DISCLAIMER: Los personajes de The Loud House no me pertenecen. Son propiedad de sus respectivos dueños y cualquier uso que se les dé aquí no busca remuneración alguna. Esta historia está escrita con fines lúdicos.
Dimitri Gomez: Me pareció razonable que el personaje que procura racionalizar todo tratará de darle respuesta a la cuestión, situación frustrarte como bien mencionas por qué aunque hay diversos intentos de explicación, para muchos continúa siendo un enigma que causa gran dolor por no contar con una convicción que les de alguna especie de alivio.
J0nas Naguera: Cada persona experimenta su duelo de manera diferente y es durante ese periodo que podemos conocer distintos aspectos de la personalidad de las personas que cotidianamente no reflejan. Creo que recuerdas qué hay un capítulo de la serie en el que Lisa no quiere que Pop-pop llegue a morir y busca alargar su vida por medio de experimentos e indicándole que cuide mejor su salud. Aunque a muchos no les agrada el personaje, a mi me parece uno de los que más desarrollo ha tenido a lo largo de la serie y que puede llegar a ser muy humano en ocasiones, a pesar de tener esa fachada de indiferencia, sobre todo en las primeras temporadas. Me alegra leerte de nuevo colega, saludos.
Guest: supongo que aunque en la serie no lo han explorado claramente, Lincoln por lo menos es el ejemplo a seguir de las hermanas Loud menores a él.
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Capítulo 3: La hermana mayor Parte 1
Hace 10 años….
Querido diario:
Hoy es la convención de Ace Savvy, ¡llevo esperando meses este día!, tuve que ahorrar decenas de mesadas y cortar el césped del señor Grouse pero al fin conseguí el dinero suficiente para comprarme un disfraz idéntico al del héroe más valiente del mundo. Faltaban horas para la convención cuando como todos los días en la casa Loud, una tragedia puso en riesgo mis planes: alguien había tapado el excusado y ¿a quién creen que culparon?, tienes toda la razón, a mí. Debía encontrar al culpable o todo mi trabajo de meses sería en vano, yo estaba seguro que alguna de las chicas era la culpable, pero ¿quién?. Lucy se ofreció a ayudarme y estuvimos interrogando una a una a las potenciales sospechosas. El tiempo se agotaba y la amenaza de papa parecía cumplirse. Estaba a punto de rendirme cuando comencé a hilar algunos cabos sueltos y por fin comprendí quién era la culpable: Lucy. Resulta que ella estaba dispuesta a sacrificarme solo para que las chicas no descubrieran su "lado colorido". Cuando la confronté, ella se justificó argumentando que yo soporto mejor las burlas que ella. Sé que soy su hermano mayor, pero por nada del mundo me perdería la convención de Ace Savvy. Todas mis demás hermanas veían expectantes a Lucy por conocer el nombre de quien era el o la culpable que puso en riesgo la tarde de los demás. Yo la había obligado a confesar y estaba ansioso de ver la cara de todos cuando supieran que me habían inculpado injustamente por tapar el inodoro, aunque….
A veces me recrimino a mí mismo, muchos dicen que es lo que me hace especial, pero yo lo considero una maldición y es que soy incapaz de ver tristes a mis hermanas y más cuando se trata de las menores, sabía que me odiaría a mí mismo por lo que estaba a punto de hacer, quizá Ronnie Anne tiene razón cuando dice que soy un patético. Papá me castigó y las chicas prometieron molestarme por el resto de mi vida por intentar ocultar algo tan vergonzoso, pero… al menos logré salvar a Lucy, quien me regaló un cómic hecho por ella bastante….. "estilo Lucy" si se le puede llamar así. Tal vez no fui a la convención de este año, pero después de todo hay más convenciones y seguramente podré ir a la del año siguiente ¿cierto?.
La mayoría de los niños de su edad dedicaban su tiempo libre a actividades consideradas por la sociedad como "normales': practicar un deporte, tocar un instrumento musical, jugar videojuegos, etc. En cambio, una chica que degustará de la literatura antigua y que pasará su tiempo en lugares oscuros escribiendo poesía eran más característicos de la etapa adolescente según el clásico estereotipo. Aunque si algo en verdad odiaba Lucy Loud, era la generalización de las personas. Desde que había aprendido a leer había comprendido que la frase "cada persona es un mundo" tenía toda la razón, aunque se tratase del mismo tema, cada autor del que había leído su sabiduría tenía una perspectiva muy diferente y al mismo tiempo enriquecedora, aunque a veces había diferencias claras entre un escritor y otro, la variedad de la literatura de la que tenía alcance a su corta edad la emocionaba. Cosas tan sencillas como el olor de un libro nuevo, colocar su separador cada noche antes de dormir como recordatorio de las muchas páginas que había avanzado y que pronto iniciaría una nueva lectura, regocijaban su oscura alma. Pero si algo detestaba ella en verdad era maltratar las hojas de un libro, ella era de mentalidad barroca y por lo tanto, conservar un libro en perfectas condiciones era su prioridad, aunque ahora que leía el diario de su hermano mayor en secreto, sencillamente no podía evitar decorar cada página con una que otra lágrima al revivir las experiencias pasadas. A ella en verdad le avergonzaba que su familia la viera llorando, aunque desde la muerte de Lincoln su compañera de cuarto se había adueñado de la que alguna vez había sido la alcoba de su único hermano, por lo que ahora (aunque fuera de manera temporal) tenía su propia habitación, sueño que creería sólo se cumpliría hasta que Lynn se fuera a la universidad. Aunque, siendo sincera consigo misma, ahora más que nunca necesitaba la compañía de alguien, por primera vez en su corta vida no quería estar sola, tenía miedo, ¿a qué?, nadie lo sabía, ¡ni siquiera ella misma!.
Normalmente, la muerte no era algo a lo que Lucy Loud temiera, más bien, era algo que causaba en ella fascinación y curiosidad, había dedicado años de su vida incursionando en lo paranormal con el fin de tener alguna especie de control sobre lo desconocido, pero ahora…. solo representaba para ella un doloroso aguijón que la sumía en una depresión tan dañina que carcomía sus huesos en secreto y es que ¿a qué se podía parecer el dolor que invadía su corazón?, ella creía firmemente ser insensible a diferencia de sus hermanas, después de todo, aquello era lo que la hacía destacar de los demás miembros de su familia, quienes demostraban sus emociones a través de las bromas, la cocina, la escritura, la música o la ciencia, sin embargo, la partida de su hermano mayor la había hecho darse cuenta cuán equivocada estaba, pues por mucho que lo intentara disimular, estaba igual de destrozada emocionalmente como el resto de la familia. ¿Cuántas veces había practicado con Lincoln como cadáver en su sarcófago un funeral improvisado sin imaginar que aquello se cumpliría?.
Normalmente era muy buena expresándose por medio de la escritura, pero ahora no sabía cómo describir su sentir, ¿acaso existían palabras para siquiera explicar una fracción del dolor que produce la muerte?. Todo lo que ella pudiera redactar se quedaba corto en realidad, su mano no paraba de temblar, todo lo que quería era estar al lado de su hermano, abrazarlo, que él le dijera que todo estaría bien, ¿porque tenían que separarse?, ¿acaso no había alguna forma de verlo al menos una última vez?.
Fue entonces que una idea se formuló en su cabeza, si Lincoln no podía regresar, ELLA TENDRÍA QUE IR A DONDE ÉL ESTABA, pero si quería tener éxito tendría que actuar rápido, fue entonces que se apresuró a colocar el seguro de su alcoba y en un rápido movimiento sacó las tijeras que llevaba a la escuela, cuyo filo no era el mejor pero si tenía el suficiente para cumplir su objetivo, entonces descubrió su brazo izquierdo lo suficiente como para dejar un buen tramo de su piel pálida al descubierto.
-SOLO SERÁ UN CORTE, ¡HAZLO DE UNA BUENA VEZ!- se regañaba así misma por no tener el valor para actuar, ¿acaso no quería ver de nuevo a su hermano?.
Si quería que fuera efectivo, tendría que realizar un corte lo bastante profundo para que, aunque la llevaran al hospital no hubiera forma de rescatarlas, pero cada vez que sentía el frío del metal en su piel desnuda no podía hacerlo, ¡sencillamente no podía!, LA REINA DE LAS TINIEBLAS ERA INCAPAZ DE ACABAR CON SU PROPIA MORTALIDAD DE LA QUE TANTO HABÍA ABORRECIDO durante varios años, pero ¿por qué?, ¿qué sentido tenía la vida ya?, SOLO QUERÍA DEJAR DE SUFRIR, ACABAR CON TODO. Por lo que, cerrando los ojos y derramando dos líneas hechas con sus lágrimas que corrían por sus mejillas, se dispuso a cortar cuántas veces fuera necesario hasta que el sonido de un puño llamando a su puerta la distrajo antes de siquiera intentarlo:
-Quiero estar sola- respondió la gótica intentando soñar lo más neutral posible.
-Lucy, ¿puedo….. puedo pasar?, ¡por favor!-
La voz quebradiza de Lola sacó de sus casillas a La Niña de ocho años, ¿acaso la amenaza Rosa estaba llorando?, teniendo en cuenta la situación actual no le sorprendería. En verdad no quería ver a nadie, pero tampoco era un monstruo desalmado como para ignorar a su hermana menor, así que con algunas dudas rondando su cabeza, quitó el seguro y dejó entrar a la pequeña rubia, cuyo aspecto era terrible. Todo el glamour y porte que demostraba en los desfiles ahora se reducían a una chiquilla de seis años con el maquillaje de los ojos corrido y su cabello completamente desarreglado. En situaciones normales, Lola armaría un alboroto al mirar su estado tan lamentable, aunque ahora parecía que aquello no le importaba en lo más mínimo, parecía como si le hubieran arrebatado todo la vida de su cuerpo y que sus fuerzas la hubieran abandonado pues arrastraba los pies, colgaban las manos y sus ojos hinchados revelaban lo mucho que había estado llorando, realmente fue un shock para Lucy ver a Lola así.
-Lana me corrió de la habitación-
¿Había escuchado bien?, ¿la dulce, inocente y tierna Lana había corrido a la soberbia, arrogante, orgullosa y manipuladora Lola?, era difícil de creer sinceramente, pero la expresión de Lola por primera vez en mucho tiempo reflejaba la de una pequeña asustada e indefensa.
-Suspiro…. ¡Vamos a arreglarte!-
Después de limpiar el maquillaje del rostro de su hermanita, Lucy cepillaba con la mayor sutileza posible los rizos dorados de la Reina de la belleza, ambas no decían alguna palabra mientras tanto, por lo que solo los sollozos que no podían ocultar ambas, rompían de vez en cuando el sepulcral silencio de la alcoba. Cuando la gótica terminó y después de prestarle una de sus pijamas a Lola, se acostó en su sarcófago mientras que la rubia en el colchón de Lynn Junior.
-Buenas noches- se dijeron ambas.
Había sido un día agotador y Lucy solamente quería dormir, cerrar los ojos y despertar de esta pesadilla, aunque cuando por fin sus fantasmas internos la estaban dejado conciliar el sueño, un relámpago provocó que Lola saliera corriendo de la cama de Lynn y que se refugiara con Lucy.
-Suspiro…. Lola, ¿qué haces?-
-Yo ni loca duermo sola, ¡hazte a un lado!- ordenó la princesa mientras intentaba entrar al sarcófago de Lucy.
-¿Qué?-
-¿Que no oíste?, ¡voy a dormir contigo!-
Lola terminó de entrar al sarcófago Gracias a que Lucy comenzó a incorporarse, pero antes de que pudiera levantarse por completo, otro ensordecedor relámpago provocó que Lola se abalanzara para abrazar a Lucy con toda su fuerza:
-Suspiro…. hermana, sin ofender, pero, a Edwin y a mi nos gusta dormir solos en nuestro sarcófago.-
-Pero… pero… ¡tengo miedo!- reconoció finalmente la chimuela- está lloviendo súper fuerte.
Otro rayo provocó que Lola cerrará rápidamente la puerta del sarcófago en un intento para protegerse, acción que provocó que Lucy se cruzara de brazos.
-Me frikean los rayos, ¿ok?, ¿te cuesta mucho captar eso?-
-No, pero…. mi ataúd es muy pequeño para las dos. Por qué no me quedo despierta hasta que tú te quedes dormida en el colchón de Lynn-mencionó Lucy mientras abría su ataúd y tomaba de la muñeca a su hermanita para intentar sacarla, pero esta se negaba rotundamente.
-Me late que esta noche no soy la única que tiene miedo-
-¿Que estas insinuando?-
-Por favor, es más que obvio, tú temes dormir conmigo, pero descuida, no araño ni pateo cariño- respondió Lola.
Lucy en verdad no estaba de humor para esta clase de tonterías así que termino cediendo:
-Bien, podemos dormir juntas, pero será mejor que sea en la cama de Lynn para estar más cómodas-
Ambas niñas se acostaron en la cama de la deportista y cuando parecía que ya todo estaba bien, Lola le susurró a Lucy, quien no tuvo más remedio que abrir los ojos ante la insistencia de la rubia:
-¿Qué?- preguntó con fastidio la pálida.
-Oye, no le dirás a nadie que tengo miedo a los rayos ¿cierto?, ¡tengo una imagen que cuidar!-
-No- contestó con indiferencia Lucy- pero, no tiene nada de malo temerle a la oscuridad, casi todas nuestras hermanas mayores lo tuvieron- dijo con un bostezo la Reina de las tinieblas.
-Pero tú nunca le has tenido miedo-
-Te sorprendería saber que hasta hace dos años si le temía, solo que eras muy pequeña para recordarlo-
-¿En serio?, ¿y cómo lo superaste?-
Viendo que Lola no se dormiría hasta que terminara de responder sus preguntas, Lucy decidió ignorar lo pesado de sus párpados y explicarle:
-Descubrí que la noche no es tan mala y que los monstruos y criaturas que la habitan no son tan terribles como los describen en las películas, incluso algunos son mis amigos. Además, la noche es lo contrario al día y ¿sabes lo que eso significa?, ¡escucha!-
-¿Los ronquidos de Leni?- cuestionó confundida la princesa.
-No, la calma y el "silencio", son cosas que aprendes a valorar en una familia tan grande-
Después de pensarlo un momento, Lola pareció entender el punto:
-Cierto, a veces solo quisiera tener una fiesta tranquila de té, pero no puedo por el caos habitual. Aunque ¿no te sientes sola?-
-Aprendí que la compañía física no es tan necesaria cuando otro tipo de personas te acompañan- la gótica entonces le mostró a su hermanita la basta colección de novelas que tenía.
-Pero ¡son solo cursis libros de vampiros!-
Lucy decidió ignorar el comentario de Lola y proseguir:
-No Lola, cuando de verdad te sumerges en las páginas de un libro, sus personajes cobran vida y por explicarlo de alguna manera, se vuelven reales para ti-
Viendo que no estaba muy convencida, Lucy carraspeo su voz y comenzó a leer en voz alta con ayuda de la Luz proporcionada por una pequeña linterna, una de sus novelas de vampiros favorita:
-¿No tienes algo que sea menos terrorífico?- pidió la pequeña.
Lucy entonces comenzó a buscar entre sus tesoros literarios a ver si de casualidad encontraba un libro más acorde a la edad de Lola, fue así que halló su primer libro, con el cual de hecho había aprendido a leer, de pequeña mamá siempre se lo leía porque era su favorito y ya ni siquiera recordaba que aún lo conservaba:
-El Prin-ci-pi-to, El Principito- leyó Lola el título.
Fue así como ambas niñas comenzaron con la lectura, a veces Lola le pedía a Lucy que leyera más pausado o Lucy se desesperaba por lo lenta que era su hermana para leer, aunque no podía culparla, Lola apenas había aprendió a leer y ella incluso ya era escritora de algunos cuantos poemas. Fue así que las dos con cada párrafo se fueron involucrando más y más con los protagonistas, hasta que finalmente llegó el turno de Lucy para leer:
Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido y, como serás mi amigo por siempre, tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus amigos se asombrarán al verte reír mirando al cielo. Tú les explicarás: "Las estrellas siempre me hacen reír". Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una broma.
Con cada palabra su voz se volvía más quebradiza y es que en cuanto la gótica terminó de decir aquellas palabras, un escalofrío recorrió su espalda, ya que por un momento sintió como si aquellas palabras se las estuviera diciendo…. ¡pero eso era imposible!. Era el turno de Lola de leer, pero esta se había quedado dormida a tan pocas páginas de concluir el libro. Al observarla, Lucy comenzó a reflexionar sobre sí misma, tal vez si había una razón para vivir después de todo, con la ausencia de Lincoln, la familia estaba quebrada y alguien debía tomar el rol de hermana mayor para las pequeñas del hogar. Mientras estuvo vivo, Lincoln era un punto medio entre las hermanas menores y las mayores, sin mencionar que en por lo menos la mitad de las ocasiones él figuraba como la autoridad para Lily, Lisa, Lola, Lana y ella misma. Pues era el momento de asumir su rol de hermana mayor, después de todo, eso es lo que hubiera querido Lincoln.
Lucy se levantó con la mayor de las cautelas para no despertar a Lola y se dirigió hacia la ventana, la noche le había regalado un hermoso cielo estrellado tras la feroz tormenta, ¡no había un solo hueco en el cielo en donde no hubiera alguna Estrella!. Pero algo llamó la atención de la pequeña de ocho años: alado de la imponente Luna llena, una Estrella brillaba con más intensidad que todas las otras estrellas, por alguna razón, su presencia en el cielo la confortaba y aunque seguramente sus hermanas la llamarían loca por ello, una diminuta sonrisa adorno su rostro en aquella madrugada en donde el recuerdo de su hermano la había visitado.
Continuará….
