—Ay, Vázquesito. ¡Estás flaco! ¿Estás comiendo mal allá verdad? Con la pereza que te da levantarte de ese escritorio tuyo, ¿Tienes tus tres comidas?—su mamá no perdió ni un minuto en regañarlo.

Usando ese molesto apodo que hace referencia a lo mucho que se parece a su papá.

Incluso tienen el mismo nombre.

—Sí, mamá. Estoy comiendo—dijo la verdad a medias.

A veces si que se le olvidaba comer. Sin Ange para regañarlo y perseguirlo con un plato de paella por todo el lugar, nunca se hizo más fácil para él buscar comer a sus horas.

—No te creo, mentirosito—su madre lo señaló perspicaz—. ¡Ya vas a ver que sales de aquí con cinco kilos más!—su madre juró con orgullo.

—¡¿Cinco kilos?! ¿Y eso me tiene que alegrar? ¡Soy entrenador, má! Quizás no ando por ahí corriendo, pero sí sé que a esta edad es fácil ganar peso pero un infierno perderlo—Trad se negó rápidamente, aún sabiendo que sería inútil.

—¡Así mejor! Luego te vas un año para allá a Estados Unidos, vuelves a dejar de comer y te pones flaco otra vez, mi amor, ¡y listo!—Su mamá negó con obviedad.

—ay, má.

—Nada de "ay, má". Usted haga caso—exigió viéndolo poner su maleta en la cajuela—. Y maneja tú. Odio manejar. Ya hacías falta por aquí para que ayudarás a tu madre, eh—muy digna se subió al auto.

—¡Yo no voy a ser tu chófer!

—¡Cuida ese tonito que yo te di la vida!

Y así fueron discutiendo hasta la casa. Sí que ama a su madre. La había extrañado mucho. Incluso las tontas peleas que sabía que se les olvidaría en un santiamén.

Su papá por otro lado estaba trabajando, así que no vio a Trad Vázquez padre hasta la cena.

—¡Pero miren quien se apareció en mi casa! ¡Si hasta se me había olvidado que tengo un hijo!—Su padre bromeó de brazos cruzados, con toda la mala intención de molestarlo, viéndolo como si lo juzgara—¿Tú sigues teniendo pasaporte español acaso?, Porque primero fue que te nos fuiste a Barcelona y ahora, que te nos vas del continente ¿Y usted?, ¡Ni en cuenta de que tiene familia!

—¡Si los últimos tres años los llevo pasando mis vacaciones aquí!—Trad se defendió.

—¡Ay, que dicha!—Vázquez padre celebró con sarcasmo—Luego consigue un trabajo más lejos, ¡En China de seguro! ¡Y se enamora de una china y se le olvida que tiene familia!

—¡¿Por qué en China?!—le gritó genuinamente confundido.

—Ya que las americanas no le gustan a mi hijo… porque está más solo que la una allá en el norte.

—¡Grosero!

—A ver si así nos da nietos de una vez. Te buscas a una mujer en China ¡Porque ni tú ni yo nos vamos a hacer más jóvenes Vázquesito!, ¡Y yo quiero conocer a mis nietos!

¡Puro trabajo, trabajo, trabajo! ¡¿Cuándo piensa usted sentar cabeza?!—su padre reclamó su falta de descendencia.

—¡¿Quien les dijo a ustedes que yo quiero hijos?!—Lo señaló retador.

—Ah, ahora no quieres—su padre arqueó una ceja.

—A lo mejor.

—¿Y tú crees que yo si quería?

—¡Mamá!, ¡Mi papá lo está diciendo otra vez!

—¿Cómo vas a ser un accidente si llevábamos como cinco años de casados cuando te tuvimos? ¡Dejen de hacer escándalo con tonte que los vecinos van a escuchar!—Su mamá llegó a la sala rápidamente—Vázquesito acaba de llegar de otro país, luego le pides nietos. Ahora abrazalo o algo—le reclamó al hombre.

—¿Quién dijo que quiero que me abrace?—Trad fingió molestía y pretendió irse a otra parte.

—No seas necio—Su papá lo jalo del brazo y lo aprisionó entre sus brazos—. Ya estoy vestido—señalo su traje y corbata del trabajo—, ¡Vamos a comer fuera!—ofreció de repente muy agradable.

Su mamá saltó emocionada y dio un pequeño chillido corriendo a arreglarse.

Alguien quería salir.

—Acabo de llegar, papá. Mo se si quiero…—intentó negociar, pero su padre ya se le había adelantado.

—¡Por eso mismo! Ve y ponte un traje, ¡Vamos a celebrar!—El hombre insistió sin inmutarse ante su amargado hijo.

—Ni siquiera traje a suit—se quejó trad mezclando repentinamente el idioma, su cabeza confundida por su reciente llega a España.

Su padre lo empujó burlándose—"A suit", qué bilingüe es mi hijo, mhum. Ve y toma uno de los míos. Te estoy invitando yo ,pero si no te apuras puede que haga que pagues tú.

Madre mía y su mamá no iba a escoger un lugar barato.

De repente estaba absolutamente motivado para cambiarse.

Sí, extrañaba a su familia.

Al final, a la cena también se unieron sus padrinos y uno de sus tíos. Chocaron sus copas al final y lo felicitaron por su puesto en Estados Unidos por millonésima vez como si fuera algo super especial, luego un jovencito intentó robarlos al salir.

¡Qué bonita es España!

~~~

—¿Volverás a América la siguiente temporada?—Su mamá estaba repentinamente

curiosa esa mañana.

—No sé—Murmuró sin pensar mucho en eso, más concentrado en buscar su identificación española por toda la casa.

Viviendo solo nunca perdía ni un tornillo, pero bastaba un descuido en casa de sus padres para perder absolutamente todo. Sus llaves, su teléfono. Estaba seguro de que su cabeza se caería de su cuerpo y rodaría hasta perderse bajo el sofá si pudiera. Su casa de la infancia tenía ese místico poder en él.

—¿Cómo que no sabes?—Su mamá le reclamó con los brazos en jarras.

—Pues que no lo sé—Insistió levantando todos los cojines a su paso—. Les dije que iba a pensarlo y… lo estoy pensando—sacudió su cabello con frustración.

¡¿En dónde pudo meterse ese pedazo de plástico?!

—¿Y eso qué significa?—Arqueó una ceja hacía él.

—¡Significa que lo estoy pensando!—Gritó exasperado.

—¡No me hables así! ¿Tú me pariste, acaso? ¿Qué se supone que buscas?

—Mi identificación—respondió volviendo a buscar con la mirada por aquí y por allá.

—En tu cartera—su madre soltó como si fuera una gran revelación.

—No. Ahí solo está mi visa americana—aseguró.

—En tu pantalón—volvió a intentar.

—No—palmeó sus bolsillos por milésima vez en el día—. Y me los acabo de poner.

—Ah, es que aveces eres tonto—Ella se burló cansada—. En el otro pantalón. El que no te acabas de poner.

—No creo que… espera.

Trad corrió al cuarto de lavado y revisó sus pantalones anteriores. Sí, ahí estaba. Su ID.

—¡La encontré, gracias!

Los pasos ligeros de su madre se oyeron hasta él.

—Bien, ¿Podemos volver a hablar de tu trabajo?—Volvió a insistir con las cejas abajo.

—No—Trad intento pasar de la conversación.

Fue en tiempo récord de vuelta a su habitación a terminar de cambiarse y empacar.

—¿Por qué te complicas tanto? ¡Llevas tres años trabajando ahí!

Pero su madre por supuesto paso completamente de su privacidad y entró como si nada. Al menos ya tenía sus pantalones.

—Exacto—Él negó—. Y también estuve casi siete años con BC Sol. No sé si quiero volver a meterme de cabeza en un club aún, y no tengo demasiadas razones para quedarme cada año aparte de los chicos. Digo, hasta ustedes se burlan de eso. No tengo a nadie allá y el dinero no me preocupa ahora mismo. Puedo, no lo sé, tomarme un pequeño descanso y volver la siguiente temporada—Explicó dedicándose a empacar sus pertenencias en un bolso considerablemente pequeño.

—Ay, yo te conozco, Vázquesito. Eres como tu papá. Los hombres como ustedes no se sientan a descansar mientras que el mundo gira a su alrededor. Si te tomas la temporada enloqueceras antes del tercer mes—Sentenció sin dudarlo ni un segundo.

Tal vez tenía un punto.

—No me compares con mi papá.

—Eres idéntico a tu papá. Las mismas cejas molestas—su madre le apretujó las mejillas con ternura—. Te haré café—se interesó espontáneamente sin razón aparente y se metió en la cocina.

Trad giró los ojos. Su madre es un caso.

Terminó de empacar y salió por el dichoso café, pasando un rato tranquilo con la mujer a la que al parecer le debe la vida. Vio la hora desde el taburete de la cocina y subió las cejas.

—Ya me tengo que ir—anunció levantándose—. Despídete de papá por mi.

—¿En serio te vas a quedar tres días allá? Ay, Vázquesito, que ganas de incomodar—su madre lo regañó.

—No incómodo a nadie en BC Sol, má, y sabes que solo alcanzó a ir una vez al año. Free me invitó—Trad le recordó listo para tener esta conversación por millonésima vez.

—No hablaba de ellos, me incómodas a mi. No me gusta que estés allá metido. Te quieren secuestrar para ellos después de que te corrieron—La mujer se quejó apretando los dientes.

Trad suspiró. ¿Qué sandeces dice esta señora?

—Primero, tres días no es un secuestro. Segundo, no me corrieron, yo renuncié. Me tengo que ir—sentenció saliendo por la puerta.

—yo te llevo en el coche. Así alcanzas el tren—su mamá le sonrió dulcemente como si no se ofreciera a la infame y horrorosa tarea de conducir con tal de seguirle la discusión.

—Gracias—se resignó viéndola tomar las llaves.

Luego de encender el auto, volvió a pisar el tema.

—¿Cómo no ibas a renunciar si te trataron tan mal?—murmuró entre dientes.

—Ay má. Nadie me trató mal—Trad negó.

—Claro, no te corrieron. Porque debe ser que te fuiste a trabajar a otro continente porque tenias muchas ganas de explorar nuevos horizontes.

—¡Me trataron tan bien que no me acostumbro que en los Raging Bulls me traten normal!, Renuncie porque Kristina y yo no tolerabamos trabajar juntos y no podíamos estar sin discutir. Porque éramos adolescentes. Ni siquiera sabíamos qué estábamos haciendo la mitad del tiempo—giró los ojos recordando cada ridícula pelea.

—Aish, ni me menciones a esa niña. Nunca me cayó bien esa princesita de Barcelona—su mamá se enfurruño, subiendo sus hombros con molestia.

—Mamá, si has visto como tres veces a Kristina a lo largo de tu vida, ha sido mucho—le recordó incrédulo.

—Por eso.

—Una de esas veces ella estaba jugando con niños. De bajo recursos. En los equipos que ella misma donó a sus escuelas. ¿Por qué te cae mal exactamente?—Trad soltó genuinamente confundido.

Kristina era literalmente la chica más dulce—fuera de su rol de dueña—que Trad conoce y su madre nunca vio más que eso. No tiene mucho sentido la manera en la que la rechaza.

—Fueron tres poderosas ocasiones—La mujer tarareó.

—Como digas.

Su madre lo ignoró viendo cómo finalmente llegaban a la estación y se volteó hacía él.

—No te quedes de más y me respondes el teléfono—Lo señaló estricta.

—Tres años en otro continente y la señora se pone así cuando me voy a unas horas de casa—Se burló—. Te quiero, salúdame a papá.

A su madre no le pareció una despedida lo suficientemente buena, así que lo jaló de la camisa y lo abrazó con fuerza en una posición considerablemente incómoda por el espacio reducido dentro del auto.

—También te amo, Vázquesito. Cuídate mucho y come bastante, todo lo que te den.

Se separaron y él asintió con una sonrisa extrañada.

—Claro, má. Tranquila.

Bajó sus cosas y se dispusó a alcanzar su tren para el que solo faltaban unos minutos.

—¡Y cuidado con los animales! ¡En el pueblo ese hay muchos animales!—su madre le gritó sacando la cabeza por la ventana del auto.

—¡Sí! ¡Yo me cuido!

Muchos decían que su personalidad no se parecía en nada a la de sus padres, pero esas personas no tenían ni idea. Sus padres son tercos, disfrutan de discutir y tener la razón, también hablar fuerte y burlarse de él.

Y es agobiante porque a Trad le gustan las mañanas tranquilas, el café caliente en silencio y las noches en vela con su propia compañía. Entonces aprendió que a veces lo mejor es ahorrar tiempo, asentir, dar una mirada reprobatoria y ver hacia otro lado.

Pero eso se le olvidaba en su casa, porque en su casa solo lo escuchan cuando habla fuerte y frunce el ceño con seriedad.

A veces es mejor dar un paso a un costado, pero en su casa, ¡en su casa es guerra!

Nada saca lo peor de una persona que la confianza de las paredes entre las que creció.

El tren llegó rápidamente y lo abordó sintiendo su celular vibrar en su bolsillo. Lo

sacó viendo la foto de su padre en el identificador y se sintió perturbado.

¿Cuando diablos se convirtió en su padre? ¡¿Es reversible?!

~~~

¡Let it Rip!

Los beys se deslizaban en la arena y los adolescentes gritaban comprometidos como si fuera su mejor encuentro. Los chicos llevaban mucho tiempo sin verse en son de simples amigos y no como rivales o colegas, entonces lo estaban aprovechando.

Después de todo, por grandioso que fuese el cumpleaños de Free coincidió este año con una gran convención de la asociación en madrid, y acabó siendo—para nada sorprendentemente—una reunión de miembros de la WBBA, pero nada de que quejarse, lo contrario.

Todos necesitaban esto de vez en cuando.

Más en vez que en "cuándo".

—¿Así que Shu está bien?—Valt le insistió sonriente.

Sí, el niño maravilla no tardó en arrojarse sobre Trad y preguntar por su mejor amigo desde que lo vio.

—Yo lo veo bien, o al menos es mi impresión.

—¡Qué bien! Yo lo invite a venir pero dijo que está ocupado—El chico se lamentó.

No es mentira. Shu acaba de tomar la dirección de un equipo de talla mundial hace pocos meses. Ocupado es poco.

Y free y Shu en realidad no son amigos así que es comprensible que su fiesta no esté en sus prioridades.

—¡Sigo yo!

—¡Apártate! ¡Yo quiero enfrentar a Free!

—¿Quién dijo que van ustedes?.

—¿Ah?, ¿Terminó tan rápido?—Valt se giró de golpe hacia la arena—¡Es por orden de clasificación así que sigo yo!—corrió hasta ellos con su lanzador en la mano.

Vaya chico con energía que es el mejor del mundo. El entrenador negó divertido.

—¿Qué decías antes de eso?—Preguntó volviendo su atención a Kristina, quien de alguna en algún punto de la conversación fue desplazada por el intenso e incomprensible interés de Valt en Shu.

Retomaron la conversación tranquilamente. Está muy feliz de volver a ver a Kristina.

Esa chica desde su adolescencia se abrió paso en su vida como pocos lo hicieron y junto con Free es su amiga más cercana.

Con el tiempo se les ha olvidado cómo sucedieron sus discusiones y peleas en primer lugar. Honestamente, Trad no recuerda la última vez que pasaron por algo más grande que una pelea tonta.

—¡Ya llegó el pastel!—Ange anunció sonriente.

¡Sí! Extrañó mucho a BC Sol.

—Dejame llevar eso—Kit le quitó el peso de encima a su madre y lo llevo directamente a la mesa.

¡¿Cuándo creció tanto ese niño?!

—¡Cuidado con mi pastel!—Free lo señaló con con seriedad.

—Sí, sí, viejo. Tengo cuidado—Kit rodó los ojos.

—¡Mientras más rápido terminemos con esto, más rápido estaré comiendo pastel!

¡Vamos, dense prisa!—Ordenó en tono mandón, pero sin que dejara de sonar como una broma.

Cuando apagaron las luces, Free miró con desagrado a un punto específico entre los invitados.

—Lui, hombre, estás opacandome un poco por aquí. ¿Puedes apagar eso o algo?—Bromeó pícaramente, refiriéndose a su peculiar cabello que ni siquiera brillaba ni nada.

Pero qué indiscutiblemente parece una hoguera. Trad resopló aguantando las ganas de reír, pero el resto no se molestó y simplemente se desencajó de la risa. Lui ni siquiera pareció reaccionar.

—¿Opacandote?, No puedo evitarlo, pasa todo el tiempo. Ya deberías estar acostumbrado, idiota—Lui escupió con ese tema resuelto.

—¡Eso tienes por hacerte el gracioso!—Kit le gritó.

—¡Está bien, cálmense todos! ¡Hay que cantar cumpleaños!—Kristina clamó por orden—¡Como en una batalla! ¡A la de tres!

—¡Tres!

—¡Dos!

—¡Uno!

—¡Cumpleaños feliz!

Maldita nostalgia. Hay cosas que nunca cambian.

¡Como el buen sazón de Ange por ejemplo!

¡Como adora la cocina de esa mujer! ¡Hace el mejor pastel de fresas y crema que existe! Incluso tiene un perfecto cervatillo dibujado con crema arriba. Una obra de arte que duele cortar.

Trad saludó con la mano a Wakiya cuando el chico le silbó desde la distancia, allí con su grupito de Beigoma cerca y luego aceptó—por la fuerza—los mimos maternales de Ange, quien seguía luciendo radiante, bella y llena de vida como siempre.

—¡Estás tan flaco! ¡¿Allá en América no estás comiendo bien?!—Ange no perdió tiempo en escanearlo como un robot.

—Si no es tu comida, ¿Cómo voy a sentir ganas de levantarme y comer, Ange?—Intentó apelar a la manipulación emocional para salir del problema.

—¡Tan lindo!—La mujer acarició su mejilla maternalmente—Pero aún tienes que comer—lo pellizco de la nada—¡Ya vas a ver cómo sales de aquí con diez kilos más!

—¡¿Diez?!

—¡Hey, trad! ¡Cuidado!—Cuza advirtió de la nada.

Apenas y atinó a agacharse. Charles lo sobrevoló por un pelo, con lo que definitivamente parecían ser los lentes de Silas en el pico.

—¡¿Por qué siempre hace lo mismo?! ¡Dile que me los traiga!—exigio Silas medio ciego pero todo molesto.

Ja… con que son reales lentes.

—¡Si siempre te pasa ya deberías saber que no es tan fácil!—Cuza se defendió desesperado, porque posiblemente Silas llevaba un buen rato gritándole.

—¡Ya lo alcanzó!—Rantaro juro saltando sobre el ave y fallando. Gruñó con rabia—¡Otro intento!—empezó a correr hacia el ave tropical, posiblemente empezó a tomarlo personal—¡Hola, Trad! ¡Qué hay!—lo saludó de paso aunque ya hasta habían charlado un rato esa noche.

Giró los ojos con una sonrisa divertida.

—¡Alejen a ese sucio animal de mi!—Joshua advirtió escondiéndose detrás de Free, al ver a Charles revolotear cerca.

—¡No le hables así! ¡Es tu culpa porque tú cabello parece un diamante gigante!

—Gracias.

—Creo que no tendrás una linda foto normal este año—Ange vio a Kristina con una ceja alzada y honestamente algo de pena.

—¿Como el año pasado?—la dueña suspiró decepcionada.

—Y el anterior a ese también—trad le recordó.

Ange exhaló fingiendo estar desconsolada.

—Desde que Jinbei nos dejó, esto es un zoológico—la mujer chilló y se agachó cuando Charles los sobrevoló de cerca—¡Y no es ninguna metáfora, Kris!

Kris se lo tomó como una broma divertida y no pudo evitar soltar una carcajada por todo junto.

—Una raya más al tigre, ¿Cierto?—Le guiño el ojo a Trad.

Él solo negó divertido.

Kris puso la cámara en modo selfie y posó resplandeciente para la foto con un mundano signo de paz en las manos. Ange dio su mejor sonrisa y Trad honestamente apenas y noto cuando pasó todo así que sus labios apenas denotaban que no estaba molesto.

La mayoría de Beigoma unida—A excepción de Daigo y Ken en la esquina de la imágen decidiendo alejarse del problema y Wakiya más huyendo que otra cosa—y una buena parte de BC Sol perseguían a charles, mientras que Joshua y Lui parecían confundidos preguntándose porque aceptaron pasar su noche aquí en primer lugar. El resto observaba la escena absolutamente emocionados como si fuera el mejor espectáculo del mundo.

Y Silas, sin sus lentes acabó nada más y nada menos que de espaldas y en pose de jarra justo como su mamá. Sí, sin duda una imagen digna de inmortalizar.

—¡Sonrían!—El grito de Kris fue el único aviso que se les dió, el flash de la cámara sorprendiendolos a todos.

¡De sus mejores fotos si se le permite opinar!

~~~

Las calles de Barcelona están justo como las recuerda.

Como siempre el hogar del BC Sol se mantenía intacto, atrapado en el tiempo. Lo único que cambiaría serían las personas.

Kris y él se bajaron del auto y caminaron mientras seguían alguna plática trivial sobre el clima.

Aunque iban cómodos, ambos estaban bien vestidos. Kris en un encantador vestido a la moda y Trad con una camisa de vestir pero con unos jeans al azar, ambos con tenis.

Quizás se veían extraños, pero estaban siendo prácticos. Les espera un día movido, pero aún tienen que lucir bien.

Después de todo, hoy visitarán a alguien muy especial y aunque a él seguramente no le habría importado en realidad si se presentaban con un saco de papas, raras son las oportunidades que tienen para verlo.

Al menos deben darle su mejor cara.

—Hola, abuelo—Saludó Kristina cuando finalmente llegaron.

Al panteón de los Kurodas. A la tumba de Jinbei.

—Te traje a alguien—Anunció sujetando a Trad del brazo—. Ha pasado un tiempo desde la última vez.

La chica se sentó en pasto cuidando su falda. Trad siguió su ejemplo del otro lado, pero definitivamente mucho más descuidado.

—Sé qué él era tu favorito—Murmuró pensativa, pero nunca perdió su sonrisa—¿Sabías que eras su favorito?

Trad sonrió por los recuerdos que azotaban su cabeza.

—Sí. Lo decía todo el tiempo—Trad se estiró—. Solía decir "eres el único en el que puedo confiar" y me metía en todo tipo de secretos locos, es decir, ahora sé un montón de cosas que no quería saber, pero estoy muy agradecido por la confianza que me dió—Sonrió con nostalgia.

—Me da un poco de envidia—Kris le confesó con media sonrisa. Medio en broma, medio en serio.

—Nah. En realidad, creo que Jinbei solo quería a un asistente que hiciera lo que le pidiera sin cuestionar, por eso me decía todo—Reveló el secreto que había ido desvelando con los años en los que crecía—Sin embargo, nos hicimos buenos amigos en el camino. Fue más que un mentor para mí. Fue mi segundo padre.

Guardaron silencio por un segundo.

—También eras su favorita. Lo sabes, ¿No?—cuestionó viéndola de reojo.

—Sí. Yo solía presumirlo a mis primos todo el tiempo. Creo que ahora me odian o algo—Contó con simpleza, Trad no pudo evitar reír.

—Han pasado tantas cosas, Jinbei—Se desahogo sonando cansado, pero no por eso desanimado—. Free quería venir también, pero tenía algo que hacer con la prensa. Dijo que vendrá al terminar. Creo que quería cancelar, pero sabemos lo mucho que odias que dejemos nuestras responsabilidades para "ir a llorarle a los muertos" ¿Por qué siempre eras tan cínico sobre eso?—El entrenador se quejó, frunciendo el ceño—No es tan fácil. Incluso ahora te necesitamos de vez en cuando, ¿Sabes?—suspiró pesadamente y bajó la cabeza—O más bien, te necesitamos todo el tiempo. A veces estoy teniendo un día absolutamente normal, o terriblemente malo y antes de que me de cuenta simplemente pienso "Jinbei" y… es como si aún estuvieras aquí. Como si aún pudiera simplemente llamarte y hablar contigo—Observó al cielo.

Es un día nublado. No tardó en perderse en las nubes demasiado fácil.

—También me pasa—Kristina soltó una risita girando hacia él—. Ha pasado tanto tiempo ya y a veces es tan difícil tan solo recordar que ya no está. El abuelo era ese tipo de persona.

—Era bueno causando una gran impresión—Trad rió incrédulo—. Era imposible no tenerlo siempre presente y ahora míranos: nos persigue a donde sea que vayamos. Ese Jinbei—regañó al aire—Eso me recuerda—Finalmente sacó el pequeño ramo de flores de su bolso.

Aproximadamente una docena de hortensias bonitas y amarillas, atadas con papel de celofán y un lazo blanco desordenado. Las puso en el lugar asignado para las flores y continuó.

—Nunca me dejaste llevarte flores en vida. "Las flores son para los muertos", ¿Recuerdas? Pues ahora puedo darte todas las flores que quiera y no me puedes gruñir. Quizás no son las margaritas silvestre de Free pero…—Empezó a discutir casi instintivamente.

Justo como si Jinbei aún estuviera ahí para llevarle la contraria. Kristina comenzó a reír divertida.

—Estoy segura de que lo aprecia—La chica le aseguró intentando calmar su risa con una mano.

—Ojalá que sí—Deseó honestamente.

—Yo también te traje algo—Kris sonrió hacia la tumba con ternura.

Extendió la mano hacia Trad, pidiéndolo porque ella había desistido de traer algún tipo de bolso con ella y él se lo extendió.

Kris repasó la fotografía con sus dedos y sonrió orgullosa.

—Me hubiera gustado traerte algo más serio y profesional como tus fotos del club pero, abuelo. ¡Tú ya sabías que eso no iba a pasar!—Dejó escapar una risita traviesa—No hay solo miembros del club porque la tomamos ayer en el cumpleaños de Free, pero estoy seguro de que te gustará ver qué estamos bien, ¿Cierto? No sólo BC Sol ha crecido luego de los tiempos difíciles, si no que también hicimos buenos amigos en el camino—le contó orgullosa a su abuelo.

Puso cuidadosamente la fotografía sobre el concreto y el mármol que cubría la lápida y se permitió tomar una postura relajada mientras tarareaba.

—Free ha crecido mucho, ¿Cierto?—Continuó Kris con el orgullo por los cielos—Tiene catorce ahora, sigue amando mucho el beyblading y luchando día a día por ser el mejor del mundo, ¡Ahora es mucho más difícil que hace unos años! Pero parece divertirse más, incluso si pierde de vez en cuando. Tiene muy buenos amigos que siempre se preocupan por saber de él y un corazón muy grande. Se ha convertido

—Free ha crecido mucho, ¿Cierto?—Continuó Kris con el orgullo por los cielos—Tiene catorce ahora, sigue amando mucho el beyblading y luchando día a día resignada—. Aún tiene la silla de ruedas en su habitación—suspiró emocionada.

Por un momento pareció olvidar qué decir.

—Siempre lo amaste tanto. Te prometo que lo cuidare bien—juró determinada.

—No tienes de qué preocuparte, Jinbei. También tengo un ojo encima de ellos por si deciden llevar las cosas un poco demasiado lejos, demasiado a menudo—Trad bostezó como quien no quiere la cosa.

—¡Soy perfectamente capaz de cuidarme sola!—Le reclamó.

—Ya se, ya se. Es solo precaución, Kris. Ustedes tienden a emocionarse de más—Murmuró recordando varios de los múltiples ejemplos disponibles. Sea creativo.

—¡Ja!—Kris lo señaló con el rostro arrugado.

Se quedaron un tiempo más charlando entre ellos y con Jinbei, poniéndolo al día de sus respectivas vidas, las cosas buenas y las cosas malas. Ambos deseando silenciosamente que sus decisiones del día a día enorgullecieran al menos un poco al domador de leones.

Pero sobre todo, querían simplemente compartir con Jinbei lo mucho que habían crecido y seguirán creciendo. Porque eso sucede cuando amas a alguien, quieres hacerlo sentir orgulloso.

—Nos vemos, Jinbei. Diviértete con Free más tarde—Trad se despidió cuando se sacudieron el pasto para irse.

—¡Adiós, abuelo! ¡Te quiero!—Kris lo siguió sonriente.

Siempre es liberador sentir al menos por un momento que Jinbei genuinamente los escuchaba. Si es así o no, eso no importa. No cambiará el cómo se sienten.

Fueron a pie para recoger su pedido de un restaurante y sin prisa—Ni siquiera era mediodía—llegaron a BC Sol a través del camino del bosque en lugar del pavimentado que llevaba a las instalaciones.

Así llegaron a la famosa arena del bosque.

Seguía tan etérea y hermosa como siempre. Muy bien cuidada por los bladers de BC Sol que ahora tienen libre acceso a ella.

Por suerte, con la mayoría de los chicos o en sus propios descansos, o acompañando a Free en su demostración de prensa, realmente dudan que nadie se tome las molestías de hacer el largo camino solo para usarla hoy.

Nadie menos ellos.

Dejaron sus cosas a un lado y se pararon cada uno en un lado de la arena, acomodando sus beys de la infancia en los lanzadores prestados.

—¡Hace mucho que no hago esto!—Kristina tarareó nerviosa.

Trad asintió dándole a entender que comprende bien el sentimiento.

—¿Es raro que paso todo el día diciéndole a chicos cómo usar esto, pero no estoy seguro de recordar cómo tirar del cable?—Rió incómodo al notar que realmente le estaba costando conseguir la posición correcta—¿En serio yo solía competir?

Claro que Trad sabe cómo hacerlo. Lo hizo un millón de veces cuando era niño y conoce la teoría al derecho y al revés. Sin embargo, su cuerpo no parecía entenderlo.

—Pero… supongo que un blader nunca deja de ser un blader—Finalmente plantó bien sus pies en el suelo y se inclinó encontrando un ángulo que lo hizo sentir lo suficientemente conforme.

Kristina pareció burlarse de su postura con la mirada. Pero como ella no la estaba pasando mucho mejor, mantuvo sus labios sellados.

—¡Eso lo veremos!—Kris le sonrió desafiante, luego también encontró su postura con un poco menos de seguridad que Trad.

¡Y eso es mucho decir!

¡Tres, dos, uno! ¡Let it rip!

Kerbeus y Roktavor cayeron en la arena cargando demasiado peso—Cosa que definitivamente no querían—, Kerbeus chocó furiosamente contra uno de los muros y salió disparado de la arena, mientras que el Roktavor de Kristina que tenía el ángulo demasiado pronunciado, giró arrastrando su centro contra el piso y acabó por detenerse.

¿Técnicamente un empate?

—¡¿Cómo podemos ser tan malos?! ¡¿Y así nos atrevemos a decirles algo sobre beyblading a esos niños?!—Trad exclamó sorprendido mientras recogía a Kerbeus del suelo.

—Honestamente, estuvo mejor de lo que esperaba—Kristina soltó una carcajada encontrándolo absolutamente divertido.

Él negó incrédulo, pero seguía sonriendo también.

Ahora esto es un reto personal. Tiene que ser capaz de volver a dar un buen tiro,

¿Cierto?

—Vamos, intentemos otra vez—Insistió volviendo a preparar su lanzador.

—¿Fui yo la que sugirió esto?—Kristina se burló.

El segundo combate fue soso pero al menos no fue un patético final simultáneo por lanzamientos fallidos. Kristina ganando por supervivencia, ella definitivamente se regodeó demasiado.

Luego de una ronda tras otra, una y otra vez ambos parecieron recordar cómo se supone que se juega esto y pudieron tomárselo un poco más en serio mientras se divertían. Como cuando eran bladers en sus propios equipos competitivos.

Kris hacía de sus lanzamientos un pequeño show gracioso y simpático como cuando era niña, mientras que Trad finalmente había resuelto cómo lanzar apropiadamente al acercar su centro de gravedad al suelo como cuando era un escolar.

Quizás no hacen los enfrentamientos más emocionantes del mundo, pero es porque sus vidas ya no giran en torno a lograr lanzamientos perfectos, si no a recordar reglas interminables, técnicas novedosas y por supuesto, tener un ojo perfecto.

Pero sí que se la están pasando de maravilla.

Cuando se cansaron y tenían mucha hambre Kris cumplió su deseo personal de un pequeño picnic tranquilo—En donde la grama no pique sus piernas—. Colocó la manta y se dispusieron a comer.

—¿Es muy malo que me alegré un poco de que Free no esté aquí? Se hubiera burlado tanto que creo que habría perdido todo el respeto que tiene por mi y toda la cosa—Trad confesó mientras comía con un tono juguetón.

—¡Yo pensé exactamente lo mismo!—Ella carcajeó ruidosamente.

Cuando terminaron, se quedaron sentados disfrutando del buen tiempo. Kristina fue quien finalmente siguió la conversación.

—Es bueno tener un día libre de vez en cuando, ¿Cierto?

—Ya lo creo—Coincidió al instante.

Kris no tiene vacaciones. Los dueños no las tienen. Y por su parte a Trad le cuesta recordar la última vez que uso las suyas para genuinamente pasarla bien y no solo dormir y comer.

—Gracias por venir conmigo—Kris le sonrió.

Bueno, era eso o ir con Free a una competencia—Y dios sabe que está harto de esas.

Son sus días libres—, o quedarse con Ange en la cocina todo el día. También podía simplemente dormir, pero no viajó desde tan lejos para eso.

En su momento la idea de Kristina le sonó un tanto agotadora pero con un poco de insistencia la dueña, ella logró sacarlo de su actitud aburrida de cincuentón explotado por el sistema y llevarlo a pasear.

Está en sus veinte, por todos los cielos. ¡Necesita salir!

—Gracias por invitarme—Le devolvió la sonrisa—. Me hacía falta.

Se sirvió más café—Tal vez es momento de empezar a pensar en dejarlo o algo—y

Kris siguió su ejemplo.

—¿Volverás a América la siguiente temporada?—Interrogó mirándolo fijamente.

Trad gimió cansado. ¿Por qué todos están siempre tan interesados en eso?

—No lo sé pero debo enviar mi respuesta pronto. Quizás no. No tengo muchas ganas de quedarme en América otro año, pero mi mamá dice que me volveré loco sin un

lub y probablemente tenga razón, así que supongo que empezaré a presentar mi currículum pronto y veré qué pasa—Finalmente soltó todo lo que estaba pensando.

Si va a hacerlo, es mejor empezar a asumirlo de una buena vez.

Sin embargo, aún en este punto de aceptación, le está costando siquiera pensar en dejar la estabilidad que consiguió en América. La situación es algo sensible.

Kris asintió mientras bebía de su taza, haciendo un sonidito para asegurarse de que

supiera que estaba escuchando. Cuando acabó lo vio de reojo con la taza de plástico en su regazo.

—¿Y no haz pensado en conseguir algo en España otra vez?—Arqueó una ceja hasta él.

Trad le dio una sonrisa cómplice y subió sus hombros como quien no entiende la cosa.

—A veces—le guiñó el ojo y ella le regresó el gesto.

La tarde estaba bajando, y con toda la vida silvestre en el lugar que definitivamente no querían perturbar, no es del todo seguro quedarse demasiado—No importa qué tanto Free trate de ponerlo a prueba—. Entonces guardaron sus cosas y dejaron todo impecable como lo encontraron. Todos respetan demasiado este lugar para siquiera pensar en lo contrario.

Llegaron a BC Sol justo a tiempo para la cena y se separaron porque evidentemente tenían que cambiarse y Kris aún tenía muchos pendientes por hacer, especialmente sin Raúl.

Realmente esperan que el anciano esté bien, en donde sea que se haya metido.

Al parecer el hombre consideró que ya había hecho más que suficiente por ellos cuando Kristina logró establecer una base más que sólida en BC Sol y así simplemente se esfumó como la niebla.

Lo buscaron, obviamente. Incluso lo reportaron como desaparecido más por preocupación honesta que por otra cosa, pero el mejor amigo de Jinbei parece estar muy decidido en continuar su brillante acto de desaparición.

Solo saben que está vivo y esperan que sano, por algunos rumores muy locos por aquí o por allá.

Alguien incluso dijo que lo vio con un parche o algo así. Preocupante cuanto menos.

—Ah, ahí estás—Trad saludó a Free en cuanto lo vio en el pasillo esa noche—. ¿Cómo te fue?

—Gané, obviamente—Anunció orgulloso—. Aunque solo era una batalla de exhibición—se encongio de hombros.

—Divertido, ¿Eh?—Comentó mientras seguían su camino juntos—¿Tuviste tiempo de pasar por el cementerio?—cuestionó con naturalidad.

—Seh, fue lindo—El chico asintió ladeando la cabeza—. Le lleve las flores de la arena. Estaban un poco magulladas porque las llevé conmigo todo el día, pero no creo que a Jinbei le hubiera importado—Razonó con seguridad—. También vi la foto y las flores, es un buen gesto—asintio viendolo directamente a los ojos.

Como siempre escudriñando su alma.

Trad negó con una sonrisa modesta y lo dejó seguir más adelante. El brillo casi imperceptible la cadena sencilla y delgada de oro que Trad le dio para su cumpleaños—La misma que Jinbei le dejó al entrenador al morir—, llamó su atención desde la parte de atrás de su camisa.

Pensó mucho qué hacer con ella y al final decidió no conservarla. Jinbei posiblemente quería darle un último regalo, pero el domador de leones no es su padre. No importa cómo lo viera, nunca estaría cómodo con ella. Es una pertenencia demasiado íntima que debía ser para sus hijos.

Sus verdaderos hijos que lo amaron mucho, Free y Kristina.

Eso inicio otro debate mental sobre a quién dársela. Al final eligió a Free porque aunque el viejo Kuroda lo trato en su herencia como un nieto más, él aún no sabe eso. Tener esa cadena, ese lazo con Jinbei, para él sería más pesado que para Kris. La necesitaba más.

Eso no significa que para Trad fue fácil entregarla. La conservó con él casí cuatro años y mentiría si dijera que nunca la uso.

Pero finalmente llegó el momento. Free ya es lo bastante mayor y estable para que Trad le confíe una prenda de oro de alto quilataje con tal valor sentimental. Entonces simplemente se la dió.

Es una pena que ahora sea opacada por la gargantilla a la moda que repentinamente había empezado a usar. Adolescentes.

Kristina no mintió antes, Free está creciendo mucho y muy rápido.

¡Incluso tiene una perforación en la oreja con ese llamativo pendiente!, y cada vez que lo ve, Trad siente que ha crecido un par de centímetros más.

Lo que lo sorprende mucho porque Free siempre se había caracterizado por ser pequeño para un atleta, pero ahora no entra del todo en esa descripción.

El tiempo pasa muy rápido.

No pudo resistirse a atacar—Con su afecto—al niño dorado y despeinó su cabello fraternalmente en contra de la voluntad del chico que ya tenía suficiente altura—Aunque antes no le hacía falta, ese niño lo rompería con una mano—para hacerle frente.

—¡¿Qué demonios te pasa?!—Free se quejó ofendido, intentando desesperadamente peinarse.

—¡¿Cuándo creciste tanto?!—le devolvió la pregunta en el mismo tono.

Free simplemente siguió enfurruñado arreglando la separación roja en su cabello.

—Andamos nostálgicos hoy, ¿Eh?—el niño dorado hizo un puchero molesto en su dirección.

—No actúes como niñito—Trad le restó importancia a su enojo.

—¿Para eso no tendrías que dejar de tratarme como niñito?

—Sí dejaras de ser un niñito primero…

—¡Ya los encontré!—Ange se manifestó de la nada, lista para regañarlos—¿Por qué no han cenado? ¡¿Creen que no me doy cuenta?!

Free lo señaló acusadoramente.

—Ange, yo muero por comer tu rica comida pero Trad no deja de retenerme.

Traidor.

—Ay, mi pobre niño—Ange lo abrazo protectoramente y luego lo alejó, empujando a ambos chicos en dirección a la cocina—. Vamos, busquen su comida. ¡Todos necesitan energía! Especialmente tú, ¡Estás demasiado flaco!—volvio a insistirle a Trad.

—Ya voy. Juro que ya voy—El hombre aseguró dócilmente.

Quizás fue el ejercicio, pero de alguna manera, tenía más hambre de la que predijo y acabó de comer en cuestión de pocos minutos. Entonces solo se quedó observando a todos mientras—En serio debe empezar a ponerse límites—tomaba otro café, esta vez sin cafeína porque tiene grandes planes de dormir esta noche.

El olor de la paella y el pan recién horneado. Las voces escandalosas de los chicos jugando despreocupadamente. Ange reprendiendo los malos modales, Kris de aquí para allá de regreso en sus tacones.

Si, quizás Trad es orgullosamente de Madrid y su vida simplemente da muchas vueltas.

Pero BC Sol se ha convertido en un hogar para él. Lo fue desde el primer año en que trabajó para Jinbei cuando solo tenía quince y lo es ahora luego de incluso apenas pisarlo por otros tres.

Adora a BC Sol y a las personas en él más de lo que alguna vez podría expresar y seguía amando tanto al beyblading como el primer día en el que tuvo el suyo propio.

Quizás aún tiene muchas cosas que pensar y muchos caminos diferentes que seguir, pero una cosa era segura.

BC Sol siempre le causará nostalgia.

Fin.