26/10/24
DISCLAIMER: Los personajes de The Loud House no me pertenecen. Son propiedad de sus respectivos dueños y cualquier uso que se les dé aquí no busca remuneración alguna. Esta historia está escrita con fines lúdicos.
Juanlo26: el problema de la secuencia es una gran molestia en la serie animada y lo cierto es que me cuesta mantenerla de forma coherente en los personajes. Que bueno que te agrada esta historia, espero poder desarrollarla de buena forma, mostrando aspectos en la personalidad de las Louds que difícilmente se aprecian en la serie. Admito que Lisa es mi hermana Loud favorita y la consideró la hermana con la mayor evolución. Agradezco tu comentario, me anima mucho, saludos.
Dimitri Gomez: admito que Lucy y las gemelas son personajes que me cuestan mucho trabajo de escribir dentro de mis historias, por ello decidí enlazar a los tres personajes a diferencia de Lisa y creo que el resultado fue decente. Me da la sensación de que es hacer un poco de trampa pero muchas ideas que emple en mi fanfic de spider-kid Loud las utilizare para esta historia, como la de El Principito, aunque claro que en circunstancias un poco diferentes. Poco se ha explorado la relación entre Lola y Lucy pero a mi parecer tiene potencial, oportunidad para demostrar que Lola no es tan malvada como a veces la pintan en otras historias. Gracias por tus palabras, me motivan a continuar.
StarcoFantasma: Que bueno que te agrade este fanfic, espero poder actualizar constantemente, saludos.
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Capítulo 4: La vida es bella
Por que hasta para una plantita hay esperanza pues aunque la corten brotara de nuevo y sus ramitas no dejaran de crecer y si su raíz envejece con el agua brotara y echara raíces como una nueva planta. Pero el humano muere sin poder hacer absolutamente nada, cuando las personas dan su último suspiro, ¿a donde van?, ¿acaso se desvanecen como la flama de una vela?, puesto que cuando se muere ya no se levanta ni mucho menos se despierta de aquel eterno sueño.
Todo aquello transcurría en la cabeza de la pequeña mecánica del hogar mientras en compañía de su padre terminaban de construir una pequeña casa del árbol, se trataba de un proyecto que Lana había empezado a trabajar con Lincoln ahora que este había vencido su "fobia" a la madera tras terminar un proyecto escolar. Pocos lo sabían, pero uno de los sueños de la rubia era tener su propia casa del árbol asi como los niños que se criaban o que por alguna otra razón se perdían en la selva como en las películas. Lo cierto es que ambos hermanos habían avanzado mucho con el proyecto y lo único que faltaba era afinar ciertos detalles minúsculos, aunque Lana no tenía cabeza para nada estaba decidida a concluir la casa cuanto antes, todo lo que quería era olvidarse de aquella tarea que había compartido con su hermano durante tantas tardes y que constantemente provocaba que la acosaran recuerdos que antes eran lindos pero que ahora solo la deprimían, por lo que tenía que concluir cuanto antes. Sin embargo, cosas tan sencillas que antes no hubieran resultado un problema, ahora si que lo eran: cortar una tabla o clavar un simple clavo, actividades que antes realizaba en cuestión de segundos ahora le tomaban toda una eternidad, sin mencionar que ahora toda su destreza para la reparación se había convertido en movimientos torpes que constantemente la llenaban de frustración:
-Oye damita, por que no nos tomamos un pequeño descanso- sugirió el seńor Lynn al ver que la cabeza de su hija no dejaba de divagar.
-¡Ni hablar!, ¡hoy casi no hemos avanzado nada!- objetó la amante de los animales.
-Necesito conseguir algunas herramientas y me temo que eso llevará algo de tirmpo querida- se justificó el patriarca.
Sin nada más que decir, Lana bajó por la pequeña cuerda que servía como elevador, pero antes se cruzó con algo que le atrajo malas memorias, se trataba de pequeñas lápidas que pertenecían a sus antiguas mascotas, ella no necesitaba leer la inscripción puesto que los recuerdos de cada uno de sus amigos estaban escritos en su corazón: como su pequeño pez payaso Nemo, su tortuga Sami, su mosca llamada Bee o su antigua granja de hormigas, todas ellas con su partida se habían llevado un trozo de su ser, la chica no soportó estar más frente a la tumba de sus compañeros y decidió mejor marcharse a su habitación, donde llenaba la funda de su almohada con miles de pequeñas gotas de lluvia. A Charles no le gustaba verlo así, por lo que el pequeño canino se acurrucó en sus brazos y lamía su rostro en un intento por animarla, sin embargo, aquello ya no funcionaba. Lana siempre había amado a su cachorrito desde que era chico, ambos compartían decenas de aventuras juntos y la pequeña de seis años sentía que su mascota muchas veces la entendía mejor que su propia gemela pero ¿de que servía tanto amor si en algún momento moriría?. Lana estaba cansada de tener que enterrar a sus mascotas, lo único que la consolaba era saber que sus hermanos siempre estarían con ella y que ninguno de ellos la abandonaría, ¡al menos eso creía. Todo el amor que alguna vez había sentido por su hermano ahora era una profunda amargura que le había robado cada rastro de su felicidad. ¿De que servía encariñarse con las personas si estas se irían de tu vida?, ¿de que valía amar tanto a una persona si con su partida te lastimaría?, tal vez la mejor opción era cerrarse a lo externo, ser fría e impedir volver a construir relaciones afectivas con alguna otra persona para evitar ser lastimada nuevamente, simplemente no quería decir adiós, al menos no nuevamente:
-Toc, Toc- escucho la puerta pero no respondió.
-Lana,
¿y si hacemos un muñeco?,
ven vamos a jugar
ya no te puedo ver jamas,
hermana sal, ¡parece que no estás!
solíamos ser amigas, ¡y ya no más!,
¡no entiendo lo qué pasó!
y si hacemos un muñeco,
no tiene que ser un muñeco-
-Déjame en paz Lola-
-Ya me voy- Lola estaba apunto de rendirse pero Lucy no se lo permitió, por el contrario, la invitó a no desistir, después de todo, la paciencia y la tenacidad son virtudes que con el tiempo, saben recompensar a quienes las practican. Y que mejor forma de reconciliarse que con una de las canciones más memorable de su película favorita, la cual narraba la historia de dos hermanas con las cuales, a pesar de ser muy diferentes entre sí, las dos se podían sentir muy identificadas. Aunque situaciones ajenas a las dos protagonistas terminó por distanciarlas, el cariño que se tenían mutuamente al final pudo más que sus miedos y dudas.
¿Y si hacemos un muñeco?,
en nuestra bici hay que pasear,
tu compañía hace falta aquí
con los retratos ya empeze a conversar,
es algo aburrido solamente ver,
las horas decir tic tac.
Lana no respondía nada, a Lola esto le comenzaba a parecer una mala idea pero sabía que Lana no estaba bien y que en verdad la necesitaba, además, ella también la necesitaba. Después de todo, aquella niña que comía basura, jugaba en el lodo y se vestía como un sucio overol en lugar de un hermoso vestido, era su gemela, su mejor amiga, su confidente, su compañera de pesadillas, su perfecto opuesto que la complementaba. Cierto, siempre discutían y peleaban entre sí por cualquier tontería, pero que a nadie más se le ocurriera lastimar a la otra o automáticamente tendría problemas con la otra gemela. La pequeña princesa se sentó apoyando su espalda contra la puerta y abrazando sus rodillas continuó con un débil susurro y los labios temblando:
-Lana,
Se que estas adentro,
Me han preguntado, ¿a dónde fue?
Esa valiente, vive en mí y trate
te vengo a buscar,
¡DÉJAME ENTRAR!,
¡TU ERES LO QUE TENGO!,
¡SOLO ESCÚCHAME!,
¡YA NO SE QUE HACER!,
¿y si hacemos un muñeco?
Lana tocó con su palma la perilla de la puerta, todo lo que quería era abrazar y desahogarse sobre el hombro de su gemela, no obstante, ¿de que serviría?, ellas dos permanecerían juntas pero ¿por cuánto tiempo?. Pensar en el futuro la angustiaba terriblemente, la gemela mayor había cerrado su corazón y no pensaba abrirlo para sufrir nuevamente, por lo que se mantuvo firme a su decisión por muy dolorosa que fuera. Ante la nula respuesta, Lola comenzó a marcharse, ¡todo había sido en vano!, quizá era mejor así.
-Suspiro- mencionó Lucy con pesadez, reconociendo que su plan para reunir a las gemelas no había funcionado. "Si tan solo pudiera ser tan buena planificadora como su hermano" se repetía una y otra vez. Pero cuando estaba por darse por vencido, al observar por la ventana, una idea se encendió en su mente- Lola, reúne todos los adornos de decoración que tengas.
-Lucy, es inútil, Lana no….-
-¡Solo hazlo!, te aseguro que esta vez funcionará- ordeno la Reina de las tinieblas.
Mientras Lola subía al ático, Lucy comenzó a trazar un diagrama, no le tomó mucho dibujarlo, pero si quería que se volviera una realidad, necesitaría ayuda:
-Oye Lisa, ¿quieres ayudarme con un proyecto?-
-Lo siento unidad fraternal mayor número siete, pero no me encuentro de humor para…-
-¡Vamos Lis!, en verdad es algo necesario-
La genio no mencionó nada, solo limpió los vidrios de sus anteojos y tras unos segundos de reflexionarlo:
-Esta bien hermana mayor, ¿en que te ayudo?-
Al día siguiente, cuando las hermanas mayores aún no salían de clases, Rita pasó por sus hijas menores en vanzilla:
-¿Y como va esa casa del árbol cariño?- preguntó con un tono quebradizo la matriarca intentando iniciar una conversación con su octava hija.
-Bien, supongo- mencionó de forma seca la amante de los animales, por lo que su madre no insistió más en conversar.
Durante todo el trayecto, Lana se la paso mirando a través de la ventada a su derecha mientras sus otras hermanas susurraban entre ellas, no fue sino hasta que llegaron a su residencia que noto algo particularmente extraño en la casa del árbol, por lo que bajo del transporte familiar de inmediato y se dirigió a la casita para verla mejor. Ahí noto que la residencia no solamente estaba terminada, sino que había sido pintada con una extraña combinación entre el color rosa y negro, dándole una apariencia un poco bizarra por fuera.
-¿Que estás esperando?, ¡vamos!- mencionó con entusiasmo Lola mientras tomaba la muñeca de su gemela mayor para mostrarle como había quedado la casa.
La cual por dentro estaba decorada por pequeños listones y hermosas flores de diferentes colores vivos que le daban una apariencia realmente hogareña y no solo eso, Lisa le había instalado una pequeña consola de videojuegos futurista para que Lana pudiera mantener su racha perfecta.
-Y, ¿qué te pareció?- preguntó Lucy con su típico tono neutral, al menos eso parecía, ya que para cualquiera que la conociera bien sabría distinguir un poco de calidez en sus palabras, casi imperceptible para el oído humano.
Lana estaba sin palabras ante lo que veía, pero la decoración que llamó más su atención fue la de un cuadro que contenía una fotografía en la que aparecían los 11 hermanos Louds juntos, así es, era la foto que Lincoln había tomado de todos ellos para dárselo de regalo a sus padres por su aniversario unos meses atrás. Lana descolgó el cuadro y tras mirarlo por un par de segundo lo acercó a su pecho, sujetándola como si el cuadro fuera tan frágil como el cristal, tras lo cual, la pequeña mecánica salió corriendo de ahí a toda prisa, lo cual desconcertó a sus tres hermanas, quienes empezaron a perseguirla hasta dentro de la casa Loud.
-Linky, Linky, la casa del árbol, ¡por fin está terminada!- gritó a todo pulmón Lana subiendo las escaleras con una gran sonrisa en el rostro- Hermano, ¡sal y ven a ver nuestra casita!.
Lana entonces giró la perilla de la habitación de su hermano donde esperaba encontrarlo leyendo sus cómics, pero al abrir la puerta, noto que nadie estaba ahí, entonces sintió como si un balde de agua helada la golpeara de frente, sus pequeñas piernas comenzaron a debilitarse y finalmente cedieron mientras La Niña soltaba el cuadro para después tirarse al suelo escondiendo su rostro entre sus piernas y comenzando a llorar amargamente. Sus tres hermanas la observaron pero no sabían lo que debían hacer para consolarla, simplemente no había palabras que pudieran hacer que las cuatro se sintieran mejor: "tranquila, todo estará bien", ¿de qué serviría decirle aquella frase hueca?, ¡claro que nada estaría bien!, no era como aquellas ocasiones pasadas en las que perdían dinero o un concurso pero que podían hacer algo al respecto después, ¿quien les devolvería a su único hermano?. Tal vez no había nada que decir pero Lola sabía lo que tenía que hacer, por lo que con un poco de dificultad, se inclinó para estar a la altura de Lana y así abrazarla con toda su fuerza, abrazo al que después se unieron Lucy y Lisa. Ya no servía de nada intentar fingir una sonrisa hipócrita. Sanar puede ser doloroso y lo más fácil aparentemente sería… ignorar esa tristeza y guardarla muy adentro del alma, sin embargo, aparentar que el dolor no está ahí no lo desaparece y en algún momento, este se manifestará de formas terribles con las cuales se podría lastimar a quienes más nos importan. La pérdida es parte de la vida, pero no la define, por qué lo que realmente importa no es la habilidad de ganar o perder, sino la capacidad de aceptar el cambio, aceptar que, aunque la vida no siempre es lo que es esperamos, es bella y un regalo a su manera, pues su valor reside en lo finito que está es y por ello, sus momentos cotidianos y simples al lado de quienes amamos, son como un tesoro de infinito valor.
Continuará…
