Sabado por la mañana, Kishi se levantó de mal humor, el sentimiento de desesperanza la invadió en cuanto abrió los ojos, parecía un mal sueño y por primera vez en su vida, se percató de lo absurdas que eran varias situaciones cotidianas, no estaba arrepentida de lo sucedido, pero algo definitivamente ya no encajaba en su hasta entonces alma de chica guerrera que había conseguido equilibrio y paz.

Durante su entrenamiento en la mañana, estuvo por demás agresiva, y sus compañeros de dojo e incluso sus maestros pagaron el precio.

Cuando llegó a casa, abrió el refrigerador tomó un jugo de naranja, se sentó en el jardín y aventó su mochila sobre la cual subió los pies y se puso a tomar jugo de forma desdeñosa.

Su madre la observó, Kishi nunca trataría así su mochila de entrenamiento, contiene cosas que para ella son sagradas, y sospechaba que algo estaba mal con su hija. Se acercó a ella de manera serena.

-Hija quiero hablar contigo. -

- ¿Tiene que ser ahora? - Dijo Kishi.

-Entre más rápido lo hablemos tal vez más rápido te sientas mejor. -

Kishi se reclinó de la silla y mirando su jugo le preguntó.

- ¿Y por qué piensas que no me siento bien? -

-Pues... porque tuviste que tomar una decisión entre tu deber y tu derecho, elegiste el deber y no te gustó el resultado. ¿Me equivoco? -

Kishi sonrió con desdén.

- ¿Mi derecho? ¿Ahora resulta que lo tengo? -

-Hija, hay veces que. -

-¡No es justo!- Interrumpió Kishi de manera tajante.

-No es justo que cumplir con un deber implique lastimar a otros.-

-¡Eso no está bien! -

Su madre le habló con mucha seriedad.

-Lastimaste a este muchacho ¿Crees que hubiera sido mejor permitir que él te lastimara a ti? -

Kishi miraba con incredulidad a su madre.

- ¿Lastimarme? ¿Eso es en verdad lo que crees que iba a pasar, mamá? -

Su madre mantenía su expresión seria, muy segura de si misma.

-Es un chico ordinario que solo está buscando jugar con tus sentimientos. -

Kishi le contestó tajantemente a su mamá.

-Es un chico que me pidió que le diera la oportunidad de conocerme y valorar si pudiéramos tener una relación más cercana, nunca fue mi novio, él quería ser mi amigo ya que solo era un conocido, y de forma cordial y sobre todo madura y correcta se acercó a mí a pedirme la oportunidad de que conviviéramos un poco más. -

Su madre se sorprendió.

-Pero, estábamos seguros de que...Entonces lo que nos dijo Tonoko...-

- ¡Ah ya veo! - Dijo Kishi.

-Ella solo les dijo lo que quiso escuchar cuando Ren le contó esto mamá, debo aclararte que Ren detesta a Kira, ni siquiera tengo claro por qué, pero con tal de sacar partido de esta situación usó a su mamá y les trajo ideas contaminadas a ustedes. -

-Pero si Ren es tu amiga y ...-

-Si ya se.- Respondió Kishi mirando su envase de jugo.

-Según ella somos amigas y seguramente les dijo que hizo todo esto "Solo por mi bien". -

-Y así lo dijo hija. -

Kishi volteo a ver a su madre con actitud retadora.

-Ok, ya que estamos en temas de amistad, me parece justo que sepas, porque seguramente no lo sabes, y dudo que la señora Yamai se atreva a contarte algo así. -

-Pero podrías averiguar en la escuela. Digo, ya que les ha dado por no creerme a mi últimamente. -

- ¿Sabías que Ren Yamai está asistiendo a terapia Psicológica? -

La madre de Kishi se sorprendió.

-¡No puede ser!- Dijo asombrada.

-No me creas mamá, averigüen por su cuenta, veo que ya tienen experiencia haciéndolo. Para que vean que clase de persona es mi "amiga". -

-Ahora, regresando al tema de justicia. -

-Me parece injusto -

-Que me hayan prohibido tener una amistad con alguien que se conduce de mucho mejor forma que muchos chicos que conocen ustedes y que de acuerdo con su criterio son educados amables y hasta buenos partidos. -

-Me parece injusto -

-Que lo haya tenido que hacer pasar una cita de pajes, solo para que ustedes pudieran verificar que en verdad cumplí lo que me pidieron como si no confiaran en mí. -

-Me parece injusto -

-Que aparte de que lo hundí con mis palabras, como si fuera un castigo, me hundí con él al darme cuenta de la humillación que le hice pasar. -

-Y me parece muy injusto -

-Que en lugar de averiguar prefirieron creer en la familia Yamai y a mí no me dieron la oportunidad de decir algo siquiera. -

- ¿Te parecen suficientes injusticias mamá? -

Dijo Kishi enojada.

-¡No necesito enemigos o adversarios en mi vida!. ¿Para que los quiero? con papá y mamá y mis "grandes amigos" los Yamai tengo lo necesario, no hace falta que alguien más venga interesadamente a fastidiarme la existencia. -

Dijo en tono sarcástico. Su madre trató de justificarse.

-Entiéndeme Hija, Las espadas y los cuchillos se pueden ver y por lo tanto los puedes atacar o defenderte de ellos Kishi, pero de los ataques al corazón joven pueden llegar de forma traicionera del lado más inesperado, no queremos que sufras. Contra eso no hay muchas defensas solo estar alertas de los lobos. -

Kishi se incorporó y miro a su madre con atención.

-Mamá, te creo que allá afuera este lleno de lobos, he entrenado toda mi vida no solo para defenderme de ellos sino para proteger a otros de los mismos, en mi caso puedo detectarlos, son arrogantes torpes, evidentes en sus intenciones débiles e inofensivos, muy indecisos y cobardes a pesar de que algunos son bien parecidos, pero es fácil reconocerlos y sortearlos e incluso ponerlos en su lugar. -

-Es fácil tratar con lobos, pero ¿cómo reconocer a los que llevan piel de oveja? -

Interrumpió la madre.

Kishi se quedó pensativa por un momento.

- ¿Y cómo esperas que los reconozca si nunca me he enfrentado a uno?-

-Esa es la parte que nos da miedo hija. -

Dijo esto abrazando a Kishi.

-Y dime mamá, tu ¿Cómo te cuidaste de los lobos con piel de oveja? Supongo alguna vez enfrentaste uno ¿No?-

Ella cerró los ojos deseando que Kishi nunca hubiera preguntado.

Se separó de ella tomándola por los hombros y mirándola fijamente le dijo.

-Nunca pude hacerlo del todo, tarde o temprano los descubría, pero a veces el daño estaba hecho, tuve que hacerme más sabia y afinar y confiar más en mi instinto, ser más prudente y prepararme para ser más fuerte como persona, solo así resistiría un embate de un lobo con piel de oveja si es que este traspasara todas mis defensas. -

-Hasta que conocí a tu padre, y entonces todo eso dejó de importar.-

-Pues ayúdame a entender mamá.-

-Kira nunca me faltó al respeto, nunca se ha comportado de manera incoherente, siempre buscándome con una sonrisa y sin ningún tipo de insinuación, respeta mi tiempo y mi espacio, no me ha pedido siquiera que le permita tomar mi mano, no se pone nervioso como otros chicos ante cosas que parezcan sospechosas o raras, es caballeroso y respetuoso, es inteligente y culto, se lleva bien con el general del grupo y a pasar de que Ren lo detesta él se maneja respetuoso con ella, su promedio escolar es el más alto. ¿Te parece un lobo con piel de oveja?-

-Tal vez es un lobo muy peculiar que no se rinde ante la presa que busca. Los hay también. Puede ser de los más peligrosos.-

-Ok mamá de acuerdo.-

-habiendo solo en la escuela un puñado de por lo menos 20 chicas guapas, más la diosa de la clase, que, bueno... Kishi se quedó pensativa.-

-Descartémosla porque ella es inalcanzable. -

-Pero 20 chicas mamá, bonitas y mucho más accesibles o dispuestas a salir con el que yo. -

-Es bien sabido que le han llovido oportunidades y hasta de otras escuelas lo han buscado, y por lo menos hay una chica en mi salón, Kyoko, ella salió con él hace un tiempo, Kyoko es bonita y es mucho más dócil que yo, es una víctima perfecta para un lobo con piel de oveja porque además Kyoko se acercó a él, Kira no la buscó, y Kyoko nos contó que él fue respetuoso y gentil igual que lo es conmigo.-

-Tal vez no es lo que buscaba hija, tal vez.-

Fastidiada Kishi refutó a su madre.

- ¡Ok suficiente!-

-Dime mamá ¿No acaso cualquier persona malintencionada siempre se fija en un objetivo sencillo de alcanzar?-

-No todos hija, hay quienes creen que la diversión está en la cacería y no en la presa.-

- ¡¿Ah si?! Dime mamá. -

- ¿Por qué razón un lobo con piel de oveja aceptaría soportar una iniciación?-

-Después de esa paliza nadie se levanta, es más, dejemos los lobos, ningún chico "decente" en su sano juicio hubiera siquiera aceptado pasar por todo eso y lo hemos comprobado más de una vez. ¿Te parece que pasar por eso sea estar de cacería?-

La madre de Kishi se quedó pensativa.

-Y después de salir de pie de una iniciación. ¿Seguir firme en querer conocerme y ser coherente con su comportamiento?-

La madre de Kishi se quedó callada.

-Tú lo sabes mamá, ¿Cuántos aspirantes llegan pretenciosos al dojo y salen en una camilla? ¿Cuantos? -

- ¿Por qué después de eso salir y gentilmente invitarme a salir y llevarme a hacer cosas que me agradan a mi sin comportarse de forma egoísta y mucho, mucho tiempo después, seguir siendo una persona galante y caballerosa? -

Su mamá reparó en el detalle de la iniciación, recordó que Kira paso por ese proceso y también que Kishi comento que pediría a sus maestros que se ensañaran con Kira con tal de hacerlo desistir al demostrarle lo débil que es.

Y es cierto, ningún lobo con piel de oveja está dispuesto a pasar algo así por una víctima, siempre eligen el camino más fácil, una presa más fácil, Kishi tenía razón, si Kira solo estaba buscando divertirse había muchas opciones para hacerlo en lugar de cortejar a su hija.

-Hija no me he dado cuenta de cuanto has crecido, siempre serás mi niña, como madre no puedo dejar de ser así, pero no puedo negar que tu comentario encierra un juicio sabio.-

-Entonces ¿Por qué no puedo tener un amigo como él?-

-Es que si puedes hija, es tu derecho.-

-Y ¿Por qué me negaron ese derecho y me obligaron a renunciar a él?-

Su madre bajo la cabeza y le dijo con tristeza, -porque nos dejamos llevar y al final actuamos como lobos.

Kishi abrazo a su madre.

-Quiero preguntar algo mamá. ¿Puedo disculparme con Kira y puede ser mi amigo?-

-Si hija, sin duda alguna.-

Kishi sonrió, aunque era notoria su preocupación.

-Pero ¿Que pasara con papa?-

-Yo hablare con el.- Dijo su madre en tono confiado.

-Mama, eso me da un poco de miedo. ¿Estarás bien?-

Su mamá le miró fijamente.

-El secreto aquí hija.-

Se acercó a murmurarle al oído.

-Es que combatir los lobos con piel de oveja muchas veces implica convertirte en uno...

Kishi miró a su madre con una sonrisa maravillada. Se sentía contenta de reencontrar el camino.

Lunes por la mañana y Kira está apagando su coche, no estaba en absoluto animado y siente una gran aversión y una pesadez solo de imaginar que tiene que pasar el día soportando la indiferencia de Kishi y tener que dar explicaciones a todos, no sonaba a un buen plan.

Bajó lentamente del coche y caminó rodeando por la entrada peatonal hacia los salónes pensando en evitar encontrarse con alguien. Especialmente con Kishi.

En eso se encontró un grupo bastante numeroso de alumnos de su grupo.

Najimi volteo a verlo.

-Hola, amigo, buenos días oye ¿Cómo sigues?-

-Hola Najimi, pues estoy vivo si de algo vale.-

Le dijo con desinterés.

En ese momento el grupo lo rodeo, venían caminando lentamente hacia el edificio.

-Vamos anímate por que no hacemos una pillamada.- Dijo Najimi.

-Mejor una parrillada o una albercada.- Dijo Nene.

-Mejor vamos a la montaña y acampamos en una cabaña.- Dijo Shinobino.-

-Vamos mejor a un festival con fuegos artificiales- dijo Hitohito.

-Mejor vamos a la playa.- Dijo Taisei.

-O mejor vamos a los videojuegos.- Dijo Omoharu.

-Mejor a cenar y después a un karaoke.- Dijo Agari.

-Mejor al parque de diversiones.- Dijeron todos al mismo tiempo.

-Bueno, la verdad yo...-

En eso estaban cuando desde la entrada de la escuela se escuchó un grito.

- ¡Kira!

En medio de la entrada estaba Kishi Himeko, con su habitual armadura y su espada. Caminaba decididamente en dirección a Kira.

Momentos antes, Ella estaba feliz, caminaba apresuradamente para llegar a la escuela y ansiaba disculparse con Kira y darle la noticia de que no había más prohibición. Sin embargo, al ver que estaba rodeado por el grupo, su expresión se tornó seria, lo cual fue mal interpretado.

-Necesitamos hablar.-

Dijo en tono solemne, esperando que todos lo dejaran solo para poder conversar.

Pero el grupo estaba dispuesto a...