》Pov Dogday《
Estar encerrado en este lugar hizo que perdiera la noción del tiempo, estar amarrado y cortado a la mitad hizo que el dolor se convirtiera en algo cotidiano además de una tortura. Mi cuerpo ya dejó de forcejear así como mis esperanzas para escapar...
Esta es la vida de hereje que me tocó luego de negarme a estar en ese culto del prototipo, de aceptarlo como un Dios, de negarme a matar una pequeña vida inocente...ese fue mi castigo
No se que serían de las demás criaturas sonrientes pero tengo entendio de que la mayoría están muertos...solo quedamos Catnap y yo, eso creo
* Pisadas* *Pisadas*
Escuchó pasos subiendo, son de él las reconozco perfectamente, es el único que sube a verme además de las mini copias de nosotros
—¿Me extrañaste viejo amigo? — Escuchó su voz ronca y grave, esta en la entrada de la reja pero no levanto la cabeza
Al no tener ninguna respuesta o movimiento Catnap se acerca parandosé en sus dos patas traseras y examina minusiosamente mi estado deteriorado
—Oh Dogday ¿aun sigues enojado después de la ultima tortura que te hice? - colocó una garra en mi mentón levantando mi mirada —...
No recibió una mirada seria, ni de odio... solo una vacía sin brillo, sin ganas de vivir...
—Hipocrita...—Murmuré al ver su rostro que mostraba "lastima" al verme así y volví a ver el suelo sucio por mi propia sangre, él es el culpable de mi dolor
—Veo que el cachorro rebelde y esperanzado se ha roto — soltó con una risa algo maliciosa
—¿A que viniste? ¿A seguir torturando lo que queda de mi ser? Adelante, ya no me importa si terminas matandome en el acto — No mis palabras no venían cargadas con ningun sentimiento de ira, era mis ganas de dejar de existir
Noto que sus ojos oscuros se agradan ligeramente de asombro, en algo tiene razón, mi espirítu indomable estaba quebrantado
—Respondiendo a tu pregunta, vine a verte porque alguien me lo pidio
—¿alguien?
—Exactamente mi esposa
Mis pupilas se achicaron, esa palabra resonó como eco en mi mente ¿Esposa? ¿En que momento...?. Jamás lo vi interactuar con alguien de esa forma
—Vamos ella esta aquí observandote desde hace minutos — Comentó burlón el felino, se había dado cuenta de mi sorpresa — Mira al frente...
Esa petición escuchandosé más como una orden hizo que me tensará, algo en mi interior gritaba por que no lo hiciera pero mi cuerpo reaccionó solo. Levanté lentamente la mirada visualizando una silueta entre aquella oscuridad, esta parecía observarme fijamente
— Hola de nuevo, perrito — una voz femenina y melodiosa proveniente de aquella silueta me dejó impactando
—No...
La silueta se acercó entrando a la celda, gracias a la luz debil que había en el sitio pude verla. Su cuerpo fino lleno de suturas, las comisuras de su boca también estaban cosidas, su collar sucio aun colgaba en su cuello, su pelaje de un naranja más palido que el mío tenía manchas secas de sangre pero no parecía herida salvo por unas cicatrices que logré notar. Si antes esos cientificos nos había dado estas apariencias de peluches humanoides, ella parecía estar más deteriorada
— ¿Qué ocurre perrito? ¿Te comió la lengua mi esposo? — Esta sonrió algo cinica mostrando sus colmillos blancos, las sonrisas que antes dedicaba ya no volverían
Mis lagrimas no tardaron en salir de mis ojos oscuros con mis pupilas blancas achicadas, de todas las demás criaturas sonrientes Fiorella era la primera en que pensaba que habia muerto en toda esa masacre. Mis labios resecos temblaban y solo cerré levemente mis ojos al ver como Catnap la tomaba de la cintura con sus afiladas garras que podían rebanar la carne como mantequilla, ahora estas solo danzaban con gentileza y precisión por el torso de la canina la cual soltó un suspiro por el tacto ajeno
—Jeje muy gracioso querida — se rió el felino mostrando sus enormes colmillos
No lo podía creer, Fiorella y yo nos habiamos puesto en contra del prototipo, aun recuerdo sus gritos de horror y dolor resonando mientras era llevada a la fuerza. Yo fui encarcelado como hereje y pensé que al menos ella ya no sufriría más, que ya no tendría que verse y odiar lo que era y ahora...la veía sonreir como si nada al lado de esa bestia que consideré "amigo"
—¿Qué te han hecho? — fueron las únicas palabras que solté en sollozos
