La vida nunca fue justa para nadie, y quién diga lo contrario o es un mentiroso desvergonzado o un mitómano compulsivo.

Lo cual, la verdad, no le importa a nadie.

Eso lo sabía bastante bien Izuku Midoriya al ver cómo, frente suyo, se encontraban 3 bravucones queriendo intimidar a una niña.

Sí, Izuku no era del tipo que se queda de brazos cruzados y se hace de la vista gorda mientras otros sufren. Es por eso que él salió a defender a aquella niña sin pensarlo dos veces… o siquiera una.

Sin embargo, hay una delgada y muy significativa línea entre ser valiente y ser estúpido.

– ¡Muévete, Deku! – exclamó uno de los matones, el líder de estos para ser exactos.

Izuku, de tan solo 5 años de edad, sin un quirk poderoso o siquiera inútil, tenía que enfrentarse al niño con el quirk más llamativo de todo el vecindario.

Y es qué Katsuki Bakugou era alguien de temer a sus 5 años, despertando su quirk hace tan solo un año antes como todos los niños. Siendo el suyo el poder crear explosiones en sus manos gracias a una sustancia similar a la nitroglicerina.

Obviamente que sería absurdo que alguien le hiciera frente con semejante poder en sus manos, literalmente.

Y, cómo dije antes…

– ¡N-no! – Izuku no sabía la diferencia entre valiente y estúpido – ¡N-no te lo permitiré, Kacchan!

Katsuki, de cabellos rubios cenizos y ojos rojos, no tomó bien aquel mote. De hecho, lo odiaba con creces.

Prueba de ello la detonación en sus manos que intimidó bastante a Izuku.

– ¡Te lo advertí, Deku! – espetó el niño rubio ante lo dicho – ¡Que no me llames así!

Sin más, se lanzó contra el estúpido de cabello verde rizado.

¿El resultado? Simple. Izuku se encontraba en el suelo con moretones en todo el rostro y sin un diente. Tumbado boca arriba mirando el cielo azul sobre él.

Era un día con un clima muy agradable.

Sin embargo, su visión esmeralda se vio obstruida por el rostro de aquella niña que había defendido anteriormente. Uno de los chicos había alertado sobre adultos cerca del área y huyeron del parque donde se encontraban, jurando que esto no había terminado.

Sin embargo, para Izuku, pese a estar prácticamente vapuleado en el suelo, fue una victoria.

Es entonces que se fijó en aquella niña que había conocido y que se mostraba bastante preocupada por él.

– D-disculpa, pero… ¿E-estas bien? – Izuku miró a aquella niña, notando que tenía el cabello negro y corto, algo desaliñado así como ojos amarillos. No le sorprende al peli verde que Bakugou y compañía le hayan acosado, ya que la niña parece algo espeluznante para cualquier otro niño.

Pero no para Izuku, quién simplemente sonrió como pudo pese al dolor de la paliza que había recibido del rubio.

– S-sí… n-no te preocupes – Izuku, como pudo, se levantó del suelo y se quitó el polvo de su camisa verde cobre y de sus pantalones marrones. Mirando con duda a la niña – ¿Y tú?

– ¡S-sí! – respondió ella muy apenada, jugando con sus dedos nerviosamente.

Izuku pudo verla mejor y notó como ella traía un overol negro con botones amarillos y zapatillas rojas como las suyas así como una remera blanca. Algo que le llamó la atención fue que traía un pin en su overol.

– ¿Ese pin? – dijo este señalando el objeto ante lo cual la niña se mostró evidentemente aterrada por ello – ¿No es de una Chica Mágica muy conocida? ¿Cuál era su nombre? ¿Mala Joya? ¿Moka Cola?

La niña no supo qué decir durante unos segundos mientras Izuku trataba de recordar el nombre de dicho personaje. Ésta tomó dicho pin antes de respirar profundamente para responder con total seguridad lo siguiente:

– ¡Magia Olga! – dijo con algo de vergüenza, temiendo de que el peli verde se enfade por haberle gritado pese a que éste le había defendido anteriormente.

– ¡Esa! ¡Magia Olga! – dijo al recordar a dicha persona por los vídeos que había de ella – A mi madre también le gusta bastante.

– ¿Eh? ¿En serio? –

– ¡Sep! Aunque yo prefiero más a los héroes, como All Might – dijo Izuku al rascarse la mejilla, algo avergonzado al ver cómo la niña sonreía con felicidad.

Sin saberlo, este momento marcaría sus vidas para siempre, ya que él destino, al igual que el karma, es una jodida perra bastarda.

Y eso… lo hemos de ver aquí…

– Por cierto, se qué es tonto esto… pero olvidé preguntar tu nombre – dijo el peli verde mientras se rascaba la nuca avergonzado por haber olvidado algo tan importante.

– ¡Ah, lo siento mucho! – ella se inclinó levemente con mucho nerviosismo antes de responder con algo de vergüenza – Me llamo…


– ¡Utena Hiragi! – exclamó la maestra, dando un respingo al oír su nombre.

– ¡S-sí! – responde la peli-morada nerviosa

Saliendo un viejo recuerdo se encontraba ella en el salón de la clase,sentada en su pupitre al último lugar de la fila cerca de la ventana

– ¿Todo bien? Parece distraída – preguntó la maestra.

– ¡Ah! ¡Lo siento! – Utena, de 14 años, respondió algo aturdida.

– Pon más aten.. –

BOOM!

Escucha una explosión y alboroto fuera del pasillo, causando conmoción en el aula.

– No otra vez – La profesora le dice un tono de hartazgo, lo que significa una sola cosa – Voy a salir un momento por favor quiero que todos lean el libro de la página 67 a la 72 y en silencio – la profesora salió del salón, exasperada por resolver ese asunto rápido.

Utena, desde su asiento, suspiró sabiendo de dónde viene aquel ruido, y es que ella sabía muy bien que la relación con Katsuki Bakugou e Izuku Midoriya, a paso lento y constante, se había deteriorado con el paso del tiempo.

Utena, desde hace un tiempo, había ocasiones donde ella pensaba que toda esta situación había sido su culpa desde aquel día se conocieron, aunque, realmente, ella disfrutó tener a alguien más que no se sienta incómodo con ella y su gusto particular por las chicas Mágicas. Aunque también, el propio Izuku, con su obsesión con los héroes y con los Quirks qué, de alguna extraña y particular manera, sentía que ambos tenían un cierto parentesco.

Eso y que ambos fueran quirkless, algo que sorprendería a cualquiera ya que no era tan común el que logrará encontrar a otro de su misma condición. Y menos tan cerca.

Y, sobre las chicas mágicas, no habla del programa en la tv, los animes o mangas, ni siquiera las novelas visuales o los eroges sumamente cuestionables, sino de las reales.

Sí, ellas existen y, sin embargo, su mera existencia era mínima y prácticamente secreta, ya qué, originalmente, en el pasado, incluso mucho antes de la era de los quirks, ellas ya peleaban siempre contra extrañas criaturas mágicas otras dimensiones, Monstruos de todo tipo y una serie de individuos que también poseían habilidades similares a las suyas. Salvando a la gente del mal y siendo prácticamente paragones de la justicia mucho antes de que los héroes lo fueran.

Ella no mentira que deseó, durante mucho tiempo, en convertirse en una de ellas, en especial por su condición sin Don o poder alguno como el resto de la población mundial.

– ¡Nerd de mierda! – aunque, también, había ocasiones donde la propia Utena se cuestionaba si había gente que debía tener tanto poder… y ser un cretino.

Miró con cierta pereza a la puerta trasera del salón, misma donde podía observar a los maestros discutiendo sobre lo ocurrido en el pasillo.

Ella suspiró, mirando en dirección contraria, hacía la ventana, observando cómo había tres haces de luz que surcaban el cielo y no pudo evitar sonreír inconscientemente ante ello.

Ya qué, después de todo, esos tres haces de luz no eran otras más que las auto proclamadas protectoras de esta ciudad. Y ese pequeño momento, le alegró bastante el día.

Ojalá pudiera decir lo mismo de su, prácticamente, único amigo.


Mientras tanto, afuera del salón. Momentos antes.

Izuku Midoriya, de 14 años, no había cambiado prácticamente nada en todo este tiempo.

– ¡Muérete, DEKU! –

BOOM.

Y Bakugou tampoco.

La situación que se puede ver en aquel pasillo era una que ya daba cansancio ver. Y es que Izuku Midoriya estaba sobre Katsuki Bakugou cuando el primero recibió una explosión a quemarropa, quitándose al maldito peli verde de encima.

Bakugou, como siempre, trato de despotricar a Izuku justo después de que el imbécil que tiene como profesor mencionó que Midoriya iría a la UA, algo que no le cayó bien al rubio explosivos que precedió explotarle el escritorio y tirarlo al suelo, creyendo que justo cuando iba decirle que era un quirkless de mierda junto con la otra maldita rara con la que se junta… fue entonces que Izuku, desde el piso, le había dado tremenda patada en las bolas de su ya reconocido matón, sin dudarlo ni un segundo, para callarlo antes de que el peli verde se abalance sobre él, tirándolo al suelo antes de proceder a golpearlo en la cara tanta veces como pudo. Claro, esto momentos antes de ser lanzado fuera del salón por una explosión qué, evidentemente, fue más que peligrosa.

El resto de alumnos presentes que tenía como compañeros de clase estaban observando la pelea, otros incluso alentado al mentado "DEKU" quién ahora ya no temía hacerle frente a la ya no reconocida "estrella en ascenso" que pintaron el año pasado.

Todo gracias a qué, el año pasado, Katsuki Bakugou fue tomado de rehén… por un jodido slime.

Y muy fácilmente, por cierto.


Hace un año atrás

Se puede observar un líquido azul en forma de esfera, no más grande que un perro, huyendo como puede tras ser Perseguido por 3 Pro-Héroes de Baja Categoría, que sería lo típico en este mundo hoy en día. El primero era un héroe gordo con un traje que recordaba bastante a un Pikachu, el otro era uno extremadamente delgado con una armadura de caballero y un cara de caballo (no literalmente, solo parecía un tipo enfadado), mientras que el tercero era un ninja rosa muy chaparro con orejas de gato.

– ¡No dejen que se escape! – gritó el caballero enfadado mientras blandía una espada a lo loco.

– ¡Sí! – Respondieron los otros dos.

El slime en cuestión tenía una especie de logo en el frente que asemejaba a un par de ojos, teniendo una expresión de pánico mientras huía del trío de bichos raros en cosplay. Si no encontraba pronto un huésped, estaría acabado.

Mientras tanto, en la otra esquina de la calle por la que escapaba el mini slime, Katsuki Bakugou estaba caminando viendo su teléfono mientras se adelantaba ante sus "extras".

Justo ahí, ambos terminan por cruzarse de forma inevitable y…

SPLASH

El slime saltó de un rebote y terminó por estrellarse contra la cara del rubio cenizo.

– ¡Joder! ¡Que alguien me quite esta bolsa de baba de encima! – trataba de quitarse esa jodida cosa de la cara, pero era demasiado tarde.

El slime había encontrado un huésped.

Los 3 Pro-Heroe se detuvieron al ver como el pequeño slime hablado tomado un civil de rehén, por accidente tal vez, siendo así qué, en ese momento, el slime cambió de color frente a los tres sujetos de un color azul a uno gris oscuro con líneas rojas.

Sin embargo, y justo antes que alguien dijera algo… el infierno se desató con una gigantesca explosión.

3 horas después

3 horas.

3 putas y jodidas horas.

Y ningún puto héroe le había ayudado.

Solo ese tiempo bastó para que el slime típico de cualquier juego RPG, el Monstruo más débil de toda la existencia, se volviera una amenaza latente.

Pasando de la categoría F a la A en menos de un segundo, haciendo que la situación pase de una persecución de un monstruo de rango menor a un problema mayúsculo. Lo suficiente como para aislar la calle entera mientras que los Pro-Héroes que lo perseguía y otros 3 más que rondaban por la zona trataron de hacerle frente terminaron quedando fuera de combate por las poderosas explosiones gracias a su involuntario cómplice.

La situación era tal que policías y cuerpos de emergencia junto a otros héroes habían creado un cerco judicial, evitando que curiosos e imbéciles se acerquen más a la zona de riesgo. Mientras los profesionales trataban de planificar cómo lidiar con este Monstruo sin comprometer al rehén en el proceso.

Y hablando de este último.

Katsuki, cada vez que intentaba liberarse provocado una explosión con su don, la enorme baba absorbía toda la nitroglicerina más rápido que lo que Katsuki trataba de hacerla explotar, haciendo que quede prácticamente inmovilizado dentro de la baba grisácea que ahora le contenía. Sin embargo, si seguía así…el slime lo dejaría seco y, para colmo, la maldita cosa disolvió toda su ropa.

Sinceramente, él no sabe que si era una habilidad del monstruo en sí, o la jodida cosa está asimilado las propiedades de su Don usando las telas de ésta como combustible, sólo sabía una sola cosa…

Estaba desnudo. Completamente desnudo.

Esta cosa, si bien se había dejado de mover desde hace tiempo, manteniéndose fija en medio de la calle, dejando solo su cabeza fuera de la masa gelatinosa que le envolvía, permitiéndole a Katsuki respirar.

Sin embargo, esta cosa si bien era de un gris oscuro, aún era lo suficientemente transparente para visualizar donde se encontraba dentro de la jodida gelatina, que había comenzado a crear algunos tentáculos que contenían líneas rojas las cuales dirigían la nitroglicerina que había absorbido de él hasta la punta de estás cosas, lanzando una serie de latigazos seguidos de una detonación explosiva lo suficientemente potente para destruir toda la calle, negocios, viviendas y aceras incluidas.

Así qué, además de estar prácticamente desnudo, con casi todo su cuerpo metido dentro de la puta baba gigante de mierda y con una puta multitud de jodidos metiches que lo veían con no otra cosa más que miedo y fascinación. Tenía que lidiar con ver toda la destrucción qué, indirectamente, había causado.

Todos, tomando videos, fotos, realizando directos o, incluso, hasta haciendo memes de su desgracia… siendo así qué, por primera puta vez en su jodida vida, sentía una vergüenza que tal vez nunca podrá quitarse de encima.

– Con un carajo, ¿Es que esto no puede ponerse peor? – se preguntó mentalmente.

– ¡Detente ahí, Monstruo de Enormeeta! –

– Puta vida –

Bakugou maldijo entre dientes mientras, en el cielo, descendiendo en formación triangular, tres haces de luz hicieron presencia, emocionando no solo a la audiencia que había en el momento. Sino también haciendo maldecir a los héroes al ver a las recién llegadas.

– ¡Miren! ¡Son ellas! – exclamó una chica entre la multitud.

– Esas son… – un oficial no pudo evitar sorprenderse, mientras qué, a su lado, el héroe profesional, Death Arms, masculló mientras miraba a las tres chicas que habían aparecido.

– Sí… las vigilantes ilegales de esta ciudad – dijo el héroe mirando con seriedad a las tres mocosas mágicas – Tres Magia….

Aterrizando frente al slime, al otro lado de la calle destruida, Magia Azul, Magia Magenta y Magia Sulfur, habían llegado.

– ¡Tú, monstruo malvado! – exclamó la líder del trío de Heroínas ilegales, Magia Magenta, vestida con lo que parece ser un uniforme de algún café para Otakus de mierda con falda y detalles homónimos al color de su nombre. Apuntando al bicho de gelatina con su varita en mano – ¡No permitiremos que hagas lo que quieras en esta ciudad! ¡Prepárate para ser derrotado! – terminó la frase posando de forma dramática.

– ¡Deja la puta línea del programa infantil y haz algo, maldita sea! – Exclamó Bakugou antes de que el slime lance uno de sus tentáculos al trío, haciendo que éstas salten a tiempo antes de que una poderosa explosión destruya todo el lugar donde estaban.

– ¡Hey! ¡Eso fue muy grosero! – se quejó la tonta de trenzas mientras flotaba en medio del aire.

– Que no te importe, Magenta – habló la tipa Rubia de traje amarillo mientras se cruzaba de brazos en el aire – aún cuando venimos a ayudar, el tipo tiene una boca sucia.

– Menos charla y más pelea, Sulfur – la tercera chica mágica, de cabello y traje azul, llamó la atención de las otras dos antes de invocar su varita mágica y tomarla con ambas manos mientras una hoja de hielo emergió de la gema en esta – Hay que salvar el día…

– Sí, sí, como digas, Azul – dijo la chica mágica amarilla antes de invocar su propia varita, mientras la rosada de coletas convertía su varita en una lanza con la punta en forma de corazón invertido.

– ¡Aquí vamos! – anunció antes de lanzarse contra la baba grisácea – ¡Este será tu fin, Monstruo de Enormeeta!

– ¡Corta el puto rollo de show de mierda y muevan sus traseros de una puta vez! – gritó nuevamente Bakugou antes de que más tentáculos sean lanzados contra ellas.

Las tres chicas, además de ignorar el insulto, lograron esquivar el ataque con mucha maestría en el cielo antes de lanzarse de forma coordinada en contra del slime.

Magia azúl tomó la delantera y, girando en el aire, se preparó para su ataque.

– ¡Deyah! – lanzando un corte del lado izquierdo, el slime agitó los tentáculos de forma señal de dolor, comenzando a congelarse toda la zona del corte.

– ¡Eso, está, frío, maldita! – Bakugou pudo sentir como sus pelotas se contrajeron del frío que comenzó a petrificar al monstruo.

– ¡Ahora! ¡Magenta, Sulfur! – gritó Azul antes de lanzar otro golpe detrás del slime. Terminando por congelarlo bajo 0.

Fue entonces que la rosa, Magenta, tomó su lanza y se dirigió directamente al cuerpo de la criatura, ahora hecha un iceberg, mientras Sulfur, la de amarillo, se detuvo antes de alzar ambas manos frente suyo.

– ¡Vamos! ¡Magenta Spear! – la rosada entonces tomó impulsó y, de un tajo, destruyó aquel slime congelado mientras Bakugou era rodeado por un aura de color amarillo brillante. Siendo así que fue liberado…

Pero entonces…

Elefante…

– ¿Eh? – dijo Magenta al ver el "elefante", con la trompa en alto, frente suyo… antes de desmayarse.

– ¡Magenta! – Azul fue a socorrer a su amiga, cuya lanza regresó a ser una varita, mientras Bakugou, lentamente fue dejado en el suelo.

Dónde todos podían verlo.

– Bien, ya cumplimos con el trabajo – Sulfur aterrizó cerca de sus compañeras mientras miraba al cerco de policías, observando a múltiples héroes con miradas nada amistosas dirigidas a ellas – vámonos de aquí antes de que empiecen a fastidiar.

Azul asintió y comenzó a retirarse con Magenta entre sus brazos, ignorando a la multitud de héroes, policías y civiles, vitoreando o maldiciendo.

Fue entonces que Sulfur miró al "Civil en peligro" que acababan de rescatar y rió por lo bajo antes de irse volando.

Bakugou, por extraño y bizarro que pareciera toda esta situación… simplemente atinó a gritar de ira mientras trataba de "cubrirse". Sintiendo su orgullo, y algo más, heridos.

Después de todo…

– ¡Maldita seaaaaa! – también odiaba a las chicas mágicas.


Desde aquel evento, Bakugou había dejado en claro que odiaba todo lo relacionado con esas perras mágicas y la magia en sí.

Sin embargo, su orgullo y ego no fueron los únicos afectados por aquel evento, sino que cientos de videos de aquel día no han dejado de circular por todo Internet. Incluso en el lugar de trabajo de sus padres lograron saber del incidente, destacando aquellos donde a él se le tacha como "víctima indefensa", lo que terminó por arruinar todos sus planes de su historia origen cuando se volviera un Pro-héroe.

Es decir ¿Qué clase de historia de origen es esa? qué un slime lo secuestra y desnuda públicamente antes de ser salvado por un trío de estúpidas mocosas en cosplay.

Oh, pero esa no fue la peor parte de ese día, no…


De vuelta al futuro…

La oficina de la enfermería normalmente no era usada para arreglar asuntos de estudiantes en materia de acoso escolar, mucho menos si estás terminan en peleas.

Sin embargo, aquí estamos.

– Está es la quinta vez este mes, Tarukin-sensei – reclamo la maestra, Horudo-sensei, mientras Izuku era tratado por el enfermero, Akubaru-sensei.

– le recuerdo, Horudo-sensei, que Bakugou estaba tranquilo hasta que Midoriya-kun… –

– Y yo le recuerdo que el consejo de padres lograron hacer que el favoritismo que tantos problemas ha causado en esta escuela debe ser reportado cuánto antes, Sensei – en ese momento, Tarukin-sensei, un profesor con una alta ideología pro-emisores, fue silenciado ya que él era de los pocos, por no decir el único, que aún defendía y favorecía con creces al rubio explosivo.

Si bien ha pasado un año entero desde aquel incidente, la escuela Arudera se ha visto envuelta en el ojo público de la comisión educativa al favorecer claramente a Bakugou por poseer un Quirk de tipo emisor, cosa que alertó a la junta de padres y a varios maestros, siendo así que se llegó a un acuerdo nuevo de levantamiento de un reporte de favoritismo pro emisores para que la policía abra una carpeta de investigación en el acto.

Tarukin-sensei, si bien era de los que poco o nada hacían por ocultar su racismo, está vez tenía que irse con cuidado o sería prácticamente despedido, como casi todo el profesorado en estos últimos meses.

Siendo así que solo masculló un poco antes de dirigirse hacía la puerta y retirarse. Dejando atrás a la profesora y el, ahora no tan odiado, alumno quirkless de esta escuela.

– Por dios, ¿Cómo es que lo contrataron en principio? – se quejó la maestra de cabello de algodón de azúcar rosado.

– Fue otra administración – dijo el enfermero, Akubaru-sensei, quién parecía ser un crustáceo humanoide que estaban rociando un líquido azul sobre las heridas de Midoriya – además, me sorprende que aún no expulsen a Bakugou.

– Ese niño será un problema en el futuro, aún no me explico porqué se le dió tanto favoritismo – la maestra masculló antes de mirar al segundo Quirkless de la escuela.

– Él siempre fue así – habló Izuku mientras miraba al suelo – tiene un quirk genial, cierto carisma y determinación.. ¡Aw! – se quejó cuando el maestro comenzó a tratar el brazo izquierdo de Izuku, mismo que había recibido más daño – Supongo que él solo no sabe tratar con otros…

– Pues yo diría más bien que es un ególatra arrogante e impertinente que pronto va a sufrir las consecuencias de sus actos – dijo el enfermero mientras aplica una compresa sobre la quemadura más grande – aún no puedo creer que le hayan perdonado tu y la pequeña Hiragi-chan.

– b-bueno, no queremos causarle más problemas de los que ya tiene – la maestra suspiró ante las palabras del peliverde.

– eres demasiado amable para tu propio bien, Midoriya – dijo el enfermero tras aplicar el vendaje, aún no comprendía cómo es que este niño aún no presentaba una demanda contra el rubio explosivo.

Sí bien hace un año, según por lo que sabe, tanto Midoriya como Hiragi fueron atacados de forma totalmente perniciosa, y ventajosa, por Bakugou en un día feriado, por lo que el peliverde y la pelinegra bien pudieron llevar esto a la corte.

Sin embargo, nunca lo hicieron ya qué, según ellos, Bakugou solo había tenido un mal día.

En serio, esos dos eran demasiado buenos para su propia seguridad.

KNOCK KNOCK

Los 3 vieron su atención en la puerta antes de que ésta fuera abierta y se viera a Utena entrar por el umbral de la enfermería.

– perdón por molestar, pero… – Horudo-sensei suspiró aliviada al ver la presencia de Hiragi en la enfermería. Si bien faltaba poco para que suene la campana para el almuerzo, decidió no molestarse más por esto.


Era la hora del almuerzo y mientras algunos estudiantes comían en el salón de clases, otros alumnos, en algunos lugares alrededor de la escuela, y muchos en el comedor.

En cambio, tenemos a ambos chicos, Izuku y Utena, sentados en la escalera que daba a la azotea del edificio principal.

Los dos estaban en silencio mientras comían sus respectivos almuerzos. Izuku tenía un vendaje en la mejilla izquierda junto a todo el brazo izquierdo vendado y los nudillos de la mano derecha también.

El silencio fue algo incómodo, incluso para ambos. Si bien eran un par de rechazados que el destino unió, sabían que debían romper el ambiente que ya estaba siendo algo difícil de sostener.

– Lo siento mucho, Utena-chan – dijo Izuku mientras miraba a las escaleras – nuevamente hice que te preocupes.

– N-no es así, es solo qué… – Utena respondió algo nerviosa – me duele ver qué… b-bueno, siempre terminas herido y…

Nuevamente, los dos quedaron en silencio, aunque este ya no era incómodo, sino más bien de resignación.

– la verdad es que… – Utena miró a Izuku varias veces, intercambiando su mirada con su bento mientras apretaba sus palillos – no sé si sea buena idea que vayas a la UA – Izuku le dirigió una mirada ligeramente sorprendida.

Aunque luego entendió a qué se refería.

– crees que Bakugou intentará de todo para ir contra mi ¿Cierto? – Utena no respondió, pero ese silencio le bastó a Izuku para entender lo que quería decir.

– sé que solo quieres entrar en estudios generales – dijo finalmente – pero te conozco lo suficiente para saber que vas a ponerte en peligro en el festival deportivo.

Izuku desvió la mirada, odiaba ser tan obvio.

– Pero, aun así te seguiré apoyando…seguirás siendo mi héroe – esa frase.

Como odiaba que ella usara esa frase, aunque con eso le ayudaba sentirse mejor para ser, al menos, un héroe para alguien. Aunque, aún así, Izuku deseaba, aunque pudiera sonar egoísta, ser el único héroe de Utena.

Claro, eso le había pasado factura en más de una ocasión, pero no se dejará nadie se la arrebaten, ni siquiera Bakugou o quién sea, incluso si ese alguien sea el propio All Might, Izuku quería seguir siendo especial para Utena.

Sin embargo, él, a diferencia de ella, era alguien más realista y aterrizado. Es decir, ya es hora que haga algo al respecto y no solo sentarse a soñar que sus problemas se resolverán en algún momento… Esto no es un manga shonen.

¿Quieren que sea realista?, Pues buscará soluciones realistas. Eso fue lo que estaba planeando hacer.

Sin embargo, vio como Utena se levantó de su lugar, empezando a bajar las escaleras.

– Iré a buscar unas sodas…¿quieres algo?–ella se detiene y se voltea a verlo.

Su pensamiento se interrumpe por su voz, algo que le ha estado pasando desde hace rato, sintiendo como le invaden los nervios.

–Y-yo estoy bien, Utena-chan… aunque… – izuku trata de hacer una sonrisa – gracias…

Utena lo ve y le devuelve la sonrisa antes de voltear hacia frente y reanuda en su andar a la dispensadora más cercana

Ninguno notó una figura negra que flotaba sobre ellos. Mirando desde el techo aquella interacción entre ambos adolescentes.

– Una nueva candidata – aquella figura, diminuta, se ríe mientras abre un portal negro y entra en este, dejando atrás al peli verde que solo atiendo a decir, tras un suspiro:

– Aún no soy fuerte – Miró su mano derecha antes de cerrarla en un puño y maldecir en voz alta – carajo.


Aquella figura terminó por salir los pasillos cerca de la cafetería tras abrir otro portal más pequeño a su lado y dejó caer, de éste, un oso de peluche azul, envuelto en cadenas de las cuales colgaba. Aquel peluche se movía frenéticamente para liberarse y escapar, aunque era inútil.

Fue entonces que la figura miró divertida su resistencia, por lo que se acercó al peluche hasta que se vieron frente a frente.

– Sí aún quieres vengarte… atrapame si puedes – tras decir eso, todas las cadenas desaparecieron, haciendo caer el extraño peluche al suelo.

Este, entonces, se levantó y, temblando de furia, comenzó a emitir un aura oscura y siniestra, sacando sus garras de metal que ocultaba en cada una de sus extremidades.

Sin embargo, la figura abre un portal detrás suyo, dejando al supuesto peluche, sólo, en medio del pasillo, temblando de rabia al ver al responsable de su desgracia y de su gente escapar cuál cobarde.

En ese momento aparecieron unos estudiantes detrás suyo.

– ¡Hey! ¿Quién trajo ese juguete? –

– Se ve lindo –

–¿Oiga eso no seria un…? –

El peluche en forma de oso, al oír sus voces, se dió la vuelta y ve a los humanos, sin embargo, estos retroceden al ver que los ojos de esa cosa pasaron de unos botones negros a algo siniestro con pupilas rojas.

Igualmente que esos…

Aterrados, aquellos alumnos tuvieron la desgracia de ver cómo esa cosa empezó a crecer de forma lenta pero grotesca, siendo así que esa criatura trata de romper su boca zurcida, desgarrando ésta y mostrando una enorme hilera de dientes afiliados justo antes de liberar un rugido atronador.

Y ahi inicia el pánico.


– ¿Uh,que fue eso? – Dice Utena mientras sacaba una latas de la dispensadora.

– Hey –

Ella se voltea y ve una criatura negra flotando frente a ella sonriendo de una forma siniestra.

–¿Quiere ser una chica mágica? –

– ¿Eh? –

Lo único escucha el sonido de las latas cayendo al suelo por este encuentro


CRACK

Se escucha el chasquido de la nariz rota de Bakugou mientras su cabeza se sacudió para atrás, cortesía del puñetazo del inútil de Deku, el cual estaba todo chamuscado, pero no fue lo suficiente para quitarle lo que tenía en sus ojos en ese preciso momento, algo que no estaba, o mas bien nunca, creyendo que tendría este nerd de porquería.

Ira y determinación.

Pero ¿Qué pasó aquí? Bueno, digamos qué…

Hace una semana, y tras el incidente llamado "Chico Slime", Bakugou vio al inútil de Deku y la otra maldita rara en la calle. La maldita friki de las chicas mágica llevaba un cosplay que la hacía lucir como otra miembro de las que humillaron y arruinaron todo, los planes de su origen, su futuro, su prestigio. Incluso su maldita reputación actual… ¡Todo!

Desde ese jodido día, los maestros comenzaron a dejar de favorecerlo, los jodidos extras que tenía de lacayos lo habían estado evadiendo y, para colmo, incluso los vecinos estaban hablando sobre ese maldito evento.

Pero ver al maldito de DEKU y a la maldita zorra a su lado, ambos sonriendo como si nada, tan campantes y desconectados de su mísera y humillante situación, mientras caminaban juntos con mercancía de mierda sobre esas putas perras encantadas… fue la gota que derramó el vaso.

Sin embargo, por parte de Izuku y Utena, ellos dos volvían caminando de una convención de chicas mágicas que se dió en el centro de la ciudad, donde Utena había ganado en la categoría de mejor cosplay. Regresaban cargados de mercancías mientras ella se disculpaba con su único amigo por perfile ayuda.

Fue entonces que vieron a Bakugou y trataron de mantener la cabeza abajo con la esperanza de pasar de largo y sin incidentes. Lastima que el Rubio explosivo estuvo de malas todo este tiempo y, estando tan cabreado por la puta semana de mierda que había tenido, fue qué, sin pensarlo dos veces, Bakugou, con total odio y rencor, lanzó una explosión sobre Utena.

La pobre salió disparada contra la pared, no solo arruinado su cosplay, sino también saliendo herida en el proceso, destruyendo varias de las cosas que había conseguido de manera casi exclusiva durante toda la convención, misma donde se gastó casi la mitad de los ahorros de dos años.

Sin embargo, a Bakugou no le importó toda esa mierda. Es más, se sintió más que realizado, y contento, por hacer aquel artero y barbárico ataque, siendo así que él, indiferente, iba a pasar de largo e irse con la frente en alto, hasta qué, inesperadamente, sintió que alguien lo tomó del hombro con fuerza y sitio su dolor agudo en su mejilla.

Todo pasó tan rápido, pero él pudo sentir cada segundo de aquel momento como si de una eternidad se tratase. Y no era para menos, pues aquel que Bakugou consideraba siempre como un jodido e inútil nerd de mierda… Izuku Midoriya… Deku… le había golpeado en la cara antes que pudiera procesar todo lo que pasó.

Al segundo siguiente, Izuku se encontraba sobre él, dándole una serie de golpes en el rostro que prácticamente le hicieron sentirse, por segunda vez en la vida, humillado.

Primero esas estúpidas chicas mágicas, quienes de por sí eran más que consideradas como heroínas ilegales, pero poco o nada importaba eso. Y ahora, el estúpido de DEKU se atrevía a dañarlo a él, alguien superior, con tal facilidad.

La ira que había descargado contra la tonta friki había sido restaurada de golpe y, de forma prácticamente instintiva, Bakugou no iba a permitir una segunda humillación. Así qué, sin medir las consecuencias de sus actos, lanzó una explosión tan potente como pudo para quitarse a DEKU de encima. Terminando así por crear una explosión tal que los vidrios de toda la zona estallaron por la onda expansiva del ataque qué, sin dudas, habría dejado más que fuera de combate a cualquiera, incluso a un héroe profesional.

Sin embargo…

Izuku, si bien recibió la explosión de lleno y la mitad de sus ropas superiores habían sido convertidas en meros harapos chamuscados. Él no se movió.

Por el contrario.

Siguió golpeando a Bakugou en el suelo con más y más fuerza, sin importarle tener quemaduras de primer y segundo grado en todo el cuerpo. Izuku continuó y continuó dándole a Bakugou una serie de golpes que terminaron por romperle la nariz y parte del pómulo izquierdo, todo mientras gritaba sandeces que Bakugou ni podía escuchar más allá del pitido causado por su propio ataque, pues este le había aturdido lo suficiente para quedar con un pitido en los tímpanos que duró quién sabe cuánto tiempo hasta que simplemente todo se oscureció.

Lo último que recordó de aquel día, fueron dos cosas: la mirada de reproche de sus padres mientras despertaba en la cama del hospital, esposado a esta. Y la segunda, esa jodida mirada en los ojos de DEKU.

Una mirada que solo aseguraban una sola cosa…


El rubio peli ceniza de boca sucia estaba sentado en el comedor, pensando como todos sus planes que había tenido sobre la marcha salieron mal, y en cómo podía recuperar todo lo que esas perras en cosplay y el estupido de deku le hicieron perder.

Primero su reputación con esas putas mierdas mágicas, luego su credibilidad desde que el maldito de Deku se lanzó en su contra. Y luego está la jodida advertencia de la puta policía.

Desde entonces, hasta ahora mismo, decidió dejar de molestar a ese patético intento de nerd ni tampoco a la Otaku rarita que el maldito tenía por mascota, tenía mejores cosas que hacer, cómo el hecho de planear para recuperar su prestigio.

Estaba tan absorto en sus pensamientos hasta que fue interrumpido por un grito, causado por uno de los "extra" que tanto le fastidiaban en este lugar.

– ¡Ahhhhhhh! ¡Corran! ¡Hay un oso de peluche asesino! –

Un estudiante corre pasado por la puerta, corriendo despavorido justo antes de qué, en ese momento, ambas puertas salieron volando por la entrada, dando pasó a un monstruo que parece sacado de esa mala película de terror con animales y pizza.

Solo que aquí este sí está cubierto de un poco de sangre y, a juzgar por el como muchos de los estudiantes vieron al adefesio, es que el caos se desató.

Fue ahí que toda la cafetería se hundía en el horror y el pánico se apoderó de todos los alumnos, haciendo que muchos corran en dirección a las ventanas antes de abrirlas y salir corriendo por ellas.

– ¡Es un demonio! –

– ¡Villanos! –

– ¡Larguemos de aquí! –

– ¡Alguien! ¡Llame a los héroes! –

Mientras algunos lograron escapar de esa cosa, otros no pudieron pensar lógicamente y, sin dudarlo, se lanzaron a pelear contra el Monstruo que tenían frente suyo, siendo así que éste simplemente usaba sus garras y su increíble fuerza, golpeando a su alrededor solo para lanzarlos por el aire. Algunos terminaron incrustados en los muros y otros simplemente impactaron contra los vidrios y siguieron de frente hasta estrellarse contra el pavimento exterior. Algunos tenían ligeros rasguños, otros heridas más serias.

Muchos regresaron a ayudar a escapar a los heridos mientras otros poco o nada les importó eso y siguieron huyendo por sus vidas.

Fue entonces qué, en medio de todo ese caos y con el comedor casi vacío… Bakugou no se había movido.

Él, de entre todos los presentes, lejos de levantarse y huir del sitio y de esa cosa. Hizo todo lo contrario.

Lógicamente, cualquier persona con cerebro sabría que esa abominación era altamente peligrosa así que lo más razonable era escapar lo más pronto posible y dejar que los héroes, la policía, demonios, incluso las malditas Chicas Mágicas se encarguen de la situación.

Sin embargo, y contrario a toda lógica, sentido común o raciocinio… Katsuki Bakugou pensó otra cosa diametralmente opuesta.

Pues él sonreía como un desquiciado.

¡BOOM!

Tras una explosión, aquella monstruosidad en forma de peluche demoníaco, recibió el ataque de frente. Causando una ligera nube de humo que ayudó a escapar a los últimos "extras" del lugar.

Dejando solos a Bakugou y al peluche infernal. Este último gruñendo de furia al ver al único humano que le hizo frente directamente. Sonriendo de una forma demencial.

– ¡Oye, Puto fenómeno! – Dijo el rubio cenizo al ver cómo, tras el ataque, el monstruo parecía prácticamente intacto – ¡Sí! ¡Te estoy hablando a ti!

¡ROAAAAAAAHHHHHH!

Con un rugido de rabia, el oso corrió con una velocidad que sorprendió al rubio y, una vez frente a este último, lanzó un zarpazo que hizo partir la mesa a la mitad, lanzando astillas de metal y madera por todas partes.

Sin embargo, Bakugou, usando sus explosiones, se movió igual que un cohete. Esquivando el zarpazo del monstruo y, con gran destreza, se posicionó por encima de este, apuntando al fenómeno con ambas manos antes de esperar con odio…

– ¡Muerte, maldito! –

¡BOOM!

Una segunda cortina de humo se hizo presente antes de aterrizar, sin dejar de mirar a dónde debía estar esa cosa.

Pasarón unos segundos antes de ver cómo una garra emergió de la nube de humo y, de un golpe, disipó la misma.

Su objetivo era el rubio explosivo, quién nuevamente retrocedió antes de volver a moverse de forma tridimensional, buscando otro ángulo para volver al ataque.

Sin embargo, cuando lo encontró, el oso diabólico gruñó antes de lanzar un zarpazo donde estaba, haciendo que el Rubio maldiga y retroceda. Observando como aquella monstruosidad le miraba con molestía, aunque Katsuki, por su parte, aún mantenía su sonrisa.

Ya que eran más que obvias sus intenciones.

– No me subestimes… – gruñó el rubio con pequeñas explosiones en sus manos de la ira que estaba sintiendo ahora mismo – ¡Maldito fenómeno de mierda!

Nuevamente, Bakugou se lanzó contra esa cosa, dispuesto a todo y más para vencerla.

Cueste lo que cueste.


Hiragi Utena era una persona tímida, algo cohibida y altamente inofensiva. Es más, muchas personas dirían que es tan insignificante que ni siquiera vale la pena el hecho de molestarla.

La mitad de su vida recibió indiferencia y la otra mitad rencor y odio por el hecho de haber nacido sin poderes. Aunque, desafortunadamente, ella tuvo que conocer a la única persona que ella podría considerar como alguien netamente malvado, el cuál no era nadie más que el propio Bakugou, quién siempre le molestaba, a ella y a Izuku, solo por el hecho de ambos ser quirkless.

Sin embargo, más allá de toda esa porquería que él les lanzaba constantemente, su vida era relativamente tranquila, pacífica incluso se atrevía a decir. Agradeciendo siempre por ello al no tener tantos problemas en su día a día.

Sí, era una Otaku promedio y fan acérrima de todo aquello relacionado con las chicas mágicas, sean estás reales o no. Ella las amaba.

Pero, aún si ella era fan de todas ellas… su sueño… su más grande fantasía…

– ¿Quieres convertirte en una chica mágica? –

Venía en forma de una extraña y misteriosa criatura flotante.

– ¿Eh? – El cerebro de la pelimorada trató de procesar lo que veía y lo que dijo aquel ente, porque hasta hace 5 minutos ella estaba con su único amigo y su dilema en ir a UA, y ahora mismo…

– ¡Apareció el pequeño y simpático personaje mascota que te ofrece la oportunidad de transformarte…un evento con el que soñé cada noche de mi vida! – gritó en su mente, sin percatarse de que había tirado los refrescos al suelo.

Después de su shock inicial, ella volvió en sí.

– Um, w-wow, t-todo esto está pasando muy rápido – Utena levanta las manos frente a frenéticamente y con varias gotas de sudor en la cara debido a lo inesperada que era toda esta situación.

– Me llamo Venalita. Encantado de conocerte – la sospechosa criatura (para cualquiera menos para Utena, claro está) al fin se representó, actuando de forma indiferente ante las reacciones de la chica frente suyo – Utena Hiiragi. Tú eres la elegida… – Tras decir esa palabras saca detrás suyo una estrella dorada de 4 puntas.

La misma estrella dorada empezó a flotar y se puso frente a Utena, empezando a emitir un brillo y empezó a resplandecer con fuerza e intensidad de un color púrpura pastel, haciendo que Utena, sin opción ni oposición alguna, terminó por aceptar todo lo que iba a venir… pero no de la manera que uno quería o esperaría.

Una aura le rodeó y le hizo levitar ligeramente mientras sus prendas desaparecieron, dejándola completamente desnuda mientras partes de lo que parecía ser ropa empezaron a aparecer de forma esporádica mientras el aura púrpura desaparecía.

– No puedo creerlo – pensaba Utena mientras mangas ajustadas de color negro aparecieron en sus brazos, con sus uñas alargadas ligeramente y con esmalte negro en éstas – yo, me estoy transformando… – en sus piernas y caderas aparecieron unos pantalones negros ajustados de tiro medio rodeados por faldas blancas que dejaban libre el frente, cayendo desde sus caderas – ¡... en una Chica Mágica!

En su vientre apareció un corsé negro del cual colgaba otra falda blanca, mientras sus hombros fueron cubiertos por una especie de camisa de manga abullonada que dejaba su escote totalmente expuesto, sin embargo, un par de parches negros en forma de X aparecieron en sus pechos.

– ¡Imposible! – en su espalda baja aparecieron un par de alas de murciélago que dieron un ligero batear. La estrella de 4 puntas que le había dado el tal Venalita se había puesto en la zona del cuello, a modo de corbatín, en forma de X del cual salieron otro par de alas más pequeñas que las de sus caderas – ¡Este debe ser…! – la transformación casi finaliza, mientras un par de cuernos amarillos crecieron a ambos lados de su cabeza, curvandose al frente con un estigma de cruz en las puntas de estos – ¡Mi momento de ser una chica mágica de verdad!

Utena sintió un ligero ardor en sus mejillas, debajo de sus ojos, donde aparecen estigmas en forma de cruz, uno debajo de cada ojo. Sin embargo, aquel ardor fue pasajero y, al abrir sus ojos, Utena los tenía de un color amarillo más intenso y con las pupilas en forma de los estigmas.

Y así, su transformación había terminado.

Utena estaba ahora de pie en el suelo, sonriendo con suficiencia mientras sentía una emoción increíble al sentir el poder emanar de su cuerpo, una sensación extraña, como si algo en ella, dentro de lo más profundo de su ser, hubiera salido.

Pero, tristemente, todo aquel sentimiento positivo y altamente emocionante… fue aplastado por la cruda realidad.

Utena se miró a sí misma y notó varias cosas que estaban mal. Tanto con el traje como con sigo misma, ya que algo se sentía mal con ella, aunque no podía explicarlo bien ya que no sabía qué era.

– ¿Eh? – fue entonces que su sonrisa, al igual que su emoción inicial, murieron en el acto – ¡¿Ehhhhhhh?!

Rápidamente, Utena se cubrió su pecho y entrepierna, ya que estaba luciendo un atuendo demasiado provocativo y altamente vulgar.

– ¡¿Qué pasa con ésta ropa?! – gritó Utena con vergüenza, es decir, cualquiera que la viera ahora mismo pensaría que era una pervertida, o peor aún, una depravada – ¡Esto no parece el atuendo de una chica mágica!

Qué horror, si alguien la viera ahora… si Izuku la viera…

¿Izuku?...

Utena, al recordar al peliverde, sintió algo dentro suyo que le impactó durante menos de un segundo antes de recomponerse. Esta situación…

– Hmm, te queda realmente bien – le dijo Venalita de forma satisfactoria. Trayéndola de vuelta a la realidad.

– L-lo lamento mucho, p-pero este atuendo… – Utena estaba que se moría de vergüenza por lo que ahora traía puesto – n-no es lo que llevaría una "chica mágica" normal y…

– Por supuesto que no – dijo con simpleza aquella criatura oscura, sonriendo ahora de forma siniestra y malévola.

– ¿Eh? – ¿No es el atuendo de una chica mágica? – ¿Entonces…?

– Hiragi Utena, tú has sido elegida por la Malvada Organización, Enormeeta, para ser una nueva villana que nos ayude a conquistar el mundo – espetó aquel demonio vestido de peluche con orgullo.

– … – Utena no dijo nada, ya que solo se quedó mirando a la criatura de forma inexpresiva mientras trataba de procesar todo.

A ver, apareció una criatura diciendo que era la elegida, se transformó y ahora… el mismo feo bicho mágico de turno le dice que no es nada más y nada menos que una más de las "chicas malas" del montón...

Sí, definitivamente…

– ¡Ahhhhh! Sí… bueno… – Utena ya sabía qué hacer, inesperadamente, ante esta situación – gracias, pero no… este, verás, yo no…

¡DOOOOM!

Una explosión proveniente del edificio principal y una ligera sacudida hizo que Utena dirija su mirada, observando a varios alumnos salir corriendo despavoridos, algunos cargaban a heridos y otros simplemente gritaban sandeces de miedo y pavor.

– vaya, vaya, parece que me alcanzó hasta aquí – dijo Venalita con algo de lástima. Cómo si su diversión se hubiera arruinado.

– ¿Eh? ¿De qué estás… ? – ella no pudo seguir ya que muchos alumnos la vieron – oh, no…

O lo harían si no estuviera corriendo por su vida y pánico.

– ¡Rápido, todo el mundo, evacuen el edificio, estamos bajo ataque de una entidad mágica! – Se escucha en los megáfonos del edificio seguido por una alarma – ¡Repito, todo el alumnado, evacuen el edificio, estamos bajo ataque de una entidad mágica, esto no es un simulacro!

Utena confundida mira a Venalita, quién ni se inmuta.

– ¿Qué está pasado? ¿Tu hiciste esto? – Utena le pregunta temblando de miedo. Pero la criatura mágica ni se inmuta.

– Más bien antes de llegar aquí, me siguieron – Venalita dice con su característico tono plano, al igual que su carita.

– ¿Quien te siguió? – dice Utena entre aterrada y preocupada… creyó ver a un compañero de clase salir volando y rompiendo una ventana.

– Pues para no hacerlo largo...Nuestra Organización malvada, Enormeeta, tiene más enemigos de lo que crees, Utena – dijo la criatura en forma enigmática y críptica – además de los héroes y otras chicas mágicas, hay también otras criaturas mágicas que no están afiliadas con nosotros, y nos guardan rencor por cierto acontecimiento del pasado – Utena ahora sí estaba aterrada, pero Venalita ni se inmuta – entre ellas están seres que lucen como animales de peluches inofensivos, aunque la verdad es que se convierte en máquinas de matar sedientas de sangre – Venalita lo dice como si fuera una trivialidad común, pero para Utena era el horror total – Hay uno en la escuela ahora mismo que debió intentar buscarme y se desesperó. Pero, ahora mismo, está tratando de matar todo en su caminó…

– ¿¡QUÉ!? – Utena gritó de horror, ella vio bastantes casos de ese tipo de criaturas y el daño que puede llegar a causar una sola de esas cosas… incluso la exorbitante cantidad de muertos que había si los héroes o las chicas mágicas no llegaban a tiempo…

Fue entonces qué, por su mente, pasó el rostro de alguien muy importante, muy especial, para ella…

– ¡Izuku! – ella, sin pensarlo siquiera, comenzó a correr sin importar que se vea expuesta en su "traje", o incluso el no correr muy bien en tacones. Debía ir y salvar a Izuku antes de…

– Espera, Utena, no te he dicho que tú puedes volar, tampoco te he dado tu varita – Venalita la sigue flotando al lado suyo mientras sostiene lo que sería su… ¿Varita mágica?

Utena sin parar de correr, agarra su varita o lo que sea eso… pero, de repente, ella se detiene de golpe casi cayendo al mirar que dicho objeto no era mas una fusta con una estrella de 4 puntas en el extremo de la varita.

– ¿¡Como uso esto!? – gritó desesperada y se escuchaba que el alboroto provenía de entre los pisos superiores… Incluso vio cómo empezó a salir humo negro en una de las ventanas, empezando a escuhar explosiónes cerca acompañado por leve temblores, sintiendo como le invade la ansiedad, sudado en su frente y su corazón palpitando a más no poder, tratando de contener las lágrimas entre sus ojos.

En cambio, ¡Venalita ni se inmuta!

– Golpea esa flor de ahí – señala la criatura al pequeño jardín cerca suyo, donde hay arbustos con flores.

Utena, sin pensarlo, golpeó una de las flores.


Momentos antes, en las escaleras principales.

Izuku bostezó mientras miraba su teléfono, viendo noticias de todo tipo mientras revisaba distintos foros de héroes. Algunos señalando las acciones del día de parte de los héroes, otros anunciando los próximos productos y otros tanto señalando y debatiendo sobre las acciones y actividades menos heróicas de muchos de ellos.

Endeavor casi siempre estaba en la boca de todos, más por su extremo proceder que por otra cosa. Es más, incluso algunos estaban pidiendo firmas para la apertura de una investigación en contra del héroe por mala praxis.

Sin embargo, todo estaba bien, hasta que se topó con más noticias… desalentadoras.

No sobre héroes, sino sus homónimas locales.

El grupo de Chicas Mágicas locales de Musufatu, Tres Magia.

Muchos comentarios eran negativos, otros neutrales y otros más radicales. Algunos tachaban a las tres Heroínas de vigilantes Ilegales, otros que solo eran una farsa, pero todos las odian principalmente por ser consideradas como "oportunistas".

Es decir, desde hace casi 3 años que ellas comenzaron a operar en la zona, múltiples héroes vieron sus arrestos y Operaciones especiales truncadas por ellas, al grado de que la mitad de los arrestos en la ciudad fueron gracias a ellas tres, dejando a los héroes en duda sobre su uso.

Claro, esto bien hubiera terminado ahí de no ser por la gran cantidad de mercancía que comenzó a venderse de ellas tres. Desde remeras y pines hasta tazas decoradas y figuras de acción. Muchos eran comprados por niñas y, si bien parecía que estaban lucrando con su propia imagen, de alguna manera esto no se consideraba como ilegal, más al tener un aumento de niñas que se esforzaban para ser heroínas y, de alguna otra extraña manera, era como una especie de simbiosis.

Aunque… para Izuku, esto era algo más complicado.

Sí, definitivamente lo era…


Hace un año…

En una habitación del hospital, en el pabellón de rehabilitación, estaba recostado nuestro querido peliverde, lidiando con lo que había hecho hace unos días.

Realmente lo hizo, finalmente, levantó su puño hacia alguien… Y ese alguien fue nada menos y nada menos que el idiota de Bakugou.

¿Tan molesto estaba que ya no dice su apodo de modo inconsciente?

Bueno, eso no importaba ya ahora mismo. Bien podría decir que su amistad ya estaba considerada como inexistente en este punto, al grado que al propio Izuku ni siquiera le importó si sufrió heridas y quemaduras severas o tampoco lo bien que sitió en devolver el daño que mental y físico que recibió durante años desde que eran niños.

Realmente no sabía que aquel incidente del slime le había afectado al rubio engreído de tal manera qué, anteriormente, Izuku le hubiera preguntado si estaba bien tras todo eso y discutirlo como hombres de forma civilizada.

Oh, pero no, no fue esa la primera opción de Bakugou, y puede que tampoco la última en su repertorio.

Pero lo que hizo, lo que realmente hizo ese maldito egocéntrico explosivo de "mecha corta"… Fue atreverse a lastimar a su Utena.

.

.

.

¿Su Utena?

¿Es en serio?

¿Quién es él? ¿Acaso es algún tipo de acosador? O peor, ¿Alguna clase de simp?

Bueno, realmente Izuku no presionó para tener una relación con ella, al menos no del modo romántico. Realmente estaba conforme con la amistad sincera que tiene con ella desde pequeños. Es decir, era la verdad.

¿Cierto?

De hecho, se divertía bastante con ella al teorizar sobre los usos que podría tener la magia o lo que sea que usen las chicas mágicas y cuál era su función y mecanismo, el como funcionan o lo similares y complejos que son como lo son los quirks.

Adoraba también el hecho de pasar tiempo junto a ella mirando horas enteras de maratones de shows de TV de héroes y Chicas mágicas, respetando los gustos del otro y hasta llegando a realizar cosplay en conjunto. La salida de hace un par de días en la convención fue prueba de ello.

Incluso… llegando a compartir el dolor ante el abandono de sus padres. Izuku había llegado a disfrutar su vida al lado de Utena… y ahora se sentía culpable por pensar así de ella.

Sí, suena entre egoísta y cruel, pero debía ser sincero consigo mismo, y si bien se alegra encontrarse con otra quirkless y tener a alguien especial al mismo tiempo, aún él se siente mal por tener esos pensamientos nefastos en su mente. Aún sabiendo el tipo de vida que ella, al igual que él, llevaron al ser marginados socialmente y relegados por la sociedad en sí por el hecho de no tener un Don o poderes. Nada que los haga especiales ante nada ni nadie… ambos tenían más en común de lo que quisiera admitir.

Ambos solo se tenían uno al otro.

Estaban solos en este cruel y horrible mundo.

Aunque, si bien son "más" que amigos, Izuku no quería arruinar su relación con ella, al menos no pidiendo ser algo más…aunque, si bien ella quiere iniciar una relación romántica, él no diría que no.

.

.

.

… Carajo, él es un simp y espera que sea eso, no cree que Utena le soporte si él comienza a actuar como alguien "Tóxico", como le dicen los americanos.

Debía dejar de ver esas novelas de su madre en la tele.

Antes de seguir divadago consigo mismo, se escuchó como alguien abrió la puerta de su habitación, haciendo que por ella se asomé una persona, un hombre alto con cabello corto y negro con ojos rectangulares del mismo color, llevado un sombrero de Fedora marrón con abrigo a juego, luciendo como alguien medianamente elegante.

Claro, de no ser por la placa de policía en su costado izquierdo.

– ¿Aquí se encuentra Izuku Midoriya? – preguntó el oficial, mirando seriamente al peli verde en la cama.

– Soy yo – respondió éste sin ánimos. Pues ya sabía lo que venía a continuación.

El hombre entró en la habitación y se dirigió hasta llegar a un lado de la cama mientras hablaba – Bien, me presento: soy el Detective Naomasa Tsukaguchi, y vine aquí a hablar por el altercado en vía pública que hubo entre Katsuki Bakugou en contra de usted y de Utena Hiiragi – Tras decir eso, el presunto detective se quita el sombrero y se pone a lado del peliverde antes de sentarse y sacar una libreta de la policía y comenzar su informe – Necesito hacerte algunas preguntas para el reporte.

Izuku, por su parte, tras escuchar eso no pudo evitar chasquear la lengua. Esto era lo que faltaba.

– Eres de esos pro-emisor ¿No es así? – dijo de forma mordaz y hosca, sabía que muchas personas tenían esa maldita ideología le habían jodido casi toda su vida, el primero fue su propio padre al irse con su amante a América por "ser un inútil". Así que ya sabía lo que buscaba el oficial – ahorrese las amenazas, no pensaba en levantar cargos de todos mo…

– Déjame decirle que no formó de esa clase de… individuos – dijo el Detective, interrumpiendo al peliverde de forma abrupta y sorpresiva – aunque, honestamente, debo decir las heridas que le infringiste al joven Bakugou, en comparación a las que él te hizo me hacen… – es entonces que él es interrumpido ahora por Izuku.

– ¿Sospechar? – Dice izuku, mirando el techo, sin intentar mediar ni pactar nada ante su "declaración".

– Más bien reflexionar en la dinámica que ambos tienen, aunque no hay que ser Detective para ver el porqué, tu amig… – Se corrige el hombre – quiero decir, compañero de clase, había levantado una leve sospecha en su actitud y psicológica, junto a su currículum Académico el cual ha tenido un evidente favoritismo, sumado a las interrogaciones que tuvimos con el personal de Arudera, actitudes que evidentemente no concuerdan con lo que demostró en público tras el incidente de slime, sumado a que les agredió a usted y su amiga – Explicó Naomasa al peliverde que solo se quedó viendo el techo solo escuchado lo que tenía que decir el detective

– … igualmente, no levantaré cargos ante ese imbécil, él se puso a sí mismo en hielo muy delgado – el peliverde pasó a ver al detective, quién mantiene su gesto de póker profesional mientras escribía en la libreta, ¿Cuando comenzó? Ni idea.

– Sabes, no hay muchos en tu condición que logren anteponerse contra el acoso… menos defenderse como tú lo hiciste – Izuku no sabía si eso era un halago o algo curioso.

– Claro, soy único en mi clase – Izuku respondió con un sarcasmo ácido al ver su propio estado. Su torso estaba envuelto en vendajes desde hace dos días por quemaduras de primer y segundo grado, su cuello le ardía como el carajo y parte de sus costillas le dolían al respirar cada tanto tiempo. Su brazo izquierdo vendado y enyesado por sufrir una quemadura de segundo grado y sus nudillos estaban más que dañados por todos los golpes que le había propiciado a Bakugou.

Sí era sincero consigo mismo, él salió peor en esta situación.

– si puedes responderle así a un oficial en tu estado, diría que eres más duro de lo que aparentas – dijo el detective con una sonrisa irónica – sin embargo, no creas que no estoy siendo imparcial en este momento.

Izuku miró con duda al detective ante lo dicho, pues parecía demasiado profesional como para ponerse del lado de cualquiera de los involucrados.

Sin embargo, Izuku estaba demasiado estresado como para discutir con el oficial, así que fue directo al grano.

– sé que Bakugou tuvo una mala semana, y solo se desquitó con nosotros dos, eso fue todo – fue su respuesta, siendo así que el detective le miró expectante, lo que sirvió para que él continúe con su declaración – ese día, Utena-chan y yo regresamos de una convención en la ciudad vecina, ella aún tenía su cosplay de chica mágica, ella es muy fan de ellas ¿Sabe?

El detective miró eso y concordó con la declaración anterior que su colega tomó con la chica, Hiragi, la otra víctima del caso.

– Estábamos hablando tranquilamente hasta que notamos la presencia de Bakugou, así que simplemente decidimos pasar de largo y evitar todo conflicto… – Izuku miró nuevamente al techo y suspiró con pesadez – fue entonces que el imbécil usó su quirk en ella y, por ende, me lancé contra él y comencé a golpearlo.

El detective siguió con su redacción mientras pensaba en la declaración de su compañero, el mismo evento, dos chicos regresan a casa, una de ellas disfrazada. Otro tipo los ve y simplemente decide atacarlos po razón, terminando por recibir una paliza, con el uso de dones de forma indiscriminada e ilegal.

Sin embargo, Tsukaguchi se sorprendió de lo siguiente que declaró el peliverde.

– Lo seguí golpeando hasta noquearlo, fue entonces que Utena-chan me detuvo y, cuando la ví herida y con su disfraz roto, dejé de golpearlo y simplemente la abracé – Tsukaguchi notó entonces las lágrimas siendo contenidas por el chico, era lógico que estuviera furioso – Fue entonces que un par de héroes y oficiales llegaron y terminamos todos aquí, en el hospital.

Eso fue hace dos días, y por lo que el detective pudo ver entre líneas, Bakugou aún seguía inconsciente y Utena Hiragi ya se había recuperado al tener solo ligeros raspones y pequeñas quemaduras de primer grado. Por lo que el chico Midoriya, en términos generales, se había llevado la peor parte de todo esto.

Sin embargo, algo no estaba del todo claro, tanto para el detective como para el propio peliverde, durante todo esto.

– entonces dime, Midoriya-kun – continuó el detective mirando al peliverde – ¿Qué fue lo que te hizo reaccionar ante tal situación de forma tan violenta?

Fue entonces que el peliverde pasó nuevamente a mirar al techo, ya que él mismo se hizo esa misma pregunta todo este tiempo.

Y la respuesta…

– No lo sé… – era siempre la misma.


De vuelta al presente…

El peliverde miraba al techo, tratando de entender, a día de hoy, qué fue lo que le hizo actuar de forma tan salvaje y violenta.

Desde ese entonces, supo que algo estaba mal con él y sabía que debía corregirlo cuánto antes.

Si bien los padres de Bakugou rogaron por qué ambos, Utena y él, no levanten una demanda contra el rubio, ambos accedieron más por lástima que por miedo o por hacer lo correcto, ya que el propio Katsuki era víctima de sus propias acciones y todos saben que ese ego suyo le causará problemas un día de estos.

Aunque Utena se preocupó de esto, Izuku no permitiría que volviera a pasar nuevamente algo así.

Sí, Izuku se había propuesto para no repetir ese error, la ira y el miedo de ver cómo Utena era dañada era algo que le impulsaba a cometer actos terribles. Ya que Bakugou solo fue el principio de todo eso.

Al mes de aquel incidente, un par de idiotas que seguían a Bakugou decidieron jugarle una broma pesada a Utena por un jodido reto de internet, pero antes de que siquiera hicieran algo, Izuku fue y les dió una paliza, a tal grado que ambos tuvieron que cambiarse de escuela por lo "peligroso" que era el peliverde.

Ese evento solo le confirmó a Izuku que él no era tan distinto al imbécil de Bakugou. Pues igual estaba dispuesto a resolver todo con violencia y sin pensar en las consecuencias de sus acciones.

Y eso estaba mal.

Izuku no debía ser como Bakugou, debía ser mejor que él, no superarlo en fuerza, poder, intelecto o cosas de esa índole. No, debía mejorar Izuku como persona.

No solo tenía que lidiar con sus problemas de ira, sino también con uno nuevo que aún le causaba malestar cada vez que se le presentaba.

Y eran las mismas palabras de Utena que le decía a él para animarlo todo el tiempo.

"Para mí, tú sigues siendo mi Héroe"

– ¿Héroe? Je – se dijo Izuku a sí mismo de forma despectiva – ¿Cómo puede un violento psicópata ser un héroe?

Era algo que le carcome desde entonces.

– si quiero proteger a Utena-chan como se debe, debo controlarme a mí mismo – pensó el peliverde, ya que no era normal sus reacciones violentas.

Aún cuando fue con un especialista a terapia, aún cuando fue a entrenarse para controlar sus impulsos y aún cuando ya había demostrado mejoría, Izuku sentía que no era suficiente. No si quería dar el siguiente paso con ella.

Aún no era suficiente.

– Utena-chan… – Izuku pensaba en la chica que bien podía considerar como su única amiga que ha tenido en toda su vida. Y sería más que estúpido si él negaba que no veía a Utena como algo más que una amiga – aún si me toma años… tengo que ser más fuerte.

Y lo será. Ya que él…

¡BOOM!

– ¡! – Izuku escuchó una explosión antes de sentir una sacudida en el edificio principal, cayendo un par de escalones antes de escuchar cientos de gritos provenir de la planta baja – ¡¿Qué rayos está… ?!

– ¡... Ataque de entidad mágica, esto no es un simulacro! – se escuchaba la alarma alrededor de toda la escuela por los altavoces. Alentando a Izuku al escuchar la sirena de alarma.

– ¿Entidad mágica? – no será… – ¡Utena-chan!

Sin pensarlo dos veces, Izuku saltó de las escaleras y comenzó a correr por los pasillos, con la esperanza que ella no se ponga en peligro. Dejando atrás ambos almuerzos en la escalera.

Conoce a Utena y sabe que ella siempre ha querido ver a una chica mágica de cerca. Así que el ataque de una criatura mágica sería la excusa perfecta para ello.

Pero él, al igual que Utena, sabía el peligro que eran esas cosas. Máquinas de matar imparables que solo un héroe del top 10 podía manejar con relativa dificultad.

¿Pero una quirkless como ella?

Negó con la cabeza y siguió corriendo, esperando que ella haya escapado del lugar y no se ponga en peligro.

Ignorando, evidentemente, que sus deseos distaba de considerable manera con la realidad.

Y pronto lo descubrirá… de la forma menos grata posible.


Chocando de espaldas contra la pared, hasta aquí llegó su gran plan, golpeado y ensangrentado por un peluche de felpa monstruoso, con su brazo izquierdo colgando inútilmente por un desgarro que le hizo esa maldita bestia.

¡BOOM!

Una explosión destruyó uno de los muros mientras una nube de humo y escombros se hicieron presentes.

De entre la polvareda, algo salió volando hasta aterrizar en el patio central de la escuela, este no era otro más que Bakugou, quién había aterrizado de cuclillas dejando frente suyo un par de surcos de humo, sosteniendo su brazo Izquierdo que sangraba debido al zarpazo de esa cosa.

– maldita sea… – Bakugou miraba con seriedad mientras recuperaba su aliento y se limpiaba la sangre que corría por su frente con la manga de su uniforme – está mierda es más dura de lo que creía…

Bakugou observó cómo, del edificio principal, salía esa cosa, mirando al rubio explosivo con cierta rabia mientras mostraba algo de daño por las repetidas explosiones que había recibido.

Sin embargo, era más que claro que el Rubio cenizo estaba en clara desventaja.

– Demonios, a este paso me quedaré sin sudor – dijo en su mente mientras trataba de pensar en cómo acabar con este maldito fenómeno antes de que los héroes o las perras esas le roben el show – sin mi brazo izquierdo estoy en clara desventaja, y ya he usado demasiado mi don… – miró esa cosa rugir de rabia, retando a Bakugou a terminar el trabajo – si no lo venzo ahora, terminaré deshidratado y moriré…

Sonriendo de forma maniática, Bakugou simplemente se arrancó la manga desgarrada de su uniforme y, como pudo, se ató el trozo de tela sobre la herida, apretando lo más fuerte que podía a modo de trinquete y así evitar perder más sangre.

Movió su brazo y si bien le dolía como el carajo, sabía que no tendría otra oportunidad para limpiar su nombre. Sí, ya puede saborear lo que dirán de él. Un joven aspirante a héroe demuestra su valía ante un fenómeno mágico de mierda, el único que le hizo frente a pesar del peligro que representaba.

Sí, definitivamente este era el momento que él tan desesperadamente necesitaba.

Es más, si tiene suerte y claro que la tendría, podría obtener una recomendación para la UA. Era el plan perfecto.

– ¡Solo debo no morir! – se dijo mientras presionaba sus límites, después de todo, un héroe siempre lo hace…

¡ROAHHHHHHHHHHRRRR!

Aquella bestia embravecida entonces salió corriendo contra el rubio dispuesto a partirlo en dos con su zarpa derecha, siendo así que el rubio usó su mano derecha y lanzó una explosión con la potencia necesaria para esquivar el golpe, haciendo que la criatura incruste la garra en el pavimento mientras el rubio giraba en el aire antes de lanzar una segunda explosión directamente en el ojo de esa cosa.

La bestia rugió de dolor al sentir el ardor en su ojo, retrocediendo torpemente mientras jaló hacía atrás su garra, momento que Bakugou, aún en el aire, aprovechó para moverse mediante una serie de explosiones, ahora con su mano izquierda, aguantando el dolor del retroceso, y colocarse del lado izquierdo de la criatura, apuntando con su diestra al otro ojo del monstruo y detonando otra explosión qué, finalmente, le hizo tumbarse de espaldas.

Aprovechando la inercia del último ataque, y que la bestia finalmente estaba en el suelo, Bakugou se elevó por los cielos, llegando a la altura de 15 metros antes de sonreír como lunático demente.

– ¡Observa bien, mierda de felpa! – gritó el rubio sin importarle el saber si el Monstruo le entendía o no – ¡Este ataque lo usaré en el examen de la UA! ¡Así que gracias por ser el primer voluntario en quien lo usaré!

Dijo Bakugou antes de colocar ambas manos detrás suyo comenzando a realizar pequeñas detonaciones qué, poco a poco, comenzaron a impulsar a Bakugou hacía abajo. Este último comenzó a girar y a girar antes de verse rodeado por una enorme columna de fuego que asemejaba a la estela de un cohete.

Fue tal la velocidad, la potencia y la fuerza con la que Bakugou bajaba del aire qué, en determinado momento, el ruido de sus explosiones impidieron escuchar lo que el rubio mismo dijo mientras presionaba sus límites.

– ¡MUÉRETE, MALDITO FENÓMENO DE MIERDA! – gritó con total furia y desenfreno mientras sonreía como desquiciado.

El Monstruo, antes de siquiera poder levantarse del suelo, solo pudo ver una masa de fuego acercándose rápidamente con toda intención asesina.

Fue entonces qué, en medio de aquella espiral de fuego, divisó al rubio explosivo, sonriendo, mientras se impulsaba hasta quedar sobre él y, segundos antes de impactar en contra del oso. Bakugou apuntó ambas palmas ardientes frente suyo antes de detonar una explosión mucho más potente que todas las anteriores. Momentos antes de que la marea de fuego caiga sobre ambos.

El oso diabólico, antes de saber qué estaba pasando, solo escuchó al rubio decir:

– ¡Howitzer… ! – y luego, una luz cegadora brillante apareció, demostrando qué, de alguna manera, este humano… – ¡... IMPACT!

Era terriblemente peligroso.

¡DOOOOOOOOOM!


– ¡¿Qué demonios fue eso?! –

Muchos de los alumnos que ahora se encontraban en zona segura miraron con horror cómo en medio de la zona central de la escuela apareció una enorme columna de fuego seguida de una atronadora explosión qué había generado una onda expansiva tal que todos los vidrios y cristales de toda la escuela, casas, edificios y todos los inmuebles aledaños cercanos a la zona estallaron por la potencia de la misma.

Múltiples autos y vehículos activaron sus alarmas, aumentando el caos y el pánico mientras, a la distancia, decenas de sirenas pertenecientes a los servicios de emergencia junto a vehículos oficiales de héroes se hacían presentes en el lugar.

Algunos alumnos llegaron al punto de las lágrimas ya que desconocían la situación, otros entraron en pánico y se mostraban en un frenesí de miedo e histeria tal que tuvieron que ser controlados, y otros sometidos, por otros alumnos, mientras que el resto sufría de colapsos mentales, al punto de desplomarse en el suelo y quedar en posición fetal diciendo sandeces sin sentido.

Los maestros y el personal escolar hacían lo posible por evitar que alguno de los estudiantes pierdan la cabeza, aunque no eran de mucha ayuda que digamos.

Muchos de los maestros, si no es que prácticamente todos, sólo esperaban a qué los servicios de emergencia, junto a los héroes profesionales y demás relacionados, lleguen y contengan la situación, esperando poder aguantar hasta ese momento con la poca compostura que aún les quedaba.

Afortunadamente, no tuvieron que esperar mucho para ello.

¿Por qué?, simple…

– ¡TODO ESTÁ BIEN, JÓVENES…! – una voz estridente habló en tono fuerte y confiado, pudiendo ser escuchada por todos pese al alboroto y, por sorprendente que suene, incluso hasta lo había callado.

Fue entonces qué, con estruendo, alguien había aterrizado en medio del lugar. Atrayendo las miradas y la atención de todos los presentes, quienes voltearon en dirección del recién llegado.

Era grande, imponente, incluso estando sobre una de sus rodillas, alzándose con gallardía y seguridad, irradiando un sentimiento que aplacó y extinguió todo miedo, temor y pánico en cada uno de los alumnos y maestros, quienes incluso obviaron el arribo de los servicios de emergencia.

Paramédicos, policías y civiles, todos miraron con asombro y alegría a aquella figura, cuya simple presencia y el mero hecho de levantarse con temple heróico llenaron de seguridad y resiliencia el ambiente hostil y terrorífico que hasta hace unos instantes había parecido el infierno mismo.

– ese es… –

– increíble… –

– ¡Es él, realmente es él! –

– ¡Estamos salvados! –

Los ánimos de tensión y miedo fueron radicalmente convertidos en vitoreos de ánimo y elogios de gratitud. Pues con el mero hecho de ver a aquel ente era el simple indicio de que todo, absolutamente todo, estará bien.

¿Por qué?

– ¡PORQUE YO ESTOY…! –


La nube de humo era intensa y prácticamente nada podía verse entre la negrura presente.

Sin embargo, eso no importaba ahora.

Aterrizando en la explanada central de la escuela, Bakugou, con su uniforme hecho jirones y prácticamente destruido, se mostraba de cuclillas antes de caer de sentón, exhausto, tratando de recuperar el aliento. Sintiendo el mareo y la sed por el exceso de líquidos que había usado contra esa cosa.

– Maldito oso de mierda… – se quejó mientras sentía el hormigueo en sus brazos entumecidos, con el escozor en sus manos por el exceso de sus detonaciones. Tenía, en casi todo su cuerpo, quemaduras de primer grado causadas por la ola de fuego que creó para abrumar al monstruo ese – al menos funcionó…

Se dijo Bakugou al ver cómo los edificios y parte de la escuela ahora parecen algún tipo de escenario salido de alguna película de guerra, había enormes marcas de calcinación en los edificios, el pavimento se había derretido y había una absurda cantidad de escombros esparcidos por todo el lugar, rodeando todos un enorme cráter calcinado.

Cualquiera que viera esto, diría que había impactado algún misil militar lanzado desde el aire. Cosa que hizo reír a Bakugou de forma irónica, pues jamás creyó que uno de sus futuros movimientos especiales terminaría causando tal destrucción.

– al menos aprendí que debo controlar esto – se dijo mientras comenzó a recuperar la sensibilidad en sus brazos, – joder… lo hice…

Había cumplido con su cometido, había logrado vencer a ese puto oso diabólico. Había restaurado su honor, su nombre y su prestigio. Ahora nadie le dirá que es un maldito "Chico Slime" ni un puto meme de internet.

No, Bakugou se había reivindicado, había logrado vencer a esa cosa limpiamente y sin ayuda de las perras en cosplay ni ningún héroe profesional.

Aún si la policía le cuestionaba sobre el uso de su quirk de tal forma, tenía la excusa perfecta que fue para salvar a todos de una situación de alto riesgo. Así que no tenían razones para manchar su expediente, sino todo lo contrario. Ya puede ver las noticias mañana, su nombre será tendencia por semanas, él será nuevamente elogiado, respetado y adorado por todos sin oposición alguna. Su cara dejará de ser un puto chiste y ahora será catalogado como uno de los próximos grandes héroes.

Sí, definitivamente, esto era lo mejor, esto era lo que necesitaba, la oportunidad de restaurar el balance en su universo, ahora todo estaría…

CRACK

¿Bien?

Antes de que siquiera se diera cuenta, Bakugou solo pudo ver un enorme nudillo frente suyo.

– ¿Eh? –

El dolor era intenso y no sabía qué carajos había pasado.

Lo único que sí sabía, era qué, ahora mismo, tiene suerte de estar vivo.

– ¡AGHT! – Habló muy pronto.

Bakugou, entonces, sintió como una enorme mano le tomaba del cuello y le alzaba sin complicaciones, presionando su cuerpo como si de una ramita se tratase.

Sin embargo, gracias al dolor o a la adrenalina del momento, pudo recobrar la conciencia antes de verse a sí mismo sostenido en el aire por una especie de enorme criatura roja.

Es entonces que el rubio explosivo, herido y cansado, miró cómo, ahora mismo, frente suyo estaba el mismo adefesio que se supone debía estar más que muerto.

La criatura había cambiado mucho, eso era claro.

La tela azul que tenía había mutado a una especie de pelaje tupido y áspero de color rojo, sus grandes garras de metal, largas y afiladas como navajas, habían sido reemplazadas por enormes manoplas cuyas venas podían verse resaltadas debajo del pelaje. Incluso la apariencia de peluche humanoide había sido reemplazada por la de un sujeto de más de 3 metros, totalmente musculoso, cuyas venas podían verse resaltadas por todo su cuerpo. Incluso su abdomen había pasado de ser algo blando y afelpado a unos abdominales más que marcados.

La cara del engendro había dejado de ser un peluche adorable pero diabólico a una de rabia y furia total. Pues ahora parecía tener un gesto similar al de un oni embravecido con los ojos totalmente amarillos y una mueca de rabia total. Incluso sus dientes afilados parecen estar por quebrarse de la ira que le había invadido a esa bestia.

Sin embargo, y pese a lucir más que imponente, la criatura mostraba una enorme y fea quemadura en el centro de su torso superior, al igual que marcas de daño alrededor de sus ojos, con algo de músculo y sangre goteando de estos. Demostrando que no había salido indemne de aquel ataque.

Aunque no pareció ser suficiente para acabarlo del todo.

– ¡Je! – pese a la situación y las condiciones en las que se encontraba, Bakugou tuvo el descaro de sonreír y mofarse – No… eres tan … rudo…

Un gruñido de furia fue lo último que escuchó Bakugou antes de ser incrustado de forma violenta en el pavimento. Creando un segundo cráter cerca de la zona anterior donde habían peleado.

– ¡COUGHT! – expulsando sangre de su boca por aquella acción del oso, fue más que suficiente para que Bakugou, finalmente, quedara inconsciente.

Sin embargo, aquella monstruosidad no iba a pasar por alto todos sus ataques ni tampoco las lesiones que el rubio le había propiciado en todo este tiempo. Así qué, sosteniendo al rubio aún contra el suelo con la manopla derecha, el oso demoníaco alzó la zurda, cerrando la mano y preparando su puño para terminar con este maldito humano, que ha mostrado ser más que un dolor en el trasero, y así ir a por esa "cosa" y así finalmente poder…

– ¡DETROIT…! – una voz estridente hizo que el oso diabólico musculoso mirara a otro lado antes de abrir ambos ojos con sorpresa.

Otro humano molesto había aparecido.

– ¡...SMASH! –

La batalla aún no había terminado.


–¡Utena!–

Otro salón vacío.

–¡Utena!–

Otra habitación vacía.

–¡Utena!–

Peliverde estaba corriendo y abriendo todas las puertas posibles en su camino, gritado el nombre de su amiga como desquiciado. Y no era para menos.

Las explosiones, los temblores y ruidos de afuera le indican que el desastre aún no terminaba.

Sin embargo, todo rastro de esperanza en el peliverde estaba cada vez más menguado debido a los horrores que había visto en su búsqueda.

Ver rastro de sangre pintando las paredes y los pisos del lugar, partes de cuerpos cercenados que se dirigían hacía la cafetería de la escuela, incluso tropezando con cadáveres de lo que una vez fueron personas vivas, ahora eran mutilaciones irreconocibles.

Izuku, usando toda su fuerza mental, trataba de suprimir, en su mente, el peor de los escenarios. El simple hecho de encontrar a Utena…

DOOOOOOOOOM.

Una explosión devastadora seguida de una onda expansiva fue lo que lo trajo de regreso a la realidad.

Saliendo impulsado por el pasillo, Izuku terminó por caer de espaldas mientras trataba de cubrirse de los vidrios y escombros que habían salido volando por todo el lugar. Podría jurar que ninguno de los vidrios de la escuela, incluso de otros lugares cercanos, no resistieron.

Levantándose con dificultad entre una enorme polvareda y con algunos raspones en las manos, Izuku trataba de vislumbrar el pasillo antes de recargarse en la pared más cercana mientras trataba de respirar entre la nube de cemento antes de tomar un trozo de su uniforme, rasgarlo, y formar una máscara para continuar con su búsqueda.

Ya más recuperado, Izuku siguió corriendo por el pasillo lleno de vidrios y escombros qué, tras la última explosión, hicieron que su preocupación se duplique. Fue entonces que, por su mente, pasó la idea que tal vez ella esté afuera y…

¡KABOOM!

El sonido de una segunda explosión seguido por una serie de temblores alertaron al peliverde, sin embargo, grande fue su sorpresa al ver cómo un objeto enorme terminó atravesando la pared que estaba enfrente en el camino de Izuku, quién cayó de sentón al momento que ese objeto atravesó prácticamente todo el edificio principal.

Sin perder el tiempo, nuestro peliverde comenzó a levantarse, cubierto de polvo de cemento, sangre y vidrios, tratando de visualizar qué era lo que había cruzado frente suyo.

Observó entonces como un enorme agujero de más de 3 metros de grosor fue dejado por algo que había sido lanzado por el frente del edificio y terminó en el edificio de clubes detrás del edificio principal. Mismo que terminó por detener lo que sea que destruyó el edificio. Por lo que el peliverde, con cautela, se acercó y vio por el enorme túnel qué fue lo que causó todo este caos.

Sin embargo, en ese momento, Izuku deseó no haberlo hecho.

Izuku, al ver por el enorme hueco trasero que había tunelado en el medio de la escuela, es que pudo apreciar, con máximo horror, al ser que causó todo este caos y tragedia.

Saliendo de en medio de una nube de polvo, seguido de una serie de ruidos pertenecientes a escombros siendo removidos con maquinaria pesada. Fue que pudo ver dos orbes amarillentas que se alzaban con total seguridad de aquel lugar.

Llamar a esa criatura mágica un oso ya ni le quedaba por la imponente figura que era ahora mismo, sus heridas más desalentadoras solo mostraban lo durables y resistentes que eran estos verdaderos monstruos.

Quemaduras en su rostro y en parte del pecho, no le extrañaba para nada ese tipo de lesiones ni tampoco tenía que pensar demasiado en el responsable de ellas. Pero, lo que más destacaba en todo ese daño de batalla, es el gran puño impreso en lado izquierdo de la criatura.

Observando asombrado y aterrado, Izuku miró como aquella monstruosidad se levantaba del sitio y salía como si nada, con paso retumbante, refunfuñando de furia por aquel ataque qué le impulsó hasta llegar a ese punto de la escuela.

– ¡Joven! ¡Retírese ya mismo! –

El peliverde, al oír aquella órden, no pudo evitar voltear la mirada y observar al otro lado del túnel, de donde provenía aquella voz.

Fue entonces que su aliento, entrecortado, le hizo sonar como un estúpido, y no era para menos, ya que ahora mismo podía ver al mismísimo All Might, usando su traje de héroe de la edad de bronce, mirando con suma seriedad a la criatura mágica al otro lado del hueco mientras caminaba de forma imponente y heróica, quedando frente suyo. Siendo así que Izuku se sorprendió al ver qué él héroe era más alto de lo que creía.

En otras circunstancias, Izuku aprovecharía la situación y no dudaría en emocionarse cuál niño y pedir un autógrafo, pero el abominable ser mágico de 3 metros que se había quedado mirando al héroe profesional, le hicieron perder toda intención de aquello.

– Joven, vaya a un lugar seguro – dijo el héroe de forma más pasiva, pero sin dejar de mirar al engendro al otro lado que parecía estar más que dispuesto a una pelea.

Es entonces qué, el peliverde, sin perder más tiempo terminó haciendo caso a la órden que dió el portentoso Símbolo de la Paz.

Sin dudarlo, Izuku tomó acción y corrió en dirección opuesta al enorme túnel de dónde estaba, buscando otra salida mientras escuchó, detrás suyo, el impacto de ambos, monstruo y héroe, comenzando a combatir entre sí una vez el peliverde había escapado.

Llegando a la puerta que daba al gimnasio, ubicado en la zona derecha de la escuela, Izuku finalmente pudo encontrar una salida del, momentos antes de escuchar como el edificio principal detrás suyo comenzó a tronar y a quebrarse. Seguido de una serie de corrientes y ventiscas que provenían de entre los pasillos y despejaban las nubes de polvo y escombros que habían rodeado la zona.

El peliverde no pudo evitar voltear la mirada y tragar saliva al imaginarse ese tipo de enfrentamiento. Es decir, toda esta situación era prácticamente absurda en más de un sentido.

El héroe número 1 de todo Japón terminó por enfrentarse a una entidad mágica en su escuela, algo insólito si se le puede decir.

Sin embargo, no era tiempo para pensar en eso, así que volvió a mirar en la dirección contraría al edificio, dejado atrás a los dos titanes en su combate, siendo así que Izuku, tras múltiples ventiscas derivadas del enfrentamiento entre héroe y bestia, incluso algunas que trataron de derribarlo, fue que Izuku pudo ver por primera vez qué era lo que había pasado afuera todo este tiempo.

– Santo Dios… – Izuku no podía concebir en su mente la idea que Bakugou, el único idiota capaz de enfrentarse a semejante peligro, fuera capaz de crear semejante destrucción. Incluso podía jurar que un misil militar había impactado en el patio central de la escuela.

Fue entonces que algo, entre los escombros del lugar, llamó su atención, eso era…


Momentos antes…

La criatura, quién había recibido un impacto directo de parte del humano mientras estaba tratando de eliminar a la alimaña explosiva, terminando por ser atacado con brutalidad y terminó por ser lanzado fuera de dónde estaba, atravesando un edificio entero y dejando un túnel en medio de este antes de impactar contra el otro edificio detrás del principal.

Al reponerse de aquel artero ataque, el monstruo de pelaje tupido se alzó con furia del cráter donde aterrizó antes, más que enfadado por ser herido de tal manera. Buscando con la mirada al culpable de esta afrenta.

Fue entonces que ese humano, un adulto, vestido en un colorido traje de bufón y con un peinado en forma de ridículas orejas de conejo, terminó por caminar tranquilamente por el túnel qué dejó tras ser lanzado, llegando hasta otro cachorro humano que se encontraba aún en la zona.

La bestia mágica, ahora rojiza y fortalecida por su cólera, sólo le dió una rápida mirada al otro niño humano que se le quedó viendo antes de que desaparezca de su vista por algo que el bufón le había dicho, haciendo que vuelva a fijar su vista en aquel humano sin potencial mágico.

Sin embargo, algo no estaba bien. Ese aroma.

No, era imposible.

Pero, de alguna manera, este humano, además del otro, aquél que fue responsable de la desgracia de su especie por colaborar voluntariamente, o no, con ese diablillo negro, emitían el mismo hedor.

Bah, no importa, se conformará en matar uno de ellos hoy, incluso si llegase a costarle su propia vida, no dejará que la humillación de su especie quedé impune.

– ¡Lamento decirte esto, bestia inmunda! – dijo el héroe posando con sus nudillos sobre sus caderas – ¡Pero tus fechorías acaban aquí y ahora!

ROAAAAAAAHHHHHH!

El horripilante oso diabólico lanzó un rugido con tal fuerza que le indicaron al héroe una sola cosa:

"¡Atrévete!"

Es así como, sin pensarlo demasiado, ambos se lanzaron uno contra el otro en pos de derrotar al contrario. Uno impulsado por venganza contra él y los suyos, el otro por simple y mera resiliencia.

A una velocidad absurda, el héroe y el monstruo se encontraron cara a cara, impactando sus puños con tal fuerza que una onda expansiva disipó toda nube de polvo que se encontró alrededor de ambos.

El enorme oso, entonces, decidió lanzar un puñetazo con la zurda, mismo que fue bloqueado fácilmente por el brazo del humano, quién se preparó para contraatacar.

– ¡TEXAS SMASH! – gritó el bufón mientras, en su costado izquierdo, el oso diabólico recibió un impacto directo tal que le hizo escupir sangre.

Pero no terminó ahí.

El humano, entonces, retrocedió unos metros antes de cruzar sus brazos en forma de X – ¡CAROLINA…! – antes lanzarse directamente contra el Monstruo.

– ¡...SMASH! – una vez cerca, el humano lanzó un corte con ambos brazos al extenderlos hacía atrás, ejerciendo una presión de aire en forma de X que impactó directamente en el pecho de la criatura, terminando incluso por causar una herida medianamente profunda, causando que algo de sangre brote de ellas y de las fauces de la bestia.

Fue tal la presión del ataque qué una segunda corriente de aire le expulsó unos metros hacía atrás, mismos que fueron más que suficientes para que el humano realice otro ataque.

– ¡CALIFORNIA…! – al oír eso, el monstruo miró como el humano dió un salto y comenzó a girar en el aire antes de acercarse hasta él y… – ¡SMASH!

Lanzando una patada de hacha, el humano impactó su pierna derecha sobre su cabeza, ejerciendo tal fuerza que la cabeza del monstruo terminó por incrustarse en el suelo, creando incluso un tercer cráter en la zona tras otra onda expansiva.

Es entonces que el oso diabólico terminó por aprender una cosa:

Los humanos realmente son peligrosos.


Mientras tanto, Izuku, corriendo fuera de la pelea ve cerca suyo un cuerpo… uno que se estaba arrastrando en dirección al túnel que había en el edificio principal, donde All Might y el monstruo estaban peleando.

– ¿Me estás jodiendo? – Izuku no tuvo que vislumbrar demasiado para saber que ese que se arrastraba no era otro más que el rubio engreído, quién estaba prácticamente herido y sangrante – ¿A quien engaño? Es de Bakugou de quién estoy hablando.

Las intenciones del rubio eran más que obvias, por lo que Izuku, usando una ventana rota, salió con cuidado por entre los vidrios rotos y terminó por ver el patio central antes de dirigirse directamente a ayudar al idiota engreído.

Por su parte, el peliceniza que apenas se había despertado por el estruendo anterior, sediento, cansado y aún peor, más herido que antes, era prácticamente un milagro que él aún se mueva con el único brazo que le quedaba, ya que la sensación en el izquierdo era prácticamente inexistente.

Oh, pero esto no le detendría, claro que no, señores.

Bakugou podría estar herido, con un solo brazo y prácticamente sin sudor y al borde de una deshidratación severa. Pero no, claro que no se daría por vencido. No cuando tiene la oportunidad de pelear lado a lado con el héroe número 1 del país.

Claro, era una situación prácticamente dada en bandeja de plata, y nada ni nadie le impedirá que él vaya a…

Fue entonces que la mano de alguien tomó su único brazo bueno por la zona de la muñeca, haciendo que el rubio agrie el gesto antes de mirar a quien había osado interponerse entre él y su destino.

– No voy a preguntar si fuiste tú el de las explosiones – escuchó la voz de la última persona quería escuchar en este momento – Pero creo que ya has causado suficiente daño a la propiedad pública por el día de hoy.

– ¡Piérdete, Deku! – se quejó el rubio ante la ayuda prácticamente innecesaria del único ser que más aborrece en el planeta – ¡Está es mi oportunidad!

Trató de apuntar con su brazo derecho, temblando de rabia y de su estado actual, con la esperanza de amedrentar al peliverde y que esté le dejé en paz, pero apenas y de su mano le salen unas chispitas, demostrando que había excedido su límite.

Peliverde le aparta la mano y se agacha para posicionar a Bakugou boca arriba antes de sentarlo en el suelo, a pesar de sus quejidos de dolor y protestas de que no necesita su ayuda. Izuku simplemente lo ignoró, poniendo sus brazos debajo de sus hombros antes de comenzar a arrastrarlo fuera lo que fue alguna vez su escuela y ahora era prácticamente unas ruinas.

– ¡Quítame tus manos de encima! – se quejó el rubio pese a no poder resistirse, su cuerpo ya no le respondía como quería – ¡Es mi momento de luchar al lado de All Might! – gritó pese a estar casi fuera del muro que rodeaba el perímetro de la escuela.

– ¡¿Y morir a lado suyo?! – Izuku, en su afán de callarlo, simplemente siguió con su arrastre – ¡¿Acaso no ves como tu ego eclipsa tu sentido común?! ¡¿En serio eres tan imbécil?!

El peliverde estaba más que enfadado, una cosa era buscar por todo el edificio principal a su mejor amiga "y algo más", solo para terminar aquí, salvando a este idiota de sí mismo y de ser, literalmente, comida para osos.

Solo esperaba fervientemente que Utena hubiera escapado con el resto antes de…

Antes de estar cerca de de la entrada principal, otra sección de edificio explotó, siendo así que ambos observaron cómo la criatura que atravesó la pared para salir a campo abierto, aterrizando sobre sus cuatro musculosas extremidades, pero, antes de que siquiera se levante del suelo, es rápidamente interceptado por All Might.

Aterrizando detrás suyo, el héroe terminó agarrándolo por detrás de su cintura y hacerle un suplex, en consecuencia varios escombros salieron volando con tal violencia que el dúo se vieron prácticamente por todas partes a gran velocidad.

Varios de ellos van donde estaban los únicos dos estudiantes quedaban en medio de todo este caos. Algunos eran más grandes que otros, pero todos impactaron con gran velocidad contra el suelo, alertando a ambos de salir de este sitio de una vez por todas.

– ¡Deku! – Bakugou, llamó la atención del peliverde mientras veía rocas y escombros caer a su alrededor – ¡Suéltame y déjame! ¡No lograrás sacarnos a ambos!

– ¡Justo ahora te pega la conciencia! – fue lo último que gritó Izuku antes de oír otro estruendo antes de ver cómo el héroe trataba de aplicar una llave china al oso diabólico, quién trataba de sacudirse al estorbo.

Fue entonces que divisó a los últimos dos cachorros humanos que quedaban, uno de ellos era la alimaña de antes, así qué, en su rabia y para poder sacarse al bufón de encima. En un acto de desesperación, el enorme ente mágico tomó una parte del concreto del suelo qué dejó el último cráter y, sin vacilar, lo alzó sobre sus hombros, con el héroe asombrado y aterrado por aquello.

– ¡¿Pero qué estás…?! – Fue entonces que All Might también observó a los dos jóvenes que estaban aún en el campus – ¡NO!

Apretando ambos brazos alrededor del cuello de la criatura, All Might trataba de asfixiarla antes de que arroje esa roca a los niños.

Pero fue tarde…

El oso diabólico lanzó la enorme roca, cosa que ambos vieron, sin embargo , era inevitable el impacto inminente.

Por la mente de los dos, sus vidas pasaron lentamente frente a sus ojos. Recuerdos de todo lo que han vívido, las alegrías y las tristezas de ambos fue lo último que vieron antes de ver la enorme roca a punto de aplastarlos.

Pero…

De la nada son cubiertos por un sombra que se interpuso entre el enorme proyectil y ellos, bloqueando el mismo y generando una nube de humo al impactar contra esta "barrera" inesperada.

El dúo de estudiantes, tras la nube de escombros, pudieron ver lo que sea que los había salvado.

Aunque… no era precisamente lo que esperaban.

Al levantar la mirada, tanto Bakugou como Midoriya fueron recibidos por la imponente y enorme apariencia.

– Deku… –

– ¿Sí? –

– ¿Estamos muertos? –

– definitivamente no… –

Ninguno de los dos creía lo que veían frente suyo, esa cosa era…

¿Una flor?

No, espera ¿Realmente era una flor? Es decir… ¿No era eso más bien una flor tipo monstruo Gigante con máscara de bondage?

HANAAAAAAAHHHHH.

– ¡¿Pero qué de…?! – mientras tanto, All Might no dudó en aprovechar la situación y comenzó a aplastar el cuello de la criatura mágica al ver al par de niños a salvo – no puedo perder más tiempo, está cosa ya está en su límite… – pensó mientras miraba al oso a punto de ceder, aunque… – Y yo también… Mierda…

De regreso con los chicos. Ambos se dieron cuenta entonces que tenían que seguir escapando de este sitio, sin embargo…

– ¡Izuku! – una voz sonó en el aire, llamando la atención de Izuku, quién no podía ignorar esa voz – que bueno que estas bien…

Esa misma voz que para el peliverde era más que muy familiar. Esa era la voz de ..

–¿Ute…? ¡! –

Justo cuando Izuku se volteó detrás suyo es que fue recibido por ¿una chica mágica con un atuendo…?

Espera… ¿Qué rayos está…?

– ¿Quién diablos es la exhibiciónista? – Katsuki, mostrando su característica falta de tacto, señaló el… peculiar atuendo de Utena.

– ¡No fue mi decisión! ¡¿Ok?! – Utena no sabía qué decir ante eso, sin embargo, no se dejó amedrentar por el rubio herido – ¡Además yo…!

– ¿Quién eres? –

– ¿Eh? –

Utena no creyó oír aquellas palabras provenir del peliverde.

– ¿Yo…? – Ella, entonces, se sorprendió bastante al ver la expresión de confusión en el rostro de Izuku.– Yo soy…

– ¿Y por qué hablas como Utena-chan? – Izuku retrocedió con Bakugou de ella, sin embargo, para Utena.

– pero yo… – seguía sin poder creerlo.

Izuku Midoriya, su amigo de toda la vida, su héroe, el hombre al que ella…

No, era imposible. No podía ser verdad ¿O sí?

Y aún así, sin embargo, Izuku simplemente no reconoció a Utena Hiiragi, su mejor amiga.

Venalita, por su parte, miró todo desde una distancia segura, lejos de ser visto por cualquier persona.

– lo siento mucho, Utena – dijo el críptico engendro mágico para sí mismo – pero mientras estés transformada, nadie, ni las personas más cercanas a ti, o a tu corazón, podrán reconocerte.


Momentos antes de la explosión de Bakugou.

Mientras finaliza la evacuación de toda la Escuela, Utena golpeó la flor, como Venalita le indicó, con la fusta que le había entregado.

Pero no pasó nada.

Golpeó otra vez y nada pasó.

Volvió a intentarlo otra vez pero con otras plantas y obtuvo el mismo resultado.

– ¿Eh? – miró al engendro mágico levitar a su lado – no pasa nada.

– Hmmm, interesante – dijo el ente de forma misteriosa para sí mismo – al parecer, no tienes la potencia necesaria para usar el poder de la varita.

– ¡¿Eso es normal?! – Utena, más que preocupada, se encontraba feliz.

Es decir, sí era considerada como una "inútil" para la tal organización malvada, puede que ella sea libre y no tenga que usar este vergonzoso atuendo.

– No realmente, solo necesitas la convicción necesaria para ello – tristemente, las palabras de Venalita no fueron de mucha ayuda para ella.

– P-pero yo no… –

¡BOOM!

Antes de que ella pudiera seguir quejándose de su nefasta situación, una explosión enorme se hizo presente y Utena pudo ver entonces a alguien salir de la nube de humo que había aparecido.

– ¡¿Bakugou?! – Utena se sorprendió bastante al ver al rubio engreído herido y sangrando del brazo izquierdo, mientras el perpetrador de todo este lío se mostraba finalmente – eso es…

– Sí, es él quien me siguió – dijo Venalita como si nada, mirando como entonces el oso demoníaco salía de lo que una vez fue la cafetería escolar.

– eso es… – las palabras de Utena murieron al ver cómo las zarpas de esa cosa estaban manchadas de sangre. Eso significa qué… – Izuku…

– hmmmm, veo que está furioso – Venalita miró con intriga como el oso fue derribado fácilmente por el niño explosivo – será mejor que te prepares, Utena.

– ¿Eh? – la pobre chica miró al engendro diabólico con duda – ¿De qué estás…?

– ¡Howitzer…! – Utena se volvió al frente y miró como Bakugou descendía como un cohete rodeado por una especie de pilar de fuego. Eso era…

– ¡Ese imbécil va a…! –

– Sí, así parece – fue lo último que dijo Venalita antes que el rubio lograra su cometido.

– ¡... IMPACT! –

Utena, de alguna manera, sintió que debía elevarse o ese ataque terminaría por lastimarla también. Así qué, de forma instintiva, sintió algo en su espalda baja extenderse y, cuando menos se lo esperó, se encontraba flotando en el aire.

– ¡GUAHHHHHHHHHH! – Sin embargo, fue entonces que una onda expansiva se hizo presente y, por la potencia de esta, Utena salió disparada hacía atrás en el aire. Tratando de recuperar su estabilidad en el mismo mientras sentía una leve sensación de mareo y algo de náuseas.

– Vaya, vaya, eso sí que me sorprendió – pero Venalita, a su lado, ni se inmutó por la explosión.

– ¡¿A qué te…?! O dios… – Utena, desde el aire, pudo apreciar el gran desastre que Bakugou había causado con ese último ataque – Santo cielo…

La mitad de la escuela ahora parecía zona de guerra y una enorme columna de fuego y escombros se alzaba por todo el lugar, haciendo imposible saber si esa cosa finalmente había sido aniquilada o si él estúpido engreído explosivo seguía con vida.

Lo que sí era seguro, es que Utena aún estaba preocupada.

Miró a su alrededor y logró divisar a los cientos de alumnos y maestros que pudieron escapar de la escuela y ahora solo esperaban que las autoridades y cuerpos de emergencia llegasen a la zona. Logrando incluso divisar a algunos héroes y ambulancias llegar rápidamente.

– Dios mío… – Utena seguía sin poder creer lo que había pasado, primero ella se convierte en una villana de las chicas mágicas, siendo así que su poder incluso es inferior al promedio, luego esa cosa aparece y causa caos y terror en su escuela. Y ahora el estúpido de Bakugou había destruido la misma con el fin de acabar con esa monstruosidad.

Sin embargo, a Utena solo le importaba una sola cosa.

– Izuku… – lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, sabiendo que posiblemente su mejor amigo, la única persona además de su madre que entendía lo que era sufrir en este mundo ya no…

Fue entonces que Utena lo supo, o más bien, lo reconoció.

Izuku, la persona con la que había tenido los mejores momentos de su vida, con quién había hecho una amistad genuina y a quien ella…

– Oh, pero que interesante giro de acontecimientos – Venalita, por su parte, siguió observando la situación debajo suyo, mirando como muchos policías comenzaron a acordonar el área, los paramédicos realizando el triage de heridos y algunos "héroes" ayudando a todos los antes mencionados.

Sin embargo, Venalita se concentró en uno de ellos, el más llamativo de todos de hecho.

Una figura grande e imponente, cuya simple presencia terminó por detener el show de terror que estaba disfrutando.

Ese humano…

– No, no es el mismo, es otra persona, pero… ésta esencia era… – pensó para sí mismo mientras el tipo con orejas de conejo terminó por hacerle frente al monstruo en su forma transformada, siendo incluso capaz de herirlo con extrema facilidad.

Pero….

– interesante… – ese humano parece resguardar algo. Sin embargo, será para después.

Fue entonces qué, en medio del ajetreo, que Venalita pudo divisar una cabellera con forma de brócoli.

– Utena, mira ahí – dijo Venalita, señalando a un lado del edificio principal.

Utena, lejos de querer hacerle caso, miró en la misma dirección por mera inercia.

Pero, para su suerte, ahí estaba.

Era él, ¡Estaba vivo!

– ¡Izuku! –

Ahí estaba él, tratando de sacar a Bakugou, herido y maltrecho, de esa horrible zona de guerra.

– ¡Qué bueno, está bien! – Utena se limpiaba las lágrimas, ignorando por completo que Venalita pudo observar un cambio en ella.

Las estrellas en su rostro… habían aparecido un par más de ellas.

– Hmmm, ya entiendo – miró al peliverde en el suelo arrastrando al mocoso de las explosiones – su preocupación por ese chico hizo que su magia se límite, sin embargo, el verlo a salvo hizo que esa restricción sea eliminada.

Por lo que el bicho mágico llegó a una pronta conclusión.

– ese chico… –

Sin embargo, fue entonces que pudo ver al héroe humano y al monstruo pelear cerca de ellos.

– Deprisa, Utena – Venalita llamó la atención de la chica – están en peligro…

Utena, entonces, vio como el monstruo estaba luchando contra un héroe, espera, ese uniforme…

– ¡Es All Might! – Utena sabía del héroe por Izuku, era su favorito y el número 1 del país y, un momento… – ¡¿Está peleando contra esa cosa?!

Solo ella e Izuku habían concebido, una vez, este enfrentamiento, algo que solo pasaba en sus más vívidos momentos de imaginación. Incluso habían comentado su teoría en un foro de internet donde ambos recibieron burlas e insultos por lo absurdo de esa situación hipotética.

Pero no era tiempo para pensar en eso, no por ahora.

Fue entonces que notó como el oso, ahora de color rojizo y musculoso, tomaba una roca y…

Oh…

No.

No…

¡No!

– ¡NO! – Utena, sin pensarlo, se lanzó en picada contra el oso, solo para ser seguida por Venalita quién igualó su velocidad.

– ¡Utena! – el diablillo negro tuvo que gritar para que la chica le oyera – ¡La flor, Utena! ¡Golpea la flor!

– ¡¿Flor, qué flor?! – fue entonces qué, cerca de Venalita, apareció un portal oscuro del cual emergió un girasol envuelto con un lazo de listón negro.

Utena, entonces, abrió los ojos y, segundos antes de acercarse hasta la explanada principal, golpeó la flor y, entonces…


Terminó en está situación.

Utena miró con el corazón roto el cómo aquel chico que ella siempre tuvo en alta estima parecía no reconocerla pese a estar frente a frente.

Incluso retrocedió de ella como si fuese su enemiga.

– Izuku… yo… –

ROAHHHHHHHHHHRRRR!

Los tres entonces pasaron a ver cómo el oso, ahora con múltiples moretones y lesiones graves, estaba muy cerca de ellos.

Hace unos instantes, All Might aún mantenía a la bestia, incluso al ver a la recién llegada quien había defendido a ambos estudiantes no soltó a la bestia. Sin embargo, el demonio fue más listo que él y, en una maniobra radical, el oso rodó hacía el frente y terminó por dar una voltereta en el aire antes de impactar contra el suelo de espaldas.

– ¡CAGHT! – All Might, quién estaba tratando de sofocar al monstruo con una llave desde la espalda del mismo, terminó por sentir el peso de la criatura aplastando su torso, causando que expulse de su boca una cantidad considerable de sangre.

Sin embargo, eso fue más que suficiente para soltarse de la bestia, liberando a esta de su agarre y viendo como está se lanzaba contra los niños.

– ¡Jóvenes, muévanse de ahí! – gritó el héroe antes de sentir un dolor en el costado izquierdo de su torso antes de expulsar más sangre de su boca – no… no aquí… ¡No ahora!

Se maldijo a sí mismo, si no actúa pronto, ellos van a…

Es entonces que el monstruo parecía que finalmente acabaría lo que empezó… matar a niños en esta escuela.

Alzando ambos brazos con los puños cerrados a más no poder, listo para aplastar a los tres jóvenes de un solo ataque sin que pudieran evitarlo…

– ¡MAGENTA SPEAR! –

SPLIT

KACHIN

– ¡PUAGHT! –

Fue un segundo, no, tal vez menos.

Todo fue tan repentino que solo Venalita pudo observar lo que había pasado exactamente.

Pues una enorme lanza rosada con la hoja en forma de un enorme corazón con una estrella en forma de cruz en la punta… había atravesado a la criatura por el pecho, justo en el medio, con tal fuerza y tal precisión que el arma se incrustó un par de metros detrás de la criatura. Causando que expulse sangre de forma masiva por la herida.

Es entonces qué, finalmente, la criatura expulsó sangre y saliva de su boca antes de que ésta escurriera por entre las comisuras de sus fauces. Terminando así por hacer que sus brazos caigan a ambos lados antes de caer de rodillas frente a los jóvenes.

– ¿Qué? ¿Qué acaba de pasar? – preguntó Izuku aún en shock al ver cómo el diabólico monstruo ahora parecía agonizar tras aquel ataque.

– Espera, esa lanza… – Utena miró el arma que estaba detrás de la criatura, no había duda – ¡Es de…!

– … Mierda – ese fue Bakugou, maldiciendo como siempre a su maldita suerte. Sabía perfectamente a quien le pertenecía ese enorme mondadientes de mierda – lo que me faltaba…

– ¡Ya todo está bajo control… ! – esa voz…

El trío miraron por encima suyo y ahí, en el cielo, flotando con gracia y belleza, había tres figuras reconocibles por todos.

– ¡Porque Tres Magia…! – las tres figuras aterrizaron detrás de los chicos y tomaron una pose cada una de forma algo actuada y pretenciosa antes de terminar de decir en forma de coro: – ¡... Ya están aquí! ¡Te-he!

– ¡QUÉ "TE-HE" NI QUÉ MIERDA, MALDITAS PLAGIADORAS DE QUINTA! – exclamó Bakugou ante la estúpida presentación de la estúpida rosada – ¡NO SOLO LE ROBAN EL CRÉDITO A ALL MIGHT, SINO TAMBIÉN LA PUTA FRASE!

– ¡Oye, eso es muy grosero de tu parte y…! – fue entonces que la chica mágica líder, Magia Magenta, miró al rubio herido de gravedad – ¡Ahhh! ¡Santo Dios! ¡¿Cómo terminaste así?!

– Espera, ese chico es… – Magia Azul se acercó también y observó al chico que era arrastrado en brazos, siendo así que se le hacia algo familiar, pero no sabía bien de qué parte – ¿De dónde lo conozco?

– Oya, ¿No lo recuerdas? – Magia Sulfur miró al rubio con ironía mientras posaba su mano derecha en su cadera – Es el "chico slime" del año pasado.

– ¡Cállate, perra! –

– Ven, el mismo boca sucia de ese entonces – Magenta rió con algo de vergüenza mientras Azul suspiraba con resignación, ya lo había olvidado.

– Espera, te ayudaré ahora mismo – Magenta, entonces, se acercó y comenzó a realizar un conjuro sobre el explosivo rubio.

– Espera, ¡¿Qué crees que haces, maldita?! – se quejó Bakugou mientras era rodeado por una especie de aura rosada.

– Si puedes maldecir así a quién te ayuda, supongo que me preocupé por nada – Izuku lo dejó caer de espaldas, antes de sentarse por el momento. Dejando que la chica mágica haga lo suyo e ignorando el insulto del rubio por dejarlo azotar contra el suelo.

Sin embargo, miró a la primera chica mágica murciélago que había aparecido y…

– Oye, ¿Estás bien? – preguntó al verla prácticamente en shock – Oye…

Utena, en cambio, estaba que no se lo creía. Ellas estaban aquí, ¡Aquí y ahora! ¡Enfrente de ella!

¡Tres Magia! ¡El grupo de chicas mágicas que vigilan Musufatu!

Integrado por Magia Azul, una joven belleza, elegante y con un porte de nobleza y porte que muchas chicas envidian. Su dominio sobre el hielo es increíble que incluso se especula que puede llegar a enfriar y congelar al mismísimo Endeavor, aunque es solo una teoría.

Magia Sulfur, una chica de actitud rebelde y confiada, su belleza radica en su carisma y elocuencia, aunque tiene una actitud algo ácida con otros, es increíblemente popular entre las chicas mayores. Su enfoque es la defensa y se cree que puede resistir el golpe más potente de All Might sin problemas, pero es solo especulación.

Y, finalmente, Magia Magenta, líder y corazón del grupo, famosa por su efervescencia, alegría y elocuencia, muchos la tachan de estúpida pero es solo qué tiene un gran corazón y una gran pasión por lo que hace, una chica mágica en toda regla. Enfocada en la curación, siendo incluso comparada con la famosa heroína, Recovery Girl, en sus mejores días; siendo así que ella es el pulmón del equipo y el soporte moral de las tres.

Y ahora mismo, estaban ellas tres aquí, aquí en su escuela… bueno, lo que queda de ella, ¡Justo en frente de la propia Utena!

Era increíble, ¡Era extraordinario!

¡Era el peor y, a su vez, el mejor día de su vida!

Es decir, ¿Quién hubiera pensado que ella, una simple y rara quirkless sin talento alguno pudiera encontrarse con sus ídolos y…?

– Bien, entonces – dijo Magia Azul antes de mirar a Utena – ¿Cuánto tiempo te vas a quedar ahí, Villana de Enormeeta? – y apuntarle con su espada al rostro.

– ¿Eh? –

… Terminase siendo amenazada por una de ellas.

– ¡Espera, espera! ¡Yo no soy la villana! – Utena comenzó a agitar sus brazos mientras negaba todo esto – ¡Y-yo fui engañada para esto! ¡Yo no…!

– No intentes negarlo – Magia Sulfur secundó a su compañera, cruzándose de brazos mirando de forma acusatoria a la pobre peli morada. – basta con ver tu atuendo, además, tú emanas una energía oscura muy poderosa.

A los ojos de Sulfur y Azul, Utena era una especie de silueta maligna y oscura con un aura perversa que le rodeaba y podían ver los ojos amarillos en ella en forma de estigmas junto a una sonrisa siniestra del mismo color.

– P-pero yo… – ella trataba de negar todo, pero, justo en ese momento…

– mita… –

– ¿Eh? – todos los presentes, entonces, pasaron a ver el ente abominable que se desangraba arrodillado.

– ¿Qué está…? –

– Imposible… –

– eso está… –

Azul, Magenta y Sulfur miraron con asombro como aquella criatura, en sus últimos momentos, parecía que estaba por…

– Enor… meeta – … hablar.

– ¡! – tanto Bakugou, a media recuperación por parte de la tipa rosada, como Izuku y Utena transformada, miraron como ese oso diabólico hablaba con una voz aguda y chillona.

– Salvar… Enor… – aquella criatura extendió su brazo tembloroso en dirección a Utena y le señaló con el dedo índice – Salvar…

SPLASH.

Antes de que la criatura pudiera seguir articulando algo más siquiera, algo, proveniente del cielo, le aplastó todo el cuerpo, insertando este mismo en el suelo.

El repentino ataque hizo que tanto Azul como Sulfur se aparten de un salto mientras Magenta, agarrando a Bakugou, hizo lo mismo.

Utena, por instinto, tomó a Izuku del torso e imitó a Tres Magia y alejó a ambos de un aleteo del ahora cadáver, mirando con horror como ahora esa abominación era prácticamente carne picada compactada.

– ¿Pero qué mierda está…? –

– ¡JAJAJAJAJAJA! – Bakugou no pudo terminar debido a la estridente voz que provenía de encima del cadáver aplastado que una vez fue un monstruo – ¡A ESO LE LLAMO UNA ENTRADA MEMORABLE!

Es entonces que los presentes vieron a quién pertenecía aquella risa.

Para sorpresa de todos, en cima del monstruo, cuyo único vestigio que quedó fue su brazo extendido, se encontraba una mujer, musculosa y de tez morena, de cabello blanco como su uniforme de un leotardo con detalles en azul y dorado.

Sus piernas estaban revestidas de una especie de medias con botas en forma de enormes patas de conejo, sus puños cubiertos con guantes blancos y un par de orejas largas y erectas resaltan por encima de su cabeza.

No había dudas, ella era…

– La heroína oficial número 17 del ranking nacional… – habló Izuku al ver a la mujer de veintitantos sonriendo de forma casi demencial mientras daba un salto y una maroma antes de aterrizar sobre una rodilla y erguirse de forma orgullosa – la invencible heroína conejo: ¡Mirko!

– ¡Díganme, bola de mocosos! – habló la recién llegada, Mirko, de forma estridente y ruidosa – ¡¿Se encuentran todos bien?!

– ¡Te dije que esperaras, Mirko! – otra voz llamó la atención de todos, siendo así que el grupo de Chicas Mágicas y de alumnos presentes vieron como alguien más había arribado hasta aquí.

– ¡El Héroe del Puñetazo: Death Arms! – Izuku estaba asombrado por ver cómo el susodicho había llegado hasta aquí acompañado de otro par de héroes profesionales – ¡También están el héroe Ninja: Edgeshot y el héroe del hidrante: Backdraft!

– ¡Deja de gritar sus nombres, maldita sea! – Bakugou espetó molesto, ya estaba bastante recuperado – ¡Pareces la jodida wikipedia!

– ¡CAÑÓN DE CAÑONES! – todos escucharon eso y antes de notarlo, alguien le había dado, sorpresivamente, una patada al monstruo planta que aún estaba por ahí. Derribandolo al instante.

HANAAAAAAAHHHHH

El monstruo, una vez derribado, terminó por ser apresado por algo similar a raíces que se extendían por todo su ser.

– ¡Prisión de cadenas! – se escuchó en el aire, y, en menos de un segundo, el monstruo había sido inmovilizado por completo.

Izuku y Utena observaron el trabajo coordinado de los héroes Kamui Woods y la nueva heroína oficial, Mt. Lady. Esta última pisando la bestia flor encerrada entre las ramas del otro héroe gracias a su quirk de gigantismo.

– ¡Vaya, vaya! No creí que fuera tan fácil – Dijo la heroína de forma coqueta y algo descarada, causando algo de molestía en Utena.

Sin embargo, el resto de Héroes comenzaron a rodear a los jóvenes.

– ¡Ustedes dos! – habló Death Arms acercándose a Izuku y a Bakugou, quién logró librarse, finalmente, de esa tonta de coletas rosadas – No deberían estar aquí, ¿Saben qué es lo que significa "evacuación"?

Ambos fueron regañados por el héroe, quién se cruzó de brazos al ver qué aún había civiles en la zona de riesgo.

– L-lo siento mucho, y-yo solo buscaba a mi amiga y… – Izuku, como siempre, hablaba de forma tímida y cohibida ante alguien imponente.

– Está bien preocuparse por otros, pero ten en cuenta que ésta todavía es una zona de peligro. Cualquiera cosa puede salir mal – dijo el héroe de forma severa, mirando de reojo al trío de chicas Mágicas que se habían reagrupado.

Sin embargo, tenían que ver ahora al otro chico involucrado.

– Y tú, ¿Cuál es tu excusa? – Bakugou miró con ofensa la pregunta, así qué, ignorando como siempre su sentido de autopreservación, dijo de forma déspota:

– Traté de acabar con esa mierda, no lo logré – al oírle, los héroes miraron detrás suyo la zona de guerra que una vez fue una escuela.

– Espera, ¿Eres tú el de las explosiones? – Edgeshot miró al rubio con algo de escepticismo, no creía que un niño sea capaz de lograr tanto caos y destrucción él solo.

– ¡Cómo sea! – Mirko, como siempre, no le dió importancia a eso – ¡Llegamos los buenos, acabamos con los malos y todos contentos!

– A veces admiro su simpleza – Backdraft debía admitirlo.

– No a todos – fue lo que dijo Sulfur, mirando a Utena que aún tenía su transformación en activo.

Los héroes afilaron sus miradas al instante, sospechando de ella sin dudarlo.

– ¿Entonces ella no es de ustedes? – preguntó Edgeshot tomando el mango de su espada.

– para nada, ni siquiera la conocemos – dijo Sulfur como si nada, hundiendo a Utena quien miró como los héroes ahora se concentraban en ella.

– Creí que era una más de ustedes – Backdraft incluso alistó sus extremidades de hidrantes, listo para lo que sea.

– Lamentablemente, eso no es así – Azul tomó la palabra, lista ya con su espada de hielo – nosotras sentimos un pulso de energía maligna y vinimos cuando antes.

– Estábamos en Hokkaido lidiando con una situación similar a esta – habló Magenta, recuperando su arma la cuál no tenía ni una sola gota de sangre de la criatura. Sin embargo, la chica parecía estar bastante deprimida y triste, mirando a toda la zona y los daños que había alrededor – pero llegamos muy tarde.

Death Arms vio esto con intriga, ya luego revisará los reportes de la policía para el informe.

Sin embargo, miró detrás suyo a All Might siendo atendido por Cementos, quién rápidamente le hizo una señal con tres dedos.

El héroe asintió y regresó su mirada a la chica murciélago, la cuál se sorprendió al ver al héroe chocar puños con electricidad rodeando estos mismos.

Utena, entonces, comprendió la situación en la que se encontraba.

– ¡E-esperen! ¡Por favor, esperen! – Utena alzaba los brazos en forma de rendición, pero ni los héroes ni las chicas mágicas parecen cambiar de opinión al respecto – ¡Yo no soy la mala! ¡Es más, los salvé a ellos dos de…!

– ¡DÉJATE DE PARLOTEOS! – al instante, Mirko, de un salto, lanzó una patada que terminó por romper el concreto debajo de dónde estaba Utena, quién, instintivamente, alzó vuelo para evitar el ataque – ¡SOLO ADMITE QUE PLANEASTE ESTE ATAQUE, VILLANA EXHIBICIONISTA!

– ¡No es cierto! – gritó Utena aterrada, ella no había hecho nada malo – ¡Yo nunca…!

– ¡Basta de charla! – Azul, al verla en el aire, se lanzó contra Utena, quién a duras penas y pudo bloquear la espada de la chica con su fusta mágica – ¡Te vimos invocar ese monstruo flor antes!

Azul recordó entonces como, momentos antes, una bestia más apareció, pero antes de que llegaran, el oso demoníaco se lanzó contra civiles, sin embargo, la chica pensó rápido y lanzó su arma directamente al pecho de la criatura, deteniendo a esta permanentemente.

Sin embargo, no había dudas en cuanto a la chica murciélago.

– solo ríndete de una vez – a su izquierda, apareció Sulfur con su puño listo para atacar a Utena, quién se vio obligada a retroceder en el aire y elevarse más,. esquivando el golpe por suerte.

– ¡Pero yo no…! –

– ¡Toma esto! – sin embargo, detrás de Utena, la mano de Mt. Lady le golpeó directamente con el dorso, terminando por lanzarla directamente contra el suelo, impactando contra el concreto antes de rebotar varias veces cual piedra sobre la superficie de un lago hasta detenerse al momento de atravesar lo que fue una vez un muro del gimnasio, la única edificación sin daños.

Bueno, hasta ahora.

– ¡Te pasaste! – Kamui se quejó al ver qué su colega no midió su fuerza.

– Tenemos que derrotarla de inmediato – esta vez habló Edgeshot con su arma desenvainada – si es como dijo la otra niña, ella puede crear monstruos de alguna manera.

– estoy de acuerdo – Backdraft secundó a su colega – debemos contenerla antes de que salga de la zona y cause más estragos – ante ese argumento irrefutable, es que Death Arms asintió.

– Bien, ¡Prepárense y…! –

– ¡A DARLE CON TODO! – Mirko, nuevamente, se lanzó directamente en la misma dirección donde aterrizó la villana.

– esa loca… – el héroe del puñetazo se tomó del entrecejo, ¿Por qué siempre se lanza de cabeza? – Backdraft, llévate a los dos niños de aquí. Edge, tú conmigo, los dos apoyaremos a Mirko.

– Entendido – el héroe Ninja asintió y se preparó para el combate.

– ¡Esperen por favor! – Magenta se acercó hasta ambos héroes mientras el héroe bombero fue a por los civiles – Ella posee Magia y una bastante peligrosa…

– Somos conscientes de ello, niña – dijo Death Arms de forma algo despectiva – pero no podemos permitir que vaya por ahí creando más de esas cosas como si nada.

– eso es verdad, pero… – Magenta quería decir algo pero no encontraba las palabras para ello.

– Lo que ella quiere decir es que les ayudaremos con ello – dijo Sulfur con su clásica sonrisa – les daremos el apoyo necesario.

– Nuestras armas son lo suficientemente fuertes para acabar con sus monstruos – Azul aportó su parte – además, podemos contenerla más rápido entre ambos.

Death Arms meditó las palabras de las otras dos niñas. No quería admitirlo, pero si bien una entidad mágica era difícil de derrotar, más no imposible, el trabajo sería más rápido si colaboraba con ellas para evitar que la villana escape o siga creando más de esas cosas.

Lo malo, es que si bien Tres Magia aún son consideradas como vigilantes, el mero hecho de colaborar con ellas no solo le haría tener a la comisión detrás de su cuello, sino también podría terminar perjudicando la imagen de los héroes ante el público. La prensa y los medios comerían de esto por semanas, si no es que meses.

– Maldita sea, estoy entre la espada y la pared – pensó el héroe, tratando de mediar sus opciones.

Por un lado, esto se resolvía fácilmente y sin más daños que los ocasionados en esta escuela, por el otro, podía extender el combate más allá de esta escuela y terminaría todo en más caos y más tragedia.

Eso sin mencionar la imagen pública y los idiotas de la comisión buscando su cabeza.

Sin embargo…

– ¡Oye, niño! – el gritó de Backdraft llamó la atención de los presentes, quienes vieron cómo el niño de cabello verde salió corriendo hacía el gimnasio – ¡No, detente!

– ¡¿Qué rayos?! – Death Arms miró como el niño ingresaba por el hueco en medio del muro, donde Mirko y la villana habían ingresado.

– ¡Carajo! ¡¿Acaso esto no podía empeorar?! – maldijo inconscientemente. Sin esperar que había tentado al destino por decir aquello.

DUM DUM DUM.

Repentinamente, todo alrededor de la escuela comenzó a temblar mientras los héroes trataban de mantenerse en pie.

– ¡¿Qué está pasando?! – Mt. Lady no comprendía qué estaba pasando, hasta que sintió una serie de vibraciones provenientes de debajo de su pie.

Dónde estaba la criatura planta contenida.

– esto no es bueno – Kamui Woods, desde el hombro de su colega, miró como su prisión de cadenas comenzaba a ceder ante los tentáculos del monstruo.

– ¡No, aléjate de ella! – Magenta advirtió pero aún así la criatura se liberó de golpe.

– ¡WAHHHH! – Por inercia, Mt. Lady perdió el equilibrio y terminó por caer de sentón sobre el edificio de clubes. Mientras Kamui Woods había saltado y, gracias a sus lianas de raíces, terminó sobre el techo del edificio principal. Observando como los temblores terminaron.

HANAHHHHHHH!

Pero la criatura planta se había liberado.

No, de hecho, era más grande.

– definitivamente no es bueno – dijo el héroe al ver el monstruo erguirse mientras varios tentáculos de lianas verdes emergieron del tallo principal de esa cosa.

Desde el suelo, Edgeshot y Death Arms miraron con horror como ahora esa cosa no solo estaba libre, sino también había crecido de tamaño.

– Voy a necesitar una espada más grande – dijo el héroe Ninja al ver el tamaño descomunal que había alcanzado esa monstruosidad.

– pero… ¿Cómo creció tan rápido? – Magenta no comprendía está situación.

– Ni idea, pero debemos detenerla antes de que cause más daño – Sulfur, pese a sonar tranquila, sabía que no tenían mucho tiempo.

– Magenta, Sulfur, ustedes contengan esa cosa – ordenó Azul, quien miró a los héroes – lo siento mucho, pero debemos…

– No lo digas o me arrepentiré de ello – tomando el intercomunicador en su oído derecho, el héroe contactó con Kamui y Lady – ¿Están bien? Ustedes dos…

– Sin problemas – respondió Woods mientras aún estaba en el techo de la escuela.

– ¡Habla por ti, me duele el trasero! – se quejó Lady mientras se levantaba lista y muy molesta con esa cosa – ¡Es oficial, odio las flores!

– Kamui, Lady – volvió a llamar Death Arms – las chicas de Tres Magia se harán cargo de esa cosa, apoyen a ambas.

– ¡¿Qué?! ¡¿Estás seguro de esto, Death Arms?! – Mt. Lady se quejó, y no era para menos.

– ¿Sabes el riesgo que conlleva eso? ¿Qué pasa con la comisión y… ? –

– Ya cruzaremos ese puente – El héroe del puñetazo interrumpió a su colega – por ahora tenemos que evitar que esa cosa salga de la escuela – observó entonces una especie de explosión en el gimnasio – Necesito que ambos mantengan a esa hierba en el perímetro, esa será su misión.

– Entendido –

– ¡Bien, como sea! –

Una vez hecho eso, ambos héroes asintieron y miraron a las chicas mágicas.

– te seguimos – Azul asintió ante las palabras del héroe y tras asentir junto a sus compañeras mágicas, cada quien se fue por su lado.

Azul, Death Arms y Edgeshot partieron contra el gimnasio, mientras Magenta y Sulfur fueron directamente a por la planta monstruo.

Backdraft, por su parte, trataba de evitar que Bakugou regresará a la zona de riesgo.

– ¡Detente, chico! – el héroe del hidrante contenía a Bakugou como podía – ¡Déjale esto a los profesionales!

– ¡No lo entiende! ¡Deku no tiene quirk! – gritó el rubio explosivo. Tratando de volver por el que una vez fue su amigo.

Sí, definitivamente la situación había escalado a otro nivel.

Sin embargo, cerca de ahí, en un árbol, estaba Venalita, escondida de los héroes y las chicas Mágicas. El diabólico duendecillo negro tenía consigo una soda y unas palomitas tamaño extra jumbo, disfrutando del espectáculo.

– Vamos… – dijo con cierto deje de alegría fuera de su estoicismo – es hora del evento principal…

Esto, verdaderamente, apenas había comenzado.