—Es un placer tenerte con nosotros. Tengo buenas referencias de ti—ese fue el saludo de Theodore Glass cuando lo recibió en la entrada del Empire State Building.
—Espero cumplir con las expectativas—Trad acepto un apretón de manos y asintió con respeto.
Las oficinas de los Raging Bulls eran lujosas y modernas, estaban ocupadas de una manera que alguien definitivamente debió planear, todo parecía experimental, tanto con equipamiento clásico como con cosas mucho más Beta.
Europa es bastante conservadora en cuanto a sus estadios e instalaciones por la casi fantástica herencia familiar que conllevan, entonces Trad está pasando ahora de bellezas que parecían castillos, a la más pura modernidad Americana que antes solo vio por un día o dos en enfrentamientos.
Es un cambio rudo de asimilar, sin embargo, emocionante.
El mánager le entregó las llaves que necesitaría y le dio una capacitación bastante básica de lo que se suponía sería su trabajo como entrenador mientras acababa de darle el apresurado tour de bienvenida.
El taller al igual que la camioneta de Raúl era el paraíso. Le daban ganas de encerrarse a trabajar ahí por horas, pero eso tendrá que esperar.
Para su suerte el equipamiento lo emocionaba para empezar a crear rutinas nuevas con las que no había tenido la oportunidad de experimentar con todo el estrés en España.
Quizás no venía con los mejores ánimos de su anterior trabajo, pero las nuevas posibilidades para su método le levantaban sus ánimos.
—Trabajaras con el grupo A. Déjame presentartelos.
Como esperaba, los chicos eran buenos. Estaban aún muy en bruto pero sus números eran sólidos. Dylan y Bruce eran niños brillantes que aman lo que hacen y siempre tienen ánimos para estar en el gimnasio. Free por el otro lado…
—Creo que ya sabes cómo son las cosas con él—El señor Glass le sonrió con complicidad.
No lo han visto en toda la visita. No era como si el entrenador esperase hacerlo, claro.
—Así es—Trad le devolvió la sonrisa pensando en que ambos presentes quizás tenían algo en común.
Pero eso sería todo. Había algo implícito en la mirada del gerente, sus ojos decían: "tráelo aquí". No estaba seguro de conseguirlo al nivel que quería, quien lograse eso merecía sus respetos, pero al menos puede mejorar bastante los tiempos.
—Como sabrás tenemos varías estrellas. Traerlas no fue fácil—a pesar de su sonrisa, la expresión de Trad le hacía saber que los medios eran complicados. Dígase el mismo Free—. Entonces no movemos las condiciones en sus contratos. Está en las notas. Pero del resto, mientras que ganen no me importan tus medios. El grupo A es tuyo.
Algo era preocupante de una forma que no podía identificar, pero el resto sonaba emocionante. Tenía cancha libre para trabajar.
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Nueva York huele raro, aún no se acostumbra a escuchar tan amenudo el idioma ¡Ni siquiera hablemos de la jerga! y definitivamente pasará mucho tiempo hasta que empiece a entender el metro—Al diablo con el tráfico. Rentó un auto.
Los dormitorios de los trainers están muy apartados de los de los chicos en su humilde opinión—No es que fuera un fan de vivir con adolescentes. Nadie es fan de vivir con adolescentes—, porque siente que se romperan algo en cualquier momento y no está acostumbrado a que su rol como entrenador sea tan impersonal.
Sorprendentemente en su primer día oficial sí que apareció Free y solo tres minutos tarde, ¡Aleluya! Entonces Trad tomó el control e inició con pruebas preeliminares para saber exactamente en dónde estaba, luego impuso su rutina y pasó el resto de la tarde revisando las estadísticas en su nueva tableta.
Con el paso de los días se adaptó casi por completo al trabajo. El estilo de vida por otro lado era diferente y menos cómodo, pero profesionalmente sentía que avanzaba hacia el pico de su carrera.
La rutina empezó a hacerse lugar. Free aparecía cuando tenía que aparecer—a veces—y el manager solo quería informes en su bandeja de entrada y a su equipo invicto.
Theodore Glass no es su persona favorita y le parece desagradable como ronda a Free, pero mientras no haga nada que requiriera alertar al sindicato de menores y envié sus cheques a tiempo, bien puede ser su mejor amigo si eso quiere.
No hubo cambios hasta que llegó él: Joshua Burns, el nuevo capitán.
¡Y vaya! Hablando de divas.
—Es un bueno. Supongo que está bien—Free comentó casualmente mientras corría en la caminadora. Esa era su opinión de Burns.
La planta baja del gimnasio estaba vacía, así que solo estaban ellos dos.
—¿Estas bien con que sea el capitán?—Trad se atrevió a preguntar, dándole al niño dorado una mirada inquisidora por encima de su tableta.
Free le devolvió la mirada y sonrió con suspicacia.
—¿Lo estás tú?—le regresó la pregunta volviendo su atención al frente.
Comunicativo. Gran conversación.
Trad sabe por informes de otros entrenadores que Free había sido fuertemente considerado como capitán, pero por una u otra razón, una detrás de la otra, como la rara "baja" de Kurenai y las negociaciones con la manager de Joshua, al final se le ofreció el puesto a Burns, quien es mayor y tiene una clasificación privilegiada en el ranking mundial.
No tiene problemas con eso. Joshua es bueno, de los mejores bladers a los que ha tenido el honor de entrenar, un genio en bruto por su propia cuenta.
Trad podría quitarle un poco de su obsesión con las cámara, pero puede acoplarse a su condición de estrella justo como Glass le exige.
Confía en su ascenso, pero… le preocupa que llegue a rozar con Free.
Aunque Joshua idolatra a Free y Free respeta a Joshua, no por nada ambos son famosos por ser divas en la arena. Están poco o nada acostumbrados a que se les llevará la contraria. Pero solo es un presentimiento.
—Claro, es asombroso—Trad cedió.
—Yo no iría tan lejos.
Free continuó corriendo, metido en sus pensamientos con esa expresión de seriedad quizás demasiado intensa para alguien tan joven que siempre tenía.
Ahí otra cosa, Joshua no es un tipo que esté necesariamente bien.
Free mucho menos.
Trad finalmente suspiró y le dio toda su atención al niño dorado. Empezaba a preocuparse.
—¿Todo está orden?—le preguntó al niño.
Free lo miró ceñudo con una expresión de molestia, sin embargo, Trad lo conoce al menos en una forma y lo leyó como un libro abierto.
Titubeó.
—Claro.
~~~
—¡Espero que les guste, chicos!—Karina chilló emocionada.
—Por supuesto que les gustara—Joshua, su seguro hermano menor, rápidamente le quitó importancia con una mano.
Desde su demasiado cómodo asiento que alguien del staff cargó para él.
Joshua con nula resistencia consiguió la sala de juntas por unas horas para poder mostrarles la versión final de su próxima película cuyo nombre Trad ni siquiera puede recordar. Pero habían beys… y ninjas… en el espacio.
Sí, él tampoco entiende el cine.
Entonces esa noche tanto el grupo A como varios bladers de otros grupos y también algo del personal de Joshua, se sentaron felizmente con diferentes botanas al rededor de la sala, listos para su noche de cine.
Claro que Trad y algunos entrenadores estaban entre ellos también, más que nada supervisando que la sala se ocupara adecuadamente, pero eso no quita que también querían estar ahí. Parecía divertido y había cierto aire emocionante en poder ver la película aún sin ser estrenada.
—¡Especialmente a ustedes dos!—Joshua continuó su oración y señaló a Trad y a Free, quienes estaban sentados uno al lado del otro.
Ambos se vieron extrañados. De hecho, no son los más grandes fans.
—Grabé una buena parte de la película en España—Expusó rápidamente con una sonrisa satisfecha—, ¡Incluso use miembros de BC Sol como actores para lograr las tomas de batalla más genuinas!—saltó orgulloso de su arte.
—Oh—Free murmuró entre sorprendido y absolutamente extrañado.
Trad solo siguió comiendo incómodo.
Finalmente Karina acabó de poner el archivo en la pantalla mediante el USB y se sentó ansiosa con los demás.
—¡Disfruten!—desearon todos los involucrados en la película.
Todo transcurrió en la pantalla sin mayor inconveniente en el exterior. La trama era extraña, pero Trad no ve películas de acción por la trama, entonces está bien.
Pero luego todo se puso aún más raro cuando aparecieron los dichosos ninjas.
—¡Son ellos!—Trad no pudo evitar sobresaltarse sorprendido.
Ahí estaban: Valt, Rantaro y Cuza en toda su gloria con esos ridículos disfraces por las razones incorrectas.
—Mira a valt—Le insistió Free.
—Sí, eso hago.
No eran los mejores actores y tampoco eran las mejores escenas, pero no los contrataron por eso si no por las batallas y… han tenido mejores batallas.
—Estoy seguro de que grabaron mejores escenas que esas—Trad señaló en un susurro disgustado.
—No lo se, yo los recuerdo así—Free subió los hombros.
Iba medio en broma, medio en serio.
Eventualmente el entrenador pudo volver a ser inmerso por la película y la trama simplona—Ha visto películas de Joshua antes, esto no es de lo mejorcito. Parece barato—Pero entonces sucedió y casí escupe las botanas en su boca.
Free y Trad compartieron una mirada impactada como si no supieran cómo reaccionar y entonces luego Free empezó a reír entre dientes como una burla silenciosa.
Para cuando terminó la película, Free se estaba cubriendo el rostro con ambas manos sea cuál sea la razón, intentando ocultar el hecho de que ahora no podía detener su risa. El niño eventualmente incluso golpeó ruidosamente su pierna mientras se carcajeaba.
Trad por su parte también cubría su rostro pero con cruda vergüenza, disculpándose mentalmente con Jinbei por no estar presente para detener esto.
—Dios santo, Kristina—murmuró con impresión.
Lo peor era que si actuaba bien. Vamos, Kris tiene un don, ¡le creyó todo! Ella siempre ha sido como una celebridad.
Personalmente él hubiera sido el primero en rechazar algo como dar miembros del club para un espectáculo con guión—Tengan la oportunidad de conocer a alguien de renombre como Joshua o no—, porque son un club deportivo, no una agencia de espectáculos.
Sea el escenario mundial un show en sí mismo, BC Sol ya tiene suficientes problemas con su reputación y todo esto a Trad le pica en la nuca con molestia.
Esto ya no es de su incumbencia pero aún así…
—¿En qué estabas pensando?—se rió incómodamente, fingiendo que no le afectaba.
—Ojalá Jinbei pudiera ver esto—Free se levantó más tranquilo, estirándose mientras limpiaba una solitaria lágrima imaginaría de su ojo.
¡Dios no le permita nunca a Jinbei ver a su nieta en las cámaras, bajo el calor de Hollywood de esta manera! El pobre hombre hubiera infartado.
—Diablos, no—Trad negó de inmediato de solo imaginarlo.
Le dió otra mirada a la pantalla, Kris en la nueva vista previa dándolo todo por el personaje.
Parece una Idol. ¡Jinbei debe estar revolcándose!
—Aunque… La verdad es que no le creo de princesa. Kris debió ser un ninja o algo y la relación con el protagonista fue forzada. Cero química con Joshua. Le doy tres estrellas de cinco—Free puntuó con genuina honestidad.
—¡¿Tres estrellas?! ¡Retira eso!—Ambos hermanos se levantaron y lo señalaron a la vez, evidentemente ofendidos.
Joshua sacudió su cabello negro como una diva y chasqueó la lengua con fastidio.
—Siento contradecirte, pero la relación no fue forzada. Iba perfectamente con el guión. Siempre fue así—Joshua refutó indignado.
—Ayaja—Free bostezó sin creerle en lo absoluto.
—¡Y Kristina y yo definitivamente teníamos química en cámara! ¡La directora estaba fascinada con nosotros!—insistió extra ofendido, mucho más que antes, con sus mejillas rojas.
Dudan seriamente que sea por la molestía.
—¿Ah, si?—Free arqueó una ceja al verlo morder el anzuelo.
—Oh, vaya—Trad cayó en seguirle el juego, fingiendo estar pensativo.
—¡Esperen! ¡No quería hacerlo sonar así!—Joshua tapó su cara con sus manos.
A ese que le encanta ser el centro de atención, ahora está sorprendentemente avergonzado.
Tan tierno, a Burns le gustaba Kristina. No pudo evitar reír y Joshua pareció alterarse más.
—¡Ya! ¡Detenganse!
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Más tarde esa noche en algún lugar de España, Kris revisaba su bandeja de entrada en su tableta. Era tarde y permanecía pegada trabajando en el escritorio del dueño.
Se sorprendió como nunca cuando vio el llamativo e imposible de ignorar, correo destacado en su bandeja de entrada.
Asunto: BC Sol artistic productions.
lmao. 8.7/10 en actuación.
Si un día te retiras de la dirección del club, ya tienes a qué dedicarte. Trad dice que espera que al menos les dieran regalías por esa película fea. Consigue un publicista, no es broma.
Kristina se tapó la cara con vergüenza y soltó un gritito exasperado.
Ese trabajo ya ha empezado a morderle el trasero. Esa película la perseguirá por siempre.
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El tiempo pasó entre más rápido y más lento de lo que le gustaría, sin embargo así son las cosas.
Trad se adaptó al agotador ritmo de trabajo americano. Su horario de sueño finalmente cambió y le hizo fácil aprovechar la noche en notas y sus propios proyectos personales. Su inglés mejoró abismalmente y ahora no solo lo entendía intuitivamente, si no que había empezado a pensar en el idioma.
Vió los enfrentamientos de la WBBA sin falta y se le cayó la mandíbula más de una vez al ver el potencial alcanzado de los rostros conocidos de los que un día dudó.
—Valt realmente es…—murmuró más de una vez con impresión—un buen elemento, al menos—soltó sin querer halagarlo demasiado aunque nadie lo escuchaba.
Pero no todo era miel sobre hojuelas. La carga de trabajo era incluso mayor a la de BC Sol, lo que era mucho decir porque en Barcelona solían ser Kris y él contra el mundo.
Es solo que la gerencia de Theodore a veces es confusa y lo obstaculiza mucho más de lo que lo ayuda, el manejo de tiempos, los fondos, todo. No obstante la libertad de Trad sigue siendo buena.
Los neoyorquinos sin embargo eran un tema de nunca acabar, a Trad le costaba una infinidad todos los días tratar con estas personas. La naturaleza de esta ciudad es cada quién a lo suyo, pasar de que tú equipo sea tu familia a tu negocio otra vez, no es fácil, especialmente porque Trad no es fácil de llevar tampoco. Free podría ser la única persona a la que ve genuinamente por elección, el único lazo real que tiene en este país.
Free es otro que le preocupa. Sigue rodeado de aduladores pero, a diferencia de BC Sol, no puede confiar en que las intenciones de todos sean buenas. Al menos Free es bastante perceptivo y el carácter del niño le pone las trabas necesarias a los demás. Y aún así, él también se adaptó bastante bien.
Día a día. Día a día. Día a día. Para cuando se dio cuenta, el enfrentamiento que tanto estuvo esperando más que los demás, finalmente llegó.
La gran final del campeonato mundial. Los Raging Bulls versus BC Sol.
Theodore, sin Jinbei en el camino y siendo el hombre de lujo que era, pidió al estadio de casa la cabina del dueño durante este encuentro. Trad llegó temprano porque era su trabajo, pero las ganas de pisar lo que fue por mucho tiempo "casa" simplemente lo instarón a madrugar.
—Llegas temprano—escuchó que murmuraron a sus espaldas.
Ahí está, después de meses sin haberse visto mutuamente más que en los medios, sin haber intercambiado un mensaje como si sus manos fueran a caer por enviarle un correo electrónico, después de básicamente verla crecer…
Kristina Kuroda. Cuánto tiempo ha pasado.
—Tú también—Devolvió sorprendido.
No era que no lo esperara ahí, es solo que se sentía shockeante volver a tenerla de frente. Trad jura que la dueña pudo crecer un centímetro o dos.
Kristina se acercó con cautela y se vieron a los ojos antes de ver juntos a la arena, de repente todas las peleas que antes eran el fin del mundo parecían ridículas en retrospectiva, como si se las hubiera llevado el viento hace mucho tiempo cuando no estaban mirando. Al final Trad fue el primero en hablar.
—Tenías razón.
—¿Ah?—Kris lo observó confundida.
—Sobre Valt—Admitió como si antes no le hubiera costado la vida decirlo en voz alta—Y también Rantaro. Viste algo en ellos que yo no pude y míralos ahora. Te llevaron a la final de la liga mundial. Elegiste bien—cedió con una sonrisa cansada, quizás de disculpa pero no del todo.
Kris sonrió igual y lo miro determinada—No solo son ellos. Todos han hecho un trabajo increíble. Han luchado por el club día tras día y han mejorado como no tienes idea. Shasa, Rickson, Silas, Cuza, todos. Raúl también me ha ayudado mucho—compartió orgullosa, sus ojos brillantes dejando escapar todos sus bonitos sentimientos.
—Parece que finalmente tienes el club que tanto soñaste—la felicitó—. Honestamente no creí que llegarán aquí tan pronto, pero sigo confiado con los Raging Bulls—la retó aliviando el ambiente.
—No estés tan seguro de eso. No llegamos hasta aquí por pura suerte—Kristina le siguió el juego limpiando sutilmente su lagrimal como si fuera poca cosa.
A ambos se les escapó una risa. Estaban felices de verse. Quizás todo era diferente ahora; estaban en bandos más que rivales, enemigos jurados y a diferencia de tantas otras veces, no volverían a casa juntos esta vez.
Pero se seguían queriendo porque era inevitable.
Pasaron unos segundos en silencio cada uno en su propia cabeza y luego Kristina se retiró sin mirar atrás. La nostalgia había afectado a Trad, pero ya ha decidido el curso de su vida. Kristina y él simplemente no saben trabajar juntos y su temporada en América le había dado tranquilidad y devuelto los ánimos… El nuevo salario de seis dígitos tampoco no le venía mal. Quizás podría tomarse un tiempo el próximo año.
Extrañaba a BC Sol, pero había extrañado más su paz.
De haber continuado, ambos habrían acabado odiandose.
—Espero otra Victoria—Theodore se encargó de hacerle saber, entrando con clase a la cabina y sentándose en la silla del dueño como si siempre le hubiera pertenecido.
—La tendrás—aseguró sin un atisbo de duda.
Los enfrentamientos fueron simplemente brutales. La WBBA debe estar haciéndose rica con los ratings, pero aunque la competencia era dura Trad seguía seguro de que no era nada que su alineación estrella no pudiera manejar. Mucho menos con Joshua y Free en escena.
Y ver a BC Sol jugar en persona después de tanto tiempo, mentiría si dijera que no la está pasando bien.
—¡Hey, Trad!, ¡Gracias por esto! ¡Mira bien, porque te sorprenderás cuando veas lo mucho que hemos mejorado!—Rantaro le gritó refiriéndose a él y a su Roktavor, directamente a la cabina.
Impertinentemente, aprovechando que Trad estaba pegado al cristal.
Ignorando el aplastante hecho de que estaban en diferentes equipos, Rantaro levantó pícaramente la agarradera de su lanzador, esa que Trad diseño hace tanto tiempo, y sonrió con orgullo. Trad asintió en señal de respeto, deteniendo conscientemente la sonrisa que luchaba por escaparsele frente a Glass y observó expectante como Rantaro sujetaba la agarradera con maestría y luego tiraba fácilmente, haciendo un disparo perfecto. Mucho más perfecto que el de Richard.
A Trad le brillaron los ojos satisfecho, tanto por su pieza que finalmente encontraba un propósito en manos capaces, y por Rantaro, su apuesta más arriesgada que estaba dando frutos.
Al final, sí que la había dominado. Bien hecho, Rantaro.
Definitivamente ese niño es uno de sus bladers favoritos, se alegró mucho cuando ganó, pero nadie tenía por qué saber eso. Después de todo, seguían tranquilos. Ceder un punto, especialmente del novato del equipo, no significa nada.
Pero entonces Joshua perdió.
Contra valt.
Vale, ya estaba comenzando a sudar un poco. El niño maravilla ha mejorado mucho más de lo que creyó en primer lugar. Detengan el espectáculo y cambio de planes.
—Vamos por lo seguro—Trad sugirió, aunque no sonaba del todo como una sugerencia, mientras veía a los Raging Bulls debatir acaloradamente en la banca.
—Obviamente, pásame el teléfono—exigió Glass con fría calma.
Trad marcó a su lado de la arena y escuchó a Joshua responder bastante alterado, tanto que no pudo evitar observar hacia abajo entre decepcionado y ofendido, le entregó el teléfono a Theodore.
—Perdiste—fue el saludo del gerente—. Decepcionante, pero está bien. No podemos perder puntos ahora así que envía a Free… sí, escuchaste bien. Tienes que dejar jugar a Free… no Joshua, no es una sugerencia. No puedo arriesgarme a que salgas a perder una segunda vez. No confío en ti—reveló fríamente.
Y entonces la línea se cortó de golpe. Ambos hombres en la cabina estaban cuanto menos sorprendidos.
—Vaya—Theodore le entregó incrédulo el teléfono a Trad—¿Crees que escuche?
—Creo que estamos en problemas—Trad dejó escapar con las cejas arriba—¿Quieres que baje allá y me asegure de que Joshua no interfiera?—se ofreció desconfiado.
—No. Quiero ver qué tan lejos lleva esto—se acomodó en la silla con interés.
Trad volvió a acercarse al ventanal, haciendo un esfuerzo sobrehumano por ver de cerca a su alineación, y ahí estaba, sucedía justo lo que se temía.
Joshua sostenía el brazo de Free evitando que pusiera su lanzador en la salida y Free definitivamente no estaba feliz con eso, podía ver vagamente un forcejeo de su parte.
Joshua pareció discutirle algo pero Free pasó absolutamente de su autoridad y empezó una pequeña pelea entre ellos que obviamente iba ganando. Nadie se atrevía a intervenir.
Sí, Trad lo supo siempre. Joshua podrá ser el capitán, pero Free es quien tiene el control. Puede que permita que Burns elija el orden de la alineación y dirija las ruedas de prensa, pero en el momento en el que Joshua se atreviera a interponerse entre el niño dorado y ganar, saldría a la luz quién era el jefe y estaba sucediendo ahora.
Maldición. Este era un muy mal momento para que todo explotara.
Free titubeó un segundo y solo eso bastó para que Joshua registrará su propio lanzador en la pequeña pantalla. Free lo observó impactado y absolutamente molesto, como si no pudiera entender su descaro. Por un momento pensó que las cosas iban a salirse de control, en niño dorado con las cejas abajo y sus ojos salvajes, pero al final pareció resignarse y volvió a sus ojos muertos habituales.
—Como sea—Free los ignoró a todos y se sentó en la banca como si ya ni siquiera valieran su atención.
—Oh, Dios—Trad se quejó decepcionado.
—Más le vale ganar—Theodore bebió intrigado de su copa.
Sorprendentemente, BC Sol—aunque era predecible que ellos enviarían a Free—no envió a Valt de nuevo, si no a Silas.
Por un lado, estaba convencido de que el nivel de Joshua era altamente superior al de Silas, por el otro…
A Joshua habían empezado a temblarle las manos.
Mantuvo la compostura e intentó sostener su fe, pero como predijo, Joshua no estaba en condiciones de una victoria. No mientras sus nervios palpitaban furiosos y sus ojos se desviaban nerviosos hacía a las cámaras.
Entonces sucedió lo inevitable. Perdieron.
Suspiró resignado, él había dado lo mejor.
Quizás si hubo algo en lo que falló fue en no darle atención al mal carácter de Joshua, pero esa tampoco era su carga. Glass había sido muy claro en no mover las condiciones de sus estrellas y ahí estaban los resultados. Un atleta no debía ser solo entrenado físicamente si no también tener reglas impuestas y disciplina para su sano crecimiento, las cámaras no ayudarían a un chico como Joshua, no cuando se trata de jugar.
Pero quién era él para llevarle la contraria a quien firma sus cheques. Esta vez no es como si Trad fuese su asesor ni nada por el estilo. ¡Gracias al cielo por eso!
También, claro, que fuese BC Sol quien les haya ganado el título, hacía que no fuese un gran problema para él.
Vio a los chicos del equipo español saltar felices, abrazarse y gritar eufóricos por ganar como los caballos negros que eran, por los que nadie apostó antes.
Le dieron vuelta a la situación y ganaron la liga mundial. Tal vez Trad no fue quien los llevó allí pero al menos había aportado e inevitablemente estaban en su corazón, así que podía estar orgulloso.
Kris había empezado a llorar en silencio, su rostro rojo estaba resplandeciente por su logro. Intentando no llamar la atención.
Ella también lo había logrado.
Sonrió debajo de su mano cuando se retiró con Glass. Jinbei hubiera estado muy feliz. Kristina era campeona mundial. Él mismo Trad estaba tan orgulloso que tuvo que recordarse a sí mismo que de hecho su equipo había perdido para recuperar la compostura.
Tomó aire y volvió a estabilizar su ánimo con la cabeza fría. Una nube negra estaba sobre ellos justo ahora.
Free y Joshua habían discutido, más que eso, Joshua perdió contra Silas. Free no respetaba perdedores, mucho menos perdedores que se metían en su camino, Y Joshua no toleraba que intentaran pasarle por encima, sea quien sea.
Honestamente, está seguro de que hasta aquí llegó la creciente amistad que tenían, y eso es desde ambos lados.
Y cuando la jerarquía y confianza de tu equipo se rompe así… al menos falta mucho para las siguientes nacionales.
—¿Quiere que traiga a Free?—sugirió Trad al manager cuando se detuvieron en el cruce a la sala que les prestaron en el astro.
Theodore arqueó una ceja hacía él sin perder su sonrisa tranquila.
—¿Disculpa?—le preguntó intrigado.
—Con todo respeto, ¿Recuerda lo que hablamos cuando estábamos en América contra AS Galius?—le recordó bajando las cejas con seriedad.
"Free no puede fallarnos aunque quiera", fue lo qué dijo Trad ese día y era devastadoramente cierto.
Free estaba deprimido, apagado, aburrido. Se fue de su patria para retarse y no le dieron eso. Solo lo alejaron de casa sin ninguna razón y ahora después de hoy no solo estaba irritado.
Quizás Free era difícil de leer pero para Trad no era un gran misterio. Free está furioso.
Como decía su famoso lema, jugar solo es divertido cuando ganas y si ya no confía en que su equipo puede ganar, entonces…
—Puedo manejarlo—Aseguró Theodore bajando sus cejas como si fuera un chiste, parecía irritado por ser cuestionado.
Trad lo observó con la expresión en blanco, pero sus ojos lo decían todo: "lo dudo mucho". Aún así asintió con respeto y se retiró por su cuenta con los chicos.
~~~
Theodore permaneció en su lugar, para salir de la arena sí o sí tienes que pasar por el dichoso cruce. Entonces esperó pacientemente hasta que un irreconocible Joshua chasqueó la lengua groseramente al verlo de reojo y se fue en la misma dirección que el resto de los Raging Bulls.
Uno de dos.
Continuó esperando hasta que finalmente apareció el otro.
Free de la Hoya parecía imperturbable e intocable como siempre, con la nariz arriba y ojos aburridos, observó hacía arriba al adulto del doble de su tamaño y permaneció analizándolo como si fuera el mánager quien debería temerle a él.
—¿Acaso piensas renunciar a los Raging bulls?—Le cuestiono al niño amablemente, con una sonrisa que intentaba inspirar confianza.
Directo, quizás demasiado, pero tantas pistas habían comenzado a molestarlo. Que todo pase como tenga que pasar.
—Quizás. Pero ese no es asunto tuyo—el niño le respondió sin inmutarse, con una sonrisita altiva que dejaba mucho al aire.
Al final, el niño desapareció por el camino contrario.
