En un acuerdo no hablado, pasaron de llorar a Jugar coquetear y sonreír.

Se hacían bromas, Kishi tocaba la nariz de Kira mientras Kira la abrazaba y le besaba las mejillas.

Fue como si ambos se dieran permiso y rienda suelta a sus deseos, por supuesto el deseo latente de estar en intimidad salía a flote por momentos, pero había una barrera que ninguno de los dos se atrevía a cruzar, algo les decía que era mejor no hacerlo, se dieron tantos besos en la boca en las mejillas en la frente en el pelo, Kira beso repetidamente las manos de Kishi en señal de respeto admiración y cariño, Kishi se recargaba en el pecho de Kira, mientras él jugaba con su cabello, no perdían oportunidad para abrazarse, tomarse de las manos, brindarse una caricia tierna en sus mejillas y toda manifestación romántica que les nació.

Así pasaron varias horas mientras vieron televisión, hicieron de comer, platicaron de lo que les gusta y lo que no, salieron al jardín juguetearon, cayeron a la alberca, y terminaron tirados en el jardín viendo al cielo con los rostros muy juntos, preguntándose que había sido todo eso que vivieron, como maravillosamente y sin sentimientos de culpa se lo permitieron el uno al otro, y lo más satisfactorio, sintiéndose cercanos y respetados el uno del otro.

Fue un pacto sin palabras, si bien su relación era especial de muy buenos amigos, no estaba en sus planes por ahora el llegar a ser novios, no necesitaron decirlo, es algo que ambos concluyeron y con solo mirarse había una comprensión.

Tiempo más tarde vemos el auto de Kira detenerse en una estación de tren antes de la estación que Kishi usa para ir y venir de la escuela.

-Gracias por estar conmigo.-

Le dijo Kira.

-Supongo que es el final. -

-Lamentablemente creo que sí- Dijo Kishi.

-Gracias por todo lo que vivimos, por los momentos, los besos y los abrazos, y las caricias son muy importantes para mí. -

Mientras miraba a Kira con una mirada tierna.

-Supongo que el lunes tendré que hacer de cuenta que no te conozco ¿Verdad? -

Kishi bajó la mirada.

-También para mi será difícil, después de todo lo que ha pasado hoy, yo creo que pediré mi cambio de salón. -

Kira la miró con tristeza.

-Si Kira Kun, soy una guerrera, pero no soy de piedra, eso lo aprendí contigo a lo largo de todo este tiempo, no aguantaré mucho ni los comentarios ni la idea incomoda de tener que ignorarte, sé qué puedo hacerlo como un deber, pero la verdad se también que conforme pase el tiempo voy a dejar de querer hacerlo, y solo lo hará más difícil. -

-Entiendo, Kishi san, gracias por dejarme conocerte, ese era mi objetivo, espero que en algo yo haya cumplido con tu expectativa. -

-Si he de ser honesta, no me enamore de ti, te lo aseguro, pero si te valoro por la clase de persona que eres, yo creo que eso es lo que más me molesta de todo esto. -

-A mí también me apena y me molesta que tampoco pude enamorarme de ti, viendo todo el cúmulo de cosas bonitas que tienes como persona, pero al igual que tú, siento que estoy perdiendo alguien muy valioso. -

-Veamos que depara el futuro, mientras volvamos a nuestra realidad. -

Kira se acercó para darle un beso a Kishi de despedida, esperaba hacerlo en la mejilla, pero Kishi se volteo, y le dio un beso en los labios.

Tras un breve momento, Kishi le dijo.

-Si esta es una despedida, quiero recordarla con gusto y no con tristeza. Que descanses, te deseo lo mejor. -

-Kishi, nunca olvidare todo esto, va a ser imposible, tengo la esperanza de decirte hasta pronto, aun si eso no sucede. Gracias por todo. -

Kishi se despidió agitando su mano y caminó hacia la estación.

Kira iba de camino de regreso a su casa, el pronóstico era desalentador, fue mágico lo que vivieron durante esa tarde, pero ahora todo se sentía tan vacío como al medio día.

Con un gran suspiro instintivamente aceleró para regresar a casa, solo quería meterse en lo más profundo de su cama y esperar que algo le inspirara fuerza para levantarse al día siguiente.

Ya eran cerca de las 9 de la noche cuando Kishi llegó a su casa. Sus padres la esperaban con preocupación.

- ¿Hija dónde estabas?.-

Ella solo respondió.

-Fui a un centro comercial y pasé toda la tarde ahí, después me fui a un parque.

- ¿Pero por qué no nos avisaste? -

-Porque quería estar sola. -

-Pero debiste haber avisado, algo pudo pasarte.-

Kishi dijo con desenfado.

-Después de tanto practicar artes marciales que me podrían ayudar en situaciones de riesgo como estar sola en un parque, para que mejor me pasen cosas en mi vida cotidiana para las que no estoy preparada, que ironía. -

Sus padres se extrañaron, no sabían cómo tomar ese comentario. Kishi lo adivinó y antes de empezar con un interrogatorio incomodo, rápidamente cambio el tema de conversación.

- ¿Ya hablaron con Ren Yamai?, me parece que tiene un video que les puede interesar mucho. -

Su papa dijo con júbilo.

-Oh si, ¡Qué gran decisión la tuya no podía esperar nada mejor! -

Su madre miraba con serenidad a Kishi, que había perdido cierto brillo en su mirada.

-Hija ¿Estas bien? -

-Estoy cansada, como ya vieron no tuve un día fácil, y mañana tengo entrenamiento, por favor les pido me dejen descansar, no quiero hablar de esto. -

Ya en su cama tras tomar un baño, Kishi estaba acomodándose para dormir, vio por la ventana la noche estrellada, pensó por un momento en Kira, besó la palma de su mano y envió ese beso a la ventana dirigiéndolo a Kira, mientras una lágrima rodó por su mejilla.

-Que pases buena noche amigo. -

-Te quiero. -

Dijo tímidamente.

E inmediatamente después se reprimió a sí misma, y volvió a su estado de tristeza.

Paso un largo rato en silencio, no acertó a decir sino la única palabra que después de todo lo que ha pasado solo eso le faltaba por pronunciar, y que ella aguantó hasta el último momento para no hacerlo.

- Adiós... Kira Kun...-

Se giró para dormirse con mucha tristeza cerro los ojos y solo quería olvidarse de todo.

Mientras la luz que se filtraba por la ventana apuntaba directamente a su librero, donde destacaba el borde de un cuento infantil que ella había guardado desde niña, el libro se intitulaba...