La preparatoria es una etapa añorada por jóvenes y extrañada por viejos. Eso era realmente curioso, pero bueno, ¿Cómo era la experiencia del estudiante promedio?
Estrés, mucho estrés, sobre todo las últimas semanas de clase, los inundaban con exámenes y trabajos finales, trabajos que en su mayoría ni siquiera habían comenzado, sin embargo, hay alguien a quien no le preocupan en lo más mínimo esas notas, más que todo por confianza en sí mismo, y porque se quemó las pestañas semanas antes previendo todo esto.
Denkou entró en su escuela como lo habría hecho cualquier otro día, nada había cambiado realmente, los mismos pasillos, mismos idiotas saltándose clases… Bueno antes él era parte de esos idiotas, pero ya no podía darse ese lujo.
Mismos casilleros garabateados con marcador y repletos hasta la cima. Se acercó al suyo y colocó la clave, al abrirlo sacó los libros que correspondían a sus clases, al cerrar el casillero vio a Shiro parado tras la puerta. Él ya esperaba eso.
Llegas más temprano de lo usual.
Arrugó la vista al recordar que aún no le contaba a Shiro sobre su pequeña sentencia, a comparación con su casi asesinato, ese primer asunto se veía minúsculo.
Me levante más temprano y bueno, aproveché el tiempo.
¿Seguro que eres el mismo Denkou que conozco?
Denkou volteo a ver a su amigo con cansancio, y comenzó a caminar a su salón siendo seguido por Shiro.
Solo estoy cansado.
Lo sé, solo intentó aligerar el ambiente.
Lo sé.
Entraron a clase y las cosas transcurrieron con cierta normalidad hasta el descanso, eso fue diferente. No se quedaron en el salón, fueron al comedor junto con todos los demás. Incluso los otros estudiantes estaban un poco sorprendidos de verlos allí.
¿Y ahora al comedor? Vaya debió ser un viernes de mierda…
Shiro se fijó como su amigo parecía tener un pequeño escalofrió cuando preguntó.
Si sabes que tarde o temprano tendrás que contarme ¿No?
Movió sus auriculares a un lado, dejando su oreja derecha descubierta.
Lo sé, pero preferiría que fuera en un lugar menos ruidoso.
Nunca entendí porque te molesta tanto el ruido. – Denkou alzó una ceja ante eso – O sea sé que es molesto, pero escuchas hard rock y odias el ruido estridente. Es raro.
Es distinto ¿Vale? A ti te gustan los dulces y odias el chocolate blanco.
Es un crimen contra el paladar. De solo pensarlo me hace querer vomitar.
Pero el arequipe si es delicioso.
¿Cuál es ese? ¿Es el que parece Nutella?
Más o menos, pero no es tan espeso.
El otro día vi un video que decía que el líquido más espeso era la brea.
Si, las gotas tardan años en caer. No por nada muchos dinosaurios murieron en fosas de brea.
¿Te imaginas medir más de quince metros y morir por ahogarte en un charquito?
Y que los demás dinosaurios digan que murieron por el impacto de un meteorito gigante. Sería humillante. Llegar al más allá y que todos tengan una muerte de literal apocalipsis, y tu moriste por no saber dónde pisar.
Ambos amigos rieron a carcajadas, y sus risas se perdieron entre el sonido del resto de estudiantes en el comedor. Podrían pasar horas hablando de cualquier estupidez antes de cansarse. A veces estar cerca de la muerte cambia todo, otras veces no cambia nada, sin embargo, la muerte. La muerte lo cambia todo.
Y que unas ratas diminutas con pelo sobrevivan y tú no.
Y evolucionen tanto que sean la causa más probable de la destrucción del mundo.
Solo dos buenos amigos compartiendo un almuerzo. Como siempre lo hacían, casi parecía que cualquier preocupación había sido dejada atrás. Hasta que Shiro se atraganto con un pedazo de galleta. Denkou simplemente reía.
Idiota, y tienes el descaro de burlarte de los dinosaurios.
Denkou terminó por hacer la maniobra de Heimlich para salvar a su amigo. Si, un día normal.
Habían pasado varias horas desde entonces y Denkou estaba llegando a casa, está vez tomó el metro. Abrió la puerta y vio a Misato en la sala a punto de empinar una lata de cerveza Yebisu, la segunda según podía juzgar por la otra lata a los pies de su silla.
¿Tan temprano?
Preguntó Denkou alzando una ceja.
Tengo una noche larga por delante. – Señaló la montaña de papeles en la mesa. - ¿Todo bien en la escuela?
Más de lo mismo, afortunadamente fue normal.
¿No tienes un examen de algebra pronto?
Eso fue la semana pasada. Voy a salir con Shiro a las seis.
Oh, ¿Una cita? ¿De eso hablabas en la mañana?
¿Celosa de que uno de los dos consiga compañía?
¡Lo sabía! ¡Juegas del otro bando!
¡Claro que no, solo te estaba jodiendo!
Se encerró en su cuarto preparándose para ir. Después de unos minutos salió y la pila de latas de cerveza bajo la silla de Misato había aumentado en número. Él no la cuestionaba, incluso él tomaba de vez en cuando, aunque ella lo hacía por motivos distintos, según le explicó hace algunos años, su peculiaridad le permite transformar cierto porcentaje de alcohol ingerido en cafeína. No se iba a poner a pensar en el tipo de reacciones químicas que implicaba eso. Con los dones, a veces era mejor aceptarlos y ya está, eso era preferible a quebrarse la cabeza buscando explicarlos.
Él intento explicar el suyo alguna vez. Comparándose a sí mismo con animales con habilidades parecidas. Anguilas eléctricas, ornitorrincos. Si, los ornitorrincos usan campos eléctricos para detectar posibles presas en el agua, justo cuando se creía que no podía ser un animal más raro. La verdad, los resultados de su búsqueda fueron inconcluyentes.
Lo más probable es que tuviera células que produjeran electricidad. No lo sabe realmente, hacer un estudio sobre eso sería más complicado. Muestras de piel, microscopios. No estaba calificado para nada de eso, aunque no sería un mal proyecto de verano.
Dejó de divagar y abrió su closet, decidiendo que ponerse para ir al arcade. Chaquetas, chamarras, chalecos, gabardinas. ¿Cuándo acumuló tanta ropa de manga larga? Miro su vieja chaqueta de mezclilla, su favorita, estaba hasta el tope de pines de sus bandas preferidas. Incluso la llevo a que bordaran el logo de Queen en dorado en la espalda.
La arrojó sobre la cama y la baño en perfume, no se permitía salir sin él. Tomó una camiseta blanca lisa y la colocó en la cama, sacó un pantalón de vestir negro, le gustaba combinar lo que usaba, no demasiado elaborado, pero tampoco demasiado sencillo. Se colocó todo y casi olvida ponerse zapatos, se puso unos negros con detalles dorados, ya estaba listo. ¿O no?
¿Misato has visto mis aretes?
¡¿Qué?!
Estaba con audífonos puestos. No había escuchado nada, Denkou se acercó y le quito los audífonos.
¿Qué si has visto mis aretes?
No, ¿No los dejaste en el baño o algo?
No, seguro están por aquí…
Se dio cuenta que estaban encima de la mesa, se los debió quitar en la mañana y olvido donde los dejo.
Estás ciega Misato.
Se dio la vuelta y entró a su cuarto otra vez para buscar su celular, una vez dentro vio que estaba vibrando. Alguien lo llamaba. ¿Shiro? No, aún le faltaba más de media hora para ir.
Viejo pendejo.
Leyó en la pantalla el nombre del contacto, dándose cuenta de que era Kazuma. Contestó, generalmente no lo llamaba, ni cuando la cagaba.
¿Hola?
Ah, al fin contestas, he llamado como 3 veces.
¿Qué paso?
Katsuragi me contó lo que sucedió… Debe ser una situación difícil. Lo sería para cualquiera.
Si, así es…
Denkou se extrañó tanto por la llamada como por el objetivo de la misma. Kazuma siempre tuvo favoritismo por él, pero solo dentro de la escuela, esto era nuevo.
¿Qué tal las heridas? ¿Has cambiado las vendas?
Sí, sí, todo bien, las cambié después de bañarme.
Estuve hasta el tope de trabajo, si no habría llamado antes.
No es necesario, estoy bien.
Hubo un pequeño silencio del otro lado del celular antes de que Kazuma volviera hablar.
Bien. Cuídate, no quiero ver charcos de sangre por la escuela.
Claro, claro.
Denkou colgó.
Eso fue raro…
Salió de su cuarto y está vez Misato estaba sin audífonos. Levantó su teléfono y le tomo una foto a Denkou con un flash que lo deslumbró.
Es la foto que le daré a la policía si no vuelves antes de las nueve.
¿Las nueve? – Lo pensó por un segundo y se dio cuenta que era lo mejor – Bien.
Diviértete, salúdame a Shiro.
Tras salir del apartamento se colocó sus auriculares y se dispuso a caminar hasta el arcade, estaba realmente cerca. Puso en aleatorio la lista de reproducción y sonó Witchcraft de Frank Sinatra.
Se tomó su tiempo para admirar la ciudad, sus edificios altos, el gentío, los bellos automóviles, Musutafu era realmente una ciudad bastante bella, dejando de lado la delincuencia. Esto último lo pensó mientras soltaba una sonrisa incomoda.
Pudo ver a un niño paseando a su perro.
¿Cómo será tener un perro?... Recoger mierda suena fatal…
El pequeño perro movía su cola emocionado. Él no sabía mucho sobre las razas en perros, pero era un lindo perro.
Su dueño, un niño de quizá 11 años, lo acariciaba, y lo abrazaba, pronto el cachorro había tumbado al niño al piso, y ya se encontraban jugando en el césped del parque.
Musutafu era una linda ciudad. Denkou sacudió la cabeza, estaba divagando, pero no tenía nada de malo, no tiene mucha prisa está vez.
Echando una última mirada al niño, siguió con su camino, no quería que pensarán que era una especie de rarito.
Creo que será un buen día.
Con el pasar de los minutos Denkou llegó al lugar acordado, dio una mirada generalizada intentando encontrar a Shiro, intentó justificar su mala visión con que el arcade estaba bastante lleno para ser lunes.
Miopía de mierda.
Susurró con frustración y saco su celular para llamar a su amigo, sin embargo antes de siquiera colocar la contraseña alguien toco su hombro.
¡Bu! - Shiro le sonrió mientras hacía como si fuera a asustarlo. – Llevo como media hora parado atrás, si fuera un auto, estarías atropellado.
Llegaste antes entonces. Felicidades al fin aprendiste a leer direcciones.
Al menos yo puedo ver las direcciones de las calles sin acercarme.
¿Qué se siente poder verlas y aun así perderte?
Siguieron devolviendo se insultos un rato, ya era algo común entre ellos, no tenían malas intenciones, solo reír. Dieron varias vueltas encontrando algo que jugar, pero parecían haberlo probado todo antes. Denkou se acercó a la tienda del arcade.
¿Tienes Sapporo?
No.
¿Asahi?
¿No eres menor de edad?
Solo soy bajito. – Denkou saco su billetera y saco un par de billetes – Le puedo dar propina.
El tendero suspiró y asintió dándole un sixpack de latas al chico.
Gracias. Un placer como siempre.
Abrió una lata y se la tomo de un solo sorbo. Tragando el amargo sabor del alcohol sin mucha dificultad. Arrojó la lata directo al cesto de basura encestando.
Vaya, las compraste antes de lo que esperé. ¿No es malo para tu recuperación?
El alcohol me adormece el cuerpo a veces, me ayuda con la última puñalada que no ha cerrado. Soy como el doctor House, pero sin la disfunción eréctil.
Claro…
Shiro no estaba muy convencido de eso, conoce a Denkou desde hace varios años, y sabe que es más que eso.
¿No has visto House verdad?
La verdad no he tenido tiempo…
Está bien, no es para todos. – alzó las latas restantes frente a Shiro - ¿Tú no quieres?
Luego. Quiero estar sobrio para humillarte en el juego de Alien.
Un par de cervezas no me harán caer Shiro.
Un chico pasó corriendo y tropezó a Shiro, ambos miraron al desconocido que no detuvo su andar.
¡Auch!
¡Lo siento!
Creo que va al juego de baile. ¿No te golpeó muy duro?
Estoy bien. Vi una gran multitud rodeando ese juego, debe ser mejor de lo que creí.
Solo es un patético juego rítmico.
Dices eso porque jamás has ganado en uno de esos.
Denkou y Shiro se acercaron al juego, adentrándose un poco entre la multitud.
¿Qué pasa?
Preguntó Denkou a uno de los que estaba concentrado viendo al juego.
¡Esa chica de ahí está humillando a todos los que la retan!
Que cliché…
Exclamó Denkou, pero el desconocido siguió hablando.
¡Apenas trajeron la maquina ayer, pero ya puso un record súper alto!
Señaló a la chica que estaba en el centro de la máquina, se notaba que se la estaba pasando bien, a diferencia de su oponente que parecía bastante cansado. Denkou se sorprendió un poco, la piel de la chica era rosa, no es que una piel colorida fuera muy raro de ver, sin embargo, siempre era curioso. Su cabello era esponjado, corto, y salvaje, quizá por todo el movimiento. Sus ojos también eran peculiares, teniendo una esclerótica negra, y pupilas amarillas. Tenía pequeños cuernos que sobresalían de su cabello. Parecía absorta en el juego.
Shiro sonrió con una idea en mente, volteo a ver a Denkou y le golpeo el hombro con su codo.
¿Te gusta el chicle verdad?
¿Ah?
Entendió después de un segundo a lo que se refería, obviamente era porque la chica era rosada. Se avergonzó un poco y le dio otro profundo trago a su cerveza.
Solo es una chica…
Una chica que es literalmente tu tipo. Salvaje, competitiva, y parece saber divertirse.
Denkou no respondió, solo metió las manos en los bolsillos de su chaqueta y se tomó lo que restaba de su cerveza. Shiro lo miro un poco extrañado, él no mentía, era justo su tipo.
Debiste pasarla mal el viernes, generalmente ya estarías haciéndote ideas locas.
Hizo una mueca cuando su amigo menciono esa fecha. Se incomodó y eso era notorio. Comenzó a sudar frío y estaba a punto de empezar a temblar. Shiro lo miró lleno de preocupación no esperaba lo que venía.
¡Yo les mostraré lo que es un record!
Dijo el chico mientras se esforzaba por sonreír de forma convincente. Escuchar eso hizo que Shiro se sorprendiera, la chica estaba dándole palizas a cualquiera que la retará, y no solo eso, Denkou era malísimo en esos juegos.
Pero eres malísimo, eres peor que un árbol muerto, enserio, he visto tostadas con mejor ritmo…
Sí, pero olvidas algo…
¿Qué?
No sé, pensé que se me ocurriría algo, pero no…
Se abrió paso entre las personas, saltando hasta la plataforma y mirando al chico que acababa de perder, sudado, cansado, y humillado, el joven solo se bajó con decepción del escenario.
Miró a los ojos a la chica de piel rosa, y le sonrió, ella devolvió la sonrisa.
¿Te perdiste de camino a un concierto o algo?
La chica se rio de él, señalando cómo iba vestido, a diferencia de ella que usaba ropa deportiva, acorde a la ocasión.
No, estoy justo donde quiero.
El último también tenía esa confianza.
Que bien que no soy ese. – Extendió su mano – Mi nombre es Denkou.
Sonrió con nerviosismo, no por la chica si no porque no solía jugar juegos de ese tipo.
¿Me dices tu nombre directamente? Bien, soy Mina.
En Japón es normal presentarse primero con el apellido y solo usar nombres con personas cercanas, pero parece que a ella le agradó que no le importará eso. Le saco la lengua y agarro su mano, Denkou la aparto al sentir ardor.
¡Nunca pasa de moda!
Supuso que era el don de la chica. Debía ser algo como acido. La chica volvió a extenderle la mano.
Sin trampas está vez.
Ella le sonrió y él se fijó en sus pupilas amarillas, era completamente diferente a Toga pese a ser el mismo color. Agarró la mano de la chica nuevamente.
Esta vez fue el turno de ella de sentir dolor, despego su manos sintiendo como Denkou le daba un toque eléctrico. Soltaron ambos una risa.
Muy original.
El público solo observaba, un poco confundidos por lo que estaba pasando, no es lo que esperaban ver.
¡Dejen de coquetear! ¡Jueguen!
Gritó un chico del montón y rápidamente fueron secundados, Denkou se fastidió un poco por los gritos, pero los ignoró. Quizá gracias alcohol.
Entre todo el gentío Denkou miro a Shiro, y su amigo le dio un pulgar arriba, él le devolvió la sonrisa y volvió a mirar a Mina. Ella lo miro de reojo, usando los controles de la pista de baile para elegir una canción.
-"Será interesante...
Pensaron Denkou y Mina mientras sonreían retando al otro.
Bueno, se creen si les digo que por un segundo, pensé que dije que lo publicaría el 21 y no hoy? Me asuste como no tienen idea, pero aquí estamos. Con respecto al titulo del capitulo, al verdad es una canción, todos los capitulos tienen el titulo de una. Les recomiendo buscarla, porque si solo ven el titulo, puede malinterpretarse. JAJAJAJA. Encariñense con la iteracción. Gracias por leerme. Lo aprecio mucho, a esos 5 lectores que hasta ahora han leido los dos capitulos anteriores. Espero les guste.
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