Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es bornonhalloween, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to bornonhalloween. I'm only translating with her permission.


Número Equivocado

Capítulo 1

~W#~

—¿Te he dicho últimamente lo mucho que te amo, B?

Bella apenas tuvo tiempo para presionar su dedo índice sobre la página antes que el cuerpo cálido, duro, desnudo-excepto-por-un-suspensorio la jalara en un abrazo de oso por detrás de ella. Envolviendo un brazo musculoso alrededor de sus hombros y el otro alrededor de su cintura, Emmett plantó un beso húmedo en el costado de su cabeza.

—¡Este rodaje es genial, Bella! ¡Creo que será la mejor que tengamos!

—Qué bueno que tú y los chicos estén pasando un buen rato —respondió ella, un ojo todavía en la página que había leído al menos diez veces en los últimos meses.

Emmett aflojó su agarre, se apartó lo suficiente para ver dónde se encontraba la atención de ella.

—¿Estás bromeando? ¡Tienes que ser la única chica en el planeta que tendría la nariz metida en un libro en vez de mirar a los Chicos Dotados rodar su último video!

—¿Necesitabas algo, Em?

—Oh, tengo todo lo que necesito... y más. —Emmett giró la cabeza hacia las dos pistas de bolos en el otro extremo del edificio, sonriendo mientras observaba la escena: siente chicos afortunados que habían ganado un lugar en la promoción de primavera, vestidos solo con la ropa interior más corta y zapatos de bolos, agrupados en dos pares y un trío, besándose y poniéndose cómodos el uno con el otro mientras se preparaban para el rodaje—. ¿Estás segura de que no quieres jugar a los bolos con nosotros?

Bella sonrió.

—¿Alguien de verdad va a jugar a los bolos?

El lado derecho del rostro de Emmett se levantó en un fruncimiento adorable.

—No, a decir verdad, no. Un par de ellos eligieron las bolas, pero luego se distrajeron con los agujeros para los dedos, y... solo digamos que las cosas tomaron un rumbo diferente. —Con sus ojos azules brutales y hoyuelos asimétricos, el rostro de Emmett era tan atractivo como su hermoso cuerpo. Le haría mucho bien a ella, o a cualquier otra mujer.

Después de casi dos años en el trabajo, Bella había aprendido a no querer lo que no podía tener. El trabajo era profesionalmente satisfactorio —ciertamente más interesante que trabajar como asistente de producción para su jefe cascarrabias en PBS— los chicos eran hermosos especímenes, rebosantes de juventud y pasión, y su parte de las promociones le permitieron pagar sus préstamos estudiantiles en cuestión de meses. Todo muy bien para una carrera, pero ella nunca iba a encontrar al Sr. Indicado en el trabajo.

—De acuerdo, jefa. Te dejaré volver con tu novio —dijo él con una mirada hacia su libro—. Van a encender la música y las luces. ¡Mejor aprovecha el momento! —Las cejas perfectamente esculpidas de Emmett menearon mientras se reía de su pequeño chiste.

—¡Ahórratelo, McCarty! —gritó ella por encima de su hombro que se alejaba y del fuerte y retumbante ritmo.

Él le hizo un gesto con la mano por encima de la cabeza como si fuera demasiado genial para darse la vuelta, y comenzó a trotar con fuerza hacia la acción. Deja de pensar en cosas sucias, chica. Bella observó con un melancólico movimiento de cabeza mientras las nalgas regordetas y expuestas desaparecían en la acogedora multitud de cuerpos sexys.

Maldita sea, ¡esta nueva generación de chicos era un grupo entusiasta! Emmett fue recibido con sonrisas entusiasmadas, lenguas ansiosas y manos toconas. ¿Cuándo será mi turno para que me besen con tanta pasión?, se preguntó Bella.

Mañana, chilló la pequeña y romántica voz dentro de ella. Inmediatamente, el lado práctico tomó el control, aplastando toda esperanza de que esta oportunidad única en la vida para una foto con Edward Cullen le trajera el resultado escandaloso que solo se permitía imaginar en el rincón más remoto de su alma.

¡No seas tonta!, reprendió, habiendo visto de primera mano cómo los fanáticos de los Chicos Dotados se volvían completamente tontos, adulando, arrullando y pidiendo ver sus tangas "en acción". Por supuesto, sus chicos solo estaban interesados en otros chicos, y si los rumores sobre Edward eran ciertos, no solo disfrutaba de la compañía de las mujeres; era todo un experto.

¡Fantástico! Estoy segura de que soy justo lo que él elegiría: una fanática tímida, ordinaria y patética que pasa sus días y noches con hermosos hombres desnudos que apenas la notan. Sí.

Manteniendo su lugar a tres cuartas partes de la página 367, justo en el punto donde la diatriba furiosa de Cork sobre la audaz valentía de Niagra en su nombre se convierte en su primer beso, Bella cerró la contraportada con un suspiro de ensueño.

¿Por qué el hombre tenía que ser tan jodidamente impresionante? Ella lo habría amado de todos modos, y lo hacía, de hecho, desde el primer pasaje descriptivo del corazón solitario de Niagra en el primer libro de su serie de comedia romántica de ciencia ficción, Planetas entre Nosotros. Ella amaba a Edward Cullen mucho antes de que Hyline Productions comprara los derechos de la película, antes de que todo el mundo se enamorara de sus personajes, y muy poco después, de él. De hecho, probablemente era la única mujer en este planeta que realmente lo amaba por su mente.

Malditos sus ojos color esmeralda que parecían brillantes bolas de fuego y su barbilla geométricamente cincelada y su loco cabello recién salido de la cama, y sobre todo, malditos esos dedos inquietos y elegantes que siempre aparecían en los lugares más incómodos de las fotos: cremalleras y bolsillos traseros y frentes y nucas. Malditos los grupos de Facebook con sus fotos publicadas por todos lados para que cualquier chica indigna con partes femeninas mínimamente funcionales se sintiera atraída por él.

Malditas todas esas hermosas chicas que mañana llamarían su atención en lugar de ella.

"Vamos, vamos, Bella, ¿te darás por vencida antes de siquiera decir hola?", le habría dicho su madre. ¿Y qué diría Charlie? Bella sonrió, aunque sus ojos se llenaron de lágrimas. Sabía exactamente lo que diría su padre. "Maldita sea, ojalá tu madre estuviera aquí. Soy un desastre con estas cosas de chicas. ¿Por qué tuvo que enfermarse?"

Antes de que Bella pudiera seguir avanzando por el Paseo Lúgubre, su móvil vibró en su bolsillo trasero. Se dio la vuelta para alejarse del escándalo al otro extremo de la habitación y se detuvo para comprobar quién llamaba: desconocido. Genial.

Hola, soy yo. Escucha, acabo de llegar en avión a la ciudad y fui a la casa a buscar a mamá, ¡y estaba tirada en el suelo agarrándose el corazón! Tuve que llamar al 911.

—¿Qué? ¿Quién es? —El corazón de Bella latía rápido y fuerte mientras apartaba el teléfono de la oreja y miraba de nuevo a la persona desconocida que llamaba. ¿Código de área 917? ¿Dónde diablos era eso?—. ¿Esto es una broma?

¿Broma? No, Allie, soy yo.

—¿Allie? Espera, no te escucho. Un segundo. —Corriendo hacia la puerta, Bella la abrió y entró en el relativo silencio del estacionamiento—. Está bien, dilo de nuevo. ¿Quién es?

Tienes que venir aquí. Ahora. No sé si sobrevivirá a la noche. Mierda, esto es muy malo. Nos vemos pronto.

—Espera, creo que tienes...

Oh, estamos en el Centro Médico de UCSF. Lo siento, mi cabeza no está funcionando bien.

—...el número equivocado. ¿Hola? ¿HOLA?

¡Mierda, mierda, mierda, mierda! ¿La madre de alguien se estaba muriendo y ella no iba a llegar a tiempo porque este pobre tipo marcó el número de Bella por error? ¿Cómo le pasaban siempre mierdas como esta?

¡Remarcar! Contesta... Contesta...

¡Por supuesto que no va a responder al número desconocido porque es una persona sensata! Si yo hubiera hecho lo mismo, este tipo ahora estaría recibiendo mi buzón de voz y se daría cuenta de que había cometido un terrible error. Y ahora, no tengo forma de...

—¿Hola?

La nueva conexión era incluso peor que la primera. Bella apenas podía oírlo.

—¡Oye! ¡Me acabas de llamar! Necesitaba avisarte...

Oh, Al. ¡Genial, eres tú! Olvidé pedirte que llamaras a Jazz y le hicieras saber que no puedo ir a la Comic Con.

—¿Comic Con? ¿Qué? ¡No te escucho!

Lo siento, estoy susurrando. No debería usar mi móvil en el hospital. Genera problemas con el equipo o algo así. Mira, solo dile a Jazz lo que está pasando. Bengela puede manejar el panel. Me tengo que ir. Conduce con cuidado.

—¡Espera!

Se fue.

¡Mierda! ¿Comic Con? ¿BENGELA? ¿Los nombres de las estrellas combinadas de los protagonistas de Generación Espontánea, la nueva película de Edward Cullen?

¡Tengo que dejar de quedarme aquí mirando mi maldito teléfono y hacer algo! ¡Edward Cullen me necesita! ¡Estoy en una misión de casi Dios!

Dejando de lado el roce con la grandeza para saborearlo después de la crisis, Bella se obligó a recordar lo que sabía: Edward Cullen estaba en el Centro Médico UCSF con su madre probablemente moribunda; alguien llamado Jazz era responsable de su aparición en la Comic Con; su hermana Allie necesitaba que le avisaran que su madre estaba en estado crítico.

Su teléfono tembló como una hoja en un tornado mientras intentaba abrir la aplicación de Google. El hecho de que su otra mano también temblara no ayudó, pero después de varios intentos fallidos, pudo escribir: "Edward Cullen, agente Jazz".

Por favor, que esté registrado. Por favor, que esté registrado. Por favor, que esté registrado.

Alrededor de 7.810.000 resultados.

—¡Mierda! ¡Maldito seas, Google! ¡Mierda! ¡Piensa, Bella, piensa! ¿A quién conozco en la industria cinematográfica?

Por encima del latido descontrolado de su corazón, la música se filtraba a través de la puerta cerrada.

—¡Dah! ¡Por supuesto! ¡Garrett, Garrett, contesta!

Soy Garrett.

—¡Por Dios, Garrett! ¡Gracias a Dios que estás ahí!

¿Bella? ¿Qué pasa? ¿Ha ido algo mal en el rodaje? ¿Alguien está herido?

—Oh, Dios, no. Lo siento, quiero decir, alguien está herido, pero no uno de los tuyos.

Está bien, cálmate, Bella. Respira. ¿Qué está pasando?

—Necesito tu ayuda. Acabo de recibir la llamada más loca.

—¿De quién?

—De Edward Cullen.

¿Qué? No te entiendo. ¿Edward Cullen, el tipo cuyos libros siempre llevas bajo el brazo? ¿No hizo él el guión de esa película para jóvenes que Hyline está a punto de estrenar?

—¡No es para jóvenes! ¡Es una comedia romántica de ciencia ficción!

Está bien, da igual. ¿Por qué demonios te llamaría Edward Cullen?

—Vaya, gracias, jefe. Es eso, Gar. No quiso hacerlo. Marcó mi número por accidente. Su madre estaba teniendo un ataque al corazón o algo así, y él estaba muy fuera de sí, y creo que quería llamar a su hermana, y ahora ella no podrá ver a su madre antes de que se muera, y es culpa mía por contestar la llamada porque habría saltado el buzón de voz, y él habría sabido que tenía el número equivocado y...

¡VAYA! Bella, necesitas respirar de verdad. ¿Sigues en el Megabowl?

—¡Sí!

Está bien, cuéntame los hechos. ¿Cómo sabes que era él?

Garrett escuchó pacientemente mientras Bella le contaba los hechos a medida que los recordaba, milagrosamente transmitiendo lo suficiente para que él pudiera juntar las piezas y elaborar algo parecido a un plan.

Conozco al chico de relaciones públicas de Hyline, Jasper Whitlock. Es un buen tipo. Déjame hacer un par de llamadas rápidas. Quédate quieta.

—Gracias, Garrett.

Bella, prométeme que no vas a operar ninguna maquinaria pesada. Hagas lo que hagas, mantente alejada de tu coche.

—Sí, sí, lo prometo. ¡Ve! ¡Haz las llamadas! ¡Llámame de nuevo!

Bella asomó la cabeza hacia el interior del edificio lo suficiente para asegurarse de que nadie la estuviera buscando, y luego escapó de nuevo hacia la noche silenciosa. Su estómago se revolvió y gorgoteó, una extraña combinación de culpa, emoción, pavor y terror. Debajo de todo eso, estaba avergonzada de identificar una profunda decepción por no tener su sesión de fotos con Edward Cullen después de todo.

Qué vergüenza, Bella Swan.

Sí, lo sé. No merezco llamarme fan.

Su teléfono vibró en su mano ya temblorosa. Otro número desconocido, este tenía código de área 310. ¿Y ahora qué?

—¿Hola? ¿Quién es? —Se dio una palmadita mental en la espalda por haber preguntado de frente esta vez.

—¿Es Bella Swan?

—Sí, ¿y tú eres...?

Mi nombre es Jasper Whitlock. Conseguí este número de Garrett Pace. ¿Tengo la persona correcta? ¡Esto es una emergencia!

—Sí, lo siento, soy Bella.

Está bien. Garrett me contó todo y solo quiero comprobar mis datos antes de llamar a Alice y ponerla nerviosa. Puedes entender por qué no querría asustar a mi novia si tengo mis datos mal.

—Por supuesto. —¿La hermana de Edward está saliendo con el publicista de Hyline?

Garrett me dijo que Edward estaba tratando de comunicarse con Alice para decirle que su madre está mal.

—Sí, estaban en el Centro Médico UCSF cuando llamó. Dijo que era urgente, que no pasaría la noche. Lo siento —añadió.

Mierda, me lo temía, y Edward no responde a su móvil. Esto no es bueno. Está bien, tengo que irme.

—¡Oh, Jasper, espera! ¿Garrett mencionó la Comic Con, que Edward dijo que no podría asistir?

Esa es la menor de mis preocupaciones ahora mismo. Muchas gracias por asegurarte de que la información nos llegara. Realmente tengo que irme.

—Por supuesto, por supuesto. Sí. Buena suerte.

Envíale saludos a Edward. Dale un beso de mi parte. En los labios. Dile que lo amo. Oh, demonios, no dejes que esté demasiado triste. Odiaría que estuviera triste.

Bella abrió la puerta y entró de nuevo en el edificio, con un peso de diez toneladas sobre los hombros. Y, sin embargo, debajo de todo eso, había una emoción innegable: ¡había hablado con Edward Cullen!

~W#~


¡Nueva historia!

Sé que el adelanto que compartí en el grupo era un poco dramático, pero ya ven que no lo es jaja. ¿Será que Bella conoce a su ídolo después de todo? Jaja

La historia posee seis capítulos y final feliz. ¿Qué tal les pareció? Ya saben, adelantos solo en el grupo ;)

Espero volver a leerlas y gracias por acompañarme en otra traducción.

Abrazos,

Pali