Valt ganó la copa internacional.
Mentiría si dijera que no estaba sorprendido. Tal vez no del todo por la presente victoria, después de todo, Valt ha demostrado una y otra vez estar en un nivel de élite impresionante incluso cercano al de Free—Pero Trad sí dudó mucho de que pudiera ganarle a Kurenai, es decir, ese niño apaleó a Lui—, era más bien porque en retrospectiva, le cuesta creer que ese niño japonés que llegó absurdamente tarde—un día tarde para ser exactos—a su propio reclutamiento y saltó a la seguridad del club como si nada con tal de jugar, para luego no hacerlo del todo bien, de hecho ha sido coronado el mejor del mundo. Y es que wow.
En BC Sol Trad lo condenó por cada error una y otra vez. No fue el mejor entrenador que pudo ser para Valt.
Hizo el intento y aún así de alguna manera falló. A veces porque se tropezaba con Valt, otras porque se tropezaba consigo mismo. Negó a ese niño una y otra vez a Kristina y ahora…
Es el mejor del mundo.
Al menos en clasificación.
El siguiente año lleno de sorpresas nuevas para la WBBA llegará otra vez antes de que se den cuenta y para cuando eso pase, solo puede aconsejarle al niño maravilla que no se descuide.
Ahora él es el rey a destronar y Trad duda mucho que los bladers tras él vayan a tener la cortesía de darle un descanso alguno. Entonces mejor prepárate, Valt Aoi. Quizás parezca que estás en la cima, pero esté solo es el inicio de tu carrera.
¡Al menos es el final de la temporada de competencia por este año! Y está vez es en serio. Todos tendrán su merecido descanso de los viajes eternos y las cámaras atosigantes… excepto tal vez Joshua, pero a él le gusta eso de todas formas.
—Gracias por los esfuerzos de ambos—Theodore Glass asintió a blader y entrenador cuando fueron a despedirlo al auto.
Pues el gerente y anfitrión de este certamen anunció que dejaría la ciudad estadio antes de tiempo.
—Joshua, no estuviste ni de cerca entre los mejores esta vez, pero reconozco tu trabajo duro por el nivel de esta competencia y te felicito por tu progreso. Estoy seguro de que saldrás de aquí como un mejor blader del que entraste—El manager halagó con simpleza.
Este hombre está demasiado sonriente para alguien que perdió su propia copa y aunque no actuara del todo sospechoso, la mirada que tenía puesta en Joshua no le gusta.
—Y gracias a los demás por acompañarnos como apoyo moral. Nos vemos en Nueva York en par de semanas—También sonrió a Dylan, Bruce y Richard, sus ojos casi perdiéndose entre sus pestañas al achicarse.
Dejenlo corregirse a sí mismo. A Trad no le gusta el cómo Glass ve a los niños en general. Nunca es nada escandaloso, pero desde la forma en la que rondaba a Free cuando aún estaba en BC Sol nunca pudo sacarse la espinita de la cabeza de que algo está completamente mal con este hombre.
Y ahora lo cree más que nunca.
El chofer abrió la puerta del auto para la comodidad del americano y el gerente desapareció tras la carrocería y los vidrios polarizados. Cuando el vehículo estuvo lo suficientemente lejos, todo el equipo colectivamente pareció volver a respirar.
—Qué miedo—Bruce se descompuso en un escalofrío medio actuado y medio honesto.
—¿Por qué ese hombre es tan raro?—Joshua arqueó una ceja extrañado.
—Exageran. Literalmente no dijo nada extraño—Richard rodó los ojos con fastidio.
Todos se voltearon y volvieron al estadio caminando.
—Con el gerente nunca se trata de lo que dice. Es más bien… la manera—Dylan explicó con cautela.
—Por favor díganme qué no soy el único que cree que es raro cómo acecha en el Empire State. No lo sé, es un tipo incómodo—Bruce comentó con una mueca.
"¡Gracias!" Trad reconoció mentalmente.
—¡Pensé que era solo yo!—Sorprendentemente Joshua pareció estar de acuerdo, absolutamente horrorizado.
—Ya, ya. Es suficiente de conspirar sobre el hombre que los financiá, dejen de hablar de esa manera—Trad se forzó a detenerlos.
Porque espeluznante o no, Glass sigue firmando sus cheques y financiando las carreras internacionales de estos chicos—Aunque Joshua podría financiarse solo de tener ganas, como lo ha hecho antes—y afortunadamente o no, ser raro aún no es un delito denunciable.
Entonces mientras ese hombre siga pagando a tiempo y no haga nada que merezca ser denunciado al sindicato de menores, adivina, sí, Trad podría ser su mejor amigo de ser necesario. Ojala que no.
—Vamos, ¡sobre todo tú, Trad tuviste que notarlo!—Dylan señaló.
—Eso no les incumbe.
Finalmente llegaron a la pequeña ciudad artificial que simulaba el estadio y Dylan, Bruce y Richard se despidieron para separarse a hacer lo que sea que los adolescentes atletas de nivel mundial hagam regularmente en su tiempo libre, ¡luego a ir con sus padres!—gracias—Son buenos chicos. Ojalá tengan un buen descanso.
Joshua por el otro lado siguió junto a Trad hasta que se encontraron con una siempre ocupada Karina hablando por teléfono, quien colgó de inmediato y abrazo a su hermano afectuosamente—para su vergüenza—en cuanto lo vio.
—Estuviste increíble, hermanito. ¡No permitas que te digan lo contrario!—Animó refiriéndose a la copa—, ¿Cierto, Trad?—Karina Burns lo llamó en busca de refuerzos.
—Asumiste bien el reto, Joshua—El entrenador asintió en reconocimiento.
—¿Gracias pero no me sentía mal?—Joshua protegió su cabello de los mimos de su hermana y los observó desconcertado.
Pero también muy agradecido. Todos necesitan halagos y mimos de vez en cuando, incluso las superestrellas.
Karina finalmente lo liberó y ambos hermanos procedieron a arreglarse con dignidad.
—¿Ya se fue Glass?—la mujer cuestionó rápidamente.
—Sí. Acabamos de despedirlo—Joshua confirmo.
—¡Genial! ¡Entonces oficialmente estás libre del bey! ¡Tienes mucho con que ponerte al día con las grabaciones, Joshi!, Así que tomaremos el vuelo esta misma tarde, ¿Qué te parece?—buscó la rápida confirmación de la estrella.
—Perfecto—Burns asintió acabando de peinarse.
—Está decidido. Ire a arreglar los detalles. ¡Nos vemos en un rato!—La chica se despidió sonriente yendo en dirección al hotel.
El trabajo de manager/hermana debe ser una cosa.
Joshua se despidió del otro con un apretón de manos y medio abrazo maculino. No era raro porque el actor es mayor y definitivamente aún es algo pronto para un abrazo real, pero aprecia mucho a Joshua, de eso no cabe duda.
Quizás es porque ambos tienen edades similares, pero Trad siente una conexión filial con Burns. Quizás nunca han tenido una relación de mentoría tan cercana como si con los demás, pero lo que han interactuado tiene un peso.
—Cuidate y no descuides tu entrenamiento por las grabaciones. Eres un blader y tienes una clasificación que subir, ¿Está bien?—Trad le recordó por fuera estricto, pero por dentro con una genuina preocupación.
—¡Jamás lo olvidaría!—Joshua rió como quién sabe más—Gracias por el apoyo, fuiste buen entrenador para mí está temporada. ¡Me hubiera gustado conocerte antes!—terminó el gesto con una sonrisa.
Cuando lo soltó, la reluciente sonrisa de Joshua cayó un poco en algo mucho más natural y tranquilo, pero de alguna manera, más genuino.
—Pocos entrenadores… ninguno en realidad—soltó una risa amarga—, se ha molestado en preocuparse por mí, ni tampoco intentado sacarme un rato de los reflectores por mí bien, así que te agradezco eso. Espero que podamos volver a trabajar juntos la siguiente temporada—el adolescente deseo poniéndose un poco sentimental, incluso podrían limpiarse una sola lágrima.
—También me gustaría volver a trabajar contigo. Eres una buena persona, Joshua—Trad le regaló una sonrisa honesta.
Se asintieron una última vez antes de irse. El actor agitó su mano en señal de despedida y caminó hasta sus dormitorios.
Mientras tanto, Trad fue a disfrutar de su primer día libre sin adolescentes en… ¡Meses!
Los quiere, pero todos necesitan un descanso de los jóvenes. Ugh, se siente como de treinta.
Nada que un descanso no arregle.
¡O eso espera!
~~~
Si había una forma en la que imagino pasar su primera noche libre, no era esa.
Volvió solo a los dormitorios del estadio, estarían abiertos para los empleados y atletas involucrados en la copa por un par de semanas más, pero él se iría pasado mañana.
Tiene planes de pasar sus vacaciones fuera del país y ahora hay mucho que hacer—ser adulto es horrible, solo quiere que Jinbei vuelva a hacer sus documentos por él—. Así que al pisar los dormitorios lo primero que hizo fue encender su computadora y filtrar una generosa jarra de café oscuro, listo para poner sus asuntos en orden.
Revisó su correo electrónico. Hizo sus deberes. Pagó facturas. Compró los boletos de avión e incluso se tomó el tiempo de escribir a su familia en Madrid a la que no veía hace mucho porque quizás no es el mejor hijo del mundo, ¡pero siempre se querrán lo suficiente!
Sorprendentemente sin las preocupaciones del gimnasio acabó bastante rápido y para las diez de la noche ya podía bostezar sin preocupaciones, decidiendo dejar la cafeína al menos por hoy.
Cuando quisó apagar las luces, escuchó su puerta ser tocada con una sincronización con sus planes tan increíble que le hizo fruncir el ceño porque realmente quería dormir, aún así abrió de todos modos y de todas las personas que podían ser, definitivamente no esperaba esto.
—Siento molestar tan tarde—se disculpó el recién llegado—. Soy Shu Kurenai. Es un placer conocerlo—el niño se inclinó en una respetuosa reverencia perfecta y cortes típica de Japón que nunca vio en sus propios bladers asiáticos.
Con que finalmente está sucediendo. Shu Kurenai, Red Eye en carne y hueso justo frente a él.
Trad siempre sintió curiosidad por el niño y el qué le había pasado, podrían llamarlo preocupación incluso y es que después de las cosas tan obtusas que le había contado Free, era inevitable.
Sabe que es el mejor amigo de la infancia de valt Aoi y uno de los bladers insignia de la liga juvenil Japonesa. Según lo que free le ha dicho, es un niño serio y disciplinado pero demasiado obsesivo y susceptible para su gusto. Shu quería ganar pero olvidaba disfrutarlo y eso era molesto para Free así que jamás le agradó demasiado.
Especialmente cuando Shu Kurenai tuvo el descaro de recibir al mismísimo niño dorado en su equipo con nada menos que un reclamo.
Trad no es tan creativo como para imaginar qué puede querer de él, pero no va a dejarlo solo allí afuera.
—No te preocupes, es un día lo suficientemente largo. Trad Vázquez—Extendió su mano en lugar de corresponder la reverencia, Kurenai la aceptó—¿Qué se te ofrece?
—¿Puedo hablar contigo unos minutos?—el niño pregunto sin inmutarse.
—Claro, dame un segundo.
Trad entró por su llave electrónica y su tableta y cerró la puerta al salir. Caminó con Shu hasta las zonas más verdes de los dormitorios y se sentaron juntos en una de las mesas.
Por un rato, el ruido de los grillos fue el único sonido presente hasta que el japonés inició la conversación.
—Sé que no nos conocemos pero… no sé con qué otro adulto tengo que hablar sobre esto. Tú eres el entrenador de los Raging Bulls ¿Y al parecer yo sigo en el equipo así que supongo que tú eres la persona correcta?—Shu afirmó aunque sonaba más como una pregunta.
—Depende de lo que necesites, pero intentaré ayudarte. ¿Qué sucede?—Cuestionó empezando a desear haber traído su café.
—Quiero contarte lo que me sucedió en México.
Si había una forma en la que imagino pasar su primera noche libre, no era esa.
La historia de Shu era desgarradora y se tornaba desagradable en varios puntos y en más de un sentido. En ocasiones el adulto sentía ganas de vomitar.
Los niños siendo explotados hasta que no podían moverse, el recordatorio constante de que no valían nada hasta que demostrarán ser lo suficiente para "Ashtem", cómo con sus jóvenes mentes y les quitaban todo. Sus amigos, sus familiares, sus sueños, todo hasta que no quedará más que un cascarón vacío que al que llamar "el atleta perfecto".
También estaban las extenuantes pruebas médicas y cuando los arrojaban al mundo como si fueran monos a investigar "¿Qué harán ahora?", Seguro se preguntaban.
Como entrenador, Trad no podía concebir que existiera un sitio tan repulsivo y que lo llegara a calar tanto. Solo imaginar a cualquiera de sus bladers en esa situación lo hace estremecerse y ponerse de piedra de la incomodidad al instante.
Free paralizado en la arena, tan agotado que ni siquiera podía agacharse y recuperar su bey, eso fue por su pasión. De solo imaginar a otro niño en ese estado todos los días de su infancia era…
Está mal en muchos niveles.
Por el momento se le ocurren—y seguro que se le pasa alguno—unos siete cargos penales que podrían ponerle a ese lugar y a sus implicados, todos ellos muy serios y relacionados con menores.
—¡Estoy bien ahora!, Creo… pero yo no puedo recordar sí…—El niño empezó a confundirse en su propia historia y a partir de ese punto no volvió a hablar.
—Shu, todo esto que me dices… ¿Quién es Ashton? ¿Quién les hizo esto, por qué no me lo has dicho? ¿No lo sabes?—Trad lo interrogó visiblemente molesto.
No con Shu, pero sí con la basura humana que mantenía funcionando al Snake Pit.
Solo esperaba que no dijera ese nombre, que no fuera lo que creía.
—Theodore Glass, el hombre tras la máscara es Theodore Glass—Shu analizó su reacción con sus ojos ardiendo—. Yo acepte ese camino, sus condiciones, yo tomé todas las decisiones y soy absolutamente responsable pero…
—¡Nadie debió ofrecerte eso en primer lugar! Shu, tú no puedes tomar ese tipo de decisiones, tú…—el entrenador respiró para obligarse a calmarse—Sé que eres listo y que sabes la diferencia entre lo bueno y lo malo y tomaste lo malo, pero tú no tienes edad para consentir nada. Los verdaderos villanos son ellos, los adultos que dirigen el Snake Pit.
Si le ofreces el maldito dulce a un niño, él va a tomarlo, ¡Maldición!
Sabía que Theodore era una mierda rara, pero nunca pensó hasta qué extremo.
Kristina lo dijo, Glass rondaba a Free como una bestia hambrienta, pero lo que quería el monstruo era poder. Y cuando finalmente tuvo en su equipo al niño dorado, continuó hasta que de repente estuvo más interesado en Shu y luego Shu desapareció y Free ya no era tan importante.
Susceptible y frustrado cómo estaba, Shu le compró todo al gerente y puso el cuchillo en su propio cuello por una promesa engañosa y un bey diferente como nunca antes se ha puesto en las manos de un blader.
Porque así de vulnerables son los niños.
Toda empezaba a encajar. Glass no buscaba a los mejores para tener un equipo ganador, los buscaba para su maldito proyecto réquiem y poder crear a la marioneta perfecta. Así quebrara a los niños que tuviera que quebrar en el proceso.
Por lo que le dice Shu, incluso la copa internacional fue una excusa, un juego más para probar a sus peones del Snake Pit contra los mejores del mundo.
Y ahí estaban ellos, corriendo como idiotas y dándole justo lo que quería.
—Lo sé. Ahora está vacío. No sé qué hizo, Glass, porque para entonces yo ya había salido pero un día simplemente eligieron a uno de los bladers y lo hicieron pelear contra todos uno a uno hasta que solo quedó él y luego lo sacaron también. Creo que pensaron que ya tenían todo lo que necesitaban conmigo e incluso Boa era una prueba y… no sé qué hará Ashtem ahora que me he ido, pero no quiero que le haga lo que me hizo a mi a nadie más. ¡No puede seguir libre allí afuera haciendo lo que se le dé la gana solo porque puede pagarlo! ¡Por eso quiero saber qué puedo hacer!—el niño chilló absolutamente frustrado.
Trad tenía la cabeza en todas partes y en ninguna.
Su lado racional le gritaba que llamara a la WBBA en ese mismo instante y entregarán a ese malnacido a la policía, pero no es ningún idiota. Si todo era tan profundo como sonaba, eso sería como hablarle a la pared.
Diablos, es un entrenador. No estudió criminalística. ¿Cómo se supone que denunciará a alguien que puede simplemente tirar dinero al problema?
Aunque… Trad conoce a alguien que detesta a Theodore Glass tanto como él—Mientras viva, ese tipo no volverá a firmar sus cheques—y que también puede tirar dinero al problema. Especialmente después de un año tan bueno en cuanto a publicidad y mercancía.
—Se me empieza a ocurrir algo, pero necesitaré ayuda. ¿Te molesta si comparto esto con alguien?—Trad inquirió con el ceño fruncido.
—Si hará que Ashtem se detenga, adelante.
Cuando Kristina Kuroda lo supo, pego el grito al cielo… y llevo al dueño de Sumbat United con ella, quien también pegó el grito al cielo.
—¿Wakiya?—Shu se sorprendió al ver al chico rubio.
—Él ayudará, créeme. Hemos estado esperando por esto desde hace meses—Kristina se sentó inmediatamente en la mesa sin siquiera saludar.
—Sí, Shu. Aunque no lo creas, no ocultan su pequeña secta y monopolio deportivo tan bien como creen—Wakiya siguió el ejemplo de la chica—. Y, hey, Trad. Creo que nunca nos presentaron oficialmente, ¿Qué hay?
Solo acaba de escuchar de una de las redes de tráfico infantil más confusas de las que escucho jamás. Nada serio.
—Hemos estado pensando en esto desde que se enviaron las invitaciones a la copa internacional—Kristina confesó—. Sospechamos que Glass estaba en algo cuando esto se convirtió en un certamen de ex Snake Pit.
—Así es—Wakiya confirmó—. Después de todo, ¿Cómo iban a invitar a un montón de don nadies debutantes pero no a mí, ah?—gruñó indignado—Me ofende mucho que no nos hayas buscado primero a Beigoma, Shu, pero lo respeto. Si quieres resolver esto bajo la mesa, que así sea.
—La verdad me hubiera gustado que no tuvieras nada que ver—Shu murmuró duramente.
—¡Me lo vas a agradecer!—Wakiya salto a señalarlo, agresivo.
Aún quiere café.
Cuando finalmente se acabaron las presentaciones, nada sorprendentemente fue Kristina quien dirigió la conversación.
—Hiciste bien al llamarme, Trad. A los tipos como Glass, ¡Adinerados y corruptos!—la chica casi gruñó con rabia—... nunca se les encierra por sus crímenes. Así que ni siquiera vale la pena denunciar.
Trad y Shu compartieron una mirada expectante.
—¿Entonces qué?—el entrenador arqueó una ceja esperando por su gran revelación.
Wakiya chasqueó la lengua aburrido.
—Compras sus declaraciones de impuestos, sobornas a su asesor financiero, haces que suspendan le suspendan la licencia a su abogado de confianza y llamas a Hacienda—El chico Murasaki giró los ojos con obviedad.
Shu levantó sus cejas en señal de reconocimiento, pero Trad negó incrédulo.
—Si tuviera problemas con impuestos, ya lo habrían atrapado.
—¿Nunca has escuchado el término "lavar dinero"?—Wakiya le explicó como si él fuera el niño—Financiar un lugar como el Snake Pit no es lo que llamarías "legal", mucho menos tenerlo a tu nombre, pero a nadie le importa eso. Lo importante es que para pagar todo ese equipo, comida, recursos, se tiene que sí o sí lavar dinero, mezclar efectivo, hacer pasar los activos y patrimonio del Snake Pit como si fuera de otras empresas, etc, etc, etc. Ya sabes.
—Cosas no muy legales—Kristina tradujo—. Y eso es lo que nos importa. Puede que a nadie le importen los niños, pero empieza a robarle el dinero a los que están arriba y de repente todos empezarán a correr.
—Solo debo llamar a mi investigador privado de confianza, que si alguien pregunta definitivamente no tengo—los observó amenazante mientras sacaba su teléfono—, arrojarle dinero a un montón de tontos y en una semana Glass estará en el juzgado con todos sus bienes y empresas incautados—Wakiya rió con malicia—. Y aún no les digo la mejor parte.
—¡Los Raging bulls ni siquiera saldrán afectados! ¡Ustedes estarán bien!—Kristina les aseguró convencida.
—¿En serio?—Shu se asombró.
Tanto Kurenai como Trad estaban dispuestos a sacrificar los Raging Bulls de ser necesario, porque todo ahí eran estrellas pudientes, estarían bien. Pero si realmente podían solo no hacerlo.
—Quizás los toros de Nueva York estén bajo la gerencia de Glass, pero en realidad son un patrimonio del Estado. El departamento de deporte de la WBBA maneja una buena parte allá. No podemos garantizar que todos los implicados sean atrapados también pero…—Kris se dispuso a explicar.
—Pero al menos reduce los daños y el resto de los empleados serán investigados a la par por la Hacienda. Así que si los implicados han estado lavando dinero también y sé que lo hacen, la gran mayoría de los cómplices de Glass serán detenidos también. Si es que no todos si van más allá e investigan a los contactos de Glass—Wakiya presumió tranquilamente—. ¡Paga tus impuestos!—Señaló a Trad de la nada.
—Ya lo hago—el entrenador bajó el dedo del chico con cautela.
—¿Cuánto tiempo llevan planeando esto?—Shu preguntó abatido.
Ambos rieron incómodos.
—No era exactamente un plan. Más bien una fantasía—Kris de repente encontró muy interesante la mesa.
—Una jugosa fantasía alimentada por el rencor y la desconfianza, sí—Wakiya aceptó como quien no quiere la cosa.
—¿Esto realmente funcionará?—Shu insistió.
El rubio gimió cansado—¡Ya les dijimos todo!
—Casi todo—Kris intervino—. Hay una cosa más. Para que esto funcione no podemos volver a mencionar esta noche jamás. Todo lo que sucedió aquí—ella señaló la mesa—. Aquí no se queda.
—Porque lo tomamos, nos lo tragamos y nos lo llevamos a la tumba—Wakiya explicó siendo bastante gráfico con sus manos—. Nadie se puede enterar de esto y cuando digo nadie, es nadie. Eso significa no Beigoma, Shu. Ni siquiera el niño maravilla. Si queremos que todos sto quede enterrado, jamás puede saberse que metimos nuestra cuchara ¡o nos estaremos metiendo con el dinero de gente muy loca!
—¿Todo quedó claro?—Kris quiso confirmar observando a todos con suspicacia.
Todos en la mesa asintieron con complicidad y se levantaron sin siquiera verse entre ellos, cada quien dispuesto a tomar su camino.
—Me voy con ellos—shu sintió la necesidad de avisar a Trad para evitar malentendidos, señalando a Kris y a Wakiya—. Volveré a Japón con Wakiya así que… supongo que luego les escribiré por correo sobre la firma.
—Claro, cuidense.
Asintió a los chicos y se despidió de Kris con las manos y luego un saludo rápido.
Trad fue ese día de Madrugada. No estaba seguro de qué esperar en el próximo tiempo, pero que cuatro días exactos vió en las noticias Americanas que Theodore Glass había sido arrestado por evasión de impuestos y lavado de dinero sin posibilidad de fianza. Honestamente fue reconfortante.
Y más reconfortante aún cuando con los meses recibió su sentencia y al menos quince de sus allegados también fueron arrestados—O esos fueron de los que se enteró.
El dueño del equipo americano decidió desligarse de todo y vendió su parte mayoritaria de las acciones, así los Raging Bulls se pusieron a la venta, disponibles para cualquier millonario que quisiera comprarlos.
No sabía lo que le deparaba al equipo, pero al menos ese día durmió tranquilo.
Lo que nadie sabrá nunca, es que Kristina Kuroda y Wakiya Murasaki hicieron justicia.
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Nadie habla mucho de Theodore Glass últimamente y honestamente lo agradece, porque está muy harto de escuchar su nombre una y otra vez a través de los últimos dos años.
Luego de que "Ashtem" fuera arrestado y sus bienes incautados, el estado regreso al equipo a la bolsa de valores y sorprendentemente—O quizás nada sorprendentemente—el comprador resultó ser nada menos que Murasaki padre en persona, pero ni el señor Murasaki ni Wakiya parecían muy interesados en poner sus manos sobre los Toros, así que se designó a un gerente y continuó con sus actividades como siempre. El primer año con la nueva gerencia consiguieron otro bendito segundo lugar en la liga mundial pero ya en el segundo año, fue un tercero.
Ja, siempre pueden ponerse peor.
Vale, no es así. Todos se están esforzando muchísimo, pero el mundo del beyblading es competitivo e impredecible, ahora no solo deben cuidarse de BC Sol, si no del resto de equipos que trepaban firmemente hasta la cima y por supuesto los nuevos equipos que llegaban uno tras otro a darles dolor de cabeza a los veteranos. ¡Imposible aburrirse en este trabajo!
A finales de su tercer año—el segundo luego de la "partida" obligatoria de Glass—, un día como cualquier otro Kurenai apareció en la puerta después de unas "vacaciones" en Japón, estrechó la mano de Wakiya y eso fue todo. No sabe los pormenores y no va a inmiscuirse pero no hay mucho que saber, Shu Kurenai es el nuevo dueño y gerente de los Raging Bulls.
El mundo si que da vueltas.
—Cuida bien al equipo—Trad estrechó su mano cuando se dispuso a irse, con la temporada de competencias terminada, iba directo a sus vacaciones pagadas.
Aunque bueno, la temporada a acabado solo por el momento. ¡Con wakiya jugando al comisionado en la WBBA parece que cada vez hay más eventos! Con toda la locura del cinturón, ese año sin duda va a ser agitado.
—No he recibido tus documentos en recursos humanos, ¿Volveremos a tenerte con nosotros está temporada?—Shu cuestionó cuando se soltaron.
—Voy a consultarlo en casa con mi familia, pero me aseguraré de hacértelo saber con tiempo—Le asintió con respeto.
—Eso es perfecto. Nos vemos entonces—Shu también asintió y se despidieron fácilmente.
Kurenai no es tan malo, nada malo en realidad, solo una persona difícil, pero Trad siempre estaba rodeado de esas, ¿Qué es uno más?
Subió al taxi porque ya había devuelto su auto rentado—Se niega a comprar uno por el momento, ¡Mantener uno de esos es caro! Pero al menos ya hizo el sacrificio y compró un apartamento en Nueva York. Una hazaña de la que ni siquiera muchos neoyorquinos pueden presumir y que lo enorgullece mucho ¡Viva el capitalismo!
Lo que sea. Ahora va a pasar las vacaciones en casa, su bendita España.
—¡Mi vida!—Una mujer mayor y bien conservada como el vino lo recibió eufórica en el aeropuerto con un gran y apretado abrazo y muchos besos en su cabeza.
Agatha Vázquez, su madre.
