Estaba preocupada por él.
– Dios, ya se tardó demasiado – dijo ella mientras miraba el reloj, con la lluvia cayendo a cántaros afuera. El sistema meteorológico no había anunciado la lluvia intensa de esta noche.
Inko Midoriya volvió a sorber un poco de aquel té tradicional que siempre preparaba cuando algo le preocupaba. Pero ese "algo" siempre era su único hijo.
La joven madre sentía que había cometido miles de errores debido a la condición de Izuku, pensando que tal vez fue un castigo divino por su horrible pasado. Aunque realmente no creía en eso, había veces que ella sentía que el mundo estaba en contra de su querido hijo.
En la escuela no paraba de recibir llamadas en toda la semana por incidentes dónde su hijo siempre terminaba herido y humillado, siempre siendo acusado de delitos graves como ser un acosador o intimidar a otros.
Claro, ella sabía que su hijo nunca sería capaz de semejante acto de bajeza, sino, por el contrario, él era la víctima y habla más que evidencia para probarlo.
Sin embargo, siempre era su palabra contra la del mundo. Lo cual parecía ser una batalla prácticamente imposible de ganar.
Ella era una abogada, no la mejor, claro está. Pero era lo suficientemente buena en ello para que entienda, por las malas, que las leyes pro quirkless son y siempre serán ignoradas en una sociedad mutante donde los poderes lo son todo.
Sin poderes. No eres nadie.
Así era este mundo.
Así de cruel era la sociedad.
Sin embargo, las leyes existen por algo, y su hijo será todo, pero no era un delincuente como el resto de la gente le trataba de hacer ver. No, ella conocía el corazón de su pequeño y sabía qué, detrás de ese niño asustado, se encontraba un hombre amable y honesto.
Así lo crió ella.
Sin embargo, había veces que sentía que le había fallado a su hijo. Siempre pudieron interponer demandas de por medio para poder hacer justicia contra sus acosadores en la escuela. Pero, como siempre, el peso de dañar a otros por algo de retribución personal siempre fue evitado por su hijo.
Así era él, siempre pensando en otros. Incluso cuando estos le hayan hecho el suficiente daño, ya sea físico o emocional, él siempre antepone a otras personas por encima de su propio bienestar.
Sin excepción.
Pero, para Inko, aquella forma de pensar era más que autodestructiva si llegaba hasta cierto punto. Y temía que ese punto llegará más pronto que tarde.
Sin embargo, ella no sabía qué hacer. Su hijo debió haber llegado hace tres horas. Y eso no era normal para Izuku.
Desafortunadamente, su hijo era un marginado social en la escuela, así que amigos no tenía, y todo gracias al engendro de Mitsuki que tenía por hijo. Si Katsuki no fuera tan petulante y engreído, ni tuviera ese carisma tan bizarro, su hijo podría pasar más tiempo con chicos de su edad.
Aunque, evidentemente, las cosas no eran así. Al menos no para su hijo. Ser un quirkless ya de por sí le hizo tener un blanco en la espalda. No puede esperar más que odio y resentimiento infundados por un estigma nefasto en estos tiempos. Menos con esa propaganda pro emisores que han hecho cosas terribles a muchas personas.
Ella lo sabe, ha tenido casos de lunáticos extremistas pro emisores que han mostrado una ideología que raya en la fé lunática y extremista. Afortunadamente, sus clientes más problemáticos no lograron salir por más que ella se esfuerce en "salvarlos" ya que no podía creer que tales personas existieran libres por las calles, causando tanto mal por su ideología como si fuera una cacería de brujas.
Inko agitó la cabeza, no podía llenar su mente de aquellos escenarios funestos con ese tipo de gente, sin embargo, no dejaba de estar preocupada por su pequeño.
Ninguna madre que se respete dejaría de preocuparse por el bienestar de sus pequeños.
– Tal vez no tenía un paraguas o el tren se retrasó – pensó en voz alta la peliverde oscura mientras miraba el reloj.
Habían pasado ya 4 horas.
Y dos más desde aquella llamada que había recibido antes.
Hace dos horas…
BZZZN, BZZZN!
Inko tomó el teléfono mientras veía el nombre del contacto en la pantalla, era Izuku.
– ¿Hola? ¿Cariño, estás bien? – habló primero ella – llegué hace poco, pero no estabas aquí y pensé que habías salido a la tienda.
– Oh, lo siento mamá – dijo Izuku, aunque su voz sonaba algo temerosa – cuando salí de la escuela un villano casi me atacó y…
– ¡¿Qué?! – de inmediato, sus sentidos de madre sobreprotectora se activaron – ¡¿Pero qué te pasó?! ¡¿Estás bien?! ¡¿No te lastimaron?!
– ¡No, no, no! ¡Estoy bien, estoy bien! – habló Izuku nuevamente, sorprendido por la reacción de su madre – Estoy en la estación de policía, un héroe lo atrapó antes de que me hiciera algo. ¡Me dió su autógrafo!
– … – si bien su hijo sonaba bien, algo no estaba del todo claro en esta llamada – Hijo, dime… ¿Qué fue lo que pasó?
No era una pregunta, sino una exigencia…
– … estoy en la estación mamá… tengo que dar mi declaración – dijo su hijo al otro lado de la línea – Pero me dijeron que no tomará mucho tiempo y la verdad…
– ¿Qué estación es? Voy para allá de inmediato y… –
– Oh, el oficial quiere hablar contigo – se escuchó ruido al fondo y, entonces, otra voz se escuchó por el teléfono.
– ¿Hola? ¿Señora Midoriya? – era la voz de un hombre jovén. Pero era extrañamente familiar.
– ¿Quién habla? – ella estaba bastante preocupada, su hijo bien podría ser víctima de acoso por la policía, había visto demasiados casos así y…
– Soy el oficial Satou Kazuma, del departamento de policía de Endoru – dijo el policía – su hijo está aquí para dar su declaración sobre un villano de lodo que lo había atacado. Aunque estamos tardando un poco más debido a que estamos saturados de trabajo.
– ¿Es así? – Inko dudaba bastante sobre la veracidad de todo esto. Podía sentir la mentira, era abogada, ya estaba más que acostumbrada y sabía detectar una a kilómetros.
– Según nos contó su hijo, usted es parte del bufete de abogados Lemon Tree, si quiere puede enviar un mensaje para que vengan por él una vez de su declaración y… –
– Mire, no sé quién sea usted o qué le sea que hayan planeado al involucrar a mi hijo – Inko no iba a dejar que está charada siguiera – pero les juro que si algo malo le pasa yo…
– Señora Midoriya, le juro que es la verdad y… –
Inko colgó la llamada, preocupada por él paradero de su hijo.
Sin bien Izuku era prácticamente alguien indefenso, ella tenía demasiados enemigos, tanto en su nómina como en contra de ciertas figuras públicas de la ciudad.
Sin embargo, no sabía qué hacer en esta situación.
– Si llamo a alguien, puede que pierda muchos de los casos que tengo pendientes – la matriarca Midoriya no era para nada ajena a la corrupción de la ciudad, sin embargo, si ella comenzaba a mover sus hilos, mucho de su trabajo que tenía por el momento se vería afectado. Más si le pide ayuda a los "colegas" que tiene en la nómina del bufete – Izuku…
Por más que ella quisiera, ahora mismo no sabía cómo proceder ni a quién acudir por el momento.
Por ahora, solo quedaba esperar y rogar que su hijo vuelva a casa pronto.
De lo contrario, no sabía qué es lo que ella sería capaz de hacer por encontrarlo.
El tiempo de espera para reportar a las personas desaparecidas es de 15 horas. Sin embargo, no podía llamar a la policía por el momento, todas las líneas de la estación, desde aquella llamada, sonaban más que ocupadas. Pues no había podido ir más allá de aquella grabación de espada que parecía ser eterna.
Ansiosa por la situación, ella estaba dispuesta a volver a comer algo como antes para calmar sus nervios. Aunque su psiquiatra le advirtió que eso le haría caer nuevamente en aquella adicción de la cuál a duras penas pudo reponerse hace cinco años tras su complicado y tortuoso divorcio.
– ¡No! – se dijo mientras se frotaba las manos, sentada en medio del comedor mientras trataba de negarse a vislumbrar los peores escenarios hipotéticos que sólo le causaban más y más ansiedad.
Sin embargo, miró un marco de la fotografía de su hijo, enmarcado en un marco donde un Izuku, de cuatro años, se encontraba jugando feliz en un arenero.
No era para nada raro que ella sintiera tanto miedo ahora mismo. No con todas las falsas acusaciones y el racismo que recibía su hijo, siendo este minimizado al extremo por la escuela. Prácticamente su hijo fue señalado de lo peor pese a solo carecer de Quirks.
Sin mencionar que en la oficina ella era señalada por lo mismo. Es más, no duda que el grupo de imbéciles que tenía por compañeros podrían realizar un secuestro o algo así, si con ello lograsen obtener información sobre sus clientes y, de igual manera, usar a su hijo como moneda de cambio para otras cosas.
– Es todo… – incluso con todo y la lluvia, ella no pudo más y tomó sus llaves antes de tomar su gabardina y la sombrilla, antes de dirigirse a la puerta, decidida a voltear la ciudad entera en busca de su hijo – ese jovencito va a escuchar un buen sermón cuando regrese…
Tomó el picaporte de la puerta principal del departamento y, antes de salir por aquel portón.
MEW
– ¿Eh? – Inko no podía creer lo que veía, ya qué, enfrente suyo, se encontraba un gatito marrón claro con lindos ojos verdes. Aunque le faltaba la pata derecha y lucía bastante sucio y bastante mojado.
Sin embargo, aquel minino era sostenido por nada más y nada menos que su hijo.
Izuku Midoriya.
– Emmmm, ¿Hola?… –
MEW
Izuku saludó con una leve reverencia, antes de que el gatito en sus manos hiciera un saludo igual de amistoso.
– Yo… puedo explicar… – sin embargo, antes de poder continuar hablando, su madre le abrazó fuertemente, ignorando el estado de su hijo, sosteniendo firmemente al mismo. Cómo si fuese a desaparecer al instante en que lo suelte – ¿Mamá?
– Gracias a Dios… estás bien, gracias… no sabes lo preocupada que estaba por ti – oyendo aquellas palabras, el peliverde más joven no pudo evitar desviar la mirada, no quería creer que su madre se había preocupado bastante por él. Sin embargo, más culpable se sentía por tener que hacer lo siguiente…
– Mamá, yo… –
MEW
El maullido del pequeño bribón en manos de Izuku hizo que la mujer reaccione y mire justamente donde estaba el pequeño, cargado justo en la maleta rasgada y sucia de su hijo. Mirando con más detalles como este tenía una herida en su rostro y su uniforme escolar más que rasgado y sucio, por no decir empapado por esta tormenta.
– Izuku… – tomó el rostro de su hijo, notando cómo este reaccionó a la herida de su cara con un gesto de dolor leve – ¿Dónde estuviste?
– Bueno… yo… –
RUMBLE!
Otro relámpago cayó, iluminando el cielo y parte de la Zona residencial donde vivían, notando entonces ambos peliverdes que aún se encontraban en la puerta de la entrada del departamento.
– Creo que… es mejor que entres – dijo la matriarca Midoriya mientras se hacia a un lado antes de dejar entrar a su hijo con aquel pequeño minino lisiado que traía entre manos.
– Y por eso no podía abandonar al pequeño Tostada… – dijo mientras acariciaba suavemente la cabeza del minino, quién ronronea gustoso del gesto del peliverde.
Sentados en la sala del modesto, pero bastante amplio departamento que era la residencia Midoriya, Inko tomó varias respiraciones tratando de digerir toda la historia que acababa de relatar su hijo.
Primeramente, él encontró a un gatito abandonado en la calle en su regreso a casa para luego jugar con él antes de seguro si camino a casa. Aunque, a los pocos segundos, sintió mucha pena en dejarlo ahí, más por falta pata derecha delantera que por otra cosa.
Justo ahí, Izuku fue atacado por un villano de lodo que salió de una alcantarilla y trató de usarlo como "funda", para pasar desapercibido y así huir de un crímen.
En una nota personal, Inko juró que si encuentra al maldito, se asegurará que vaya directo al Tártaro… porque matarlo ella misma es ilegal, desafortunadamente.
Continuando con su relato, y por un golpe de suerte, un Pro-Héroe, en persecución del maldito, lo alcanzó y justo antes de atraparlo el muy bastardo tenía un as en manga, o mejor dicho dentro de su cuerpo, qué era un granada casera que detonó para acabar con el héroe.
Izuku, al percatarse del peligro, tomó rápidamente al gatito y huyó apenas de la explosión, sin embargo, terminó inconsciente y justo cuando se recuperaba de aquella surreal situación, la policía llegó y le pidieron ir a la comandancia para dar con su testimonio y llevarlo de inmediato al hospital en caso que estuviera lastimado tras la explosión.
Aunque, al final, él tuvo que insistir y mentir para llevarse al gato, temiendo también que fuera lastimado en aquella locura que fue todo ese escenario.
Aunque en la comisaría, justo antes de que él diera su testimonio, ahí fue donde recibió la llamada de él y oficial Satou, viendo cómo reaccionó ella de forma agresiva, trató de apresurarse para que izuku volviera casa lo más pronto posible y evitar una posible demanda millonaria a la policía por negligencia deliberada.
Ya una vez diera su declaración, y fueran al hospital para reportar que él estaba ileso, de milagro, oficial Satou fue tan amable de llevarlo, siendo así que lo dejó lo más cerca de casa ya que parecía que su madre no estaba de humor para verlo ni pintura.
Inko esconde un poco de su vergüenza por hablar mal con un oficial que, por primera vez, sí hacía su trabajo.
Siente que le debe una caja de dulces ahora mismo.
No la malentiendan, ser abogada le hizo ver la otra cara que muchos oficiales y representantes de la ley, así como héroes profesionales y agencias enteras ocultaban a capa y espada del público en general, dejándola con más que una mala impresión de ellos. Cosa que, afortunadamente, Izuku ignoraba.
MEW
Ah, sí, luego estaba el pobre y pequeño minino que fue involucrado en todo esté embrollo, y que ahora mismo se encontraba recostado en el regazo de su hijo. Quién sonreía por como el pequeño reaccionaba a sus mimos y caricias.
Ver cómo su hijo se encariño rápido con el pequeño felino le hizo sentir cierta calma y paz tras aquella desventura que sufrió en este día, ya que pudo identificar el porqué su hijo había decidido traerlo a casa.
No es extraño para nadie el racismo extremista que había pasado su hijo, ya que aún hay aquellos que se atreven a comparar los quirkless como inválido, como si tuvieran alguna discapacidad o falta de extremidades que los hiciera inútiles.
El padre de Izuku, aquél cretino que es su ahora ex esposo. Es un claro ejemplo de ello.
Mientras Inko trataba de asimilar aquélla surreal experiencia, no se dió cuenta que Izuku tuvo que dictar toda esta historia, literalmente, en su cabeza. Cómo un guión bien ejecutado.
Cortesía de Veritax, claro está.
Misma que estaba detrás de él, levitando como siempre, siendo el único que podía verla mientras tarareaba aquella canción que él había bailado en el techo antes de…
– Está bien, veo que tuviste un día largo y… – La voz de su madre le hizo salir de su micro trance, observando cómo ella miraba con ternura al gatito – ¿Estás seguro que te lo quieres quedar? – le preguntó con una sonrisa, ya sabiendo su respuesta.
– No podía dejarlo ahí afuera, lastimado y solo… – dijo su hijo con una sonrisa triste y melancólica – además, la verdad no creo que nadie quiera una mascota con discapacidad – le responde mientra abraza a Tostada, quién ronronea gustoso.
El felino la mira con esos ojos dulces contra los que ella trató, muy duramente, en no reconocer ni ceder.
MEW
Sin embargo, una sonrisa de resignación mezclada con algo de alegría se formó rápidamente en su rostro.
– Está bien, pero, será tu responsabilidad cuidarlo, jovencito – dijo antes de también acariciar al pequeño.
– Gracias, mamá, iré darle un baño – dijo antes de levantarse y dirigirse a dicha diligencia, dejando a su madre sola en la sala.
Ella lo ve ir y…no puede evitar pensar que algo más había pasado en aquél relato. Ella lo sabe, pero, parece que su hijo ya pasó por mucho y, sinceramente, no quería presionarlo más por hoy.
Sin embargo, su mente le traicionó y va un momento cuando fue diagnosticado como un quirkless. Queriendo olvidar aquella noche donde su pequeño hijo le preguntó, entre lágrimas y llanto, si él podía ser un héroe, con una mirada rota y desesperada, pidiendo una respuesta que claramente… ella no le dió.
– Tal vez… – aquél momento, donde ella le negó oír las palabras que su hijo tanto quería escuchar, le perseguirá para siempre – si yo le hubiera dicho eso… ¿Habría sido mejor alentarlo a que lo que lo intentara que solo disculparme con él?
"Mama… ¿Yo también…? ¿Yo también… puedo ser un héroe?"
Aquella pregunta le carcome desde aquél día.
El día en que no apoyó, por primera vez, a su único hijo.
– ¡No podía dejarlo ahí afuera! ¡Lastimado y solo!, ¡Jajajaja! – con aquella irritante y molesta voz chillona, la maldita de Veritax había entrelazado sus manos mientras hacia una exagerada imitación de sus palabras que había dicho en la sala. Riendo como una hiena sin poder contener las carcajadas – ¡En serio, niño! O tu madre es demasiado estúpida, o tú eres tremendo actor, dime, ¿No has pensado unirte al Club de teatro? ¡Podrías ganar el Oscar!
Mientras Izuku bañaba a Tostada, mediante la ayuda de una pantalla holográfica que solo él puede ver, proyectando en uno de los muros del baño un video titulado: "¿Cómo bañar a un gato cachorro por primera vez?".
Veritax aprovechó para reírse,descaradamente, de su actuación e insultar a su madre al mismo tiempo.
– Cállate – ordenó Izuku mientras el pequeño minino trataba de resistirse al agua templada, sin embargo, pronto le agarró cariño y se dejó bañar a gusto – ya me siento lo bastante mal por lo que hice antes como para que me recrimines el mentirle a mi madre en su propia cara…
– ¡Buuu! ¡Eres aburrido! – La chica flotante le hizo un gesto de puchero mientras él seguía paso a paso las instrucciones del tutorial, lavando muy bien las partes del pequeño Tostada mientras éste último se relajaba con el calor de la tina – ¡Y yo que pensé que tú querías algo de diversión!
Izuku se detuvo por un instante antes de perder la compostura. Afortunadamente, al segundo siguiente, regresó a bañar al pequeño minino.
Sin embargo, Veritax notó como el peliverde se negó a hablar. Siendo así que ella se movió en el aire para ver el rostro del chico.
Él estaba llorando.
– ¡Oh, vamos! – pero, para sorpresa de nadie, la propia IA se mostró indiferente ante aquel gesto – es solo una mentira blanca, además, pronto podremos cubrir nuestra coartada y…
– ¡Ya basta de esta mierda! – inesperadamente el peliverde arrojó el estropajo con el que limpiaba a Tostada al muro, interrumpiendo así el tutorial mientras trataba de controlar su respiración, la cuál era agitada y pesada.
Sin embargo, el estropajo traspasó la visión holográfica de la chica, la cuál simplemente siguió con su gesto de indiferencia, observando a Izuku caer de sentón, llorando lágrimas mientras se cubría su cara con sus manos. Temblando mientras trataba de caer en la locura.
– Yo solo quería ser un héroe, ayudar a otros… salvar a quien lo necesite… – hipaba al recordar todo lo que había pasado hace una hora – Yo tenía… tenía sus cuernos y yo… le dije que se detuviera, ¡Dije que se detuviera y no lo hizo y yo… y yo…!
Izuku solo podía sentir la sensación en sus manos, como sostenía la cabeza de Gregole antes de romperle el cuello como si fuera un palillo de dientes.
– Y… y luego… luego Varmor, su rostro, ¡Dios, no quedo ni el cuerpo…! – recordó cómo había terminado con el hombre… o el monstruo.
Realmente ni siquiera sabía si había hecho lo correcto o no.
– Si no… si no hubiera dejado a Marmug, Margot… no… – Izuku se sentía asqueado consigo mismo.
Primero lo tratan de poseer a la fuerza, luego lo atropellan y casi secuestran. Después obtiene una especie de pseudo armadura tecno orgánica y se ve obligado a matar a dos mutantes. Todo en menos de 3 horas. Y ahora… ahora…
Ahora está en casa, bañando a su nueva mascota mientras trataba de negar toda esa locura que vivió hace no mucho. Saludando a su madre como si nada hubiera cambiado.
– Carajo, yo… – Izuku no pudo más y terminó llorando mientras trataba de evitar caer en la locura máxima – necesito… necesito estar a solas… por favor… – dijo finalmente. No podía con más en este día.
Al menos, por ahora, solo quería terminar de bañar al pequeño gatito. Olvidarse de todo y creer que todo fue un mal sueño. Una simple pesadilla.
Quería… quería su normalidad de vuelta. Al menos, por lo que resta de hoy.
– Como quieras, chico – aunque, para su sorpresa, Veritax desapareció del cuarto de baño, dejando solo a Izuku quién, en su pesar, solo quería llorar hasta desahogarse.
Izuku solo se quedó ahí, con Tostada maullando para estar con él al sentir su depresión.
Ignorando como aquellos gritos y llantos habían sido escuchados por su madre, quién, con toda su fuerza de voluntad, se negó a moverse más allá de la puerta.
Quería correr, directamente, para acunar a su hijo entre sus brazos y decirle que todo había terminado, que ya nada podía herirlo o dañarlo.
Qué todo estaba bien.
Sin embargo, ya antes había hecho eso… y eso marcó a su hijo para siempre.
– Lo siento… Izuku… – volvió a decir aquellas palabras.
Aquellas mismas palabras que habían traumado a su hijo hasta el día de hoy.
– lo siento mucho… – y de las que ella se arrepiente hasta ahora.
Con su ropa de dormir y tras hacer una cama improvisada usó una de las chaquetas que tenía en el armario para su inesperadamente nuevo amigo, el buen Tostada, ya aseado y limpió, se recostó en su cama nueva. Deseando que toda esta nefasta experiencia fuese solo una serie de eventos desafortunados que ya habían terminado.
Claro, la cena de esa noche fue más que incómoda. Ni él ni su madre dijeron palabra alguna, es más ¿Había algo qué decir siquiera?
Inko sabía que su hijo le mentía por buenas razones, e Izuku sabía que ella lo había descubierto. Prácticamente el único que disfrutó de la comida fue no otro más que el propio Tostada, quién devoró prácticamente aquel pescado que habían preparado para él, gustoso de quedar satisfecho, al menos, por esta noche.
Tras aquella forzosa experiencia, Izuku terminó toda la tarea que tenía pendiente cuánto antes y alistó todo para esta noche. Ya que luego desahogarse por todo esto, Veritax dijo que le explicaría todo en una simulación mental, algo equivalente un sueño lúcido pero donde su cuerpo descansará mientras su mente entrará en algo así como una realidad virtual.
Claro, suponiendo que había alguna explicación para este punto. Sin embargo, Izuku sabía que debía darle, al menos por ahora, el beneficio de la duda a la inteligencia artificial que había plantado sus raíces en su cerebro… o al menos eso entendió él.
Tal vez deba hacerle caso y así, quizás, las cosas se aclaren mañana y puede que entienda mejor qué estaba pasando con él, ya que necesita respuestas ahora mismo.
Pero, por el momento, Izuku cayó en un profundo sueño donde, por primera vez, las cosas en su vida ya no podían ponerse más extrañas.
Retiro lo anterior. Todo se fue al carajo.
Peor…
…Se quiere morir. Literalmente.
.
.
.
… Oh, espera, ya no puede.
Gracias y por culpa de su nueva [Regeneración rápida y acelerada, eso sí lo sumamos con su [Bio-Aumento, es prácticamente indestructible, invencible e inmortal. O esa fue la explicación de Veritax ante su nueva "condición".
Claro, a primera vista seguía siendo el mismo flacucho enclenque de siempre, pero, la verdad ahora podría competir cualquiera actividad física a nivel olímpico y comenzar a romperlo todo, tanto metafórica como literalmente hablando, sobrevivir a las peores heridas, regenerarse en cuestión de segundos y hasta llegar a ser considerado prácticamente como una cucaracha humana.
Y obviamente la IA de mierda que lo iba ayudar, nótese el sarcasmo, no tenía pelos en su lengua y no se contuvo al decirle que él no fue elegido por azares del destino, el camino del elegido ni nada de esa puta mierda de clichés de manga más genéricos que el ibuprofeno.
No, todo esto fue producto de una tontería o audacia y una serie de eventos más que situacionales y desafortunados, según se vea, claro.
Bueno, según ella, el hecho de que él se atreviera a usar la Unidad Cuántica "G" fue un imprevisto en sus cálculos, aunque, de lo contrario, él hubiera muerto. Ya sea por los Zoanoides o por el desangramiento interno tras ser atropellado.
O lo que hubiera pasado primero.
Oh, pero esa no es la peor parte de esta mierda.
Cuando Izuku preguntó sobre qué eran y qué hacían los sujetos de los que ella y Marmot estaban huyendo, le dijo que era irrelevante para este punto. Siendo así que prácticamente le hizo que no preguntara más e ignorara aquello. Al menos, de momento.
Sin embargo, ahora mismo, y tras una serie de preguntas dignas de un debate, o de un infante que no sabe ir al baño, Veritax le dió más información sobre él, la Unidad Cuántica y sus capacidad físicas sin necesidad de activar la armadura. Claro, no es como si no fuese ya un ser inmortal, inmune a prácticamente todo Quirk en el planeta.
Oh, casi lo olvido.
Otro punto importante en su situación actual era su "entrenamiento". Ya qué, según la propia Veritax, no puede depender netamente de la armadura y, por ahora, necesita algo más que un tutorial de YouTube para defenderse él mismo.
Y claro, nuevamente, la IA de mierda tenía las mejores ideas para su entrenamiento.
SMASH!
POW!
CRASH!
– ¡Waaahhhhh! – gritó Izuku antes de ser estrellado contra un autobús, justo por la mitad – Ught… te odio…
– oh, vamos, nerd – Izuku escuchó aquella maldita y fastidiosa voz quejarse nuevamente mientras flotaba en medio de aquella calle falsa de la ciudad ficticia que habían creado en su mente, donde ahora, Izuku se había convertido en un saco de boxeo – Alza los puños, aumenta la defensa y esquiva antes de ver el puño frente a tu cara, no es tan difícil.
– ¡Oh, vete a la mierda! – Izuku salía de aquel autobús mientras doblaba el metal, tratando de ponerse de pie antes de ver al culpable de su actual tortura mental – ¡Ni siquiera usó los puños en principio!
– ¡Aprieta las nalgas! – exclamó el mismísimo All Might, quién estaba… parado de espaldas oprimiendo su trasero frente al peliverde, mientras esté último se encontraba usando su armadura bio orgánica.
– ¡Deja de hacer eso! – gritó Izuku, claramente ofendido por ver a su héroe favorito ser ridiculizado de esta forma tan humillante – ¡Él jamás diría algo así!
– esa es la idea, genio, ¡Duh! – se quejó la IA de cabeza – créeme, niño, este sujeto es la definición de… ¿Cómo se llamaba ese sujeto? ¿Nietzsche?, ¡Cómo sea! El punto es que el tipo es demasiado bueno como para ser real. Así que me tomé la libertad de hacerlo un poco más realista para este entrenamiento.
– Claro que no, estás usando mi mente para crear un meme viviente del héroe número 1 de este país… – Izuku se masajeó el hombro mientras la chica holograma peliverde se quedaba pensando en silencio… – Te odio…
– Aguafiestas… – Veritax hizo un puchero al ver cómo su broma fue de mal gusto para Izuku.
Y como no hacerlo, si prácticamente lo hizo ponerlo a luchar contra su más grande ídolo y modelo a seguir, a muerte, dentro de su subconsciente. Aunque más bien, aunque no era real, le resultó difícil pelea con él directamente.
O eso creyó cuando esa sensación de indiferencia nihilista por la vida está en su cabeza de nuevo, cómo si no le importase lo que le pase al resto.
Veritax le explicó que era un "amortiguador" mental, algo así como un refrigerante para sus emociones. Lo que le permite pensar las cosas con calma y lógica, dándole un estado mental tranquilo, evitando los trastornos mentales y hasta el control mental.
¿Lo calmo?…No.
¿Lo volvió loco?...Ojalá.
Ya que no puede morir, la IA le contó las complicaciones médicas con las que tuvo que lidiar al momento de que la Unidad Cuántica se uniera a su cuerpo antes de su [Bio-Aumento, aunque, al oír aquello, Izuku creyó que era una broma.
No lo era. Al menos no para él.
Veritax se sorprendió al registrar dos infartos, un derrame cerebral, una aneurisma ventricular, un paro cardíaco, baja de presión extrema, y un colapso nervioso con tendencias suicidas. Todo eso pasó en su cuerpo tras el accidente de auto. Aunque obviamente, evitado todo gracias a su [Medalla de control] de superposición dimensional.
Claro, tenía que haber algo más de ciencia ficción en su vida.
Resulta que su nueva Bio-armadura está "guardada" en una especie de subdimensión y solo viene con dos marcas a su espalda que actúan como una especie de "transmisores-receptores" para la Unidad Cuántica. Siendo así qué, ahora, ya puede usarlo para llamar al Guyver, como ella se refirió a la armadura, aunque Izuku no entendía el nombre, le quedaba.
Según Veritax, Izuku solo envía una señal y el Guyver se activa, cubriendo su cuerpo con la bio-armadura al instante. Pero, cuando no la necesita, la armadura se almacena en dicha subdimensión.
– Bueno, niño, suficiente descanso… – Veritax cambió de posición y convocó unas palomitas y una gaseosa antes de comenzar a comer dichas botanas – Hora de continuar.
– ¿Continuar? –
– ¡Detroit…! –
– oh, mierda… –
Su pensamientos fue interrumpido mientra el falso All Might se abalanza sobre él… usando su trasero.
Otra vez…
– ¡Smash! –
Es oficial, Izuku Midoriya había comenzado a odiar dos cosas. La primera: los memes contra All Might. Y la segunda, los videojuegos de realidad aumentada.
Al día siguiente…
Izuku arrastraba sus pies a la secundaria, sintiéndose más miserable de lo que ya era anteriormente.
Sin embargo, la IA de mierda logró darle cierto nivel de consuelo. Aunque claro, eso tenía sus límites.
Según sabe, antes de toda la locura de lo de ayer, Veritax logró hackear las computadoras de Cronos, el nombre de la organización que lo perseguía, y logró dañar su información con un virus parásito el cuál destruyó los servidores principales y los de respaldo, asegurándose de que incluso cualquier copia digital fuese infectada al instante, causando así que todo tipo de información o proyectos que tengan fuesen eliminados permanente.
¿Cuáles eran esos proyectos y los fines de esa organización? Ni idea, Veritax evadió el tema muchas veces, así que Izuku dejó de preguntar. Más por mantener su propia salud mental, la poca que aún tenía, que otra cosa.
Además, Veritax dejó múltiples señuelos de información falsa que harían perder a los agentes de Cronos al ir por la dirección equivocada donde podría estar el peliverde. Lo que le daría algo de tiempo para tratar de averiguar cómo lidiar con todo esto.
Su única preocupación, al menos por ahora, es que hubiera alguien que vio su archivo que tenían antes de que los servidores fueran corrompidos por el virus. Siendo ésta su única condena.
Igualmente no puede estar tranquilo a pesar de tener algo que supera un quirk en muchos aspectos, y que él lo tenga ahora le hace sentir que tiene un gran objetivo en su espalda con decenas de cientos de armas de fuego apuntando y listas para disparar en cualquier instante.
Literalmente, se siente como pato encadenado a una diana gigante en plena temporada de caza.
Pero, por desgracia, debía seguir con el infierno mismo que era la escuela secundaria.
Así que ahora, mientras se arrastraba como un zombie a su escuela, no pudo evitar agradecer vivir un día más. Según la propia Veritax, él debería estar muerto ya que su desangramiento interno fue tal que era prácticamente un milagro que llegara tan lejos de donde fue el accidente de auto. Aunque Izuku no sabe si eso era un cumplido o alguna otra cosa.
Obviamente, si bien su cuerpo había descansado y estaba en condiciones más que óptimas para incluso correr una maratón sin cansarse, su mente era la de un zombie, al grado que ni siquiera revisó las noticias de los héroes como siempre lo hacía. Incluso si estás llegaban a su cabeza gracias a que ahora tiene wi-fi en su cerebro.
Sin embargo, el supuesto entrenamiento de Veritax lo había dejado prácticamente abatido. Según la maldita inteligencia artificial, ella había escaneado los parámetros de All Might lo suficiente como para aumentarlos en la simulación de su cerebro, siendo así que perdió, literalmente, contra una versión superior a la del All Might de la vida real. Lo cual, en retrospectiva, era peor sabiendo esto.
Es decir, prácticamente fue vapuleado, golpeado, humillado, pateado, noqueado y hasta casi violado por aquella simulación. Aunque, según la IA, logró su objetivo.
Al menos ya no era un quirkless indefenso ya qué, en aquella simulación virtual en su subconsciente, estuvo peleando por una semana entera, sin descanso, comida o agua. Solo él tratando de defenderse de la copia memera de su héroe favorito de todos los tiempos.
Aunque aún estaba bajo tanta tensión que no notó la mano detrás suyo que terminó tocando su hombro.
– ¡Yo! ¡Midoriya! –
– ¡WAHH! – todos sus sentidos se pusieron en alerta hasta que se volteó para la confrontación tomando una pose más que improvisada de karate, solo para dejar más que desconcertada a la persona detrás suyo – ¡Eh!...¿Akugami-san?...
Daidouji Akugami, la última persona que lo vio en su forma "humana" por última vez, literalmente, parpadea algo sorprendida ante su repentino actuar, haciendo que ella lo mire de forma extraña y que Izuku, con la poca vergüenza que aún tenía, se encogía de hombros, apenado por aquella reacción.
–ok… Midoriya – sin embargo, el incómodo momento fue cortado, afortunadamente, por la propia Akugami, quién, extrañamente, le sonreía como si fueran amigos – oye, lamento como las cosa terminaron ayer ¿Sabes? Lo de Bakugou y todo eso… la verdad, creo que sí me excedí un poco con eso… oh, cierto – Le dice sacado algo de la mochila en su espalda y se lo entrega directamente – ten, toma, olvidaste de esto y lo dejaste ayer.
Izuku, sin embargo, se sorprendió al ver lo que ella le devolvía. Era la misma libreta que él había desechado por culpa de Bakugou.
Sin embargo, Akugami, sonriendo, le muestra su cuaderno que, claramente, ella limpió y guardó hasta devolverlo hoy.
La cuestión es ¿Por qué?
– La verdad, yo no le dije a nadie de mi quirk, ni siquiera a los profes, pero tu estuviste bastante cerca de acertar en ello…pero muy cerca – le dice aún con aquella sonrisa más que sincera, mostrado sus dientes puntiagudos de tiburón, cosa que le sorprendió bastante – ¡Luego nos vemos!
Izuku, tan torpe como siempre, toma su cuaderno cuál robot, mientra su compañera pasa de largo sin notar nada inusual en él… O eso quiere creer izuku,a ver qué Daidouji le dio una segunda mirada mientras siguió caminando. Dejando algo desconcertado a Izuku por tres razones.
Primero: ¿Por qué actúa tan amistosamente con él? Si el único contacto que habían tenido ambos era meramente estudiantil. Segundo: ¿Por qué guardó su libreta? Es decir, cualquier otra persona lo hubiera visto como una especie de acosador sexual o un fenómeno. Lo que le lleva a su tercera pregunta.
¿A qué se refiere con su Quirk?
– ¿Vas estar ahí todo el día, masturbándote con el poco contacto femenino, o vas intentar no llegar tarde a clase? –
Tristemente, su pensamiento son bruscamente cortado por Veritax, quién sonreía de forma cínica al verlo tensarse por una chica.
Sin embargo, terminó haciendo que Izuku camina con prisas, ya que ahora se siente como estúpido. Más de lo que ya era.
La única razón porque va la escuela es mantener las apariencia y mantener su nueva identidad en secreto, de lo contrario, todo lo demás sería la misma mierda de siempre.
¿Cierto?
Ok, las clases de todo el día habían pasado con relativa normalidad, con la excepción de que Veritax seguía criticando el método obsoleto de la enseñanza, ya qué, según ella, el profesorado moderno se enfoca más en soportar la clase que en enseñar y su compañeros se están esforzando en no esforzarse más que en aprender, o más bien esperado a que les ocurran circunstancias similares al peliverde.
De tener poder sin esfuerzo, pelear con tipos malos y tener sexo fácil con heroínas y hasta con villanas, claro, si se puede. Tener dinero por montones y un grupo de marketing que prácticamente te tapan todos los escándalos que quieras.
Obviamente que esto es algo que cualquiera vería en el 90% de los fanfic de esta Era de Superhumanos… o como ella lo llama: "Fallo Genético".
¿Por qué razón? No le dijo.
ZWAP!
Sin embargo , y repentinamente, la puerta de la clase se deslizó bruscamente, mostrando del otro lado a Katsuki Bakugou, entrando éste al aula con una mirada de piedra tras la clase de educación física. Ya qué, afortunadamente para Izuku, él había faltado todo el día.
Sin embargo, al verlo nuevamente, la clase tiene diferentes reacciones ante su presencia, algunos se rieron de él, otros solo lo veían con lástima mientras que toda las féminas lo miraban cómo si tuvieran viendo a la plaga más grotesca de la historia, o al peor criminal que había cometido un crimen atroz.
– Llegas tarde, Bakugou – comenta su profesor de Matemáticas al ver cómo el joven más irrespetuoso de todos los que había conocido se acercó hasta el escritorio y…
¡PAM!
Katsuki, sin responderle, simplemente terminó estrellado un justificante médico frente a él por la "lesión" y escándalo de ayer.
El no recuerda exactamente cómo pasó o porqué lo hizo, solo sabe que esto afectaría gravemente su entrada a la UA, eso y por casi sufrir una demanda de por esa banda de perras que tiene como compañeras de clase.
Oh, pero él va a buscar a la maldita que le hizo esto y va a hacer que cante el cómo le hizo para dejarlo en ridículo y haberle causado semejante atrocidad. Lo jura y perjura que la hará pagar, cueste lo que cueste.
Aunque, algo que toda la clase notó fue su extraño caminar, el cuál era un poco raro. Casi como si de un pingüino se tratase. Sin embargo, y aún adolorido, Bakugou miró a izuku y solo atinó a gruñirle para luego sentarse en su pupitre en frente de él.
– ¿Así que éste es, o era, la súper estrella en ascenso de Arudera? Por favor, es más decepcionaste en persona – Veritax le dice con su ya clásica sonrisa burlona, flotando en horizontal mientras agita suavemente piernas al ver a Bakugou sufrir de una ligera agonía en la entrepierna.
Ella ya vio los comentarios y fotos tras el incidente con las humanas de atletismo, aunque hubiera estado mejor si algo o alguien lo hubiera grabado.
Aún así, Izuku la mira pidiendo que no hiciera nada con él, al menos no por ahora. Aunque, por su parte, Veritax le responde con una traviesa sonrisa para luego flotar cerca de las ventanas y ver el paisaje por el resto de la clase.
Por suerte, o al menos quiere creer eso, pasó el tiempo sin novedad alguna en la escuela.
En la condición que estaba Bakugou, sumado a sus "pequeñas mejoras", pudo escapar del salón sin problemas, hacia la salida mientras trataba de evitar llamar la atención.
– Ve a casa, no metas la pata; ve a casa, no metas la pata – se repetía constantemente, solo tenía que llegar a casa, sano y salvo, y…entrenar con lo que sea que Veritax le tenga preparado.
Solo debía salir por la entrada principal y luego…
–¿Izuku Midoriya?–
Sus planes se fueron por el caño…
Izuku se congeló al oír su nombre ser pronunciado por un adulto tras justamente dar la vuelta en la reja de la entrada, justamente a tan solo tres pasos de ésta.
– ¡Carajo! ¡¿Por qué a mi?! – resignado a su destino, Izuku suspira y se voltea, lentamente, para ver un par de hombres uniformados como oficiales los cuales parecen estar buscándolo a él personalmente.
– ¿Eres Izuku Midoriya, cierto?– uno de ellos que llevaba gabardina combinada con una boina del mismo color marrón le pregunta de nuevo. Sin embargo, aquella gabardina fue la primera de muchas red flags que su nuevo cuerpo pudo reconocer.
– Ese soy yo – pese a estar completamente presa del pánico, su nuevo cuerpo le permite que nadie note su estado nervioso. Siendo así que él actúa de forma natural, aunque claro, solo era para disimular las apariencias.
– Bien, seré directo contigo – el hombre revisó algo en el abrigo de su gabardina, antes de continuar hablando – Soy el detective Iwatani Naofumi, y él ni compañero, el Teniente Hajime Naguml – se presentó él mismo y a su colega, quién hizo una leve reverencia – el día de ayer hubo una explosión muy cerca de aquí, sin embargo, venimos para hacerte algunas preguntas – le muestra su identificación mostrado ser legítima.
O lo sería si detrás de ellos Veritax no negara con la cabeza mientras hace un gesto en forma de X con ambos antebrazos antes de que le muestre un texto muy importante, ya que no son policías reales debido a qué, en sus ojos, Izuku pudo leer el obituario de ambos oficiales con fecha de hace dos meses.
Sin embargo, lo siguiente que pudo ver en los documentos que registró en su cerebro le hizo apretar los puños, era una suerte que el [Amortiguador Emocional] evitó que sintiera náuseas al leer lo que había ahí.
– Sigueles el juego, para luego matarlos en un lugar más apartado – fue lo que sugirió la IA, justo detrás de los falsos oficiales.
Pese a odiar estar en esta situación nuevamente, las cosas serían distintas. Si bien a Izuku aún le daba asco la idea de acabar con otros sujetos, gracias al nefasto entrenamiento en la simulación de Veritax. Izuku aprendió que hay veces que no hay de otra.
Más con putos bastardos de mierda como estos que le hicieron hervir la sangre de un segundo a otro.
Siendo así, Izuku se preparó para seguir con lo que había…
– ¡Yo! ¡Midoriya! –
Y, nuevamente, la ley de Murphy se hizo presente.
Alguien atraviesa el holograma de Veritxa dándose cuenta Izuku que no era otra persona más que Daidouji Akugami, que lo saluda mientras sostenía su teléfono en su mano. Corriendo hasta donde estaba el peliverde, solo para detenerse al ver a ambos policías que parecerían querer algo con él.
– ¿Ocurre algo malo aquí? – Akugami, al intuir todo, se puso de inmediato a su lado guardando su teléfono, mirando a ambos oficiales con seriedad.
– ¡No!, quiero decir, ellos dos son oficiales de la policía, Akugami-san – Izuku trataba de mantener la compostura, esperando no involucrar a nadie en esto, menos a la única chica que había sido medianamente amable con ella – Querían hacerme preguntas sobre una explosión que ocurrió ayer cerca de aquí.
– ¿Estuviste ahí, jovencita? – el "oficial" Nagumo rápidamente la increpa, mirando a su compañero de reojo.
– La verdad no – Ella le dice de forma indiferente con sus manos en los bolsillos su chaqueta. Tensando el ambiente al retar al par de oficiales falsos.
Sin embargo, Izuku sabía que está situación era prácticamente delicada, más con Akugami en medio de toda esta mierda.
– Puedes venir si te apetece, jovencita – dijo el detective Iwatani. Aunque Akugami jamás bajó la guardia.
Ni Izuku tampoco.
Esto levantó muchas alarmas.
Más de las que él tenía previstas.
Estando en el asiento trasero de un auto particular estándar, ambos jóvenes son llevados a otro sitio qué, claramente, no era la estación de policía.
Claro, era todo una trampa.
– No tenías que venir, Akugami-san – le dijo Izuku detrás del asiento del piloto, mientras la unidad era conducida por el detective Iwatani, a la chica quién realmente no debería haberse involucrado – Solo serían unas cuantas preguntas y ya.
– Hey, no te dejé solo con B.B.E., y tampoco lo haré con "Tango y Cash", Midoriya – sin embargo, la chica era más que tenaz y decidida, cosa que si bien agradece, el hecho de que sea tan obstinada y ponerse en peligro ella misma le había complicado las cosas y…
– ¿B.B.E? – el término no le era familiar.
– "Bakugou Bolas Explosivas" – le dice con su sonrisa dentada, mirando por la ventana del auto ignorando la cara de "¿Es en serio?" de Izuku. Observando que se acercaban a la salida de la ciudad – Saben, estoy viendo que no nos está llevando a la comisaría… ¿No es ésta la zona industrial abandonada de la antigua ciudad?.
Sin embargo, ninguno de los dos patanes le respondió, cosa que le hizo fruncir el ceño antes de volver a preguntar.
– ¡Hola! ¡Tierra llamando a idiota! ¡¿me escucha?! – le dice nuevamente al imbécil en el asiento del copiloto y, al tener la misma respuesta, ella decidió comenzar a patea el asiento del copiloto, molestando claramente al sujeto mientras Izuku contenía el aliento, literalmente, al exponerse de esa forma al volver a patear el asiento nuevamente.
– ¡Maldita! –
CLICK!
Sin embargo, Daidouji bajó lentamente la pierna al ver una pistola semiautomática americana apuntando directamente a ella.
– Me han dicho peores, "oficial" – sin embargo. Y rápidamente, Daidouji pateó la mano del maldito, haciendo que este suelte el arma que cayó a los pies de la chica, pateando está la pistola para quedar debajo del asiento del copiloto. Para molestia del sujeto.
– ¡Perra de mierda, te voy a…! – una mano lo hace volver a sentarse al frente, siendo su compañero de la boina al volante quién le hace callar con una mirada. Todo ante los ojos anonadados del pobre Izuku.
– Wow, la chica tiene bolas – Veritax habló, mirando desde el techo del auto, de cabeza, mientras su cuerpo se encontraba por encima del capo de auto – oye, si sobrevive a esto, pídele una cita, créeme, siempre funciona en las películas de Tom Cruise.
– Emmmm, Teniente, ¿A dónde es que nos está llevando exactamente? – Izuku trata de preguntar, ignorando la sucia sugerencia de Veritax al comparar su pseudo secuestro con una película de acción americana.
– Al Departamento de Análisis – se escuchó un bufido de burla, siendo la culpable Akugami antes de que el tal detective la mire desde el retrovisor, recibiendo una sonrisa de burla.
– Claro, el departamento de análisis, claro, sí, el departamento de análisis… ¿En medio de nada? – Akugami hizo gruñir al copiloto, molestando claramente y logrando, poco a poco, sacarlo de quicio – ¿En serio? ¿Por qué no solo nos dice que nos acaba de secuestrar? ¿Eh? Adelante, díganme, aunque, ¿No es muy cliché que ustedes dos…?
– Muy bien ¡Es todo! – el teniente oprimió un botón en el tablero y, al instante, una especie de panel de control se desplegó frente a él. Antes de presionar otro botón.
CLANK!
CLANK!
Haciendo que tanto Akugami como Izuku sean aprisionados por enormes anillos metálicos, rodeando sus brazos y torso al surgir estos por detrás de sus asientos.
– ¡Ja! ¡Como dije, esto es tan cli…! ¡Hmmm!– la chica fue aprisionada por otro anillo que le cerró la boca, haciendo que no pueda moverse ni hablar, haciendo que Nagumo logre suspirar aliviado.
KICK!
Solo para recibir otra patada de Akagami en el respaldo, pues había olvidado esposar sus pies.
– ¡Hija de…! –
CLANK!
Oprimió un botón para así poder contener las piernas de la chica, antes de ver por el retrovisor a Izuku. Quién se mantuvo callado todo este tiempo.
– Ella me agrada – Veritax, por su parte, disfrutaba de esta situación. Continuando así todos en el auto con misión desconocida.
Siguieron la antigua ruta de la vieja zona industrial, un lugar infame por ser el centro de distribución de Trigger, una súper droga que aumentaba los Quirks de forma temporal. Sin embargo, por alguna razón, ni los héroes ni la policía podían limpiar este sitio lleno de parias y maleantes de cierto renombre.
Aunque eso no nos importa por ahora.
El auto de los falsos policías había llegado hasta un almacén abandonado de lo que antes fue la fábrica de enlatados de la empresa Foolish Garden, que fue a la bancarrota por el exceso de transgénicos antes de su prohibición hace veinte años. Sin embargo, las estructuras y bodegas que aún contenían las máquinas para la producción aún estaban ahí, oxidadas, llenas de moho, plantas y algunas hasta árboles tenían debido al abandono del hombre en este sitio.
Sin embargo, dentro del almacén, este había sido limpiado y no tenía rastro alguno de la flora local. Cómo si este sitio fuese exclusivamente para reuniones secretas o algo así. Deteniéndose justo frente a una cortina la cuál comenzó a abrirse hasta permitir el paso del automóvil que se detuvo a pocos metros de la cortina antes de ver cómo la cortina se cerraba y las luces del interior se encendían, mostrando que también en el interior no había ni pizca de la fauna y que, aparentemente, aún funcionaba todo en este lugar.
El falso detective Iwatani y el disque teniente Nagumo salieron del vehículo antes de apagar el motor. Solo para abrir las puertas de atrás y sacar a los dos chicos de ahí. Aunque si bien Izuku era cooperativo, Nagumo tuvo que batallar con Akugami, pues la chica era más que obstinada y no dejaba que la toquen, retorciéndose mientras Nagumo trataba de llevarla a rastras más adentro del lugar.
– ¡Carajo! ¡Por esta clase de cosas es que no tuve hijos! – dijo Nagumo antes de tomar a Akugami por la capucha de su sudadera azul, cargándola como si fuera un gato callejero que aún peleaba para golpearlo, sin embargo, Izuku siguió caminando con Iwatani detrás suyo.
Ya más dentro del edificio, fue que ambos jóvenes fueron empujados al interior de una habitación enorme de lo que parecía ser un lugar de control de calidad, mismo donde había 4 agentes de Cronos que Izuku reconoció de inmediato por el uniforme.
Eran prácticamente los mismos Que usaban aquel escuadrón de ayer.
Sin embargo, la diferencia es que estos sujetos vienen más preparados ya que tenían, cada uno de ellos, una especie de armas en sus manos.
Sin embargo, Izuku no podía reconocer dicho armamento, siendo así que, con su [Base de datos, trató de averiguar cómo neutralizar esas cosas.
Mientras él hacia eso, Akugami, quién aún tiene su boca tapada por anillo, fue empujada contra la pared por Nagumo, azotando contra ella antes de quejarse por el golpe.
– ¡Hmm! – más que asustada, Akugami lo veía con rabia – ¡Hmmm! ¡Hmmm, hm hmmm hmmm, hmmmm! ¡Hmmm!
– ¡Lo serás tú, maldita perra! – de alguna extraña, y ridícula manera, Nagumo parecía entender cada palabra de Akugami, pese a estar amordazada.
– Ya deja de jugar, tenemos trabajo qué hacer – dijo Iwatani mientras empujaba a Izuku al centro del edificio, revisando alrededor de la habitación para luego preguntar: – ¿Dónde está ella?
– Ni idea, ella solo nos dijo que llegará cuando tenga que llegar – Respondió uno de los agentes de Cronos con unos enormes guanteletes mecánicos en sus antebrazos que emanaba un brillo morado en algunas zonas.
– ¡Tsk!, esa maldita cabeza de hojalata, se cree especial por ser la única Ultra en todo Japón – se quejó el falso detective.
– ¿Ultra? – sin embargo, el término fue más que de interés para Izuku.
Iwatani se fijó en Midoriya, antes de tomarlo por el hombro y, sin ningún remordimiento, darle un golpe en la boca del estómago, haciendo que Izuku se doble por el golpe.
O eso estaba fingiendo, ya que ni de broma un ataque así le haría nada.
– ¡Hmmmmm! – afortunadamente, su actuación era tan realista que incluso Akugami se preocupó por él.
– Nosotro hacemos las preguntas aquí, chico, y tu respondes – le dijo a Izuku, arrodillado por el golpe, antes de sacar una foto de un objeto que es muy parecido a la unidad Cuántica, solo que tiene ligera diferencia entre está última y la de la imagen, ya que la otra es de un color Cian oscuro – ahora, dependiendo de lo que nos digas, tu amiga pagará la consecuencia – voltea su mirada y asiste a uno de los Agentes.
Este mismo se quita el casco y suelta su arma antes de ir hacia la chica con la chaqueta azul, revelando su apariencia de ser un americano de tez oscura, transformándose frente a ella mientras caminaba con lentitud.
Akugami, por su parte, no pudo evitar abrir los ojos ante lo que veía. Eso era diferente a cualquier otro quirk de tipo transformación que había visto jamás.
Sin embargo, aquel hombre había cambiado y ahora tenía una musculatura extremadamente grande, con ojos grandes y totalmente abiertos con un siniestro brillo amarillo, vello corporal en exceso y enormes orejas puntiagudas, así como el rostro más feo que jamás había visto.
Era como si alguien le hubiera puesto una cabeza de Goblin al cuerpo de un Gorila para luego ponerle esteroides de fisicoculturista.
–¡Hmm, hmm, hmmm! ¡Hmmm!–la chica lejos de asustarse siquiera, señaló acusadoramente al fenómeno, mostrando hacer un esfuerzo por hablar pese a seguir con el anillo en su boca – ¡Hmmm, hmm ,hmmm ,hm, hmmmm, hmmm, hm, hm!
– No se porque, pero creo que lo insultaste – dice Nagumo, haciendo que Daidouji lo señala y asista su cabeza – ¡Maldita! ¡Ya tuve suficiente de ti! – dijo antes de señalar al mutante con cara de goblin – ¡Tu, arrancarle un brazo! – le ordena a la criatura humanoide, quién se acercó hasta ella antes de tomarla por la capucha de su chaqueta azul.
– ¡Hmm! – Akugami gritó cuando le agarra con una de sus enormes garras su hombro, cargando a la misma haciendo qué la pobre patalee por su vida, haciendo que parte de su chaqueta se desgarre, ante el horror de Izuku.
– ¡No! ¡Déjala!, ¡Ella no sabe nada! – Izuku trató de levantarse, solo para ser tomado por el cuello de su camisa por Iwatani antes de acercarlo a su rostro con una fuerza tremenda.
– ¡Entonces dime, mocoso! ¡¿Dónde está o a quién se lo diste?! – Iwatani, furioso, levanta al peliverde con suma facilidad. Haciendo que Izuku quedara encima suyo.
– ¡Piensa, Deku, piensa! – si se transformaba ahora, puede que tomen a Akugami como Rehén o peor aún, que la maten por error. Debía pensar un plan con cuidado ahora o si no ella va a…
KICK!
CRACK!
Izuku se quedó pasmado, al igual que el resto de agentes de Cronos, mirando el origen de aquel golpe seco que no era otro más que…
KICK!
POW!
Donde estaba el Goblin con esteroides, quién sostenía a Akugami y ella… ella no…
Espera, ¿Akugami está…?
– No… – Izuku no podía creerlo – No otra…
¡THUD!
Pero, para sorpresa de todos, el que cayó al suelo no fue otro más que el engendro cabeza de duende con cuerpo de gorila, azotando de espaldas contra el suelo, con la mandíbula dislocada sosteniendo aún la característica chaqueta azul de Akugami.
O, mejor dicho, parte de ésta.
– ouch… – se quejó el mutante en el suelo – patea peor que una mula…
Era increíble, simplemente inverosímil.
– ¡¿Esa mocosa derribó a un Ramotith?! – Nagumo comentó sorprendido y bastante shockeado por aquél acontecimiento. Todos en Cronos sabían que este modelo de Zoanoid tenía de 10 a 15 veces la fuerza de un Desperdicio humano promedio, incluso si no era el más fuerte y resistente de todos los Zoanoids, era lo suficiente como para resistir los impactos tan bien como el modelo Gregole, siendo capaz aún de darle problemas varios Héroes del top 10 a la vez sin problemas.
Y ahora, que una niña lo haya derribado, era simplemente inconcebible.
¿Acaso ella escondía un quirk de gran potencia? ¿O era alguna especie de anomalía como ese sujeto? Eran las dudas de todos los agentes en ese momento.
Pero, Izuku, por su parte, ve a la chica y…
BOING!
– Grandes… – dijo al ver a Akugami en el suelo.
La chica trataba de cubrirse con ambos brazos su pechos qué, aunque estaban cubiertos por un sostén de encaje lila qué le vendría más que bien a una mujer adulta, éste estaba tensado por el inusual tamaño de su busto pese a su edad.
Pero, lo que también destacó en ella fue una cola negra puntiaguda que se movía de forma constante, acompañada con un par de pequeñas alas de murciélago de color negro que salía de su espalda baja.
Eso y qué también no tenía ninguna de las ataduras en su cuerpo, ni en su boca.
– ¡Hmm! – sin embargo, la pobre tenía un sonrojo más que notable y una mirada molesta al sentir que todos la estaban viendo… aunque izuku no pudo evitar pensar que ella se veía adorable con…
–¡Deja de ver sus atributos y transfórmate ya, pervertido de mierda! –
El grito de Veritax lo hizo reaccionar. No era tiempo para esto.
– ¡Quantum! – gritó Izuku.
– ¡¿Qué carajos estás…?! – Iwatani no pudo continuar al ver cómo, alrededor de Izuku, se liberó una explosión de luz que cubrió todo su cuerpo.
Sin embargo, Iwatani tuvo la mala suerte en seguir sosteniéndolo, haciendo que pierda su brazo enteró y la mitad de su cabeza, esto antes de ser expulsado por una onda expansiva de color verde que obligó al resto a cubrirse, cayendo así el falso detective en el suelo, completamente muerto, para luego ver cómo su cuerpo comenzó a desintegrarse.
Por su parte, en la espalda de Izuku apareció una especie de bloque de metal con luces verdes el cuál se adhiere a la espalda del peliverde, comenzando a desplegar placa por placa de la armadura que empieza abrirse y a ensamblarse al quirkless tan rápido qué, en menos de 1 segundo, Izuku aterrizó en el suelo sobre su rodilla derecha, rompiendo el concreto debajo suyo mientras la armadura brillaba con tonos verdes, rojos y plateados. Levantándose lentamente mientras el resto no podían creer lo que veían.
– ¿M-Midoriya? – Akugami no sabía cómo reaccionar al ver al chico ser cubierto por una armadura digna de un programa de tokusetsu de los que tanto adora su hermanito.
Aunque, sinceramente, se veía genial.
– ¡Mierda, la Unidad Cuántica! ¡Él la tiene! – Dice Nagumo al ver a su compañero muerto, empezado a transformarse con los demás Agentes en seres similares al Ramotith derribado por la chica – ¡Atrapenlo!
VVRKKKSHK!
Izuku, al oír aquello, se cruzó de brazos antes de emerger, de sus antebrazos, dos cuchillas pronunciadas de energía verde que se curvan hacía el codo ligeramente. Adquiriendo una pose listo para lo que se venga.
– ¡A él! – uno de los Zoanoids Ramotith, que aún conservaba los guanteletes mecánicos, se acercó rápidamente, listo para darle un golpe con ambas garras entrelazadas de forma descendente.
FLUSH!
Sin embargo, Izuku se mueve en una ráfaga de velocidad, apareciendo detrás del Mutante en una pose de rodillas con ambos brazos extendidos hacía atrás en pose de V, solo para qué, de repente, el mutante caiga al suelo tras ser cortado por la mitad.
Otro de los Zoanoids, cargando una especie de combinación entre un martillo de guerra y un escudo, se encontraba listo para darle un golpe lateral con el arma.
ZWON!
– ¡IMPOSIBLE! – Clamó el Zoanoide Ramotith al ver cómo el martillo había sido cortado por la zona de la base del mango, lanzando la masa de este a la cortina antes de traspasar está como si fuera papel aluminio. Dejando a Akugami sorprendida de la fuerza con la que había manejado el arma con una sola de sus manos – ¡Esto no debería…!
SLASH!
No pudo terminar de hablar debido a que su cabeza fuera cercenada con la cuchilla en el antebrazo derecho de Izuku, traspasando fácilmente el escudo del mutante como si fuese mantequilla. Cayendo ésta directamente en el parabrisas del automóvil tras atravesar unas ventanas.
– ¡MUERE! – Otro más, armado con una especie de garrote, trató de golpear a Izuku, sin embargo, no contó con que este que ponga sus brazos en el camino, logrando así cortar el garrote por la mitad gracias a las cuchillas de luz que salía de sus antebrazos – ¡Qué! ¡Aght! – solo para luego ser levantado por los brazos del peliverde enmascarado al atravesar su pecho, sintiendo las manos de este debajo de sus costillas antes de lanzarlo contra el último de los Zoanoids presentes, siendo este el que fue derribado por Akugami, quién, apenas se levantó solo para ser golpeado por su homónimo antes de estrellarse contra la pared de concreto, agrietando ésta un poco al impactar.
– ¡WAHH! – Akugami, por su parte, había rodado al último segundo antes de ver cómo esa cosa estuvo a punto de convertirla en tortilla mexicana. Sorprendida por la fuerza hercúlea del peliverde.
– Ught, no me pagan lo suficiente – ignorando el comentario del fenómeno en la pared, la chica solo pudo observar todo este tiempo como su compañero de clase quirkless, el más débil de toda la escuela, pasó de ser el marginado que cualquiera podía tirar al suelo y robarle el dinero del almuerzo a prácticamente matar 3 de eso monstruos a sangre fría con un estilo cool y letal.
Para ser sincera, tan solo patear a uno de ellos le dejó con la pierna entumecida, lo que le impidió escapar de aquí en primera. Y eso que le aplicó toda su fuerza, sin embargo, al ver que peliverde se ocupó de todos ellos en un segundo, le hizo sentirse algo débil y patética.
Es decir, todos está situación parecía ser sacada de algo así como de un puto manga Shounen genérico de mierda. Donde ella era la damisela en peligro que es salvada, a última hora, por el protagonista.
Era demasiado irreal para creerlo.
– ¡Mierda! ¡Ni con las putas armas de soporte podemos contra él! – Nagumo maldice al ver cómo los redujo d en casi un santiamén, mirando con desesperación a su alrededor – ¡¿Dónde carajos está ella cuando se le necesita?!
– ¿De quién estás hablando? ¿De tu jefa? –
– ¡! – Nagumo contuvo el aliento al oír la voz modificada del peliverde dentro de la unidad Cuántica, Solo para tomarlo por el cuello y, sorpresivamente, comenzar a levitar en el aire mientras lo sostenía.
– Supongo que esta es la parte donde tú me das las respuestas que yo quiero – Izuku apretó el cuello del fenómeno lentamente – Y no quiero un "no" entre ellas. Capicci.
– Oh, capicci, ahora eres italiano ¿No? – Izuku ignoró el comentario de Veritax y simplemente siguió con su amenaza.
– Primero, ¿Cómo sabían dónde encontrarme? – Izuku tomó al monstruo del pellejo de su pecho con su otra mano, soltando el cuello del sujeto – habla ahora…
– L-los archivos… tenemos microfilms y en ellos hay… hay información sobre ti – dijo el mutante con miedo – la información en los servidores fue borrada, así que… usamos la de los microfilms…
– ¿Dónde los encuentro? – era obvio que ellos tendrían algún respaldo no digital, como lo suponía Izuku – ¡Habla, maldito cara de Goblin con esteroides!
Sin embargo, la respuesta del Monstruo le sorprendió aún más de lo que creía.
– ¡F-fueron destruidos! ¡Por los superiores… – dijo el monstruo con una sonrisa de medio lado – ¡Ellos los destruyeron! ¡No querían que fuéramos a buscarte! Se nos ordenó alejarnos de ti desde ésta mañana. Sin embargo, debíamos recuperar la otra unidad pérdida…
– espera, eso no tiene sentido – pensó Izuku mientras analizaba la nueva información – ¿Por qué harían eso? Es decir, tengo esa cosa cuántica conmigo y bien podrían ponerme una trampa.
Simplemente no lograba concebir el eliminar su rastro de sus bases de datos. Es decir, no era congruente.
– Hay algo que no estamos viendo claramente – incluso la maldita de Veritax no tenía idea de lo que estaban planeando los de Cronos. Pero hacer esto claramente haría que perdieran su rastro, al menos hasta que esos "Superiores" lo requieran.
Pero ¿Por qué?
– C-creímos que tú tendrías la otra unidad, así que fuimos contra las órdenes y… bueno, todo salió mal – terminó de cantar el pobre de Nagumo mientras trataba de evitar provocar al mocoso –¡Fue idea del Director Ejecutivo de Japón! ¡Es todo lo que sé! ¡Lo juro!
– No, no lo es –
CHHHZZZZ!
– ¡AHHHH! –
– Oh, por dios… – Akugami sólo pudo ver cómo el peliverde había incrustado su navaja de energía en el lado izquierdo del pecho del maldito. Pues no esperaba que el bueno y amable de Izuku Midoriya fuese así de…
Sádico.
– Ahora dime, ¿Por qué estaban detrás de mí antes de todo esto? – incrusta aún más la cuchilla en el pecho del monstruo – ¡¿Por qué tienen mi información con ustedes?! ¡¿Qué es lo que buscan de mí?!
– ¡No lo sé! ¡AHHHH! – el Ramotith solo sentía como esa cosa entraba en su cuerpo, quemando la zona antes de sentir cómo entraba aún más en su pecho. Sintiendo el ardor en este haciendo que sufra con la súper regeneración de su mutación – ¡Sólo los superiores tienen esa información! ¡AHHHH! ¡Lo juro! ¡Es verdad! ¡Es verdad! ¡AHHHHHH!
– Oye, galán. No es por querer defender al maldito, peeeero, creo que no miente… – Veritax les mostró las lecturas del Ramotith, siendo así que su presión arterial y sus lecturas cerebrales prácticamente decían que el tipo estaba diciendo la verdad como un ebrio en año nuevo.
– Bien, gracias por la información –
SLASH!
SLASH!
SLASH!
Inesperadamente, Akugami solo pudo ver cómo, tras esa tortura que fue aquel interrogatorio, el peliverde envuelto en aquella armadura, usó la navaja de energía con la que torturó al fenómeno antes, dando tres tajos que partieron su torso en dos antes de decapitarlo. Tirando el cuerpo al suelo antes de descender mientras observaba como los restos de los 5 Zoanoids con los que había acabado comenzaban a disolverse en forma de una especie de líquido que comenzó a evaporarse lentamente, hasta no dejar rastro de aquella cosa.
Sin embargo, lejos de sentirse asqueada por esto, Daidouji Akugami se sintió extraña. No temerosa, ni siquiera asustada.
Sino más bien…
– Lo siento mucho, Akugami-san – la voz distorsionada de Izuku Midoriya le hizo salir de su estupor mientras veía como este se acercaba a ella, antes de quitarse la armadura y mostrar al inofensivo chico de mirada dulce y tierna de siempre.
Aunque, para su sorpresa, este le miraba de una forma seria y madura, muy ajena a su personalidad de siempre. Ya que nunca, en sus dos años de secundaria, había visto a Midoriya tener esos ojos.
Esos ojos de seriedad como los de…
– Lamento haberte involucrado en todo esto – la chica pelirroja, entonces, notó como el joven peliverde se había quitado el saco del uniforme y, amablemente, se lo había colocado en los hombros – afortunadamente pude manejarlo.
Sin embargo, la voz del peliverde era claramente la de alguien melancólico y un tanto estoico. Cómo si fuese alguien frío y sin sentimientos.
– Perdoname por haberte mostrado algo tan horripilante de mi – finalizó Izuku antes de levantarse para dirigirse a la salida.
Sin embargo, al oír aquello, Daidouji Akugami reaccionó de la forma más inesperada posible.
– ¿Estás loco? ¡ESO FUE BESTIAL! – gritó eufórica con una amplia sonrisa. Alzando los brazos sin importarle que Izuku viera más de lo que debería.
– ¿EH? –
– ¿EH? –
Incluso Veritax no creía esperar esa reacción.
– ¡Tú dijiste esa frase épica! ¡Luego de eso "PAM"! ¡Te convertiste en esa, esa… WOW! – fue entonces que Daidouji comenzó a hacer exclamaciones y gestos de lo que acababa de presenciar, mientras Izuku seguía mirando de forma desconcertante su reacción – ¡Y luego con esas cuchillas "Fuiii" "Zas" "Slash"! ¡Fue increíble, amigo! ¡Realmente asombroso!
Terminó ella mientras Izuku seguía impactado de ver su reacción como todo menos "normal".
.
.
.
– Mis lecturas dicen que la chica no miente – dijo Veritax para confirmar que la pobre no estuviera loca o en shock – realmente disfrutó el show…
– ¡Actuaste como un vigilante! – continuó la chica mientras señalaba a Izuku – ¡Pero de los geniales y, wow!… Ufff, ya sabes, eso fue, extremo y…. Oye, ¿Soy yo o aquí hace calor? – la chica se pasa la mano en su frente viendo el sudor, ¿fue tanta emoción o miedo?, incluso su sostén está algo empapado, haciendo que Izuku miró a otro lado mientras la chica se limpiaba con la manga de su chaqueta.
Sin embargo, Izuku no sentía lo mismo, cosa que hizo que Veritax sospeche antes de recibir una alerta de proximidad, siendo así que sacó su cabeza por una de las paredes, justo antes de voltear su cabeza para ver a Izuku con ambos ojos abiertos de par en par. Solo para gritar:
– ¡Toma a la zorra y sal de aquí! –
Izuku, al principio, mira confundido la reacción de la IA hasta que le golpea la compresión, haciendo que su cuerpo reaccione en consecuencia, se abalanza sobre la chica tras ponerse su armadura nuevamente.
– ¡Oye! ¡¿Qué haces?! –
– ¡No hay tiempo para explicaciones! – le gritó a Akugami, antes de ser cargada ésta última al estilo nupcial, solo para que Izuku se prepare para dar un gran salto, atravesando el techo con su cuerpo mientras cubre a la chica como puede, terminando en el segundo piso de la fábrica justo a tiempo.
BURRRRNNNNNN!
Detrás de ellos, justo en el hueco qué hizo al momento de escapar, salió una erupción de calor tal que el techo encima del agujero también se calcinó hasta traspasarlo.
Al ver qué ambos estaban en riesgo de ser golpeados por las altas temperaturas, el peliverde corrió tan rápido como pudo, alejándose de ahí con la chica en sus brazos hasta ponerse a salvo gracias a los parámetros de calor en sus ojos.
– ¡Niño! ¡Hay otro de ellos! ¡Pero no solo emite altas temperaturas, sino altos niveles de radiación! – exclamó la IA flotando a su lado, obligando a Izuku a no detenerse por nada del mundo, corriendo justo hacia la ventana frente suyo. Pero, justo antes de saltar, el piso frente a ambos fue atravesado por alguien que había atravesado toda la estructura.
– Eso es… –
– Es otra de ellos – dijo Izuku ante la duda de Akugami.
Sin embargo, este de aquí es considerablemente diferente a cualquier otro Zoanoid que hubiera enfrentado Izuku antes. Claro, no eran muchos pero eran sin dudas más fuertes que cualquier humano promedio.
El peliverde no daba crédito a lo que veía, pues si nuevo enemigo estaba recubierto por una especie de armadura metálica de cuerpo completo con múltiples partes móviles las cuales contenían algo incandescente dentro suyo.
Aquella cosa parecía ser humanoide, debido a la estructura de su armadura, la cuál era de colores gris verdoso y verde oscuro, contando con dos enormes cilindros en sus piernas unidos por dos enormes anillas en cada una de ellas, ajustadas con enormes tornillos.
Contaba con espinilleras similares pero más anchas junto a unas botas amoldadas sin talones. Lo que indicaba que esta cosa se movía con propulsores o algo así.
Su pecho se encontraba cubierto por un peto enorme que le recordaba vagamente a los trajes de buceo antiguo, con tornillos sujetos a una especie de estructura de placas en el torso. Contando con una especie de hombreras anchas y gigantes de las cuales surgen otros dos cilindros metálicos con anillas y tornillos, aunque sus brazos eran más que dispares y asimétricos.
El brazo izquierdo era delgado y contaba con una unión de tipo codo la cuál tenía tornillos y placas cilíndricas unidas en una sola estructura delgada y estética, con una especie de guante de placas con tornillos en ella, dándole un aspecto robótico a la armadura.
Sin embargo, en su otro brazo se encontraba lo interesante, ya que este lado era más que dispar debido a que presentaba una anatomía y una estructura más grande que el brazo izquierdo. Pues el peliverde pudo notar como este contaba con una estructura más gruesa y ancha, con una mano derecha igual de amorfa que la izquierda, contando con una anilla de metal más ancha y con tornillos muy similares al resto de la estructura del resto.
Aunque, lo más curioso es la cabeza de aquella criatura, o más bien, donde debería estar la cabeza. Ya que ahora mismo contaba con una especie de estructura plana y ancha en medio de ambas grandes hombreras, con tres líneas en el frente justo por encima de una anilla en el centro del pecho de la cuál surgen dos pares de mangueras que se conectan con la espalda. Siendo dos de estás que rodeaban la estructura plana de la cabeza y las otras dos por debajo de las axilas.
– ¡Knock, Knock! – habló aquella criatura, erguida sobre dos piernas, de considerable altura mientras parecía mirar a ambos jóvenes. Luciendo una altura de poco más de dos metros de alto. Quedando en medio de los dos jóvenes y su única vía de escape – ¿Quién es? ¡Es NRG!
El armatoste levanta su guantelete derecho, el más grande, frente a este antes de ver cómo se calentó en instantes, al rojo vivo, antes de chocar el puño contra el piso, comenzando a transmitir su calor por todo el suelo.
– ¡Salta, estúpido! – Izuku le hizo caso a la IA antes de dar un gran salto, alejándose de la caldera humanoide.
– ¡Géiser de lava! – sin embargo, aún estaban en rango de aquel ataque.
Literalmente, el piso alrededor del armatoste hizo erupción, convirtiendo el concreto del suelo en lava ardiente, haciendo que Izuku se salve por poco.
– ¡Ah¡ ¡Caliente, caliente! ¡Muy caliente! – clamó Akugami entre sus brazos mientras Izuku analizaba con su mirada aquella caldera.
– ¡Chico! ¡Toma a la exhibicionista y sal de aquí! – advirtió la IA con premura – ¡Si ella se queda aquí, morirá por la radiación!
Era cierto, pues las lecturas en su cabeza le decían que estaba a prácticamente nada de un reactor nuclear a punto de estallar.
– ¡Midoriya! –
PEW!
ZWOOOON!
Sin embargo, Izuku tuvo que salir de su tren de pensamiento antes de esquivar, por poco, una especie de rayos que salieron de las ranuras del Zoanoid blindado, rozado pero quemado ligeramente su hombro.
Si eso hizo con solo pasar muy cerca… no debe dejar que lo toque o…
– Así que… tu eres la "molestia" de el imbécil de Sonoda quiere que me encargue antes que lleguen los Jefes ¿Eh? – habló aquella Zoanoide con una voz áspera, pero claramente femenina, mientras la armadura en su brazo aún ardía al rojo vivo – ¿Sabes? aqui entre nós… espero que lo castiguen, alguien tiene que poner su lugar ese cabrón de mierda por una vez, jejejeje…
Dice la autoproclamada "NRG" mientras camina sin preocupación a la par de aquella risa macabra.
– Así que… ¿Por qué no bajas a tu sudorosa y exhibisnista amiga…? – dijo refiriéndose a Akugami en los brazos de Izuku, mientras la temperatura del lugar aumentaba a niveles absurdos – Y tenemos nuestro encuentro como debe ser… – apretó su puño incandescente, generando chispas con el simple movimiento de sus dedos, acentuando su amenaza al hacer que sus ranuras brillen con intensidad.
– ¡¿Qué fue lo que dijiste de mí, caldera con patas?! – Izuku sostiene a Daidouji para evitar que siquiera toque el suelo, ya que la chica tenía el ímpetu suficiente para querer pelear contra NRG. Incluso en su estado actual – ¡Solo espera, armatoste de segunda!
– Hmmm, tierno – las palabras del reactor parlante sacaron de quicio aún más a la chica. Sin embargo, la misión era primero – Suficiente charla, ahora…
– Oh-huh – Izuku sabía lo que se venía.
– Muéstrame si realmente eres tan "temido" por ese juguete tuyo – Termina de decir, poniéndose en posición de defensa, lista para cargar contra él mientras toda su armadura se enciende al rojo vivo, por las altas temperaturas, aumentando el calor y la intensidad de la radiación en todo el sitio.
– lo siento, Akugami-san –
– ¿Eh? ¿Por qué te disculpa…? ¡AHHHHH!
NRG se lanzó hacia ellos en una embestida directa, obligando al dúo a separarse. Izuku lanzó ligeramente a su compañera de clases en una zona libre de lava en el suelo, poniéndose uno al lado del otro, mientras que el tanque viviente atraviesa la pared tras pasar a ambos de largo.
HSSSS!
Sin embargo, pasó lo suficientemente cerca para afectar la armadura de Izuku, la cuál humeaba por las altas temperaturas que emite esa lunática de hojalata.
Demonios, incluso pudo ver qué su segunda chaqueta del uniforme fue rostizada, obligando a Akugami a quitársela y quedando nuevamente expuesta.
– Eh, no es por presionarte, galán, pero te recuerdo que esa cosa emite alto niveles de radiación – Veritax se pone a su lado – Así qué, a menos que quieas que tu nueva amiguita aquí presente tenga cáncer y termine calva por la quimioterapia, tienes que alejarla de aquí… ¡Ya!
– ¡Akugami-san! – Izuku llamó la atención de la chica, quién trataba de apagar la chaqueta en llamas inútilmente – ¡Tienes que irte de aquí!
– ¡No! ¡No voy dejarte solo! – dios, agradece la lealtad de la chica, pero no era momento para esto – ¡¿No te lo dije antes?! ¡Además, no voy a dejar que esa tetera con patas se salga con la suya!
PEW!
– ¡Agachate! – le ordenó a la chica, dejando pasar así el láser radiactivo de aquella caldera andante.
ZWOOOON!
CRACK, CRACK, CRACK!
– ¡Cuidado! –
Izuku se abalanzó sobre Akugami, cubriendo a ésta de escombros que habían caído sobre él.
– ¡Midoriya! – Sin embargo, Akugami se sorprendió al ver lo que hizo. Pues literalmente se había lanzado a salvarla.
– ¡Tienes que irte de aquí! – Izuku se quitó los escombros de encima antes de tratar de buscar una salida tras tomar del brazo a la chica. – ¡Ahora!
– ¡No, no me iré! – la chica, tan obstinada como siempre, se negó al soltarse del agarre – ¡No sin pelear!
– ¡No es momento para esto! – Izuku comenzó a ver por qué era rechazada en la escuela – ¡Muévete!
– ¡Ahhh! –
CRACK!
Izuku tomó nuevamente a la chica antes de saltar al tercer piso, esquivando otra embestida de la mujer tanque, mientras dejaba libre a la chica.
– ¡Bien, hay que pelear! – insistió ella, yendo a por una vara de hierro en el suelo.
– ¡No! ¡Tú no entiendes! – Izuku, obviamente le detuvo y le quitó el hierro de sus manos antes de lanzarlo por ahí.
– ¡¿Entender qué?! – ella insistió y volvió a tomar otro del suelo, resultando nuevamente en ser arrancado de sus manos y alejado – ¡¿Qué hay que entender, Midoriya?!
– ¡Es muy peligroso que tú estés aquí! – Izuku comenzó a buscar una salida, pero la chica se negó a seguir sus órdenes.
– ¡Puedo cuidarme sola ¿Sabes?! – espetó con molestia.
– ¡No, no puedes! – Izuku se negó a escucharla – ¡No contra ellos! ¡Son más peligrosos de lo que aparentan!
– ¡Oye! ¡Yo puedo con esto! – ella le golpeó en el hombro – ¡¿Por qué no podría?! ¡Somos dos contra una! ¡Podemos vencerla!
– ¡Es más complicado que eso! ¡Entiende! –
– ¡¿Entender?! ¡¿Entender qué?! –
– ¡Ella es Radiactiva, Akugami! –
– ¡¿Es que?! –
– ¡Esa cosa es prácticamente un reactor nuclear andante! – finalmente espetó Izuku al ver qué ella no respondía como antes, dándose cuenta del verdadero peligro en el que estaba – ¡Y no quiero que alguien tan linda, bonita, sexy y amable como tú termine yendo con un oncólogo de por vida por mi culpa!
CRACK!
– ¡DEJA YA DE FLIRTEAR Y PELEA! – Justo al decir eso, un brazo atraviesa la pared de al lado dónde estaba el peliverde. siendo este apresado por el cuello con aquella enorme mano derecha incandescente.
– ¡Escapa de aquí, Akugami! – trató de quitarse la mano de esa caldera radiactiva, pero era jodidamente fuerte. Haciendo que la chica cayera de sentón, incrédula aún por lo que estaba pasando – ¡Vete ya, tonta!
CRACK, CRACK!
Fue lo último que dijo antes de ser arrastrado hacía el muro, atravesando este y dejando sola a la chica.
– ¡No! ¡Midoriya! – al ver como fue arrastrado pone su mano en el bolsillo de su chaqueta para hacer una llamada…
Solo para notar lo obvio.
Su teléfono estaba en su chaqueta…que fue desgarrada en la habitación de antes… qué fue incendiada por esa cosa…
.
.
.
… Su papá la va a sermonear por ser irresponsable, su mamá la va a matar por perder y huir cobardemente.
O peor aún, su hermanito se burlará de ella por semanas.
O todo eso y más porque le destruyeron el único teléfono que había tenido desde qué, literalmente, entró a secundaria.
Pero eso no era lo más preocupante.
– ...mierda – sino "ellos" al perder la señal de este.
Era oficial. Ellos estaban en camino.
Odiaba su suerte.
Tras haber ingresado a otra habitación, Izuku es chocando contra el suelo por aquél puño incandescente, solo para luego ser azotado contra el techo para luego ser arrojado contra otro muro y terminar atravesando la pared.
Sin embargo, su cuerpo se deslizó hasta chocar en el lado extremo de la habitación. Pudiendo levantarse a duras penas y ponerse en posición de combate, a ver si toda esa simulación que sufrió en la noche daba resultado el día de hoy.
Rayos, y eso que apenas era Jueves.
– ¡Heat Wave! –
Pudo escuchar a la maldita cafetera radioactiva gritar eso justo antes de quitarse del camino tras aquel ataque. Pero, aun así, Izuku pudo sentir la fuerte ola de calor detrás suyo, solo para ver qué, dónde estuvo parado, todo empezó derretirse antes de volverse más lava y chorrear al piso de abajo. Exhalando una llamarada por el incendio en la planta baja de aquella fábrica.
Sin embargo, los pesados pasos de su oponente le alertaron. Se escuchaban como una especie de campanas pesadas y duras acompañadas por el olor quemado en el aire, bajado su brazo gigante que aún ardía al rojo vivo.
–Vamos intenta defenderte un poco amigo – retó la Zoanoide femenina, haciendo que Izuku sude frío, irónicamente, ante esta ardiente situación – oh, y no te preocupes en ser rudo conmigo – ella abrió los dos brazos para mostrar que estaba dispuesta a recibir cualquier ataque – Tengo una buena resistencia…
– Bien, esa frase hubiera quedado perfecta de otra manera –
– ¡Ya callate! – gritó el peliverde en la armadura, harto por los comentarios fuera de lugar de Veritax, de que tuviera que pelear, otra vez, al día siguiente contra esta misma organización que le acosaba antes de que él lo supiera, teniendo que lidiar ahora con una especie de tanque radiactivo viviente y, posiblemente, hedonista.
Claro, uno podría pensar que pese a que el amortiguador mental le permite evitar sufrir los efectos que le perjudican mentalmente, no quiere decir que quitará el estrés que tiene ahora mismo.
Aunque, el lado positivo de esta situación, es que sólo quiere golpear lo más duro que pueda encontrar para poder así desquitarse, aunque sea un poco, de toda esta mierda de porquería que le había pasado.
Y no lo malentiendan, él es alguien con valores y nunca dañaría a una mujer.
¡Pero el descargo de la ira es unisex!
– Eh… No es así como va la frase, niño –
– ¡HYAAAAAAAAHHHH! –
En una ráfaga de velocidad tal que incluso su enemiga se sorprendió, Izuku se puso frente a NRG, dando un potente puñetazo en su cara blindada, pese que ni la abolló ni un poco, pero sí lo suficiente para sacarla de balance.
Sin embargo, la maldita lata con patas era dura como el demonio, y eso lo demostró al contraatacar con un puñetazo con la zurda, ardiendo ésta al rojo vivo, justo en el torso. Haciendo que la zona donde se encontraba la armadura se vea afectada ligeramente.
Aunque eso no detuvo a nuestro peliverde, quién comenzó a contestar el golpe, dando un codazo con la zurda en la cabeza de NRG del lado izquierdo de su casco, justo donde no podía verla.
Funcionó.
Pero la maldita mujer de hojalata se levantó para tratar de embestir a Izuku, solo para que esté, finalmente, se ponga a su derecha y termine esquivando el ataque antes de contestar con una serie de golpes y patadas en el costado derecho de la Zoanoide.
Tres en el casco y un rodillazo en la zona de las costillas. Solo para ser golpeado por el enorme derechazo de la maldita cafetera andante, alzando los dos brazos para amortiguar el impacto, lo que le hizo retroceder un poco antes de volver a recibir otro ataque del puño ardiente de la zorra enlatada, logrando agacharse a tiempo y, aprovechando su baja estatura, lograr darle tres golpes en secuencia con ambos brazos en la zona del estómago.
Sin embargo, nada parecía afectar realmente aquella armadura.
NRG, rápidamente, dió un golpe con la zurda antes de que el maldito enmascarado lo esquive para después ponerse debajo de su guardia, saltando antes de darle tres patadas en secuencia, dirigidas alrededor de su torso, lo que terminó empujándola hasta lograr que atraviese otra pared del edificio, haciendo qué toda la estructura tiemble, sumado al incendio de abajo es cuestión de tiempo que todo el edificio colapse o termine llamado la atención.
Atención más de la deseada.
Suerte que era un lugar bien apartado y que Izuku estaba tratando de alejarla de donde había dejado a Akugami.
Sin embargo, la maldita no parece querer ceder ante su misión.
– Nada mal, amigo, pero en serio ¿Solo sabes golpear? – dice NRG levantándose de los escombros y con su armadura prácticamente intacta, no tiene ni un sólo rasguño – ¿O solo eres otro pobre fanboy que imita el estilo de pelea de ese maldito fósil que tienen como el número 1? porque te falto el Smash, muchacho…
– No eres nadie para hablar, cafetera de segunda – Izuku aún estaba en guardia, había decidido no usar sus "cuchillas láser" debido a que quiere evitar que la maldita tenga alguna fuga de radiación y termine contaminando todo alrededor – Además, ¿Quién eres para decir eso? Ni siquiera tienes ese derecho…
NRG comenzó a caminar y empezó a generar calor, dejando al rojo vivo en su mano gigante – ¡Ja!, claro que lo tengo, niño – clamó mientras el resto de su cuerpo comenzó a verse al rojo vivo – si realmente fuera tan bueno como dice, la guerra contra El Arquitecto no hubiera terminado en tragedia y los 7 no se hubieran disuelto…
Izuku no puede evitar recordar ese evento infame en la historia que marcó a la humanidad, tanto para bien como para mal.
Un villano, uno al que jamás se le pudo ver ni la cara, ocasionó uno de los ataques más brutales e indiscriminatorios del mundo, no con un ejército de Villanos perfectamente entrenados o un poderoso quirk de nivel Omega.
Sino con un ejército de máquinas, máquinas que fueron conocidas como los Mecanoides. Robots de combate diseñados para emular Quirks de un modo limitado pero no quita el hecho que podía luchar y acabar a héroes como villanos mediante una programación bizarra la cuál aún se estaba investigando.
Como si fuera sacado de un cómic, este desgraciado atacó ciudades enteras a lo largo de toda la costa del Pacífico. Ciudades como Lima, Cabo San Lucas, San Fransokyo, Anchorage, Seattle, Vladivostok, Tokio, Seúl y Hong Kong quedaron en ruinas.
Fue necesaria la intervención de decenas de ejércitos de todo el mundo y de héroes y vigilantes ante la oleada de Mecanoides que azotaron el mundo. Y cuyo impacto se vive incluso a día de hoy al ser las IA's y la tecnología de robótica reguladas por la convención de Ginebra. Así de grave fue el asunto.
Y eso es algo qué la sociedad Metahumana recordará, qué, pese tener un quirk, seguimos siendo humanos, vulnerables a todo tipo de armas y tecnología bélica.
Es así qué, al final, una bala sigue siendo una bala.
Los Mecanoides, hechos por el Arquitecto, lo demostraron con el recuento de todas las bajas y naciones destruidas y arruinadas por aquella marea de metal y artillería que destruyeron todo a su paso.
Pese a aquel evento hace casi 16 años, al final, se lograron muchos beneficios que terminaron ayudando al desarrollo tecnológico tras la derrota y muerte del Arquitecto, haciendo que la humanidad se saltará casi los 2 siglos de tecnología estancada y…
– ¿Estás…estás murmurando? – Dice NRG bastante extrañada porque podía escuchar el murmullo que Izuku estaba haciendo en plena pelea.
– ¡Lo siento! Lo hago cuando estoy muy nervioso y… –
–¡No te disculpes con el enemigo y mátala de una puta vez! – la voz fría y directa que Veritax le hizo quitar la incomodidad qué sentía se borró al instante, e Izuku finalmente termina por volver a lo importante.
Justo en ese momento NRG liberó otro rayo de su "visión de calor" por entre sus rejillas, haciendo qué Izuku se agache y corre directamente hacia ella, extendiendo su brazo izquierdo. Cosa que no era más que una finta antes de sentir como la rodilla derecha del enmascarado golpeó su abdomen con tal fuerza que le hizo dejar de disparar antes de sentir como el brazo derecho del mocoso le había rodeado por el abdomen antes de azotarla de espaldas contra el suelo. Subiéndose sobre ella casi de inmediato y vuelve a lanzar una oleada de golpes al pecho del armatoste nuclear.
– ¡Es inútil, niño! – NRG, sin embargo, cerró el puño derecho antes de calentarlo y golpear al mocoso enmascarado con tal fuerza que Izuku salió, literalmente, volando al otro lado del cuarto. Reponiendose al instante para ver otro puño acercarse hasta él, obligándolo a agacharse y luego apoyar sus manos sobre el suelo, dando una vuelta de carro lateral antes de tomar a la mujer caldera por la cintura y, rápidamente, aplicar la fuerza para hacer otro suplex y… – ¡Ni lo pienses!
CRACK
NRG, aprovechando su altura, interpuso su brazo gigante y, al aterrizar sobre sus piernas, se impulsó desde el suelo, con Izuku en su espalda, impactando este contra el techo antes de atravesarlo y llegar al piso superior, impactando contra este con tal fuerza que llegó a estrellarse contra la viga del techo, doblando está con el impacto y obligando al peliverde enmascarado a soltar a su enemiga. Quién aprovechó y tomó al mocoso con la mano ardiente justo por el cuello.
– ¡Así es como esto se hace, estúpido! –
CRACK
Tomando a Izuku y, usando nuevamente su peso, NRG tomó al enmascarado y lo puso debajo suyo, impactando y quebrando el suelo de la fábrica al usarlo como ariete y, al mismo tiempo, creando otro agujero por el que la mujer blindada atravesó, sosteniendo firmemente a Izuku mientras esté trataba de soltarse, sintiendo el calor finalmente ser tan bochornoso mientras una alarma sonaba fuertemente en su cabeza.
– ¡Niño! ¡Tienes que vencerla, la armadura no puede resistir tanta radiación! – Veritax no ayudaba para nada.
CRACK!
CRACK!
PUM!
Atravesaron dos pisos más antes de impactar contra la zona del incendio, justo donde antes estaba el auto de los malditos de Cronos que los secuestraron. Creando un pequeño cráter antes de ser lanzado contra esa chatarra en llamas mientras los sensores de calor estaban como locos.
CRASH!
– ¡Dame más pelea! – dijo NRG antes de chocar sus puños ardientes, causando más chispas antes de ir contra Izuku.
– ¡Niño! – Veritax clamó preocupada antes de ver cómo Izuku, usando la chatarra quemada como plataforma, se impulsó contra el techo de la fábrica, atravesando el mismo y, por suerte, esquivando a la locomotora atómica por un pelo.
Sin embargo, su aspecto era deplorable.
La armadura si bien podía regenerarse, actualmente parecía estarse derritiendo al grado que lucía como cera derretida mientras algunas zonas borboteaban. Teniendo la marca de quemadura en forma de una mano gigante aún alrededor de su cuello mientras el peliverde trataba de recuperarse de esa sacudida. La radiación finalmente le comenzó a afectar.
– Rayos… y yo que creía que Bakugou era un pesado – no pudo evitar la comparación mientras sentía como la armadura comenzó a regenerarse, mucho más lento de lo que debería.
– ¡Niño, la radiación ha comenzado a afectar el proceso de regeneración de tu cuerpo, no solo la armadura está comprometida! – oh, genial, lo que le faltaba – ¡Debes escapar ahora antes de que tú cuerpo sufra los efectos nocivos!
– ¿No dijiste que ya era indestructible? – dijo Izuku antes de levantarse del suelo y comenzar a planificar algo más que solo lanzar puñetazos y patadas.
– ¡Dije que eras indestructible ante golpes y ataques fatales, la radiación es otra cosa! Es de las pocas cosas que aún te pueden afectar, no sólo a ti, sino también a los que te rodean después ¡Y no ayuda que tú enemigo sea la encarnación de Chernóbil versión enlatada! – Veritax lo dejó claro, ya era una situación de vida o muerte.
Otra vez.
CRACK!
THOOM!
– No hay de otra – dijo antes de ver cómo su enemiga atómica había destruido el suelo, otra vez, de un salto. Aterrizando frente a él mientras podía sentir una sonrisa de locura y frenesí detrás de esa coraza atómica – Veritax, hora de usar el sistema de armamento Holocinético – anunció Izuku antes de rodar para esquivar otra embestida de la lunática de armadura termonuclear.
– ¡Estás loco! ¡Aun no estás listo, chico! – le gritó la IA mientras Izuku comenzó a esquivar los golpes ardientes del armatoste mientras retrocedía y trataba de contraatacar como podía, tratando de vislumbrar un plan o algo para evitar morir aquí– ¡Apenas y dominaste las cuchillas de corte! ¡¿Acaso finalmente la radiación te afectó el cerebro?!
– ¡¿Crees que no lo sé?! – rodó hacia delante para luego patear por detrás de la pierna izquierda de NRG, haciendo que caiga de rodillas antes de patearla nuevamente pero en la espalda para luego salir corriendo antes de saltar por el agujero en el techo, regresando a dónde había dejado a Akugami.
No había rastro de ella.
– ¡Bien, logró escapar! – dijo antes de suspirar y reponerse nuevamente.
CRACK!
THOOM!
Sin embargo, la locomotora nuclear no parecía rendirse.
– ¡Veritax, el armamento! – anunció Izuku antes de ponerse en pose de combate – ¡Ahora, ya!
– ¡Bien, como quieras! – dijo antes de que toda la armadura se viera rodeada por un aura verdosa iridiscente antes de desaparecer mientras los ojos de la armadura brillaban con intensidad – ¡Solo no me culpes si mueres!
– Eso no sucederá – Izuku se preparó, hora de subir el nivel – ¡No hoy!
– ¡¿Con quién carajos estás hablando?! – NRG disparó otro rayo de energía por sus rendijas antes de sentir como era golpeada por algo enorme, cayendo de espaldas mientras sentía, por primera vez, que algo realmente le había hecho daño.
Creyendo que iba a ser otro golpe del chico, no se molestó en bloquear siquiera el ataque. Sin embargo, no fue hasta que se paró nuevamente es que vio como, en el antebrazo del mocoso, se extiende una cuchilla qué adornaba su armadura y esta empezó brillar de una forma iridiscente, como si estuviera siendo cargada y…
Oh, no…
– ¡TOMA ESTO! – Dijo Izuku antes de lanzar un corte con la cuchilla, disparando entonces una hoja de energía verde que iba directamente hacia ella.
SWON!
Haciéndole un corte en diagonal, justo en su torso superior, NRG fue lanzada contra el muro detrás suyo al sentir una especie de explosión justo en aquella zona de impacto. Dejándola congelada, irónicamente, por la sorpresa de aquel ataque.
Sin embargo, tras reponerse de aquel ataque notó como, en su armadura, había una rajada que corría desde sus costillas derechas hasta el hombro izquierdo.
Esto sorprendió a Izuku, negativamente claro, al ver cómo el calor emanaba por la rajada como si fuera una fuente de agua, mientras las lecturas de radiación se dispararon nuevamente.
– ¡¿Pero qué hiciste, imbécil?! – dijo Veritax al ver las lecturas de energía – ¡La radiación ha aumentado drásticamente! ¡Tienes menos de 3 minutos antes de que la radiación te comience a afectar permanente!
– ¡¿Cómo iba a saber eso?! ¡Dijiste que la mate cuánto antes y…! –
– Jeje… – sin embargo, una risa irrumpió la discusión entre IA y usuario – Jejejejejeje….
Una risa turbia y espeluznante… proveniente de no otra más que de la propia NRG.
– Oye… ¿Estás…? – Izuku temió lo peor antes de preocuparse por la mujer tanque.
– ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡INCREÍBLE! ¡VERDADERAMENTE INCREÍBLE! – sin embargo, retrocedió solo para luego verla reír de forma demencial y gritar mientra la abertura del corte libera destello de luz y vapor, como si algo más fuese a salir de ahí dentro.
– Esto… no es bueno – dijo Veritax al ver a la Zoanoide femenina actuando como una lunática.
– ¡Tu… ¡Tú la cortaste! – anunció ella con cierto éxtasis mientras se queda en shock aún procesando todo lo que acaba de pasar – ¡Lograste cortarla! ¡LO LOGRASTE! ¡FUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Por unos instantes, la gigante atómica se quedó completamente inmóvil tras reírse como una desquiciada, mirando a Izuku con extrema incredulidad. Pero, en su mente, estaba tardando en procesar lo que acababa de suceder que lo único que hizo fue reír.
El corte, limpio y preciso, brillaba con destellos de luz incandescente mientras el calor interno de su cuerpo escapaba en forma de vapor, emitiendo un sonido silbante. Cómo el de un ferrocarril antiguo.
La mirada de NRG baja lentamente hacia su torso, donde la cuchilla de energía de Izuku le ha abierto una profunda herida, y el brillo intenso de la energía de su armadura comienza a escaparse por la abertura. Siguiendo sin líder creerlo hasta que tocó el corte y pudo confirmarlo.
– ¡Sigue! – murmura NRG antes de poner su mano normal, la izquierda, sobre su pecho para luego gritar, con éxtasis: – ¡Vamos, sigue!, ¡Anda, continúa! ¡Córtame, destruyeme! ¡Hazme pedazos!
– ¡¿Acaso eres masoquista?! – zuku, inesperadamente, se quedó perplejo ante lo que oía. Es decir, su oponente le pide, literalmente, que la ataque con todo, claro, diciéndolo de forma algo no muy correcta que digamos.
– Sabes, cambie de opinión, no la mates – La IA le repentinamente al ver la situación en la que ambos se habían metido. – Esa abertura que hiciste emite altos niveles de radiación… – dijo antes de analizar mejor a la Zoanoid, descubriendo algo extremadamente perturbador.
– ¡Otra vez lo mismo! ¡Ya me lo dijiste! – Izuku estaba bastante harto de que le repitiera lo mismo como disco rayado.
– Escúchame, si liberas lo que sea que esté dentro de ese armatoste, tendremos otro tercer impacto en Japón, chico…
– ¡Oh, claro! ¡Solo eso me faltaba! – Izuku desactivó la cuchilla en su antebrazo antes de comenzar a buscar la salida de este sitio. Lo último que quiere es que una masoquista termonuclear, literalmente, sea liberada en Japón.
¿Ironía? ¿Dónde?
Sin embargo, de repente toda la sala comenzó a sacudirse con fuerza. El edificio, ya de por sí estaba debilitado por las explosiones y el incendio en la planta inferior, junto con el concreto fundido, o mejor dicho, el magma que provocó la Zoanoide blindada. Todo eso había afectado la estructura entera y ésta había comenzado a ceder.
CRACK!
CRACK!
CRACK!
Izuku, desesperado por aquel sonido, comenzó a mirar a su alrededor, notando como las vigas comenzaron a crujir y a resquebrajarse sobre su cabeza junto al suelo debajo de ellos. Sintiéndose como si fuera a desmoronarse en cualquier momento, si le sumas el calor insoportable, ya hubiera muerto si seguía siendo un humano normal.
Aunque, ahora mismo, dudaba si pudiera sobrevivir incluso con sus mejoras biogenéticas.
– A menos que quieras ver otro Hiroshima en primera fila por liberar lo que sea que haya ahí dentro ¡Es mejor largarnos de aquí, chico! – señaló Veritax antes de irse en dirección opuesta a su enemigo.
– ¿Vas a huir? – dice NRG, algo decepcionada y molesta por la decisión del mocoso – Puedo alcanzar a tu amiguita, ¿sabes? – sus palabras hicieron que el imbécil enmascarado se detenga de golpe – tal vez te incentivé un poco si te hago escucha los gritos de esa zorra cuando la incinere con mi…
CLAAANG!
CLANK!
CLANK!
CLANK!
– ¡No te atrevas! – gritó Izuku con su voz cargada de ira tras cargar contra NRG, quien apenas si tuvo tiempo de levantar su guantelete enorme para bloquear el impacto, sintiendo la serie de golpes contundentes del mocoso que comenzaron a abollar su casco, tratando de bloquear la hondonada de puños con su enorme manopla.
Sin embargo, no contó con la potencia de aquella embestida le hiciera atravesar varios muros de la fábrica, lanzando el enorme armatoste por varios metros hacia atrás, estrellándose finalmente contra la pared de metal del almacén donde se encontraban ahora mismo.
Pero, sorprendentemente, NRG, tambaleándose por el impacto, continúa riéndose de manera siniestra y lúgubre, incluso con su guantelete chisporroteando por el daño al estar tan doblado que parecía imposible reconocerlo a simple vista.
– Ya veo del porqué quieren la unidad cuántica de vuelta, nadie pudo romper o abollar esta maldita prisión que tengo por armadura… – dijo de forma lúgubre y espeluznante – y los que sí podían, no quisieron libérame…
Izuku ignoró sus palabras, ya que su mente estaba concentrada en una sola cosa: salir de aquí cuánto antes y enterrar esa loca viva en los escombros.
Odiaba matar, pero ella sabía sobre Akugami, y si no la detenía aquí y ahora, nunca se perdonaría por poner a la única persona que lo trató como otro humano en un peligro mortal como este.
Debía terminar todo aquí… Y ahora.
Momentos antes.
La carretera abandonada de la antigua ciudad era parte de un sistema de comunicación entre las ciudades reconstruidas por la guerra del Arquitecto. Alrededor del globo, decenas de ciudades como esta, prósperas y con un gran porvenir quedaron en ruinas y sin remedio. Dejando múltiples caminos abandonados que fueron deshabilitados para mantener a la población a salvo de aquellas zonas y urbes fantasmas, siendo ahora mismo un lugar perfecto para las pandillas y villanos que huyen de la policía y de los héroes en las nuevas ciudades como Musufatu.
Claro, dichas zonas dejaron de ser constantemente vigiladas gracias a las normativas de la Comisión de Seguridad Pública de Héroes. Alegando que era un desperdicio de dinero y recursos rastrear y vigilar éstas zonas 24/7, también debido a que era de conocimiento público que aquí se ocultaban la mayoría de los villanos al por mayor. Así que no tenía nada de sentido gastar dinero del erario público en vigilancia y rastreo, siendo así que este sitio era prácticamente tierra sin ley y un blanco recurrente para las investigaciones necesarias para los héroes.
Hipócritas.
Claro, como siempre, aquí se realizaban toda clase de fechorías por las que la gente va a prisión. Cosas como venta de Drop y Trigger, secuestros, tráfico de armas o de tecnología de soporte, decenas de otros delitos y más.
Todo aquí se podía conseguir con el precio adecuado, y no siempre era dinero lo que se aceptaba.
Muchos increparon a la CSPH por la falta de regularización de los Villanos ya que ellos eran los únicos encargados de la diligencia en materia de héroes profesionales, lo que hizo que muchos, en internet, teoricen que habían hecho esto deliberadamente para tener un lugar de dónde sacar a Villanos para pelear contra los héroes. Prácticamente haciendo que todas las peleas, hazañas y todo lo que hicieran los héroes profesionales fuese planeado con antelación y con una ejecución impecable.
Aunque esa teoría era bastante popular en múltiples foros de la internet, no había nada que la corrobore más allá de la especulación hipotética y detallada de gente qué, aparentemente, no tiene vida social.
Sin embargo, eso no quita el hecho de que ésta sea una zona roja para todos los civiles ya que solo a los peores villanos o criminales comunes se les ocurriría venir aquí para escapar de la ley con cierta seguridad.
Es por eso qué, cuando el transpondedor del teléfono de Daidouji Akugami dejó de emitir su señal, justo en la antigua zona industrial, es que las alertas rojas sonaron entre sus amigos.
Y, obviamente, había alguien entre ellos que no iba a quedarse sentada de brazos cruzados.
BRRRRRRRNNNNNNNN!
Cruzando a toda velocidad por aquellas viejas carreteras de la zona, un vehículo se aproximaba a la última ubicación de la señal de Daidouji Akugami que emitía su teléfono.
El vehículo en sí no era otro más que una especie de motocicleta de color morado, dejando no más que un borrón de velocidad mientras surcaba a más de 180 Km/H por aquel sistema de distribución vial obsoleto y fuera de los límites estatales modernos.
La moto en sí, diseñada con una forma bastante particular, contaba con una apariencia algo más futurista que deportiva, ya que el piloto se encontraba maniobrando con dos placas unidas a una guía similar a una especie de brazo mecánico recubierto con una placa amarilla de lo que parecía ser fibra de vidrio sobre alguna especie de placas de metal en forma de ganchos, unidas a uno de los dos pares de ruedas cuyas llantas eran de color amarillo neón brillante, dos al frente y dos detrás. Con lo que parecía ser una especie de hélices en los rines de las cuatro llantas unidas a dos ejes conectados a dos pares de brazos mecánicos simétricos con amortiguadores en cada uno de ellos recubiertos de placas moradas deportivas de tono vibrante que le daban un aspecto aerodinámico.
Sin embargo, el chasis deportivo del mismo color que las placas dejaba entrever las uniones de los brazos mecánicos, las cuales eran articulaciones mecánicas móviles que permiten a la moto amoldarse a las curvas con tal naturalidad que el piloto que conducía está cosa tenía ambas manos en las manivelas independientes a modo de manubrios permiten una estabilidad única.
Sin embargo, y al frente del chasis, justo donde deberían estar el velocímetro y el medidor de la gasolina, se encontraba una pantalla holográfica en forma de media luna debajo del parabrisas amarillo, mostrando una interfaz que tenía marcadores de velocidad, batería, un mapa y más cosas que un vehículo promedio no debería tener.
Además de que la moto era grande.
No enorme, pero sí considerablemente más grande que el promedio.
Aunque, al parecer, al piloto de aquel vehículo no parece importarle demasiado. Ni el ir a más de la velocidad máxima permitida en el país. Es decir, ¿Quién iría a más de 100 kilómetros por hora?
Bueno, alguien cuya mejor amiga estaba pérdida en una zona muy peligrosa. Obviamente.
Quién navegaba por aquellos caminos de asfalto abandonados por el hombre no era otra más que una chica que iba montando aquel vehículo a toda velocidad mientras surcaba las enredadas carreteras de lo que antes fue un distribuidor vial muy mal diseñado. Notando una notificación en la pantalla, mostrando el logo de una llamada entrante, oprimiendo una serie de botones en aquellas manivelas, las cuales más bien parecen ser nudillos de bronce con botones y palancas ocultos por los dedos, antes de contestar, mostrando una pantalla holográfica con un pico de sonido mientras alguien hablaba por el otro lado de la línea.
– [¡BiBi! ¡Te dije que nos esperes!] – era la voz de alguien que estaba claramente distorsionada, pero era evidentemente masculina, ya que parecía haber sido modificada para sonar intimidante y tenebrosa – [Toad y Argit van para allá para apoyarte, ¡No intentes nada estúpido hasta entonces!]
– ¡¿Estúpido?! – contestó ella claramente molesta, notando que su tono de voz era algo masculino para ser una chica – ¡La señal de Dai-chan se perdió en ese lugar, Edgar! ¡No voy a dejarla a merced de quién sea que la haya secuestrado! ¡Así que no me digas qué hacer ahora mismo!
– [¡Espera, BiBi, no cuel…!] – ella cortó la llamada de inmediato mientras daba una vuelta antes de ir por el segundo nivel de la carretera qué daba a un largo tramo recto mientras recibía otra llamada.
– [Lo lamento mucho, Cherri, pero te recuerdo que no sabes nada sobre lo que le pasó a Daidouji más allá de su última ubicación!] – habló otra voz, distinta. Ésta era bastante clara y se notaba que era alguien normal, una fémina que sabía japonés pero tenía un acento francés muy marcado – [Además, según revisé, la última señal del transpondedor fue cerca de una zona de fábricas abandonada a las afueras de la antigua ciudad]
– ¡Dime algo que no sepa, Panda! – dijo la piloto mientras miraba, en el visor de su casco morado, una pantalla que mostraba un mapa donde se encontraba la ubicación de la señal.
– [Bueno, yo diría que necesitas activar el modo anti Radiación en tu traje, Cherri] – dijo mientras la tal Bibi, con su casco aerodinámico de carreras de color morado, con lo que parecía ser un visor amarillo con una calavera tallada en éste, corría por la carretera elevada antes de notar que está había colapsado a poco más de milla y media más adelante de dónde estaba.
– ¡¿Qué quieres decir con eso?! – preguntó mientras se preparaba para el salto – ¡Tú misma lo dijiste, es una fábrica! ¡No debería haber ningún reactor en la zona! – revisó el mapa y la planta nuclear más cercana estaba al otro lado de la costa, a más de 30 kilómetros de su ubicación actual.
– [Bueno, a menos que los satélites estén fallando de forma simultánea, lo cual dudo mucho que pase, las lecturas muestran que la zona parece tener una concentración de energía similar a la de una fuga de radiación de una planta nuclear] – las palabras de la tal Panda alertaron a la chica, quién rápidamente se preparó para el salto al acercarse más y más al borde.
– ¡Entonces no hay tiempo que perder! – dijo al momento de acelerar y preparar sus "manubrios" mientras activaba otra configuración en los botones de estos, antes de ver el diseño de su moto, girando en sentido contrario a las manecillas del reloj en su pantalla, mostrando como los dos pares de ruedas se separaban – ¡Dai-chan está en peligro!
Aceleró aún más, yendo más allá de los 230 Km/H. Sin detenerse y, antes de llegar al borde, ella tiró de ambas manivelas antes de dirigirse al vacío de la carretera elevada y…
WIIINCH!
WIIINCH!
TAK, TAK, TAK, TAK, TAK, TAK, TAK!
En medio del aire, Bibi tiró de sus manivelas y, girando estás hacía ella activó el mecanismo de los dos pares de brazos mecánicos, los cuales se abrieron de par en par mientras las ruedas, al final de cada brazo, desplegaron lo que parecen ser una especie de pseudo hélices como los de los drones, convirtiendo así su motocicleta en un vehículo volador el cual, y aprovechando la inercia y el momentum, continúo a toda velocidad por el aire, logrando entonces ver, a lo lejos, una estructura enorme, de más de 50 metros de altura, ardiendo en llamas.
– ¡Allá voy, Dai-chan! – gritó a todo pulmón Bibi mientras iba a rescatar a su amiga.
Daidouji Akugami, por otro lado, empujaba las pesadas puertas del edificio, ubicadas al otro lado del incendio. Logrando abrirlas con todas sus fuerzas, dejando el espacio suficiente para que ella saliera de golpe, cayendo al suelo mientras tose violentamente.
Se arrastró sobre la maleza seca y el barro del suelo, intentando recuperar el aliento pues aquellas puertas estaban prácticamente soldadas por el óxido y la maleza. Le había costado mucho abrirlas, más en medio de un cuarto cerrado con el aire lleno de humo y cenizas. Siendo así que su cuerpo estaba cubierto de hollín y ceniza, con su sostén cubierto de suciedad y prácticamente exigiendo bocanadas de aire.
– Ahora sé lo que se siente imitar… a Toby Maguire en esa película vieja – se dijo mientras pequeños escombros caen a su alrededor debido a la pelea que había en el edificio, mirando como el fuego comenzó a extenderse por el otro lado de la fábrica importante ante esta situación – ¡Maldita sea!
Apretando sus manos en puños, Daidouji se sintió, extrañamente, débil e inútil. No por haber escapado, sino por no haber apoyado más a Midoriya contra esa tetera oxidada.
Sin teléfono y sin forma de contactar con los otros, no podía decirles que estaba viva y solo esperaba poder interceptarlos antes de que fuera demasiado tarde. Suficiente tenía con darle problemas a Midoriya.
Daidouji no era estúpida, sabía que su amigo solo podía darle tiempo para que ella escapara. El hecho de que el enemigo fuera un reactor nuclear andante y que solo Midoriya podía contra ella debido a la radiación le hizo ver qué había cosas contra las que ella no podía lidiar ni de chiste.
Ni siquiera con las habilidades que tenía o con las creaciones de Edgar podría contra esa cosa frente a frente. Y era más que consciente de que debía alejarse de la zona cuánto antes.
Intentó levantarse para correr de las llamas lo más lejos que pudiera, pero no pudo evitar mirar hacia atrás, viendo cómo el edificio se tambalea debido a que su estructura estaba al borde del colapso total.
– Midoriya – musitó al ver las llamas consumir aún más el edificio. Si ella hubiera sabido que el peliverde tenía todo bajo control, nunca se hubiera dejado capturar. Pues, ahora mismo, no era más que un estorbo – rayos, si tan solo yo tuviera…
– ¡Dai-chan! – grita una voz fuerte y familiar desde el cielo, haciendo que Daidouji gire la cabeza rápidamente, mirando hacia arriba, justo a tiempo para ver una moto voladora de color morado aproximándose rápidamente – ¡Voy a salvarte!
– ¿¡BiBi!? – grita Daidouji, reconociendo a su amiga BiBi sobre la motocicleta.
CRASH!
La chica entró como una bala atravesando una de las ventanas superiores del edificio en llamas. Montada sobre su vehículo, directo hacia el caos del edificio al borde del colapso.
FLOSH!
THUM!
BOOOM!
El vidrio de la ventana estalló en mil pedazos cuando BiBi y su moto atravesaron el marco, entrando directamente en el infierno en llamas antes de ver cómo una llamarada enorme fue exhalada por aquel vitral antes de estallar en una explosión enorme que incluso logró sacudir el suelo. Los escombros vuelan por todas partes, creando un espectáculo de caos y adrenalina.
– ¡No puede ser! – Daidouji, llevándose una mano a la frente, se quejó frustrada por la imprudencia de su amiga.
BiBi era valiente, tenaz y algo testaruda, terca como una mula incluso. Pero era extremadamente imprudente y temeraria, al grado de entrar en un edificio a punto de derrumbarse en medio del humo y las llamas completamente decidida a rescatarla.
Claro, ella debía admirar su lealtad a su amistad… pero Daidouji sabe que ahora tiene que volver al interior del edificio.
– ¡Ugh, maldita sea, ahora tengo que entrar otra vez! – exclama Daidouji, con los dientes apretados. Era heróico lo que BiBi hacia, pero muy estúpido, incluso para ella – ¡¿Acaso Edgar no le dijo que no hiciera nada estúpido?!
Sin perder tiempo, Daidouji corre hacia la entrada del edificio en llamas, misma por la que apenas acababa de salir. El calor abrasador y el humo dificulta enormemente su respiración, pero no tiene otra opción.
Su mejor amiga estaba atrapada ahí adentro, a punto de meterse en el fuego cruzado entre un pseudo Kamen Rider y una bomba atómica.
Solo podía rezar por llegar a tiempo y evitar cualquier locura que solo a ella pudiese ocurrirle.
Sin embargo, conociéndola y a su suerte, esto no podía terminar nada bien.
Izuku y NRG siguen enzarzados en su pelea, con el edificio a punto de ser consumido por el fuego a su alrededor. Al grado que las llamas habían llegado hasta ambos.
Los golpes de Izuku son implacables, dándole cada vez con más furia e ímpetu a la chatarra andante, al grado que ahora sí puede doblar la armadura de aquel tanque viviente. Sin embargo, el armatoste era recio a la idea de rendirse, liberando otra vez aquel rayo de calor, cada vez más intenso, desde las rejillas de su armadura, dejando una línea de magma y escombros por dónde pasaba.
Izuku esquivó aquel ataque antes de ser vapuleado nuevamente por aquella cafetera atómica, balanceado su guantelete parcialmente dañado y usándolo como garrote, obligando al peliverde a saltar hacia un lado para esquivar una nueva ráfaga de radiación que ahora también salía de su pecho. Alejándose lo más que pudo de esa cosa mientras el fuego a su alrededor había llegado más allá del techo.
– ¡Chico! ¡Deja de rodar como personaje de Dark Souls y huye de una vez! – Veritax le gritó, pero Izuku no podía simplemente dar la media vuelta e irse de forma graciosa – ¡Si te quedas aquí, serás tú el que visite al oncólogo!
– Y te recuerdo que si no la enfrentó, irá tras Akugami – dijo Izuku al momento de levantarse y prepararse para otro enfrentamiento.
– Sé que quieres ser un héroe y todo eso, chico – las lecturas de la IA le mostraban que está cosa había sobrepasado el máximo punto de seguridad – ¡Pero una cosa es jugar al héroe y otra es el suicidio!
– No moriré, no aquí y no hoy – Izuku no escuchaba razones, no porque quiera ser un justiciero o un vigilante. Sino porque una cosa era que él sufra las consecuencias de su asquerosa mala suerte… y otra era que su mala suerte involucre a los demás – Tengo que derrotarla… antes de que dañe a más gente…
Y estaba dispuesto a todo.
– ¡Bien, es tu funeral! – Veritax dejó de insistirle y, pese a ver las lecturas de radiación por los cielos. Izuku no iba a retroceder.
– Eres demasiado persistente, niño, lo reconozco – la caldera humanoide habló con tono solemne y con algo de respeto en su voz – Pero es hora de terminar con esto… – apretó su enorme manopla abollada antes de que ésta arda al rojo vivo.
– Finalmente estamos de acuerdo en algo, perra de hojalata – Izuku chocó los puños, dispuesto a todo o nada.
– ¡Ja! Como si no hubiera oído eso antes – NRG estaba lista para terminar con ésta pelea.
Ambos estaban listos para finalizar esto y..m
– ¡Voy a salvarte! –
CRASH!
– ¡¿Eh?! –
– ¡¿Eh?! –
– ¡¿EH?! –
Justo cuando ambos se preparaban para dar el golpe final, alguien había entrado por una de las ventanas del lugar, rompiendo repentinamente la tensión del combate.
BiBi, montada en su motocicleta voladora, irrumpió inesperadamente en la escena, embistiendo con su moto a uno de ellos.
THUM!
La moto había cerrado sus brazos mecánicos al momento de estrellarse directamente contra NRG, golpeándola con tal fuerza que logró derribarla al hacerla caer de espaldas contra el suelo.
– ¿¡Pero qué mierda es ésto?! – NRG gritó de sorpresa, mientras BiBi, aprovechando la colisión, saltó del asiento del piloto para aterrizar directamente sobre ella. Más precisamente sobre su casco abollado y deforme.
– ¡Tu, fenómeno de Hojalata! – exclama BiBi, extendiendo su mano antes de qué, de una compuerta secreta en el chasis de la moto, emerja su bate de metal antes de tomarlo con una mano, la derecha, y alzarla en alto, lista para atacar – ¡Dime! ¡¿Dónde está Dai-chan?! ¡¿Qué fue lo que hiciste con ella?!
– ¡¿Quién carajos es "Dai-chan"?! – preguntó la cafetera andante en el suelo – ¡¿Sabes quién carajos soy yo?! ¡Soy NRG! ¡Perra estúpida!
Al ver qué la chatarra abollada no parecía ser inteligente, BiBi gruñó antes de, desde la montura en su moto, buscar a su amiga con la mirada.
Izuku, por su parte, no pudo procesar como una chica, vestida con un traje ceñido hecho de Spandex, con colores morado y amarillo a los costados, con rodilleras de metal, guantes y hombreras asimétricos con estrellas en estás últimas y los mismos colores de su traje, alternados en ambas placas, usando botas altas de color amarillo con detalles en morado y punteras metálicas con suelas moradas y amarillas; así como correas en su cadera y muslo derecho, había irrumpido en el lugar con tal entrada.
Por su parte, la joven motociclista miró a todo su alrededor en busca de la peli anaranjada, usando la interfaz en su casco para buscarla en medio del fuego y los escombros, hasta encontrarse directamente con Izuku, pasando a verlo con ojos feroces debajo de su casco, con tal odio que incluso Veritax sintió aquella mirada.
Sin embargo, y sin preocuparse por el caos a su alrededor. Con su casco cubriendo parte de su rostro, le apuntó al peliverde con su batería, el cual, curiosamente, tenía un clutch y freno de una moto como mango y guarda respectivamente.
– Tú, cosa… Power Ranger o... lo que seas – BiBi habló mientras aún está sobre la motocicleta, con su tono de voz lleno de desprecio y confusión – ¡¿Qué demonios le hiciste a Daidouji?!
Izuku, sorprendido por la repentina aparición, levanta las manos, intentando calmar la situación y, posiblemente, evitar más problemas por este día.
– ¡E-espera un segundo!, ¡Yo no le hice nada!, de hecho ella es mi… – el peliverde intenta explicar la situación. Pero, antes de que pueda decir más, algo en esta situación le pareció extraño – Espera un momento… ¿Y tú quién eres?
Sin embargo, la moto de BiBi, aún sobre el cuerpo de NRG, comienza a hervir y cambiar de color. El metal y las placas elegantes y deportivas, así como las ruedas y llantas, comenzaron a brillar y a emitir vapores así como hedores fetitos y nauseabundos, a la par que el calor rápidamente se volvió prácticamente insoportable.
– ¡Oye, muévete! ¡Tu moto está…! – advierte Izuku, viendo cómo el calor generado por NRG está derritiendo el vehículo.
– ¿¡Pero qué carajo…?! –
– ¡Tu…! ¡Sabandija inmunda! – antes de que BiBi pueda reaccionar, NRG se sacudió con furia debajo de ella, frustrada por el golpe y la situación tan inverosímil en la que se había convertido está pelea.
El calor irradiado por su armadura ha alcanzado un punto crítico, y la motocicleta comienza a desintegrarse bajo la presión.
– ¡Quítate de encima! – NRG gritó con furia, empujando con fuerza para levantarse del suelo mientras su armadura brilla intensamente, liberando ondas de calor extremas. Mientras la chica motociclista apenas y podía mantenerse de pie sobre la moto semi derretida.
– ¡Cuidado! – grita Izuku, lanzándose hacia la chica para salvarla de la Zoanoide radioactiva.
– ¡Oye! ¡Cuidado con donde tocas , tú… ! – apartándose de la moto justo en el último segundo, ambos terminaron rodando por el suelo y cerca de las llamas mientras el vehículo de BiBi es consumido por el calor.
Izuku observó como aquella motocicleta futurista se derritió, literalmente, dejando solo una masa de metal líquido en el suelo de la cuál NRG se levantaba como si nada.
BiBi, aún aturdida, miró con incredulidad cómo su moto es destruida, incapaz de procesar la rapidez con la que todo se habís desmoronado.
– ¡Chopper! ¡No! – grita BB, aun en estado de shock – ¡No otra vez!
– ¡¿Cómo qué otra vez?! – izuku reaccionó por reflejo, sujetándola firmemente para alejarla de la ola de calor radiactiva que había liberado, ahora completamente fuera de control, pisando fuertemente, con su armadura brillando peligrosamente al rojo vivo de forma tan incandescente que el suelo a su alrededor comenzó a derretirse, mientras mira a ambos con sus rejilla echando fuego y lumbre como si fueran las mismísimas puertas del infierno.
– ¡Esto ya duró demasiado! – ruge la Zoanoide enlatada, liberando una nueva onda de radiación a su alrededor. Obligando a Izuku a cubrir a la chica que había entrado antes – ¡Voy a matarlos a ambos!
– ¡¿Qué demonios pasa con este calor?! – el peliverde puso a la chica detrás suyo antes de qué, con ambas manos, agarre las dos placas de su pecho y levantara su vista hacía la maldita cafetera radioactiva de mierda, dijo, con seriedad.
– ¡Oye, perra de hojalata…! – exclamó
– ¡Que! –
– ...Smash – susurró antes de abrir su pecho y…
– ¡En tu cara, cafetera de mierda! – las palabras de Veritax lo dijeron todo.
Daidouji termina de subir por las escaleras el calor y el humo la está matando, literal y figurativamente.
– ¿Debería…romper…una ventana? – Jadeando, maldijo internamente tras perder su chaqueta. Si bien estaba acostumbrada a llevar su chándal todo el tiempo, no evita que el calor al que estaba expuesta ahora mismo sea prácticamente sofocante. Tanto que siente como su sostén se le pegó a su pecho.
Y no crean que ella disfrutaba esto, de hecho, ella odiaba sudar. Sin embargo, aquí estaba, en medio de un incendio cerca de un derrame nuclear andante y con poco o nada de ropa. Tratando de rescatar a su estúpida y temeraria amiga y, posiblemente, al chico más cool que había conocido hasta ahora.
Es decir, ¿Una armadura cool y super avanzada en las manos del chico más inofensivo de toda la escuela qué es perseguido por una organización malvada de Mutantes que quieren matarlo por información de algún arma ultra peligrosa que hará peligrar al mundo entero?
¡Rayos! Debe dejar de ver esas series y películas de su padre del siglo pasado.
Pero, aún así, la duda prevalece:
– ¡¿A DÓNDE CARAJOS ESTÁS, BIBI?! – gritó desesperada por una respuesta, algo que le diga que ella estuviera bien y a salvo. Claro, a pesar de estar en un incendio, en un edificio abandonado a punto de colapsar, con un lunático con Quirk de tipo termonuclear corriendo por ahí, en una ciudad abandonada repleta de villanos con el atardecer más próximo que nada…
Oh, y su teléfono fue destruido.
– bueno… ya no puede ponerse peor… – ¿Cierto?
CRACK!
ZWUOOOOOOOOOONNNNN!
– ¡AHHHHH! – Justo antes de que pudiera dar otro paso más en aquel pasillo. En menos de un instante, uno de los muros es atravesado por un ataque de energía que siguió y destruyó el resto del corredor, haciendo que Daidouji cayera de sentón y se cubra como puede de aquel haz de energía, quedándose ahí un rato antes de ver aquel rayo disminuir lenta, pero progresivamente.
Desde afuera, a kilómetros de distancia, una vez más, las personas de casi todo Musufatu fueron testigos, por segunda vez, de aquel misterioso rayo verde, mientras los muy pocos que presenciaron su origen el día de ayer se asustaron nuevamente al saber que ese vigilante violento y extremadamente peligroso sigue suelto por ahí. Temiendo por saber qué o quién fue su víctima está vez.
Naciendo así un mito nuevo en aquel dia.
Y una nueva amenaza para todos.
De vuelta a nuestro edificio en llamas, ahora ventilado por hueco gigante, Daidouji se apoyaba en lo que quedaba de una las paredes de aquel corredor, fijándose con cierto temor por aquel agujero que dejó aquel ataque, viendo como, en el fondo de aquel sitio, se encontraba Izuku en medio de todo, con su traje verde con patrones blanco casi derretido.
Tras verlo con más detenimiento, Daidouji pudo ver qué él era el origen del ataque anterior, viendo que provenía aquellas placas en medio de su pecho, abiertas de par en par.
La peli anaranjada pudo ver cómo la misma energía disminuida lentamente, como una lámpara que se quedaba sin baterías, antes de acoplar el blindaje en su pecho nuevamente.
– ¡Midoriya! – Daidouji , sin pensarlo dos veces, corre hacia él. Aliviada de encontrarlo aún con vida.
– ¡¿Akugami?! ¿Qué haces aquí? ¡Te Dije que te fueras! – Izuku le detuvo con una mano a buena distancia ya que su armadura parecía ser una mezcla entre una vela derretida y mantequilla quemada borboteante.
– ¡Ya lo sé! ¡Estaba por irme, pero una conocida mía, literalmente, entró por una ventana hasta aquí! – dijo con extrema preocupación en su voz – ¡Ella es demasiado temeraria e imprudente para su propio bien y temo que algo malo le haya pasado!
El peliverde, al oírla, se voltea al ver la motociclista que perdió su increíble moto detrás suyo. Aún tirada al suelo debido a que a que no pudo con ese poderoso ataque.
Sin embargo, la motociclista aún era lo suficientemente consciente como para ver a la peli anaranjada entera antes de levantarse con gran velocidad que incluso Izuku se sorprendió.
– ¡Dai-chan! – dijo la chica antes de abalanzarse para abrazarla de tal forma que parecía que si la soltaba ella moriría, figurativamente hablando, claro – ¡Estás viva! ¡Muy sudorosa! ¡Desnuda y sucia! ¡Pero viva! – Dice con alegría y felicidad.
Pese a las palabras de la chica, Daidouji sonríe antes de corresponder al abrazo de su mejor amiga – ¡También me alegra que estés bien! ¡Me alegro que sigas siendo tan imprudente como siempre!
– ¡Por ti te sigo al infierno! – le dijo en broma antes de que la peli anaranjada ruede los ojos con una sonrisa
– ¡No exageres! – le dice con ironía.
Izuku no pudo evitar ver la escena con algo de envidia mientras su armadura terminaba de regenerarse. Se notaba la preocupación genuina por Akugami de parte de la chica… ¿BiBi? Bueno, para Izuku, eso era envidiable.
Ver qué a alguien que no es de tu familia le importas de verdad al grado de cometer locuras como está…
"Oye… ¿Te encuentras bien, Kaachan?"
Sin dudas debe ser bueno eso. Tener amigos de verdad…
¡CRRREEEAK!
Sin embargo, aquel sonido hizo que ambas guardaran silencio y recuerden que aún están en peligro.
– … Dai-chan –
– ¿Si? –
– Vamos a morir enterradas aquí ¿Cierto? –
– Probablemente –
– Rayos –
– ¡No en mi guarida! – Izuku, que se mantuvo al margen todo este tiempo para no arruinar su momento. Tomó a ambas, envolviendo sus brazos alrededor de sus cinturas, haciendo que ellas se agarren de su cuello pegándose a él – ¡Nos largamos de aquí! ¡Ya!
Normalmente, él moriría de nervios por el simple hecho de estar en contacto con 2 chicas lindas.
¡CRACK!
Pero no era momento de ser el Deku inútil que todos decían que siempre iba ser.
¡Ese Deku murió ayer en un basurero en un callejón!
– Tranquilo, niño, tampoco te pases –
Corrió lo más rápido que pudo, lo cual era bastante, mientras el edificio empezó a ceder finalmente, comenzando a derrumbarse el suelo detrás suyo mientras se dirigía afuera antes de pasar por aquel hoyo qué él mismo hizo con su Unirayo y, con un último impulso…
– ¡WUUUUUJU! –
– ¡SIIIII! –
Ambas chicas gritaron antes de que el peliverde enmascarado pudiera aterrizar bruscamente contra el suelo, a más de 30 metros de aquella fábrica al mismo tiempo que…
¡RUMBLE!
La edificación cedió, cayendo con estrépito, alzando una nube de polvo que obligó a Daidouji a cubrirse, mientras Izuku y BiBi se encontraban bien. Solo para observar como una enorme llamarada se alzó por los aires seguido de una columna de humo que podía verse claramente desde kilómetros a la redonda.
La nube de escombros, lentamente, comenzó a disiparse rápidamente, mientras los tres jóvenes miraban con aquél edificio era finalmente consumido por el fuego… O lo que quedaba.
Sin embargo, la motociclista miró esto, luego miró a Izuku, luego a Akugami y repitió esto un par de veces más antes de…
– ¡Eso fue de película! – gritar de euforia desenfrenada – ¡Y ese ataque de luz! ¡¿Eres tú, cierto?! ¡¿El del rayo verde de ayer, no?! – Izuku trató de acomodarse para que ninguna de las chicas cayera de sus brazos por el repentino movimiento de BiBi al increoarlo. Notando entonces que ambas aún seguían aferradas a él.
– Déjale que tome un respiro, literalmente peleo con una caldera loca termonuclear – dijo la peli anaranjada para luego fijarse a su compañero de clase que aún la cargaba – Y… dime, ¿Haces esto todo el tiempo? ¿O solo los jueves en la noche?
– … la verdad, solo desde ayer y…¿podrían bajarse la dos? – dice tratado de mantener su nervios a raya al ver que el peligro ya pasó, pero el maldito Amortiguador emocional no parece servir contra las hormonas.
Maldita pubertad.
BiBi, al ver la posición en la que estaba, sacó una sonrisa traviesa y, debajo de su casco, viendo que era una oportunidad única en la vida.
– ¿Qué? ¿Acaso no te gusta cargar a un par de chicas bellas y sexys? – dijo con un tono coqueto y juguetón.
– Ya deja de presionar al pobre – Akugami, por su parte, trató de defender al pobre.
– Pero yo te veo muy cómoda – arremetió BiBi con desenfado – además, al final de la película del autobús con la bomba, Tom Croise se queda con la chica ¿No?
– Ese es Keanu Reeves – Daidouji corrigió – Si vas a coquetear con referencias, dilas bien.
– claro, que la experta lo haga –
– No soy una experta, ¡Es mi padre y su colección de clásicos del siglo pasado! –
– No dijiste una vez: ¿Quiero de novio a Mel Gibson! –
– ¡Tenía 8 años! ¡Y era Bruce Willis! ¡Madura! –
Y así, Izuku se quedó increíblemente incómodo por tener a dos chicas, demasiado sexys, comenzando a discutir por películas de hace dos siglos de antigüedad.
– Que alguien me desconecte por piedad… – Veritax, quién observaba este extraño desarrollo, dijo con clara incomodidad.
Ella bromeó con izuku de los malos fanfics esta mañana y ya parece que se saltó varios pasos para estar en esta desafortunada, o afortunada, y bizarra situación. Según se vea, claro.
– Por cierto, te sugiero que te des un buen baño tu y tus nuevas amigas – dijo Veritax antes de desconectarse y desaparecer.
– "oye, espera, no me dejes aquí solo…" – al no oír respuesta alguna de la IA, Izuku entró en pánico – "¡Veritax!"
Genial, ahora que sí la necesita, la sucia y vil IA desaparece ¿No? Que divertido.
– "¿Qué hice para merecer esto?" – se preguntó Izuku.
Sin embargo, por ahora, tenía que lidiar con dos cinéfilas y una jaqueca que ninguna aspirina en el mundo puede curar.
Típico de su suerte.
En medio del mar, cerca de la playa Dagobah.
Al otro extremo del país.
Partes metálicas dispersas en fragmentos medianos y pequeños se hundían por el fondo marino. Con un brillo rojo en medio de todo eso, ardiendo a tal punto que hace hervir el agua mientras las criaturas marinas son víctimas de su simple presencia, terminando por salir directamente a la superficie junto una serie de burbujas provenientes del lecho marino, producto de las altas temperaturas de aquel punto brillante.
Sin embargo, en medio del fondo subacuático, aquel punto se mueve con gran velocidad y rapidez, dirigiéndose a la orilla directamente.
Poco a poco, el casco metálico de NRG emerge… siendo la única pieza que le quedaba a la Zoanoide antes de salir por completo del agua antes de tirar el mismo, abollado y deforme, comenzando a caminar por la orilla lentamente, revelado a la imponente criatura termonuclear viviente que se encontraba oculta bajo aquella armadura que la había aprisionado por tanto tiempo.
La criatura tenía un tamaño equivalente a la de un adolencesnte promedio, luciendo con una figura claramente femenina y que parecía ser prácticamente una chica común y corriente.
O lo sería si no fuera un ser físico que emite energía pura y cuyo cuerpo no era más que eso. Energía pura concentrada de un color rojo intenso qué, aún así, viendo las considerables curvas de su cuerpo, cualquiera que la mirase podría ver, específicamente, a este ser como no más que una hembra, una fémina más.
Claro, la playa donde había no es un lugar paradisíaco, hermoso ni mucho menos bello, sino otro lugar más que un vertedero de basura.
Montones de residuos de la ciudad, flotando entre el oleaje y la arena, algunas habiendo terminado encallado en medio de la arena, otras siendo prácticamente lanzadas aquí de forma deliberada por los propios ciudadanos. Desde botellas de plástico hasta restos de metal oxidados y electrodomésticos prácticamente obsoletos.
Sin embargo, la entidad de energía caminaba lentamente, arrastrando los pies mientras la arena y el alguna alrededor de estos se calcinaba y hervía respectivamente. Aunque no avanzó mucho antes de desplomarse, finalmente, sobre la arena, exhausta, cubierta por algunos de los restos de su caída que lograron encallar en la arena.
El sonido de las olas chocando suavemente contra la orilla, mientras la chica trataba de ponerse de pie nuevamente entre la basura del lugar, logrando apenas quitarse el maldito casco metálico que antes formaba parte de su prisión.
La única ventana que tenía con el mundo exterior y ella.
Al caminar hacia la orilla nuevamente, no puede más y cae sobre la arena, mirando, por unos instantes, su reflejo en medio de lo que parece ser un espejo en el agua.
Y ahí, por fin, tras incontables años, enclaustrada en medio de aquella armadura, pudo ver, en décadas, finalmente, su propio reflejo. Viendo directamente su rostro, su rostro humano.
O lo que ella fue antes.
Antes de ser esto, antes de NRG…
Antes que Cronos experimente con ella…
Antes de la guerra…
Antes cuando era…
.
.
.
.
.
¿Quién era?
Podía ver su "cabello", o al menos eso parece.
Un cabello que fluye hasta su espalda baja y la ropa, la última cosa que le pusieron esos científicos que no es más que una pequeña camisa rosa con rayas negra que rodea su cuello, recortada hasta su ombligo con algo parecido unas bragas negras con rasgos y detalles en rosa. También con 2 correas pasando por su estómago en forma de V que cubren su busto nada humilde. Había olvidado que ella era mujer.
Dios, ¿Cuánto de ella pudo olvidar en todo este tiempo dentro de esa cosa?
Mirando el reflejo nuevamente, hizo una mueca, viendo que sus ojos y boca también son no más que energía pura. Claro, eso era ahora, energía… por eso era NRG.
Pero, así la gente verá sus gestos, verían sus expresiones, que era alguien, que ella era…
Ella era…
Era…
Un sonido extraño llamó su atención, viendo como la arena alrededor de sus piernas comenzó a cristalizarse por las altas temperaturas de su cuerpo.
Fue entonces que ella se dio cuenta que… sí, era verdad.
Es decir, ¿Quién diablos quiere estar cerca de un reactor nuclear sin protección?
Se detiene y mira hacia la ciudad, con su mente llena de pensamientos diversos. El fuego de su ira aún arde dentro de ella, pero no contra el enmascarado verde, sino contra un enemigo en común, y fue entonces que una sonrisa puntiaguda, similar a los dientes de una calabaza de Halloween se formó en su boca.
Oh…sí… definitivamente…
– Esto no ha terminado… – murmura, con su voz apenas siendo un susurro, mientras contempla las olas y los escombros que la rodeaban, empezando a caminar de vuelta, dejando no más que un rastro de huellas quemadas y radioactivas a su paso, dirigiéndose solo a un lugar en concreto.
Unas horas después, decenas de cientos de oficiales, héroes y control ambiental, así como fuerzas de las autodefensas de Japón, llegaron al área tras detectar una enorme fuga de radiación, haciendo que la playa sea puesta en cuarentena total, empezando así la limpieza de este sitio. Aunque aún sin saber la causa de este desastre ecológico. Debían estar alertas por la presencia de un villano o un Quirk.
¿Motivo?
Habían ncontrando un simple casco en medio de toda la basura… y un rastro de posadas con rumbo desconocido.
Sin embargo, solo había un lugar al que se dirigían…
La ciudad de Musufatu.
Algo grande, poderoso y altamente radiactivo había arribado ya.
Y no iba a irse tan fácilmente…
Continuará…
