Capítulo 12: Inconsciente
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Se refiere a la condición en la que el individuo se encuentra completamente desconectado de la realidad externa e interna. También se refiere a realizar una acción que alude aquellas situaciones en las que la persona lleva a cabo una conducta sin tener plena consciencia y control voluntario sobre la misma.
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Los sueños se regían por un tiempo y espacio diferentes a la realidad. Una hora en un sueño podía ser apenas un minuto en el mundo físico. Y Hermione esperaba que el tiempo en el sueño pase más rápido mientras intentaba ignorar a Draco, concentrarse en la vistas que mostraba el paisaje que se podía observar detrás de la ventana con sus grandes estrellas brillantes, pero su mente no dejaba de divagar una y otra vez hacia cierto Slytherin a su lado. Draco la observaba con una sonrisa torcida, y Hermione tuvo que hacer un esfuerzo por no levantar la mirada y encontrarse con esos ojos grises que parecían perforarla.
Hermione no quería admitir cuánto le afectaba su presencia. Seguía diciéndose a sí misma que sus sentimientos no eran más que una ilusión, que Draco no podía quererla de verdad. Sin embargo, ahí estaba derrumbando todo los muros que construyó para defenderse.
Y no ayudaba mucho que cada vez que lo miraba y sus ojos bajaban a sus labios, sentía una necesidad apremiante de besarlo.
Y casi estuvo a punto de hacerlo...
"Solo quería poder seguir soñando contigo"
Hermione se quedó sin aliento ante la inesperada confesión de Draco. Su corazón latía con fuerza mientras las palabras del chico resonaban en su mente.
—¿Quieres decir que... haz soñando conmigo e hiciste ese hechizo porque... te gusto? —preguntó Hermione, su voz apenas un susurro. La intensidad de la mirada de Draco la tenía completamente cautivada.
Draco asintió lentamente, sin apartar sus ojos de los de ella. —Sí, Hermione. Me gustas. Más de lo que puedo soportar a veces. —Hizo una pausa—. Tanto para querer soñar contigo.
Hermione se quedó sin habla por unos momentos, tratando de asimilar todo lo que acababa de escuchar. Toda la desconfianza y el escepticismo que había sentido hacia Draco parecían diluirse ante esta inesperada confesión.
—Pero... ¿por qué? —preguntó finalmente, con una mezcla de confusión y vulnerabilidad en su voz—. Siempre me has odiado, me has insultado. ¿Cómo es posible que de repente...?
Draco suspiró, pasándose una mano por el cabello con frustración. —Es complicado. Yo... —Hizo una pausa, como si buscara las palabras adecuadas—. Supongo que siempre me has intrigado, desde que te conocí. Y esa fascinación se convirtió en algo más con el tiempo que mí inconsciente revelo. —Desvió la mirada por un momento, antes de volver a fijar sus ojos en los de ella—. Sé que suena ridículo y quizás incluso loco, pero es la verdad.
Hermione lo miró, sin saber qué decir. Sentía como si el mundo a su alrededor se hubiera detenido, y lo único que importaba en ese momento eran esos ojos grises que la observaban con tanta intensidad.
Lentamente e inconcientemente, Hermione levantó una mano y acarició con suavidad la mejilla de Draco. Pudo sentir cómo él se tensaba por un momento ante el contacto, pero luego se relajaba visiblemente. Apoyó su mano encima de la de Hermione acariciando su piel.
—Me has embrujado, Hermione.
Eso fue lo último que recordó la bruja, antes de encontrarse en otro lugar. Hace unos minutos, Malfoy le había explicado que lo medimagos estimaban que despertaría en un día o dos aproximadamente. Asi que supuso él que había despertado había sido el mago, no ella al no poder recordar a continuación.
Y esa fue toda la conversación que tuvieron, esperaba que sus brazos contra su pecho y su mirada fulminante, sea suficiente señal de que no quería que se acercara. Además del: "No quiero hablar contigo, quiero despertar"
Pero todavía nada. Y sus pensamientos en vez de dirigirse en las clases que se estaba perdiendo, estaban viajando en esas palabras que dijo Draco.
"Me has embrujado, Hermione"
Volvía a recordar sus últimas palabras y le molestaba su reacción. Porque obviamente debería estar molesta con Malfoy, y no lo estaba del todo. A pesar de que había hecho un hechizo sin su consentimiento. Y lo peor es que casi se dejaba llevar olvidando ese importante hecho.
Ella había sido la embrujada. En todo sentido.
—¿Quizás despiertes después de que te bese? —dijo Draco.
Hermione abrió los ojos más grandes y lo miró, su mirada estaba puesta en los labios de ella.
—¿Como?
Seguro había escuchado mal.
—Varias veces despertaste luego de que nos besamos.
No había escuchado mal.
—Parece que has estado leyendo La Bella Durmiente —comentó Hermione, observando la expresión de Draco.
Él la miró con confusión, y Hermione procedió a explicarle.
—Es un cuento infantil muggle, algo similar en divulgacion a los cuentos de Beedle el Bardo —dijo Hermione—. Se trata de una princesa que cae bajo un hechizo y solo un beso de amor verdadero puede despertarla.
—¿Eso significa que quieres intentar?
Hermione negó con la cabeza.
—No, Malfoy. Es solo una historia, no voy a despertar solo porque me des un beso y pensé que eras tu él que despertaba—explicó y añadió mirándolo a los ojos: Ademas y mucho más importante dije amor verdadero.
Los ojos grises brillaron mientras Draco se acercaba a ella, tanto que sus narices casi se tocaban.
—Bueno, podemos intentarlo y comprobarlo —insistió Draco con una voz demasiado sugerente.
Hermione sintió como su corazón se aceleraba ante su proximidad, pero se mantuvo firme.
—¿Quieres otro puñetazo?
Draco no se dejó intimidar.
—Podemos probar el beso —siguió Draco, acercándose más hasta que sus narices se rozaron—. No se pierde nada.
—Pense que querías perder un diente —lo desafió Hermione, tratando de ocultar el nerviosismo que le provocaba su cercanía.
Pero Draco no se intimidó.
—Quiero besarte, Granger —dijo, su voz grave y seductora—. ¿Acaso tú no quieres que te bese?
Hermione se quedó sin aliento, incapaz de apartar la mirada de esos labios que la tentaban. Por más que lo negara, deseaba que Draco la besara, que le demostrara que sus sentimientos eran reales, una vez mas.
—He notado como miras mí boca—declaró el mago—¿No quieres despertar? Déjame besarte...
Inclinando su rostro para tener más acceso a sus labios.
—Es solo un cuento, Malfoy. No va a funcionar, estás equivocado.
—Demuestrame que me equivoco, Hermione —dijo a centímetros de su boca a casi punto de rozar sus labios—¿Hermione? —llamó al no ir nada salir de sus labios ni un acción de su parte como un puño impactandose en su mejilla.
—Hazlo de una vez, Malfoy —respondió la chica—. Que quede claro que si es solo para saber si tu teoría es correcta — tratando de mantener la firmeza en su voz mientras cerraba los ojos
—Como tu digas, Granger.
Y sin darle un segundo mas, Draco acercó su rostro y capturó los labios de Hermione en un beso apasionado, quien Hermione se dejó llevar por la calidez y la intensidad de la caricia.
Sus labios se movían en sincronía, sus lenguas enredándose en una danza íntima y arrebatadora. Hermione sentía cómo su corazón latía desbocado, toda su piel hormigueando ante el contacto.
Cuando Draco finalmente se separó, ambos respiraban con dificultad, sus miradas reflejando una mezcla de deseo y vulnerabilidad.
Hermione no se había despertado de ningún hechizo, pero en ese momento, supo que había caído bajo un hechizo mucho más poderoso: el del amor. Por más que se negara a aceptarlo, ya no podía engañarse a sí misma. Amaba a Draco Malfoy, con cada fibra de su ser.
Y eso la aterraba tanto como la fascinaba.
...
Hermione parpadeó, desorientada, al abrir los ojos. La luz brillante de la enfermería la cegó momentáneamente, hasta que poco a poco su entorno se fue enfocando mientras unas voces conocidas se alzaban a su alrededor. ¿Realmente había funcionado?
—Otra vez tú, Malfoy —espetó Ron con fastidio—. ¿Ahora se puede saber qué te duele?
—¿Estás preocupado por mí, Weasley? —se escuchó hablar a Draco con burla.
Ron resopló, claramente indignado.
—Dime qué te duele —intervino entonces la voz serena de Madame Pomfrey, mientras Draco le explicaba un dolor de cabeza.
Hermione terminó de abrir los ojos, sintiéndose por fin capaz de mantenerlos abiertos. Y cuando lo hizo, su nombre fue pronunciado con alegría.
—¡Hermione! —exclamó Harry, una sonrisa de alivio en su rostro.
—¡Chicos! —Hermione trató de incorporarse, pero una mano gentil la detuvo.
—Tranquila, Granger acabas de despertar —dijo Madame Pomfrey, acercándose a ella.
Ella asintió.
—Ustedes dos —agregó, dirigiéndose a Ron y Harry—, la paciente debe descansar.
A pesar de las súplicas de sus amigos, la enfermera fue firme. Mientras los echaba, los ojos marrones de Hermione se encontraron brevemente con los grises de Draco.
Y en ese instante, sorpresivamente. Draco acortó repentinamente la distancia entre ellos y la envolvió en un abrazo fuerte y protector, como si temiera que fuera a desvanecerse.
Detrás de ellos, los gritos indignados de Ron que observaron ese abrazo eran apenas un eco distante.
Hola!
Primero un descargo: ultimamente me están llegando un montón de mensaje spam sobre comisiones de arte. Termine desactivando la mensajería interna :( porque ahora escribo cada tanto y debo encontrarme luego de mucho tiempo con una hoja repleta de spam a mí regreso. De "personas" que ni se molestan en leer alguna historia, pero dicen que es "maravillosa" en un mensaje ciertamente automatizado para que quiera yo hacer una comisión de arte. ¿Les está funcionando?
Ya no me sorprendería si me llega mensajes ahora incluso en mis historias -.- (y lo hicieron)
Como sea, espero que les haya gustado este capítulo!
Como siempre muchas gracias por comentar Sayshun y el apoyo :)
Lamentablemente no se si voy a actualizar en diciembre por cuestiones de la fiesta y todo eso. Tengo que ver, quizás lo haga pero también a fines. Pero es más probable que actualice, pero el Gato de Draco que avance mucho más que está historia que va lentito y me concentre en esa hasta terminar. Porque iba a ser cortita, y ¿lo es? Quiero que lo sea jaja...
Nos leemos!
