Mientras tanto, en la mente de Riley.
- ¡Otra emoción nueva!
- Hola. - respondió la recién llegada con voz monótona. - Disculpen, no soy una emoción.
Todos se miraron entre sí, extrañados.
- ¿No?, ¿Entonces qué eres? - preguntó Furia, con sospecha.
- Me llamo Frialdad, soy...
- ¡Wow!, ¡Me encanta el frío! - exclamó Alegría.
Nostalgia se asomó por la puerta.
- Sí, el frío me recuerda tanto a Minnesota. Hermosos días aquellos. - dijo con una gran sonrisa, llena de añoranza.
Ansiedad hizo a Nostalgia volver a entrar por la puerta.
- Perdón, Frialdad, de verdad que no era nuestra intención interrumpirte. Espero que no nos odies de por vida, ¿Verdad? - preguntó Ansiedad.
- No, claro que no. En fin, iba a decir que no soy una emoción, soy un mecanismo de defensa.
- ¡No necesitamos tantas defensas! - exclamó Furia, molesto. - Ya con Miedo, Asco y Ansiedad era mucho.
- Perdona si te estorbo, Furia. - contestó Asco, ofendida.
- Veamos, ¿De qué proteges a Riley?
- Yo... - suspiró Frialdad. - La protejo de ustedes...
Se acercó a la consola y la tocó. La consola se volvió negra, los demás se acercaron y comenzaron a tocar todos los botones, dándose cuenta de que había dejado de funcionar.
- Recuerdo la última vez que pasó esto, fue aterrador. - dijo Miedo, abrazándose a sí mismo.
Frialdad retiró la mano y todo regresó a la normalidad.
- Aveces Riley no los necesita a ustedes. Aveces las emociones solo empeoran las cosas.
- ¡No es cierto!, ¡Todas las emociones son necesarias! - contradijo Alegría.
- Dentro de poco sabrás lo que digo.
Todos se miraron entre sí. Hicieron a Frialdad a un lado y continuaron con su día en la mente de Riley.
Riley estaba entrando a la secundaria, hoy tenía que presentar un proyecto importante para la clase.
- ¡Ah!, ¡No puedo más! - gritó Ansiedad. - ¿Y si nos ponemos muy nerviosos y nos suspenden?
- No, nuestro proyecto es fantástico. Le dará envidia a todos. - respondió Asco.
- ¿Me llamaban? - preguntó la pequeña Envidia. - ¡Oh!, ¡Mira aquel!, ¡Su proyecto es asombroso!
Riley se acercó al chico.
- Hola, ¡Qué gran proyecto!
- Gracias, representa el Sistema Solar. Usé lo que aprendimos en Física, y logro hacer que los planetas roten de verdad.
En el sistema habían dos cables, los juntó a dos baterías pequeñas, y los planetas comenzaron a trasladarse alrededor del Sol.
- ¡Oh!, ¡Demasiado asombroso! - dijo Envidia, aún más admirada.
- Nuestro proyecto no es tan impresionante. - comentó Ansiedad, aún más nerviosa.
- Piensen positivo, todo saldrá bien. - dijo Alegría.
Sonó el timbre de la escuela, y todos los alumnos se dirigieron al salón. Allí entró la profesora.
- Clase, como hoy saben, es la presentación de los proyectos de ciencias que orientamos la semana pasada. Espero que se hayan preparado, y que todos saquen buenas calificaciones, sino...
- ¡Ahí viene el "sino"! - exclamó Furia, fastidiado.
- Sino, los que resulten desaprobados no pueden participar en la próxima fiesta de la escuela. - la profesora sonrió con malicia.
- ¡Eso es injusto! - gritó Furia. - ¿Qué tienen que ver las ciencias y las fiestas?
Estuvo a punto de tomar el control de la consola, pero Frialdad se acercó y la tocó antes.
- ¡Apártate, Frialdad!
- ¿Qué piensas hacer? - preguntó Frialdad, con su voz monótona. - No deberíamos gritarle a una profesora, si lo hacemos, nos castigarán, y será peor.
Furia se echó para atrás, pensando mejor.
- Tienes razón. - admitió.
Comenzaron los alumnos a exponer sus proyectos, y a realizar la explicación de lo que habían preparado. Llegó el turno del chico del Sistema Solar. Comenzó a hablar, pero luego su voz se volvió temblorosa, olvidó lo que tenía que decir.
- Vamos, no tengo todo el día. - dijo la profesora.
El chico se puso más nervioso, y no pudo recordar nada.
- Parece que no te sabes la explicación de tu propio proyecto.
- ¡La sé!, ¡La sé!, Solo es que estoy nervioso.
- Si estás nervioso es porque no sabes nada. - la profesora tomó su pluma y escribió algo en un papel. - Estás desaprobado.
El chico comenzó a llorar.
En la mente de Riley...
- Nos pasará lo mismo, nos pasará lo mismo. - decía Ansiedad, corriendo de un lado para otro.
- Su proyecto era muy bueno, y aún así desaprobó. - murmuró Asco, pensativa.
- Ahora es el turno del proyecto de Riley Andersens. - dijo la profesora.
- ¡No puede ser!, ¡Aún no estamos listos! - gritó Miedo.
Riley se levantó de su asiento, y caminó hacia el pizarrón.
- ¡Más lento!, Si caminamos tan rápido se darán cuenta de que estamos nerviosos. - dijo Asco.
- Caminar tan lento me da cosa. - dijo Ansiedad.
- ¡Las piernas nos tiemblan!, ¡Todos nos ven! - exclamó Miedo.
Riley llegó al pizarrón, estaba a punto de comenzar su explicación.
- Chicos, vamos, como lo ensayamos. - dijo Alegría. - Saludamos...
- Buenos días, soy Riley Andersens, y hoy estaremos conversando sobre un tema muy interesante, "El camino del agua".
Todos los alumnos estallaron en risas.
- ¿Como Avatar, el camino del agua? - preguntó un chico.
- ¡No!, ¡Quise decir "El ciclo del agua"! - corrigió.
- Acabamos de empezar y ya estamos haciendo el ridículo. - agregó Ansiedad.
Vergüenza no se apartaba de la consola.
- Tenemos que hacerlo a la perfección de ahora en adelante. - dijo Asco.
Alegría tocó un botón en la consola, pero se dió cuenta de que algo no estaba bien.
- Chicos, los recuerdos no se activan.
- ¿Qué dices? - gritó Miedo. - ¿Riley olvidó lo que ensayamos?
- ¡No!, los recuerdos están ahí, pero no quieren activarse. - respondió Alegría, dando algunos golpes a la consola.
- Señorita Andersens, no querrá que le pase lo mismo que a su compañero. - amenazó la profesora. - Comience a hablar.
Riley asintió con la cabeza, intentó hablar, pero ninguna frase salía.
- Tick Tack, Tick Tack, Tick Tack... - decía Ansiedad. - Chicos, arreglen eso rápido, estamos perdiendo tiempo.
- ¡Eso intentamos! - gritó Furia. - Deja de ponernos nerviosos.
- Parece que es imposible. Vamos a desaprobar. - dijo Tristeza. - Y no podremos ir a la fiesta.
Tocó la consola, y los ojos de Riley se llenaron de algunas lágrimas. Frialdad se acercó, y volvió a tocar la consola.
- ¿Qué haces? - preguntó Alegría, tratando de apartar a Frialdad. - Riley necesita a Tristeza.
- No, necesita aprobar la materia. - contestó Frialdad.
Comenzó a frotar la consola, hasta que por fin, un recuerdo se activó. Riley pudo recordar el ensayo.
- El ciclo del agua es un ciclo biogeoquímico... - comenzó a explicar Riley, el resto de las palabras fluían con naturalidad.
- No entiendo, ¿Por qué funcionó? - preguntó Alegría, extrañada.
- La consola estaba tan ocupada en procesar las órdenes de todas las emociones, que desactivó la función de los recuerdos para funcionar.
Todos se quedaron callados.
Escucharon entonces los aplausos de la clase.
- ¡Felicidades, señorita Andersens!, Su proyecto estuvo fantástico. - dijo la profesora. - Pensé por momentos que usted no se sabía la explicación.
La profesora escribió algo en un papel.
- Usted está aprobada.
Frialdad se apartó de la consola.
- Es tu turno, Alegría.
Alegría, algo confundida aún por lo que había pasado hace unos momentos, tocó la consola. Riley sonrió, y fue a su asiento.
- ¡Lo logré!, ¡Lo logré! - exclamaba.
Esa noche en su casa, sus padres la felicitaron. Había mucha emoción. Ansiedad suspiraba, aliviada.
- ¡Qué bueno que no desaprobamos! - murmuró.
- ¿Se imaginan lo que hubiera pasado?, Estaríamos ahora encerrados en nuestro cuarto, llorando y lamentándonos. Sin ofender, Tristeza. - dijo Asco.
- Gracias a Frialdad se solucionó todo. - agregó Alegría, admitiendo lo útil que había sido la nueva compañera.
- No es nada.
