—Kris, Valt es demasiado impredecible y no podemos tener eso en la arena ahora. Necesitamos seguridad—Intentó razonar.

—Quizás sea "impredecible" pero es después de Free el que tiene más victorias para el equipo está temporada—Ella le recordó.

Trad rió sin sonreír. Es un buen punto pero…

—Sí, tiene como cinco. Gran número. Me convenciste—El entrenador se puso cómodo en el sofá, frustrado. Esto va a tardar.

—¿En la liga continental? Sí, es un gran número, de hecho—ella le recordó.

En toda su vida en el club, Kris no puede recordar ni una sola vez en las que haya tenido cinco puntos para ella en una temporada. Al menos no en enfrentamientos oficiales.

—Para un pequeño equipo, tal vez ¿Para un club cuatro veces campeón de la liga europea? Kris, por favor—chistó sin ceder.

Trad por otro lado tenía una perspectiva diferente. En toda su vida en el club ha tenido decenas de bladers con decenas de anotaciones por temporada. Eso era lo que Jinbei le enseñó a buscar.

Ambos habían vivido realidades diferentes y ambas eran válidas, pero en ese momento eran demasiado tercos y estaban aún más desesperados como para ponerse a pensar en eso.

Kristina se cubrió las manos absolutamente exasperada.

—¿Te parece que somos ese equipo ahora, Vázquez?—se quejó con ironía—¿Por qué siempre estás tan en contra de Valt?—inquirió arrastrando las palabras.

Trad guardó silencio. No tenía ánimos de que escalara como esa vez que prácticamente se gritaron en el patio. Entonces volvió a encender la pantalla de su tableta y no miro más a la dueña.

—Soy yo el que no sabe porque siempre quieres poner todas tus esperanzas en ese niño.

Kris suspiró.

—Valt estará en la alineación esta semana. Adaptate a ello—Sentenció dando por terminado el tema.

—Bien—El entrenador aceptó por fin. La dueña había hablado—. Dejando eso de lado, Quiero aumentar el nivel general y quiero hacerlo ya. Hemos descuidado mucho eso desde que nos falta personal y ya ves cómo nos está persiguiendo—empezó a explicar.

El nivel general es la manera en la que el entrenador—en este caso Trad—los trata a todos como atletas. Se supone que debe ir aumentando la dificultad a lo largo de la temporada y lo ha hecho, pero no como ha querido por cuestiones de recursos.

—Sí, me gusta. Haz eso—ella aceptó de inmediato sin necesidad de oír detalles.

—Genial.

Ese era un paso esencial para recuperarse, entonces le tranquiliza que esté inmediatamente de acuerdo.

—Deberíamos tener ambos como meta personal formar al menos dos alineaciones confiables para el final de la Liga Europea—El entrenador continuó.

—Anotado. Quiero ver el plan mañana, tengo algunas ideas que añadir también—pidió sin preocuparse demasiado, simplemente soplando su café.

Trad ni siquiera se estremeció por la perspectiva de actualizar el plan de entrenamiento en pocas horas. Quería hacerlo. En su lugar se acomodó con entusiasmo imaginando todo lo que podía hacer, pero eso fue todo lo que duró el ánimo antes de recordar por las malas que la mitad de eso será una tediosa hoja de Excel y que ambos volvieran a sumergirse por completo en números y estadísticas.

La tensión volvió a crecer hasta que fue incómoda, les dió hambre y al fin reconocieron que necesitaban dormir—o al menos fingir que lo hacían—, entonces fue Trad quien se levantó.

—Dare una última ronda a los chicos y me iré a dormir. Nos vemos mañana.—se despidió.

—No, espera—Kris lo detuvo antes de que siquiera pudiera caminar hasta la puerta.

La observó con cansancio esperando a que continuará.

—Me culpas por lo de Free, ¿Cierto?—quiso confirmar.

La pregunta lo tomó por sorpresa, ¿Por qué eso importaba exactamente?

—Sí—Exhaló tratando de desahogarse con ello—. Te dije que no pusieramos el club sobre sus hombros. Ahí están nuestros resultados—se quejó molesto—, pero no puedo culparte por todo. Yo también fuí quién insistió tantas veces con que fuera él quien saliera en los encuentros.

—¿Fue eso? ¿Lo cansamos?—Kris gimió con frustración.

—No creo que haya sido solo esto. Ha sido una temporada lenta no solo para BC Sol. Tú también lo notaste, ¿no? Él estaba tan ocupado manteniéndonos a flote…

—Que ya no tenía lugar para superarse—Kris siguió la oración—. Un niño no debería tener en la cabeza las cosas que él.

—Free es más que un niño, así es este mundillo—le recordó Trad con indiferencia—, pero fracasaste como yo en detenerlo antes de que se lastimara.

Kris le frunció el ceño, herida. Ninguno dijo más.

—Nos vemos mañana—volvió a despedirse.

~~~

Trad es alguien analítico por naturaleza, entonces más que realista sabe que tiende a ser negativo y a estresarse fácilmente, entonces estar en la posición en la que está no es fácil.

Que Jinbei muriera fue algo que esperaba, pero tenía esperanza de que se quedaría con ellos un poco más para guiarlos. No fue así. Ahora todo es muy diferente y Trad no sabe cómo arreglarlo. No hay que ser muy perspicaz para ver qué Kristina está aún más pérdida de una manera diferente que él.

Ambos son muy diferentes, por eso mismo se necesitan el uno al otro para mantener el club a flote.

Está algo decepcionado.

Los chicos están algo deprimidos desde que Free "los abandonó" como sabe que se sienten, Silas a veces intenta levantarlos de una manera o de otra pero no resulta fácil, entonces están en un momento en el que solo pierden, pierden y pierden y ni Kris ni él saben qué hacer.

Trad quiere a sus bladers, está orgulloso de ellos aunque no piense mucho en eso todos los días, si las cosas fueran diferentes… no lo son. Entonces no puede evitar estar un poco decepcionado, de algunos más que otros.

Recuerda lo emocionado que estaba con Kristina cuando invitaron a Valt, o lo seguro que estaba cuando eligieron a Rantaro. Ninguno ha rendido por ahora lo que esperaban. Fue decepcionante.

No es que los odie ni mucho menos. Nada más alejado de la realidad.

"¿Qué diablos?" Pensó para sí mismo cuando vio su puerta entreabierta, debió dejarla así por accidente.

Lo que definitivamente no dejó, fue a un preadolescente husmeando en sus herramientas.

Porque le caigan bien o no, definitivamente no quiere a nadie metiéndose a su oficina.

—¿Se te perdió algo?—Preguntó levantando la voz intencionalmente.

Para su sorpresa, Rantaro ni siquiera se inmutó. En su lugar levantó con orgullo el "tesoro" que encontró. Trad abrió los ojos sorprendido.

—No. Devuelvelo—le ordenó al instante y trató de arrebatarle el accesorio.

Pero—obviamente—el joven atleta era mucho más rápido, entonces lo esquivó con una risa graciosa y se aferró a la pieza mientras mientras chillaba todo tipo de cosas que se resumía en "¡prestamela!".

¡No va a prestarsela! Ese es el modelo de agarradera en el que estuvo trabajando desde su infancia. Es demasiado personal y demasiado valioso. Jinbei la halagó, Free jugó con ella. No va a dejarsela.

—¡No!

—¡Entonces préstame algo más!

—Vuelve a preguntarme un día en que no te hayas metido a mi oficina sin permiso y quizás vayamos a hablar—siguió tratando de tomarla, persiguiendolo con insistencia hasta que finalmente la tuvo en sus manos.

—¡Por favor, solo déjame probar!

Rantaro le cae bien. Quizás Trad estaba sensible en ese momento pero algo en su rostro seguro y en sus ojos ingenuos le recordó al niño dorado. No como blader si no como su amigo.

Para cuando se dio cuenta el japonés ya le había vuelto a arrebatar el accesorio con picardía y tomado para sí mismo exitosamente.

Trad chistó entre indignado y sorprendido. Hace tiempo que no conocía tanto descaro. Se recordó a sí mismo que los accesorios de hecho son para jugar y aceptó mentalmente dejársela por un tiempo. No servía de nada tenerla en su mesa esperando a que la modificará por millonésima vez y podía recuperarla en cualquier momento.

Después de todo, Trad siempre quiso que un blader jugara con ella.

—¿Pero cómo piensa dominarla?—inquirió en un susurro.

Esa agarradera no era la misma cosa que fue cuando apenas la había armado, en más de un sentido. Entonces se preguntó si Rantaro, a quién llamó "decepcionante" estaría a la altura del desafío.

~~~

—¿En qué diablos pensabas?—Trad le reclamó molesto.

Este había sido quizás el entrenamiento matutino más largo que impartió en su vida. Apenas dió cierre solo pudo ir enfocado a la oficina de la dueña disimulando lo mejor que pudo su indignación.

—No me hables de esa manera—Le exigió Kristina desde su silla.

—¡¿En qué pensabas cuando hiciste a Valt capitán del equipo?!—La ignoró y continuó pidiendo respuestas.

Su paciencia se rompió cuando escuchó el anuncio esta mañana.

—Valt es el más dinámico del equipo, tiene un gran carisma, mueve a sus compañeros, tiene más empatía que nadie en este lugar, lugar, sin mencionar que es el que más se esfuerza por subir en la clasificación internacional. También tiene el mejor número de clasificación entre nuestros bladers—Le explicó sin flaquear en su decisión.

—Genial, hasta me hubieras convencido—meditó como sarcasmo—, Si al menos me lo hubieras comentado antes de hacer el anuncio.

El rostro de Kristina finalmente se suavizó.

—Trad, escucha. Yo no podía…—empezó a hablar, sin embargo Trad no la dejó continuar.

—¡¿En qué pensabas?! ¡Dirigí toda la mañana fingiendo que sabía que ibas a cambiar la dinámica de poder del equipo! ¡No tenía ni idea de lo que pasaba!—le reclamó furioso.

Ahora la está haciendo enfadar.

—¡¿Cómo querías que te lo dijera?! ¡Estas en contra de todo lo que digo!—Kristina finalmente explotó con él, sonando genuinamente afectada.

—¡Sabes que no es así! ¡Yo no rechazo todas tus ideas para llevarte la contraria, Kristina! ¡Es solo…!

—¡Es solo que nunca podemos ponernos de acuerdo en nada! ¡Entiendo que tenemos maneras diferentes de ver el bey y que te sientes frustrado porque amas a BC Sol más que a nada! ¡Pero me has rechazado tantas veces que ya no sé cuándo puedo confiar en ti!

—¡¿Desde cuándo te importa que no pensemos igual?! ¡Eres la dueña! Pero una cosa es que me digas que quieres hacer y que me ignores arbitrariamente y otra muy diferente que hagas lo que se te venga en gana sin avisarme. ¡Soy tu único personal, Kris! ¡Necesito saber qué está pasando!

—¡Solo quería tomar una decisión que sé que es buena sin que estuvieras cuestionandome en cada paso!—Kristina le gritó.

Trad maldijo por lo bajo pasando sus manos por su pelo intentando calmarse.

Esta era su discusión más fuerte hasta ahora, de todas las que habían ocurrido, claro está.

Desde que ambos se hicieron cargo del club Trad puede recordar los pequeños periodos de paz entre ellos bastante bien, pero también contar los buenos momentos con una mano.

Trabajar juntos es díficil, especialmente cuando las cosas son difíciles.

Kris siempre ha sido buena ignorándolo cuando quiere, pero la última conversación decente que tuvieron fue cuando Free se fue. Trad ya no puede reconocer en donde está parado y si Kristina ya no está dispuesta a confiar más en él como para decirle algo tan simple—con lo que definitivamente no hubiera estado de acuerdo—cómo elegir un capitán suplente, pues están a nada de tocar fondo sin importar que tanto hayan tratado de mantenerse a flote.

Cada vez se resienten más el uno con el otro, cada vez confian menos y aquí estaba la prueba.

—Quiero irme de aquí—suspiró agotado.

—¿Qué?—Kristina murmuró incrédula, sin embargo ella entendió al instante. Sonó como si hubiera recibido un golpe.

—Creo que lo mejor es que deje BC Sol—confirmó sus palabras.

—No, no digas eso—Kristina finalmente pareció calmarse y conectarse con la situación que tenía enfrente—. Te necesito. No puedes irte ahora—su voz empezó a temblar de solo pensarlo.

Pensar en quedarse sola.

—No me necesitas. Mi puesto para ti está de más y lo sabes—la contradijo de inmediato—. No me has escuchado en toda la temporada.

Se refería a su cargo de asesor. Sin embargo, incluso como entrenador y dueña ahora están tirando en direcciones diferentes.

—¡Pero siempre tengo presente tus consejos!—Kristina saltó de su asiento.

—Ni siquiera puedo reconocer la administración de este lugar. Tu abuelo…—Iba a decirle algo, pero el ruido en la puerta lo detuvo.

No como la puerta siendo tocada, más bien como fisgones.

Fisgones poco sigilosos.

Fue y abrió la puerta y como lo supuso, Valt y Rantaro estaban con los oídos pegados a ellos y cayeron al instante, pero no solo eran ellos. Stan, Silas, Shasa, una buena parte de los chicos en realidad. Incluso el pequeño programa de desarrollo juvenil que Kris y él habían fundado hace meses.

Seguro que hicieron un alboroto.

—Trad—Valt quien lo vió ligeramente paralizado intentó llamarlo con duda.

La mirada del entrenador se suavizó al verlo, pero solo un poco. Los bladers no tenían la culpa, no de su mala administración al menos.

Aún así pasó de él y de todos y se encerró en su oficina. Necesitaba unos minutos para entender cuándo es que todo escaló tanto.

~~~

—Duraste menos de lo que pensé. Que decepción—fue todo lo que Free tenía para decir al respecto. Casi sonaba a una burla.

—¿Disculpa?—Trad inquirió sin las fuerzas suficientes para tener una reacción.

Solo podía quedarse donde estaba, tirado contra la pared del salón del club, con el oído pegado al teléfono en medio de la noche.

Sí, todos duermen, él se cercioró de eso. Aún recuerda bien el pequeño teatro que protagonizó con Kristina, pero más que nada la hora es una coincidencia. La diferencia de horarios entre España y América.

—Kris y tú no se han estado divirtiendo mucho estos días—expusó Free.

—No, de hecho no—confirmó no solo refiriéndose a sus múltiples desacuerdos, si no de lo que realmente hablaba Free.

Jugar solo es divertido cuando ganas, ese es el lema registrado del niño dorado y BC Sol no ha ganado demasiado últimamente. Apenas han clasificado.

Sentía más decepción que frustración. Recordar viejos tiempos no sirve de nada.

—Duh—Free soltó naturalmente—. Sal de ahí antes de que se maten. Está claro que ambos necesitan un tiempo sin verse las caras para pensar las cosas.

El niño lo dijo con tanta certeza que Trad sintió un escalofrío. Él y Kristina pensaron que habían ocultado sus desacuerdos de Free exitosamente hasta el día en que se fue. Al parecer se equivocaron y eso le dió vergüenza.

—No es facil decirlo pero ese es el plan. Empezaré a buscar otro equipo en cuanto tenga tiempo.

Mientras tanto continuaba con sus deberes porque eso podría tardar. Pero el aviso ya estaba dado.

—Genial. ¿No te interesa algo en el exterior? Porque resulta que casualmente llevo meses hablando bien de ti en América. Puedo mencionarle a Glass que te estás buscando algo. Si es que quieres. Hay algunos cargos libres por aquí.

¿Por qué sonaba tan cuidadosamente calculado? Free debe haberse ido con eso en la cabeza.

Aún así, Trad lo pensó un momento. América está muy lejos de España, quizás trabajar en el país fue su sueño de la infancia pero ahora es un adulto—o eso le gusta pensar—y más cosas le ponen los pies en la tierra que cuando tenía quince años y corrió tras de Jinbei a otro estado.

Para ser totalmente honestos, cuando pensó en irse de BC Sol no hablaba necesariamente de a algún otro equipo con clasificación mundial. Ya ha tenido mucho de eso en esos casi seis años. Realmente se siente tan mal que lo que estaba buscando es un descanso.

—Tendrían que ofrecer algo bueno—finalmente respondió.

—Lo harán. Aviva ese espíritu de competencia, perdedor. En este país les vendría bien un poco del entrenador implacable que creó Jinbei.

—En serio tendría que desempolvar eso—Trad finalmente rió un poco, pero entonces volvió en sí con un suspiro nostálgico—. Solo estoy teniendo un momento aquí. No quiero dejar a Kristina sola. Ella quizás no es la más experta, ni abierta a la intervención, pero aún me necesita. Ella y todos los demás. ¿Realmente voy a dejarlos sin entrenador a la mitad de la temporada?—se preguntó molesto consigo mismo.

Ambos guardaron silencio por un segundo o dos porque era cierto. Dejarlos sin entrenador a estas alturas del año, en un pueblito vacío como este, era bastante maldito de su parte.

—Piensalo, escucha algunas ofertas. Tu salud mental y todo eso. Te lo digo yo—aconsejo Free entre dientes, a Trad le costó entender—. No quiero ponerle leña al fuego pero… ahora Kris necesita hacer esto sola. Ha estado arriesgándose por ese club que siempre soñó. Es momento de que lo busque.

—Lo pensaré.

~~~

Ya lo había pensado.

Luego de la llegada de Kuza a Trad le quedó claro, Kris tenía un ideal de equipo perfecto en mente al que aspirar y simplemente Trad no estaba en él. Ni Trad, ni Clay, ni Stan, ni Django, ni muchos otros. Y no queda lugar para negarlo.

Este tan poco es más un lugar para él. No ahora. Kris tiene razón, desde que se fue Free no ha dejado de cuestionarla sin parar. No puede evitar el sentimiento de irritación que simplemente llega a su cabeza sin permiso en cuanto la ve.

No sólo ella no confía en él para todo. Él no confía más en ella. Tienen que alejarse.

Ya ni siquiera tenía ánimos para discutir, ni llevarle la contraria a Kristina. Entonces dejó de hacerlo.

No volvió a intervenir directamente y empezó a pasar el protocolo por lo bajo de peor humor que nunca.

Que ella ignorara inconscientemente a los chicos fuera de su alineación predilecta fue solo una raya más al tigre.

—¿"Valt, Rantaro, Silas y Kuza"?—El entrenador citó las palabras de la dueña cuando paso por la puerta de la oficina de su oficina, encontrando los rostros sorprendidos de los bladers y el evidentemente arrepentido de Kris—No debiste ignorar a Stan de esa manera—La reprendió por lo bajo antes de seguir de largo hasta su propia oficina.

Kris murmuró algo que no pudo escuchar y corrió tras Stan. Trad no supo más de ella por un rato.

Todos los chicos estaban emocionados por la llegada de Kuza y dándolo todo por impresionar a la novedad y llamar su atención, así que Trad aprovechó la oportunidad para abrir su correo electrónico y encargarse de facturas.

Y de ofertas de trabajo.

Ya llevaba semanas recibiendo varias de esas, ya sea ofrecimientos porque se corrió la voz de que el último entrenador de BC se trasladaría o respuestas a sus propios asedios.

No sólo tenía la propuesta de los Raging Bulls que le prometió el niño dorado, también había recibido respuestas de los equipos nacionales en lo que puso su currículum.

Sin embargo no hay que ser muy listos para saber que una de ellas era mucho más generosa que las otros. Tampoco para saber cuál.

Entonces llamó al número y acordó cambios, marcó fechas, pauto entrevistas y cuando finalmente recibió los papeles para un traspaso los leyó por si mismo desde la primera letra hasta la última y revisó su contrato actual con BC Sol una vez más.

Convenientemente solo quedaban unos meses antes de la posible renovación y Trad ya había avisado hace muchas semanas que iba a irse, luego de todos los trámites solo necesitaba un par de firmas de Kristina.

Pero ella no estaba en su oficina.

Ni en la cafetería, tampoco en el salón o en la sala de juntas y cuando no estuvo en el patio, ni el gimnasio y ni siquiera Ange sabía nada de ella desde la comida, Trad empezó a preocuparse en serio.

—Escuchen, ¿Alguno ha visto a Kris? No he sabido de ella en toda la tarde—preguntó al ver al grupo A y B jugando con Kuza.

—¿Desde la tarde? Pero… Ya es de noche—Shasa inquirió preocupada.

—Seh. No le habrá pasado nada ¿O si?—Rantaro no tardó en ponerse nervioso.

—Deberíamos buscarla—Valt sugirió de inmediato.

Todas eran reacciones naturales, todas excepto…

—¿Kris está perdida?—murmuró Stan para sí mismo. No pareció notarlo, pero Trad lo escuchó perfectamente.

Eso no parecía simple preocupación.

—¿Qué es esa mirada? ¿Sabes algo Stan?—Trad le preguntó directamente con toda la intención de intimidar al niño para que lo soltara.

Stan dudó un poco, se veía nervioso, pero al final también habló decidió.

—¡Creo que sé dónde está!—anunció en reconocimiento.

El camino que señaló fue extraño, una pequeña cruzada por el bosque. Le preguntó a Stan varias veces si realmente sabía lo qué estaba haciendo y este le aseguro que sí, pero sin verse del todo convencido. Al final fue Valt quien acabó de guiarlos, diciendo que sabía a donde se estaban dirigiendo.

Una arena en medio del bosque.

¿Podría ser…?

—¡Ahí está!—Trad sintió que volvió a respirar cuando encontraron a Kristina dormiendo sobre la arena.

Su rostro relajado y dolorosamente joven sin esa mirada severa azotaron a Trad con una ola de nostalgia. No habían diferencias visuales entre esto y cuando era niña y simplemente se cansaba de jugar.

Realmente lo golpeó.

Las flores silvestres que reconocería en cualquier lugar, las que Jinbei y Free tanto amaban. Esta debía ser la famosa arena del bosque.

—Free me regaló este lugar antes de irse—Valt les reveló después de todas las preguntas—. Dijo que era mío para jugar cuando quisiera.

—¿En serio?—Kris cuestionó asombrada.

—¡Claro!

Trad caminaba un poco más atrás porque alguien debía asegurarse de que ninguno de los chicos se quedará por ahí, pero también escuchó intrigado.

Esta arena era la adoración de Free, el regalo que le hizo Jinbei. La arena de la cual tomó las flores que luego arrojaría a su ataúd. El lugar que lo conectaba con él incluso después de la muerte. Donde se forjó como atleta.

Donde se refugió de BC Sol.

Si Free le estaba dejando algo tan valioso como esto a valt, entonces el niño dorado confía en el japonés más de lo que parece.

Quizás Free confiaba todos en ellos más de lo que parece. Después de todo a él había empezado a importarle menos quien jugaba los puntos decisivos. Free creía en que podían ganar sin él.

No los abandonó. Les heredó todo lo que tenía mientras él iba en busca de algo.

Trad ahora se siente un poco más seguro de dejar el equipo en manos del capitán.

Cuando todo se calmó, no hablaron de eso. Kris firmó lo que Trad le pidió y la chica salió de la oficina con expresión neutra. Volvió a encontrarla ya entrada la media noche, observando a los niños jugar sin intenciones de dormir.

—Las tradiciones no son para confiarnos, aunque estén ahí debemos luchar para volver a establecerlas día a día—la escuchó murmurar para sí misma con seriedad.

—Esas son palabras de tu abuelo, ¿No?—preguntó aunque sabía exactamente la respuesta.

—Sí—susurró sin quitarle la mirada de encima a los blazers

Trad también los vió.

Valt, Rantaro… él aún no puede ver qué tienen de especial. Pero son niños felices y amables, el resto los sigue fácilmente. También están los demás. Shasa, Silas, Rickson, Adrián, su pequeño programa juvenil e incluso Kuza a quién no conoce en lo más mínimo.

El equipo es tan… Kris.

—Son para pensar, pero no para ti. Aún tienes muchas reglas que romper—le contó aún observando lo que ella.

Él no puede odiar esto.

Kris finalmente volteó y lo observó con ojos suplicantes, brillantes, aterrorizada.

Él no quiere odiarla.

—¿De verdad te vas a ir?—inquirió con un hilo de voz, sonando aguda y tierna.

Como no la escuchaba desde que se marchó Free, ahora es un poco más vulnerable incluso. Porque sin sus dos amigos de la infancia, significa que finalmente la han dejado sola.

Trad no respondió y en su lugar le entregó su tableta profesional, esa que estuvo usando los últimos tres años, pero con los datos que recolectó en más de cinco. Toda su carrera estaba ahí.

—¿Qué es esto?—Kris la tomo con duda, más refiriéndose al porqué, que el qué.

—Ahí están todas las estadísticas de cada bey y blader de BC Sol. La necesitarás—le explicó soltando la tableta.

Una tableta de bey profesional no era tan simple de compartir datos como se creería. Una cosa siendo migrar y otra compartir los datos y al ser algo tan confidencial como la condición de un atleta, bueno.

Era más fácil solo dársela, ya no la necesitará de cualquier manera y técnicamente todo lo que hay en ella le pertenece al club.

—¿A dónde vas?—preguntó sonando cada vez más cerca de llorar.

—Me voy a América—le reveló con seriedad.

Por un instante vió en ella la traición. Él sabe lo mucho que Kris detesta a Theodore Glass y aún así lo está haciendo. Pero es el rencor de ella, no el suyo. Tampoco es como si fuera a comer con la familia del hombre y a cargar a sus hijos. Necesitan superarlo.

—Escucha. La próxima vez que nos veamos, serás el enemigo y estaré más qué listo para destruirte, kristina. Dame la pelea de mi vida, ¿Esta bien?—le juró intensamente.

—Por supuesto—Kris asintió determinada y aunque aún sonaba constipada, Trad le creyó.

—Nos vemos pronto—se despidió.

No hubo abrazos esta vez.