Capítulo 06

Confrontación

Batallas, aliados, y verdades

N/A Inserte aquí, el op de digimon adventure antes de empezar a leer, para más placer.

- Y dime Wanyamon, ¿Cómo sabias donde iba a caer cuando llegue? – pregunte a mi compañera, ella que estaba apoyada en mi hombro me miro.

- Bueno… no lo sé exactamente, solo sabía que estarías ahí, y ahí fui – dijo sonriente.

Yo asentí sin darle más vueltas, me había resignado a que ningún digimon parecía saber cómo encontraba a su compañero, simplemente pasaba.

Ya habían pasado un par de horas desde que llegue al DigiWorld estaba atardeciendo, y no había rastro de nadie conocido, solo incontables digimons que pasaban de aquí para allá, mirándome con curiosidad o recelo.

- Se que suena estúpido pensarlo, pero en la serie la isla parecía más pequeña y parecía que en unas horas podías cruzarla… - pensé mirando hacia arriba en el bosque donde me encontraba, la futura montaña espiral aún estaba muy lejos – era ridículo pensar que la isla era pequeña a comparación de una del mundo real, llevamos tres horas caminando sin parar y la montaña no se acerca – suspiré cansado.

Acto seguido me rugió la tripa y a Wanyamon también, ambos nos miramos avergonzados y nos reímos levemente - ¿Quieres descansar un rato Wanyamon? Llevamos horas andando – le pregunte, ella asintió de acuerdo.

Asi, ambos nos asentamos debajo de un gran árbol, en una llanura donde cruzaba un pequeño rio, nos acercamos al mismo y mientras Wanyamon bebía agua, yo llenaba la cantimplora, ya casi vacía, bebi de ella un buen trago y la volví a llenar – Tendría que haberme traído una garrafa – dije riéndome.

- Touma ¿Qué es esa cosa? – pregunto ella curiosa viendo la botella.

- Esto es una botella, en ella puedes meter agua, para tener siempre a mano cuando lo necesites – dije mientras se lo enseñaba, ella abrió mucho sus brillantes ojos – ¡Increíble!, los humanos sois fascinantes – dijo mientras me miraba con admiración.

Yo sonreí mientras guardaba la botella en un bolsillo de la mochila, y abrí mis brazos, Wanyamon salto hacia ellos, y juntos nos sentamos debajo del gran árbol, donde descansamos tranquilamente.

- Para estas alturas del día, Agumon ya abra digievolucionado a Greymon, los chicos estarán llegando al lago donde Gabumon digievolucionara…, Wanyamon dijo que el lago donde están ellos, está a un día de camino, quizá si nos movemos por la noche, sin detenernos, podamos alcanzarlos para la aldea Pyocomon – mientras pensaba en ello, mire mi reloj, la brújula estaba girando como loca, y las manecillas de tiempo se habían congelado, tal como suponía, pero lo demás, funcionaba bien por alguna razón, yo suspire cansado.

Apoye mi cabeza contra el árbol, y me fije en mi mochila, lo había comprobado antes, y todo lo que traje seguía en su sitio y en buen estado, pero yo estaba mirando las hombreras de mi mochila, concretamente la de la izquierda, ahí, estaba colgado mi Digivice, no pude notarlo al principio, pues esa maldita ola gigante nos tragó, pero mi Digivice era un poco distinto al de los demás, la única diferencia notable con el resto era, que los botones en vez de azules eran negros con el centro rojo.

No sabía porque exactamente - ¿Tal vez fue por mi conexión con Ramnesis? - pensar en ella me deprimió un poco– pensaba que al llegar aquí, podría por fin hablar con ella, pero no ha habido forma, lo único diferente que he notado ha sido la marca en mi brazo, la cual ahora es mucho más notoria que antes, como si fuese un tatuaje.. pero no siento nada especial – pensé mirando mis manos.

Decidí dejar eso por ahora y centrarme en algo más importante, reunirme con el resto.

– Wanyamon – ella, que estaba a mi lado con sus ojos cerrados tranquilamente, abrió sus ojos y me miro al oír su nombre – si estuviéramos toda la noche caminando, ¿podríamos llegar a aquel lago por la mañana?.

- Hmm.. pues e… - no oí la respuesta, pues en ese momento oímos un fuerte crujido, y por instinto atrape a Wanyamon y salte en otra dirección, en ese momento pudimos ver como el gran árbol en el que estábamos ahora estaba destruido, y frente a nosotros estaba un digimon que no había visto antes.

Parecía un camaleón gigante con una armadura protegiendo la parte superior de su cuerpo, este nos miró fijamente con uno de sus ojos.

- No esperaba que lo esquivarais, estoy sorprendido – dijo con una voz rasposa – pero no volverá a pasar, porque yo, ¡el gran Chamelemon!, ¡acabare con vosotros! – y en ese momento volvió a atacar, sacando su larga lengua agarro un árbol y nos lo lanzo a una velocidad increíble, ante tal acto solo pudimos saltar a un lado, pero no pude hacerlo a tiempo pues parte del tronco me dio en el estómago y caí al suelo herido.

- ¡Touma! – grito Wanyamon al verme.

- Agh… como duele.. – dije tosiendo y agarrándome el estómago con dolor.

Wanyamon furiosa miro a Chamelemon - ¡Como te atreves a hacerle daño a Touma! – dijo, y entonces una luz brillante cubrió a Wanyamon.

Cuando la luz desapareció, ya no estaba Wanyamon, en su lugar estaba algo distinto, ahora era un felino blanco alargado, sin patas traseras, como una serpiente, y al final de su cola tenía una especie de cartucho dorado, tenía unas marcas doradas en la espalda y un anillo sagrado en el cuello el mismo que Gatomon tenía en su cola, y ahora su nombre era…

- ¡Kudamon! – grite yo impactado, había digievolucionado, para protegerme.

- No te perdonare lo que has hecho – dijo Kudamon seriamente frente a mí, mientras sus ojos dorados miraban fijamente a Chamelemon.

- Asi que has digievolucionado ¿eh…?, no importa de cualquier manera, no te interpondrás en mi misión – dijo Chamelemon – ¡toma esto! ¡Lengua Látigo! – usando su lengua ataco directamente a Kudamon y esta no pudo evitar el ataque, recibiéndolo de daño.

- ¡Kudamon! – grité preocupado, pero vi como ella se levantaba herida pero decidida.

- ¡No caeré tan fácil! ¡Dangan Senpu! – dijo al tiempo que giraba en el aire rápidamente y golpeaba con fuerza a Chamelemon.

El enemigo retrocedió aparentemente herido, pero vimos que apenas sufrió daños.

- ¡ No le ha hecho nada! – pensé preocupado – por su tamaño y apariencia debe estar al menos en el nivel adulto, Kudamon por sí sola no podrá hacer nada… – pensé mientras miraba a Chamelemon, que con un ojo me miraba a mi fijamente y con el otro a Kudamon.

- No debes preocuparte Touma – dijo Kudamon, yo la mire preocupado – he esperado mucho, muchísimo tiempo para conocerte, ¡No pienso dejar que nos separen nada más conocernos! – dijo decidida, y asi se lanzó hacia Chamelemon, pero este estaba esperando esto, y de nuevo uso su lengua, para ahora agarrar a Kudamon, y al hacerlo la empujo fuertemente contra el suelo, ella no se movió por unos momentos, pero al ver que se iba a levantar corrí hacia ella para protegerla.

- ¡No Touma!, ¡debo protegerte, déjame luchar! – dijo ella decidida.

- ¡No seas estúpida! ¡Te matara!, no puedes vencerlo tu sola – grite yo cubriéndola con mi cuerpo.

Chamelemon se rio con saña – Que patéticos sois los humanos ¿Y tú eres quien tenía preocupado a mi señor?.

- ¿Qué? ¿de que estas hablando? – pregunte, intentando ganar tiempo, mientras retrocedía lentamente, Kudamon intentaba salir de mis brazos.

- No te lo tomes a mal niño, pero debo acabar contigo, por el bien de mi señor, pues te ve como una amenaza, y ahora ¡acabare contigo! – dijo mientras corría a mí a toda velocidad.

Yo cerré los ojos con fuerza, y le di la espalda, para proteger a Kudamon de cualquier daño posible, ella grito mi nombre, y solo espere lo peor.

Pero eso nunca llego pues en el último momento, justo cuando iba a alcanzarnos algo milagroso ocurrió.

- ¡PUÑO REAL! – se oyó a alguien gritar, y un gran haz de fuego con forma de león apareció, dando de lleno a Chamelemon, mandándolo a volar contra unos árboles, dejándolo muy herido.

Yo abrí mis ojos al oír aquel grito – ¿Ha dicho… - entonces me giré hacia la dirección de donde vino la voz, frente a nosotros, mirando fijamente a Chamelemon, estaba un león antropomorfo, musculoso, con una gran espada la parte trasera de la cintura, y un pantalón negro con correas en el brazo izquierdo.

- No te pases de verg…. – dije en voz baja, pero parece que tanto Kudamon, como el mismo tipo que nos salvó me oyeron, este se acercó a nosotros, y se agacho estando a nuestra altura.

Yo aún estaba abrazando a Kudamon con fuerza, la cual ya no ponía resistencia, solo mirábamos fijamente a aquel digimon.

- ¿Estáis bien? – pregunto, al no obtener respuesta hablo de nuevo – perdonad, yo soy L…

- ¡Leomon! – dije por fin saliendo del shock.

Leomon abrió sus ojos sorprendido - ¿Nos conocemos? Espera… ¿tú eres un humano? – pregunto el gran león.

Yo asentí con la cabeza en respuesta a su segunda pregunta – No, no te conozco, pero… he oído hablar de ti – dije mintiendo, mientras tapaba la boca de Kudamon que iba a decir que eso no era cierto.

Leomon asintió y cuando iba a volver a hablar, oímos como los árboles caían y de nuevo salía Chamelemon.

- ¡Tú! – dijo mirando fijamente a Leomon - ¡Como te atreves a atacarme! ¿No sabéis quien soy y a quien sirvo? – dijo furioso.

- No – dijo Leomon.

- Ni idea – dijo Kudamon mirándolo aun en mis brazos.

- ¿Quién decías que eras, lagartija? – respondí yo.

Chamelemon gruño frustrado y enfadado – Como os atrevéis a reíros de mi… - dijo mientras se ponía en pose de pelea, Leomon hizo lo miso protegiéndonos, - Tsk… ¡me las pagareis la próxima vez! – dijo mientras salía corriendo.

Cuando desapareció, yo suspire cansado, y por fin, solté a Kudamon, la cual no se movió de donde estaba, quedándose sentada encima mío, y si me hubiese fijado, habría visto una mirada de frustración en su rostro.

- ¿Estáis bien? – pregunto de nuevo Leomon, yo alcé la mirada y asentí – eso creo.. – dije mientras me levantaba del suelo y Kudamon floto alrededor de mí.

Leomon asintió – Me alegra ver que no estáis heridos – dijo mirándonos detenidamente y entonces se fijó en mi Digivice, el cual seguía colgado de la hombrera de mi mochila, al verlo abrió sus ojos muy sorprendido – Asi que la leyenda era cierta… tu eres un niño elegido.

Yo asentí lentamente, sin saber bien como interactuar ahora, una de las metas que me había propuesto era salvar a toda costa a Leomon y a Wizardmon, siempre me fastidio que los usaran como "eventos canónicos" para hacer que los niños elegidos sean más fuertes, y sumen un trauma nuevo para la lista.

- Tengo que medir bien mis palabras… no puedo simplemente soltarle todo… - pensé – ¿niño elegido? ¿Qué es eso? – pregunté mirándole – ah por cierto, mi nombre es Touma, y ella es Kudamon – dije señalando con la mano a Kudamon que estaba apoyada en mi hombro, ahora más feliz.

Leomon asintió – es un placer conoceros a ambos – dijo – con respecto a tu pregunta…

Asi Leomon nos contó lo que sabia sobre los Digivice y los niños elegidos, yo puse mi mejor faceta de actor, y fingí sorpresa y asombro, al final de su explicación, y después de pensarlo un momento, hablé – Leomon – llame al gran león que estaba mirando la gran montaña, donde Devimon debía estar, al oír su nombre nos miró de vuelta.

Le explique toda la situación, de cómo al llegar aquí me separe de mis amigos, le dije que si yo era un niño elegido, ellos también lo serian y estarían con sus digimons, le comenté, que seguramente estarían buscando a otras personas, o algún pueblo o lugar habitado, y si el sabia de algún lugar asi, intentando dejar caer la aldea de los Pyocomon.

- No hay humanos en el mundo digital, aparte de vosotros, o al menos jamás he visto alguno – dijo Leomon – al no saber en qué parte de la isla se encuentran, es difícil decir a que aldea puedan estar, hay aldeas por toda la isla… pero los más cercanos desde aquí son la aldea de los Pyocomon, pasando un desierto, y una aldea de Pukamons por la costa – hablo Leomon pensativo.

- Iremos a la de los Pyocomon – dije sin dudar, Leomon me miró fijamente ante eso – tengo la corazonada de que irán ahí – dije diciendo tanto una verdad como una mentira.

Leomon asintió – bien en ese caso, iré con vosotros, estamos a un día de ahí, asi que si caminamos por la noche podríamos llegar por la tarde – dijo sonriendo.

Yo me sorprendí, - no recuerdo bien ni se, en qué momento se fueron de esa aldea, pero si puedo llegar por la tarde a esa aldea, ganare mucha ventaja – pensé decidido y le asentí a Leomon - agradecemos mucho tu ayuda, gracias – dije sonriendo.

Leomon asintió y empezamos a caminar por el profundo bosque hacia la aldea Pyocomon, asi pasaron horas en las que caminábamos sin parar, en las que yo hablaba con Kudamon para conocernos mejor, poco a poco nos íbamos conociendo más, y ella admitió que no soportaba la injusticia de ningún tipo, yo le asentí, diciendo que opinaba igual sobre este u otros temas, éramos muy buenos compañeros y amigos a pesar del poco tiempo que nos conocíamos, también hablaba con Leomon pues en la serie jamás se dio la oportunidad de conocerlo bien, Leomon era algo asi como el jefe de la Isla, estaba a cargo del orden y evitar problemas, asi, sin darnos cuenta, ya era de noche, asi que decidimos descansar por unos minutos para comer y beber.

Estaba tumbado en el prado de un claro, ya estábamos a mitad de salir del bosque según Leomon, y me encontraba mirando como Leomon entrenaba con Kudamon – ya es muy tarde, seguramente Gabumon ya haya digievolucionado, y hayan derrotado a Seadramon, y al amanecer saldrían del bosque para entrar al desierto – pensé mientras seguía viendo a Kudamon, ella giro su cabeza para verme y me sonrió feliz, yo devolví la sonrisa de igual modo – tengo que esforzarme por Kudamon, debo encontrarlos cuanto antes.

Asi, después de 30 minutos, nos pusimos en marcha de nuevo, caminamos por un par de horas, era de madrugada, pero se podía ver los primeros rayos de luz a lo lejos, el silencio absorbió toda la isla que hace unas horas estaba llena de ruidos, y ahora solo se oía el viento sobre la naturaleza.

- Leomon, ¿puedo preguntarte algo personal? – dije en voz baja mientras le miraba, el me devolvió la mirada para que hablase – hasta donde he visto, los digimons no parecéis tener un concepto de familia, como lo tenemos los humanos, simplemente parece que nacéis solos y crecéis solos, siendo asi, ¿estáis apegados por algo o alguien? ¿sentís alguna clase de vinculo?.

Leomon me miró fijamente meditando por la pregunta, y su respuesta – Es difícil de explicar – dijo con su grave voz – es cierto que la mayoría digimon nacen y crecen solos, a lo cual, aun no puedo explicar como ocurre – hablo de nuevo, mirando a las estrellas mientras caminábamos – pero todo digimon con consciencia racional, o sin ella, puede reproducirse con cualquier especie, somos seres vivos a fin de cuentas – dijo mirándome de nuevo y tanto yo, como Kudamon, prestábamos mucha atención – hay muchos digimons que están emparejados, y pasan toda su vida juntos, una vez conocí a una pareja de digimons ancianos, pero se marcharon hace ya tiempo a otra isla, lejos de esta..

Leomon no termino la frase, pues debió oír algo, y se giró hacia un lado – Sal de una vez – dijo en un tono grave.

Oímos una risa cruel y rasposa – Vaya vaya, no esperaba menos de mi rival – dijo una voz, y lentamente salió de las sombras, era un ogro con cuernos, cabello blanco largo, y un gran garrote de hueso en su mano.

- Ogremon – dije sorprendido, al oír su nombre el me miró fijamente.

- ¿Un humano? ¿¡Los humanos han llegado aquí!? – dijo sorprendido, pero rápidamente lo cambio por una malvada sonrisa.

- Oh mierda, debería haberme callado – pensé frustrado, Kudamon se puso protectoramente frente a mí.

- Touma yo te protegeré – dijo ella lista para luchar pero se la notaba nerviosa, yo también estaba nervioso, Chamelemon nos había dado una buena paliza, y Ogremon no era para nada débil…

Leomon nos vio fijamente antes de ponerse enfrente de Kudamon – Touma, Kudamon, iros de aquí, no estáis listos para combatir – dijo el sacando su espada.

- ¡No pensamos dejarte aquí! – dijo Kudamon decidida.

Yo por otro lado no lo tenía tan claro – Nosotros no podemos hacer nada si Kudamon no digievoluciona… y aun asi… ¿y si le ocurre algo? ¿y si nos ocurre algo? – sin darme cuenta caí de rodillas, empecé a sudar y respirar pesadamente – ¿y si.. morimos?.

- ¡Touma! – al oír mi nombre volví a la realidad y vi a Leomon fijamente – Esta bien, no es de cobardes huir cuando es necesario, yo estaré bien, he enfrentado a Ogremon toda mi vida, no tengo miedo – dijo con un valor, que yo no poseía en ese momento – por eso, debéis iros, ¡Ahora! – dijo Leomon señalando una dirección.

Ogremon rio con maldad - ¿Deberás crees que les dejare escapar? ¡Mazo de hueso! – y lanzo su mazo a toda velocidad hacia nosotros.

Leomon rápidamente desvió el ataque con su espada, y el mazo volvió a la mano de Ogremon, asi Leomon se lanzó hacia Ogremon y empezaron un duelo con sus armas.

- ¡Espera Leomon, yo te ayudare! – dijo Kudamon, pero nunca llego a hacer nada, pues yo la agarre rápidamente y salí corriendo hacia la dirección que había señalado Leomon - ¡Suéltame Touma! ¡debemos ayudarle!.

- ¡No! No pienso perderte a ti también – dije con lágrimas en mis ojos, mientras corría con todas mis fuerzas – ¡no pienso dejar que mueras!

Kudamon dejo de hacer fuerza para escapar y solo me miró fijamente, entonces se quedó quieta en mis brazos, si hubiese mirado, podría haber visto una mirada de frustración y tristeza en su rostro – Esta bien… - dijo ella simplemente.

Corrí y corrí, solo parando unos segundos para agarrar aire y volver a correr, no pare en ningún momento, tampoco sabía cuánto tiempo estuve corriendo, no pensaba en nada, pues no podía pensar con claridad, hasta que no pude más, y me pare para agarrar aire, pues ya me costaba mucho respirar, Kudamon aún estaba en mis brazos sin decir nada, cuando recupere el aire en mis pulmones, levante la cabeza, y pude ver frente a mí, un pequeño lago, al principio pensé que era el mismo donde los chicos habían pasado la noche, pero lo descarte rápidamente, pues no había ningún bus ni nada conocido para mí, entonces alce mi vista, y me sorprendí al ver que ya había amanecido.

Al darme cuenta de que había pasado como mínimo una hora corriendo, todo lo ocurrido había vuelto a mi mente de golpe – Que he hecho… - dije soltando a Kudamon y cayendo de rodillas – lo he abandonado – dije poniendo mi rostro en el suelo, lagrimas caían de mis ojos, sin saber cómo contenerlo, grité con todas mis fuerzas por la frustración.

- Soy un cobarde… - dije agarrándome el cabello – no merezco estar en este mundo – lentamente sentía que caía en una oscuridad que no había sentido en muchos años, estrés, frustración, miedo, odio, desesperación, era todo lo que podía sentir, y todo eso lo sentía hacia mí mismo, lentamente empecé a maldecir en voz baja.

- Touma… - Kudamon estaba a mi lado mirándome en silencio, con tristeza, ella toco mi cabeza para llamar mi atención, al notar eso me gire para mirarla, ella me miro con pena e impotencia, mientras me veía llorar, pues no sabía qué hacer.

- Kudamon yo.. soy patético… no merezco ser tu compañero, mereces algo mejor que yo – dije mientras seguía llorando, y ponía mis brazos y cabeza en mis rodillas – pensé… que después de todo este tiempo y estas nuevas oportunidades, había superado mis miedos, pero no es asi, me aterra perder a alguien que quiero… me aterra fracasar… me aterra morir… no quiero que pase de nuevo... – mis lagrimas caían sin cesar, y yo sentía cada vez más que no podía respirar, y que mi cuerpo se hundía en un profundo abismo.

POV: Kudamon

Touma estaba llorando sin control, y no entendía porque, ¿por huir?, ¿por deja atrás a Leomon?, una pregunta tras otra abordaba por mi cabeza, y ninguna tenía sentido para mí, a pesar de que lo conocí hace apenas dos días, se cuándo se siente bien o mal, cuando esta triste y cuando está feliz, puedo sentirlo, como un vínculo especial entre nosotros, él no es solo mi compañero, es mi amigo, y mi mayor vinculo en este mundo, por eso me frustraba verlo asi, tan triste y desolado, como si nadie pudiese entender su dolor - ¡yo deseo entenderlo, maldición! – pensé con fastidio.

- Ha dicho que le aterra morir de nuevo… pero eso no tiene sentido… - pensé, intentando averiguar qué ocurría, pero pensar en ello no me sacaría de dudas, negando con mi cabeza despeje mis pensamientos, y lentamente me acerque a él.

- Touma – lo llame, pero no obtuve respuesta, volví a llamarlo pero tampoco recibí respuesta alguna, molesta por no poder hacer que me escuche, agarre su rostro con mis patas, puse fuerza para levantar su cabeza para que me mirase, y con fuerza golpee sus cachetes para que reaccionara - ¡Touma! – le grite, y el, por fin parecido reaccionar, me miro con unos ojos vacíos de toda emoción, con un vacío enorme dentro de ellos, como si hubiese sufrido mucho pese a ser tan joven, me miró fijamente, mi corazón dolió al verlo asi, este no era el Touma que yo conocía, seguía siendo Touma, pero era alguien distinto, alguien que estaba muy dañado de muchas formas distintas, tanto mental como emocionalmente.

Incapaz de verlo asi, lo abrace con todas mis fuerzas, y sin notarlo, lagrimas empezaron a caer de mis ojos, me jure a mí misma, que él nunca volvería a sufrir asi – Touma, estoy aquí, y no debes temer, pues nadie te hará daño, porque yo estoy contigo – dije mientras seguía abrazándolo – no puedo imaginar por lo que hayas pasado, pero debió ser horrible, pero no debes preocuparte, pues ahora estamos juntos, y no dejare que nada te vuelva a hacer daño, porque somos compañeros y nos protegeremos mutuamente – lentamente me aparte de él y lo mire, ahora era yo quien lloraba, Touma seguía mirándome fijamente, y lentamente la vida volvió a sus ojos, y antes de darme cuenta, el me abrazo fuertemente.

FIN POV: Kudamon

Encerrado en un oscuro abismo, en el que no paraba de caer y caer lentamente, asi es como me sentía, todas las emociones negativas reprimidas por años en mis dos vidas, habían explotado de la peor forma posible – he dejado atrás a Leomon, aun cuando me prometí que no le dejaría morir… - eres un insensible, eres patético - ¿lo soy? Si.. supongo que si eres repugnante, ¿porque no te mueres? – soy repugnante…? lo eres, lo eres, lo eres – esas voces… - eran de gente de mi pasado, de gente que yo conocía, gente mala, compañeros de clase, compañeros de trabajo, familia, falsos amigos, todas esas voces, le pertenecían a ellos, yo, podía ver sus rostros de satisfacción mientras se reían y repetían todas las cosas que me dijeron más de una vez – Oye, ¿porque un ser asqueroso como el sigue aquí?, Si, es un idiota bueno para nada, ni siquiera saca buenas notas, debería morirse – las voces seguían hablando y riéndose – ¿Por qué dicen esas cosas? Yo no les hice nunca nada malo… - Ou… - creí haber oído otra voz pero desapareció en la oscuridad – Muérete, muérete, muérete de una vez - Quizá tengan razón, y me hubiese quedado mejor muerto… lo único bueno que hice en mi vida fue salvar a esa chica… ¿Cómo se llamaba?... no lo recuerdo… - Toum.. – esa voz de nuevo.. de donde viene, mire en todas direcciones, pero solo podía ver las sombras de esas personas que me miraban con desprecio – Supongo que lo imagin… - de repente sentí que alguien me golpeaba en los cachetes con fuerza, acto seguido abrí mis ojos, volví a la realidad, recordando donde estaba, y frente a mi estaba Kudamon, con una mirada triste en ella - ¿Por qué esta triste? – me pregunte yo, pero no pude articular palabra, pues detrás de ella, invisible a sus ojos, estaban esas sombras del pasado, riéndose y burlándose, yo los ignore con todas mis fuerzas pero podía seguir oyendo sus risas, taladrando mi cabeza, y mire fijamente a Kudamon, ella no dijo nada por unos instantes, solo puso un rostro de dolor - ¿le he hecho daño? – me pregunte.

Y de repente ella me abrazo con fuerza, y no dijo nada por un momento, pero después de un rato empezó a hablar, sus palabras sonaban muy lejanas, como si me hablase desde muy lejos, aun estando pegada a mi – …yo estoy contigo… - esas palabras llegaron a mi corazón, y lentamente, la voz de Kudamon se hizo más fuerte, y la de las sombras más lejanas, cuanto más hablaba – … no debes preocuparte, pues ahora estamos juntos… - recordé todo lo que había ocurrido desde mi llegada, Kudamon había estado conmigo en todo momento, cuando más solo y perdido estaba, ella me había protegido, y estaba dispuesta a pelear por mi - …somos compañeros y nos protegeremos mutuamente… - compañeros – mire a Kudamon, ella estaba llorando, y al verla, mis emociones negativas desaparecieron, todo ese desprecio y odio a mi miso se evaporo al verla – ella está llorando por mí, ella ha estado dispuesta a arriesgar su vida por salvarme, y yo… yo solo he huido sin afrontar mi pasado… - pensé mientras la miraba fijamente – no puedo dejar que mi pasado decida mi futuro… esa gente horrible… ya no existe, ni en este mundo, ni para mí, son solo fantasmas del pasado, ¡Y ya no significan nada para mí! ¡desapareced y no volváis jamás! ¡Pues jamás habéis sido nada para mi más que una carga! – dije mentalmente mirando a las sombras, que aún estaban detrás de Kudamon mirándome, pero ya no se reían ni me insultaban, solo tenían una mirada de miedo en sus rostros oscuros, y acto seguido desaparecieron con el viento, para no volver jamás.

Cuando desaparecieron, sentí que una carga enorme, desagradable y muy pesada, desapareció de mi corazón, y por primera vez en mucho, muchísimo tiempo, pude sentir que todo estaba bien ahora, mis ojos no se apartaron jamás de Kudamon, quien me miraba con lágrimas en sus brillantes ojos ámbar, sin poder resistirme, la abracé con todas mis fuerzas y por fin después de lo que parecieron días pude hablar de nuevo.

- Kudamon – dije mientras la abrazaba – gracias… por estar conmigo, ya estoy bien… lo siento mucho – ella se abrazó a mí con fuerza, y juntos lloramos mientras seguíamos abrazados, ya no por desesperación, si no por saber que todo había pasado.

Después de unos minutos cuando ambos nos calmamos, nos soltamos, y yo sonreí con cariño a Kudamon, dándole las gracias de nuevo, ella se avergonzó diciendo que no era necesario, pues como compañeros, debíamos apoyarnos mutuamente, yo sonreí más al oír aquello, y acaricié su cabeza, ella cerro los ojos y sonrió al acto.

Entonces decidí poner toda mi confianza en Kudamon, y le Conte todo lo que podía decirle, pues no podía revelarle nada de mi antiguo mundo, ni de mi reencarnación, ni nada por el estilo, pues aún recordaba las palabras de Ramnesis, asi, tergiversé un poco la historia, para que ella pudiese entender todo por lo que había pasado en mi antigua vida, hubo cosas que conté, cosas que no, y cosas que, sinceramente era mejor olvidar para siempre.

Al final de la historia, yo mire fijamente a Kudamon esperando su respuesta, la cual vino en forma de distintas emociones y reacciones, primero quiso ir donde quiera que estuvieran esos fantasmas del pasado como yo los nombre, para darles una buena paliza, yo me reí pues su cara de enfado acompañada de un puchero por mi risa, la hacía ver adorable, pero al final, ella entendió todo lo que le dije, y me dijo que yo era alguien especial, con mucho valor y autocontrol, pues según sus palabras, cualquier persona hubiese cedido a la furia o al odio, y habrían hecho algo horrible con esas personas, o con ellos mismo.

Yo me sentí alagado y le di las gracias, pues me sentía más aliviado después de soltar todo eso, al terminar de hablar, miramos al cielo, podíamos ver las nubes pasar, los árboles moverse por el viento, y el sol radiante en el cielo, como si no hubiese pasado nada en absoluto.

- Touma – al oír mi nombre mire fijamente a quien me llamo – ¿cr… crees que Leomon estará bien? – dijo con una mirada preocupada.

Yo me quede en silencio por un momento, pensando en ello – seguramente habrán luchado entre ellos… Ogremon habrá huido, y tal vez, dejado caer que algo ocurría en lo alto de la montaña.. y seguramente parta hacia ahí ahora mismo, con lo cual, nos deja con un día o dos para intentar alcanzar a los chicos antes de que ellos vayan hacia allá, o en el peor de los casos ir a la montaña antes que Devimon parta la isla en pedazos, de cualquier forma, Leomon acabara poseído por la rueda negra, y Taichi acabara salvándolo con su Digivice, asi que todo estará bien de cualquier forma – después de meditarlo bien, mire a Kudamon y dije.

- Tranquila, Leomon es de los digimon más fuetes que existen en esta isla, seguramente habrá echo huir a Ogremon y abra ido tras él, o simplemente abra seguido con su camino – dije mientras le sonreía para tranquilizarla – de cualquier forma, el estará bien, te lo aseguro.

Kudamon me miro y lentamente sonrió y asintió – Tienes razón, el estará bien – dijo – pero ¿Qué hacemos ahora? – pregunto.

- Lo que teníamos planeado, alcanzar a nuestros amigos, y seguir juntos hasta el final – dije mientras me levantaba, agarré mi mochila, y con una retornada confianza en mí mismo y en Kudamon, sonreí – hay mucho camino por delante, muchos enemigos por vencer, y gente a la que proteger – dije mirando a Kudamon que me miraba fijamente con sus ojos brillando, extendí mi mano hacia ella y dije – Kudamon, ven conmigo hasta el final.

Ella reacciono al instante con un asentimiento feliz, agarro mi mano, y con agilidad levito por mi cuerpo, hasta posar su cuerpo en mi hombro y mochila – ¡Vamos a ello! – dijo feliz alzando su brazo.

Asi empezamos de nuevo la marcha, para reagruparnos con el resto, y en esta ocasión, ahora listos para luchar contra todo lo que se nos venga encima, pues ahora por fin, Kudamon y yo estábamos juntos como equipo, confiando el uno en el otro – Siento haber olvidado tu nombre por unos momentos, pero no te preocupes, aunque olvide tu nombre, nunca jamás olvidare quién eres… porque a fin de cuentas, estoy aquí gracias a ti… Emilia.

FIN CAPITULO 06

¡Hellouda! Aquí Angelucard, siento que han pasado meses desde que actualice, pero he estado enfermo casi tres semanas y apenas pude escribir nada cuando me sentía mejor, ¡Pero ya estoy OP de nuevo! Espero que todos vosotros estéis bien también.

Este capítulo como habéis visto, ha abordado bastante las inseguridades y miedos del buen Touma, de como dejarte llevar por ellas puede hacerte caer en el peor de los momentos, pero al final, siempre podemos contar con alguien o con nosotros mismos a base de pura fuerza de voluntad y perseverancia, en el caso de Touma fue gracias a Kudamon. No negare que todos estos momentos, son en parte un reflejo de mi vida, que he querido plasmar aquí, yo también tuve mis "fantasmas del pasado" las cuales me estuvieron arrastrando por meses y años, cuando era más joven (y eso que no soy viejo) pero al final conseguí salir por mí mismo de ese agujero, y mande a todos esos fantasmas a la verg… vergüenza que les dio al nacer.

En fin, no os quiero aburrir con mi vida edgy hahahahaha, ¡muchas gracias a todos por leer esta historia!, agradezco a toda persona que le da a favoritos y seguir la historia, dejar un comentario, o simplemente lee la historia, me hace ver que os gusta, y eso me llena de emoción.

Sin mas que decir, gracias por leer, un saludo, ¡Y nos vemos en la próxima!