Disclaimer:¡Oye, Arnold! no me pertenece. Este fanfiction es sin fines de lucro y exclusivamente para la diversión del autor y posibles lectores


Capítulo 2 : Heridas del pasado

Helga no podía dejar de pensar en lo que había sucedido en la oficina del editor. Después de tantos años sin verlo, volver a tener a Arnold tan cerca de ella, pero en un entorno profesional, era más complicado de lo que había imaginado. Fingir que no lo conocía había sido una de las cosas más difíciles que había hecho, y la tensión entre ellos solo parecía aumentar con cada encuentro.

De vuelta en su departamento, Helga miraba su laptop, pero no podía concentrarse en escribir. Las palabras de su poesía, que normalmente fluían con facilidad, ahora se sentían lejanas y forzadas. ¿Cómo podía enfocarse en sus sentimientos cuando el hombre que había sido su primer amor estaba de vuelta en su vida, reviviendo recuerdos que había tratado de enterrar?.

Suspiró y se levantó de la silla. No tenía sentido seguir intentando escribir en ese estado. Se asomó por la ventana, mirando la ciudad mientras trataba de calmar la tormenta de pensamientos que se agolpaban en su mente.

"Arnold... ¿por qué tuviste que volver?" pensó, recordando cómo había terminado todo entre ellos. Habían sido novios por un tiempo en la adolescencia, pero las diferencias entre ellos y las expectativas de la vida los habían llevado por caminos distintos. Arnold se había casado con Laila, la chica dulce y sencilla que todos en la escuela adoraban, mientras Helga se había dedicado a su carrera como escritora. Y aunque había madurado, dejando atrás su agresividad, el dolor de perder a Arnold aún persistía en su corazón.

Helga sabía que había crecido mucho desde esos días. Ya no era la niña insegura que sentía la necesidad de ocultar sus sentimientos detrás de una máscara de sarcasmo y rabia. Pero eso no significaba que fuera inmune a las emociones que Arnold seguía despertando en ella, incluso después de todo este tiempo.

Justo cuando estaba a punto de perderse en sus pensamientos, su teléfono sonó, sacándola de su ensoñación. Al ver la pantalla, su corazón dio un vuelco: era un mensaje de Arnold.

"Tenemos que reunirnos para hablar de la campaña de tu libro. ¿Puedes pasar por la agencia mañana?"

Helga frunció el ceño. Claro, tenía que ser profesional. Todo esto era solo trabajo, se recordó a sí misma. Sin embargo, la idea de verse nuevamente con Arnold, esta vez solos, la inquietaba.

"Está bien, estaré allí a las 10." Respondió, intentando mantener un tono neutral, aunque sabía que no sería fácil.

A la mañana siguiente, Helga llegó a la agencia publicitaria donde trabajaba Arnold. El edificio era elegante y moderno, lleno de gente que se movía de un lado a otro con prisa. Helga se sintió fuera de lugar entre toda esa actividad frenética. Prefería la tranquilidad de su espacio para escribir, pero no tenía opción. Necesitaba enfrentarse a esto. Al llegar a la recepción, dio su nombre y la secretaria le indicó dónde encontrar la oficina de Arnold. Respirando hondo, se dirigió hacia el ascensor. Con cada paso que daba, sentía como si estuviera caminando hacia una tormenta que había tratado de evitar durante años.

Cuando llegó a la oficina de Arnold, la puerta estaba entreabierta. Escuchó la suave voz de Arnold hablando por teléfono, y por un momento, sus recuerdos la transportaron a la época en que escucharlo hablar la llenaba de una mezcla de emoción y nervios. Pero ahora... ahora todo era diferente. Helga golpeó suavemente la puerta esperando la respuesta antes de entrar

- Pasa - dice Arnold desde el otro lado de la habitación, sin dejar de hablar por su teléfono. - Helga saluda con su habitual tono tranquilo -. Gracias por venir.

Helga se limitó a asentir, cerrando la puerta detrás de ella. Se sentó en una de las sillas frente al escritorio de Arnold, cruzando los brazos mientras esperaba que él comenzara a hablar.

- Supongo que ya sabes por qué te llamé - comenta Arnold, abriendo una carpeta sobre la mesa- . Necesitamos coordinar algunos detalles sobre la campaña de marketing. Quiero asegurarme de que el mensaje que transmitamos refleje realmente lo que intentas decir con tu libro.

- Es un libro de poesía, Arnold. No es tan complicado como parece - Alega Helga frunciendo el ceño mirándolo fijamente -Solo deja que las palabras hablen por sí solas -

- Lo sé, pero también tenemos que pensar en la audiencia - declara el rubio asintiendo no muy convencido de su respuesta - Quiero que el libro llegue a tanta gente como sea posible. Después de todo, tu poesía merece ser leída.-

Helga no pudo evitar sentir una punzada en su corazón al escuchar esas palabras. Siempre había soñado con que Arnold entendiera su pasión por la poesía, pero ahora que él estaba allí, frente a ella, diciendo exactamente lo que siempre había querido oír, no podía evitar sentirse vacía.

-¿Y qué sugieres? - pregunta la escritora, intentando mantener el tono profesional.

- Quiero que me cuentes más sobre lo que significa este libro para ti. - responde mirandola directamente a los ojos, algo que hizo que Helga sintiera un leve escalofrío.- Necesito entenderlo para saber cómo enfocarlo.-

Helga frunció el ceño, sin saber si Arnold estaba haciendo esas preguntas solo por trabajo o si realmente quería saber más de ella.

- Es solo... una colección de pensamientos - comenta Pataki, tratando de sonar indiferente -. Son cosas que he estado reflexionando durante los últimos años. Nada del otro mundo. -

- Vamos, Helga. Sabes que no es solo eso. - Asegura el publicista , con una leve sonrisa sin estar satisfecho con esa respuesta. - Siempre has sido mucho más profunda que eso. Si quieres que esta campaña funcione, necesito que seas honesta conmigo.

Helga lo miró, sintiendo cómo la tensión entre ellos comenzaba a aumentar nuevamente. Sabía que Arnold estaba tratando de hacer bien su trabajo, pero todo este proceso le resultaba cada vez más difícil. No quería abrirse con él. No después de todo lo que había pasado.

- No estoy aquí para hablar de mis sentimientos, Arnold - declara Helga cansada de todas las preguntas incómodas, usando su tono más frío -. Solo estoy aquí para asegurarme de que el libro se publique a tiempo. Así que hagamos esto rápido.

- Está bien - dice Arnold dando un suspiro, volviendo su atención a los papeles sobre el escritorio sabiendo que Helga no iba a ceder fácilmente - Entonces hablemos de los eventos de lanzamiento y las entrevistas. Necesito que estés disponible para las fechas que la editorial ha sugerido. -

Helga asintió, sin decir nada más. Mientras Arnold seguía hablando sobre los detalles de la campaña, ella no podía dejar de pensar en lo mucho que había cambiado, y en lo mucho que seguía igual. La distancia entre ellos parecía insuperable, y aunque ambos fingían que todo era profesional, el pasado estaba siempre presente, listo para volver a surgir cuando menos lo esperaran.

La reunión en la oficina de Arnold continuaba en un tono incómodamente profesional. Helga había logrado mantener la conversación centrada en los aspectos técnicos de la campaña, evitando cualquier tema que pudiera llevarlos a hablar de algo personal. Arnold, por su parte, intentaba hacer lo mismo, aunque le resultaba difícil ignorar el hecho de que estaba sentado frente a la persona que había significado tanto para él en su juventud.

- Bien, entonces haremos un evento de lanzamiento en la librería local, y podría programar algunas entrevistas en las estaciones de radio más populares de la ciudad - explica Arnold, mientras revisaba algunas notas en su escritorio.

Helga asintió, aunque su mente estaba en otra parte. Las palabras de Arnold resonaban en sus oídos, pero no podía evitar pensar en cómo habían llegado a este punto. El Arnold que tenía frente a ella ya no era el niño que había conocido, pero había algo en él que seguía siendo el mismo. Sin embargo, todo entre ellos se sentía diferente, distante. De repente, el sonido del teléfono de Arnold rompió el silencio, vibrando sobre la mesa. Arnold lo miró rápidamente y, al ver el nombre en la pantalla, su expresión se tensó ligeramente.

- Disculpa un segundo - Dice el rubio, tomando el teléfono y levantándose de su silla antes de contestar - Que ocurre Laila?

- Arnold las grabaciones se extendieron un poco mas, necesito que vayas por Matthew a la escuela -

- Se suponía que esta semana se quedaría contigo, eres su madre debes pasar mas tiempo con el -

- Te prometo que se lo compensare, pero en este momento no puedo cuidar a Matthew , solo será está vez -

Helga lo observó mientras se alejaba unos pasos, hablando en voz baja. Aunque no podía escuchar toda la conversación, el tono de su voz sugería que algo urgente había surgido. Al ver la expresión de Arnold, Helga sintió una leve punzada en el pecho. Recordaba que Arnold estaba divorciado, pero no sabía muchos detalles de lo que había ocurrido entre él y Laila.

- Está bien... no te preocupes, iré en un momento - dice Arnold, con un suspiro, antes de colgar el teléfono y regresar a su escritorio.

- ¿Todo bien? - pregunta Helga, su tono neutro pero lleno de curiosidad.

- Sí, es solo... algo personal. Tengo que ir a recoger a mi hijo - contesta el publicista, mientras recogía algunos papeles y los guardaba apresuradamente en una carpeta aunque su expresión mostraba cierta incomodidad. - Laila está ocupada con un rodaje y no puede hacerlo. -

Helga asintió lentamente, sintiendo un nudo en el estómago al escuchar el nombre de Laila. La mención de su exesposa trajo recuerdos que Helga había intentado evitar. Recordaba cómo, años atrás, Arnold y Laila parecían la pareja perfecta, y cómo eso la había lastimado en su juventud.

- Ah, ya veo - menciona Helga, intentando sonar despreocupada, aunque algo en su tono revelaba una leve incomodidad -. ¿Cómo está tu hijo?

Arnold se detuvo por un segundo, sorprendido por la pregunta. No había esperado que Helga mostrara interés en su vida personal, especialmente después de todo lo que había pasado entre ellos.

- Él está bien. Tiene cinco años - contesta Arnold, su tono más suave - Se llama Matthew. -

- Matthew... bonito nombre - asegura Helga esbozó una pequeña sonrisa, aunque no llegó a sus ojos

recordando vagamente cómo Arnold siempre había querido tener una familia cuando eran niños. Era extraño ver cómo sus sueños de infancia se habían vuelto realidad, aunque ahora todo parecía haber tomado un giro diferente.

Arnold no dijo nada más, pero la incomodidad en el aire era palpable. Sabía que la mención de Laila y su hijo había complicado aún más las cosas entre ellos. Había tantas cosas que quedaban sin decir, tantos temas que él no estaba listo para abordar, especialmente con Helga.

- Deberíamos continuar esto en otro momento - sugiere Arnold finalmente, guardando el resto de sus cosas -. Te enviaré algunos correos con los detalles que faltan -

Helga asintió, aunque notaba cómo Arnold evitaba mirarla directamente a los ojos. Algo en su interior le decía que había más detrás de esa llamada y de la forma en que Arnold hablaba de su hijo y su exesposa, pero decidió no presionar más de lo necesario.

- Está bien. Nos vemos luego, entonces —responde Helga de forma indiferente, levantándose de su silla.

Mientras ambos se despedían, Helga no pudo evitar sentir que había algo más que Arnold no le estaba contando. Su relación con Laila había terminado, eso lo sabía. Pero el dolor y el cansancio en los ojos de Arnold le decían que la situación era más complicada de lo que parecía.

Cuando Arnold se marchó apresuradamente, dejando la oficina en silencio, Helga se quedó allí, mirando la puerta por donde él había salido. El peso de los años y las emociones no resueltas caía sobre ella de nuevo, como una sombra que nunca terminaba de desaparecer.

- Siempre hay algo más, ¿no? - murmuró para sí misma, antes de recoger sus cosas y marcharse.