrías darme tu camisa? Quiero lavarla yo misma y asegurarme de que no quede mancha… y si no resulta, al menos quisiera reponértela. Es lo menos que podría hacer para compensarte el desastre que hice.

Espero por una respuesta, pero él no decía nada, solo se la quedaba mirando. Solo fueron unos segundos, claro, pero para ella se sintieron como minutos en los que no sabía que más decir o que hacer. Los ojos de ese chico realmente eran intensos al igual que su mirada, no le incomodaban, pero si la ponían nerviosa.

-Bien- acepto. Sesshomaru no lo dijo, pero podía deducir con mucha certeza que, si se negaba, la chica no pararía de insistir y encontraría la manera de convencerlo… o de irritarlo, lo cual era más probable que sucediera, pues no le gustaba repetirse y mucho menos entrar en conflictos innecesarios, además, no lo veía necesario el tomarse las molestias por un pedazo de tela, él bien podía comprarse otra y ya estaba, pero prefirió dejar eso de lado y simplemente acepto, en fin ¿Qué más daba?

Saco de su morralito la dichosa prenda y la extendió en dirección a la chica, quien la tomo de inmediato con una pequeña sonrisa en sus labios.

¿Por qué lo hacía?

-gracias, prometo hacer mi mejor esfuerzo por quitarle la mancha- dijo mientras guardaba la prenda en su mochila.

-mh

Después de haberle entregado la camisa, ella procedió a retirarse con una pequeña reverencia y se dio la vuelta mientras revisaba su cartera, con tan mala suerte de notar que, en efecto, debía bajarle a su consumo de postres, pues se había dado cuenta de que su efectivo, no era el suficiente para tomar el autobús (traducción: ya no había dinero), lo cual, inconscientemente, le hiso soltar una maldición.

Palabrota que no pasó desapercibida para cierto chico a sus espaldas.

-Sube

Al escucharlo, ella se dio la vuelta para preguntarle a que se refería, pero eso no fue necesario, pues Sesshomaru tenía el casco extendido en su dirección, dejando bien en claro lo que quería decir.

-oh…- tardo un poco en procesarlo, creyendo que se trataba de una equivocación y ella solo lo estaba imaginando, aunque bueno, inmediatamente se reprendió a si misma por pensar tal estupidez, era obvio que él hablaba en serio y que no se trataba de su imaginación- ¡OH! No no no, no podría hacerlo, a-además, solo tienes un casco, no es necesario que me lleves- negó rápidamente mientras sacudía sus brazos en una clara negativa. Por mucho que se le hiciera tarde, no pensaba subirse a esa cosa por nada del mundo.

Sesshomaru no dijo nada, pero se mantuvo en esa misma posición con el brazo extendido mientras la miraba fijamente, dejando en claro que no aceptaría una negativa por respuesta y que no pensaba repetirse. Pronto Rin entendió que, si no se subía a la motocicleta, ambos terminarían quedándose en ese mismo lugar por un buen rato hasta que alguno de los dos cediera…

Eso o muy probablemente él la subiría por la fuerza, lo que pasara primero.

Resignada, tomo entre sus pequeñas manos aquel casco que le ofrecía (era pesado) y, con cuidado, lo coloco sobre su cabeza. Tardo un poquito en ajustarlo, pues la diferencia entre ellos era muy notoria.

-ya

Daba gracias a que el casco cubriera la mayor parte de su cara, pues de lo contrario, él vería el nuevo sonrojo que adornaba su cara. Ya, en serio ¿Cuántas veces más se sonrojaría en este día? Quería llegar a su casa, encerrarse pronto en su cuarto y terminar el día.

Una vez más, él no dijo nada, pero sí acerco su mano hacia la chica, sorprendiéndola, pues no sabía que tenía planeado hacer. Sesshomaru noto el ligero sobresalto, pero no se detuvo y, de un solo movimiento, bajo el visor del casco, cubriendo ahora sí, completamente la cabeza de Rin.

Él asintió- andando- dicho esto, volteo hacia el frente, tomo el manillar y encendió nuevamente el motor

Ella quedo sin palabras, pues le sorprendió aquella acción, pero no se permitió que le afectara demasiado, así que, subió (como pudo) al vehículo y se aferró del asiento, teniendo cuidado de no acercarse demasiado al chico, pues no quería invadir demasiado su espacio personal.

Pero más importante ¡se trataba del novio de la hermana de su amiga! ¡esto podría malinterpretarse si los veían tan cerca!

-estoy lista- aviso una vez ya acomodada

-…-

No se movieron.

Extrañada, levanto la mirada hacia el frente, encontrándose con que el peliblanco también la observaba por el rabillo del ojo, como esperando algo.

-eh… ¿sucede algo?- pregunto

-caerás si no te sujetas

-Y-ya me aferré al asiento…

Él solo levanto una ceja y Rin no tardo en entender a lo que se refería…

"oh no, eso sí que no ¡es demasiado vergonzoso!"- pensó.

-A-así estoy bien, gracias… Ya-ya podemos… ¿podemos irnos ya?

Él no dijo nada, pero antes de volver a su posición original, claramente pudo verlo elevar los ojos y negar suavemente con la cabeza. Pero lo que hizo después, casi provoca que se le salga el corazón.

Sin ningún aviso y sin que ella lo esperase, la moto avanzo de repente con un fuerte sonido del motor y de inmediato volvió a detenerse, provocando que su cuerpo fuese llevado hacia atrás y ella, para evitar caerse (y por mero reflejo), se impulsara hacia adelante, aferrándose a la cintura del chico que tenía gen frente, pudiendo sentir claramente como lograba contener una pequeña risa burlesca.

-¡NO HAGAS ESO!- le grito asustada

-te dije que, si no te agarrabas bien, te caerías

-¡pero no era necesario que hicieras eso!

Él en vez de responder, opto por acomodarse mejor, ahora sí, listo para avanzar.

-esto… ¿esto está bien?- preguntó no muy segura. Vio como él movía ligeramente la cabeza en su dirección, dándole a entender que la escuchaba- Di-digo… Kikyo… ¿ella no se molestara contigo?-en serio le preocupaba que hubiesen malentendidos para la pareja, ya le había causado problemas a él este día, no quería que también los tuviera con su novia.

No hubo respuesta.

poco después, el sonido del motor volvió a invadir sus oídos y esta vez, avanzaron con más cuidado, comenzando así, el trayecto.

Él pregunto por su dirección y, en cuanto ella le respondió, no hubo más intercambios en el resto del camino.

Inconscientemente se aferró más al cuerpo del chico. Tenía miedo, pero curiosamente, no se sentía incomoda, al contrario, era tan… cálido.

Poco a poco dejo que su cuerpo se relajara, hasta el punto de apoyar su cabeza contra la espalda del muchacho. No entendía que era lo que le ocurría; el calor de sus mejillas, el acelerado latido de su corazón.

¿Qué era lo que le ocurría?

Estrecho más la cintura masculina y dejo de pensar, porque ¿Qué de malo podría tener sentirse tan… a gusto?

Cerro los ojos por un momento…

Solo un momento…

-llegamos

Abrió sus de golpe y se enderezo de inmediato en cuanto escucho esa voz. Por dios ¿en qué momento se había quedado dormida?

-¿Dónde vives?- pregunto. Tenía la cabeza ladeada en su dirección, mirándola por el rabillo del ojo.

-¿eh?- miro a su alrededor, confundida. Pronto su mente proceso que ya habían llegado y que, curiosamente, estaban a pocas calles de su casa.

Rápidamente y casi tropezando, bajo de la motocicleta y comenzó a quitarse el casco. Las manos le temblaban- N-no es necesario, pu-puedo llegar desde aquí ¡no te preocupes! No queda lejos- se apresuró en explicarle, pues él tenía claramente la intención de llevarla hasta la puerta de su casa.

No podía permitir eso, ya había sido suficiente con que la llevara hasta ahí, además, no quería que su familia la viese llegar montada en la motocicleta de un desconocido, no sabría cómo explicarles si comenzaran a cuestionarle de donde lo conocía, no estaba lista ni segura de hacerlo, no aun por lo menos.

Le entrego el casco al chico y comenzó a buscar algo en su mochila. Su celular.

-gracias por haberme traído hasta acá- agradeció, dedicándole una pequeña sonrisa- ¿podrías pasarme tu número de contacto? Quisiera poder llamarte o… mandarte un mensaje con respecto a lo de tu camisa. Ya sabes, si pude quitar la mancha o… si te compro una nueva.

-… no es necesario

-¿eh?

Antes de responderle, Sesshomaru metió su cabeza en el caso y, después de acomodarlo, acelero un poco, preparado para retirarse. Volteo un momento para verla y…

-olvídalo

Antes de que Rin pudiese decir algo, él se marchó con rapidez sobre la calle, alejándose, hasta perderlo de vista.

¿Qué lo olvidara? ¿Que no era necesario? Puede que para él fuese una cosa insignificante, pero no para ella y, en vez de molestarse por lo ocurrido, sonrió decidida y corrió hacia su casa, tenía una cita con el jabón y una camisa.

Había una mancha que quitar.