Después de tres semanas de estar abriendo dos portales al inframundo el mismo día, Abeno estaba harto y exhausto. Se les habían acumulado los trabajos y quería descansar, pero los pendientes no dejaban de llegar.

Ashiya lo arrastró dentro del Mononokean por tercera vez aquella semana. En algunas ocasiones había logrado mantenerse suficientemente despierto como para caminar los cinco pasos de regreso, pero esas eran ocasiones contadas.

El muchacho lo dejó sobre el tatami y miró a su jefecito pensativo.

"¿Pasa algo Hanae?" preguntó la Mononokean.

—No, nada malo, es solo que me estoy preguntando algo —al decir eso escuchó unas débiles palabras provenir de Abeno, quien se estaba tapando los ojos de la luz con un brazo. —¿Dijiste algo, Abeno-san?

—¿Y ahora que idea se te metió a la cabeza? —murmuró a duras penas.

—Bueno… no es nada extraño, probablemente ya se te ocurrió antes. —Abeno lo fulminó con la mirada, ordenándole que soltara lo que quería decir. —¿Qué tal si tomas bebidas energéticas antes de abrir la segunda puerta?

Abeno dejó caer su cabeza en el tatami y se cubrió los ojos completamente. —Las bebidas energéticas solo hacen que te sientas más cansado después de que se te pasa el efecto.

—Bueno sí, pero si las usamos solo para que tengas un empuje extra para alcanzar a llegar al Mononokean podría ser más que suficiente, ¿no? —lo miró a él, a la Mononokean y a Peludito, que estaba sirviendo de almohada para Abeno, esperando que alguien estuviera de acuerdo con su plan y no sentirse tan apenado por lo que estaba sugiriendo.

"¿Estás diciendo esto para no tener que cargarlo?"

—No completamente. —respondió seriamente, —Quiero decir que no ha de ser muy cómodo para Abeno-san el caer desmayado por ahí, aún si me tiene a mí, y supongo que tampoco es muy cómodo para él que yo lo cargue de regreso. —Abeno se tapó la cara. —También podríamos intentarlo con comida.

—Está bien, intentaremos tu plan. Mañana durante el primer descanso iremos a buscar bebidas energéticas. —respondió somnoliento.

—Suena bien, pero, Abeno-san, no tienes que hacerlo si no quieres, yo solo digo que podría ser una buena solución.

—No, tienes razón, aunque seas mi empleado no significa que tengas que andarme cargando. — murmuró. —No tenemos ningún otro trabajo por hoy, así que puedes retirarte. —le indicó alejándolo con la mano.

—Está bien, ya entendí. Te dejo dormir. Peludito, Mononokean, cuiden bien de Abeno-san.

Peludito se movió mostrándole su determinación, mientras que la Mononokean escribió "(*)b" en su pergamino.

Al día siguiente, justo como habían acordado, fueron al conbini cerca de la escuela. Ahí, Ashiya le dijo que tomara la bebida que quería.

—Escoge tres, Abeno-san, yo invito. Soy yo el que pensó en hacer esto después de todo.

—¿Que escoja tres?

—Sí, podemos hacer experimentos y ver cuándo deberías tomártela. —dijo mientras veía los diferentes sabores de bebidas energéticas.

—Según tú, ¿en qué momento tengo que tomarla?

—Pienso que antes de que vayas a abrir la segunda puerta. Todo dependerá de cuanto te afectará la cafeína.

—¿Y si tus experimentos no funcionan? ¿Entonces que vas a hacer? —preguntó neutralmente, o tan neutral como sonaría saliendo de Abeno.

—Te cargaré de regreso como siempre. —contestó casualmente.

—"Arrastrarme" es más acorde a lo que haces.

—Bueno sí, pero tú tampoco puedes cargarme, ¡es lo mismo! —respingó.

—Como sea. —Abeno tomó tres bebidas diferentes de 250 mililitros y se las dio a Ashiya. —Confiaré en tú criterio.

—Perfecto, hagamos nuestro mayor esfuerzo.

Aquella tarde, Itsuki se tomó su bebida lo más rápido posible antes de verse con el cliente.

—Abeno-san, creo que no es una buena idea que te lo tomes tan rápido. —se preocupó Ashiya.

—No puedo dejar que me vean con esto, ¿les parecerá sospechoso que el Maestro del Mononokean este tomando una bebida humana.

"Bueno, si lo pones así, entiendo. La verdad no iría con tú imagen."

Pero en efecto, Ashiya tenía razón al preocuparse. Aquel exorcismo fue extraño, con el muchacho mostrándose extrañamente acelerado. El yokai en varias ocasiones tuvo que pedirle que repitiera lo que estaba diciendo y lo dijera más lento para poderlo entender.

Finalmente, llegó el momento en el que iba a exorcizar al yokai. Fue durante la despedida de este que Ashiya notó que Itsuki se veía extraño, usualmente cuando exorcizaban yokai, su entrecejo estaba más relajado, pero en este momento estaba fruncido.

"¡No me digas que Abeno-san se está durmiendo!" pensó Ashiya. Y en cuanto la puerta se cerró este empezó a ladearse. Afortunadamente, al esperar algo así, su confiado empleado lo atrapó a tiempo.

Mientras lo arrastraba a la pared del techo para que convocara al Mononokean se dio cuenta de que tenían un grave problema.

—¿Como nos bajamos de aquí?

Procedió a gritarle a Itsuki para que se despertara (en vano), y a jugar con Peludito mientras Abeno dormía recargado en la pared.

Al cabo de una media hora, Itsuki recobró la conciencia, sintiéndose horrible.

—ABENO-SAAAAAAAAAAN —lloró Ashiya.

—Cállate, estás gritando. —murmuró tallándose los ojos y acariciando a Peludito que se había acercado a saludarlo. —¿Dónde estamos?

—Estamos en el techo todavía… —chilló en voz baja.

—¿Cómo que aún estamos en el techo?

—La puerta del Mononokean no estaba y tú te quedaste dormido.

Itsuki se talló los ojos en irritación, se dio la vuelta y le habló al Mononokean. La nijiriguchi apareció y Abeno entró, bloqueando lo más posible la luz del sol. Los otros dos empleados entraron tras él.

"¿Qué les pasó? Se tardaron bastante."

—Parece que cerré el portal sin darme cuenta.

—¿Puedes hacer eso?

—Al parecer puedo inconscientemente si termino lo suficientemente noqueado —refunfuñó. —El plan de Ashiya no funcionó.

—Espera, tal vez es porque te tomaste la bebida muy rápido, es posible que sea eso.

"¿Qué tan rápido se tomó la bebida?"

—Casi de un solo trago.

"(ロ) !" fue su reacción inicial "¡Abeno no vuelvas a hacer eso!" Regañó. "¿Tenemos que llevarte al hospital? Abriendo puerta a la sala de emergencias."

—Estoy bien, solo necesito algo para el dolor de cabeza. —se quejó.

—¿Dolor de cabeza? Tengo algo para eso en mi casa, ¿voy y vengo? —le preguntó y recibió el visto bueno de Itsuki que igualmente, le dijo que fuera con un gesto de la muñeca. —Entendido, Peludito, tú cuida de Itsuki.

El pequeño yokai se paró derecho y asintió con una mirada determinada.

Rápidamente fue a su casa y sacó una aspirina con su vaso de agua. Contándole a su madre de la situación.

—Entonces deberías llevarle un suero. —explicó y le preparó uno junto con un ramo que decía "espero que te recuperes".

Dos días después, cuando volvieron a tener dos trabajos Itsuki llevaba consigo una cantimplora dentro de su manga.

—Abeno-san, ¿y eso?

—Bueno, ya compraste las bebidas, deberíamos intentar usarlas, si de plano no funciona mínimo se intentó. Ahora, ¿tienes la siguiente bebida energética?

Volvieron a intentar lo mismo, pero ahora Abeno se la tomó más lento, sacando con cierta genialidad la cantimplora de su manga. Llegó el momento de la verdad al convocar un portal al inframundo. Todo parecía normal hasta que el portal se cerró y el jefecito fulminó a su subordinado con la mirada.

—¿Y ahora qué?

—Me duele horrible la cabeza. —refunfuñó caminando de regreso a la nijiriguchi.

—¿Otra vez? —Peludito los miró preocupado. —¿Te traigo lo mismo de la otra vez?

—Más te vale que lo hagas.

"Está verdaderamente enojado." Notó Ashiya, sintiéndose culpable. Rápidamente consiguió el suero y la tableta en su casa. Su madre al escuchar la problemática se le ocurrió algo más.

—¿Y si en lugar de tomar una bebida energética come algo?

—¿Eh?

—Ashiya, ¿ recuerdas estar cansado y sentirte mejor después de comer algo?

Lo pensó por un momento y en efecto, usualmente no comían cuando estaban haciendo algún trabajo. Nunca lo había pensado de esa forma. Siempre comía durante el almuerzo y con esa energía navegaba el resto del día, pero él no era quien tenía que abrir dos portales al inframundo.

Así que, al día siguiente cuando Itsuki ya no estaba molesto decidió plantearle el asunto.

—Así que, tú solución es comer entre casos. —Abeno lo consideró un poco y al final aceptó. —Concuerdo en que las bebidas energéticas no fueron la mejor solución, tal vez tu madre tenga algo de razón en esto.

—Por supuesto que sí.

Así que, siguiendo los consejos de Nara, decidieron comprar algo en el conbini.

—Yo invito. —dijo Abeno, —Será el plan de tú madre, pero ya compraste los energizantes, y no me voy a tomar el último.

—¿Seguro?

—Sí, así que escoge algo.

Una vez pagaron, se quedaron en el patio de la tienda, disfrutando sus bolas de arroz. Con Ashiya sacándole conversación.

—¿Cómo es que no habías hecho esto antes? —le preguntó.

—Supongo que Aoi así me acostumbró. Era preferente no comer durante el trabajo porque nos estaríamos moviendo mucho. Solíamos comer antes o después, nunca durante.

—Pero eso fue antes de que fueras el Maestro del Mononokean, ¿no? Tal vez deberías cuidarte más ahora por eso mismo.

Itsuki meditó eso por un momento antes de darle otra mordida a su onigiri. Lo que le estaba sugiriendo era razonable, tal vez debería tomarlo en cuenta en el futuro cercano.

Esta vez, al concluir su trabajo en vez de solo colapsar de la nada, Abeno bostezó y empezó a cabecear. Notando esto, el rostro del otro muchacho se iluminó.

—¡Funcionó! ¡Mi mamá tuvo razón! Ahora sí, Abeno-san, regresemos. —dijo jalándolo del brazo para levantarlo del piso donde estaba hincado.

Sin protestar, se paró y le siguió el paso a Ashiya. Una vez dentro del Mononokean, ella quedó asombrada al ver a Abeno aún de pie, aunque con los ojos más cerrados que abiertos, pero parado. Era un avance.

—¡Me alegra que haya funcionado! —dijo Nara. —Si ese es el caso, ¿por qué no lo invitas a comer?

—Eh… ¿Invitarlo a comer? —preguntó perplejo, mirando a Peludito quien se había ido con él de regreso a su casa aquella noche.

—Sí, pueden avisarme cuando vayan a tener dos trabajos en un día e intentaré dejarles algo listo. Solo necesitaría que me avisaras con tiempo. Sería lindo que varios comiéramos juntos, ¿no crees?

¿Cómo explicarle a su mamá que Abeno no iba a aceptar? Aparte, ¿cada vez que tuvieran dos trabajos? Eso era muy común, se le hacía pedirle mucho a su hermana y a su madre, porque él no tenía buena mano en la cocina.

Al día siguiente, Ashiya fue a buscarlo a su salón. Iba preguntarle, más por pedido de su mamá que por otra cosa, pero de que lo iba a hacer, lo iba a hacer.

—¿Qué sucede? —preguntó al salir.

—Ehm… —y es que le apenaba decírselo porque ya Abeno solía recogerlo por las mañanas. La cercanía que su madre le proponía le ofreciera no era como cualquier otra cercanía que habían tenido antes. Antes había sido por cuestiones de trabajo, esto ya era mucho más personal.

—Si tienes algo que decirme dímelo ahora. —lo incitó. —No tengo todo el día.

—Dice mi mamá que si no quieres comer entre trabajos en mi casa… —dijo y cerró el pico, esperando ver la reacción del otro.

Ante la propuesta, Abeno abrió los ojos como platos. No se veía molesto, o disgustado, más bien completamente sorprendido.

—¡No tienes que aceptar si no quieres! —excusó Ashiya. —¡Es solo una idea que tuvo ya que lo del otro día salió bastante bien! Por eso mismo te lo estoy diciendo.

Le iba a cerrar la puerta en la cara, ¿verdad? Ya lo conocía.

—Tú… —empezó a decir con una expresión que le desconocía.

—¿Sí? —preguntó medianamente asustado.

—…¿tú tendrías problemas con eso?

—Yo… ¿Eh? —retrocedió la conversación en la cabeza, sintiendo que algo se le había escapado, pero no, en efecto, no se le había escapado nada. Tal vez solo el razonamiento de Abeno. —Por mi está bien, si quieres hacerlo hazlo… Ya sabemos que de esa forma no te estarás desmayando.

Abeno no lo miraba a la cara, veía a otros lados con los labios fruncidos. ¿En qué estaría pensando?

—Dile que acepto. Les avisaré cuando tengamos dos trabajos. Te veo después. —Y así sin más se regresó a su salón.

Ashiya mientras se quedó afuera petrificado por la sorpresa. Lentamente procesó lo que había pasado y empezó a moverse. Tomó su teléfono y le dijo a su mamá.

—Dijo que sí. ¿Podrías enseñarme a cocinar?