Salvación desde las sombras
Acá les traigo el siguiente capítulo.
-idioma twili-
-idioma hylian-
-recuerdos del pasado-
Los sobrevivientes
-es suficiente Keyton- se escuchó la orden de una voz potente haciendo que todos los espectadores giraran a ver de dónde había provenido aquella voz autoritaria. De entre la multitud salió el general Lenox en su imponente armadura gris con dorado y su túnica negra cojeando de su pierna derecha mientras usaba su espadón en su guarda como bastón para no caer al suelo. Su brazo izquierdo estaba inmovilizado por un cabestrillo improvisado dejando ver como este estaba vendado desde su brazo hasta su hombro, su pectoral y debajo de la venda se podía ver una enorme quemadura que subía desde su brazo hasta llegar a su cuello y parte de su rostro afectando su ojo izquierdo que ya no mostraba una pupila roja como la sangre sino una completamente blanca y quemada. Estaba escoltado por 2 soldados envueltos en túnicas blancas quienes a pesar de querer ayudarlo a caminar no lo asistían por respeto a los deseos de Lenox –su alteza tiene razón, no podemos perder más tiempo con este tipo de situaciones y si no confías si quiera en la aparición del elegido por nuestra diosa, confía en mi juicio al decirte que la razón y la sabiduría de mi esposa nunca me han fallado en el pasado-
-cariño- exclamo Kira al ver a su esposo malherido haciendo el esfuerzo de estar en aquel encuentro. Sin importarle los hechiceros que la estaban rodeando corrió al lado de su marido para poder ponerse debajo de su brazo sano y ayudarlo a sostener el peso de su cuerpo–no debiste levantarte, aun no te has curado del todo- recrimino la maestra de Midna con preocupación quitándole de las manos el espadón para que este no se agotara cargándolo.
-lo siento- dijo este dejándose asistir por su pareja mientras dejaba salir una risa cansada al ver el rostro preocupado y a la vez enojado de la peli plateada –estaba preocupado al ver que el escuadrón se había demorado- y así giro su vista al frente para poder fijar sus ojos en la regente del crepúsculo –es bueno verte sana y salva pequeña- dijo con tono paternal el general de la milicia crepuscular.
-me gustaría decir lo mismo- respondió Midna con el corazón acongojado al ver el estado en el que estaba el esposo de su maestra.
-son solo rasguños que me gane por distraído- respondió con una sonrisa el hombre de cabello azul grisáceo –veras que en un par de semanas estaré como nuevo- reconforto con jovialidad a pesar de saber que posiblemente no podría recuperarse del todo, en especial de su ojo y parcial ceguera.
-general- camino hacia el frente la hyliana de cabello castaño hasta quedar al lado de la twili de mirada escarlata –disculpe la interrupción. Mi nombre es Zelda, soy la princesa del reino de Hyrule-
Aquella afirmación hizo que más de un twili presente exclamara sorprendidos ante lo que habían escuchado. Si bien los moradores del crepúsculo hablaban su propia lengua, parecía ser que muchos de ellos aun estudiaban y entendían el idioma que alguna vez usaron en antaño.
-Hyrule, el reino del que fueron desterrados nuestros ancestro- siseo con rabia y enojo el mayor de armadura negra haciendo notar su acento en cada una de sus palabras.
-el pasado de su pueblo y el mío está escrito con sangre de ambos lados- Zelda mantuvo su rostro serio he inmaculado ante la clara acusación que había en las palabras del soldado pelirrojo –no vengo para revivir antiguos rencores ni prejuicios entre los twili y los hylian. Por el contrario, vengo en busca de una alianza para enfrentar a la amenaza que acecha a ambas culturas en el presente. Y si las diosas así lo quieren, cosechar de este acuerdo mutuo una amistad en el futuro venidero y que a la vez enmiende lo que nuestros ancestros quebraron en antaño-
-sus palabras son sinceras princesa de la luz- resonó la voz de Lenox quien con dificultad dio una respetuosa reverencia a la regente elegida por Nayru –si bien es cierto que hay rencor antiguo entre nuestras razas, la ayuda que el Crepúsculo recibió de su parte y del elegido por las diosas en la época de la tiranía, es recordada con gratitud gracias a los esfuerzos de nuestra reina por contar e inmortalizar la historia. Con gusto recibiremos a tan preciado aliado en estos tiempos de oscuridad-
-muchas gracias general apreciamos su hospitalidad y con vergüenza me veo en la obligación de aprovecharme de la misma para pedir una ayuda urgente- Y así la portadora del destino se giró para señalar a la camilla en la que la ordoniana se encontraba moribunda siendo resguardada por Ashei –una compañera nuestra fue gravemente herida por el enemigo. La reina Midna nos informó de las excepcionales habilidades que tienen sus sanadores aquí en el crepúsculo y le agradeceríamos que nos ayudaran a salvarla-
-será todo un placer ayudarla- respondió el twili de más edad mientras hacia una leve reverencia con la cabeza–después de todo tengo que volver a la enfermería para descansar. Podremos hablar allá después de que atiendan a su amiga-
-Keyton, que los soldados vuelvan a sus puestos y que los de elite nos escolten hasta la enfermería- ordeno la peliplata mientras empezaba a caminar siendo de apoyo a su marido.
-si comandante- respondió el twili pelirrojo haciendo una reverencia y cruzando su brazo sobre su pecho –ya oyeron, todos a sus puestos. Que los vigías vuelvan a sus estaciones- seguido llamo a uno de los soldados de elite quien se acercó sin tardanza alguna a su líder haciendo un saludo militar cuando estuvo al frente del mayor –Drek, toma a tu equipo y escolten a su majestad y los invitados hacia la enfermería. Formación sombra-
-A la orden mayor- respondió el capitán del escuadrón que había salido al encuentro del grupo de reconocimiento.
Y así los Hylian y los twili tomaron rumbo por la calle principal de la villa siendo rodeados por los hechiceros de elite los cuales mantenía una firme e incesante vigilancia a sus alrededores. Al general estar malherido de una de sus piernas, el ritmo que llevaba el grupo era lento y pausado, y si bien los soldados de elite los protegían no podían evitar que los pobladores y sobrevivientes se agruparan a cada lado de la calle mirando al grupo de expedición.
Entre la muchedumbre destacaban Twilis de todos los tamaños y edades. Desde moradores tan altos como para sacarles dos cabezas a los hylian haciendo que estos tuvieran que alzar demasiado la mirada para poder verlos directamente a los ojos, hasta los más pequeños que podían llegar a ser varios centímetros más bajos que la difunta maestra Impas.
-y yo que creí que Midna era alta- soltó Ashei con su ojo como plato al ver a un twili al que ella no le llegaba ni al cuello.
Las facciones entre cada uno de los moradores cambiaban habiendo mezclas en los colores del cabello y de los ojos que siempre estaban acompañados de aquel amarillo en la esclerotis al igual que su regente. Y al igual que Midna, el pueblo de las sombras tenía una clara tendencia a usar ropa ligera que revelaba gran parte de los cuerpos dejando al descubierto los tatuajes fosforescentes que adornaban su tez pálida y azulada siendo está cubierta en su mayoría por aquellas sombras que usaban como ropa interior.
A medida que avanzaban por la ancha calle de aquella villa, los twilis salían de sus casas y se amontonaban a los lados del camino para así poder reverenciar con honor y respeto al grupo de expedición. Aquella actitud llena de devoción y aprecio dejo a cada uno de los hylian sin palabras.
-o estos son exageradamente respetuosos y cordiales con sus invitados- expreso con extrañeza y asombro la coronel de cabello azabache –o en Hyrule somos unos incultos que les falta bastante que aprender-
-no es a nosotros a quienes están ofreciendo honor y respeto- respondió con su voz afable y elegante la reencarnación de Hylia –es a Link-
Y así como había recalcado la castaña, los moradores de las sombras rendían homenaje y respeto a la figura del enorme lobo negro quien no podía ignorar toda la atención que estaba recibiendo. Ante su naturaleza introvertida y tímida el licántropo se apegó lo más que pudo a las piernas de su amada intentando de que la túnica y el sarong de la de ojos escarlata lo escondieran de todas las miradas que estaban puestas en él.
-para ya con eso, estás haciendo que se me vea todo- regaño la reencarnación de Hela con una sonrisa traviesa empujando al lobo y disfrutando al ver como el canino sufría por toda la atención que estaba recibiendo –no es mi culpa que mi gente haya hecho a un pulgoso parte de su religión y su cultura- al escuchar la respuesta de la twili Link gruño con recriminación solo para jalar la túnica de la regente haciendo que esta tropezara levemente –estas a nada de que te convierta en tapete y te cuelgue en la sala- amenazo la monarca a la bestia solo para que esta la mordiera en la pantorrilla como respuesta al reto haciendo que la reina del crepúsculo maldijera y refunfuñara cual niña en plena rabieta.
La princesa de ojos celeste solo pudo atinar a cubrirse la boca al ver cómo los 2 elegidos "discutían" entre sí, y el hecho de que el heroe de ojos zarcos aún era un lobo hacia que aquella escena fuera más cómica de lo que debería ser.
-no entiendo- escucho a Ashei a su lado solo para ver como la coronel de su ejército aun miraba atónita todo aquel acto de veneración que hacían los de piel pálida ante la presencia del canino –saben que Link, Midna y usted los salvaron, pero todo esto es… demasiado-
-es por el significado que tiene la bestia de ojos zarcos en su cultura- respondió Zelda a la azabache mientras seguía caminando –se dice que la bestia sagrada es el mensajero de parte de la diosa Nyx que llega en los tiempos de miedo y de angustia. Que Link este ahora caminando en su forma de lobo entre sus calles es signo de que su diosa no los ha abandona y de que sigue velando por su pueblo elegido- recordó aquellas memorias que compartió con la doncella de mirada escarlata cuando los corazones de ambas se fusionaron un año atrás.
Fue entonces que el grupo de expedición escoltado por la elite crepuscular llego a la plaza central de la Villa donde una enorme estatua de piedra se erguía regia frente ellos. El monumento mostraba a una mujer de facciones delicadas arrodillada con una túnica y un velo cubriendo su rostro mientras abrazaba y mimaba de manera maternal a un lobo en sus brazos el cual en su frente coincidían con los símbolos que el elegido de Farore portaba en su forma canina. Al ver las semejanzas entre la estatua y el mismo, el heroe elegido por las diosas se encogió de hombros con vergüenza ante aquel monumento que daba la impresión de estar retratándolo a él.
-esa es Nyx y su mensajero- menciono Kira a los hylian quien habia estado escuchando toda la conversación entre la princesa y la coronel sorprendiéndose en gran medida al ver lo bien informada que estaba la princesa del destino de su cultura. Después de haber contemplado a la estatua de su patrona y su elegido, el grupo de expedición empezó a rodear el monumento para poder seguir el camino mientras los moradores de la luz no dejaban de ver a la imponente estatua erguida en el corazón de la villa.
De un momento a otro una pequeña niña twili de cabello blanco, ojos lila y un peluche de un lobo en sus brazos salió de entre la multitud corriendo con dirección al grupo siendo detenida por uno de los soldados. Cuando la mano de uno de los hechiceros de elite la detuvo esta empezó a alzar su mano libre estirándola con añoranza en dirección al heroe elegido por las diosas quien miraba curioso a la pequeña mano que le apuntaba.
-está bien, déjala pasar- respondió Midna con una sonrisa al ver a la pequeña y el peluche que llevaba en sus brazos. Cuando fue soltada por el soldado la infanta corrió hasta quedar frente de la reina y el lobo quienes se quedaron viéndola fijamente logrando que esta se ruborizara de la pena- ¿Cuál es tu nombre pequeña? - pregunto con cariño la portadora de la trifuerza del poder mientras se arrodillaba hasta quedar a la altura de la niña.
-Tara majestad- respondió de manera tímida la de cabello blanco mientras abrazaba más a su peluche y agachaba su cabeza.
-Tara, es un bonito nombre- respondió la doncella de cabello anaranjado con una sonrisa tierna al ver la actitud de la niña tan dulce e inocente – ¿y ese peluche es tuyo? -
-sí, es el mensajero de la diosa Nyx- respondió mientras alzaba el peluche y se lo ofrecía a la monarca quien tomo el juguete con cariño al ver como la pequeña twili le daba aquel objeto de gran valor para ella–mi mami me lo hizo para que nunca olvidara que la diosa siempre nos está cuidando y protegiendo sin importar las cosas feas que hayan afuera- y como si la hubiera invocado, ante la mención de su progenitora una mujer con el mismo color de cabello salió de entre la multitud con vergüenza, terror y a la vez alivio tintada en sus facciones al haber encontrado a su niña después de habérsele perdido.
-está muy lindo- respondió Midna regalándole una sonrisa tranquilizadora a la madre de la niña haciendo que esta hiciera una tímida reverencia- ¿te gustaría conocer al verdadero? - al escuchar la pregunta de parte de su soberana, el rostro de la pequeña se ilumino con una enorme sonrisa solo para asentir con energía haciendo reír a la regente del Crepúsculo. –Lobito acércate- dijo la doncella de mirada carmesí a su pareja el cual había estado unos pasos detrás de las féminas para así no interrumpirlas y a la vez quitarle presión a la pequeña twili. Con lentitud y cuidado el licántropo se acercó lentamente a la niña quien retrocedió al ver la imponente figura del heroe hecho bestia –no te preocupes, esta adiestrado y muy bien domado- respondió juguetonamente la twili mientras animaba a la de ojos lila a extender su mano y tocar al heroe. Al ver las dudas que tenía la pequeña niña, Link se acercó lentamente y con un movimiento gentil y delicado apego su frente a la pequeña mano alzada que al sentir el suave pelaje de la bestia acaricio con mucho cuidado.
-es muy suavecito- soltó la infanta con una sonrisa de oreja a oreja haciendo que la bestia cerrara sus zarcos ojos ante el tacto de la twili.
-y no tienes ni idea de lo cómodo que es como almohada- bromeo la monarca haciendo que la niña soltara una risita y se animara a tocar y acariciar al canino con más confianza a tal punto que esta empezó a usar sus 2 manitas para poder tocar más zonas del pelaje del elegido de su diosa.
–¿es el compañero que la ayudo en su aventura majestad? ¿es el heroe de las historias que cuentan los mayores? – pregunto esta mientras delineaba gentilmente las facciones del heroe haciendo que este se apegara más a la pequeña dejando que esta disfrutara del pelaje que poseía en aquel momento el hyliano.
-sí, es él- respondió con una sonrisa en el rostro al ver como la niña mimaba y tocaba con cuidado e infantil curiosidad a su pareja. Al ver tan bella y tierna escena la portadora de la trifuerza del poder no pudo evitar que su mente dibujara y rediseñara aquel evento en el interior de su cabeza imaginando al heroe en la misma situación siendo acariciado por un infante de ojos azules, de piel posiblemente más parecida al color rosáceo de los hylianos y de cabello anaranjado brillante y cautivador como el que ella poseía. No pudo evitar contemplar, imaginar y anhelar con su alma aquel incierto futuro de poder formar una familia con la persona que ella más amaba–él es el heroe que salvo a nuestro mundo- finalizo con voz soñadora la monarca de las sombras.
- ¿es él el que va a ser nuestro siguiente rey? - pregunto con inocencia la twili tomando desprevenida a la protegida de Din la cual no pudo evitar soltar una carcajada mientras se cubría la boca y ocultaba el leve sonrojo que se asomaba en su piel azulada.
-si se porta bien lo será- respondió guiñándole un ojo a la niña en signo de complicidad –pero aún falta entrenarlo un poco más. Aun es un lobito malo que no sigue ordenes como debería- y así la niña rio tiernamente ante la respuesta de la twili de cabello anaranjado. Fue entonces que la madre de la pequeña llamo a la infanta haciendo que esta tomara su peluche y se despidiera de la reina y del heroe para volver a los brazos de su progenitora.
-fuiste un lobito muy bueno y educado- se burló Midna cuando quedaron solos jalándole una de las orejas a la bestia sagrada haciendo que este gruñera de fastidio a la vez que agachaba su cabeza con pena ante la escena en la que se había visto envuelto con la twili.
El grupo continuo su camino por la calle dejando atrás al monumento de la diosa del crepúsculo siguiendo aquella calle central hasta que llegaron a una gran tienda blanca de la cual salían twilis en túnicas del mismo color. Cuando entraron pudieron ver camas repletas de sobrevivientes entre soldados y ciudadanos heridos y lastimados que eran atendidos por los sanadores que corrían de un lado para otro. Fue entonces que el número de camillas ocupadas por las victimas de su contraparte golpearon cual bofetada en el rostro a la reina del crepúsculo haciendo que el estómago y las entrañas de la portadora de la trifuerza del poder se retorcieran ante la triste y desoladora imagen que veía de su gente.
-¡necesitamos atención inmediata aquí!- grito Kira mientras los hylianos entraban con rapidez cargando la camilla en la que Ilia se encontraba aun inconsciente mientras gemidos de dolor se escapaban de su boca cubierta. Con agilidad 2 sanadores pasaron a la ordoniana de la camilla improvisada a una de las camas que tenían libres para empezar a tratar a la castaña quitando y desapareciendo las vendas improvisadas y las sombras que la hechicera más fuerte del crepúsculo había provisto para que la castaña no se desangrara.
-por favor cuídenla- rogo Midna al ver como los hechiceros desaparecían las sombras que ella había puesto dejando ver las heridas con sangre seca tintando la piel de la de ojos verdes. A su lado el portador de la trifuerza del valor gimoteaba con tristeza al ver el estado en el que estaba su mejor amiga y hermana mientras empezaba a ser atendida por los moradores de aquella dimensión.
-no se preocupe majestad, nosotros nos encargamos- conforto uno de los sanadores empezando a trabajar tan pronto y eficaz como le era posible.
De verdad quería poder creer en las palabras del sanador y no sentir tan si quiera un poco de la preocupación que en aquel momento la invadía. Quería poder ver aquella imagen de Ilia al borde de la muerte y no notar como el terror se apoderaba de ella al pensar que la castaña de ojos verdes podría morir en aquel momento. Deseaba poder estar en aquella tienda blanca rodeada de su gente moribunda y no experimentar como la garganta y el pecho se le estrujaba de la ira y el enojo en contra de su contra parte frente al daño que esta había generado. Anhelaba tener más control sobre sus emociones, no obstante, y sin importar cuanto lo intentaba, no podía mantenerlas controladas.
Los quejidos de los hombres, mujeres y niños que estaban en aquella carpa se hundían en su alma como agujas. Las heridas que lentamente empezaban a cicatrizar, los cuerpos inmóviles y vendados con manchas de sangre aquí y allá, junto con aquel olor a medicina y pociones inundando el lugar hacían que la sangre de la portadora de la trifuerza empezara a hervir del enojo. De un momento a otro la imagen de su contraparte volvió de repente a su mente mientras esa estridente risa que el demonio poseía volvía a hacer eco en las paredes de su cabeza. Quería hacer pagar a aquella bruja, quería hacer que aquellas ruidosas carcajadas que daba fueran reemplazadas por alaridos de dolor administrados por ella misma, deseaba poder hacerle sentir todo lo que aquel espectro le había generado a su pueblo y a sus amigos.
Fue entonces que sintió como un tacto cálido y reconfortante en su pierna la sacaba de sus emociones solo para ver hacia abajo y encontrar los ojos azulados de la bestia. Con aquella decisión y fiereza la mirada zarca de la bestia la veía con firmeza y lealtad recordándole una vez más a la reina del crepúsculo que no estaba sola en aquella travesía, que sin importar que hiciera su contraparte el heroe estaría a su lado acompañándola y protegiéndola.
-Midna- fue sacada de sus pensamientos por la voz de Zelda quien la llamaba desde lo que parecía ser una sección privada donde había entrado Ashei, el general y su mujer –por aquí-
A pesar de no querer abandonar a la ordoniana, ambos elegidos siguieron a la protegida de Nayru a aquella sección privada en la que ya se encontraba Lenox recostado en la camilla con Kira sentada a su lado.
-no es necesario todo esto- refunfuño Ashei sentada en una silla siendo atendida por una de las sanadoras intentando de apartar a la twili que empezaba a quitar el parche improvisado que tenía sobre su ojo perdido –ya les dije que no necesito de su atención para seguir en combate-
-si la necesita- respondió de manera gélida la regente de Hyrule mirando con seriedad a la azabache –esa herida sigue sangrando y podría morir por pérdida de sangre o por una infección, y a pesar de que sé que su terquedad la ha llevado lejos, le ordeno que cierre su boca, deje de actuar como una niña pequeña y se deje atender por la sanadora coronel- y fue con aquella frase cargada de autoridad que la protegida de Nayru logro que la de ojos cafés se resignara y dejara que la sanadora la atendiera.
-Midna- susurro con tristeza Kira el nombre de su protegida al verla llegar con el semblante muerto y ennegrecido por sus emociones minutos atrás. Cuando la esposa del militar estaba a punto de hablar fue callada por la mano de la de mirada escarlata quien solo atino a mirarla con aquel semblante oscuro y deformado por los sentimientos que la invadían.
-quiero saber que ocurrió- respondió con enojo la twili mientras su rostro se transfiguraba en una mueca que desbordaba el enojo que sentía- Quiero saber qué diablos hizo mi contra parte con mi pueblo-
Y con aquella sentencia de parte de la de cabellos naranjas todos aguardaron en silencio mientras miraban a la pareja de casados quienes no podían hacer nada más que agachar la cabeza y rememorar aquel día en que apareció ese endemoniado muro negro.
- ¡Majestad! - grito con desespero la de cabello platinado corriendo hacia la figura pálida de la monarca que se encontraba en aquel lugar. Con rapidez se arrodillo ante el cuerpo inerte de la hechicera de cabellos naranjas viendo como esta tenía su túnica rasgada, los labios partidos y derramando hilos de sangre junto con múltiples raspones alrededor de su cuerpo – ¡Midna respóndeme! - exclamo está abofeteando ligeramente el rostro de la twili haciendo que esta abriera sus ojos carmesí mientras tosía haciendo que un poco de polvo saliera de su boca.
-debo admitir que este no ha sido el mejor de mis aterrizajes- dijo con voz débil mientras sonreía haciendo ver aquellos colmillos blancos y alargados que la hechicera poseía.
-gracias al Taiyo- jadeo con alivio mientras abrazaba el cuerpo magullado de la portadora de la trifuerza del poder.
- ¿ya no hay reprimendas por ser imprudente y temerario? - dijo con suavidad la de cabello anaranjado mientras devolvía el gesto con uno de sus brazos –vaya que te has ablandado maestra-
-lo dejare pasar solo por hoy- respondió la espadachín en una ahogada carcajada al recordar como siempre recriminaba a la hija de su mejor amiga cuando esta hacia cosas innecesariamente peligrosas gracias a su exceso de valentía y de inmadurez. Al recordar aquellos viejos tiempos cuando todo era perfecto en su vida como maestra y guardián de la pequeña princesa, la comandante del ejército crepuscular abrazo con más fuerza a su alumna haciendo que esta soltara un quejido de dolor –Lo siento- exclamo con rapidez soltando a Midna para mirarla detenidamente.
-No es nada- respondió con una sonrisa cansada la regente de las sombras –creo que me lastime el brazo cuando aterrice-
-mierda esta dislocado y fracturado en la zona del antebrazo- respondió Kira al ver como la extremidad de su alumna estaba desencajado.
-solo es un rasguño menor- quito importancia al asunto la hechicera de cabello anaranjado.
-es bueno ver que volvió majestad- escucharon las twilis a sus espaldas solo para ver como Lenox se acercaba a ambas con su espadón colgando de su espalda –ojalá las condiciones fueran diferentes-
-también me alegra verlo general- respondió la de ojos escarlata con debilidad –pero son las condiciones las que hicieron que mi regreso fuera antes de lo previsto-
De un momento a otro los sirvientes del castillo que habían logrado salir del palacio antes de ser consumidos por el muro gritaron de terror al ver como aquel maleficio crecía cada vez más empezando a acercarse peligrosamente a ellos.
-general el muro está creciendo- advirtió uno de los guardias con angustia tintando su voz y sus movimientos.
- debemos partir ahora- respondió Kira viendo directamente a los ojos de Midna –no hay tiempo de acomodarte el brazo. Lenox ayúdame a levantarla- y así como había ordenado la guardiana de la princesa, su marido se arrodillo al frente de la monarca tomándola gentilmente del hombro y de la espalada para así poder ayudarla a pararse. Con rapidez y cuidado levantaron a su reina sin poder evitar que esta soltara un quejido del dolor.
-estoy bien- respondió con rapidez la regente de las sombras con sus ojos cansados y bañados de dolor –tenemos que movilizar a nuestra gente fuera de la ciudadela antes de que el muro negro nos atrape. Que los soldados ayuden a guiar a los sobrevivientes hacia la calle principal. Nosotros nos quedaremos a cuidar de la retaguardia-
-¿pero majestad no podemos arriesgarla a usted en caso de un ataque a nuestras espaldas?- argumento el de cabello gris azulado.
-no voy a poner mi bienestar por encima de el de mi pueblo general- respondió con severidad la de ojos escarlata mientras era sostenida por su maestra –a pesar de mi estado aun puedo defenderme. Que los soldados empiecen con la evacuación de los civiles ahora-
-a la orden majestad- respondió Lenox mientras hacia una leve reverencia –ya escucharon a su majestad, empiecen a evacuar a los civiles- comando el esposo de Kira a los soldados que se habían acercado al lugar del impacto.
Sin demora ni contratiempo todos los guardias del castillo empezaron a guiar a los sirvientes con dirección a la calle principal de la ciudadela mientras el general, la comandante y su reina se quedaban atrás siendo escoltados por dos soldados. A pesar del terror, el miedo y la angustia que se sentía entre los sobrevivientes del castillo y que hacían que los nervios de estos vibraran ante la tensión del momento estos, gracias al apoyo de los soldados, mantenían la calma caminando a paso rápido y evitando que el caos se propagara como el fuego de un incendio. Los héroes, así como había ordenado Midna, se habían quedado en la parte de atrás de la evacuación con Kira sosteniendo a la monarca mientras eran resguardadas por el general y sus hombres.
- ¿Qué demonios es eso? - pregunto Kira viendo a sus espaldas como el muro crecía constantemente y sin parar mientras terminaba de devorar al castillo crepuscular- ¿de dónde salió ese muro? -
-no lo sé- respondió con dificultad la de cabello anaranjado sosteniéndose de los hombros de su maestra –no me quede el tiempo suficiente dentro como para saber que diantres es ese conjuro-
- ¿Qué ocurrió antes de eso? ¿Qué paso en la dimensión de la luz? – volvió a cuestionar la de cabello platinado mientras vigilaba cada par de segundos aquella estructura negra que les pisaba los talones.
-el concejo de Hyrule nos declaró la guerra- soltó la regente de las sombras mientras escupía sangre de sus labios partidos.
-¿Qué?- exclamo atónito el general de la milicia crepuscular mientras veía a su reina –¿esto es obra de ellos?-
-así es- respondió mirando al frente mientras continuaban su camino –cuando llegué a la dimensión de la luz me encontré con todo hecho un desastre. El consejo de Hyrule después de la invasión de Zant responsabilizo a toda la raza twili por las muertes de los suyos y nos declaró enemigos públicos de la corona-
-pero la princesa Zelda sabia la verdad, ella compartió cuerpo y recuerdos con usted. ¿Qué acaso se le olvido que estábamos siendo oprimidos por Zant y su maestro? - pregunto incrédula la espadachín viendo como su alumna mantenía su mirada perdida en algún punto fijo al frente de la multitud a la que estaban cuidando.
-la destituyeron y la apresaron por traición contra el reino de Hyrule. A ella y a Link- respondió con tristeza la de mirada escarlata.
-¿a la bestia sagrada también?- espeto indignado el de cabello azul grisáceo.
-ellos se opusieron al consejo junto a la rebelión que los había apoyado contra Zant. Sin embargo, los concejales hicieron un golpe de estado y apresaron a todos los que no compartían su ideología racista en contra de los twilis- respondió a la duda del militar mientras soltaba un gemido de dolor y continuaba caminando –cuando llegué me cole en el castillo y descubrí que a Zelda y a Link los tenían encerrados en el calabozo, pero de algún modo ellos me estaban esperando y me atraparon a mi también. Desde que los habían arrestado los habían estado torturando y cuando me capturaron yo no fui la excepción-
-Pequeña…-susurro con tristeza la guardiana al ver como su protegía cerraba los ojos con dolor.
-su plan era usar las 3 partes de la trifuerza- continuo sin darle tiempo a los mejores amigos de los difuntos reyes de mostrar lastima por ella –cuando ya no podía aguantar más nos juntaron a Zelda, a Link y a mí en la sala del trono y con magia y runas Sheika nos sacaron la trifuerza y la usaron para pedir un deseo. Pidieron que el crepúsculo fuera destruido y fue entonces que ese conjuro nos succiono a los 3 a su interior. Pude usar el grimorio de Zant estando adentro, pero Link y Zelda no pudieron escapar-
-como lo siento mi niña- respondió con dolor maternal la peliplata al ver como de los ojos de la monarca salían cristales salinos que delineaban su rostro magullado.
-había estado tan feliz de encontrarlo- se quebró la voz de la doncella de ojos escarlata mientras su mirada se llenaba de lágrimas –a pesar de que solo podía darle la mano entre los barrotes de la celda, me sentía tan feliz de poder tocarlo y verlo nuevamente-
-esto no se quedará así- dijo la de cabello platinado mientras abrazaba a su aprendiz escondiéndola en su pecho y haciendo que esta se quebrara en un llanto desgarrador –haremos pagar al concejo de Hyrule por la muerte de la bestia sagrada y de la princesa Zelda-
Fue entonces que una conmoción al frente del grupo llamo la atención de ambos reyes suplentes haciendo que estos apartaran su mirada de la pequeña hija de sus difuntos amigos.
-¿en nombre de Nyx que está pasando?- exclamo Lenox apartándose de su mujer y su reina para caminar hasta el frente del grupo de sobrevivientes. Fue entonces que vio como los guardias del castillo que estaban escoltando a los civiles peleaban contra unos dinolfos totalmente negros con ojos rojos como la sangre - ¿Qué demonios? - espeto desenfundando su espadón y cortando en 2 a uno de los espectros que se había abalanzado contra él haciendo que ambas partes cayeran al piso convirtiéndose en una sombra que quedaba plasmada sobre el suelo. De un momento a otro del cielo aterrizo todo un batallón de soldados de elite siendo encabezados por un soldado vistiendo una armadura totalmente negra con capa blanca. –Keyton-
-general- respondió el pelirrojo atravesando con su alabarda a uno de los reptiles oscuros haciendo que el cuerpo cayera y se convirtiera en una sombra –disculpe la tardanza, nos hemos estado encontrando con cientos de estos demonios alrededor de toda la ciudadela – dijo el mayor mientras cruzaba su brazo sobre su pecho en respeto a su superior.
-¿y la gente?- pregunto el twili de mayor rango.
-hemos creado portales alrededor de toda la ciudadela para que los civiles puedan usarlos y evacuar a la aldea de Darien- respondió el pelirrojo mientras se limpiaba un poco de sudor de la frente –no obstante, los portales no aguantan que tantos civiles los usen y colapsan después de un par de decenas de twilis-
-y los hechiceros de elite se desgastarían demasiado rápido si estuvieran creando portales cada que uno colapsa- concluyo el general viendo como los magos de elite a pesar de estar acabando con las bestias oscuras mostraban claros indicios de cansancio. Los hechizos para invocar portales eran de los conjuros más complejos y desgastantes que se podían usar en la magia crepuscular. Solo los twili más experimentados y habilidosos podían invocar portales crepusculares y mantenerlos por un tiempo determinado y generalmente aquellos soldados con tales habilidades eran elegidos para ser hechiceros de elite de la milicia crepuscular. Los únicos usuarios de la magia que podían conjurar portales estables y permanentes eran aquellos que nacían con sangre real al tener la bendición de la diosa corriendo por sus venas motivo por el cual las invocaciones de Zant y Midna no colapsaban por el uso ni la cantidad de materia que los atravesaban –con ustedes aquí podríamos crear un portal lo suficientemente potente para evacuar a toda esta gente. Me gustaría decir que el regreso de su majestad al reino nos ayudaría a mantenerlo por más tiempo, pero no sé si en su condición podrá hacer la invocación-
-¿la reina Midna volvió?- pregunto el mayor esperanzado y sorprendido de la noticia.
-volvió unos minutos después de que el muro apareciera, sin embargo, esta herida y no creo que someterla a usar su magia sea lo más conveniente en especial si es para crear un portal- respondió el general. De repente un rugido ensordecedor proveniente del maleficio oscuro resonó haciendo que todos los twilis voltearan a mirar a la estructura negra que tenían a sus espaldas - ¿ahora qué? - pregunto con intriga Lenox mientras volteaba a ver hacia atrás.
-por el taiyo- maldijo Kira quien se había quedado atrás junto con Midna y los dos soldados mientras su marido hablaba con el mayor en el frente –eso no se escuchó nada bien y no creo que sea sabio quedarnos aquí para averiguar qué diablos pasara después-
-es verdad- escucho la de ojos violeta a su aprendiz quien seguía abrazada a ella. De repente la comandante soltó un grito de dolor al sentir como algo frio y afilado la atravesaba a la altura de su abdomen empezando a derramar ríos de sangre al suelo –puede que la sorpresa sea bastante desagradable –respondió la reina de las sombras mientras alzaba su rostro dejando ver una sonrisa enfermiza y unos ojos bañados de locura.
Y hasta aquí el capítulo.
