Querido lector

He aquí un pequeño One shot the uno de mis personajes preferidos en Heroes, con un personaje OC mio. He intentado ser descriptiba de un modo que aún sientas que puedes meterte en la historia como si la estuvieras viviendo en primera persona. Espero haber conseguido un poco eso. Puede que haya otro capítulo si me inspiro. Mi objetivo con esta historia era que todas aquellas que nos encantaba este personaje nos sentamos un poco más satisfechas ya que no he encontrado personalmente muchas historias así.

Espero que disfrutes esta historia. Los comentarios constructivos siempre son bienvenidos y apreciados, ya que ayudan a mejorar. Por otro lado, los comentarios fuera de lugar son solo una pérdida de tiempo tanto para quien los escribe como para quien los lee. Gracias por tu comprensión y apoyo.

El había perdido su poder: Mimetismo empático. Ahora tenia un poder sintético que apenas le permitía proteger a aquellos que quería... pero yo tenía la capacidad para devolverselo. Mi equipo había trabajado duro para crear esta oportunidad. Esto cambiaría el futuro de nuevo, pero sabía que para bien. Si la animadora había sido el punto de inflexión para salvar el mundo, Peter era la clave para salvar el futuro.

Respiré profundo, sabía que tenía que hacer, y eso me ponía nerviosa. Yo era solo una mensajera... borra eso, yo era un mensaje, y estaba a punto de abrirme a él... de más de una manera.

-Hola- dije llamando su atención. Estabamos en mitad de Redwood National and State Parks, California. No había nadie a la redonda, solo grandes secuoyas a nuestro alrededor que daban la sensación de que eramos los únicos en el mundo. Él me miró, al principio sorprendido, buscando algún recuerdo mio que no existía. Entonces su rostro se volvió serio, cauto, demasiadas cosas le habían sucedido como para no pensar lo peor. Lo entendía, no quería asustarle, menos aún sin saber que poder había copiado por última vez. ¿Había sido la capacidad de curarse de Claire, o la de volar the Nathan... o quizas la superfuerza de Mohinder?

-Hola- dijo escueto mirando sutilmente a su alrededor, asegurandose de que nadie más estuviera cerca- ¿te conozco?- empezamos a caminar en circulo en aquel pequeño claro entre las secuoyas a una distancia precavida.

-No- admití -Me llamo Eva- tragué saliva con algo de dificultad antes de pararme y mirar al suelo nerviosa- Creo que tengo algo que te pertenece.

No quería mirarle a la cara, ya era demasiado extraño que nos encontraramos en mitad de la nada, sin aparente razón, y además comenzaba a hablarle de manera enigmática. En nuestro plan no nos habíamos replanteado bien como convencerle. Solo en el proceso, y en el momento adecuado para hacerlo. Ahora el silencio me estaba matando, ¿cómo seguía? ¿cómo le convencía para que se acercara?

-Sabes quien soy- dijo ahora de manera defensiva.

-Sí- volví a admitir. Empecé a sospechar que había perdido mi última oportunidad de cambiar el futuro, de salvar este mundo tal y como lo conocíamos...-Tú eres Peter Petrelli.

-¿Qué quieres de mí?- dijo ahora con un gruñido. Sus cuerpo se activo en un segundo, preparado para salir corriendo o defenderse, sus grandes y expresivos ojos ya no me miraban con cautela sino con furia.

-Es... dificil de explicar- las palabras salían con dificultad de mi boca, esta parte del proceso era más complicada en todos los sentidos- si me dejas acercarme-le miré fijamente, quería que entendiera que le quería decir la verdad, que no quería que le pasara nada malo- te lo puedo mostrar.

Él parecio pensarselo, relajo su cuerpo y miró a todos lados de nuevo, volviendo por fin la mirada a mí. Peter era instrínsicamente bueno, y pensaba que los demás eran naturalmente como él. SIn pensar lo peor de nadie. Eso me daba una oportunidad.

Debía haber concluido que estaba sola, aunque no por ello descartaba que fuera peligrosa -Si intentas algo raro te mataré- me advirtió.

Empecé a caminar hacia él lentamente- no es nada malo- susurré. Cuando me acerqué lo suficiente para que pudieramos tocarnos levanté mis manos y le miré fijamente- me puedes dar tu mano, ¿por favor?

Peter me miró, levantó su mano derecha y la observó, volvió a mirarme seriamente y tras suspirar decidió confiar en mi y dejar su mano entre las mías. Era grande y estaba cálida, un poco áspera al tacto. Notaba como algo dentro de mi llamaba hacia ella, un instinto que desconocía empezó a apoderarse de mí. Coloqué su mano encima de mi pecho y volví a observarle. Peter al principio se sonrojo violentamente mientras abría los ojos de manera adorable, y tras la sorpresa empezó lo que me habían explicado. Su cuerpo y su poder empezaron a llamarse el uno al otro.

Peter se movió hacia mi, pegando nuestros cuerpos con su mano izquierda en mi cintura sin dejar de mirar su mano en mi pecho. Empezó a formar pequeños trazos con sus dedos por encima de mi ropa fascinado, en trance, hasta que decidió que no era suficiente y que necesitaba más. Rompió los botones de mi blusa azul haciendolos saltar sin problemas. Me pareció más que evidente que su último poder debía de venir de Mohinder, pero ese pensamiento se perdió pronto cuando noté sus ojos fijos en mis pechos cubiertos ahora únicamente por una tela de bordado blanca. Tuve la inercia de taparme de nuevo pero Peter, más rápido y fuerte, apartó mis manos y en un solo movimiento me envolvió entre sus brazos y me levantó en el aire para depositar suaves besos sobre mi corazón y sus alrededores provocandome descargas electricas que me provocaban suspiros de placer sin poder evitarlo, empezó entonces a mordisquear mi piel, dejando pequeñas marcas y provocandome que me sujetara a su suave y densa cabellera para poder aguantar los gemidos de placer.

¿Era todo lo que sentía consecuencia de tener el poder de Peter dentro de mi llamando para que entrara? ¿O era mi traicionero cuerpo respondiendo a las atenciones de uno de los hombres más apuestos que había conocido en mi vida?

-¿Cómo...?- dijo al fin Peter separando su rostro de mi pecho donde sentía que mi corazón estaba a punto de salirse. Sus ojos con las pupilas dilatas por el placer me atravesaron incrementando mi sonrojo lo que provocó una sonrisa en él mientras pegaba su frente a la mía -Siento... quiero...- pero no logro seguir, con un gruñido cerró los ojos y aprentando mis glúteos acercó mi cadera a la suya para que sintiera su duro mimbro bajo sus jeans -Te necesito- dijo al fin volviendo a fijar sus ojos sobre los míos, pidiendo de manera desesperada mi consentimiento.

Yo sabía que esto iba a suceder, y me sorpendía mucho que Peter se lograra contener tanto. Me habían explicado que quizás no tendría tiempo ni de respirar una vez el primer contacto tuviera lugar, que quizás sería algo más bien salvaje... sin ningún cuidado. No debía preocuparme, mi cuerpo estaría preparado para él. Su poder recorría ahora todo mi cuerpo vibrando con cada caricia y cada acción, pidiendo volver a su origen, pidiendo volver a casa.

-Solo dejate llevar- susurré al fin acariciando su mejilla y acerqué mi rostro a sus labios, quería sentir al menos un beso, aunque no hubiera ningún sentimiento de amor entre nosotros, necesitaba al menos algo de cariño. Y Peter me respondió tal y como lo deasaba, entendiendome sin palabras. Besó suavemente y con ternura cada rincón de mis labios y susurró entre beso y beso lo hermosa que era.

Una vez sintió mi cuerpo relajado, me levantó una vez más en volandas sin dejar de besarme, permitiéndome rodear su torso con mis piernas. Nos movimos rápidamente por un sendero hasta que se detuvo al llegar a un lugar más resguardado. Sentí como me bajaba suavemente al suelo sujetando mi nuca, pero mi espalda no tocó hierba sino un colchon fino. ¿Cuánto tiempo llevaba Peter escondido en aquel bosque?

Peter dejó de besarme y sus labios se deslizaron por la curva de mi cuello, dejando un camino de pequeños mordiscos y saliva. Mis piernas se movieron de vuelta al suelo intentando escapar de la fricción que me volvía loca. Su lengua entonces de detuvo en la tierna hendidura donde nacía mi esternón jugando en ese punto antes de llegar de nuevo a mi corazón, que bombardeaba sangre a cada extremidad de mi cuerpo volviendome increíblemente sensible a cada uno de sus roces. Noté como Peter ponía distancia para poder inspeccionar todas las marcas que me había dejado, cada uno de sus dedos se detuvieron en zonas donde mi piel se sentía terriblemente sensible, el dolor mezclándose con el placer.

Cuando sintió su inspección terminada rompió la última capa que separaba mis pechos de él, la suave tela de encaje cayó a los lados, pero antes de que pudiera quejarme ya estaba atacando mis pezones. Mientras que su boca succionaba y lamia uno, sus dedos jugaban con el otro de manera tortuosa, provocando que mis caderas se movieran por inercia hacia arriba, mi entrada cada vez más mojada pidiendo atención. Peter disfrutaba la sensación de sentir como movía mis caderas hacia él. Le escuchaba gruñir de placer cada vez que me presionaba contra su miembro. Mi mente nublada no podía pensar ya con claridad, sentía que todo mi cuerpo vibraba pidiendo más de él. Volví a rodear con mis piernas su cuerpo, esta vez asegurandome que su miembro aún escondido bajo su pantalon rozaba mi entrada tan solo cubierta por una suave tela de algodon, mi falda ya estaba hace tiempo perdida en mis caderas.

¿Cuándo nos habíamos sacado los zapatos?

Su boca entonces volvió a mis labios y los morisqueó hasta que los abrí y su lengua me invadió, para comenzar una batalla con la mía. Eso me distrajo lo suficiente para que Peter deslizara una mano por mi ropa y tocara directamente mi clítoris. Sentí mi cuerpo arquearse al primer roce como si una descarga electrica acabara de atraversarme. Peter miraba mi rostro fascinado, comenzó a jugar con mi entrada pasando por mi clítoris y volviendo a meter los dedos en mi, humedeciéndolos.

-Peter- llamé desesperada, sintiendo que el orgasmo pronto me invadiría, no podía parar de gemir mientras mi entrada se sentía invadida por sus dedos. Un gemido más alto estuvo a punto de invadir el bosque, mas los labios de Peter lo impidieron, volviendo a besarme con desesperación y pasión. Mi cuerpo se relajó, pero solo por unos segundos, hasta que el poder de Peter volvió a pedir salir de mí, y llegar a su dueño.

-Eres todo un cuadro- dijo Peter con la respiración agitada mientras observaba mi rostro y pasaba su mirada por mi cuerpo para volver de nuevo a besarme.

¿Cómo podía contenerse tanto cuando cada célula de mi cuerpo gritaba por él? ¿No se suponía que yo sería la que podría mantener la mente activa mientras el instinto invadía a Peter ansioso por volver a tener su poder?

Con un gruñido decidí tomar cartas en el asunto. Con un astuto movimiento invertí nuestros puestos, él debajo, yo al mando. Con mis manos tracé círculos por su pecho bien formado bajando hasta su ombligo donde decidí cambiar mi mano por mi boca para terminar el recorrido hasta su pantalon que desabotoné muy lentamente, siniento su miembro moverse ahora impaciente por salir. Cuando su ropa interior negra quedó al descubierto un gruñido masculino me distrajo y las manos de Peter se acercaron para quitarse la última prenda. Sonreí victoriosa al ver al fin sus rostro impaciente, devorandome con la mirada. La cabeza de su miembro pulsante fue la primera en aparecer frente a mi, brillantes gotas de fluido preseminal se desbordaban lubricando su miembro.

Estabamos más que preparados para el acto, pero no quería que terminara tan rápido. Ahora me sentía ansiosa por provocarle la misma necesidad que invadía todo mi cuerpo.

Comencé depositando besos en su erecta antatomía, y cuando escuché sus gémidos y sus piernas temblando por las atenciones que le daba, decidí empezar a usar más mi lengua marcando circulos, subiendo y bajando mientras mis manos acariciaban tentadoramente la parte interna de sus piernas acercandome peligrosamente a sus testiculos. Escuché entonces el aire salir de sus pulmones gaspeando y en un segundo volví a estar pegada al suelo sin poder moverme. Su rostro a pocos centimetros del mio me permitía sentir su suave aliento acariciando mis mejillas, alguna parte de mi mente logró registrar que estaba anocheciendo y hacía más frío. El resto se concentró en su mirada profunda, donde yo era la única protagonista, su mano volvió a acariciar mi rostro, mi cabello, mientras que las mías caraciaban sus brazos, dándonos valor para dar el último paso.

-Eva...- susurró mi nombre y volvió a besarme suavemente mientras sentía su miembro en mi entrada empujando poco a poco, más profundamente -Eva- volvió a repetir mientras yo solo podía gemir como respuesta.

Le sentí llegar hasta lo más profundo de mí, y entonces nuestros cuerpos empezaron a moverse de manera ritmica, sin necesidad de pensar, solo disfrutando del acto. No estaba segura del cómo, pero en un punto yo estaba sentada encima de él moviendome mientras Peter guiaba mis caderas con sus manos. Sus labios no dejaban de moverse por mi cuello, mi pecho, mis labios, susurraba palabras bonitas en mis oidos, palabras sin sentidos, gemía mi nombre... y por fin, mientras volvíamos a tumbarnos, nuestro ritmo comenzó a acelerarse desesperados por llegar al climax. Mientras esta vez nuestros gemidos se perdían en la noche, sentí como aquel poder que había guardado con tanto cariño se deslizaba fuera de mí y entraba al cuerpo de Peter.

Él dejo caer con cuidado todo su peso encima de mí, respirando con dificultad, él aún dentro de mi. Sentí sus dedos formando suaves y repetitivos circulos en mi cintura mientras nuestras respiraciones poco a poco se iban normalizando, y el cansancio poco a poco fue invadiendome.

Caí en la cuenta entonces que transmitir el poder había llevado también a transmitir parte de mi energía. Poco a poco fui cerrando los ojos agotada. No quería dormirme aún, quería hablar con él, explicarle quien era y qué hacía allí. Pero me sentía tan cansada...

Abrí los ojos asustada, los primeros rayos de sol comenzaron a apreciarse en el el cielo nocturno que pasaba a teñirse de colores morados que se transformaban en rosa y naranja. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y cuando bajé la mirada pude ver las marcas rojas por todo mi cuerpo desnudo confirmando lo que había sucedido. Una mano entonces tiró de mí de vuelta a el resguardo del calor humano, de Peter, que me rodeó con sus brazos y acomodó en su pecho mientras nos tapaba con una manta.

-Buenos días dormilona- dijo con voz ronca sin querer abrir los ojos- no crees que es un poco temprano para levantarse.

-Perdona- dije acariciando el brazo que me rodeaba distraidamente -no recordaba donde estaba por un segundo.

Eso pareció llamar la atención de Peter que por fin abrió un ojo para observarme y con una sonrisa ladina preguntó -¿tan malo fui?

Me sonrojé hasta las puntas de mis orejas, totalmente avochornada. Nunca había sido el tipo de chica capaz de llevarse a un hombre a la cama después de solo una noche. Y yo le había pedido que me hiciera de todo, y se lo había permitido.

Escondí mi rostro en su cuello, provocando su risa, y susurré a su oido -evidentemente no.

Él acarició mi cabello y jugó un poco con las pequeñas ondas que se formaban en las puntas -¿de dónde vienes?- dijo al fin, yo aún en su abrazo me estremecí. El momento se había roto, ya no éramos una chica y un chico llevados por la lujuria pasando un buen rato... ahora era la extraña mujer que le había devuelto su poder.

-Yo... -intenté decir separándome un poco de él, quería explicarle, que me escuchara con esos enormes y expresivos ojos color chocolate. Pero el destino tenía otros planes.

-¡Eva!- escuché mi nombre y supe perfectamente a quien pertenecía esa voz. Hiro apareció ante nuestros ojos y nos miró por unos segundos algo atónito -Supongo... éxito... en tu camino- dijo algo sonrojado mirando al suelo mientras me levantaba, quitandole la manta a Peter para cubrirle. Peter también se levantó para ponerse unos pantalones. Yo ni intenté buscar mi ropa, recordaba al menos que la mitad de mis prendas habían sido rotas a fuerza bruta y ahora eran inutilizables.

-¿Qué haces aqui Hiro?- le pregunté preocupada, ¿había pasado algo malo desde que me había ido?

-Tú no eres el Hiro que conozco- dijo Peter interrumpiéndonos, con el ceño fruncido concentrado en las diferencias entre el Hiro que él conocía y el que tenía en frente.

-No, Peter- respondió Hiro con una reverencia japonesa -También vengo del futuro- dijo revelando la verdad antes de que yo pudiera explicarla. Peter me miró entonces estudiandome detenidamente. Como si no me hubiera visto bien la noche anterior.

-¿Viniste a salvarme?- dijo él tratando de acercarse a mi, yo respondí dando dos pasos de vuelta a él. Queriendo volver a tocarle.

-No hay tiempo Eva-san - dijo Hiro agarrandome del brazo - si no partimos ya, quedaras atrapada, puede incluso tu desaparecer- me advirtio -¡puff!- añadió en su cómica manera de explicarse con un movimiento de manos. Una explosión entonces pareció hacerle eco a la distancia, distrayéndonos. Una gran nube de humo comenzó a subir al cielo ya totalmente iluminado, mientras gritos y disparos empezaron a escucharse a la distancia -¡Debemos irnos!- grito Hiro antes de volver a agarrarme del brazo y girar su rostro a Peter que corria hacia nosotros tratando de impedirnos huir.

-Estarás bien- le dije mientras una lágrima traicionera resbalaba por mi mejilla- ahora tienes nuestros poderes, y pronto otros más.

Y en un solo segundo desaparecimos de aquel bosque de secuoyas. Y mi noche con Peter Petrelli, el hombre que salvaría el futuro, terminó.