Beast boy era el único cachorro del equipo en camino a convertirse en un beta como los padres a los que perdió a temprana edad. Pero la salvación que le dieron también fue un fruto para convertirse en el héroe que es hoy en día. Un cambia formas con un camino largo por recorrer y un futuro prometedor, incluso logró unirse a la Doom Patrol antes de conocer a los titanes.
La razón de su salida por buscar un nombre propio, ganárselo, y su punto de suerte en caer bajo el mando del Boy Wonder, -siendo uno de sus potenciales admiradores-, siempre fue algo que nunca pudo explicar.
Saber entonces, luego de más de un año y medio, que en realidad seguían a un omega, una de las castas perseguidas en protección y guiadas por un cuidado preciso e intenso, uno donde sus padres infundieron en él durante toda su vida a su lado, simplemente elevó a un nivel de incomprensión y temor.
Pero los días fluyeron, y al pensarlo bastante, luego de ese intercambio con el omega en la puerta de su habitación, finalmente determinó que sus padres puede que no hayan tenido razón. No ocurrían esas características que mencionaron en todo ese tiempo que trabajan como los Teen Titans, y saber ahora que es un omega no debería cambiarlo.
Así que decidió intentarlo. Buscando algo para acercarse, para probarlo, tomó una cercanía que no esperó. Los meses que convivieron juntos no se comparaban con realmente hablar sobre sus historias, compartir algo más que simplemente un líder y su subordinado. Algo más estrecho que solo alguien admirado, pronto se convirtió en un amigo, algo que creía compartir cercanamente con el alfa tecnológico.
Ser visto por alguien más en lugar de ser el protegido, si no también guiarlo a ser mejor es mucho qué procesar.
Apenas recuerda cómo Robin derrotó a tantas máquinas, cómo su cercanía y preocupación eran visibles en ese héroe estoico con el que intercambiaron sus primeras palabras. Cuánto se sentía como en casa y a la vez no una vez que Robin logró alcanzarlo. Era extraño, pero no pensó que importara.
Descubrió, luego de su primer abrazo por el primer ataque de Slade que lo dejó fuera de combate, que Robin en realidad era susceptible a toques amigables. Recuerda entonces al cachorro empezando como Robin, alrededor de hace 7 años, quien inició con este papel de héroe, bien conocido como una chispa de energía y luz alrededor del caballero de la noche. Lo vislumbró en solitario los próximos días. Diablos, incluso le permitió acurrucarse a su lado. (Aunque le hizo prometer que no se lo diría a Cy ni a ninguna de las chicas cuando sucedió la primera vez), no importó en la noche de película, tan contento de poder arrastrar a Robin junto al equipo. Sentía que algo volvía a su lugar y no podía estar más contento. Que todo por fin volvería como antes.
No pudo estar más equivocado.
Beast boy luego del almuerzo fue con Cyborg y Starfire a hacer unas compras, mientras Robin y Raven permanecieron en la Torre por si surgía algún problema. Últimamente, todo fue tranquilo, un alivio para Beast Boy que observó no fue compartido para el resto. Especialmente para el momento en que volvieron también los modelos de entrenamiento de su líder para mantenerlos en forma.
No es que se queje demasiado, Robin parece darle algunas excepciones de vez en cuando, con un entrenamiento igual de exigente, pero valorable a sus cambios que hablaron hace semanas, no obstante, un cambio por ahí le daba más respiros y pausas para comer. (Los ojos de cachorro definitivamente contribuyeron. Algo que no creía que funcionaría antes, ahora, con la confianza suficiente, lo hizo).
De hecho, se sentía mimado y no pensaba quejarse de esa posición.
Agotado, tomó con emoción una caja especialmente para Robin, preguntó a Raven la ubicación del líder, ella simplemente lo miró y dijo que no era un mapa para encontrarlo, solo sabe que está dentro de la Torre. BB balbuceó en un puchero y escapó antes de que surja el mantra de la alfa.
Su búsqueda no le tomó mucho tiempo, especialmente al dejarlo por una vez en mucho tiempo a solas en su habitación. Recuerda algún murmullo de seguir con un trabajo a medias.
Estuvo a punto de tocar cuando lo encontró entre abierto, sus orejas puntiagudas se crisparon tan pronto como unas voces que no reconocía sonaron en el interior, entre ellas una voz ronca y profunda característica de un alfa. Terminando antes de que distinga alguna palabra, pero el impacto de un puño contra la madera y algo partiéndose en varios pedazos de vidrio impidieron que ingrese. Sus dedos sujetaron con más fuerza la caja contra su pecho mientras permanecía de pie, indeciso, hace mucho que no presenciaba la amargura temperamental de Robin, sin embargo, había preocupación en lugar del miedo de ser el punto de desahogo.
Escuchó la respiración honda y constante, una manera de aliviar las emociones, evitar surgirlas, una de las primeras lecciones antes de convertirse en Robin, según entendió su historia.
Tragó duro después de que el silencio salió más largo e impredecible.
Respiró hondo para tranquilizar su propia inquietud, y deslizó lo que quedaba de la puerta, la lentitud y bajo volumen de su entrada no sacó la forma encorvada de Robin de su cavilación. Miró alrededor, captando un montón de vidrio roto irreconocible y la presión que ejercía Robin con uno de sus puños contra su escritorio hecho un desorden. Con mayor inquietud, BB se acercó unos pasos, pero su boca quedó muda cuando el ángulo le permitió visualizar la otra mano de Robin acariciando su vientre con los dedos curvados en forma de garras.
Los ojos del cachorro se ampliaron, indeciso, estaba a punto de voltear y seguir con su camino cuando Robin exhaló audiblemente, sus hombros se hundieron como si llevara el peso de todo el mundo y volteó a verlo. El cansancio arrastrando sus rasgos faciales como si hubiese pasado por años en lo que fueron solo unas horas. BB descubrió que no le gustaba.
"¿Sí, Beast Boy?". Dijo con más tranquilidad de la que esperaba por el desorden de la habitación y pese a la interrupción en algo personal.
El cachorro de todos modos saltó en su sitio, cayendo en el presente, y cubrió la caja tras suyo con una sonrisa nerviosa.
"Yo- uh, la puerta estaba abierta, así que– " se mordió el labio inferior, callando su balbuceo, reconociendo el error por sus propias palabras al pronunciarlas en voz alta. Pero los días anteriores se convirtió en una costumbre cada vez que Robin siempre accedía a dejarlo entrar. El Robin de antes posiblemente lo hubiese sacado.
Sin desearlo, sus ojos vagaron y cayeron en el desastre. Robin giró la cabeza, presumiblemente siguiéndolo con sus ojos enmascarados.
"Uh, eso. No es nada". Dijo en una explicación por la pregunta tácita, BB bajó la mirada. Robin suspiró de nuevo, más suave y más cansado, antes de acercarse. "¿Sucede algo?"
Eso debería de preguntártelo yo. Piensa celosamente, incluso cubierto por la máscara, Robin no está del todo presente en la conversación y eso, de alguna manera, simplemente le provoca un malestar contra cualquiera quien pudo haberle causado esto. La presión contra su caja se aprieta, pero sus hombros se sueltan, mirando de vuelta a Robin con una decisión de la que no está al tanto. Es cuando las alarmas suenan en la habitación y en el resto de la torre.
Robin apenas lo mira. "Vamos". Beast Boy frunce el ceño, pero lo sigue, prestando algo de tiempo para arrojar la caja en su habitación para seguir a los demás.
El problema termina siendo el autonombrado Doctor Light, en su intento de robo de una camioneta blindada del banco que logró derribar en medio de calles vacías, la oscuridad de la noche complementa el brillo de su poder. Con presunción, las esferas de energía y sus descargas de flash dieron tributo a su nombre. Dejaron desorientado a BB temporalmente y a los demás desplegados en el campo. Con Raven interrumpida en su mantra de poder, fueron barridos con facilidad.
"¡Sus habilidades patéticas no pueden eclipsar el brillo del Doctor Light!" gritó jactancioso. Tirando un aparato que se iluminó bloqueando el avance de Starfire. Cyborg respondió con su cañón sónico que acabó repelido. La potencia de sus descargas tiraron al adolescente cibernético unos cuantos metros.
Los birdarangs no llegaron demasiado lejos, igual de inútiles contra la energía del científico. Así que Robin se lanzó con la rabia acumulada desde que salió de la torre, tomando el bo desplegable entre sus puños y los dientes crujiendo. Despistado de la obvia desventaja.
Aprovechando sus ataques a larga distancia, se encontró con una sonrisa del villano cuando la luz que emanaba del pecho se intensificó en su dirección. Demasiado tarde, una fuerte corriente de energía sacó el aire de sus pulmones y lo siguiente que supo es ser lanzado por los cielos, el ardor del calor donde recibió el impulso colapsó en el momento en que su espalda crujió contra el concreto y su cabeza recibió el mismo trato. El dolor deslustró su alrededor, con el quejido ahogado en su garganta, se sintió caer flácido en brazos de la tamareana, quien lo tomó con cuidado y lo depositó en el suelo. Robin inconscientemente frunció el ceño, mordiendo el remolino de colores a su alrededor por el mareo del resplandor fulgurante.
Sacude la cabeza por la punzada de sus ojos. Seguro que no fue lo peor que recibe habitualmente, en especial con villanos con mayor poder que su propio ingenio. Y en un equipo de puros meta, siempre deseó nunca equivaler como el único punto flaqueante al ser un humano aquí. No fue un problema, ni de importancia por heridas con un tratamiento breve.
Mira a Starfire, encontrándose con ojos abiertos y alarmados. Incluso con la llegada de Slade y su enfrentamiento, no dijo nada sobre el nuevo interés por simples golpes como este. Como si esto pudiese haber roto algo peor que solo dejar cicatrices y conmociones tratables. Al menos, piensa, los demás siguen con la lucha. El problema aquí vendría siendo su vergüenza pública, aunque nadie vendría en un sitio alejado como este.
Se levanta con el apoyo de la alienígena para cuando el mundo deja de girar. Está a punto de ordenar continuar con la pelea para de una vez ir a casa, pero Starfire presiona su brazo, sintiendo su tensión, mira alrededor como si el ataque se dirigiera a ellos, sin embargo, solo encuentra a Beast boy con ojos pasmados en otra dirección. Confundido, voltea y observa a Cyborg y Raven desenfrenados contra el villano implorante, con orbes asustados en retroceso y el temblor de su voz de detenerse, plantea un gran cambio hace tan solo unos minutos donde la presunción sobre cualquiera nunca pareció existir en primer lugar. Demasiado pronto, las extremidades en formas de tentáculos de sombras lo toman por la espalda mientras esquivaba el cañón sónico de Cyborg, los ojos rojos resaltan bajo la capucha de Raven con los colmillos expuestos en amenaza.
Le tomó un respiro de aliento, y no encontró una pizca de esa anomalía que asaltaba a Beast boy o a Starfire para congelarse de tal modo. El gruñido de ambos alfas bien podría ser identificable a pesar de la lejanía, un temblor llegó a su pecho en presiones tolerables e incluso calmantes que pudo olvidar todo dolor o molestia en su cuerpo magullado y la mente perdida. Por primera vez, ningún ápice de irritación emergió ante el reconocimiento de seguridad que rodeó su cerebro y sintió sus extremidades repentinamente más sueltas, llenas de alivio.
Algo está mal. Fue un pensamiento lejano, uno que no debería sentirse tan fuera de sí. No obstante, le proporcionó el recuerdo de su voz para que emerja lo suficientemente fuerte para alcanzar los oídos de los alfas.
"¡Raven, detente!".
Ella lo hizo. Soltando al villano de entre sus sombras a tiempo. Robin se soltó del agarre de Starfire y corrió entre los alfas. Los murmullos de oscuridad y el temblor en todo el cuerpo del Doctor Light eran demasiado discordantes, Robin no sintió nada al verlo.
Volviendo a ponerse de pie, Cyborg y Raven lo alcanzaron casi de inmediato. Con ojos preocupados y todavía en fuego dirigido a la pequeña silueta encogida a sus pies.
"¿Cómo estás? Hombre, no pensé que podrías levantarte de eso".
"Halagador" sonríe Robin con las manos en la caderas y reprimiendo la tensión que le causó una punzada de dolor. "Sabes que tuve peores cosas".
"Eso no significa ignorarlos" Raven le dio una mirada y Robin suspiró. Seguramente otro sermón en la Torre. Cooperación y cuidado.
"¿Qué diablos?", escuchó a lo lejos a Beast boy. "¿Raven, Cy?"
"Ah, perdona bestita. Parece que nos sobrepasamos esta vez" se encogió de hombros Cyborg, notablemente más calmado girando a verlo. A su lado, Raven tomó la llamada con la policía para trasladarlo a prisión y concretizar con esta misión.
Starfire se acercó, sin decir palabra, todavía conmocionada y dubitativa. Beast Boy no lo hizo, y eso, de alguna manera, simplemente se sintió mal para Robin. Sin embargo, su latido a la altura de sus oídos sofocó cualquier distracción más que la compañía presente todavía a su lado. Se permitió gozarlo en su camino a la torre.
Detrás de ellos, a tan solo unos pasos, la palidez de BB fue tomando su color durante el trayecto, los ojos desenfocados y tendidos en la espalda de su líder.
"Revisemos tus heridas" dijo Raven al apenas ingresar a la Torre, sin esperar respuesta se dirigió al ala médica.
Considerando todavía el latido de su espalda y nuca, dio una última ojeada al resto, la figura callada de Starfire escuchando a Cyborg, y el desvío de Beast Boy cuando quiso encontrar su mirada. La simple acción lo inquietó, pensando en alguna herida que perdió como la última vez. Raven lo llamó de vuelta y tuvo que obedecer, prometiéndose averiguar más al volver.
Beast Boy se deslizó por el sillón, esperando junto al resto, el tic en su pierna provocado por un movimiento frustrante no era habitual, y finalmente en la espera, Cyborg volteó al cambia formas.
"¿BB? ¿Qué tienes hombre?" Se acercó, con una sonrisa apacible, sus ojos examinando a BB de una posible lesión de la que no estuvo al tanto, no esperó que Beast Boy se estremeciera por su cercanía, de inmediato dio un paso hacia atrás.
"¿Beast Boy?", la tamareana apareció al lado del alfa, con ojos igual de asustados por causas diferentes.
"Tú… tú viste lo mismo que yo, ¿no es así?" El cambiante reconoció a Starfire. Cy volteó con una ceja alzada, su expresión endureció cuando su amiga desvió la mirada con aprensión en su rostro.
"¿Qué sucede?". Exigió, cada vez más serio. Después de todo, acabaron con facilidad con el villano. Posiblemente no vuelva a cometer hechos delictivos. Y están de vuelta en la torre temprano.
Completos.
Sacudió sus pensamientos, volviendo al cachorro del equipo. "Beast boy" exigió.
El cambia formas lo miró, el alfa abrió los ojos en sorpresa por la emoción destrozada en culpa tan abierta en los ojos del menor que por un momento le quitó el habla.
"Yo–, yo, lo siento. Lo siento mucho". Comenzó, cuando las lágrimas de esos ojos cristalizados cayeron por sus mejillas, el terror en sus orbes desbordaron en sus manos temblorosas que Cy sujetó con fuerza.
"¿A qué te refieres? Beast Boy dime, ¿qué-?".
"Es mi culpa. No debí– no debí… Nunca debía seguir con esto, no debí hacerles caso. Pero yo lo sabía y aun así les metí en esto. Por favor, perdón".
"Beast boy, mírame, tranquilo. ¿Me oyes? Todo estará bien". Dijo tomando entre sus manos los hombros temblorosos, la angustia en esos ojos y el aroma comenzando a expandirse y contaminando su aroma de cachorro en uno más amargo, terminó por apretar algo dentro de Cyborg.
Entonces, tal y como la expresión perdida en dolor de BB se presentó, cambió.
"Nunca podremos volver a como era antes", sentenció, los ojos presionados, al igual que sus puños cuando su respiración volvió a fortalecerse. La expresión arrugada como si picara una herida sangrante. Abrió los ojos, mirando a Cyborg con una pérdida en ellos y una resolución a fuego lento en el fondo. La inquietud en Cyborg podría haber sido palpable, pero permaneció en silencio. "Todo esto, todo esto es por su pulpa".
Cyborg se separó, sus labios apretándose en una delgada línea cuando entendió de quién estaba hablando. Se frotó la sien. "Beast Boy, no entiendo ¿por qué..?".
"Starfire lo vio, ambos lo hicimos" atacó, como si Cyborg no debería atreverse a contradecirlo y fuese excusa suficiente.
El mayor lo contempló de nuevo, la rigidez en su rostro. Starfire se encogió a su lado en el momento en que buscó una explicación. Aun así, no soportaría el comportamiento del cachorro de ese modo. Los puños enguantados de Beast boy se presionaron con tanta fuerza que pudo temblar. El aroma amargo cambió a un picante y desagradable, la molestia en esa magnitud ocasionó otra sorpresa, especialmente del cachorro.
Dando una mirada por donde desaparecieron dos integrantes del equipo, Cyborg volvió a Beast boy, la aspereza en su voz alfa, casi llegando a un comando de su casta, solo suprimida por el recuerdo de Robin, salió de sus labios mientras cruzaba sus brazos. "Beast boy, explícate a qué te refieres. ¿De qué se trata todo esto?".
El menor suspiró, sus hombros dejaron de tensarse y lo miró fijamente, igualando la dirección por donde el omega herido se retiró.
"Debe irse" gruñe entre dientes, como si pronunciar esas palabras dolieran y molestaran en la misma medida.
"Uh" es lo único que sale de Cy, inclinando su cabeza en desconcierto. "Sí, lo hará–".
"No, no lo entiendes" interrumpe, la expresión en sus ojos cayendo en algo más que una súplica. "P-puede que yo haya permitido que suceda, pero esto nunca pasaría si él no estuviera. Escúchame, Cy, eres mi mejor amigo, y nos conocemos desde que formamos este grupo" añade cuando el alfa empieza a cortarlo. "T-te conozco, lo hacemos la mayor parte del equipo, y– y nunca… nunca te había visto con esa agresividad allá afuera". Dice con un hilo de voz.
Cyborg retrocede, como si un puñetazo lo golpease en la cara.
"Amigo Cyborg" Starfire llama, sin poder reconocer los ojos abiertos del nombrado. "Beast boy tiene la razón. Tú y Raven no actuaron como ustedes mismos. El Doctor Light quedó con mucho miedo luego de dejarlo, pero a nadie pareció importarles" Luego, dubitativa, giró al cachorro. "¿Sabes por qué… ?".
"Robin debe irse, Cy, ahora", se apresura a levantarse de su asiento, acercándose a su mejor amigo que quedó en silencio. "L-Llamaremos a Batman si es necesario, a la liga, a cualquier otro héroe" insiste en lo que parece un ruego. "Pero deben de llevárselo. El omega no lo entiende, él solo–".
Cyborg inhala profundo. "Beast boy–".
"¡El omega debe irse en este momento!", grita en forma aguda, sobresaltando a los oyentes. "¡No puede quedarse aquí! ¡No puede!".
/./
Raven lo guio entre los pisos, con un silencio cómodo entre ambos como los tiempos que extrañaba, la ligereza del ambiente no se rompe en el transcurso de su llegada. Gasas, vendas hemostáticas y agua oxigenada, es lo que Raven saca de un botiquín para lesiones menores, la magia empleada y practicada para mayores consecuencias. No es necesario la atención con otra persona, pero ambos saben que Robin no pasaría por aquí a menos que literalmente esté inconsciente y de todas formas atendido por alguien más. Su descuido por su salud nunca fue algo agradable para el equipo, por lo que tomaron el trabajo con sus propias manos. Afortunadamente, no era frecuente las lesiones en Robin, mucho más hábil y capaz que otros humanos que necesitan protección.
Raven frunce el ceño, evitando pensar más en eso, sus ojos violetas recorren al omega a su lado, el conocimiento de su casta fue un impacto, incluso ella, una mitad demonio conjunto a un poder mágico de las sombras y la oscuridad, tuvo una casta que cargar. Fue una sorpresa en realidad, una no agradable y mayormente controlable por su mitad demonio para no dejarse llevar por impulsos sobrevinientes normales como los humanos.
O al menos pensó que ese era el caso.
No tuvo problemas de aceptarlo como líder, incluso si es terco y descuidado en ocasiones, cuidaba y protegía a su equipo, sin importar la disparidad de resistencia ante tales batallas que podrían matarlo. La razón por la que todo esto se vino abajo fue principalmente por no haber podido controlar al alfa dentro suyo, de haber roto la regla y dominar a Cyborg y Robin para que se detengan en lugar de permanecer en silencio como acostumbra. Recuerda el estremecimiento de miedo del cachorro, del temor en los ojos abiertos de Starfire en su primer encuentro entre castas.
De la respuesta que fue arrancada de Robin.
No fue su deseo regalar ese secreto, es una culpa propia por su despiste y se siente parcialmente responsable de que el equipo haya empeorado por un tiempo, al punto del casi quiebre, que por fortuna, no llegó a suceder, aunque no sepa por cuanto tiempo más durará esta pausa al ignorar al gigante en la habitación.
Sin embargo, de no haberlo sabido, posiblemente estarían igual de distraídos y distanciados en sus actividades diarias. Porque sus enemigos, aunque no potenciales, bien podrían aprovechar la vulnerabilidad que realmente posee Robin. Piensa en Slade, la máscara que no volvió a encontrarlos en su forma androide, en lo rápido que pudo acorralarlos y se llevó una paliza por Robin para proteger a Beast Boy en el último instante. Si tan solo pudiese leer a ese maníaco, podría asegurarse que su peor miedo no es real.
Que quizás estuvo detrás del líder de los Teen Titans, y no simplemente tras de Robin. Una línea que comparte con Cyborg.
Pero es la primera vez que los ataca directamente, incluso con videos grabados que Robin siempre dice que son burlas de sus habilidades, seguramente comparándolas con las de un humano con los poderes meta de sus amigos. No es que no fuese la primera vez.
Espera que sean solo eso.
Especialmente porque no es posible que otra persona sepa lo que ellos ahora lo hacen.
"No es necesario tantas cosas, Rae". La telépata vuelve a mirarlo, sin impresionarse. Robin ahora encorvado y sentado en una de las camillas, simplemente se encoge de hombros por su observación. Raven no quiere pensar en lo diferente que se comporta, incluso antes de descubrirlo. No hay más retorcimientos de incomodidad o una fortaleza en su semblante, solo queda esa ligereza que comienza a inquietarla. Es una pena que solo ella sea consciente de este cambio, pero decidió guardarlo para sí misma. "Son solo unos moretones, estoy bien".
"Bien será ignorar la sangre en tu cabeza y el mareo que explicó Starfire". Robin hizo una mueca, casi pensativo.
"No debiste preguntarle sobre mis heridas".
"¿Me lo hubieses dicho?"
El silencio es una respuesta que espera, los siguientes minutos se encarga de obligar a Robin a mostrarle sus magulladuras, esta vez, cuesta menos tiempo convencerlo sin llegar a sutiles amenazas. El trabajo contra el Doctor Light fue sencillo, incluso si antes de que Robin fuese lanzado contra el concreto era un problema que comenzaba a desesperarla.
"También deberías revisar a BB. Los flashes de luz lo aturdieron un buen tiempo".
"Uhm, lo haré" dijo, apenas pensando en ello en su trabajo de revisar la parte posterior de su cabeza, como la anterior vez, no hubo un daño significativo. Pasó a examinar los ojos azules descubiertos, un privilegio que solo se dio a la médica del equipo. No meditará en lo muy llamativos de los orbes acianos que la miran fijamente y su razón de cubrirlos con la máscara, además de su identidad. En un suspiro por la pregunta tácita, añade volviendo a la mesa de instrumentos, tomando un pedazo de algodón y un poco de agua oxigenada por un corte. "Beast Boy es muy inquieto, y con las prácticas que ambos estuvieron haciendo, BB realmente se lo tomó en serio convirtiendo una parte de su cuerpo en animales con regeneración. No estuvo atolondrado más de lo necesario".
El silencio sigue siendo agradable, para cuando cierra el botiquín en un clic luego de una inspección donde solo necesitó una gasa en la mejilla y breves recomendaciones de no entrenamiento que posiblemente no siga. Sintió la mirada enmascarada de vuelta en su espalda.
"… No sufriste heridas. ¿cierto?".
Ella gira, con una ceja alzada e inquisitiva. "No".
Robin vuelve a abrir la boca, pero luego la cierra. Parándose en sus pies con el ánimo ligero, Raven lo deja pasar y ambos regresan a la sala de control.
Se escucha el bullicio inentendible seguido de algún objeto quebrándose contra la pared poco tiempo antes que las puertas se abran a sus costados. Sin mediar palabra, salen de inmediato.
Llegan tan pronto como Cyborg se cierne y gruñe a un cachorro desenfrenado de histeria. Con los colmillos puntiagudos en amenaza.
" Cierra la boca, Beast Boy ". Y el menor lo hace, retrocediendo con los ojos muy abiertos por la ferocidad de sus ojos. La tensión en el ambiente y la sequedad en las palabras envía mensajes de alerta a los recién llegados.
"¿Qué está pasando?".
Todos los ojos vuelven a Robin, como una interrupción, las emociones crudas pasan velozmente por sus rostros, la mudez que sigue provoca que el líder frunza el ceño, la serenidad olvidada y la molestia evidentemente escalando. A sus espaldas, Raven se tensa casi imperceptiblemente, dando una mirada dura al otro alfa, pero él la rehúye.
"¿Y bien?", Robin exige, adentrándose en la sala con los brazos cruzados. Mirando acusatoriamente en dirección al alfa.
Cyborg toma las paredes alrededor como más interesantes a la vista. Pero se obliga a hablar, su voz es gruesa, casi ceñuda. "Solo… solo incoherencias. Beast Boy debería ir a la enfermería".
"¡Eso no es cierto!", el grito alarma a los demás, Robin finalmente gira al cachorro, quien se aleja con las pupilas del tamaño de un alfiler sin ver a nadie. Está lejos como para percibir su aroma, pero el miedo se filtra en sus rasgos como nunca antes. "Se suponía que desde un inicio… Esto… esto está pasando en verdad" dice en un hilo de voz.
Cyborg intenta mostrar los dientes, Raven se posa delante de él callando cualquier réplica con una mirada.
En cambio, Robin olvida su enfado a cambio de enfocar preocupación. "¿Beast Boy?".
Los iris verdes se encuentran por fin con Robin, como si recién lo reconociera en la misma habitación, aparentando un animalillo asustado y salvaje. No lo sabe, sin embargo, su pecho se expande sin conseguir suficiente aire.
Robin reprime cualquier vibración que quiso pasar a su garganta, tragando, trata de acercarse con lentitud con las manos en alto y visibles.
"Respira, BB" murmura, pero el cambiante sacude la cabeza violentamente, retrocediendo dos pasos cuando avanza uno. Robin se detiene cuando queda claro que sus intentos son infructuosos; pronto se quedará sin espacio y eso lo hará sentir acorralado, lo vio antes, nunca fue agradable. Se muerde el labio inferior, no ansiando que los titanes presencien eso. Gira a su lado. "Raven, trae–".
"¡Deja de manipularlos!".
Y esas son las palabras que los dejan en hielo.
Saliendo de cualquier estupefacción en la que cayó, Beast Boy recobra su sentido, pasando por alto a Robin, sus ojos se vuelven suplicantes a Raven y Cyborg. Las lágrimas no derramadas vuelven a acumularse.
"Debe irse. Créanme, no es seguro, no es seguro que siga con nosotros".
Raven entrecierra los ojos, mirando de vuelta la espalda de Robin. "Debemos noquearlo" murmura, lo suficientemente bajo para que solo su líder lo escuche. Es fácil predecir lo poco que escuchará el cachorro. Robin voltea a mirarla de soslayo, considerando, solo para que Beast Boy acabe su distancia y empuje a Robin apartándolo en su guardia baja, llegando a los demás.
"¡La amenaza de todos aquí, es el omega!". Grita de nuevo, con ojos perturbados. Y el nombre de la casta no dicha en voz alta en un largo tiempo es tan desconcertante viniendo de Beast Boy que Raven y Cy detienen un posible gruñido. Robin sale de su impacto rápidamente, erizándose, en camino de perder su paciencia. Beast Boy continúa, en mayor control, con la osadía en sus rasgos por la atención muda de sus amigos.
"Mis padres tenían razón. Los omegas son peligrosos", quita la mano de Raven cuando ella desea acercarse, retrocede un paso, pero mantiene la mirada mordaz, "¡solo miren cómo ustedes lastimaron al villano!".
Raven frunce el entrecejo, pero en su voz es evidente la confusión por las emociones explosivas que siente del cachorro, además del quemado del aroma que pica su nariz. "Nada de esto es–".
"¿Siquiera recuerdan cómo quedó?". Y eso detiene cualquier amenaza de los alfas, en ese instante, Cy y Raven intercambian una mirada; el cambiante cierra los ojos, controlando su temblor. "Fue por culpa del omega", sentencia.
"Beast boy–".
"Déjalo continuar, Robin". Starfire interrumpe, deteniendo también el paso del omega, apareciendo a un par de metros e ignorada hasta ahora, ella no lo mira cuando busca alguna explicación.
"Nunca tuvieron esa agresividad, yo–. No quiero que se pierdan. ¡No puede quitarles de mi lado!", exclama, con los brazos extendidos en movimientos erráticos "¡No seremos sus jodidas marionetas! Ya no me importa que la Liga se entere, que todo el mundo lo haga". Gira, encarando al omega, con el dedo índice apuntando en acusación. "¡Un omega debe tener un alfa propio! Ese es el lugar donde pertenecen. ¡Solo para eso están hechos!".
Un latido. El tiempo se detiene. Y se le presenta un recuerdo.
Nadie esperó el movimiento de Robin, aunque posiblemente deberían haberlo hecho.
Beast Boy se encontraba en el suelo, el labio partido y las rodillas raspadas, una conmoción de desconcierto en los ojos temblorosos y muy abiertos por el repentino cambio; el moretón florecería en su mejilla del otro lado donde su cabeza fue volteada.
Entonces, una sombra ensombreció al cachorro. Giró la cabeza y los temblores azotaron su cuerpo. Robin se acercó emergiendo con los puños cerrados y los dientes presionados mostrándose entre sus labios con un gruñido estruendoso desde el fondo de su garganta que dominó la habitación, la colérica expresión que no se asemeja a su casta.
Ante el chillido de terror del cachorro, los alfas reaccionaron a tiempo para cuando Robin casi se lanza de nuevo, sujetándolo de los brazos, lo que solo provocó que Robin se indignara ferozmente y se retorciera en su agarre.
"¡Atrévete a repetir eso! ¡Hazlo!".
Beast Boy retrocedió, ocultándose en los brazos de Starfire cuando ella se acercó a su lado. El traqueteo regresando el doble de fuerte, recibiendo un apretón en consuelo.
Robin rechina los dientes al momento en que la tamareana se interpone en su búsqueda del cachorro, con un bufido, se suelta al retroceder, los alfas no lo pierden de vista quedando a espaldas del cachorro, interviniendo el camino de Robin si desease volver a atacar.
Las bocanadas de aire por el esfuerzo, típico de un alfa rabioso, son el único sonido de Robin que rompe el mutismo, todavía recomponiéndose, con las palabras atoradas en sus labios. No evita tensarse al instante en que su mente se aclara lo suficiente para reconocer la vista. Viendo a su equipo, no, a alfas con un porte tenso de amenaza silenciosa en su mirada, detrás, al cachorro en brazos de la tamareana, ella con ojos fuertemente cerrados y el menor con ojos vidriosos verdes abiertos, el hedor de la angustia en la sala rápidamente lo estremece.
Sacude la cabeza, enderezando su postura, retoma la mirada al par de alfas seguramente hiperconscientes del temor del menor, actuando en consecuencia por la amenaza al cachorro de la manada. Pero solo detecta una confusión en lo profundo de sus orbes, ojos caídos aunque protectores, parecen simplemente perdidos.
Entonces, las palabras de BB vuelven a él.
Cyborg respira hondo, saliendo de la meditación en la que acaba de sumergirse. Y pese a ello, es visible el conflicto en su único ojo humano cuando voltea a encontrarse con su mirada.
"́¿Acaso creen eso?" Robin rompe entonces, sin gritos ni ninguna insinuación del enojo, sonando hueco en la amplitud de la sala pero de todas formas tensando a todos. No relaja su postura, aunque empeora al paso de absoluto silencio, su garganta se contrae viendo el desvío de la mirada de ambos alfas. Se muerde la lengua, las uñas presionadas contra sus palmas incluso a través del guante. Tiembla, por razones muy diferentes a las iniciales, no reconoce esa familiaridad con la frialdad de una cueva oscura y con solo un alfa presente, y en su lugar, rechina los dientes. "Eso es una mierda". Escupe.
"Robin–".
"¡Una jodida mierda!", retrocede sin pensar porque el cachorro gimotea, poniéndolo a la defensiva, suena más descontrolado de lo que esperaba expresar. Mantiene sus brazos tercamente a sus costados, sin controlar el temblor del deseo de un movimiento que sabe que no le corresponde así que lo jala al fondo de su mente y se enfoca en lo poca de la ira que realmente siente.
Estirando los brazos a los costados en una apariencia apática de su emoción desbordante, la amargura es sometida a una pizca de desesperación y ruego en el fondo de su voz que afortunadamente nadie se molesta en notar. "¡Yo no podría obligar a nadie a nada!".
Joder , maldice su parte intelectual no agobiada por emociones, si ni siquiera sienten su aroma no deberían de interesarse, no hay sentido en precisar su ayuda si fue derribado, que Robin realmente era alguien a quien proteger y por ende necesitar que alguien pelee su batalla. Sabe que esto es extremo e incoherente por donde lo veas.
Pero su manada lo duda. Su mirada enmascarada recorre la habitación con el blanco de su máscara abierto, a los titanes que parecen comenzar a caer perturbados y arrepentidos, en segundos, los alfas recobran un brillo en sus ojos, una vergüenza calando sus huesos, volteando a mirarlo con alarma y su respuesta no es necesaria. Sus brazos caen, sueltos a sus lados, y se encorva permitiendo que su capa cubra sus hombros y oculta su máscara bajo la sombra.
Pese a toda lógica que su mente hila, su boca permanece sellada no compartiendo su explicación, porque ellos deberían estar a su lado.
Y ellos simplemente… no lo hacen. El dolor en su pecho vuelve peor que nunca, le quita el aliento por un instante.
"Váyanse a la mierda". Sale ronco de su garganta áspera.
"Robin" gruñe Raven, mirándolo con advertencia, pero la lástima es reconocible por su tono, una que no encaja, no comprende. Y ahora es él quien retrocede cuando ella se acerca. Eso no impide que continúe. "Puede que no tengas la culpa, no eres consciente de tus instintos, seguramente–".
"¡Váyanse a la mierda! ¡Ustedes y su jodido plan!" Y Robin eleva la mirada, con el mentón en alto y enseñando sus colmillos medianamente formados. Es consciente que hacerlo indicaría una provocación de pelea territorial. Pero no puede evitar sentir goce al verlos paralizarse, sean sus palabras o acciones, tampoco importa, pero es un puente al que se aferra con todas sus fuerzas para pisar tierra, tener el control.
Inhala, los colmillos desapareciendo y volviendo a su semblante habitual. Desvía el tema, por el bien de su control temporal, pero igual de doloroso, al menos deja su mente ser la razón del desastre.
"No iré. No me llevarán a ningún lado con sus pobres intentos de querer entenderme. Si ser un omega representa un peligro para ustedes, bien. No me importa. Pero si quieren obligarme a cualquier cosa, quiero ver que lo intenten". Traga la intención de reconocer cualquier mirada que le dirigen, especialmente del cachorro. Y luego gira, volviéndose a las habitaciones. Afortunadamente, nadie se atreve a seguirlo. Su mano enguantada no suelta su bastón desplegable hasta que la puerta de su habitación se cierra. Entonces se derrumba contra la pared.
Agradece profundamente haber construido su habitación insonora por el grito que lanza a la privacidad de las cuatro paredes que nunca antes se habían sentido como una jaula de púas.
