Entrenador y dueña pasaron los siguientes días trabajando en equipo, cordiales pero tensos, logrando disimular más que bien con los bladers del equipo para que jamás notarán que la discusión ocurrió, o qué de hecho, ahora discutían regularmente desde entonces. Nunca volvió a ser tan serio como esa primera vez, pero sí lo suficientemente intenso como para abrir grietas en el respeto y nunca permitirles salir de la irritación.

Lo hicieron tan bien que ni siquiera Free, quien puede leerlos a ambos como un libro abierto, llegó a percatarse. Pero quizás el que Free ya no encontrara tan interesantes los entrenamientos como para al menos presentarse más que cuando se le pedía expresamente, tenía algo que ver.

Claro que seguía entrenando. ¿En dónde? Dios vaya a saber, pero evidentemente ha encontrado más paz y un reto mayor que con sus compañeros en otro lado que no era el gimnasio.

O tal vez Free ya no tiene mucho que hacer sin Jinbei, o puede que extrañe a sus viejos colegas que se fueron, incluso podría ser algo personal en contra de la manera de hacer las cosas de Trad. No lo sabían y el niño dorado no planeaba decirles.

Ahí otra pelea para Trad y Kristina.

No es que fueran a hacer algo al respecto, ellos entienden a Free. Luego de las bajas de bladers y la falta de personal, los entrenamientos están muy por debajo del nivel del mejor del mundo. Es entendible que sea una pérdida de tiempo para él.

~~~

Trad esa noche iba revisando estadísticas en su tableta como pasaba ahora demasiado amenudo, con las cejas hacía abajo. No se siente ni impresionado ni satisfecho con los resultados del día.

Así encontró a Kristina en el patio admirando la arena con pura concentración e iris preocupados tras la máscara de hielo que ella entrenó para el equipo.

Trad llegó a su lado.

—No están rindiendo lo suficiente, ¿cierto?—Kris adivinó sin molestarse en verlo.

—No. Lo siento—Trad se disculpó honestamente.

Esta vez fue el turno de Kris de voltear a mirarlo confundida. Ella no esperaraba una disculpa.

—Son muchos menos que antes, yo debería ser capaz de hacerlos crecer por mi cuenta, pero no están dando los resultados que esperaba—suspiró decepcionado—. Te critiqué antes sin hacer mi parte. Estoy fracasando como entrenador.

Kristina lo detuvo con una mano, antes de que se le ocurriera decir algo más.

—Roma no se construyó en un día. No lo olvides. Estoy segura de que hacemos lo mejor. Y no es sólo cosa tuya hacer que los chicos crezcan, yo también estoy fracasando—ella exhaló también—. Por ahora tenemos a Free para mantenernos en la clasificación en lo que transcurre el nacional. Así que mientras reclutamos a los novatos podemos respirar, al menos hasta la liga europea.

Trad la observó perspicaz.

Es cierto, "la sangre nueva" empezará a llegar pronto. Podría ser su oportunidad para resurgir con ayuda de los talentos jóvenes. Pero mientras tanto…

—No deberíamos dejar demasiado sobre los hombros de Free—él le pidió con seriedad.

—Nunca pondría a Free en una situación que se que no puede controlar.

—No digo que no la controle y no lo digo sólo por Free—Trad intentó explicarle su punto.

—¿De qué…?—Kristina no pudo continuar al cien dentro de la conversación porque los golpes en la arena se hacían demasiado fuertes, sacándolos de la inmersión.

Un momento, ¿Golpes en la arena? ¿A esa hora?

Ambos se acercaron confundidos al patio Norte y ahí lo vieron, un niño pequeño jugando con todos los ánimos del mundo ignorando la hora. Él es demasiado pequeño para ser parte del club—y evidentemente sabrían si lo fuera—, incluso más que Free cuando se unió oficialmente.

Pero este niño, también es bastante bueno para su edad.

Trad hizo un esfuerzo por enfocar sus ojos en la oscuridad y se relajó cuando lo vio bien.

—Es solo el hijo de Ange—se dió cuenta y sonrió tranquilo de solo verlo.

—Esta más motivado que todos nuestros beybladers juntos—Kris murmuró impresionada, empezando a entusiasmarse con ver sus esfuerzos.

—Sí, lo malo es que no tiene donde jugar. Su escuela no tiene un equipo y aún no hay programas de desarrollo juvenil en Barcelona—explicó con pena.

Hubo un corto silencio, cada uno yendo por diferentes corrientes de pensamiento hasta que sonó un "¡Ding!" imaginario y ambos acabaron en el mismo charco. Se observaron compartiendo la idea con una mirada.

Kris fue la primera en interrumpir la conexión.

—No por tener una idea tengo que realizarla al instante—se repitió a sí misma con tal de controlarse.

—No. Me gusta esta idea—él comentó como quien no quiere la cosa—y ya tenemos a nuestro primer recluta—. Aseguró fascinado mientras veía al hijo de Ange cargar.

~~~

—En BC Sol recibimos a nuestros bladers a partir de los nueve años. Aún así, hay muchas otras cosas de las que los niños más jóvenes pueden sacar provecho en la asociación, ya sea en sus equipos escolares, en torneos o exhibiciones no oficiales. Tristemente no hay programas en todas partes que los ayuden a alcanzar esto—Kris explicó con toda confianza detrás del podio—. Por eso, en BC Sol queremos contribuir con nuestro nuevo Programa de Desarrollo Juvenil. ¡Para que los futuros atletas de nuestro país tengan un lugar en donde crecer y que todos los niños del país nunca les falte en donde jugar!—ella anunció con una sonrisa radiante a la vez que levantaba los brazos con orgullo.

Los asistentes aplaudieron. La mayoría eran civiles y no atletas, entonces no entenderían todas las buenas cosas que implicaban lo que decía Kristina, pero las palabras "programa", "niños" y "jugar" siempre les gustan a todos.

Sin embargo, todos los miembros de la WBBA y periodistas relacionados estaban genuinamente impresionados y encantados con la idea. Si se hace con cuidado, será muy positivo.

—Empezaremos por ayudar a las escuelas del estado a desarrollar sus equipos juveniles y a patrocinar más espacios en los que se pueda jugar. ¡Comenzando por rehabilitar la arena de nuestra plaza!—ella anunció a la vez que se revelaba la dichosa remodelación.

Antes una pequeña ruina en la que nadie pondría su bey a menos de estuviera buscando una forma rápida de enviarlo al taller y ahora una cosa bonita y lisa lo suficientemente grande para que los chicos pudieran aprovecharla bien. Puntos extras porque el diseño no discordaba con la arquitectura de la plaza.

—Claro que este es solo el comienzo. Pronto expandiremos el alcance de nuestra propuesta y también tendremos nuestra propia clase junior con bladers de seis a ocho años. Quienes después de cumplir la edad de competición oficial ¡claro que podrán quedarse! pero hasta entonces recibirán nuestra guía para convertirse en un futuro en los mejores del país—la intriga en los rostros del público era evidente—. Por el momento solo arrancaremos con dos, ya que son chicos que han crecido en la liga y se adaptarán fácilmente para las intenciones de nuestro programa. Kit Lopez y Honey Guten, ambos de siete años. ¡Pero a partir de ya las inscripciones para futuros candidatos jóvenes está abierta!

Ah, eso claro que todos lo entendían a la perfección. Los aplausos reventaron con emoción ruidosa.

Kristina continuó hablando de su programa con toda propiedad. Ella se había adueñado del tema y toda la idea. Era algo que realmente la apasionaba y que le otorgaba reputación y poder en la industria. A partir de ahora cualquier interesado en la región en cualquier tipo de programa juvenil tendría que pasar por ella. Esto era un gran salto para dejar de ser "la nieta del dueño" y convertirse en Kristina Kuroda. Una mujer respetada por toda la asociación.

Y después de ese anuncio eso funcionó más que bien. Kris ya era buena con los sociales, pero todo este programa le abrió una ventana enorme para conocer la WBBA desde adentro y hacer todo tipo de contactos, las invitaciones a seminarios y exhibiciones se dispararon y juntos no tardaron en armar una alineación poderosa y muy vistosa para enviar.

Stan, Jacob, Iván, Rickson y Free. Esas eran sus cartas seguras para causar una buena impresión.

Desde que tuvieron una caída en los miembros han tenido problemas con los números, pero no todo es malo. Sin los bladers estrella el resto de los chicos han estado tomando la oportunidad para brillar y mostrarles que también tienen potencial. Así es como crearon el nuevo equipo A.

Aún así el equipo B no era del todo malo. Simplemente no grandioso. Sin embargo tampoco se quedaban atrás mientras trepaban con uñas y dientes para demostrar lo que podían hacer. Chicos de los que Trad antes apenas y recordaba sus rostros ahora estaban viviendo el momento de su vida. Como esa niña terca Shasa Guten, que le recordaba bastante a Kristina en sus tiempos de blader y que mantenía al equipo B unido como pegamento.

Así fue como lograron mantener el interés del público en el club. Los chicos del equipo A y B dispuestos a demostrar que merecen ser los nuevos "favoritos" y el nuevo programa de desarrollo juvenil dando resultados geniales.

Kit y Honey eran una cosa. Cuando crecieran se convertirán en buenos atletas si es que no dejan de jugar. También habían tomado el ritmo del club casi al instante. Al inicio ambos pensaron que podrían empezar a deprimirse a través del internado, pero ambos niños se habían vuelto mejores amigos rápidamente y lo superaron.

Sip, Trad y Kris estaban ganando confianza en esto de mantener el club arriba. Cada vez se sentían menos como niños intentando llenar los zapatos de Jinbei y más como adultos caminando en sus propios zapatos.

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El reclutamiento para nuevos miembros sería pronto. Kristina a diferencia de Jinbei había optado por pruebas como siempre tradicionales pero mucho más amenas que su abuelo. Trad se desilusionó pero entendió el cambio y volvió a emocionarse al empezar a recibir cartas de solicitud.

""Tranquilas" o no, las pruebas no tardarán en convertirse en un campo de batalla". Pensó ansioso con una sonrisa mientras pasaba más y más formularios.

Giró a ver a Kristina para comentar con ella otro de los chicos postulados, pero la vió tan absorta en su tableta que en su lugar se acercó a ver.

Es la liga japonesa, que termina un poco más tarde que la española.

Kris es mestiza entonces al igual que Jinbei en vida, nunca se pierde la liga japonesa. A Trad también le gusta, Japón tiene un talento especial para convertir el beyblading en un espectáculo que atrae masas, pero por eso mismo no es un aficionado.

Sin embargo, está pelea en particular lo atrapó también.

Alexander Shakadera estaba enfrentándose a un niño pequeño al que Trad nunca había visto en su vida, pero al perecer estaba dando pelea. La forma en la que el niño se movía era una locura, el jodido impulso suicida de un atleta de primer nivel. Había un potencial casi infinito en él.

Pero al ver todos sus saltos y vueltas supo que no tenía idea de lo que hacía. Simplemente seguía a su corazón ignorando la mayor parte de la técnica. Eso era muy riesgoso y hace a Trad enfadar. Seguir tus impulsos no te dará nunca una victoria asegurada, aunque desde afuera parezca que sí.

Asintió un par de veces por las decisiones de ambos y negó en otras. Al final, el niño nuevo ganó indiscutiblemente. O eso asumía Trad de todo el espectáculo, quien tenía en ese momento un conocimiento demasiado básico del japones.

—¿Quién es ese chico?—quiso saber ansioso.

—Valt Aoi. En Japón apareció literalmente de la nada y ahora es el tercero del país… por el momento. El torneo aún no termina—ella le explicó con ojos brillantes.

—Sí. Él tiene pinta de salir de la nada—Trad bromeó más pesado de lo que debería.

—Eso lo hace aún más impresionante—ella lo aduló—. La liga de Japón es como un tanque de tiburones. Si Valt ha llegado hasta aquí significa que tiene mucho talento.

—No lo dudó.

—Un niño con su energía podría ser justo lo que BC Sol necesita—Kristina tanteó con una sonrisa confiada.

—Tal vez.

Trad le sonrió con una ceja arriba contagiado por su emoción.

Unos días después el tal Valt se convirtió en el segundo mejor de su país y Kris lo invitó a BC Sol para la liga continental Europea. En ese momento Trad no estaba tan seguro, pero Kris seguía repitiendo que necesitaban a alguien con su actitud y el cómo casi vence al tirano blanco, entonces enviaron una carta.

Trad estaba abierto a recibirlo con todas las letras y a implementarlo en el equipo A porque era innegable todo su talento crudo.

Sin embargo, el niño llegó un día tarde, se saltó la seguridad, tropezó contra Kristina e hizo un espectáculo antes y después de que revocaran su invitación al equipo y tuviera que pasar por el sistema de admisión normal.

Un día le bastó a Trad para saber qué Valt Aoi era un desastre carente de disciplina que no estaba preparado para el equipo A.

Un día le bastó a Kristina para ver una esperanza en él.

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No va a mentir. El día de la prueba presencial de admisión él y Kristina empezaron una no demasiado madura pseudo apuesta por ver quién tenía razón.

Kris eligió a su caballo negro, el torpe e intrépido niño maravilla que no tenía escrúpulos pero si demasiada determinación y energía.

Trad por su parte escogió al que en Japón llamaban "Honcho" el jefe Rantaro Kiyama. No sabía demasiado de él excepto que era puntual, tenía unas bases sólidas como hace años no encontraba en un niño y no paró de ganar en las pruebas.

Aunque al principio no reflexionó sobre eso, Rantaro le agradó al instante. Él era un niño alegre y motivado sin llegar a volverse loco, podía oler la disciplina en él y era evidente el respeto que el niño sentía por Kristina. Era una adición que aprobaba limpiamente.

Y si Valt se hubiera molestado en llegar a tiempo, él y Kris pudieron ponerse de acuerdo al elegirlo sin problemas, pero aquí estaban.

No fue muy profesional de parte de ninguno, tuvieron suerte en que los dos niños resultarán ser los mejores del día—o quizás simplemente tienen un buen ojo—, sin embargo fue divertido de una forma que Jinbei definitivamente no aprobaría.

Cuando llegó el momento de tomar la desición, ambos se vieron como quien no quiere la cosa, preparados para defender a su corredor, sin embargo Kris se le adelantó y le sonrió con diversión.

—Ibamos a traer a Valt de cualquier forma. ¿Qué es uno más?—ella se encogió de hombros.

Solo con Trad haciendo el training no tienen espacio para más que un par de chicos nuevos con todo esto del programa del desarrollo juvenil.

Aún así, ella tiene razón. ¿Qué es uno más? No cambia la nómina en nada.

—Eso es cierto.

Ambos estrecharon sus manos con resignación.

Hubo un segundo de silencio.

—Pero sabes que Valt gana, ¿Cierto?—ella tarareó con inocencia fingida.

¡Claro que ella siempre tiene que tener la razón!

—Bueno. Rantaro ha demostrado ser más fiable—Trad la soltó como si quemara.

—Sabes a qué me refiero con "ganar"—Kris le recordó con una sonrisa depredadora.

Maldición.

—Sí, sí. Tú ganas. Valt es un mejor certamista—admitió con un suspiro molesto.

Que sea un mejor certamista no lo hacía un mejor blader, pero ese era un debate para otro día.

—Ya lo sabía.

Le dolía admitirlo pero era verdad. No por nada a Kristina la apodaron en su infancia "ojo perfecto".

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"Free sigue haciendo todo". Trad pensó con desgana.

Y aunque le gustaría echarle la culpa al hecho de que no lo dejaron llevar al equipo A, la verdad es que tampoco sé fiaba de su antes alineación predilecta para la escena internacional. Son buenos. En España arrasan, pero en este negocio solo "bueno" no sirve si es que buscas ganar.

O al menos clasificar y a este paso la verdad es que se lo está pensando.

Trad piensa que Valt es inestable y de poco fiar. Defenderá esa postura porque es verdad.

El niño maravilla es un prodigio, es evidente, pero le falta todo lo demás que hace pasar a un blader de "afortunado por nacer con eso" a "legendario". Trad lleva semanas observándolo y trabajando con él y aún no sabe para qué lado puede explotar.

Entonces lo avergüenza admitir que luego de Free, es lo más cercano a una esperanza que tienen de hacer un punto, sin embargo así como puede hacerlo, puede perderlo con la misma probabilidad.

Rantaro es más estable. Trad sabe perfectamente qué esperar, pero no es suficiente. El niño es bueno, es disciplinado, maduro y diligente, tiene una postura perfecta y músculos fuertes pero no tiene cabeza de campeón y en su lugar lidia con un corazón alborotado que lo distrae. Si sigue trabajando se convertirá en alguien importante, pero no en un campeón mundial. Aunque siempre pueden cerrarle la boca.

Ambos niños extranjeros tienen mucho potencial pero aún están muy en bruto y no hay tiempo para cotarlos y pulirlos como le gustaría. También duda que Valt se lo fuera a permitir de cualquier manera.

Son niños complicados por los que Trad se siente de manera complicada. Le gustaría saber que hubiera opinado Jinbei sobre ellos.

Meh. Mientras que trabajan, Free será el monstruo que siempre es. Lo único que lo preocupa es que el niño dorado se aburra demasiado.

Si tan solo tuvieran a alguien más preparado para la liga mientras que hacían tiempo para dedicarle a otros bladers, todo mejoraría, pero ¿de dónde sacarían a un blader así? sin equipo a mitad de temporada.

Sí ese blader existe, ¡Los cazatalentos ya se lo están comiendo vivo!

Por eso se sorprendió a ver a Silas Karlisle en la oficina del dueño.

Oh, a Trad le gusta Silas. No es el tipo de blader que Jinbei buscaba para el club pero sin duda es cosa seria.

Es implacable, experimentado, mayor y con una absoluta certeza de qué tipo de blader es. No los hará perder el tiempo y sin duda sabrá cómo ir a matar en la arena. Lo vieron de primera mano cuando prácticamente humilló a sus bladers en el enfrentamiento "amistoso" contra Sunbat United.

—¿Por qué dejaste tu equipo?—Kris le preguntó con seriedad.

Trad puede leer en su rostro que quiere tomarlo tanto como él, pero hace bien en ser precavida esta vez.

—Sunbat United es un chiste. Si voy a jugar en la liga, necesito un club de verdad—él explicó con ese tonito suyo que daba a entender que no le importaba, pero que tampoco estaba dispuesto a explotar.

Con su talento ese chico puede resoplar cuanto quiera.

Kris miró a Trad buscando consejo. La verdad es que en otras circunstancias menos desesperadas habría mucho que discutir sobre aceptar a alguien como Silas con su corta historia con el club, pero en la condición precaria en la que está su alineación principal, serían muy idiotas si no lo recibieran. Ya saben de qué es capaz y honestamente, les vendría bien un poco de ese impulso asesino.

Solo…

Trad recordó las escenitas del adolescente cuando pateaba cosas y se imponía al resto en su viejo club. Tendría que vigilarlo, pero pueden con eso. El entrenador asintió.

Solo deben dejarle la correa corta.

—Bienvenido a BC Sol, Silas—Kris le extendió la mano con una sonrisa serena.

—Ganemos esto, Kris—El adolescente le sonrió salvajemente.

Entonces lo tomaron como suplente para Django.

Como predijeron, sí. Silas fue difícil de mantener a raya. Discutía frecuentemente con todos en todo momento y solo parecía responder a Free y ellos, pero al menos con su apoyo estaban viendo resultados.

Trad es un tipo honesto. Le agrada Silas, no solo como blader si no como persona. Es alguien interesante con mucho que decir y la siguiente persona en el club además de Kristina cuya edad se le acerca, entonces no tardó en desarrollar cierta inclinación por él y simplemente dejarlo ser. Después de todo su juego es lo suficientemente impecable para voltear hacia el otro lado cuando se trata de trivialidades que no hacen más daño que sacarle canas verdes a Rantaro.

Honestamente está muy agradecido de tenerlo en el equipo en este momento y sabe que los demás en el fondo también lo están.

Todos incluso parecían estar motivados por su desagrado hacia él para superarlo y poco a poco iban logrando una alineación interesante en la que confiar.

Pero Free seguía siendo el capitán y lo que pensaba de su equipo cada vez era más misterioso.

En retrospectiva es bastante evidente. El mismo Trad ya lo había descubierto hace tiempo. Free se ha aburrido.

~~~

—¿Todo bien?—Preguntó Trad con curiosidad

Iba pasando cuando vio a Free parado en el medio de su habitación, observando todo como si se cuestionase todas las decisiones en su vida que lo llevaron hasta aquí

¿Qué tantas decisiones puedes tomar a los doce? La edad de Free siempre lo intimida.

—No. Honestamente no. No tengo ni idea de cómo voy a llevarme todo esto—murmuró con las cejas abajo.

Trad escaneó con la mirada la habitación algo desordenada. Estaba llena de todo tipo de nimiedades que Free consideraba valiosas, desde lo más convencional como simples prendas de vestir, hasta tonterías como ramas y piedras que por alguna razón guardaba.

Tenía plantas pequeñas como cactus y suculentas por aquí y por allá porque eran fáciles de cuidar. Su equipo deportivo estaba regado por todas partes y sorprendentemente, pudo ver que se estaba ahogando en regalos de sus fans y tenía manualidades improvisadas de los niños del programa de desarrollo juvenil prácticamente forrando las paredes.

El alma de Free está en cada rincón.

—Sí, parece que te has vuelto un poco acumulador con los años—Trad señaló intrigado.

Porque a simple vista Free no parecía el tipo de persona que se encariñara con cosas.

—Me gustan estas cosas—fue todo su argumento.

El niño se lanzó a su cama y se acostó en su cama boca arriba con las manos en la cara con frustración. Simplemente meditando y cuando "acabó" dejó escapar media sonrisa nostálgica.

—Supongo que ahora debo pensar en qué hacer con ellas. Mi habitación con mis padres es pequeña, no creo que entre demasiado y estoy seguro de que llevarme la mitad de estas cosas en un avión es ilegal.

—Ya empezaste a exagerar—Trad lo observó perspicaz.

—Hay como siete terrarios bajo mi cama—confesó mirándolo directamente a los ojos.

El entrenador se quedó esperando la risa que le dijera que bromeaba.

Free se levantó y se arrodilló para efectivamente, sacar una plataforma con ruedas de bajo su cama. Dentro estaban varios terrarios con luz artificial y distintas plantas, algunos con insectos y otras alimañas dentro trabajando felices. En uno incluso había uno de esos insectos grandes que lucía como un palo.

Impresionante y confuso. Sí, justo lo que esperaría de Free.

—Y hay un sapo en esa planta de allá—señalo a una maceta más grande que las demás—. Yo no lo traje, pero ahora somos hermanos.

—Vaya—Trad subió las cejas algo perturbado.

¿Estuvo viviendo con alimañas todo ese tiempo?

—Los terrarios son un pasatiempo seguro, nunca se me ha escapado nada—practicamente leyó sus pensamientos—y me gusta. No piden mucho, se sostienen a sí mismos—le explicó volviendo a guardar todo.

De alguna manera, eso le contó mucho sobre él.

Y el porque se estaba transfiriendo.

—Creo que deberías dejar todo aquí. Menos los terrarios, llévate eso. Puedo regar las plantas pero no estoy cuidando hormigas.

—Hay más que hormigas, también tengo algunas caléndulas—se burló de su ignorancia.—. Y no voy pienso dejar nada. No estoy usandolos como almacén cuando estoy desertando.

—Free, esta es tu casa—Le recordó con paciencia—. Haz estado en este equipo más tiempo que nadie, haz vivido más tiempo aquí aquí que con tus padres. Eres literalmente un nieto más de Jinbei. Este siempre será tu hogar estés en el club o no, puedes volver aquí cuando quieras. Lo sabes, ¿No?—lo alcanzó sujetando su hombro, Free no tardó en apartarse como un gato—Ve a América, diviertete, y luego cuando estés cansado, vuelve y pide algo de comida. ¿Esta bien?—le sonrió.

Free pareció pensarlo por un rato hasta que finalmente dejó salir todo en un suspiro y sonrió más tranquilo.

—Seh, tienes razón. Supongo que esta es mi casa. No creo que a Kris le moleste que dejé todo aquí.

En ese momento la sonrisa del entrenador cayó con pena.

—Creeme que le quitarías un gran peso de encima si le queda garantía de que volverás de vez en cuando a verla.

—Claro.

Free se levantó pesado y volvió a girarse a inspeccionar la habitación. Aún se veía irritado pero ahora preguntas diferentes saltaban en sus ojos.

—Entonces, ¿Qué se supone que me lleve?—preguntó con la mano en la barbilla.

Sí, BC Sol era su casa y Free no se alejaba mucho de casa sin el club. No tenía la menor idea de cómo empacar para situaciones como esta.

—Lo esencial para sobrevivir fuera de casa unos meses, claro—Trad soltó con obviedad.

Free asintió de acuerdo con su raciocinio. Tomó una bolsa, metió su cepillo de dientes, una camisa y la cerro satisfecho.

—Listo—dijo más orgulloso de lo que debería y estaba listo para salir y continuar su día.

Trad lo jaló del cuello de la camisa y lo devolvió al cuarto.

—Ven. Armemos un verdadero bolso—se quejó en tono cansado.

—No llevaré más de lo que quepa en esa bolsa—el niño dejó claro sin emoción.

—Puedo trabajar con eso.

~~~

Fue en la oficina de Kris que finalmente ocurrió la despedida oficial del niño dorado. Los papeles que faltaban fueron firmados, las estadísticas entregadas y todo lo que había que decir se dijo.

Quizás para Free no era obvio, pero Theodore Glass era un tipo sospechoso o eso decía Kris. Trad fácilmente lo dejaría en "raro". El gerente americano siempre rondaba a Free y era descarado y molesto. A Kris solía preocuparle que en algún punto le hiciera daño a un blader—especialmente a Free—pero Trad no lo veía tan grave y estaba más preocupado por la posibilidad de que un día lograrán robarse al niño dorado para su equipo.

Al final, eso fue lo que sucedió.

El entrenador estaba perpetuamente confundido sobre la actitud de Free esta temporada, jugaba, sí. Pero no era el mismo niño entregado de antes.

No pasaba tiempo en el club, no presentaba sus planes semanales, no hablaba demasiado con nadie. Quizás aún estaba de luto por la muerte de Jinbei o quizás simplemente ya no estaba cómodo con los cambios en el club. Sea cual sea la razón como adultos ambos le fallaron.

Aunque el último día todo se mantuvo dentro de lo que cabe profesional, Kris no pudo evitar romperse.

—¿Estás consciente de que si te vas…no voy a saber qué hacer sin ti?—le preguntó la chica sonando devastadoramente triste.

Free no solo es su mejor blader, él es su única esperanza, su hermano pequeño y la única familia que le queda cerca. Kris jamás conoció BC Sol sin Free, ni mucho menos vida sin él.

El niño dorado le sonrió despreocupado.

—Lo sé—asintió consciente.

—¿Entonces por qué te vas?—cuestionó en un hilo de voz.

—Eso lo sé yo, solo falta que tú lo averigües—el niño le dijo sin dejar de sonreír—. Sé que este equipo está perdido sin mi, pero confío en que harás todo por evitar que se caiga a pedazos.

Free estaba llevando su traslado ofensivamente bien. Incluso en un momento como este nunca dejó de ver a Kristina con esperanza. Hubo un tiempo desde que Jinbei murió en el que Free ya no tenía de eso, entonces que finalmente lo recuperará incluso si era mientras estaba dejándolos era una noticia.

Kris observó al pequeño demonio rubio e intentó ser fuerte, intentó que su pecho entendiera que no lo vería más. Porque ella es la dueña y ha aprendido a mantenerse firme—al menos desde afuera—aunque el mundo caiga a su alrededor vez tras vez.

¿Pero cómo podría hacer esto con la cabeza fría si es de Free de quién se trata?

Intentó respirar y asintió con seriedad. Mientras que el niño se limitó a admirarla con cariño y se fue como si nunca hubiera estado ahí en primer lugar, como la sombra que ahora era.

Free había aclarado hace días que no necesitaba que lo lleven al aeropuerto, entonces por lo que saben, esto es lo último que sabrán del niño dorado en persona durante un tiempo.

Ambos, Trad y Kristina suspiraron desanimados y volvieron al trabajo. Había mucho que hacer.

Por meses lo único que sostuvo a BC Sol sin sus viejos entrenadores y sus confiables alineaciones fue Free y solo Free. El niño dorado actuaba como un confiable comodín para hacer él solo las tres victorias por encuentro de ser necesario y aunque con los meses habían progresado hasta que ya no era necesario y el mismo Free empezaba a ceder turnos cruciales, esta vez era real que habían perdido la opción.

La presión era fuerte. Debían trabajar más duro que nunca para cubrir las grietas y convertir a los bladers mediocres—Hablando en estándar mundial—que tenían en una alineación confiable si es que querían clasificar. No había tiempo que perder para acabar de prepararse para esta pérdida.

Trabajaron sin descanso encerrados en la oficina de la dueña hasta altas horas de la noche, solo comieron cuando Ange, preocupada por no haberlos visto buscando algo de comer en todo el día les llevó el almuerzo, sin embargo, no soltaron la tableta ni siquiera en ese momento.

Toda su energía estaba enfocada en el club y solo en eso. A los descarados solo se les vió saliendo por café cuando ya no estaban rindiendo tan bien, aún así volvieron a encerrarse al instante.

—En este punto nuestras esperanzas están sobre Valt y Rantaro. Son los únicos que han trepado lugares en la clasificación—Kris señaló sin mirarlo, aún concentrada.

—No estoy de acuerdo. Quizás son los que han acumulado más puntos pero son los más inconstantes del equipo a la hora de anotar en público, especialmente Valt—le recordó sin esforzarse en no juzgarla con la mirada.

Dice la verdad. Valt es como una tarjeta de lotería. Tienes uno o tres chances de ganarte algo bueno si raspas en los lugares correctos, pero otros diez de fracasar miserablemente porque el valor de la carta radica en eso: suerte.

—No es el momento. No me sirve mucho talento en el gimnasio si pierden duelos en la arena—Él sentenció refiriendose a ambos y luego bebió la mitad de su taza de café literalmente de un trago—. Pienso en Silas y Stan—sugirió al momento de soltarla.

Eran los más confiables para la alineación de las siguientes semanas—con algunas variables, claro—, Stan siendo un veterano en el equipo y Silas uno de los mejores entre sus nuevos reclutas. Ambos estaban pulidos y listos para la escena continental.

—Tienes algo de razón—Kris también volvió a su café—. Son opciones seguras, al menos para esta semana. Hagamos eso—asintió de acuerdo.

Una coincidencia rápida, ¡En hora buena!

—Pero aún falta uno. Creo que sabemos cuál es la opción más obvia—Kris continuó tranquila.

—Claro—Trad concordó.

—Rantaro.

—Valt.

Hubo un minuto de silencio bastante tenso.

Mucho había durado la paz. Se observaron con cansancio sabiendo lo que venía.