—Joder, justo así —gimoteó Harry, tenía las piernas enrolladas al rededor de la cintura de Draco y él había logrado entrar por completo en Harry.
—Tan apretado amor… —murmuró Draco en el oído de Harry.
Harry sonrió, lo rodeó por la espalda y lo besó, comenzó a explorar su boca con la lengua y mordió ligeramente su labio, Draco gimió, y se apartaron un par de centímetros de sus labios.
—Te amo —dijo Draco, observando los ojos verde brillante de Harry.
—Te amo más —respondió Harry, observando a su novio con dulzura.
Ambos tenían la respiración irregular. Repartían caricias en sus pieles desnudas, Harry deslizaba cuidadosamente las yemas de sus dedos por la espalda contraria y Draco sujetaba al chico debajo por el culo, teniendo libertad para moverse. Los gemidos resonaban por toda la habitación, afortunadamente estaban solos, los hermanos Black, junto a James habían ido aThe camp rocka recibir una nueva banda musical, la cuál si pasaba las pruebas serían teloneros del lugar.
Esa tarde Draco había ido a visitar a su novio, y al cabo de un par de minutos conversando, encontraron una forma interesante de pasar el tiempo estando solos en el apartamento de Sirius.
Draco embistió a Harry durante un par de minutos más hasta qué dio con su punto dulce y cuándo el chico gimió más alto el rubio le hizo callar.
—No queremos que los vecinos escuchen amor —murmuró Draco.
—Entonces bésame —pidió Harry.
Draco obedeció y besó a Harry, no obstante el orgasmo se comenzó a llegar y le estaba costando horrores no gemir tanto como tenía ganas. Fueron una, dos y tres embestidas más para qué llenara el culo de su novio y este al sentir su semilla se corrió sobre su abdomen, había sido el orgasmo más delicioso de su vida, y siempre los tendría junto a él.
—Te extrañé mucho —dijo Draco, y se acurrucó junto a Harry.
—Yo también, amor —respondió Harry envolviendo en sus brazos a Draco, el rubio escondió su rostro en el hueco de su cuello, se sentía feliz.
Las últimas semanas habían sido una locura, los exámenes y proyectos finales se les habían juntado y no contaron con mucho tiempo para verse. Tomaban el inicio del turno de Draco en la cafetería cuándo todavía no había una fila enorme y cuándo el rubio terminaba su turno para estar juntos, por ello ese día no resistieron más las ganas de consumir su amor, olvidándose por un instante de todo estrés y problemas.
...
Draco había decidido contarle a Harry un poco sobre la situación con su padre, aunque omitiendo ciertos detalles cruciales con el fin de proteger a su madre y no exponer demás a su familia, únicamente le había dicho que temía la reacción de Lucius con ellos, aunque la visita al juzgado sería corta, era tiempo suficiente para él y salirse con la suya.
Harry le había respondido que todo estaría bien, que la nueva vida que tenían ahora no les impediría temerle a él o a quién fuera, ninguno tenía el derecho ni poder sobre ellos, no obstante lo qué Harry desconocía era que a Lucius no le importaba si estaban dispuestos a echarlo de su vida, él tomaría venganza si quería, era un hombre peligroso y él no tenía porqué saberlo si Draco deseaba mantenerlo a salvo.
...
El día de la audiencia llegó, justo una semana antes de su cumpleaños, Draco estaba aterrado, no veía a su padre desde la vez qué salió del hospital en el que fue a parar por su culpa, pero no iba a permitir qué su madre pasara ese momento a solas, y no había sido el único dispuesto a acompañarla; Andrómeda, Nymphadora y Pansy habían acudido a los tribunales para ser el apoyo moral de Narcisa, quién junto a su hermana estaban igual de asustados ante la posible reacción de Lucius al verlos a todos ahí.
—Pueden pasar —indicó una mujer pelinegra, de ojos verdes a la familia Malfoy-Black.
La señorita vestía una falda negra, resaltando ligeramente sus caderas, unas medias negras casi transparentes y una blusa blanca, aquella chica sonreía como si estuviera en un comercial de pasta de dientes y el brillo en su mirada iba dirigido a Draco.
Pansy le propinó un codazo ligeramente fuerte para que se diera cuenta de la dulce mirada de la chica, no obstante Draco lo único que tenía en mente era su familia, añadiendo que le gustaban los hombres y nunca le había interesado menos una mujer.
—Gracias, señorita… —murmuró Andrómeda, observando el gafete de la chica.
—Astoria Greengrass, cualquier situación estaré para servirles —respondió la pelinegra.
Andrómeda sonrió y se levantó de su asiento junto a su hermana quién tomó su brazo en señal de apoyo, del otro lado Pansy agarraba fuertemente el brazo de su madre. Mientras qué Nymphadora fue el ancla de Draco al sostenerlo a la vez que recorrían el estrecho pasillo en dirección a la puerta principal del tribunal.
Ver después de un año a Lucius Malfoy fue la imagen más grotesca qué alguna vez imaginaron. El hombre no había cambiado en lo absoluto, seguía llevando su habitual postura rígida y ropa excesivamente costosa, aunque elegante. Su cabello largo pulcramente peinado iba amarrado en una coleta con un moño negro, parecía una moda del siglo pasado, no obstante daba la impresión de que era parte de su personalidad. Su expresión en el rostro era completamente diferente, si las miradas mataran, él y su familia hubieran muerto al cruzar la puerta.
—Tomen asiento de este lado —indicó Astoria.
Narcisa asintió, sin quitar la expresión seria de su rostro, caminaron hacía las gradas que les indicaba dónde un abogado (cortesía del padre de Tonks y esposo de Andrómeda; Ted Tonks) los esperaba.
—Buenas tardes señora Black, mi nombre es Barty Crouch, le he prometido a mi compañero Ted que usted saldría victoriosa en esta corte y le aseguro que lo será —dijo el hombre qué vestía un gran traje sastre, quizá una talla o dos más grande que su cuerpo, tenía el cabello cano y un bigote de brocha gorda sobre el labio superior, su mirada era fría y calculadora.
—Gracias señor Crouch —murmuró Narcisa.
Crouch ofreció un saludo cordial al resto de la familia y tomaron asiento detrás de él, a excepción de Narcisa y Andrómeda que tomaron su lugar junto al abogado.
...
Cuándo el juez entró y tomó el asiento principal del tribunal, obligó a que todo el recinto quedase en un silencio sepulcral.
El hombre dio tres martillazos sobre el escritorio de madera dando inicio al juicio.
—Buenas tardes, el día de hoy 30 de mayo del año en curso se dictamina la sentencia sobre el divorcio imputado por la señora Narcisa Black aquí presente ante el señor Lucius Malfoy también presente junto a sus abogados, el señor Barty Crouch de parte de la señora Black y Cornelius Fudge de parte del señor Malfoy —comenzó el hombre, leyendo una hoja sobre su escritorio—, si el veredicto el favorable para la señora Black podrán pasar a firmar los papeles de divorcio al terminar la sesión, por el contrario si la respuesta es negativa, habrá una nueva audiencia que brindará el tiempo para adquirir pruebas que avalen el divorcio
Draco no podía creer qué su padre hubiera hecho todo lo posible por obtener un juicio que les obligaría a llevar más tiempo de lo previsto. El divorcio su madre lo merecía sin dudarlo. Pero de Lucius Malfoy se podía esperar cualquier cosa.
...
El tiempo transcurrió para la familia Black de forma lenta y tortuosa, cuándo Lucius hablaba daba la impresión de ser la víctima cuándo su madre lo era y Draco no se quedaba callado ante las mentiras de su padre, ocasionando que el juez le obligará a guardar silencio, si quería que su estancia ahí fuera corta y no hubiera problemas con el juicio, por lo qué Pansy y Dora lo tomaron por ambos brazos en señal de apoyo y con la esperanza de que se calmara. Narcisa dejó de contar las veces qué estuvo a punto de perder la calma igual qué su hijo, no obstante sabía que todas aquellas palabras emitidas por su pronto ex esposo eran provocaciones para salirse con la suya y eso no lo iba a permitir.
—He escuchado ambas partes de la historia, y he llegado a la conclusión de que esto podría resolverse sin la necesidad de llegar a un juicio como el qué el día de hoy hemos tenido, sin embargo los desacuerdos de parte del demandado han sido escuchados por la ley al estar en su derecho de oponerse al divorcio, pero al no tener una prueba contundente para la oposición del divorcio mi veredicto es a favor de la señora Black —dijo el hombre—, es así como doy por terminado el juicio —sentenció el juez, de apellido Kingsley.
A la familia Black le había devuelto el alma al cuerpo, sin embargo antes de que ninguno dijera nada, el abogado de Lucius habló.
—Un momento su señoría —dijo Fudge, llamando la atención de los presentes—. Me gustaría informar un último punto y por el cuál mi cliente solicitó este juicio
—¿Qué punto señor Fudge? —preguntó Kingsley, observando al abogado, ciertamente curioso.
—El señor Lucius asegura que su familia no está pidiendo remuneración económica por una cláusula del testamento del ya fallecido Abraxas Malfoy, padre de mi cliente Lucius Malfoy y abuelo de Draco y Pansy Malfoy —informó el hombre.
Lucius los observaba como si fuera una víctima de las calumnias de su ex esposa.
—Quisiera ser más específico —pidió el juez.
—Claro su señoría —dijo el abogado y abrió su portafolio del cuál extrajo un sobre blanco y lo abrió cuidadosamente, y sacó un par de hojas—, estos documentos avalan lo qué voy a decir
—Prosiga —dijo Kingsley.
—El presente testamento estipulado por Abraxas Malfoy, menciona en la cláusula número tres qué, si uno de sus nietos contrae matrimonio al cumplir la mayoría de edad y este es conforme a la ley, tendrá acceso a toda la fortuna Malfoy a excepción de los negocios qué se establezcan fuera de la fortuna Malfoy —Fudge apartó la vista del documento para observar al juez y a su vez a la familia Malfoy-Black.
¿Qué?—pensó Draco.
—¿Eso tiene algo relevante con la demanda de divorcio? —preguntó el juez.
—Por supuesto, la señora aquí presente Narcisa Malfoy renunció a obtener una pensión de parte de mi cliente porque si logra que alguno de sus hijos se case obtendrá mucho más y eso la clasifica como una persona ambiciosa —dictaminó Fudge.
—¿Cómo se atreve usted a decir eso de mi? ¡Idiota! —explotó la mujer.
—Mamá tranquila, por favor —dijo Pansy, tomando por los hombros a su madre qué se había levantado de su asiento.
Lucius la observaba satisfecho había conseguido lo que quería.
—Lo ve señor juez, mi ex mujer no es la persona intachable qué dice…
—¡Tú no puedes hablar de eso cuándo no conoces el significado de ser una persona con valores! —bramó Narcisa.
Draco trataba de procesar lo que estaba sucediendo. Se había preparado mentalmente ante los posibles obstáculos de su padre, sin embargo lo de la cláusula de su abuelo lo había dejado sin habla.
—¡Orden! —pidió el juez, haciendo sonar su martillo sobre la base de madera de este.
La sala quedó nuevamente en silencio, el juez tomaba nota de ambas partes, formando una nueva conclusión.
—He analizado lo qué el abogado Fudge compartió, y lamento decir qué es irrelevante ante la demanda de divorcio, la cláusula del testamento es un tema externo al qué hoy tratamos. Además si el fallecido Malfoy lo ha estipulado habrá qué cumplirlo tal y como dice, de lo contrario el señor Malfoy podría estar en problemas, impugnar un testamento es un proceso largo que podría tardar años en resolverse —informó el juez.
Lucius estaba qué echaba humo por la rabia que sentía, nadie le ganaba fácilmente una batalla y menos unos inútiles como ellos, incluyendo al maricón de su hijo.
—Doy por terminada esta audiencia —dictaminó el juez.
Kingsley se levantó de su asiento y salió por la puerta trasera.
—Hemos ganado señora Black, se lo dije, el trámite finalizará en unos cuántos días, después de que firmen los documentos solicitados —informó el señor Crouch.
Narcisa sonrió mucho más aliviada y abrazó a su hermana, estaba feliz de qué esa pesadilla estuviera culminando.
—Draco, ¿Estás bien? —preguntó Nymphadora.
—Sí —respondió Draco, casi de forma automática, sus pensamientos estaban muy lejos de ahí.
—¿Crees que con esto ya tienes tú libertad asegurada? —preguntó Lucius entre dientes, nadie se había percatado del momento en el que el hombre se había acercado hasta su lado del tribunal.
—La tengo —respondió Narcisa con firmeza.
Draco y Pansy se habían abrazado como si se tratara de dos niños indefensos, Nymphadora se había colado frente a sus primos, en un intento por protegerlos.
—Tú has querido iniciar una guerra que bien se podría haber evitado, y qué apenas empieza, no tienes idea de lo que soy capaz —dijo Lucius.
—¿Te das cuenta Lucius qué delante de un abogado estás amenazando no a una sino a varias personas? —preguntó Andrómeda— A mi marido no le agradará escuchar esto.
Lucius soltó un gruñido, observando a la mujer con desprecio.
—Es un asunto familiar querida ex cuñada —dijo Lucius.
—Tengo entendido que ya no son tú familia, así que por favor vete —dijo la mujer.
—No se preocupe señora Black que he anotado cada palabra que ha dicho su ex esposo, por si en algún momento lo necesitamos —murmuró el abogado Crouch.
Narcisa observaba con odio a Lucius, lo único que deseaba era no volver a verlo nunca.
—Hijos míos, no olviden lo que acabo de decir —musitó, observando a Pansy y Draco aun abrazados detrás de Nymphadora.
Draco estuvo a punto de salir corriendo pero hacerlo le daría una razón más a su padre para hacerles la vida miserable, por ello permaneció de pie estoicamente sin quitarle la mirada.
—No se preocupen, no será la última vez que nos veremos —dijo Lucius, desviando la mirada de ellos y se alejó de ellos dando grandes zancadas.
Draco dedujo que tenía razón y que el misterio tenía que ver con su abuelo y la cláusula, su deber era investigar sobre lo que estaba pasando.
...
El último día del semestre llegó a su fin, los recién graduados desfilaban por el campus con sus birretes, túnicas largas en color negro y azul, con el logo de la universidad, luciendo impecables, felices y nostálgicos por abandonar la escuela qué los había visto crecer y prepararse para vida. Ellos vivirían la misma experiencia al culminar el próximo semestre, ya se veía cumpliendo su sueño junto al amor de su vida: Harry.
—No habíamos tenido la oportunidad de platicar así desde qué dejamos el departamento —dijo Hermione.
La castaña estaba apoyada sobre el pequeño muro de piedra de las palapas y con los pies alzados sobre la mesa. Habían pasado los últimos minutos hablando sobre la situación con Lucius Malfoy.
—Lo sé —respondió Draco—, además me debes explicaciones del porque Ron no te deja tanto tiempo sola
Hermione se ruborizó y Draco contuvo una risa.
—Estamos saliendo —balbuceó, en un tono de voz muy bajo por lo que su amigo no logró entenderle.
—¿Están qué? —preguntó, frunciendo ligeramente el ceño.
—Ron y yo… —titubeó—, estamos… saliendo
Draco abrió mucho los ojos, reflejando sorpresa, él creía que Ron nunca se animaría a pedirle salir, era obvio cómo la miraba y el nerviosismo con el que actuaba cada que estaba cerca de su amiga.
—Ya era hora —dijo Draco.
—¿Qué?
—Es obvio cómo se miran, y que se gustan —dijo—, sólo espero que te trate cómo lo mereces y si llega a romperte el corazón yo personalmente le rompo la cara —advirtió Draco.
—No estoy segura si debo agradecerte o preocuparme —dijo Hermione.
—Ambas —Draco se encogió de hombros.
Segundos después ambos soltaron ligeras risitas que aligeraron el ambiente y Draco se acercó a su amiga para abrazarla.
—Me da gusto que seas feliz, lo mereces
—Gracias, ¿quién diría que tienes un bonito lado tierno?
—No se lo digas a nadie —advirtió medio en broma, medio enserio.
Hermione soltó una carcajada y abrazó a Draco nuevamente.
—Pero qué bonita escena —murmuró una voz a sus espaldas
Los dos amigos se apartaron para observar a la persona qué había interrumpido tan amena plática.
—¿Qué haces aquí Walker? —siseó Draco.
—Lárgate, tú no tienes nada qué hacer aquí —dijo Hermione.
—A mi también me da gusto volver a verte Hermione y lo último quién lo va a decidir es Draco no tú —dijo Joseph, en tono amenazante.
—Ya la oíste, tú no tienes nada qué hacer aquí, mejor lárgate antes de qué llame a seguridad y te echen cómo a un vil insecto —advirtió Draco.
—Uy, te volviste muy agresivo amor…
—No me llames así —bramó Draco.
—Tienes un minuto para largarte o iré por alguien de seguridad —dijo Hermione, incorporándose y poniéndose de pie junto al asiento de piedra.
—Haz lo que quieras —dijo Joseph y se cruzó de brazos, en una posición desinhibida.
—Vámonos Draco… —dijo Hermione.
Draco tomó sus cosas dispuesto a seguir a su amiga pero Joseph no se lo permitió.
—Suéltame —Joseph había tomado a Draco por la muñeca, el muy cabrón era mucho más fuerte qué él.
—Iré por ayuda —dijo la castaña.
—Ve, aquí estaremos esperando —Joseph chasqueó la lengua y desvió la mirada de Hermione hacía Draco.
—Draco no tardaré
—Date prisa —dijo el rubio, intentando zafarse del agarre del chico de cabellos dorados, fallando en el intento, y ya le estaba lastimando la muñeca.
Hermione salió corriendo, buscando por los pasillos a alguien que pudiera ayudarle, sino encontraba a alguno de sus amigos, buscaría a algún profesor o guardia de seguridad.
—¿Qué mierda quieres Walker? —dijo Draco entre dientes.
—A ti, lo sabes perfectamente amor, me extraña que te sorprendas cuándo sabes que te amo —dijo Joseph.
—Primero, no soy tú amor, segundo no tienes idea de lo que significa la palabra amar y tercero yo ya soy feliz, ¿por qué no lo puedes entender? tú nunca me quisiste y por fin te deshiciste de mí, así qué ve a fastidiarle la vida a alguien más por qué yo no te lo voy a permitir
Draco dobló la muñeca de Joseph en un intento por zafarse y al conseguirlo se levantó del asiento y salió por el lado contrario a toda prisa, sin embargo Walker fue tras de él.
—Draco yo te amo —Joseph alcanzó al rubio más pronto de lo que él tardó en irse y lo tomó por ambos brazos, obligándolo a girarse hacía él.
—Suéltame, te lo digo por última vez… ¿no te fue suficiente con todo el daño que me hiciste qué has regresado a hacerme más? —debatió Draco.
Joseph desvió la mirada de él, Draco creyó por un instante qué al fin lo dejaría en paz pero lo qué pasó a continuación lo dejó completamente inmóvil; Joseph lo estaba besando.
...
Hermione caminaba por el campus en busca de ayuda, pero no corría con suerte, parecía que a todos sus amigos se los había tragado la tierra. Continuó su caminata hasta qué se encontró con las únicas dos personas qué no deseaba ver, al menos no en ese momento, Draco no podía correr con tan mala suerte y tener una pelea grave con Harry, y tampoco podía arriesgarse a discutir con Ron.
Decidida se desvió del camino para continuar buscando ayuda cuándo escuchó la voz de Ron, gritando su nombre.
Mierda—pensó—.
La castaña fingió no haberlo escuchado aunque eso era poco probable, Ron poseía un tono de voz bastante alto y claro, sin embargo esta vez no tardó en hacerse notar que estaba en búsqueda de alguien, con un poco de suerte Ron creería qué lo estaba buscando y podría encontrar más fácil a algún profesor.
—¡Aquí Hermione! —gritó Ron a sus espaldas, esta vez mucho más cerca de ella por lo qué la chica no tuvo más remedio qué voltear e intentar sonreír.
—¿Todo bien? —preguntó el pelirrojo.
—Sí —mintió, Hermione continuaba buscando a alguien más pero al único que distinguió fue a Harry a un par de metros de ellos.
—Harry está por allá, quería saber si Draco lo estaba esperando dónde quedaron y si tú y yo nos íbamos juntos —dijo Ron.
—No, Draco fue al sanitario pero se me perdió de vista y lo estaba buscando —mintió de nuevo, si no encontraba a alguien pronto se iba a meter en un gran problema.
—¡Chicos! ¡Iré a buscar a Draco! —gritó Harry.
Hermione se puso pálida al ver a Harry avanzar por el pasillo en búsqueda de su novio, ya se veía metida en un gran lío por su culpa, Draco la iba a odiar de eso estaba segura.
...
Harry caminaba en dirección a las palapas centrales de la universidad, Draco debía estarlo esperando, y eso le hizo sonreír, estaba a pocos metros del lugar y buscó a su novio con la mirada, sin embargo cuándo lo encontró, sus ojos se aguaron, algo dentro de él se rompió en miles de pedazos, no podía estarle pasando, no era posible que Draco estuviera besando a su ex novio Joseph frente a toda la universidad.
*̥*̥
Hola! cómo están? espero que muy bien 3
Sé que el capítulo comenzó y terminó de manera diferente, pero realmente no imaginaba que fuera de otra forma, además quería dar un poco de romance antes de comenzar el drama y créanme que los capítulos siguientes me duelen más a mi que a ustedes, el sufrimiento no será tan largo, quiero aclarar y habrá un par de sorpresas inesperadas o tal vez sí...
Es por que estamos en la recta final... así es, no nos queda mucho, pero tendremos drama, amor y final feliz, lo saben 3
Gracias por el apoyo, nos leemos en la próxima 3
Ale3
