- Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, para su creación "Ranma ", (a excepción de algunos que son de mi invención, y que se irán incorporando durante el transcurso del relato en una especie de "actores secundarios"). Esta humilde servidora los ha tomado prestados para llevar a cabo un relato de ficción, sin ningún afán de lucro.


"Psycho killer"

0 0 0

Capítulo VII

"Celos (parte II)"

Los pasos que se escucharon avanzar por toda la habitación terminaron por despertarla de un profundo sueño. Se desperezó y se sentó en la cama improvisada que habían armado la noche anterior para ella sus dos amigas. Lo cierto es que Akane había llegado a casa de Sayuri después de las tres de la madrugada puesto que antes de dirigirse al apartamento de su amiga, habían pasado por el hospital en donde habían examinado y curado la herida que Ranma había recibido en su brazo izquierdo. No pudo evitar esbozar una sutil sonrisa al recordar el comentario que había realizado la enfermera durante la madrugada al verlos juntos ya que la mujer se había figurado que ambos eran pareja y lo había manifestado abiertamente y con una sonrisa de complicidad en los labios; ya fuera por pudor o por vergüenza, ninguno de los dos había querido aclararle la situación y cuando la mujer había dicho que podían retirarse, los había instado a tomarse del brazo, so pretexto de que Ranma debía apoyarse para caminar. Con mucha discreción, ella le había ofrecido su brazo a su ex prometido, pero él había optado por tomarla de la mano para avanzar juntos hacia la salida del hospital. Ninguno de los dos dijo absolutamente nada durante el corto trayecto hasta el automóvil, pero ella sintió de inmediato sus majillas arder y su corazón latir aceleradamente dentro de su pecho; además, pudo haber sido su imaginación, pero creía haber percibido un ligero estremecimiento en la mano de su ex prometido, estremecimiento que se repitió más de una vez mientras avanzaban pero que él intentó ocultar. Cuando llegaron al automóvil en donde los esperaba Hansuke fue cuando Ranma recién soltó su mano, luego, el trayecto lo hicieron en un completo silencio que sólo era interrumpido de vez en cuando por algunos comentarios realizados por el joven de castaños cabellos que ella trataba de contestar, sin embargo, su ex prometido, sentado en el asiento del copiloto, se había sumido en un completo mutismo hasta que ella le había indicado a Hansuke que habían llegado al edificio en donde vivían sus amigas. El joven policía aparcó el automóvil y ella se despidió informalmente como estaba acostumbrada a hacerlo a diario cuando abandonaba las oficinas de la policía, no obstante, se sorprendió al ver que Ranma se bajaba del automóvil también. La acompañó en silencio hasta la puerta del apartamento de su amiga y esperó hasta que la puerta se abrió, dejando ver tras ella a una somnolienta y despeinada mujer que los recibió con un bostezo; sólo entonces Ranma pareció relajarse… hasta que Sayuri comenzó a atosigarlo con el asunto de la reunión de ex alumnos del Furinkan. Akane lo vio incómodo y molesto, e intervino para hacer que su amiga lo dejara en paz, consiguiendo al menos por esa noche que el asunto quedara olvidado, así que, luego de despedirse con un movimiento de cabeza y un escueto "nos vemos el lunes", lo siguió con la mirada hasta perderlo de vista cuando dobló al final del pasillo. Ingresó a casa de su amiga y de inmediato comenzó el interrogatorio, sin embargo, ella se excusó pidiéndole calma y paz a una entusiasta Sayuri pues había sido un día difícil y ella se encontraba realmente cansada; la mañana siguiente aceptaría todas las preguntas y cuestionamientos que su amiga quisiera hacer, aunque sin prometer que contestaría a todo lo que ella preguntara, por esa noche sólo quería dormir y descansar, por lo que fue directo a quitarse el maquillaje, vestirse con la ropa de dormir y acostarse en la cama improvisada que había preparado su amiga.

-Ya despertaste –escuchó que decía Naoko, su otra amiga quien compartía el apartamento con Sayuri.

-Sí, ya es un poco tarde ¿no?

-Las nueve de la mañana de un sábado no lo considero tarde. ¿Quieres desayunar?

Akane asintió y se puso en pie para dirigirse a la pequeña mesa ubicada en la cocina de ese reducido pero acogedor apartamento. Sus amigas habían decidido rentarlo cuando recién se habían conocido a los inicios de su ingreso a la universidad, y como se llevaban bastante bien, habían consolidado una genuina y sólida amistad durante aquellos años. Akane conocía a Sayuri desde hacía tantos años que ya no recordaba y Naoko simplemente se había transformado en una buena amiga gracias a su carácter tranquilo y su disposición a escucharla y apoyarla en todo lo que ella emprendiera.

-¿Cuándo volverás a ser tú? –preguntó Naoko mirándola con curiosidad al tiempo que le ofrecía una taza humeante de té.

-¿Qué quieres decir con ser yo? –contestó Akane con otra pregunta.

-Ese tono de piel… te hace ver un poco distinta -dijo señalándola con su taza de té mientras se la llevaba a los labios.

-Ah, la mujer que me ayudó dijo que en un par de días recuperaría mi tono de piel.

-¿Y pudieron averiguar algo en ese lugar?

-No –reconoció la chica de azulados cabellos llevándose la taza a los labios-. Estuvimos allí por horas, pero nadie apareció… o al menos nadie que para ellos resultara sospechoso.

-Mejor, así no tienes que cuidarte de todo y de todos –comentó la chica mordiendo un trozo de fruta.

Lo cierto es que tanto Sayuri como Naoko le habían manifestado su preocupación a su amiga en cuanto se habían enterado de que desde la universidad la habían enviado a colaborar en la investigación de "las chicas sin sangre" como había llamado la prensa al caso que estaban investigando. No les hubiera causado tanto resquemor si esas chicas no tuvieran similitudes como las tenían con su amiga, pero al saber que ella estaba trabajando junto a su ex prometido, Sayuri había bajado un poco la guardia pues sabía que Ranma no dejaría que nada malo le sucediera a su amiga mientras estuvieran inmersos en aquel caso. El tipo podía ser muy desagradable a veces y sin duda se había comportado mal a ojos de la amiga de Akane cuando había huido de Nerima, pero ella sabía que él defendería a su amiga de todo y de todos.

-¡Vaya!, empezaron a desayunar sin mí –dijo Sayuri sentándose entre sus dos amigas.

-Mi estómago no quiso esperarte, lo siento –contestó Naoko comiendo de su plato.

-¿Y bien? –dijo Sayuri enfocando toda su atención en su amiga de azulados cabellos.

-¿Y bien, qué? –contestó la aludida frunciendo el ceño. Sabía que ella no le iba a dejar pasar que no le contara lo que había sucedido el día anterior.

-¿Qué pasó ayer?, él te acompañó hasta la puerta del apartamento, por lo que asumo que las cosas entre ustedes han mejorado. Además, se veía muy cómodo y a gusto a tu lado.

-No pasó nada extraordinario. Fuimos a ese lugar, tratamos de hacer contacto con cualquier tipo que pudiera parecer sospechoso y aunque se acercaron varios, ninguno resultó dar con el perfil de un posible asesino serial.

-Es muy estremecedor escucharte hablar así –dijo Naoko-. Pareces una verdadera criminalista.

-Eso es lo que quiero ser.

-Eso lo sabemos pero, yo me refiero a qué pasó entre ustedes, ¿hubo un acercamiento más sustancial?

-Sayuri, no empieces.

-Yo no empiezo nada –se defendió-. Sólo me intriga que Ranma haya venido a dejarte, que se despidieran muy amablemente y sin sacarse los ojos, y que tú te hayas quedado en la puerta hasta verle desaparecer.

-Es normal que tratemos de llevarnos bien, estamos trabajando juntos.

-Sí, pero hace unas cuantas semanas tenían serias intenciones de matarse y ahora…

-Sayuri, creo que no estás entendiendo o no quieres asumir la situación en la que estamos envueltos, la situación en la que toda esta ciudad está envuelta. Hay uno o varios asesinos allá afuera que están matando a chicas inocentes, es lógico que si yo estoy trabajando en el equipo que está tratando de capturar a ese criminal, trate de hacer a un lado mis problemas personales e intente llevarme bien con mis compañeros de trabajo –le reprochó logrando que su amiga se sintiera avergonzada-. Además, ayer lo hirieron en el brazo porque…

-¿Lo hirieron?

-Sí, cuando salíamos de ese lugar presenciamos un asalto, él capturó al ladrón, pero el sujeto lo hirió con una navaja.

-Debiste pasar un gran susto –acotó Naoko.

-Sí, fue extraño y un poco escalofriante. Es decir, recordaba haberlo visto luchar con oponentes utilizando técnicas de artes marciales pero… esto fue totalmente distinto. Verlo enfrentarse a delincuentes que están dispuestos a matar es realmente…

Ella dejó la frase en el aire y esquivó la mirada de sus amigas enfocando sus ojos en su taza.

-El miedo que sentimos al ver en peligro a una persona que nos importa es algo que puede incluso paralizarnos. Es normal que te sientas impactada al verlo a él enfrentándose a un delincuente, porque eso te ha hecho comprender que su vida hasta ahora no ha sido un juego de niños y que debe haberse puesto en peligro más de una vez, ¿me equivoco? –dijo Naoko observando cómo su amiga de azulados cabellos negaba con un movimiento de cabeza-. Yo sé que no es mi asunto, sé que tú has repetido hasta el cansancio que entre ustedes no pasa ni pasará nunca nada y que te metiste en esta situación sólo para conseguir que aprobaran tu especialidad, pero, me parece que estar a su lado te está afectando más de lo que quieres reconocer, Akane.

Permanecieron un momento en silencio hasta que la escucharon exhalar un suspiro.

-No sé… -musitó, interrumpiéndose luego para observar directamente a Naoko. La muchacha le sonrió, inspirándole confianza y tranquilidad como siempre hacía- No sé lo que siento en estos momentos, es todo muy confuso. Cuando todo esto comenzó, nos llevábamos pésimo, pero estos últimos días yo… siento que la vida me está dando una oportunidad para reparar en parte todo el daño que ambos nos hicimos porque… sé que su vida no ha sido fácil desde que lo eché de casa y…

-Tú tampoco has tenido una vida fácil, Akane –acotó Sayuri.

-Al menos tuve el apoyo de mi familia todo el tiempo, él no y… el otro día, Hansuke me contó que casi muere al prestarse para tenderle una trampa a un grupo de delincuentes y yo me pregunté ¿qué hubiera pasado si él… si de pronto tía Nodoka me hubiera dicho que su hijo estaba muerto?

La vieron esconderse aún más e intercambiaron una mirada entre ellas.

-Yo no sé cómo hubiera reaccionado si de pronto me hubiera enterado de una noticia así porque… a pesar de todo, él fue una persona importante en mi vida y ahora, durante este tiempo he comprendido que quizá lo sigue siendo, pero…-se interrumpió y observó a sus amigas con sus ojos nublados por las lágrimas contenidas, por lo que se obligó a serenarse-. Tal vez sea mejor dejar todo como estaba hasta antes de reencontrarnos o tal vez no… no sé qué hacer –reconoció.

-Deben hablar de lo que abrió esa brecha que los separa –dijo Naoko-. No te voy a decir lo que pienso referente a los sentimientos que uno mantiene por el otro, eso es personal y sólo tú y él lo saben, pero, si quieres avanzar en tu vida sin resentimientos, debes encontrar el espacio y tiempo para mantener una conversación seria con él.

-Sé que debo hacerlo y en verdad quiero hacerlo, pero si él no quiere escucharme…

-Si él no quiere escucharte, entonces será su problema y ya no más el tuyo, Akane. Para avanzar, debes sanar y para sanar, debes enfrentar ese antiguo dolor. Ahora tienes una oportunidad, Akane, sólo debes tomarla y ya después verás qué es lo que pasa entre ustedes.

-Tienes razón, Naoko, siempre la tienes.

-¿Y si aprovechas nuestra reunión para conversar con él?

-No creo que sea un buen momento, Sayuri. Además, estoy segura de que Ranma no irá a esa famosa reunión y creo que yo tampoco iré.

-¿Por qué?

-Él está enfrentando un difícil caso y está concentrado sólo en eso, no creo que tenga ánimos para reuniones de ex alumnos y yo… la verdad, no tengo deseos de encontrarme con todos ellos, lo siento Sayuri, pero no quiero ir.

-Está bien, no insistiré más, lo prometo. Eres mi amiga y te quiero. En cuanto a él, desde un principio sabía que no iría a esa reunión, sólo lo invité porque quería que se encontraran en ella, pero ahora ustedes se ven casi a diario.

-Sí, nos vemos casi a diario, pero eso no quiere decir que nos hayamos acercado –dijo la joven de azulados cabellos-. En fin, iré a cambiarme para regresar a casa.

Sus dos amigas la vieron levantarse de la silla y dirigirse hacia donde ella había dejado su bolso para cambiarse. Luego de asearse y cambiarse de ropa, Akane salió dispuesta a despedirse de sus amigas para volver a su casa; debía presentarse ante su familia temprano porque ese día irían de visita los padres del esposo de Kasumi y ella se había comprometido a estar presente en el almuerzo familiar. Así que, luego de despedirse de las chicas, había salido rumbo a su casa, haciéndose a la idea de que tendría que enfrentar una no muy interesante conversación. Su cuñado y sus padres eran dueños de un restaurante cercano a la casona Tendo y, a pesar de que eran agradables personas, sus conversaciones giraban siempre en torno a su negocio. Por otro lado, ella le había contado a su familia que por solicitud de la universidad se había incorporado como asesora en un importante caso que se encontraba resolviendo la policía, pero no les había dicho qué tipo de caso era ni con quién estaba trabajando. Se escudaba en que era información confidencial y que no podía revelar nada al respecto, pero sabía que la madre de su cuñado era una persona demasiado curiosa, tanto, que seguramente insistiría e insistiría en conocer detalles de su nuevo trabajo y ella no estaba dispuesta a dárselos. Suspiró preparándose mentalmente para lo que pensaba sería una dura batalla por mantener oculto su trabajo en la policía.

Luego de ese fin de semana, los días pasaron bastante rápido después de aquella incursión al crisantemo escarlata y para sorpresa de Hansuke, su arisco compañero y su amable ex prometida parecían haber ingresado en una especie de catarsis porque ya no les había visto discutir, al contrario, él se comportaba de forma más amable con ella y ella le devolvía un trato cordial; ¡si incluso los había visto bromear y reírse a carcajadas un par de veces! ¿Acaso habían hecho a un lado sus rencillas personales y ahora estaban a punto de recuperar esa antigua relación quebrada de la que tanto ella como él se lamentaban?

Para Hansuke, que conocía la historia de cerca, resultaba bastante confortante intuir que su amigo y colega al parecer por fin estaba dando su brazo a torcer, abriéndose a la posibilidad de reconstruir esa deteriorada relación, porque ahí se encontraba esa mañana de martes, sentado tras su escritorio, fingiendo que estudiaba minuciosamente los últimos informes que habían recabado de familiares y amigos de las tres víctimas, cuando realmente lo que hacía era escuchar la distendida conversación que mantenían en aquel momento Ranma y Akane respecto a la vida familiar de la mujer; era como si dos viejos amigos que se habían dejado de ver se estuvieran poniendo al día con sus respectivas vidas y en realidad, eso era exactamente lo que estaba sucediendo frente a sus ojos.

-No, no -dijo riendo Akane, sacando al joven policía de ojos verdes de sus cavilaciones-, no entiendes, no es que Nabiki se haya mudado, ella simplemente renta un apartamento en el centro de la ciudad para ocuparlo los días que no quiere o no puede regresar a casa. A veces permanece en ese apartamento por días, a veces por semanas y otras veces ha pasado más de un mes y no la vemos aparecer por Nerima.

-¿Y el señor Soun está de acuerdo?

-Nabiki es mayor de edad y totalmente independiente, mi padre no puede hacer nada al respecto.

-¿Qué hay de Kasumi?, pensé que terminaría casada con el doctor Tofu.

-Todos pensamos lo mismo, pero creo que ella se cansó de esperar a que él se decidiera a dar el primer paso y bueno… conoció a mi cuñado en una muestra gastronómica y congeniaron. Pronto cumplirán tres años de casados.

-Vaya.

El joven de castaños cabellos iba a comentar algo gracioso para llamar la atención de sus compañeros e incorporarse en la conversación, pero el repiqueteo del teléfono fijo lo detuvo y llamó la atención de sus compañeros. Ranma se adelantó y tomó el auricular para contestar la llamada.

-Diga –le escucharon hablar-. Sí, Saotome al habla –dijo con seriedad-, ¿está segura?... de inmediato vamos para allá.

En menos de treinta segundos dejó el auricular y tomó su chaqueta, al tiempo que hablaba con Hansuke.

-Debemos irnos, rápido –indicó apresuradamente mientras buscaba las llaves del automóvil en el cajón del escritorio-. Akane, no te muevas de aquí, puede que necesitemos tu apoyo.

-¿Qué pasó?

-Llamaron de la central de emergencias, una pareja de ancianos encontró a una chica desorientada vagando por un barrio residencial no muy lejos de acá.

-¿Una chica? –inquirió su compañero.

-Cabello azulado, descalza y vestida con una túnica blanca.

-¡Rayos!

-Llamaremos a Tanaka desde el automóvil, debemos traer a la chica para interrogarla antes que tenga contacto con alguien más.

Ambos salieron corriendo del lugar, dejando a una sorprendida joven de azules cabellos atrás. Akane se recostó en el respaldo de la silla, si efectivamente la chica era una víctima que había sobrevivido al ataque del o los asesinos, todo daba un vuelco. Minutos después vio salir al señor Tanaka a toda velocidad desde su oficina rumbo a la salida; suspiró y tomó el dragón rojo en sus manos para calmar sus nervios mientras esperaba noticias de sus compañeros ya que en ese momento no tenía ánimos de hacer nada más. Aproximadamente cuarenta minutos después, sintió la presencia de alguien a su espalda por lo que volteó de inmediato en la silla sólo para ver que Hansuke se acercaba a su lado.

-Acompáñame por favor, Akane.

-¿Dónde?

-Abajo –dijo con una seriedad que la chica jamás había tenido oportunidad de presenciar en el siempre risueño joven-. Ranma se encuentra con la joven y Tanaka se quedó entrevistando a la pareja de ancianos que la encontró.

-¿Cómo está ella? –preguntó poniéndose de pie al tiempo que dejaba sobre el escritorio la figura del dragón.

-Aterrada y un poco ida, creemos que puede ser por algún tipo de droga o por el shock. Se niega a hablar con nosotros, por eso Ranma piensa que contigo, al ser mujer, puede tener otra reacción –dijo avanzando seguido por Akane.

Se dirigieron al lugar en donde tenían a la chica con rapidez y sin emitir una palabra. Si la chica se encontraba en las condiciones que Hansuke había relatado, ella debía tratarla con sumo cuidado para ganar su confianza y lograr que relatara lo que más recordara de la experiencia vivida. Al llegar, vio que el lugar en donde tenían a la chica era una sala pequeña, con muy poca luz, casi sin mobiliario y muy poco acogedora. Frunció el ceño porque ese lugar parecía una sala de interrogatorio y efectivamente eso es lo que era, así que se acercó a su ex prometido para susurrarle antes de acercarse a la chica, quien se encontraba sentada en una incómoda silla de metal, con sus pies calzados con un par de zapatos deportivos blancos, cubriendo sus hombros con una chaqueta de la policía y con sus piernas arropadas por una manta gris.

-¿No podemos ir a una sala más agradable?, acá dudo mucho que ella quiera hablar con confianza porque parece que la estuvieran interrogando por cometer un delito.

-Pero éstas son las salas que se ocupan para…

-Ranma, sé de lo que hablo, debemos ganar su confianza y contenerla. ¿Una oficina, quizá? –lo vio asentir en silencio y acercarse a Hansuke para hablarle en voz baja.

Ella se acercó lentamente a la muchacha y se arrodilló a su lado. La chica sollozaba quedamente con la cabeza gacha, aferrándose a la manta gris que cubría sus piernas. Sus largos cabellos azulados caían en cascada sobre su rostro y temblaba levemente.

-¿Tienes frío? –preguntó Akane en un susurro. La vio sobresaltarse y luego negar con un rápido movimiento de cabeza-. Mi nombre es Akane y pronto saldremos de este sitio para conversar tranquilamente en un lugar más cómodo –continuó diciendo con un dulce tono de voz al tiempo que acariciaba el brazo desnudo que tenía la chica sobre sus piernas-. Sé que estás asustada y que lo que viviste debió ser horroroso, pero nosotros sólo queremos ayudarte.

-¿Eres… policía? –la escuchó preguntar.

-No, soy psicóloga de profesión y puedo ayudarte. Todos quienes nos encontramos acá podemos ayudarte, sólo tienes que confiar en nosotros.

La vio asentir levemente con un movimiento de cabeza al tiempo que Ranma se acercaba a ella y le indicaba que se desplazaran a otra habitación. Akane ayudó a la muchacha a ponerse en pie y la condujo sonriéndole amablemente hacia donde su ex prometido les indicaba. Ingresaron a una espaciosa oficina, con un gran ventanal que daba a un jardín interior. Había un escritorio con muchos documentos sobre él, pero Ranma les indicó un lugar en donde había dos pequeños sillones y una mesita en el centro. Akane hizo que la chica ocupara uno de los sillones y ella se arrodilló a su lado.

-¿Quieres un vaso de agua? –preguntó, a lo que la muchacha negó suavemente-. Bien, ya te dije mi nombre, soy Akane. Él es Ranma y su compañero se llama Hansuke. ¿Tú cómo te llamas?

-Tomoko, es Ueda Tomoko.

-Bien, Tomoko, ellos sí son policías y están aquí para ayudarte. ¿Sabes por qué estás aquí? –la chica asintió en silencio-. ¿Qué edad tienes?

-Veinte.

-Ahora necesito que me hagas un favor y respondas a las preguntas que te harán estas personas –dijo Akane tomándola de las manos-. Debes ser valiente y responder lo más claramente posible a las preguntas porque así podremos ayudarte a ti y también a otras chicas, ¿de acuerdo?

-Sí.

Akane asintió e hizo una seña para que Ranma y Hansuke se acercaran hasta donde estaban, ellos lo hicieron y comenzaron con el interrogatorio.

-Sabemos que fuiste atacada y secuestrada por alguien por el atuendo que vistes –comenzó diciendo Ranma-. ¿Dónde y cuándo fue?

-Anoche –contestó la chica con un hilo de voz-. Venía de casa de mi madre, tuvimos una fuerte discusión y en vez de quedarme en su casa como había planeado, me fui dispuesta a llegar a mi apartamento, creo que eran cerca de las doce de la noche cuando él… cuando él me atacó.

-Él –dijo Hansuke-. ¿Estaba solo?

-Sí. No lo vi hasta que se plantó frente a mí. Era un hombre alto y corpulento, pero sólo pude ver sus ojos oscuros mirándome fijamente. Vestía totalmente de negro y llevaba un sombrero de ala ancha… nunca había visto a alguien usar uno, sólo en películas.

-¿Dónde te abordó?, ¿hizo o dijo algo?

-Fue a unas cuadras de la casa de mi madre. Es un barrio solitario y un poco… peligroso, lo sé, pero yo estaba tan enojada con ella que… no pensé en nada más que en salir de ahí. A las pocas cuadras, el tipo estaba frente a mí. No sé de dónde salió o cómo lo hizo para que yo no notara su presencia antes y cuando lo vi, simplemente sonrió y puso algo sobre mi nariz y boca, algo suave pero con un fuerte aroma… no recuerdo nada más. Luego de eso desperté en un lugar extraño, era una habitación iluminada con luz artificial. Sólo pude distinguir un techo blanco y unas voces masculinas que parecían discutir. Supongo que se dieron cuenta de que yo había despertado porque de inmediato vi sobre mí una mano enguantada que puso nuevamente algo sobre mi boca y nariz, y luego ya no pude ver nada más hasta que desperté cerca de la casa de los ancianos que me ayudaron.

-Voces masculinas –dijo Ranma-, ¿pudiste escuchar de qué hablaban?

-Me parece haber escuchado algo sobre el cabello, pero no estoy segura porque desperté muy aturdida. De lo que sí estoy segura es que eran dos hombres y uno de ellos parecía estar muy enojado y reclamarle al otro a los gritos.

-¿Algo sobre el cabello? –preguntó Hansuke a nadie en particular.

-¿Recuerdas cómo llegaste a la casa de esos ancianos? –preguntó Ranma.

-Recuerdo que desperté en un parque totalmente desconocido para mí. Me dolía mucho la cabeza, tenía sed y me sentía débil y mareada. Vi que había una casa cerca de ese lugar que nunca había frecuentado y me deslicé como pude hacia ella. Golpeé la puerta y la anciana abrió, se sorprendió mucho al verme, me prestaron ayuda y dejaron que me quedara en su casa.

-¿A qué hora llamaste a su puerta?

-No lo sé exactamente pero debe haber sido como a las ocho o nueve de la mañana.

-La llamada a emergencias la hicieron a las nueve veinte, coincide con los tiempos pero debemos confirmarlo con los ancianos –acotó Ranma dirigiéndose a su compañero.

-Sí, es lo que estaba pensando –contestó el joven de castaños cabellos para luego enfocar su mirada en la muchacha-. Quizá te parezca una pregunta inapropiada o incluso atrevida, pero créeme que es importantísima –ella lo miró atentamente-. ¿Has tenido relaciones sexuales con alguien?

La vieron sonrojarse muchísimo y esconder la mirada, totalmente azorada por la pregunta que acababa de hacerle Hansuke. Akane volvió a tomarla de la mano y se acercó un poco más a ella.

-No te avergüences –dijo en un susurro-, es importante que contestes con sinceridad, nadie aquí te juzgará.

La chica exhaló un suspiro y pareció encogerse antes de contestar.

-Sí –dijo de forma titubeante-, tuve un novio hace un año y bueno… yo… es en parte el por qué me fui de casa de mi madre, ella nos descubrió y me echó de su casa porque considera que soy una libertina –terminó de decir en un sollozo.

-Pues puedes decirle a tu madre que fue justamente eso lo que te salvó la vida –dijo Hansuke cruzándose de brazos.

-Eso –dijo Ranma acercándose a la chica para tomar un mechón de su cabello-, y también esto –terminó de decir indicando el mechón que sostenía en su mano-. ¿Desde cuándo te tinturas el cabello?

Hansuke y Akane lo observaron con sorpresa, pero era cierto, si alguien se fijaba bien en la cabellera de la muchacha podía descubrir por su raíz que el color de su cabello no era su tinte natural.

-Desde los diecisiete. Nunca me gustaron mis cabellos castaños y decidí cambiarme el color.

-Hablaban sobre cabellos –indicó Ranma mirando significativamente a su compañero-. Otro indicio de que el tipo es muy obsesivo con sus propias reglas. Descubrió que Tomoka no cumplía con dos de sus condiciones y la liberó.

-Pero si son dos…

-Creo que por el momento debemos dejarlo hasta aquí –interrumpió Ranma haciéndole una seña a su amigo-. Se ve que estás muy cansada y la experiencia que tuviste no fue nada agradable, así que quizá mañana, cuando hayas descansado volveremos a entrevistarte. Con lo que tenemos ahora ya podemos comenzar a trabajar.

-Llamaremos a tu madre para que venga a recogerte si nos das su contacto –dijo Hansuke.

-No puedo regresar con ella –dijo la chica totalmente acongojada-. Ella me culpará de todo lo que me pasó y será horrible.

-¿Tu padre, quizá? –aventuró Ranma.

-Papá murió cuando yo tenía diez años.

-Lo siento –dijo Hansuke viendo como la muchacha se encogía de hombros ante sus palabras-. ¿Vives con alguien?

-Vivo sola pero, tengo una tía que es como si fuera mi verdadera mamá. El problema es que mi apartamento es muy pequeño para que se quede conmigo y no puedo ir a su casa porque su esposo no me soporta.

-La llamaremos y encontraremos una solución –dijo Ranma-. Desde ahora eres nuestro testigo protegido y eso quiere decir que te brindaremos la ayuda que necesitas por lo menos hasta que te encuentres mejor.

-¿Crees que si vieras al sujeto que te atacó, le reconocerías? –preguntó Hansuke.

-Si lo viera con la vestimenta que utilizó, supongo que sí.

-Bien, por ahora no podrás salir fuera del país y tampoco es conveniente que salgas de casa por lo menos en unos días. Habrá muchos periodistas que querrán hablar contigo para saber cómo sobreviviste y no conviene que le demos de comer a esos buitres, al menos no todavía. Llamaremos a tu tía y les proporcionaremos un lugar en donde podrán quedarse por unos días. Volveremos a entrevistarte mañana porque puede que recuerdes algo más. También te entregaremos los resultados de los exámenes que te hicieron porque sin duda te durmieron con alguna sustancia para trasladarte de un lugar a otro. Ahora permanecerás aquí hasta que nos contactemos con tu tía, ¿de acuerdo? Fukuda, puedes comenzar.

-Sí -dijo el aludido sacando su teléfono y pasándoselo a la muchacha-. Digita el número telefónico de tu tía, por favor. Yo la llamaré.

La chica hizo lo que le pedían y devolvió el aparato.

-Te dejaremos aquí hasta que podamos trasladarte al lugar seguro en donde permanecerás.

-¿Sola? –se inquietó al ver que los tres estaban dispuestos a dirigirse a la salida.

-Puedo quedarme con ella, Ranma –indicó Akane observando con compasión a la chica asustada-. Si no es inconveniente, puedo hacerle compañía hasta que traigan a su familiar.

-Está bien, creo que será lo mejor.

Akane se acercó a la muchacha y posó su mano en su hombro pero de inmediato la alejó al escuchar el gemido de dolor que escapó de los labios de la chica.

-¿Qué pasó? –inquirió Ranma.

-Sentí un pinchazo y… -la muchacha se interrumpió al tocar con sus dedos algo metálico al interior de la túnica que vestía-. Hay algo enganchado y me pinchó.

-Déjame ver –dijo Akane acercándose a ella para voltear el cuello de la túnica en donde se veía un pequeño alfiler que tenía enganchado un trozo de papel-. ¿Qué es esto? –expuso mostrando el trozo de papel a sus dos compañeros.

-No lo toques –indicó Ranma para luego sacar del interior de su chaqueta un par de guantes de látex y cubrir sus manos con ellos. Luego se acercó a la muchacha y retiró con cuidado el alfiler que enganchaba el papel a la túnica. Lo abrió con cuidado y maldijo en voz alta asustando a los demás-. ¡Maldito bastardo!

-¿Qué hay en ese papel? –preguntó Hansuke acercándose a su compañero.

-Léelo tú mismo.

El joven comenzó a leer en alta voz la nota mecanografiada que Ranma mantenía extendida en su mano enguantada.

-"En una noche sin luna me buscarás, pero no me encontrarás; en una mañana lúgubre lo volverás a intentar, sin embargo, fracasarás; en una tarde nublada insistirás, y de seguro desistirás… el juego comenzó desde mucho antes que te vieras envuelto en él, pero mi recomendación es que no insistas porque no me atraparás, ni siquiera si volvieras a ser el gran artista marcial que dejaste atrás para convertirte en lo que ahora eres: un pobre y desdichado policía de la nación, podrás encontrarme. Sólo tendrás una oportunidad de ver quién soy, pero sólo yo sé cuándo te la regalaré. Te saludo desde la oscuridad, joven policía." -Hansuke levantó la vista y escrutó el rostro irritado de su compañero-. Te conoce -indicó-, ese hijo de puta te conoce.

-Puede que me conozca o puede que sólo haya averiguado cosas de mi pasado, pero, me está desafiando.

-Quiere que tú lo encuentres -musitó Akane con voz temblorosa-, y si no lo haces, seguirá matando hasta mostrarse, pero sólo ante ti, Ranma.

-¿Sigo en peligro? -escucharon a la muchacha. Los tres habían olvidado por completo su presencia en el lugar.

-No, claro que no -indicó Akane con una sonrisa que pretendía ser tranquilizadora-. Si te dejaron libre es porque no quisieron hacerte daño y no volverán a buscarte.

-¿Estás segura?

-Completamente.

-Bien, Akane se quedará contigo hasta que tu tía pueda venir a recogerte -dijo Ranma fingiendo total normalidad-. Fukuda, tú te encargarás de contactar a su acompañante y de coordinar para conseguir un lugar seguro en donde puedan quedarse. Yo llevaré esta nota para que la analicen y si tenemos algo de suerte puede que encontremos huellas o algo que nos indique quién la escribió. Cuando termines con todo y te asegures que Tomoka se encuentra bien y a resguardo, búscame en la oficina de Tanaka.

-Sí -contestó Hansuke saliendo presurosamente del lugar en donde se encontraban.

-Akane, cualquier cosa que necesite nuestra testigo házmelo saber y se le otorgará. Y tú jovencita, pierde cuidado porque desde ahora te protegeremos. Cuando te lleven al lugar en donde te quedarás, no podrás salir, pero prometo que será sólo por un tiempo.

-Creo que aunque quisiera no podría salir por ahí sin sentirme aterrorizada. No te preocupes, haré todo lo que me pidan.

-Por el momento ya has hecho mucho, así que mañana continuaremos con la entrevista para conocer más detalles que pudieras haber recordado, ¿de acuerdo? -la vio asentir en silencio-. Nos vemos.

Ranma salió de la habitación dejando a las dos mujeres atrás. Lo cierto es que ahora tenía muchas cosas en la mente y debía poner orden a todo para seguir un hilo conductor. Cierto que seguramente él o los asesinos habían soltado a la chica porque se habían percatado que no cumplía con todos los requisitos ya que ella había reconocido que no era virgen y además estaba el asunto del cabello, pero ¿por qué dejar esa nota desafiándole directamente a él?, ¿realmente se trataba de alguien que lo conocía o era alguna fatal coincidencia? Hansuke también practicaba las artes marciales, pero él siempre le había dicho que no había sostenido duelos con nadie que no fueran sus compañeros de entrenamiento o sus maestros. Debía enfocarse en tratar de descubrir al asesino y debía empezar por esa nota. Con un poco de suerte podrían averiguar algo más a través de ella, pero no se hacía ilusiones pues hasta el momento el bastardo había demostrado ser extremadamente cuidadoso y no dejaba ningún rastro para seguirle. Por otro lado, estaban los ancianos a los que Tanaka ya debía haber terminado de entrevistar y debían compartir y cotejar información. En fin, sería una tarde y acaso días muy agitados porque al parecer por fin estaban acercándose a algo.

Esa tarde compartieron información no sólo con Tanka, sino que también tuvieron que decirle todo lo que habían averiguado al superior Satō. Los ancianos habían corroborado la historia de la muchacha y las horas coincidían; el informe toxicológico realizado a la chica había arrojado que ella había sido adormecida con éter, una sustancia que sólo algunas personas podían conseguir de forma legal; Asimismo, Akane había indagado un poco más respecto al entorno familiar de la muchacha cuando habían permanecido a solas, enterándose que ella había llevado una vida tranquila y aparentemente feliz hasta los diez años, cuando su padre había muerto dejándolas a ella y a su madre en la más absoluta desesperación. Cuando su padre había muerto, su madre había caído en un profundo estado depresivo y había encontrado consuelo en el alcohol, abandonado a su pequeña hija a su suerte pues ya no se encontraba en condiciones ni físicas ni mentales para cuidar de ella. Tomoka había sobrevivido al lado de su madre pasando necesidades y carencias durante un año aproximadamente, hasta que su tía, al percatarse del total abandono en el que vivía la chica la había convencido para irse con ella. Su tía no tenía hijos por lo que ella se convirtió en lo más cercano a una; ambas se querían y se ayudaban, y vivieron en armonía hasta que ella había cumplido los diecisiete, porque fue en aquella época que el esposo de su tía comenzó a rechazarla al ver que la muchacha se estaba transformando en una chica rebelde, según su apreciación. Con su madre tenía contacto esporádico, pero decidió volver a su lado cuando la situación en la casa de su tía se volvió insostenible, llegando a tornarse violenta pues el esposo de la buena mujer se tomó la atribución de corregir a golpes el comportamiento impúdico que él veía en su sobrina; por supuesto, ella no se dejó aplastar por un hombre que, si bien era el esposo de su querida tía, no tenía ningún vínculo sanguíneo con ella. Sólo una vez soportó la golpiza que el hombre le dio, porque de inmediato tomó sus cosas y volvió a casa de su madre. Allí permaneció durante dos años, discutiendo por uno u otro motivo casi a diario con su madre, recriminándose mutuamente por su actuar en el pasado y soportando el trato ofensivo y abusivo de su madre, hasta que ella la había echado de la casa y la muchacha simplemente se había ido. Para ese entonces ya contaba con un trabajo, un par de buenas amigas que le dieron cobijo en su apartamento y una beca universitaria que cubría casi todos sus gastos en la universidad. Siguió visitando a su madre esporádicamente y encontrándose con su tía en lugares neutrales al tiempo que cursaba su segundo año en la carrera de ingeniería. Todo iba bien porque se había convertido en una chica autosuficiente, muy sociable y con verdadero amor por la vida… hasta que se había transformado en el objetivo de aquel asesino y ahora se encontraba verdaderamente aterrada, porque se había percatado que, de un momento a otro, su vida podía dar un vuelco en ciento ochenta grados y de convertirse en una chica con problemas familiares pero feliz, podía haberse convertido en una joven muerta… la cuarta víctima de un asesino serial. ¿Por qué el tipo la había rechazado?, no lo sabía, pero a esas alturas poco importaba, porque estaba viva y podía decir que la vida le había regalado una segunda oportunidad.

Las horas pasaron y cuando Akane se fue a su casa en compañía de Hansuke, Ranma seguía en su escritorio, haciendo anotaciones en sus libretas, tecleando palabras en el ordenador, leyendo documentos e informes, viendo fotografías del lugar en donde habían encontrado a la chica y reflexionando, sobre todo reflexionando en lo que había sucedido ese día. Akane lo observó sentado tras su escritorio, con un montón de papeles y documentos en desorden sobre la superficie, mordisqueando una lapicera y totalmente concentrado en la lectura de un documento; quiso despedirse de él y esbozó un escueto "nos vemos mañana" que fue totalmente ignorado por su ex prometido. La joven de azulados cabellos suspiró y avanzó cabizbaja en compañía de Hansuke.

-No lo tomes personal, él es así -comentó-. Ahora conoces su lado trabajólico; seguramente esta noche no descansará y ni siquiera irá a su casa, es probable que duerma un par de horas sobre su escritorio para seguir trabajando en este caso.

-¿Se le permite hacer eso?

-No es lo recomendable, pero tampoco se lo impedirán. Akane, él es muy bueno en lo que hace y es justamente su forma de trabajar lo que lo hace ser bueno. Y ahora tiene otro aliciente.

-La nota que encontramos.

-Lo tomará como un desafío personal -asintió Hansuke.

-¿Crees que él… crees que el asesino quiera hacerle daño, que se encuentre en peligro?

-No. Por mi experiencia, el asesino sólo está jugando al desafiarlo directamente, pero nunca he visto a Ranma rechazar un desafío y te aseguro que ésta no será la primera vez.

Akane no contestó, siguió avanzando en silencio y permaneció sumida en sus propios pensamientos hasta que Hansuke la dejó en la puerta de su casa. Bajó del automóvil e hizo un gesto de despedida con una de sus manos, luego ingresó a su hogar y se quedó de pie tras el portón de entrada, escuchando el motor del automóvil rugir y alejarse por las estrechas calles. Enfocó su vista en el cielo ya totalmente oscuro y se hizo una promesa: ayudaría en todo lo que pudiera a Ranma a descubrir al asesino; sus problemas personales y sus intenciones de recomponer las cosas con su ex prometido lamentablemente tendrían que esperar.

A la mañana siguiente se levantó temprano como era ya habitual porque quería llegar rápido a las oficinas de la policía, sin embargo, cuando se disponía a sentarse a la mesa para compartir el desayuno familiar se detuvo en el umbral de la puerta pues lo que mostraba la imagen del televisor encendido frente a ella llamó poderosamente su atención. En la pantalla aparecía un hombre delgado, de cabellos negros y cortos, muy bien vestido y con un micrófono cerca de sus labios; ella puso atención a lo que estaba diciendo aquel periodista al tiempo que leía la huincha informativa que aparecía en el sector bajo de la pantalla en donde se podía leer: "Pareja de ancianos encuentra con vida a presunta víctima de asesino serial de Tokio"

-Diablos -musitó ganándose de inmediato la atención de las cuatro personas que se encontraban sentadas a la mesa: sus dos hermanas, su cuñado y su padre.

-Akane, buenos días -saludó Kasumi.

-Buenos… buenos días -respondió la joven sentándose a la mesa-. ¿Qué sucedió? -preguntó fingiendo desconocimiento.

-Descubrieron el secreto mejor guardado por la policía -indicó Nabiki llevándose una taza de humeante té a los labios-. Dicen que ayer una pareja de ancianos solicitó ayuda porque habían encontrado a una chica drogada en las afueras de su domicilio. Entrevistaron a los ancianos y dicen que tanto las ropas como las características físicas de la chica coinciden con la de las tres muchachas asesinadas de hace unas semanas.

-No estaba drogada y tampoco la encontraron ellos, fue la chica la que les pidió ayuda -pensó Akane llevándose un bocado a los labios-. Ahora entiendo por qué Ranma le pidió a la chica que no saliera, la noticia se tergiversará mucho más si los periodistas encuentran a la muchacha.

-Todos los canales están esperando las declaraciones del fiscal -comentó su cuñado-. De seguro le increparán por ocultarle información a la ciudadanía.

-No creo que estén ocultando información, es sólo que no es seguro para la víctima decirla por los medios -dijo Akane, ganándose la mirada cuestionadora de toda su familia.

-¿Tú sabes algo acerca de este caso? -inquirió Nabiki-. ¿Es éste el caso en el cual estás asesorando a la policía?

-No -contestó rápidamente su hermana menor tratando de ocultar su nerviosismo-, claro que no, pero he escuchado comentarios. Es inevitable trabajando en un lugar como ese.

-Sí, debe ser así –comentó Nabiki observando inquisitivamente a su hermana menor, casi como si quisiera leerle el pensamiento.

-En el periódico dicen que la policía oculta información a petición del fiscal –comentó el señor Tendo-. Dicen que ya tienen sospechosos en el caso y que no quieren decirlo porque la ciudadanía entraría en pánico, pero la ciudadanía ya está aterrada con lo que está pasando.

-Si supieran cómo son las cosas realmente y a qué tipo de asesino se está enfrentando la policía, no creerían las cosas que publica la prensa –pensó la chica de azulados cabellos al escuchar a su padre.

-Yo creo que esto se les fue de las manos –dijo el esposo de Kasumi ganándose una mirada reprobadora de su cuñada-. Creo que la policía no estaba preparada para enfrentarse a un asesino serial y simplemente se encuentran dando palos a ciegas. Perdóname Akane, sé que estás colaborando con ellos pero debes reconocer que con tres víctimas en corto tiempo y una cuarta que escapó milagrosamente, da para pensar que ellos no están haciendo bien su trabajo.

-Ella no escapó, la dejaron ir porque no cumplía con los requisitos que busca el asesino en sus víctimas, idiota –pensó la aludida.

-Hay algo que me preocupa –dijo Kasumi de pronto-. Desde que estás colaborando con ellos sé que vienen a dejarte todas las tardes, a veces muy tarde para mi gusto, sin embargo, no he visto que te resguarden por la mañana, Akane, y eso me preocupa.

-No lo hacen porque a pesar de poseer algunas de las características de las chicas asesinadas, yo no cumplo con todas ellas y eventualmente el asesino me dejaría libre como lo hizo con esa chica ayer. Además, el tipo ese ataca de noche.

-¿Estás segura de eso, hija?

-Completamente segura.

-Quiere decir que sí conoces detalles sobre ese caso policial –dijo Nabiki de forma sagaz logrando que su hermana menor esquivara su penetrante mirada concentrándose en sus alimentos-. ¿Conoces a los policías que llevan ese caso, Akane?

-Sólo… sólo de vista –mintió-. Si supieran que uno de ellos hasta vivió con nosotros

-Vaya, pensé que podríamos enterarnos de más detalles. Yo en tu lugar ya me hubiera acercado a ellos y les hubiera sonsacado información.

-No me cabe la menor duda –comentó Akane.

-Pues a mí me sigue pareciendo que son unos incompetentes –indicó su cuñado con un tono de voz totalmente displicente-. Con toda la tecnología que contamos en el país y los métodos cada vez más avanzados de investigación, ya deberían tener al menos a algún sospechoso, a menos que sea cierto que están escondiendo información y si me preguntan, yo creo en lo que dicen los periodistas.

-Pienso como tú –asintió el padre de Akane.

-Ustedes no tienen idea –murmuró la joven de azulados cabellos, enfocando su mirada iracunda en los dos hombres sentados a la mesa-, no saben lo complicado que es este caso en particular y creen lo que se inventa un montón de periodistas que tampoco tienen demasiada información.

-Entonces, sí sabes algo que nosotros no –afirmó su hermana.

Akane la observó aturdida por un momento. Se había molestado tanto con los comentarios que había escuchado que había estado a punto de delatarse ante su astuta hermana. Suspiró y bajó la mirada, quizá sería prudente darles un poco de información, así que decidió aventurar una respuesta que no la comprometiera.

-Sólo puedo decirles que el equipo que se encuentra a cargo de la investigación está realizando grandes esfuerzos para descubrir a quien está detrás de esas muertes, el problema es que se enfrentan a alguien que es extremadamente cuidadoso y hasta el momento no ha dejado casi ninguna pista. La investigación es de carácter reservado, así que dudo mucho que todos esos periodistas tengan alguna información por parte de la policía, sólo están especulando con testimonios de los familiares de las víctimas y ahora, de ese matrimonio de ancianos, que dicho sea de paso, no encontraron a la chica, fue ella quien se acercó a pedir ayuda a su casa.

-¡Lo sabía, tú los conoces! –exclamó Nabiki dando un golpe en la superficie de la mesa-. ¿Estás segura que no te encuentras trabajando con ellos?

-Los conozco –reconoció poniéndose en pie-, pero no estoy asignada a ese caso –mintió-. Ahora, si me disculpan, debo irme porque llegaré tarde. Nos vemos después.

Dio media vuelta para salir de la habitación y escuchó las palabras de despedida que le dedicaron todos los que allí se encontraban. Cuando salió a la calle, una leve brisa la recibió meciendo sus cabellos. Suspiró, debía ser aún más cuidadosa con lo que podía y no podía decir respecto al caso en el que se encontraba asesorando a la policía porque no quería imaginar lo que diría su familia si se enteraban que la captura del asesino de esas chicas era justamente lo que le quitaba prácticamente todo su tiempo y ocupaba sus pensamientos desde hacía semanas, eso y el reencuentro con su ex prometido. ¿Qué dirían todos ellos si se enteraran que era Ranma una de las personas que se dedicaban a tratar de resolver ese difícil caso?, ¿qué dirían si ella un día les confirmara que sí, que formaba parte del equipo de investigación y que desde hacía semanas se reunía prácticamente todos los días con él?... ¿qué pensarían si ella confesara que quería recobrar su amistad recomponiendo esa relación marchita que antaño parecía tan sólida e inquebrantable? Seguramente pondrían el grito en el cielo y encontrarían una y mis razones para hacerla desistir de esa tonta idea, aunque… con lo que había sucedido el día anterior, ella misma había optado por posponer al menos por un tiempo su idea de conversar y limar asperezas con su ex prometido. Había que dedicarle toda la atención al caso, especialmente por aquella misteriosa nota en la que se dejaba entrever que el asesino conocía o estaba enterado de la pasada vida de Ranma. ¿Y si era algún cercano o alguien de su pasado que estuviera tratando de vengarse de él?, pero, de ser así, ¿cómo podía haber supuesto el asesino que sería justo Ranma quien estuviera asignado a investigar?, quizá sólo se trataba de una coincidencia o quizá el asesino era tan minucioso que había investigado la vida de su ex prometido y estaba ocupando todo eso a su favor, porque cualquiera que conociera un poco a Ranma sabía que él jamás rehuiría a un desafío y eso era justamente lo que intentaba hacer el asesino al dejar aquella nota en la indumentaria con la que había entregado a la chica el día anterior. Comenzó a caminar apresuradamente, dejaría por un tiempo sus elucubraciones a un lado y se dispondría a trabajar, tal vez y con un poco de suerte ese día pudiera ayudar en algo más que servir de contención para una chica atacada por un asesino psicópata.

Dos días después del hallazgo de la chica que había escapado de una muerte segura, las cosas no habían cambiado mucho en el departamento de policía. Ranma y Hansuke pasaban prácticamente todo el día afuera haciendo averiguaciones, indagando en los sectores que la muchacha había sindicado como los lugares en donde la habían secuestrado y donde había despertado cuando la habían soltado. Habían vuelto a realizar una ronda de entrevistas tanto con la victima superviviente, así como con las familias y amigos de las otras tres chicas que no habían corrido con la misma suerte. La mayor parte de los seres queridos de quienes habían muerto no los habían tratado de buena manera cuando habían ido a visitarles ya que sentían rabia al saber que una chica se había salvado de la muerte mientras su familiar había fallecido a manos de un asesino y no lograban aceptar que ese ser inhumano les hubiera quitado a uno de sus seres queridos mientras dejaba vivir al de otra familia. Lo que informaba la prensa tampoco ayudaba porque todo el mundo se había hecho una falsa idea de lo que realmente sucedía con la investigación y eso les daba pie a familiares y amigos de las víctimas para exigir resultados reales y oportunos, por lo que Ranma y Hansuke habían tenido que lidiar con ofuscados padres, hermanos y amigos más de una vez en aquellas visitas y aun así, la investigación parecía no avanzar.

Aquella tarde, los jóvenes policías se encontraban solos puesto que Akane ese día había tenido que ir a la universidad y no se aparecería por la oficina hasta el siguiente día. Para Ranma se había vuelto una costumbre el tenerla cerca y aunque durante los últimos días habían sido pocas las veces que habían compartido una conversación, él comenzaba a extrañar su presencia, sin embargo, sabía que debía concentrarse exclusivamente en descubrir al asesino, pero cuando tenía algún momento de descanso inevitablemente su mente lo llevaba hacia ella.

-¿Sigues pensando que es sólo un asesino? –escuchó a su compañero preguntar sacándolo de sus cavilaciones.

-Sí –contestó un tanto azorado al reconocer en su mente que en aquel momento no se encontraba pensando en el asesino, sino en una joven de azulados cabellos que lo había vuelto a hechizar-. Pienso que es sólo uno pero que recibe ayuda.

-La chica dijo que había reconocido dos voces masculinas discutiendo.

-Por eso –afirmó-. Uno debe ser el líder y el otro su cómplice o su ayudante.

-Yo creo que en realidad no te conoce, sólo está jugando una carta para tentarte.

-Puede ser –confirmó tomando una fotografía del lugar en el que había sido dejada la última chica cerca de la casa de los ancianos-. ¿Te han dicho algo los pájaros que anidan en el crisantemo escarlata?

Para Ranma no pasó desapercibida la tensión que se apoderó tanto del rostro como del cuerpo de su amigo. Hansuke tragó saliva y mordió su labio inferior antes de comenzar a hablar.

-Respecto a eso…

-¿Qué, se aburrieron y se fueron?

-No, sabes que no lo harían –dijo de forma titubeante-. Se están turnando día y noche, pero… iba a decírtelo esta mañana pero no lo encontré demasiado trascendente y además, sé que no te gustará lo que Mori me confirmó en su último reporte.

-No me gustará –repitió Ranma apoyándose sobre el escritorio-. ¿Qué es?, desembucha.

-No han descubierto nada que llame su atención, pero… vieron a alguien tratando de ingresar al lugar, anoche.

-¿Quién, algún sospechoso?

-¿Recuerdas al amigo con el que se encontró Akane la noche que fuimos a ese lugar?

-Sí, el tipo fornido –confirmó Ranma frunciendo el ceño-. ¿Él fue nuevamente a ese local, en menos de una semana?

-Lo vieron anoche intentando ingresar con unos amigos, cuatro mujeres y un hombre, para ser exactos, pero al parecer el lugar estaba lleno y no pudieron entrar. Se fueron a otro local cercano.

-El tipo es un bohemio –dijo Ranma encogiéndose de hombros-, se le nota en los rasgos. ¿Sabes si la chica de cabellos azulados que lo acompañaba ese día era una de sus acompañantes?

-No, según Mori fue con otro grupo de amigos y entre ellos… estaba Akane.

Ya estaba, lo había dicho y había cerrado rápidamente los ojos, esperando el grito que seguramente daría su amigo, sin embargo, se quedó esperando en vano porque ese grito jamás llegó a sus oídos. Al abrir los ojos se percató que Ranma se encontraba muy serio y su semblante había adquirido una palidez que muy pocas veces le había visto. Eso no era bueno, eso no era para nada bueno.

-Ranma…

-Me prometió que no lo haría, me prometió que no volvería nunca más a ese lugar porque… -se interrumpió y estampó su puño sobre el escritorio-. ¡Tonta marimacho!, ¡le pedí en todos los tonos que no se expusiera!

-Quizá no era su intención, Ranma.

-¿Qué no era su intención?, ¿irías a un lugar con tus amigos sin saber adónde te llevan?

-Tal vez.

-¡Hansuke, la conozco!, ¡ella sabía perfectamente adonde irían y estoy seguro que quiso volver para intentar encontrar al bastardo!

-Pero dijo que no volvería a arriesgarse.

-Lo dijo, pero Akane es tan cabezota que te aseguro que cuando la invitaron a ese lugar, no lo pensó demasiado y se expuso nuevamente como señuelo sin medir las consecuencias.

-¿Qué harás? –cuestionó cuando lo vio ponerse en pie.

-Iré a buscarla para que me explique por qué lo hizo, por qué no cumplió su promesa. Y tú me harás un favor, quiero que investigues a ese tipo; quiero que averigües todo respecto a él y quiero que sea rápido.

-¿Sospechas de él o estás celoso? –cuestionó.

Ranma lo observó furibundo pero no contestó a su pregunta.

-Todo, Fukuda, quiero saber absolutamente todo de ese tipo.

-Como digas, jefe.

Esta vez, el joven de trenzados cabellos ni siquiera se molestó en regañar a su compañero por llamarlo con ese apelativo. Sacó rápidamente las llaves del automóvil, giró su cuerpo y comenzó a avanzar por el pasillo a grandes zancadas.

-¡Vuelvo pronto! –indicó a los gritos.

Su compañero se quedó pensativo viendo el monitor de su ordenador. Desde que había sabido que Akane trabajaría con ellos se había figurado que la relación entre los ex prometidos no sería fácil de llevar, pero nunca imaginó que tendría la oportunidad de ver al siempre reservado y frío joven de la trenza protagonizar una escena de celos, porque a él no podía engañarle, a su amigo le había molestado mucho más el saber con quién había salido su ex prometida que enterarse de dónde había ido. Suspiró y movió el mouse para comenzar a realizar el encargo que le habían hecho, quizá así podría despejar un poco su embotada cabeza pensando en otra cosa. Esperaba no encontrar nada raro sobre ese muchacho extranjero… ¿cómo lo había nombrado Akane?, ¿Barnie?... en fin, de alguna manera encontraría la forma de buscar información sobre él, sólo esperaba tener pruebas concretas de la integridad del tipo ese o su compañero ahora tendría más de un motivo para hostigarle.

Entretanto, un ofuscado policía de trenzados y negros cabellos se dirigía raudo hacia un lugar al cual había jurado no volver a pisar nunca más, pero se sentía tan enojado y engañado, que había hecho a un lado todas sus aprensiones y nada más encender el automóvil había tomado la decisión drástica de ir a buscarla a su casa. ¡Cómo había sido tan necia esa torpe e imprudente chica!, ¡y cómo se dejaba embaucar por un tipo que a todas luces no tenía buenas intenciones con ella!, salvo que… No, el tipo ese no era del gusto de Akane, ¿o sí? Estampó un golpe con la palma de su mano en el manubrio y siguió su rumbo hacia Nerima. Debía encararla y debía hacerlo ya o moriría de un ataque de furia.

Le molestaba mucho el que su ex prometida se hubiera expuesto una vez más al ir a ese lugar, sin protección, incumpliendo su promesa y aparentemente sin confiar en él para decirle lo que iba a hacer, pero indudablemente le molestaba muchísimo más el saber que había ido con ese tipo. Aquel tipo que se había comportado tan confianzudamente con Akane esa noche, porque él no olvidaba que al despedirse, el idiota se había atrevido a rozar la delicada mano de la chica en un gesto íntimo que le revolvió el estómago y ahora… Si se enteraba que ese tipo era del interés de su ex prometida todo cambiaba, porque los planes para recuperar esa resquebrajada relación se irían al basurero… así como sus propios sentimientos. Algo parecido a un gruñido escapó de lo más profundo de su ser y luego suspiró; debía calmarse y alejar esos pensamientos de su mente o enloquecería, porque esa conocida sensación de ahogo y desesperación, mezclada con el malestar que se instalaba en la boca de su estómago cada vez que ella era cortejada por otro chico había vuelto intempestivamente y le quemaba, ¡por todos los dioses cómo quemaba sus entrañas!

Intentó serenarse cuando la luz roja de un semáforo logró que se detuviera, inspiró y exhalo profundamente y para cuando la luz cambió a verde ya se sentía un poco más tranquilo, y entonces decidió que lo mejor sería encararla pero sólo por el asunto de haberse presentado en ese lugar a sabiendas que podía haber un asesino rondando. Lo del tipo lo dejaría pasar, después de todo, él ya no era nadie para cuestionarla porque ella ni siquiera lo consideraba un amigo.

Pronto llegó al barrio que había dejado atrás hacía unos años. Casi nada había cambiado en el entorno del pintoresco barrio residencial. Las estrechas calles, las casas, los locales comerciales y todo el entorno lograron que muchos recuerdos le azotaran de pronto. De inmediato volvió a sentir esa molesta sensación de ira al acordarse del por qué estaba ahí e hizo a un lado los recuerdos para estacionar el automóvil cerca de la casona. Se bajó del vehículo dando un portazo tras de sí, y avanzó rápidamente hasta quedar frente al gran portón de madera del lugar que algún día había llegado a considerar su hogar.

¿Hacía cuánto tiempo no visitaba ese lugar? Avanzó unos cuantos pasos más considerando abrir aquel portón para anunciarse, pero se detuvo de improviso, como si una fuerza invisible le impidiera el paso. Apretó los puños y observó la extensa pared que separaba la casona de la calle, entonces pensó seriamente si debía llamar a la puerta como lo haría cualquier persona, pero descartó de inmediato esa idea; los habitantes de aquella casa no lo esperaban y ni siquiera imaginaban que él podía hacerles una visita. Seguramente harían preguntas que él no estaba dispuesto a contestar, le increparían y gritarían por irse de un momento a otro sin volver jamás. No, la situación no estaba para perder el tiempo dando explicaciones o escuchando sermones que le quitarían minutos valiosos, así que observó hacia ambos lados de la calle y como no viera a nadie cerca, se elevó de un salto para aterrizar pulcramente sobre el muro, de ahí, tres saltos le bastaron para llegar al tejado de la casona en donde tantas y tantas veces había estado en el pasado. Suspiró, no era bueno rememorar aquellos días en ese instante; se había arriesgado a ir a Nerima por una única razón y eso es lo que haría, así que sacó su teléfono y buscó un contacto que había agregado hacía poco pero al cual nunca había llamado; espero con impaciencia hasta que del otro lado contestó una dulce voz que él conocía muy bien.

-¿Dónde estás? –exigió sin saludar. Intuyó la sorpresa en la voz de su ex prometida al contestar-. Necesito hablar contigo, ¿sigues ocupando la misma habitación? –preguntó al escuchar que ella decía que se encontraba en su casa-. Entonces sube, te esperaré en tu cuarto.

No le dio tiempo para protestar porque cortó la llamada y se descolgó del tejado, abriendo la ventana de la habitación de su ex prometida con facilidad, como tantas veces lo había hecho en el pasado. Observó el lugar con nostalgia, miles, millones de recuerdos acudieron a su mente vertiginosamente, haciéndolo dudar por un momento de si se encontraba en el presente o se había transportado al pasado… un pasado no exento de problemas pero indudablemente más feliz.

La puerta se abrió de golpe sacándolo de sus cavilaciones y cuando sus ojos se enfocaron en ella, la ira e impotencia volvieron a dominarlo. Ella lo miraba con incredulidad y al cerrar la puerta tras de sí se acercó rauda hacia donde él permanecía de pie, con el ceño profundamente fruncido, los brazos rígidos a los costados y las manos crispadas.

-¿Qué haces aquí? –preguntó mirándolo de hito en hito-. Mi familia no sabe que trabajo contigo, no saben que nos hemos reencontrado y si alguien te ve…

-¿Por qué lo hiciste? –le interrumpió con otra pregunta.

-¿Hacer qué?

-Volviste a exponerte y esta vez sola, no había nadie contigo para protegerte.

-¿Qué?, perdona, Ranma, pero no sé de qué me estás hablando.

-No sabes de qué estoy hablando –dijo sonriendo de forma irónica al tiempo que enfocaba su vista en el suelo-. Ese es el problema, pensaste que no iba a saberlo y aunque hiciste una promesa, te dio lo mismo romperla, total, el estúpido policía que se preocupa por ti no iba a enterarse ¿no?, ¡pero resulta que sí me enteré!

-¿Te enteraste de qué?

-Cuando fuimos a ese lugar, mi condición para dejarte ir fue que tú no volvieras a exponerte, que no volvieras allá. Dijiste que sí, que irías sólo una vez y te prestarías como señuelo para ese asesino porque te sentías comprometida con esas chicas –dijo. Ella abrió mucho los ojos y se mordió el labio inferior, comprendiendo por fin a lo que se refería su ex prometido-. Por si no lo sabes, tenemos a dos oficiales de punto fijo. Día y noche se turnan y están allí esperando por si ven algo sospechoso y ¡oh, sorpresa!, ¿a quién crees que vieron tratando de entrar al local anoche?

-Puedo explicarlo –dijo bajando la mirada para enfocarla en sus manos entrelazadas. Cierto que había concurrido a ese lugar la noche anterior, pero ella no lo había sabido hasta que había reconocido el camino y cuando quiso protestar, sus amigos ya no se lo permitieron, obligándola a acompañarlos-. Yo no quería ir, pero…

-¡¿Y si no querías ir para qué demonios fuiste a ese lugar, sabiendo lo peligroso que es?!

-Me invitaron a celebrar el cumpleaños de una amiga. Hace mucho que no salgo con mis amigos y acepté, pero nunca me imaginé que iban a escoger justo ese lugar para la celebración –reconoció-. No quise romper mi promesa, Ranma…

-Pero la rompiste y te expusiste porque a pesar de que tenemos a un oficial rondando aquel lugar, es sólo uno. ¿Qué hubiera pasado si el bastardo hubiera decidido aparecer?

-Ni siquiera pudimos entrar, Ranma, no dramatices.

-¡Yo estoy dramatizando! Akane, hay un tipo que secuestra y mata a chicas allá afuera –dijo indicando hacia la ventana de la habitación-, es como si no estuvieras trabajando en este caso, como si no supieras del peligro al que te expones al ir a ese lugar sola y sin protección.

-No fui sola, estaba con mis amigos. Además, ya hemos discutido esto antes –dijo alzando un poco su tono de voz-. En el caso de que ese sujeto me atrape no me hará daño y lo comprobamos con la chica que acaba de soltar.

-¿Y porque liberó a una chica piensas que con todas será igual?

-Es un tipo que ha demostrado ser muy estructurado, así que sí, hará lo mismo con cualquier mujer que no cumpla con sus requerimientos.

-No puedes asegurar que siempre sea así. No puedes confiar en lo que hará un tipo como ese.

-Y tú no puedes impedirme que salga con mis amigos a divertirme.

-Tú puedes hacer lo que quieras, pero no arriesgándote a que ese bastardo te atrape.

-¿Y si me atrapa, qué? –dijo cruzándose de brazos, él la observó sorprendido- No puedo encerrarme en mi casa sólo porque hay un asesino suelto en la ciudad. Tienes razón, fue una imprudencia ir a ese lugar ayer, pero realmente quería salir con mis amigos y lo hice, por lo demás, ellos me cuidan, siempre lo han hecho.

-Claro, el tipo fornido ese te cuida ¿no?

Ella abrió mucho los ojos y lo observó con incredulidad, luego esbozó una sonrisa de medio lado antes de contestar.

-Sí, es mi amigo y me cuida –dijo tratando de ocultar cualquier rasgo de emoción en su voz-. Cuando salgo con los chicos, Barnat siempre me acompaña y me siento segura a su lado, así que no te preocupes tanto. Tú lo viste y debes saber que es un chico fuerte.

-Ya veo, entonces sí te arriesgaste a ir a ese lugar porque ibas con él.

-Te dije que no sabía que iríamos a ese lugar, de haberlo sabido les hubiera pedido que fuéramos a otro lado antes de llegar allá –dijo totalmente segura de que su ex prometido no sólo estaba allí porque ella había roto una promesa, también lo estaba porque sentía celos-. De todos modos no pasó nada, Barnat nos llevó a otro local y pasamos una noche agradable.

-¿Tú y él? –cuestionó tratando de esconder el tono ácido de sus palabras.

-No puedo creerlo –contestó ella conteniendo una sonrisa-. ¿Piensas que él y yo…?

-¡No me importa la relación que mantengas con ese estúpido sujeto!, ¡lo que realmente me importa es que te expongas y… y… que expongas mi investigación!

-¿Vuelve a ser tú investigación?

-Sí, mía de Fukuda. Recuerda que tú sólo estás colaborando porque Satō lo quiere así –dijo desdeñosamente-. Eso era todo, ahora me voy y espero que no vuelvas a exponerte así, porque ese tipo aunque tenga un físico de rugbista no podrá detener a un asesino serial.

Lo vio avanzar unos pasos en dirección a la ventana con la intención de abandonar la habitación, pero entonces las palabras que había estado conteniendo salieron a borbotones de sus labios.

-Pensé que con los años habías cambiado, Saotome –dijo logrando que él detuviera su caminar-. Habla con la verdad por una vez en tu vida y reconoce que lo que a ti te molesta es que tenga un amigo como Barnat.

-¿Y por qué tendría que molestarme eso? –cuestionó volteándose para verla de frente.

-Porque a pesar de todo lo que pasó entre nosotros, con este reencuentro volviste a verme como una responsabilidad y no soportas que alguien que no seas tú se preocupe por mí y me cuide, así como no lo soportabas cuando… cuando vivías en esta casa.

-¿Qué? –dijo acercándose unos pasos a ella-. ¿De verdad crees que eres tan interesante?

-Yo no dije eso y antes que comiences con tu perorata déjame decirte que estoy muy consciente de que tú nunca vas a sentir nada más que rencor por mí, pero aun así, te preocupas porque me ves como una persona a la que tienes que cuidar, porque eres policía y sientes la obligación de protegerme, pero yo me puedo cuidar sola y si decido salir todas las noches a divertirme, ten por seguro que lo haré acompañada.

-De ese tipo –indicó sin ocultar su fastidio.

-Sí, así que deja de controlarme y venir a mi casa a armar un escándalo.

-De verdad te gusta ese idiota –musitó más para sí que para que ella le escuchara.

-Dejaré de exponerme –concluyó ella haciendo caso omiso al último comentario de su ex prometido-. No volveré a salir de noche si con eso te quedas tranquilo, pero tú deja de cuestionarme porque pareces un novio celoso y por lo que yo sé, Ranma Saotome jamás podría sentir celos de su fea y torpe ex prometida –continuó con amargura-. Porque sigue siendo así, ¿no? Yo sólo te inspiro rencor y nadie puede sentir celos por una persona a la que se le guarda sólo resentimiento.

-No tienes idea –contestó apretando los dientes al tiempo que movía la cabeza de un lado a otro-. No tienes la más mínima idea de lo que pasa por mi mente.

-¿No?, entonces dímelo –le desafió-. Dime lo que pasa por tu mente y no te escapes como acostumbras a hacer. Dímelo para formarme una idea.

Él pareció pensar por un momento lo que debía contestar, pero finalmente relajó su cuerpo y volvió a girarse para salir de allí.

-Cobarde –murmuró Akane bajando la mirada para enfocarla en sus pies-, siempre lo fuiste y…

Lo que iba a decir murió en sus labios al verse sorprendida por dos manos que capturaron su rostro y unos labios que reclamaron los suyos en un beso brusco y demandante. La sorpresa de la chica duró sólo un par de segundos, porque de inmediato se abrazó al cuello de su ex prometido y comenzó a responder a aquella caricia que por tanto tiempo le había sido negada. Él relajó su cuerpo al comprobar que ella le correspondía sin rechazarlo; esbozó una sonrisa sobre los labios de su ex prometida y profundizó el contacto al tiempo que la atraía un poco más hacia su cuerpo bajando una de sus manos hasta su espalda baja y la otra posicionándola tras su nuca.

Para Akane fue todo muy vertiginoso, porque de pronto estaba discutiendo con él y segundos después volvía a experimentar esa sensación tan extraña de sentirse fuera de su propio cuerpo al compartir un beso con ese idiota que tenía la capacidad de hacer que su cuerpo se sintiera ingrávido entre sus brazos; el único que lograba hacer que olvidara todo a su alrededor para concentrarse única y exclusivamente en compartir aquel íntimo momento; aquel hombre que la hacía perderse en una especie de ensueño cuando estaba a su lado; aquel que sólo con un beso lograba hacer que se despojara de todos sus miedos, olvidando su pasado y apartándolo de su alma como si se fuera despojando de trozos y más trozos de ropa vieja, sintiéndose liviana y totalmente entregada a las intenciones de su acompañante.

De un momento a otro se separaron muy lentamente. Ella respiraba agitada, totalmente sonrojada y volviendo aceleradamente a una realidad que la golpeó como si hubiera recibido un mazazo en la cabeza. Permanecía inmóvil, con la cabeza gacha, envuelta en los brazos de su ex prometido, tratando de recobrar la respiración luego de haber compartido un beso con quien jamás pensó volver a hacerlo; ¿qué había ocurrido?, se suponía que él la odiaba y ahora… ¿qué pasaría ahora? Cerró los ojos asustada ante sus propias emociones, porque sabía que ese momento compartido con su ex prometido cambiaría muchas cosas, pero también porque entendía que nunca lo había odiado, simplemente había detestado su actitud y comportamiento en el pasado, pero no lo odiaba sino todo lo contrario, lo quería como nunca había querido a nadie en su vida, y el reconocerlo le generaba una mezcla de sentimientos que estaban siendo difíciles de contener en su desbocado corazón.

Él se quedó quieto, sosteniéndola en sus brazos, disfrutando de su cercanía. ¡Cuánto había añorado volver a vivir un momento así junto a ella!, porque ya no quería engañarse, aunque había jurado y perjurado que su ex prometida no le interesaba y que la detestaba, ahora tenía que reconocer que todo eso era una gran mentira, porque ella era la única que lograba que su mundo brillara y ahora tenía la certeza de que la quería a su lado, que quería recuperarla y para ello estaba dispuesto a olvidar el pasado y construir un futuro, por eso había aprovechado la oportunidad que le había regalado ella al retarlo tal y como años atrás había hecho en esa misma habitación. Salió de su ensimismamiento cuando la vio bajar sus brazos para dejarlos descansar sobre su pecho y la sintió estremecerse entre sus brazos.

-¿Qué hiciste? –preguntó ella en un susurro lleno de nerviosismo-. ¿Qué hicimos?

-Acabamos de besarnos –contestó suavemente con una obviedad-. ¿Ahora te haces una idea de lo que pasa por mi mente cada vez que te veo, cada vez que te siento cerca, cada vez que me deslumbras con esa bendita sonrisa que tanto extrañé?

-Pero tú dijiste… dijiste que me detestabas –musitó levantando lentamente su rostro sonrojado.

-Tú también lo dijiste –le recordó.

La vio mirarlo atentamente, como si quisiera comprender lo que acababa de suceder, cómo si necesitara que le explicaran qué significaban ese beso y esas palabras.

Y es que Akane estaba muy desorientada, porque para ella resultaba muy confuso todo lo que estaba pasando entre ellos; hacía unas semanas se detestaban por culpa de un pasado que querían olvidar y ahora estaban ahí, uno en brazos del otro, mirándose como si siempre hubieran permanecido juntos. ¿Podía decirle ahora que no quería saber nada de él, cuando había descubierto con ese beso que nunca lo olvidó, que desde que lo conoció siempre lo quiso de una u otra forma y que quisiera permanecer a su lado para siempre, aunque él no se lo hubiera propuesto? Tragó saliva y parpadeó un par de veces ante la atenta mirada de su ex prometido.

-Ranma, yo… -dejó la frase en el aire y se concentró en los ojos azulados de su ex prometido.

-Lo lamento –dijo él con seriedad-, cometí una estupidez, es mejor que me vaya.

-Espera –le detuvo aferrándose con ambas manos a su chaqueta para evitar que se marchara.

Incertidumbre fue lo que detectó Ranma en los ojos achocolatados; incertidumbre, miedo y algo de asombro también. Sonrió, porque era lo mismo que él se encontraba sintiendo en ese preciso momento. Acarició sus sedosos cabellos y se sorprendió cuando ella alzó nuevamente sus brazos para atraerlo y así compartir un nuevo beso que esta vez fue mucho más pausado y tierno, sin embargo, pronto fueron cayendo envueltos por la pasión, porque era innegable que ese deseo que ambos sentían por el otro había permanecido dormido y ahora despertaba de golpe, tal y como había sucedido hacía cinco años atrás. Él se vio obligado a sentarse en la cama cuando sus piernas chocaron con la orilla de aquel mueble y la atrajo sentándola sobre sus piernas. Ella se acomodó en su posición y observó por una fracción de segundo a su ex prometido; sus azulados ojos se encontraban opacos y fijos en ella, su rostro totalmente distendido y sonrojado y una tenue sonrisa adornaba aquellos codiciados labios que ella había tenido tan pocas ocasiones de probar, pero que indudablemente había recordado durante todos esos años.

-Déjà vu –pensó sin llegar a verbalizarlo para posteriormente acariciar el rostro masculino con los temblorosos dedos de su mano.

Él se percató de inmediato del nerviosismo de su ex prometida y volvió a acariciar sus cabellos al tiempo que la acercaba un poco más.

-Tus cabellos han crecido un poco y el cobertor ahora es rosado –comentó sonriendo de medio lado sólo para romper la tensión. Ella sonrió pasando sus brazos por detrás de su cuello.

-¿No te gusta? –preguntó de una forma inocente que llamó poderosamente su atención.

-Me gusta, no tengo problema con los cambios –respondió acercándola para esconder su rostro entre sus cabellos y su níveo cuello, regalándole una caricia que la hizo estremecer-. También me gusta tu aroma –continuó, embebiéndose con su delicado perfume al tiempo que besaba la piel expuesta de su cuello, logrando que ella exhalara un suspiro-. No tienes idea lo que me cuesta concentrarme cuando dejas mi escritorio y recupero mi silla… tu perfume embota mis sentidos, ¿lo sabías?

Ella hizo que se alejara de su cuello y lo observó fijamente cuando lo tuvo de frente. ¿Realmente eso estaba pasando o era una de sus más anheladas, realistas y a la vez crueles fantasías? Porque el Ranma que ella conocía y al cual recordaba nunca hubiera reconocido algo así frente a ella, y sin embargo ahí estaba, hablando con sinceridad mientras le prodigaba caricias que la hacían temblar de emoción. Recorrió su rostro con su dedo índice y lo vio adoptar un gesto serio.

-Lo de ese sujeto… -le tembló la voz, acaso de rabia, de celos o quizá por miedo a conocer su respuesta-, tú y él…

-Te lo diré, si reconoces que estás celoso –le interrumpió. Lo vio voltear el rostro para esquivar su mirada-. Di que estás celoso y que todo el asunto de volver a ese lugar no te molestó tanto como sí lo hizo que fuera con…

-Está bien, tú ganas –le interrumpió, incapaz de volver a escuchar el nombre de ese tipo en labios de ella-. Sí.

-¿Sí qué? –esperó por una respuesta que nunca llegó a sus oídos, por lo que acunó el rostro masculino obligándolo a mirarla de frente-. No puedo negar que él me ha pedido una oportunidad más de una vez –reconoció observándolo con dulzura-, pero yo no he querido dársela y ahora mucho menos.

Lo vio esbozar una sonrisa y fue todo lo que necesitó para volver a besarlo. Sabía por propia experiencia lo que se experimentaba al sentir celos, así que debía hacer que él se olvidara del asunto de alguna manera. Él la recibió gustoso y comenzaron lo que sería una batalla desesperada por demostrar ese cariño encapsulado que por tanto tiempo había permanecido aplastado por un presunto rencor que en realidad, si había existido alguna vez, había quedado olvidado hacía mucho tiempo.

Él ya se había aventurado a recorrer la tersa espalda de su ex prometida por debajo de su blusa con una de sus manos al tiempo que con la otra avanzaba por el muslo descubierto que su falda dejaba expuesto, y ella ya se había deshecho de la chaqueta que él vestía ese día y había comenzado a desabotonar su camisa cuando un llamado femenino a lo lejos logró que se separaran bruscamente. Él la miró atónito y ella le devolvió una mirada asustada, había olvidado por completo que su hermana llegaría temprano ese día y seguramente subiría buscando a su gato, porque eso había gritado Kasumi, el nombre de su gato.

-¿Qué fue lo que dijo? –preguntó Ranma viendo cómo Akane se ponía en pie para medio arreglar su aspecto antes de que su hermana hiciera acto de aparición.

-Kasumi viene hacia acá, rápido, tienes que esconderte, Ranma.

-Pero ella dijo…

-¡Ran-chan!, ven gatito.

Ranma abrió mucho los ojos y se dejó conducir por Akane hacia el armario donde ella pensaba esconderlo.

-¿Gatito?, ¿llamó Ran-chan a su gato? –inquirió entre sorprendido y divertido.

-Está buscando a su gato –dijo Akane abriendo la puerta del armario sólo para comprobar que allí no cabría su ex prometido por mucho que se encogiera, así que comenzó a sacar y a arrojar la ropa sobre su cama-. Debes esconderte ahora, ella no puede verte acá.

-Pero ella lo llamó Ran-chan -insistió.

Akane detuvo lo que estaba haciendo y enfocó sus ojos en el rostro de Ranma quien la observaba con confusión.

-Nabiki le puso ese nombre al gato de Kasumi –dijo sonrojándose profusamente-. Dijo que el gato se parecía… en fin, eligió ese nombre y aunque me opuse todo lo que pude, todos comenzaron a llamarlo así. Lo siento mucho, no quería que lo supieras y por eso inventé que su nombre era Tama cuando Hansuke me lo preguntó. Ahora, ¿puedes esconderte antes de que mi hermana aparezca por acá y arme un escándalo al verte?

Él sonrió de medio lado y antes de ingresar al reducido espacio del armario acercó sus labios al rostro de la chica plantándole un suave y fugaz beso que la hizo sonreír. Ella cerró la puerta del armario y alisó su falda justo cuando Kasumi golpeó la puerta de la habitación llamándola por su nombre.

-Pasa, Kasumi –dijo la chica volteando para ver el montón de ropa desparramada sobre su cama.

-Akane, ¿has visto a Ran-chan?, necesito darle su medicamento –escuchó a su hermana mayor.

-No ha venido por acá –contestó Akane girándose para enfrentar a su hermana-. La última vez que lo vi estaba durmiendo debajo de la mesa del comedor.

-Lo busqué ahí, pero no está. ¿Dónde se pudo haber metido?

-Ya aparecerá. Siempre lo hace, Kasumi, despreocúpate.

-¿Qué haces?

-Ah, estaba aprovechando de ver si podía deshacerme de algunas cosas que ya no uso.

-¿Y dejaste todos tus libros y apuntes tirados abajo para venir a tirar tu ropa aquí arriba?

-Lo siento, enseguida iré a recoger mis cosas.

-No es por eso, sabes que no me molesta que estudies abajo pero últimamente estás muy distraída, ¿tendrá que ver con un chico?

-No –dijo apresuradamente-. Sabes que estoy colaborando en un caso importante con la policía y eso me tiene un poco despistada.

-Vaya, tenía la esperanza de que fuera por ese muchacho extranjero que te sigue a sol y sombra.

-Kasumi, ¿y si buscamos al gato? –dijo bastante incómoda por los comentarios que hacía su hermana mayor, porque sabía que Ranma seguramente estaba atento a todo lo que ellas conversaban.

-Él es muy apuesto y se ve que te quiere mucho –comentó Kasumi llevándose una mano al rostro, totalmente indiferente a la incomodidad de su hermana menor-. El otro día vino, pero tú estabas en la oficina de la policía. Estuvimos conversando y… Akane, no quiero inmiscuirme, pero creo que ese chico piensa que tú y él ya tienen un compromiso formal, me comentó que te había hecho una petición de noviazgo y que tú no te habías negado, ¿es así, Akane?, no me lo habías contado.

-No es tan así, Kasumi.

-Pero han estado saliendo hace bastante tiempo.

-Sólo como amigos -aclaró.

-Que yo sepa, los amigos no se besan y perdona la indiscreción, pero, yo los he visto sin querer por lo menos un par de veces besándose a las puertas de la casa -Akane enrojeció, pero no por vergüenza, sino por imaginarse lo que significarían esas palabras a oídos de Ranma. Seguramente él pensaría que ella le había mentido y que Barnat era algo más que su amigo-. Si es tu novio deberías traerlo y presentarlo como tal, te aseguro que papá se sentirá feliz de saber que ustedes están juntos y si no, dale una oportunidad, yo creo que serías muy feliz a su lado, además, tú misma me contaste que te gustaba y que estabas pensando seriamente en tener una relación seria con él.

-Pero eso fue hace tiempo –dijo casi con desesperación.

-A mí no me parece que dos semanas sea demasiado tiempo, no creo que te haya dejado de gustar en estos días. Él es muy atento contigo, Akane, te conoce hace tiempo y te quiere, deberías decirle que sí a su propuesta.

-Kasumi, busquemos al gato ¿sí?

-Ya sé que detestas que se inmiscuyan en tus cosas y también sé que no te gusta recibir consejos, pero realmente creo que deberías darte una verdadera oportunidad con ese chico, una oportunidad para amar y ser correspondida, y se nota que ese chico realmente te quiere –Akane iba a contestar, sin embargo, su hermana volteó y comenzó a avanzar hacia la puerta-. ¿Dónde se habrá metido ese gato, me ayudas a buscarlo?

-Claro –musitó Akane con desgana.

Cuando cerró la puerta de su habitación comenzó a elaborar un plan en su mente para escapar de su hermana mayor, volver a su habitación y hablar con Ranma, porque con toda seguridad él se estaría haciendo falsas ideas sobre su verdadera relación con Barnat al escuchar a Kasumi. Debía enfrentarlo y hablar abierta y sinceramente con él, explicarle la situación, decirle que no había noviazgo ni relación alguna con ese chico y de una vez por todas resolver sus problemas del pasado y debía hacerlo ya. Había estado mal dejarse llevar por la pasión sin antes hablar de su pasado, pero había estado mucho peor el no revelarle toda la verdad acerca de su relación con su amigo, porque Kasumi tenía razón, había consentido que él la besara un par de veces porque no podía negar que en algún momento había pensado en darle una oportunidad y había cedido ante la insistencia del joven, pero eso había sido antes de siquiera sospechar que su ex prometido guardaba esos tiernos sentimientos por ella, los mismos sentimientos que ella compartía. Llegó a los pies de la escalera y se fijó en sus cosas que habían quedado esparcidas en la cubierta de la mesa del comedor.

-Kasumi, llevaré todo esto a mi habitación y regreso para ayudarte con el gato.

-Está bien.

Akane recogió todo con rapidez y subió corriendo las escaleras para ingresar rauda en su habitación, dejó sus cosas desparramadas en el escritorio y giró su cuerpo al tiempo que decía el nombre de su ex prometido.

-Ranma –repitió al percatarse que la puerta del armario se encontraba abierta de par en par y no había nadie dentro, sólo ropa amontonada y en desorden. Sintió la desolación apoderarse rápidamente de ella y las lágrimas acudieron raudas a sus ojos al contemplar su habitación vacía. Fijó su vista en su cama, en el lugar exacto en donde minutos antes había estado en los brazos de su ex prometido y le pareció que todo había sido un sueño, no obstante, una chaqueta que no reconoció como suya sobresalía llamando poderosamente su atención; la tomó entre sus brazos y se acercó a la ventana que permanecía abierta.

-A mí también me gusta tu aroma -musitó al tiempo que acercaba la chaqueta a su rostro. Fue entonces que escuchó el motor de un automóvil rugir y alejarse del lugar. Bajó la vista y vio una marca que antes no estaba en la ventana, la marca visible y totalmente reconocible de un puño que se había incrustado en la madera-. Idiota, por qué no me esperaste. Ya es tarde y no podré escaparme para ir a la oficina –murmuró observando el ocaso para luego llevar sus dedos a la desastillada madera-. Tonto, huiste como siempre antes de enterarte de la verdad y ahora…

Un suave golpe en el alfeizar de la ventana y un maullido llamaron su atención. Ahí frente a ella permanecía el gato negro con patas blancas, observándola con esos ojos de distintas tonalidades que tanto llamaban la atención. El felino volvió a maullar y se acercó a ella buscando su caricia, ella suspiró. Nunca había tenido un mal pensamiento hacia su hermana mayor, pero en ese momento la odió, a ella y a su estúpido gato que ahora se paseaba por delante tan ufano. Tomó al gato en sus brazos y cerró la ventana con fuerza para luego enfocar su mirada en su desordenado escritorio y en su aún más desordenada cama. Debía bajar con el gato de Kasumi para entregárselo a su hermana, debía volver y poner orden en su habitación, pero ante todo, debía poner orden a su vida, porque después de lo que había ocurrido esa tarde entre ella y su ex prometido tenía la certeza de que él seguía queriéndola como ella lo hacía; tenía la certeza de que si no aclaraba las cosas con él volvería a perderlo; pero por sobre todas las cosas, tenía la certeza de que quería luchar por recuperar su interrumpida relación y para ello debía enfrentarle, aunque él no quisiera debía aclararlo todo de una maldita vez o se arrepentiría por el resto de su vida. Así que tomó la decisión de luchar; él había escapado de nuevo pero ya no más, si tenía que perseguirlo para aclarar su situación por todos los dioses que lo haría. Estaba segura que podría arreglarlo, porque ahora había confirmado que ella no le era para nada indiferente y aprovecharía eso a su favor, después de todo trabajaban juntos, él no podría escapar eternamente a enfrentar una conversación, porque ahora estaba dispuesta a reconocer que amaba a ese idiota y haría todo lo que estuviera a su alcance para no volver a perderse.

Acomodó al gato de su hermana en sus brazos y se dispuso a salir de su habitación con la firme convicción de que al día siguiente volvería a sonreír al esclarecer los oscuros pasajes de su relación con el único hombre al que verdaderamente había amado. Pero Akane no sospechaba que quizá se le presentaría más de un inconveniente para desarrollar su plan de acción…


Notas finales:

1.- Hola, como prometí no pasaron años esta vez, sólo poco más de un mes para una actualización. Espero se comprenda que a veces los imprevistos retrasan las entregas. No me extenderé tanto porque creo que el capítulo resultó bastante extenso, sólo decir que esta fue una segunda parte de un capítulo que estaba pensado para ser uno solo pero que debido a que se alargaba tanto tuve que dividirlo en dos. Si gustó o no ya me lo dirán si es que quieren hacerlo.

2.- Agradecer una vez más por los comentarios para esta historia que al menos para mí es especial porque es una de esas ideas que permanecieron guardadas por mucho tiempo en algún rinconcito de mi memoria a la espera de que encontrara el tiempo y las ganas de seguir escribiendo. A Kurobinaa, Bayby Face, Darkarinita, itzeldesaotome, luceritoorozco07, Benani0125, Sol (Muchísimas gracias por comentar y por tan lindas palabras. No sé, una vez escuché por ahí algo referente a otra pareja de ficción que también me encanta: se decía que compartir una mirada cómplice o un pequeño roce entre ellos era como decir un "te amo". Me gusta pensar que entre Ranma y Akane pasa algo muy similar y siempre he disfrutado mucho más describiendo esas pequeñas muestras de cariño que llevándolos a una situación pasional desde el principio, así que poco a poco vamos avanzando. Nuevamente muchas gracias por leer y por sobre todo, comentar.), Sandy (Gracias por comentar), Nere (Muchas gracias por tus palabras), nancyriny, Rudy10173 (Muchas gracias por comentar, qué bueno saber que te gustó), Iwaya sum, Hikari (Muchísimas gracias por tus palabras. Me alegra saber que te sigue gustando la historia y ya veremos cómo avanza o no avanza esta relación. Por otro lado, encontrarme con otra fan de mis queridos personajes creados por el Sr. Dumas es muy lindo. No a todas las personas les gustan los libros/escritores clásicos, así que leer que por acá hay otra fan me alegra muchísimo. ¡Vivan Athos, Porthos, Aramis y DArtagnan por siempre! Un abrazo) y SARITANIMELOVE. Muchísimas gracias por sus comentarios, teorías y palabras de apoyo. Yo seguiré escribiendo y esperando que esta historia siga agradando a sus lectores.

Me despido por ahora y será hasta una próxima actualización.

Madame de La Ferè – Du Vallon.