Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Kizuna

Capítulo 20: Decepción.

"Uno de los peores sentimientos en el mundo es cuando no tienes más opción que aceptar la pérdida de algo que pensaste que siempre estaría ahí…".

.- Anónimo.


Rue des trois frères - Fabrizio Paterlini

Sasuke se apresuró a entrar en la residencia Uzumaki y buscó a su mejor amigo por todo el lugar. Podía sentir la ansiedad recorriendo su cuerpo. No le gustaba la idea de estar ahí y quería irse pronto.

Notó cómo el lugar había sido decorado de forma elegante y absurda. Un color dorado inundaba todo y solo podía sentir ganas de vomitar.

Una parte de él se estaba intentando convencer que solo se estaba imaginando cosas, pero no había logrado pegar un ojo esa noche.

¿Teme? ¿Qué haces aquí? — lo observó sorprendido y el peliazabache mantuvo su mirada fría sobre él.

—Necesitamos hablar.

—Estoy en el medio de…

—Ahora. — no era una petición, se lo estaba exigiendo. El Uzumaki conociendolo, decidió aceptar y lo invitó a seguirlo al patio trasero para que pudieran hablar a solas.

—Sasuke…

—¿Qué es esto? — movió su cabeza mostrando el lugar, pero Naruto siguió con sus ojos clavados en él, sin entregar una respuesta. —Solo dime que no es lo que creo.

Ya habían demasiados rumores en su círculo como para ignorarlos, y necesitaba confirmarlo de inmediato.

Los ojos fríos, pero decididos de su mejor amigo lo atravesaron como un puñal.

—No puedo hacer eso. — respondió.

El peliazabache lo observó ahora con su mirada abatida, sin creer lo que estaba escuchando. Tragó con fuerza y retrocedió unos pasos.

Su pecho apretado le impidió respirar con tranquilidad.

—¿Sabes lo que esto significa? — preguntó conociendo su respuesta.

—Lo siento, no tuve…

—¿Qué hay de Sakura? — soltó molesto.

—Ella me necesi…

—Estoy enamorado de ella. — lo interrumpió. Naruto lo sabía, solo pudo bajar su mirada avergonzado. —Y no voy a renunciar a ella.

—No espero que lo hagas.

—¡No me estás dejando opción! — ahora alzó su voz harto de su tranquilidad. Necesitaba una buena explicación.

Naruto sabía que lo había arruinado, no era usual que Sasuke se alterara de esa forma.

—No sé qué quieres que te diga.

—¿Por qué nos traicionas así? — preguntó deshecho.

—No estoy traicionándolos.

—Entonces, ¿por qué se siente como si lo hicieras?

No pudo responder, no tenía argumentos para entregarle. Nada de lo que dijera podía justificar arruinarle la vida a sus dos mejores amigos de esa forma.

Inhaló y exhaló comprendiendo su respuesta.

Volteó sobre sus talones y se dirigió hacia la salida.

—Sasuke, espera.

El pelirrubio destruido observó la espalda del Uchiha sin recibir respuesta.

No importaban los años de amistad, lo había perdido en un parpadeo.


Era viernes por la mañana, la fiesta de Naruto sería esa noche y no podía evitar que cierta inquietud se sentara en su estómago.

Las palabras de Karin se habían mantenido resonantes en su cabeza y no podía ocultar la ansiedad que recorría su cuerpo.

No era el constante temor de que su mamá empeorara, o la aplastante posibilidad de no verla nunca más.

Esta vez, era muy diferente. Como si todo se pudiera venir abajo en un segundo y ella no se daría ni por enterada.

No le gustaba ese sentimiento. La constante incertidumbre se estaba intensificando cada vez más, impidiéndole probar un solo bocado esa mañana.

Nada bueno saldría de esa fiesta; lo sabía.

Solo su círculo cercano había sido invitado, y había escuchado una conversación de Itachi donde pudo captar algunos nombres de personas de "la alta sociedad" que asistirían.

Se estaba planteando seriamente la posibilidad de no acudir.

Además, su mejor amigo no había insistido en su asistencia. Aunque ella deseaba verlo y asegurarse de que estuviera bien, pero ni siquiera le había respondido sus llamadas.

Era muy sospechoso.

Sasuke también estaba extraño, como si supiera algo que ella no. Llevaba casi una hora sin responder a sus mensajes, luego de hablar con él por teléfono solo unos minutos antes de eso.

Aún más sospechoso.

Su teléfono móvil emitió un sonido familiar, y se sobresaltó, pero solo era Ino preguntándole si asistiría a la fiesta esa noche, ella y su familia también fueron invitados.

Ahora había ingresado al barrio Uchiha con cierta reticencia, su estómago no la ayudaba.

Al llegar a la casa de su novio sus ojos captaron un auto que no reconoció de inmediato, pero al hacer memoria e identificar su dueño, se mantuvo estática en su lugar.

Llevaba por lo menos cinco minutos frente a la puerta, pensando en tocar, pero sin conseguirlo.

Su cuerpo se rehusaba a moverse.

La sensación inquietante que tenía desde ayer, ahora se volvió asfixiante y por instinto retrocedió unos pasos.

¿Qué demonios le pasaba?

Anoche había dormido ahí, abrazada de Sasuke.

¿Qué podría cambiar?

La puerta había sido abierta frente a ella y distinguió la elegante y brillante figura de la matriarca Uchiha. Su corazón parecía querer salir de su pecho.

—¡Sakura-chan! — no pudo emitir ni un sonido. — Que gusto verte, justo le había preguntado a Sasuke por ti. — una sonrisa genuina se había deslizado por su rostro — Ven, adelante, recuerda que esta es tu casa también.

Intentó recomponerse rápidamente y asentir con su cabeza para luego seguirla. Sacudió sus pensamientos hacia otro lado mientras ingresaba.

Pronto tomó asiento en el amplio sofá que conocía a la perfección.

Mikoto había tomado asiento justo frente a ella, su rostro mostraba interés y comprensión.

Esa era la forma en que más recordaba a la madre de Sasuke, además de su elegancia y belleza.

—Él me dijo sobre Mebuki, realmente lo siento, cariño, ¿Cómo está?

No le agradaba esa pregunta, pero todos solían realizarla desde hace un tiempo, por lo que se había acostumbrado a su respuesta.

—Estable. — la pelinegra solo asintió comprendiendo y brindándole un momento para recomponerse.

Tragó grueso, bebió un poco de agua del vaso que ella le había ofrecido y desvió su mirada hacia sus pies sin poder disimular su aflicción.

—Sabes que puedes contar con nosotros, para lo que necesites.

—Lo sé, gracias Mikoto-san.

No pudo evitar observar sutilmente su alrededor en busca de su novio, pero no escuchó ningún ruido en la casa, parecía solo encontrarse ella y quizá Fugaku-san. Sus latidos de pronto le parecieron demasiado audibles.

—Sasuke no está aquí, —mencionó comprendiendo su visita y al notar su mirada— le pedí que fuera a buscar unas cosas por mí donde los Uzumaki.

—Oh...

—En realidad, qué bueno que nos encontramos. Hay algo importante que necesito hablar contigo y no sabía por dónde comenzar.

Deja de imaginarte cosas, Sakura. Todo estará bien.

Intentaba calmarse en vano, sus latidos se aceleraron aún más.

Solo asintió con su cabeza y esperó a que continuara. Tampoco le sentaba muy bien la idea de que Sasuke estuviera donde los Uzumaki.

—Tú llevas muchos años junto a esta familia, sabes que tenemos nuestras diferencias, pero siempre estamos el uno para el otro y tú formas parte de esto. —comenzó. — Sé que aunque Sasuke siempre discute con Itachi estaría para su hermano sin importar qué. Y no soy una mujer de muchas ambiciones, pero sí me importa el bien de mi familia y estoy dispuesta a hacer lo que sea por ella.

Notó su rostro abatido al mencionar lo último, ella sabía que tenían problemas financieros, pero nunca había visto a Mikoto de esa forma tan vulnerable, pero decidida.

Algo extraño estaba sucediendo.

—¿Mikoto-san, está bien? — ella pareció retomar su compostura y tomó las manos de Sakura entre las suyas.

—Fugaku... — se tomó unos segundos para continuar. —Está enfermo.

Eso explicaba su comportamiento y sus palabras. No pudo evitar preocuparse por ellos.

—¿Qué tipo de…? — vaciló levemente en su pregunta.

—Lupus.

Le tomó unos segundos asimilarlo, y pensó en Sasuke. Su rostro abatido y dolido al enterarse de la noticia. También pensó en Itachi y la responsabilidad que implicaría ese acontecimiento.

Sintió un peso en el pecho de solo pensar en lo difícil que sería afrontar una noticia así y el apoyo que necesitaría Sasuke para hacerlo.

—Es un caso raro. Debe comenzar un tratamiento y una intervención, pero nuestra situación actual es... Delicada. Y es costoso. — continuó.

La respiración de la pelirrosa se agitó levemente, y supo que las siguientes palabras de la matriarca Uchiha serían incluso más dolorosas, sin que siquiera las pronunciara aún.

—No ha sido fácil, pero tengo fe de que lograremos superar esto. — pareció tomar aire y su mirada se fijó en ella, una mirada decidida y valiente. —Necesitamos formar una alianza y los Uzumaki fueron los primeros en tomarnos en cuenta.

Ella lo sabía, pero no podía evitar que la sensación aplastante en su pecho solo creciera.

—Itachi fue nuestra primera opción al ser el mayor, pero ellos eligieron… a Sasuke.

—¿Eligieron? — no le agradaba la naturalidad con que mencionaba esas palabras, como si Sasuke fuera un objeto de cambio.

—Amo a mi familia, Sakura-chan, pero también comprendo que soy la que debe tomar decisiones difíciles para mantenerla.

No sabía cómo responder. Siempre le pareció absurdo que familias con dinero y poder marcaran el futuro de sus hijos sin siquiera preguntarles, pero este caso era diferente, necesitaban ayuda financiera para el tratamiento de su cabecilla.

—¿Sasuke lo sabe? Que Fugaku-san está enfermo.

—No. Se lo diremos a su debido tiempo.

La Uchiha vio el rostro afligido de la pequeña Haruno y lamentó tener que darle esas noticias, podía comprender por muchos motivos el peso de sus palabras sobre ella.

—Pero él se negó a casarse con Karin. — su voz sonó débil y patética igual a cómo se sentía en esos momentos. La Uchiha la observó con cuidado, sabía que la apariencia de Sakura solo era una gran distracción de su verdadera audacia.

—Lo hizo. — le sonrío, pero pronto volvió a ver su rostro serio. — Nuestra situación financiera lleva mucho tiempo en declive, y decidimos darle tiempo para intentar otras estrategias y no empujarlo a tener que decidir algo así. Nunca creímos que esto sucedería y que nos quedaríamos sin tiempo.

Era demasiada información para procesar en el momento, estaba intentando comprender todas las perspectivas de la situación, pero aún había algo que no comprendía.

—¿Qué necesita de mí?

Tragó grueso expectante, porque estaba esperando que la Uchiha mencionara las palabras que destruirían su alma y no sabía cómo continuaría frente a ella sin romperse.

Cerró los ojos unos segundos, intentando imaginarse en otro lugar. Otra situación. Intentando evadir la responsabilidad que sería puesta sobre sus hombros.

—Necesitamos que nos ayudes a convencerlo de aceptar comprometerse con Karin Uzumaki.

Luego de eso, todo le pareció irreal, como si su cuerpo no le perteneciera más y solo pudiera tomar aire y soltar en pequeños soplos para no llorar e intentar pasar desapercibida.

"Tarde o temprano, él tendrá que elegirme, y no podrás hacer nada al respecto".

Algo dentro de ella había cambiado y supo de inmediato que no estaba preparada para escuchar esas palabras.

Por unos minutos, solo se mantuvo viendo su cuerpo frente a ella, pero se sintió demasiado fuera de lugar y podía ver como Mikoto se alejaba cada vez más. Sus palabras sonaban como un eco lejano.

—Sé que es injusto pedirte algo como esto. — dijo al notar su falta de respuesta, mientras apretaba más sus manos entre las suyas. La pelirrosa notó una lágrima cayendo por su rostro, que rápidamente fue limpiada. — No ha sido fácil tomar esta decisión.

Tras sus palabras, despertó del bloqueo que pareció tener, debía decir algo.

—¿Realmente cree que yo podría convencerlo de algo así? — seguía intentando esconder sus emociones reales e ignorar su corazón roto. Solo conseguía respirar, tomar bocanadas de aire y soltarlo lentamente.

¿Por qué le pediría a ella algo así? ¿Acaso sabía que eran más que amigos?

No, no podría saberlo. Si lo hiciera, no pondría la felicidad de su propio hijo en juego.

—Conozco a mi hijo, y tengo la certeza que sólo tú podrías persuadirlo. — Dijo con firmeza.

Su mirada decidida y persuasiva la hicieron dudar de sus verdaderas intenciones.

Entonces recordó nuevamente las palabras que la estaban atormentando desde hace unos días: "¿Sabes qué es lo peor de la traición? Que nunca viene de tus enemigos."

Por supuesto, que ella lo sabía. De otra forma no se lo pediría.

Se sintió decepcionada, pero al mismo tiempo derrotada.

Realmente no tenía otra opción.

—Hablaré con él. —soltó, antes de que sus dudas se hicieran presentes.

—Cariño, no sabes lo importante que es para nosotros…

—No significa que logre convencerlo. — intentó evitar sus agradecimientos, consciente que estaba enamorada de su hijo, y le estaba prometiendo alejarse de él para siempre. —Usted me conoce desde que era una niña, sabe que su hijo es alguien muy importante para mí. Ocultarle algo así, es… no quiero hacerle daño. Así que esto tampoco será fácil para mí

—Lo sé. —dijo con cierto pesar. — Solo quiero que sea una decisión tomada por él.

Sus ojos se encontraron y Sakura pudo jurar que notó el engaño en su color ónix, muy similar al de su hijo mayor.

Ella no era lo suficientemente valiente para enfrentarla y decirle la verdad sobre la relación con Sasuke, ni tampoco era lo suficientemente orgullosa para exigirle que mencionara su real intención.

Necesitaba que ella rompiera con Sasuke para que él no tuviera problema en aceptar su compromiso.

Que Sasuke no tuviera otra opción.

—Me tengo que ir. — necesitaba salir de ahí. Se puso de pie e hizo una reverencia rápida. Pero añadió volteandose hacia ella: —¿Sabe lo que esto significa, cierto?

La pelirrosa volvió a tomar aire profundo y soltarlo con dificultad, sabía que desde ese momento su relación con los Uchiha sería muy diferente.

El silencio inundó la habitación y comprendió su respuesta.

La pelinegra soltó todo el aire que estaba conteniendo al ver a la Haruno atravesar la puerta. Tomó asiento en su lugar y se lamentó por las palabras que había mencionado.

Contuvo sus lágrimas y observó el lugar donde se encontraba la pelirrosa hace unos momentos.

La mirada devastada que la pequeña Haruno le había mostrado al marcharse, le dejó claro que sus sospechas eran ciertas, y su silencio había sido tan fuerte que casi pudo escuchar su corazón siendo destrozado.

Sabía que su hijo menor tenía una devoción por Sakura que nunca había visto, no le sorprendía que eventualmente eso hubiera cambiado.

Ese día al llegar a su hogar y revisar las habitaciones, como siempre lo hacía, notó varias prendas de la pelirrosa en la habitación de su hijo menor. No le tomó mucho tiempo dar con una fotografía de ambos sobre su escritorio. Su hijo lucía feliz, sus bellos ojos color ónix observaban a la pelirrosa que sonreía con sus ojos cerrados y hacía un gesto de paz con sus dedos.

Reconoció de inmediato esa mirada que solo los Uchihas podían entregar. Sasuke había elegido y ella tuvo que intervenir en esa elección.

Por lo que, la actitud de la pelirrosa ante sus palabras no le pareció extraña, sabía que le había afectado enormemente su petición. Y lamentablemente no podía dar marcha atrás.

Sakura era solo una niña y había logrado algo que ellos como padres creían imposible, había salvado a Sasuke de sí mismo. Incluso, luego de su petición, ella solo pensó en el bien de su hijo. Pero debía decidir por el bien de su familia y todo lo que habían construido.

No necesitaba que Sakura convenciera a Sasuke de casarse con Karin. Necesitaba que solo Karin fuera una opción.

Esperaba que la pelirrosa no le guardara resentimiento, pero no la culparía si lo hiciera.

Sabía que su familia era importante para ella, y aunque en otras circunstancias le hubiera encantado que fuera la compañera de su hijo menor, debía olvidarse de esa posibilidad si quería que su familia sobreviviera.

Se entristeció enormemente.

Sentía como si hubiera perdido a un miembro de su familia, pero no podía flaquear ahora.


La pelirrosa corrió todo lo que sus piernas le permitieron, sin rumbo definido.

Hasta que consiguió llegar a un parque muy conocido. Apoyó sus manos en sus muslos, intentando regular su respiración, pero le estaba costando trabajo hacerlo, el dolor en su pecho ante el esfuerzo mezclado con sus sentimientos, era insoportable.

El nudo en su garganta la hacía sentir que se estaba asfixiando y el peso de su corazón nunca había sido tan notorio.

"Necesitamos que nos ayudes a convencerlo de aceptar comprometerse con Karin Uzumaki".

No era justo.

Incluso si el pensamiento había atravesado su mente, nunca creyó que ella sería la que pusiera un fin a todo.

La imagen, ahora borrosa, de cómo hubiera sido su vida junto a Sasuke, solo la hacía sentir más decepcionada. Nunca tuvo una real oportunidad con Sasuke.

No podía borrar la imagen de los ojos negros de Mikoto pidiendole que rompiera el corazón de su hijo. Tan decidida y fría como solo un Uchiha podía serlo.

Le había mentido y la estaba utilizando para lograr que su familia no se rompiera, ella sabía de su relación con Sasuke y aún así había tomado esa decisión.

Y ella no era nadie para juzgarla.

Ella misma siempre estuvo dispuesta a hacer todo lo que estuviera a su alcance por Sasuke y su familia.

¿Qué podía saber ella sobre el sacrificio?

Ella ni siquiera tenía una familia, pronto quedaría huérfana, o lo más parecido a ello.

¿Qué sabía ella sobre el amor incondicional?

Ahora todo lo que podía sentir era miedo, como si un arma cargada fuera apuntada contra su pecho, y ella solo estaba esperando que no fuera disparada, pero sabiendo que era inevitable.

Al escuchar el sonido de su celular, temió ver el remitente, pero sabía que era Sasuke llamándola, lo que solo la hizo estremecer aún más. Tomó asiento en una de las bancas que estaban frente a ella e intentó realizar esos estúpidos ejercicios respiratorios que Ino le había enseñado, pero no fue capaz de contestar. No podía escuchar su voz.

¿Por qué se había enamorado de su mejor amigo?

¿Por qué era tan cobarde?

Podría haberse negado. Podría haber confesado sus sentimientos desgarradores a Mikoto.

Podría haberle dicho lo estupidamente enamorada que estaba de su hijo.

Pero no lo hizo.

Ella podía sobrevivir con un corazón roto, pero Sasuke no podría hacerlo sin su padre.

No sería responsable de algo así.

Su celular volvió a sonar y esta vez vio un mensaje en su buzón de voz e impulsivamente comenzó a escucharlo.

Sakura, ¿dónde estás? Llegué a casa y no te encontré. Por favor, dime algo. Estoy preocupado, mamá dijo que solo te fuiste y ya. Por favor, solo dime que estás bien.

"Todo está bien, tuvo que venir al hospital, pero nos vemos en unas horas".

Le había enviado ese mensaje con la esperanza de que pudiera estar tranquilo sin cuestionarse su repentina salida de su casa y su actual paradero.

Dejó muchas de sus cosas allá, quizá Mikoto ya la había visto en la habitación de su hijo. Sería demasiado incómodo y doloroso volver.

Sabía que su aspecto no era el mejor, quería llorar, nunca lo había deseado tanto en su vida y se sostuvo el pecho intentando calmar su respiración.

Intentó quedarse en silencio e ignorar sus pensamientos. Observó a su alrededor sin realmente identificar algo en particular.

Agradecía la escasez de personas esa mañana, era un día frío, de esos que deseas quedarte en casa y beber algo caliente.

Desde que su mamá estaba en el hospital, el frío de su casa siempre estaba presente, por lo que siempre estaba fuera de ella.

Prefería el frío de ese día, al solitario y atormentado frío de lo que antes fue su hogar.

Anticipándose al clima, ese día llevaba un pantalón y sudadera color gris y un abrigo acolchado negro sin mangas. Su cabello rosa lo llevaba suelto, este ya llegaba casi a la cintura. Era una vestimenta cómoda y abrigadora para ella.

Le tomó bastante tiempo lograr calmarse y dejar de llorar como una cría, no pudo evitarlo por más tiempo. Se sentía estúpida sentada en una banca, sosteniéndose la cabeza, esperando que nadie se acercara a ella. Pronto prefirió caminar y tomar un poco de aire, ya había pasado demasiado tiempo. Su teléfono reflejaba una cantidad enorme de llamadas de Sasuke e Ino, le pareció incluso ver algunas de Naruto.

Caminó algunas cuadras y entró a una cafetería. Tomó asiento en algún puesto vacío cerca de una ventana y solo pudo observar la calzada.

Vio a un gato, que le recordó a Lovecraft. Lo había dejado solo en casa, al menos recordó dejarle alimento e hidratación. El gato tenía un color blanco con gris, y al ver una caja en la basura se había introducido, moviendose y volteando la caja de un lado al otro. Un perro blanco había aparecido, buscando también alimento.

Al principio el gato le tuvo miedo, asustado había retrocedido unos pasos, pero al ver que el animal solo estaba concentrado en buscar comida, continuó jugando en la caja y pronto saltó hacia él para jugar.

Sonrió, con real alegría.

Cuando escuchó su nombre le tomó unos segundos moverse de su asiento e ir por su café. Sus ojos se cruzaron con unos color caramelo que conocía a la perfección y lo observó confundida. Observó a su alrededor y reconoció por primera vez desde que había llegado, su lugar de trabajo.

¿Cómo había llegado ahí? Peor aún, ¿cómo no había reconocido su lugar de trabajo?

Pero cuando lo consiguió, y estaba frente a él, solo pudo mencionar un "gracias" y darse la vuelta, rogando porque el pelirrojo no notara su aspecto desaliñado y su rostro perturbado. Al menos traía puesto el gorro de su sudadera para ocultarse.

—Sakura. — pero falló.

Ella se detuvo y volteó con cuidado, desafiando su mirada preocupada, e intentando mostrarse indiferente. —¿Está todo bien?

El sonido de su celular indicando una nueva llamada, la hizo desviar su mirada de él y ver el remitente de su novio nuevamente haciendo que le doliera el estómago. Su rostro acongojado y sus ojos enrojecidos, preocuparon aún más al pelirrojo que dejó su puesto y rodeó el mostrador para ponerse frente a ella. —¿Sakura?

Al notar su cercanía ella retrocedió unos pasos rápidamente y tropezó teniendo que ser sostenida por él. Quién la colocó contra su pecho y la mantuvo ahí con su mano en su espalda.

Su cercanía no le molestó en absoluto, pero la sorprendió, y al sentir nuevamente el sonido de su teléfono se alejó con suavidad de él.

—Necesito contestar. — él asintió en respuesta y ella le agradeció con la mirada para dirigirse hacia la puerta y contestar. —Sasuke.

El pelirrojo comprendió la indirecta al escuchar el nombre de su ahora novio y volvió a su puesto de trabajo. Había notado lo decaída y distraída que lucía la pelirrosa.

La pelirrosa salió al frío de la calle y escondió una de sus manos en su abrigo.

¿Sakura? ¿Estás bien? ¿Dónde estás? Tsunade dijo que hoy no habías ido al hospital. Estoy preocupado, no sé qué hacer, pensé que…

—Estoy bien. Lo siento, no quería preocuparte. — sintió como una lágrima caía por su rostro y se limpió rápidamente. Su nariz rápidamente se llenó de mucosidad y su voz perdió fuerza.

¿Qué sucedió?

—Nada, solo creo que estoy resfriada, hace frío. — El sonido de la bocina de un auto interrumpió la conversación.

¿Estás en la calle?

—¡Sakura! — la voz de Sasori se hizo escuchar tras ella y volteó rápidamente, bajando su celular, pero sin cortar la llamada. Vio al pelirrojo apuntar con su dedo el café que sostenía con su otra mano. Demonios.

Caminó hacia él con la rapidez digna de sus años de karate, le quitó el café de las manos y le agradeció. Intentó irse, pero el agarre firme en su antebrazo la detuvo. —¿Estuviste llorando? ¿Por qué?

—Gracias. — agradeció nuevamente. — Solo es una crisis alérgica y tengo comezón en los ojos… me tengo que ir, gracias otra vez.

Sus palabras salieron atropelladas intentando dar una explicación innecesaria, e hizo una reverencia antes de volver a tomar su rumbo desconocido.

Estúpida.

—Espera. Mi turno termina en quince minutos… quizá podamos.

—No creo que sea una buena idea.

Volteó por completo y comenzó a caminar en dirección al parque nuevamente, sin darle tiempo de detenerla. Aunque deseaba conversar con él, no era el momento más adecuado.

—¿Sakura? — Sasuke seguía ahí al menos.

—Lo siento, vine a la cafetería y…

¿Por qué estabas llorando?

—No estaba llorando, solo…

No eres alérgica, por favor. Te fuiste de mi casa sin decirmelo, están todas tus cosas aquí y ahora me entero… — hizo un pausa, suponía que para no abrumarse —¿Qué sucedió? ¿Acaso hice algo mal?

—No, Sasuke. — tomó aire profundo e intentó no volver a llorar con todas su fuerzas. — No has hecho nada mal.

¿Entonces? ¿Hablaste con Naruto?

—No. ¿Por qué? ¿Sucedió algo? —preguntó confundida.

No. No. Solo pensé… por favor. Iré donde estés de inmediato.

—Es por mi mamá. Solo estoy… triste— mintió.

Te haré compañía.

—No es necesario, tengo que lidiar con esto por mi misma.

¿Irás a la fiesta de Naruto?

—Creo que sí.

Sasuke se tomó unos segundos para volver a preguntar.

—¿No estás segura?

—No lo sé, solo… no tengo cabeza para alguna fiesta.

Entonces no vayamos.

—Naruto nos está esperando. —tomó un sorbo de su café.

El Uchiha se mantuvo en silencio por unos segundos, que parecieron minutos y ella volvió a hablar. —Nos vemos en la fiesta.

—Pero…

Cortó la llamada.


El primer vaso lo bebió como si estuviera sedienta, con los nervios de punta esperando que la mirada desesperada de la Uchiha dejara su cabeza.

Hizo una mueca al sentir el líquido irritante bajando por su garganta. Esa noche sería la peor de su vida, y por alguna razón estaba segura que se podría poner peor.

Luego de su cobarde huída de la casa Uchiha, y vagar por unas horas por las calles, decidió volver a su casa y se encontró con la sorpresa de que Taylor, el chófer y guardaespaldas de sus abuelos, estaba esperándola. Al consultarle el por qué se encontraba ahí, le indicó que sus abuelos habían ordenado su traslado y ninguna de sus cosas se encontraba ahí.

¿Lovecraft?

Le informó que también había sido trasladado a un nuevo apartamento.

Primero se molestó, habían tomado una decisión sin preguntarle a ella, pero pronto agradeció salir de ese lugar que solo parecía traerle recuerdos tormentosos.

Recordó que traía consigo el sobre con la llave que ellos le habían enviado con Tsunade y Taylor le ofreció llevarla.

Ahogar su miseria en alcohol parecía la única idea viable en esos momentos, por supuesto que lo estaba intentando hacer a escondidas de los presentes, aún era menor de edad. Pero estaba cerca de importarle un carajo lo que los demás dijeran. Su vida estaba arruinada de todas formas.

—Frente, ¿Dónde estabas? —su amiga se puso a su lado para conversar, pero pronto notó cómo la pelirrosa bebía de su vaso con insistencia. — Espera, ¿qué estás haciendo?

—Sé que te he dicho que el alcohol y yo no somos buenos amigos. Pero estoy comenzando a entenderlo.

La pelirrubia la observó curiosa, y preocupada. No tenía buen aspecto y su atuendo era menos elegante que el del resto de los presentes. Ino había decidido utilizar un vestido de color celeste pastel, ceñido a su cuerpo y con un leve escote que la hacía resaltar aún más su belleza.

—Estás siendo más dramática de lo usual. ¿Qué sucede?

Su conversación pronto se vio interrumpida por su mejor amigo pelirrubio, quien se había subido al pequeño escenario que estaba montado. La pelirrosa apuntó hacia el escenario con su vaso, haciendo entender a la ojiceleste que su problema estaría ahí.

—Tengo un muy mal presentimiento. — susurró.

Su amigo lucía nervioso, algo no muy usual en él. Le tomó unos segundos acercarse al micrófono y hablar.

—Queridos invitados, agradezco la presencia de cada uno de ustedes en esta velada. Pese a lo repentino de nuestra invitación.—sus ojos dieron con los de ella y pareció quedarse mudo. Sus ojos color zafiro se mostraron abatidos, contrariados. Una sensación aplastante se volvió a sentar en su pecho y Sakura no comprendió por qué la observaba de esa forma. — Sakura-chan.

Fue un susurro, pero de todas formas ella pudo escucharlo. Su estómago se apretó y dejó de beber. ¿Naruto?

Hinata quien se encontraba a su lado tiró de él preocupada y pronto continuó su discurso.

—Los hemos reunido aquí hoy, porque son parte importante de nuestra familia y muchos de ustedes han estado presentes en momentos importantes. Es por esto que, — extendió su mano hacia su acompañante y ella la tomó con seguridad, una que era extraña de ver en la pelinegra. — Hinata y yo tenemos un anuncio muy importante que entregarles.

Luego de eso su mirada nunca más fue dirigida a ella. Quizá debería haberlo hecho, cruzar sus miradas, para que al menos ella intentara comprender un poco lo que realmente estaba pasando por su cabeza en esos momentos. Y por qué sentía que todo pasaba en cámara lenta frente a sus ojos. Distinguió una cabellera peliazabache de entre la multitud buscándola y agachó la cabeza para no ser encontrada de inmediato. Había conseguido evitar a Sasuke por casi una hora, su presencia la estaba poniendo nerviosa.

—Luego de darnos cuenta que compartimos muchas aspiraciones y desear una eternidad juntos. —¿Una eternidad? — Hemos decidido comprometernos.

Le pareció que el silencio había inundado el salón, o quizá sus oídos le habían fallado.

Comprometernos.

—¿Acaba de decir que él y Hinata…? —preguntó su mejor amiga y ella asintió con su cabeza, demasiado consternada para mencionar alguna palabra. Pronto la escuchó gritar de emoción y los aplausos y el clamor de los presentes fue audible también para ella.

Su respiración se agitó, y sus ojos se cruzaron con los del peliazabache, que la observaban con preocupación. Desvió su mirada nuevamente hacia el pelirrubio, sin palabras, incrédula de lo que acababa de escuchar y sintiendo la presión que era ejercida sobre ella con más intensidad.

No había opción, nunca la hubo.

"Todo estará bien, Sakura-chan".

Mentira.

"Sakura, nunca han existido muros entre nosotros, estamos dispuestos a hacer lo que sea con tal de mantenerte a salvo".

Otra mentira.

Observó el lugar y distinguió una cabellera roja acercándose hacia el peliazabache. La sonrisa en el rostro de la pelirroja confirmaba sus pensamientos.

"Karin ha estado enamorada de Sasuke desde que tenemos memoria, pero nunca antes interferiste para que se acercara a él, sin embargo ahora Mikoto-san te lo pide y tú…"

"Nuestros padres son amigos"

"Es una buena idea, generarán un imperio en Japón".

"Tarde o temprano, él tendrá que elegirme, y no podrás hacer nada al respecto".

Hinata y Naruto. Hyuga y Uzumaki.

Uzumaki y Uchiha.

"Existe esta chica a la que le gusto mucho, y es muy atenta conmigo. Incluso cuando me comporto como un imbécil ella lo olvida y me vuelve a hablar como si nunca hubiera sucedido. Hacerla mi novia es lo que todos esperan de mì". "Quizá me puedo enamorar de ella"

Quizá siempre fue la única opción.

Quizá ella era la intrusa.

¿Frente?

"¿Sabes qué es lo peor de la traición? Que nunca viene de tus enemigos."

¿Acaso Karin siempre se refirió a Naruto?

—¡Frente!

Su mejor amiga la zamarreó intentando quitarla de sus pensamientos y ella le dirigió una mirada lastimada, sus ojos al borde de las lágrimas.

—¿Estás bien? No te ves bien.

—Necesito… Necesito un poco de aire.

Se escabulló entre la gente que seguía vitoreando a la nueva pareja, pero cuando estaba apunto de atravesar el umbral, su brazo fue sostenido por alguien y soltó un soplido.

—Sakura-chan. —le suplicó con sus palabras. Sus ojos se cruzaron y ella no pudo soportarlo, le dolía el pecho y le costaba respirar.

—No puedo. Lo siento. — ella se alejó de su tacto de inmediato.

Disculpándose, por no poder ser lo suficientemente valiente para querer escuchar lo que tuviera que decir.

Corrió solo unos cuantos metros, pero se detuvo de inmediato. Su condición física no era la mejor y ya había corrido demasiado por el día.

Se sentó en el pasto de una de las casas del recinto cerrado en el que se encontraba.

Y sin poder aguantarlo más soltó todas las emociones que tenía y comenzó a llorar, escondiendo su rostro entre sus piernas y brazos.

¿Cómo podía arruinarse todo de un día para otro?


—Sasuke-kun. — el agarre en su brazo lo detuvo en su lugar, pero se soltó de inmediato.

—¿Qué quieres?

—No tienes que ser tan duro conmigo. Sabes que solo quiero lo mejor para tí. Para nosotros.

Lo vio tomar aire con profundidad y luego soltarlo lentamente.

—No sé cómo hacerte entender que no quiero tener nada que ver contigo.

La pelirroja hizo una mueca malherida, como si fuera a llorar. Pero luego de todo lo que estaba sucediendo no tenía tiempo ni ganas de darle su atención.

Así que emprendió su rumbo en busca de su novia, pero no lograba encontrar su cabellera rosada entre la multitud.

—¡Sasuke-kun! — el grito de la pelirroja le molestó lo suficiente para voltearse y enfrentarla con su mirada cabreada. — Tú puedes esconderte, salir con otras chicas, pero sabes que terminarás conmigo. Lo quieras o no.

—Me cansé de pretender ser amable contigo, así que me detendré ahora. Deja de perder tu tiempo. Nunca me fijaré en tí.

La frialdad y forma despectiva con la que pronunció sus palabras fue suficiente para que lo dejara irse sin insistir.

Ella quería que él deseara, de la forma más amigable posible, casarse con ella, pero claramente su obstáculo era más grande de lo que pensó.

Hace unos días se habían enterado de la nueva unión entre los Uzumaki y los Hyuga, para salvar el futuro de estos últimos. Conocía el estado financiero de los Uchiha y le había insistido a sus padres que una alianza entre ellos era beneficiosa para ambos. Los Uchihas eran la familia más respetada de Japón.

Así que no se daría por vencida en insistir en su cometido, Sasuke se casaría con ella sin importarle las consecuencias que eso conllevaría.


The greatest escape - Patrick Watson.

—Pensé que te encontraría aquí.

La voz profunda de Itachi interrumpió sus pensamientos malheridos.

No sabía qué hora era, ni cuánto tiempo había pasado. Levantó su cabeza y lo observó rápidamente.

—Hola. — respondió sin más.

Lucía horrible, lo sabía, las lágrimas ahora estaban secas en su rostro y ella estaba acostada en el pasto, derrotada y con los brazos abiertos.

—Hola. ¿Está todo bien? — preguntó al notar que no le dirigió ni una mirada ni se movía un centímetro.

—No.

Respondió con honestidad, no le molestaba que él la viera así.

Suponía que si la había encontrado, Sasuke no tardaría mucho más en hacerlo.

—Escuché que los Hyuga están atravesando un gran problema familiar, algo sobre unas irregularidades en sus finanzas.

Se acuclilló hacia su posición. —Naruto se ofreció a esconder el escándalo. Por Hinata me imagino.

Ella tragó grueso, Itachi sabía lo que significaba esa unión para Sasuke y ella, y comprendía que quería alivianar sus pensamientos. Pero esa no era la única razón por la que estaba así.

Sabía que podía confiar en Itachi, quería hacerlo. Necesitaba soltar toda la información que tenía guardada.

—Hablé con tu mamá esta mañana.

El pelinegro solo soltó un gran suspiro, comprendiendo sus palabras de inmediato. No le sorprendió que supiera de qué hablaba, pero soltó un bufido al observar su rostro preocupado. Claramente sabía de qué hablaba.

—¿Lo harás?— preguntó temeroso.

Sabía que preguntaría eso.

No lo culpaba por hacerlo, la vida de su padre estaba en juego y nada más debía importarle en esos momentos.

Volteó hacia él y le dio una mirada rápida, pero cargada de sentimientos. Intentó calmarse observando el paisaje, estaba anocheciendo y la vista era hermosa.

Se sentó levemente, apoyando sus codos, estaba levemente decepcionada por su elección de palabras, pero Itachi se había acuclillado a su lado, poniéndole más atención.

Él observó su cuerpo completo sin poder evitarlo. Llevaba un pantalón negro, de una tela suave, que era un poco más ancho hacia los talones. Una camiseta color crema con un cuello de tortuga y un abrigo negro sin mangas y con un gorro que cubría su cabeza, pero podía ver sus hebras color rosa caer hacia un lado. Su rostro lucía más pálido de lo usual y podía notar que solo se había delineado levemente los ojos, pero estos tenían un aspecto enrojecido, indicando que había estado llorando.

Una leve molestia se sentó en él ante su aspecto.

—Lo siento, le dije que no era una opción. No es tu responsabilidad.

Es mía. Quiso decir, pero sabía que no tenía implicancia en la decisión tomada. —Podrías haberte negado. — la pelirrosa lo observó como si le hubiera salido otra cabeza.

—Amo a tu familia, Itachi. Y en mi cabeza siempre creí que era parte de ella.

El pelinegro sintió el peso de sus palabras sobre él. Era tan pequeña físicamente, pero su corazón era demasiado grande. Ella esperaba mejores cosas de los demás porque estaba dispuesta a hacer la misma cantidad por ellos, por su familia.

—Eres mi familia, Sakura.

Quería creerle, podía ser cierto, pero lo que su madre estaba haciendo con ella, no era algo que le harías a tu familia. Así que le dolía. Se sentía usada, como una marioneta, y lamentablemente no estaba luchando para soltarse.

Se sentó por completo e intentó ponerse de pie, pero observó el agarre de Itachi en su antebrazo y su barbilla tembló.

—Pero no puedo estar cerca de ustedes, ¿No?

Se soltó de su agarre dolida, decepcionada, triste.

—No permitiré algo así.— ella solo lo observó, incrédula.

Sabía que no sería así, su estómago y la opresión en su pecho le decían que tendría que hacerlo. Tendría que dejar ir a Sasuke y alejarse de ellos.

—Tu padre no puede esperar.

—Entonces, ¿Cuál es tu plan? ¿Acaso crees que romper con él es suficiente?

Lo vio en sus ojos color esmeralda. La desesperación ante una respuesta obvia.

De alguna forma sabía que ya había tomado su decisión.

—No.

—Mi hermano está enamorado de tí. — ella lo sabía, podía sentirlo cada vez que estaban juntos, en cada beso, cada toque. Se conocían de toda la vida, y si él sentía aunque sea un poco de lo que ella sentía por él, tenía la certeza de que no sería suficiente.

El pelinegro observó sus movimientos, su hermano ya se lo había confesado, y sabía que estaba prendado de la pelirrosa, siempre lo sospechó, era solo cosa de que ambos lo asumieran, pero no podía evitar que cierto disgusto apareciera ante toda la situación.

Era fácil caer rendido por la pelirrosa. Era una persona sorprendente, amable y tenerla en su familia era un privilegio. No merecía sufrir de esa forma.

—Entonces tendré que hacer que deje de estarlo.

Quiso tomar su mano, hacerle saber que estaría para ella sin importar las circunstancias, pero no lo hizo, no le correspondía tener esa cercanía con ella, no aún.

Solo pudo mantenerse a su lado, por unos minutos más y Sakura agradeció su compañía silenciosa. Era agradable no ser cuestionada por estar en esa condición.

Hasta ese momento no había notado que Itachi también formaba parte de sus amigos cercanos, alguien en quien podía confíar y con el que podía contar en momentos difíciles.

—Sakura. — la voz de su novio se hizo escuchar tras ellos y no quiso voltear. Le suplicó a Itachi con su mirada que la ayudara, debía salir de ahí. No estaba preparada para hablar con su novio. Él pelinegro se dirigió a su hermano y puso una mano sobre su hombro deteniéndolo.

—Hermano, necesito hablar contigo un momento. — dijo intentando retrasar el encuentro con la pelirrosa.

El menor de los Uchiha se soltó de su agarre y se acercó a su novia de inmediato.

—Sakura, te estaba buscando. — preguntó ignorando a su hermano.

—Ella está bien, solo está cansada, yo la llevaré a…

—Le estoy hablando a mi novia, Itachi. —mencionó molesto. — ¿Sakura?

Entonces ella volteó hacia él, sabía que su aspecto no era el mejor, así que no le sorprendió la velocidad con la que su novio la abrazó.

De inmediato su cuerpo reaccionó enviándole corrientes eléctricas por todo su cuerpo, indicando su cercanía y calidez. Su estómago no se quedó atrás. Deseaba ese contacto casi como respirar, y lo agradecía, pero no lo merecía.

—Lo siento. — sus ojos se encontraron y todo lo que pudieron hacer fue observarse por unos segundos. — Me enteré esta mañana.

Itachi tragó con fuerza, la escena frente a él le generó una sensación extraña, que nunca había identificado antes y su saliva le supo amarga. Prefirió dejarlos solos y marcharse sin interrumpirlos.

Se mantuvieron en silencio unos minutos, conscientes de que la decisión de Naruto les repercutiría pronto.

Apoyó su frente en la de ella y Sakura intentó alejarse.

—Sasuke, nos van a ver. —intentó quitar sus manos de su rostro, pero él no se lo permitió.

—No me importa.

—Tus padres están aquí y casi todo el clan Uzumaki está aquí. No quiero que se forme una escena o algo similar. — mintió, no le importaba en lo más mínimo.

Él la soltó con cierta dificultad.

—No quiero que tú te sientas incómoda. — le llamó la atención la entonación en el "tú". A él realmente no le importaba que todos se enteraran de su relación.

¿Cómo podría alejarse de él si la observaba de esa forma?

¿Cómo podía romperle el corazón si el suyo lo anhelaba?

—Sasuke, Naruto se casará con una Hyuga.

—¿Realmente crees que renunciaré a ti tan fácil?

Lo observó con sorpresa y sin poder ocultar su cariño por él, su respiración se aceleró levemente. Tenía tanto amor para darle, y no podía hacerlo, ni decírselo.

Le ofreció su mano para ponerse de pie y ella la tomó. Caminaron de vuelta a la casa de Naruto para ir por su auto y al llegar sus ojos chocaron con los oscuros de cierta pelinegra y pareció como si hubiera despertado de un sueño. Y ahora era una pesadilla.

Se alejó de él como un resorte y tragó grueso.

La mirada sorprendida, pero asertiva de la Uchiha le indicó que estaba presenciando algo indebido.

El menor de los Uchiha se sorprendió de su cambio de humor repentino, pero pronto comprendió su comportamiento al escucharla hablar.

—Mikoto-san. — susurró con un nudo formándose en su garganta.

—Sakura, cariño, Naruto estaba preguntando por tí hace unos momentos. —asintió con su cabeza, comprendiendo la indirecta y se alejó de su novio, pero él tomó su mano y la mantuvo en su lugar, para pronto posicionarla a su lado.

—Espera. — se volvió a dirigir a su madre con postura levemente desafiante. Sakura lo observaba estupefacta ante su acción, pero se mantuvo a su lado en silencio.— ¿Qué sucede? —preguntó molesto.

Mikoto al notar que su hijo no soltaría a la pelirrosa y que no le importaba si ella escuchaba su conversación, continuó.

—Hijo, solo quiero presentarte a algunas personas. — extendió una mano hacia la entrada para que la siguiera.

—No estoy interesado.

La pelinegra suspiró intentando calmarse.

—Sé que sigues molesto por lo que te dije, pero los consejos que te hemos entregado son por el bien de la familia. Esto puede ser mucho más fácil de lo que crees si solo cooperas un poco.

—Nos viste. Me viste. — respondió con seguridad.

Ella volvió a tomar aire profundo y se mantuvo imperturbable en su lugar.

—No sé a qué te refieres. — observó la unión de sus manos. —Sé que tú y Sakura son muy cercanos, pero…

—Por favor, me conoces. — la interrumpió esta vez. —No trato a mis amigos de esta forma.

Ella dio unos pasos hacia ellos. La pelirrosa no podía despegar la vista del peliazabache, mientras él apretaba aún más su mano en señal de que se mantuviera en su lugar.

Él no sabía lo que su madre le había pedido.

—Entiendo que Sakura está pasando por un momento difícil, es normal que le des más atención que a nosotros. No sé qué es lo que quieres insinuar.

Por supuesto que lo sabía, los dos jóvenes presentes estaban completamente seguros de que la Uchiha no era ingenua y lo había sabido desde hace mucho tiempo.

—No sé qué le dijiste a Sakura esta mañana y claramente ella tampoco me lo dirá. — la pelirrosa tragó con fuerza. — Yo tampoco he sido claro antes, solo porque ella me lo pidió, — con su cabeza indicó a la pelirrosa a su lado. — pero quiero serlo ahora. Creo que es necesario que entiendas que Sakura es lo único que quiero … y necesito.

—Sasuke… — la vio abrir los ojos ampliamente, sorprendida ante la seguridad con que mencionaba esas palabras frente a su madre.

No esperó alguna respuesta de la Uchiha, y arrastró a Sakura adentro.

La pelirrosa no fue lo suficiente valiente para cruzar su mirada con la pelinegra y dejó que Sasuke la guiara al salón.

Pronto pudo escuchar la música inundando el lugar, pero Sasuke los dirigió en otra dirección, iba a protestar, pero reconoció el pasillo y prefirió guardar silencio.

Llegaron a la habitación de su mejor amigo, ambos ingresaron y Sasuke apoyó su cabeza contra la puerta cerrada.

La pelirrosa lo observó con tanto sentimiento, que sentía que su corazón saldría de su pecho para abrazarlo.

—Bueno, eso salió bien. —dijo como algo casual. Apoyando su espalda en la puerta ahora.

Le sonrió sinceramente, parecía feliz, como si un peso hubiera sido sacado de encima. Y Sakura soltó todo el aire que estaba conteniendo.

La mirada insistente de Mikoto la había abrumado lo suficiente para querer acabar todo de una vez, pero ver a su novio frente a ella, la hizo dudar de su decisión. No lo suficiente para cambiar de idea, pero lo suficiente para darse un día más junto a él.

Y tomó la decisión más estúpida que podría haber tomado.

Se acercó a él y dirigió su mano hacia el seguro, poniéndolo, para luego sostener el rostro de su novio en sus manos y besarlo como si no hubiera un mañana.

Sasuke respondió con la misma intensidad sosteniendo su cintura y acercándola más a él si era posible. Pronto intentó buscar aire y comenzó a hablar.

—¿S-sasuke?

—¿Hmp? — preguntó sin dejar de besarla.

—¿Sabes lo importante que eres para mí? Y que nunca te haría daño a propósito, ¿Cierto?

Comenzó a besarla más despacio, y apoyó su frente contra ella.

—¿Qué sucede?

Una de sus manos colocó un mechón de cabello tras su oreja y luego sostuvo su barbilla para que no evitara su mirada. —Estás actuando más extraño de lo normal. Por mucho que desee besarte, necesito que me expliques qué está pasando.

Ella lo soltó y volteó intentando encontrar las palabras para hacerle entender.

—Naruto y Hinata se van a casar. — dijo simplemente. Y volvió a enfrentar su mirada tranquila.

—Lo sé.

—No podemos seguir juntos. — su garganta se secó, esperaba que él comprendiera la magnitud del asunto.

—¿Según quién?

—Todos. — era evidente.

—No me importa. — se encogió de hombros y se acercó a ella nuevamente.

—Lo sé. Lo siento. Yo..

—No te disculpes.

El sonido de la puerta intentando ser abierta y luego unos golpeteos, los interrumpieron.

¿Teme? ¿Sakura-chan?

Sakura dirigió su mano hacia el pomo de la puerta para quitar el seguro, pero el peliazabache la detuvo.

—Necesitamos hablar con él. — le suplicó.

—No hay nada más qué decir.

—Por supuesto que sí.

Abrió la puerta rápidamente ignorando sus alegatos.

—Sakura-chan.

Lo tomó del brazo y lo arrastró hacia adentro.

Sasuke se alejó hacia la ventana de la habitación dándoles levemente la espalda. —Sé que no tengo excusa…

—¿Por qué no nos dijiste? — cuestionó la pelirrosa confundida.

—No podía. Hinata me pidió que…

—No quisiste. — respondió Sasuke.

Teme, no fue…

—No fuiste capaz de decirnos la verdad, porque eres un cobarde. — la molestia era palpable en sus palabras.

—Sasuke… — lo regañó la ojijade.

—Tú sabías las consecuencias de la decisión que tomaste. Las sabías. — su mirada furiosa y decepcionada volvió a atravesar su pecho. —No puedes esperar que nos sentemos a ver cómo arruinas nuestras vidas.

—¡Sasuke!

—Tienes razón, las sabía. — Naruto los observó dolido, pero pronto su mirada decidida los enfrentó. — Al menos déjenme explicarles.

—¿No crees que es demasiado tarde? — preguntó el Uchiha.

Sakura estaba muy decepcionada también, pero al mismo tiempo no quería tirar por la borda los años de amistad que compartían. Por su amistad debía escucharlo.

—Explícate. — dijo la pelirrosa, esperando que hablara. Sasuke iba a refutar, pero ella lo detuvo. —Es nuestro mejor amigo, Sasuke.

El Uchiha se cruzó de brazos y les dio la espalda por completo, irritado. Entonces el ojiceleste comenzó a hablar.

—Nos citaron a una reunión urgente, a todas las familias que pertenecen a la hermandad. — la pelirrosa comprendió de inmediato que se refería a las familias más adineradas de Japón y eso incluía a la familia de Sasuke. — Yo no estaba invitado, pero a último minuto me pidieron asistir. No entendía nada, ¿Para qué me querían a mí? No te invitaron a tí, ni a Itachi. — Él tomó una gran bocanada de aire. La pelirrosa recordó las palabras de Itachi: "Escuché que los Hyuga están atravesando un gran problema familiar, algo sobre unas irregularidades en sus finanzas".

—¿Naruto? — preguntó al notar que no continuaba y lucía preocupado. —¿Qué sucedió?

—Hiashi Hyuga está enfermo. — a Sakura le pareció un deja vú, como si fuera Mikoto la que estuviera hablando en vez de su mejor amigo.

Sintió como la cabeza le daba vueltas.

El futuro de sus mejores amigos dependía de terceros, y no de ellos mismos. Era suficiente para volver loco a cualquiera.

¿Acaso ninguno de ellos podía elegir qué harían con sus vidas?

—Entonces, ¿Necesitan dinero?

—No, no es eso. — volvió a tomar una bocanada de aire y soltarlo de golpe. Caminó por la habitación. —Hiashi-san está muriendo.

—¿Qué?

—Los doctores le dieron un par de meses.

—¿Un par de meses? — no podía creer lo que escuchaba. Hinata debía estar destrozada.

—Ellos me pidieron que me casara con Hinata, para cuidar sus negocios.

Era increíble.

Todos maquinando la vida de los demás, sin importarles los sentimientos de ellos.

¿Por qué los adultos creían que ellos no podían tomar sus propias decisiones?

Estaba molesta, ella quería decidir sobre su propia vida.

—¿Qué hay de Neji? — preguntó Sasuke.

—No confían en él.

—Es su sobrino. — insistió el peliazabache.

—Quieren que Hinata se haga cargo, pero ella no sabe nada de negocios.

—¿Y tú sí? — casi rio ante la ironía.

—Soy un Uzumaki, eso es suficiente.

Sus palabras quedaron dando vueltas en su cabeza por más tiempo del normal.

Tenía razón, él era un Uzumaki, una de las familias más prestigiosas de Japón y ella solo era Sakura.

De todas formas la mirada desolada de Naruto le rompió el corazón, si es que eso era posible aún. Ella podía, o quería creer que podía, lidiar con todo eso, pero su amigo no soportaba las injusticias y era el primero en brindar una mano si alguien lo necesitaba.

—Todo estará bien. — mintió.

—Me negué, no quería forzarla a algo así. — confesó. — A atar su vida a mí de esta forma, pero ella me dijo que era libre de hacer lo que quisiera, que entendía si yo no la amaba.

—Pero tú la amas — era una afirmación, ella lo sabía.

—Ella se estaba rompiendo. Nunca la había visto así.

—Naruto, lo siento. — dijo con sinceridad, sabía que no fue una decisión fácil y sentía empatía al verlo en esa situación. Se vio a sí misma hiriendo a la persona que más quería. Se acuclilló a su lado y tomó su mano en gesto de comprensión.

Sasuke observó la escena contrariado. No podía negar que su amigo estaba en una posición similar a la suya. Pero existía una diferencia muy grande, Naruto podía casarse con la mujer que amaba, él no.

—Mi mamá me pidió que me casara con Karin. Hoy. —soltó herido.

Tanto la mirada de Sakura como la de Naruto se dirigieron a él. La pelirrosa sintió como su corazón se aceleraba y se mantuvo en su posición, pronto sintió la mirada penetrante del oji celeste sobre ella. — Una alianza entre los Uzumaki y los Hyuga los deja en desventaja y necesitan el dinero.

Sakura solo pudo ponerse de pie, incapaz de pronunciar alguna palabra. Se acercó a la puerta.

Teme, lo siento. No tienes idea cuánto lo siento.

—Eso fue lo que ella te dijo, ¿No es así? — preguntó apenado, ignorando sus palabras y dirigiéndose a la pelirrosa. — Ella te dijo que me tenía que casar con ella. Por eso huiste de mi casa.

La ojijade cruzó su mirada con la ojinegra de él, podía notar la súplica implícita, pidiéndole que le dijera la verdad. Pero ella no podía, era incapaz de pronunciar alguna palabra.

No pudo confirmarlo ni negarlo.

—¿Sakura?

Se lo había prometido a Mikoto, era la única opción que tenía para ayudarlos a todos.

Retrocedió unos pasos y tomó el pomo de la puerta para rápidamente salir por ella. Sentía que se estaba asfixiando, y era una cobarde.

Escuchó su nombre ser pronunciado por Sasuke, pero pronto la música fue más fuerte y entre la multitud esperó perderse hasta encontrar a su mejor amiga.

—¡Frente! ¿Dónde estabas? —la vio beber con entusiasmo todo el contenido de un vaso. —¿Qué sucedió?

Tomó otro vaso con contenido dudoso y lo bebió sin tapujos. Sus ojos se encontraron con los negros de Itachi y al ver que se movía en su dirección, tomó a Ino del brazo y la empujó a la salida. No quería seguir interactuando con los Uchiha.

—Necesito irme de aquí.