Hola a todos, aquí Vera con una actualización más de este fic, que como dije, ya entramos en su arco final.
Bueno, espero les guste el siguiente capitulo el cual, como dije anteriormente será una pequeña continuación del capítulo pasado, pero así mismo, como comenté, este capítulo tendría algo de picor 🔥 ya que habrá algo de smut no tan grafico
Bueno sin más, disfruten del capítulo ❤ y más que este capítulo estará colmado de besos y caricias 💋
20. ❄ Los Besos Y Las Caricias Confortan Las Cicatrices❄
Continuación.
La compra de la cuna fue sorprendentemente sencilla, en gran parte gracias a la firmeza con la que Maki manejó todo el proceso, sin dejarse intimidar por las miradas de la vendedora.
En todo momento, Maki se mostró segura de sí misma, apoyada incondicionalmente por su esposo, quien no dejó de tomarla de la mano ni de abrazarla con ternura cada vez que la vendedora les mostraba los productos que querían para su bebé, especialmente esa cuna que ella tanto deseaba y que finalmente decidieron comprar. Dejando a aquella vendedora con la boca bien cerrada.
La noche había llegado y por fin ese matrimonio estaba en casa.
Yuta salió del baño vistiendo únicamente su pantalón de pijama gris ya que había dejado su camiseta en el cuarto.
Su cabello aún goteaba ligeramente, con pequeñas gotas deslizándose por su frente, mientras se secaba con la toalla que descansaba sobre sus hombros.
Una vez entró en su cuarto, noto como Maki estaba parada frente al espejo.
Ella había sido la primera que se había bañado una vez llegaron a casa, y en aquel momento solo la cubría una camiseta de tirantes por eso de sus calores nocturnos debido a las hormonas y de paso llevaba puestas sus pantaletas.
Yuta podía notarlo en su mirada, ella seguía conflictuada con sus cicatrices
Su mirada reflejaba una batalla interna. Aunque había entrado a la tienda con la cabeza en alto, seleccionando la cuna con entusiasmo, en aquel instante sus hombros estaban tensos y sus dedos jugueteaban nerviosamente con sus cicatrices sobre su vientre.
Yuta lo sabía perfectamente, el conflicto interno de su esposa con su apariencia era mayor aquel día.
Maki estaba observando las cicatrices que tenía a lo largo de sus brazos y que terminaban en sus muñecas, ahí donde el fuego se detuvo y no quemo sus manos.
Ella traía su camiseta levantada hasta antes de donde iniciaba su busto.
Observaba como aquellas marcas cruzaban sobre toda la piel de su abdomen y subían por sus senos y su cuello hasta llegar a su cara.
A pesar de haber reunido algo de valentía en aquella tienda, donde entró con la frente en alto, mostrándose con gran confianza en sí misma y callando algunas bocas con su actitud positiva, ahora que estaba en casa, parecía que todo lo relacionado con sus cicatrices había desvanecido su buen ánimo frente al espejo.
Yuta podía notarlo en su mirada perdida y desanimada.
Él tan solo deseaba que Maki pudiera verse a través de su mirada, realmente deseaba que viera lo tan hermosa que era ante sus ojos y el cómo la seguía amando y deseando a pesar de todos sus cambios físicos. Así que decidió acercarse a ella para levantarle el ánimo.
Su esposo la rodeo con cuidado por la espalda, pegando su pecho desnudo a la espalda de esta, rodeando aquel vientre con sumo cuidado.
—¿Esta todo bien Maki san? ¿El bebé anda inquieto? ¿Te sientes bien? O ¿Hay algo que te preocupa?— pregunto recargando su barbilla en el hombro de su esposa.
Maki soltó un largo suspiro.
—El bebé está tranquilo en este momento...y... más bien ando pensativa.— El desánimo seguía en su voz.
—¿Sucede algo?— pregunto Yuta mirándola a través del espejo.
Ambos estaban intercambiando miradas a través del reflejo. Las manos de Maki se pusieron sobre las manos de Yuta, las cuales con sus palmas estaban haciendo contacto directo con su piel y le acariciaban con ternura sus cicatrices.
—Estaba pensando sobre si... — sus hombros bajaron—¿Crees que con estas cicatrices nuestro hijo no me tendrá miedo? —giró el rostro, alejando su mirada del espejo— ¿Acaso nuestra semilla de soja me querrá con este aspecto?
Yuta suspiro, llevó su mano derecha a la barbilla de Maki, para elevarle un poco el rostro y poder mirarle a los ojos sobre el hombro de esta.
—Amor, nuestro hijo te amara con todo y cicatrices, él no te tendrá miedo, al contrario, te admirara y amara así como yo te amo a ti— le dijo con mucho cariño, pero Maki de nuevo bajo la mirada y se despegó de él.
Se dio la vuelta para mirarlo de frente.
—¿Como estas tan seguro de eso? ¿Y si le doy miedo? ¿Y si me hace miles de preguntas sobre mi aspecto? ¿Y si los demás niños se burlan de él por mi apariencia?
Yuta le tomo con cuidado del rostro y le beso la frente, porque sabía que todas esas malas ideas sobre su aspecto físico le estaban nublando el juicio. Sabía que todo lo malo estaba en la cabeza de esta.
—Estoy seguro de eso porque este bebé es sangre de mi sangre — le planto muchos besos en la frente, haciendo que Maki parpadeara varias veces para despejar las lágrimas de sus ojos —Y mi instinto de padre me dice que nuestra semilla de soja te amara con el aspecto que tengas, además — su mano tomo con delicadeza su barbilla para que lo mirara a los ojos —Yo sé que él estará orgulloso de ti, porque sabe que estas cicatrices son las marcas que relatan tus batallas así como cuentan la historia de quién eres, aquella mujer que sobrevivió a maldiciones de grado especial, aquella que amo demasiado y que todos nuestros amigos admiran por su determinación y valentía. Aquella que incluso fue halagada por el rey de las maldiciones.
Yuta le hizo girarse para que se volviera a ver frente al espejo, mientras volvía a rodearla con delicadeza, pasando de nuevo sus manos sobre ese gran vientre abultado. Acariciando con demasiado amor las cicatrices que lo cruzaban, mientras la miraba fijamente por el reflejo frente a ellos. —Y yo sé que nuestro hijo sabrá defenderse— beso su hombro varias veces —porque algo me dice que este niño tendrá todo tu carácter y no se quedara callado, y menos cuando diga que su madre es la mujer más hermosa.
Maki sonrió levemente por esas palabras, trago un poco de saliva para deshacer el nudo en su garganta mientras sus manos iban sobre las de su esposo, las cuales pasaban por aquellas líneas en su piel. Ella podía sentir aquel dulce cosquilleo en su ser ante tales palabras, las cuales le subían el ánimo.
—Perdón... — se disculpó Maki. —Es que a veces simplemente tengo días malos como este...— suspiro sin dejar de ver a su marido por el reflejo— Y son en estos días cuando más me sigo preguntando en cómo no te doy asco o lastima y más con este aspecto de embarazada llena de cicatrices — comento con un tanto de tristeza.
Pero Yuta siguió besando las cicatrices en el hombro de esta, incluso hizo su cabello con delicadeza hacia a un lado, para besar las cicatrices que pasaban por la parte de atrás de su cuello.
—No tienes por qué disculparte por esto, sé que hay días malos y días buenos, todos los tenemos. Pero hay una cosa que quiero que se te quede grabada Maki san— dijo a su oído, de manera suave y delicada, con el toque de sabiduría que solo él sabía dar.
—Tu eres la mujer más hermosa, sin importar cómo luzcas, porque ante mis ojos siempre serás lo más bello que haya visto en mi vida— Continuó besando su hombro con ternura, mientras la miraba a través del espejo.
Aquellas palabras hicieron que el rostro de Maki se pusiera muy rojo, inclusive algunas lágrimas se asomaron por las comisuras de sus ojos, quería llorar por lo conmovida que estaba.
Yuta continuó hablando mientras sus labios rozaban suavemente el hombro de Maki— y esta noche, déjame demostrarte lo increíblemente hermosa que eres para mí— susurró, dejando que sus labios y la punta de su nariz acariciaran el cuello de esta, el cual estaba impregnado con el dulce aroma a vainilla de su shampoo. Ese fragante olor era tan delicioso para Yuta como lo era ella, la mujer que amaba con todo su ser.
—Y más porque amo cada marca en tu cuerpo por más pequeña que sea— dijo en un tono muy seductor mientras bajaba aquel tirante del hombro derecho de su mujer y seguía pasando sus labios, depositando en cada beso todo el amor y el deseo que tenía por ella.
Maki se estremeció ante aquellos besos, sentía su piel ser reconfortada con el rose de esos labios, sus ojos se cerraron al sentir placer recorrer por donde su esposo besaba y tocaba, ya que las manos de este tampoco se quedaron quietas.
Maki paso de sentirse la mujer más fea y acomplejada, a sentirse en aquel momento, la mujer más deseada y amada por uno de los hechiceros más fuertes de la actualidad, aquel que podía destruir una ciudad entera sólo por ella. Su pecho subió y bajo rápidamente, se estaba quedando sin aire ante todo el apasionante y candente deseo que su esposo demostraba por ella.
La mano izquierda de Yuta seguía sobre su abultado vientre, pasando con delicadeza sus dedos por aquellas cicatrices que cruzaban por toda su piel.
Mientras que con su mano derecha, Yuta empezó a acariciarle con delicadeza parte de las cicatrices que subían por sus brazos y espalda.
Sus dedos sabían perfectamente donde tenía todas aquellas marcas, las cuales acarició con tal delicadeza que parecía estar tocando una fina flor.
La garganta de la peliverde dejó salir un suave jadeo de excitación, su mano derecha busco la cabeza de su esposo para acariciarle el cabello mientras esté seguía depositando besos por toda la línea de sus hombros, hasta llegar a la punta de su hombro izquierdo.
Maki se miró en aquella posición frente al espejo, donde minutos atrás no tenía el valor de verse, pero ahora, con los besos de su marido y el deseo que era palpable de él hacia ella, podía mirarse con confianza y más que quizás solo necesitaba los besos y las caricias de aquel que la amaba y la deseaba con locura, así como también era aquel que le hablaba con la verdad.
La mano izquierda de Yuta siguió haciendo círculos sobre aquel vientre donde descansaba el bebé que ambos habían creado con mucho amor, lo acariciaba con demasiada ternura mientras dejaba que Maki lo guiara por sus cicatrices.
—En serio, eres tan hermosa Maki san— dijo Yuta a su oído, mirándola sobre su hombro a través de su reflejo, viendo como su esposa sonreía y cerraba los ojos por el placer que sentía.
—Tan hermosa que quiero demostrarte todo mi amor y el deseo que siento por ti— dijo entre besos— Recorriendo cada centímetro de tu piel con mis labios, y de paso, dejar en todas tus cicatrices...— volvió a besarle el cuello — Todo mi amor y devoción por ti.
Escuchar aquello hizo que Maki se estremeciera, sujetando la mano de Yuta con fuerza y dejando salir un gemido.
Esta sentía sus piernas temblar, así como su respiración cortarse más rápido de lo normal.
—Yuta...— salió en una súplica, mientras giraba suavemente su rostro para buscar los labios de su marido sobre su hombro.
Aquel beso fue muy apasionado, pero privó del aliento muy rápidamente a Maki, la cual volvió a jadear en la boca de su esposo —Yuta...yo— lo nombró débilmente.
Al escuchar aquella suplica, Yuta detuvo el beso y le miró a los ojos a través del reflejo del espejo.
—Maki san ¿Estas bien?— también recuperaba el aliento, mientras su pecho subía y bajaba rápidamente.
—¿Quieres que me detenga?— pregunto con preocupación sin despegar sus manos de su vientre.
Maki tomo un respiro.
—Estoy bien...— su pecho aun subía y bajaba— y no, no quiero que te detengas, aunque...— hizo un leve puchero —Sabes que Azami san dijo que si íbamos a hacerlo, debíamos ser más precavidos y no ser tan bruscos en estas últimas semanas... pero realmente quiero hacerlo contigo pero tengo miedo de lastimar al bebé — dijo acariciando las manos de su esposo sobre su vientre— Realmente quiero que me hagas tuya y me hagas sentir placer.
Yuta le miro por el espejo, aquella era una sonrisa de total confianza.
—Entonces déjame esta noche demostrarte que amo cada marca tuya, cada lunar, cada cicatriz...— dijo seductoramente bajando sus labios una vez más a besar la parte de atrás de su hombro.
—Y Podemos hacer el amor de una manera distinta—susurró mientras tomaba la mano de su esposa y la acercaba a sus labios— Quiero que sientas todo el amor y el deseo que tengo por ti... déjame darte placer de otra forma... deja que mi boca sea esta noche aquella que te haga estremecer —continuó, dejando un rastro de besos sobre cada una de las cicatrices que marcaban su brazo, desde la muñeca hasta el codo. Para después regresar a su rostro.
Maki podía notarlo. Él seguía cumpliendo su promesa de seguirla mirando con deseo, con pasión y con mucho amor aun estando en sus últimas semanas de embarazo.
Yuta volvió a besarle el cuello, después recargo su cabeza en su hombro para mirarla fijamente por el reflejo del espejo, haciendo que Maki sonreirá y se sintiera excitada al escuchar aquella petición, podía notarlo en sus ojos, en su respiración, en la forma en que la abrazaba. Él la deseaba a ella y ella lo deseaba a él.
—Yuta— susurro está con cariño girando su rostro para besarle en los labios sobre su hombro — Por favor, sigue... quiero que me hagas sentir la mujer más deseada como solo tú sabes hacerlo— dijo con una sonrisa, regresando su vista al espejo.
Su esposo asintió con la cabeza y le abrazo con ternura antes de pasar a la acción —Maki, Te amo y en serio, estas más hermosa cada día — dijo a su oído una vez más antes de hacerle círculos en el vientre.
Yuta llevó a Maki a la cama con cuidado, tomando sus manos y caminando con lentitud. Una vez llegaron al borde, le ayudó a semi acostarse con sumo cuidado, apoyando su espalda contra las almohadas.
Él al inicio se quedó sentado en la orilla de la cama.
Tomo primero la mano derecha de su esposa y empezó a besarle todas las cicatrices que tenía en ese brazo, pasando sus labios por cada marca, llenándole de diminutos besos hasta llegar al hombro, donde se detuvo para acercarse a su rostro.
—En serio, te amo tanto— dijo con una gran sonrisa, mientras depositaba un beso en los labios de esta.
Maki al escuchar esas palabras, también sonrió y correspondió el beso. Mientras las manos de su esposo acariciaban con ternura aquella cicatriz que pasaba por su mejilla.
Después, Yuta le besó la frente y los párpados, apartando suavemente el cabello de su rostro con delicadeza.
—Quiero que siempre recuerdes que eres la mujer más hermosa del mundo ¿de acuerdo?—dijo mirándola con ternura a los ojos.
—¿Y si vuelvo a pensar que no lo soy?— pregunto Maki acariciando la mano de su esposo sobre su mejilla.
Yuta de nuevo le lleno de besos la frente.
—Entonces te sacaré ese miedo y esas malas ideas con mis besos, mis abrazos, mis palabras y mis caricias...— pego su frente a la frente de Maki.
Esta sonrió, mostrando un gran sonrojo.
—Creo que ese es un precio que estoy dispuesta a pagar.
Aquello hizo sonreír a su esposo, quien ahora había bajado a llenar de besos el vientre de su esposa, acariciando delicadamente cada línea que cruzaba sobre su piel.
Yuta siguió besando cada cicatriz en el cuerpo de Maki, después bajo a sus piernas, las cuales lleno de besos a lo largo de ambas. Realmente amaba el cuerpo de su esposa, aquel que adoraba con locura y con pasión.
Acaricio con cuidado la cicatriz que meses atrás se le había formado en la pierna derecha, donde aquella maldición hábito el cuerpo de Maki y casi la llevaba al borde de la muerte tanto a ella como a su hijo.
Lleno de besos aquella marca, agradeciendo al cielo que tanto ella como su bebé habían logrado sobrevivir a ese ataque meses atrás, cuando la tormenta estaba en su punto crítico en el verano y su matrimonio se mecía violentamente entre las peligrosas ráfagas del tifón.
Incluso los muslos de Maki no se salvaron de ser marcados por el deseo por parte de su esposo. Los cuales lleno de besos y de una que otra suave mordida.
—Maki san ¿Puedo darte algo de placer aquí abajo?— pregunto Yuta, incorporándose un poco para ver a su esposa.
Esta tenía el pecho subiendo y bajando por la respiración errática ante el deseo. Todas esas caricias y besos de su esposo solo la habían dejado con ganas se recibir más.
—Por favor continua... Solo quiero ser complacida por ti— sonrió, mientras se acomodaba entre las almohadas para quedar semi sentada y no sentir que se ahogaba con su gran vientre de ocho meses. Mientras su esposo se volvía a acomodar en la cama, acostándose de nuevo sobre su marcado abdomen.
Yuta sonrió y bajo a llenar de placer aquella entrepierna de su esposa.
Su lengua jugueteo un poco con su intimidad aún cubierta con la fina tela de sus pantaletas, las cuales retiró con suma delicadeza, ayudando a Maki a levantar las caderas para que aquella prenda saliera por sus piernas.
Aquella noche quería que ella se sintiera la mujer más deseada del mundo y que dejara el tema de sus cicatrices a un lado. Quería que se sintiera en confianza con ella misma.
Antes de volver a bajar, lleno de besos el abultado vientre de su esposa. La cual sonrió acariciando su cabello, antes de sumergirse en el placer que esté le provocaría.
Los dedos de Yuta pasaron por toda su intimidad sin aun entrar en ella. Eso hizo que todo el cuerpo de Maki se estremeciera, sus piernas se movieron ante el placer, los dedos de sus pies se curvaron un poco y de su boca salió un grave gemido.
Yuta sabía que Maki estaba super estimulada y más húmeda por todas las hormonas del embarazo. Eso hacía que esta se mojara más rápido.
Yuta acomodo las piernas de su esposa sobre sus hombros y le lamió el coño, presionando con su lengua su clítoris, para después chuparlo con delicadeza. Mientras sus dedos los paso por sus pliegues. Subiendo, bajando y rosando con dos de estos aquella húmeda parte, haciendo fricción contra aquella delicada piel antes de entrar y salir de ella a un ritmo que a esta le gustaba y que no era peligroso para su embarazo.
Todo aquello hizo que su esposa jadeara su nombre varias veces, el placer y el deseo recorrían todo su cuerpo a gran velocidad, aquella mamada le dejaba una gran satisfacción como mujer.
—¡Yuta... así amor, sigue así por favor! — decía entre jadeos con su voz cargada de placer, mientras sentía como la lengua y los dedos de su esposo hacían maravillas en su sexo.
Su mano derecha se quedó sobre su vientre mientras que su mano izquierda tomo las sábanas con fuerza, aquel placer hizo que Maki mordiera sus labios con deseo, sentía su sangre correr a toda prisa por su cuerpo, lo estimulada que estaba, lo húmeda que se sentía y sin necesidad de otro tipo de penetración, la hizo llegar más rápido a su orgasmo. Uno que la hizo sentir la mujer más deseada del mundo en aquel momento. Y más cuando se corrió en la boca de su esposo.
Aquellos besos y caricias continuarían una vez Okkotsu se reincorporó, se limpió la boca y se acostó a su lado, abrazando a Maki desde su espalda después de unos minutos de darle placer, mientras sus dedos se entrelazaban. Ambos estaban recuperando el aliento.
Maki sintió la erección de su esposo contra su trasero, la ficción fue lenta pero deliciosa para ambos.
Los besos continuaron en los hombros y brazos de Maki aun estando en esa posición, incluso de nuevo las caricias mutuas aumentaron.
Yuta metió sus manos bajo la camiseta de tirantes de su esposa y acarició sus senos con suma delicadeza ya que esa parte de su cuerpo se había vuelto más delicada en esas últimas semanas.
Después ambos se sentaron con cuidado y Maki se levantó aquella camiseta hasta las axilas para que Yuta le mamara un poco los senos.
Yuta succiono con delicadeza de los pechos de Maki, haciendo que esta arqueara levemente la espalda, después comenzó a lamerlos y a chuparlos con delicadeza. Incluso mordió suavemente con sus labios aquellos duros y delicados pezones, turnándose entre ellos para darles placer.
Su esposo no dejó ni una sola cicatriz sin besar una vez que le quitó por completo la camiseta a Maki. Beso cada línea que le recorría desde sus senos hasta llegar a su boca. La cual empezó a comerse a besos mientras masajeaba con ambas manos esos senos.
Maki no se quería quedar atrás en eso de dar placer, no quería dejar sin complacer también a Yuta.
—Deja también te ayudo— comento en la boca de su esposo. Para después meter su mano en el pantalón de este, quien seguía estando sentado a su lado.
Yuta sonrió ante aquel ofrecimiento—Sera un placer para mi— susurro antes de jadear en la boca de esta.
Maki masturbo a su esposo dentro de sus pantalones de pijama, subiendo y bajando por todo su grosor, apretándolo con suavidad y acariciándole la punta, la cual ya goteaba con liquido pre seminal.
Ella continúo masturbándolo con ambas manos, incluso saco aquel miembro de esos pantalones, mientras se miraban a los ojos. Yuta tampoco se quedó atrás, pues su mano dominante de nuevo bajo a la entrepierna de su esposa para masturbarla, pasando de nuevo sus dedos por su línea y su clítoris, haciendo que esta moviera suavemente su cadera contra su mano.
Toda aquella ficción hizo que Yuta jadeara, cerrará los ojos y mordiera con suavidad los labios de su mujer con delicadeza y deseo antes de terminar soltando todo su semen en las manos de su esposa.
Al igual que Maki, tuvo un segundo orgasmo esa noche, corriéndose en la mano de su esposo.
Entre besos, Yuta le recordaba cuanto la amaba y lo hermosa que era, diciéndoselo con un tono de total sensualidad.
Después de unos minutos de recuperar el aliento, Yuta se dejó caer boca arriba en la cama, mientras Maki se acomodaba a su lado, apoyando su cabeza sobre el pecho de este.
Su esposo la rodeo con cuidado, protegiéndola en sus brazos y así abrazados empezaron a hablar y a hasta bromear un poco sobre la cara que había hecho la vendedora en la tarde.
También estaban planeando y hablando de las cosas que harían en familia una vez ese pequeño llegara al mundo en unas semanas.
Ni siquiera el frío que hacía afuera se sentía debido al calor corporal que se sentía entre ambos.
Aquel sexual encuentro, duro un rato más, eso hasta que el sueño empezó a ganarles.
Quedando de frente el uno al otro, mirándose y tomándose de la mano, mientras sus ojos se cerraban.
—Yuta...— susurro Maki con los ojos pesados por el cansancio.
—¿Si mi amor?— pregunto él acariciando sus mejillas.
—Gracias por hacerme sentir hermosa aún en mis peores días...— dijo con una suave sonrisa.
Yuta se acercó a sus labios, besándoles tiernamente.
—Eso es porque realmente lo eres. Siempre serás hermosa para mi y no solo hablo físicamente, sino también lo eres por tu forma de ser... y por eso y mucho más, siempre te amare...— dijo en un susurro mientras acariciaba su mejilla.
Maki sonrió por esas palabras, agradecía al cielo lo afortunada que era por tenerlo a él como esposo.
Realmente agradecía todo aquello mientras cerraba los ojos. Quedando por fin dormida entre los brazos de su marido.
Dos semanas después.
06 de diciembre.
36 semanas de embarazo.
La cuna y las demás cosas que habían encargado, llegaron a las dos semanas como les habían dicho en la tienda.
Aquel frío día era perfecto para armar en pareja aquella cuna.
Yuta arrastro la gran caja hasta su habitación y ahí empezaron a armar aquel mueble donde su hijo dormiría.
El hechicero era el más emocionado por armar aquella cuna, ya que desde que abrió la caja, su rostro se iluminó con un brillo propio de él.
En cambio, Maki sintió algunas emociones mezcladas. Era felicidad combinada con incertidumbre. Sabía que cada vez faltaba menos para que su pequeño naciera.
—Veamos, que tenemos por aquí— comento Yuta empezando a sacar todo lo que venía en esa caja.
—No pensé que trajera tantas piezas — comento Maki tomando el manual.
—Yo tampoco, pero será divertido armarla— la emoción de Yuta se veía completamente reflejada en su voz, mientras sus manos iban al vientre de su esposa.
A Maki le dio algo de gracia esas palabras, haciendo que sonriera.
Y así empezaron, pieza a pieza a armar aquella cuna. Siguiendo las instrucciones, las cuales por momentos desesperaban a Maki, quien trataba de no apretar con demasiada fuerza aquellas partes y piezas.
—No, esta pieza va aquí.
—¡Que no! ¡Va acá!
—¡Te dije que esa pieza iba aquí!
Por instantes parecían no ponerse de acuerdo, pero una vez revisaban el manual es que lograban acomodar la pieza. Sobre todo porque Maki era quien no seguía las instrucciones.
Entre ambos se lanzaban miradas llenas de amor o sonreían mientras armaban primero la base, después entre ambos pusieron aquel colchón que llevaría la cuna, al igual que los barandales.
Aquello parecía algo sencillo, pero tenía su truco, pero Maki después de quince minutos se había aburrido un poco así que decidió que ella prepararía los bocadillos mientras su esposo terminaba de armar aquella cuna.
Ambos habían acordado que la cuna estaría al lado de donde dormía Maki, así que la habían puesto del lado derecho de la cama porque era el lado más cómodo y de paso el más amplio.
Aunque también habían acordado que algunos días ella dormiría del lado donde Yuta duerme para que este cuidara al bebé.
Después de unos treinta minutos, la cuna por fin había sido armada.
Yuta se limpió el sudor de la frente y una gran sonrisa apareció en su rostro una vez vio aquel mueble completamente armado.
—¡Ya quedo lista!— de verdad se veía ilusionado.
—En serio, admiro tu paciencia para hacer estas cosas— comento Maki acercándose a la cuna y poniendo sus manos en el barandal.
—Jeje supongo que hacer figuritas con arcilla tuvo sus ventajas — comento ante tal halago.
—Ya solo falta ponerle sábanas limpias y preparar todo lo que llevará dentro…Así como también ya toda su ropa está lavada y doblada dentro de su ropero— Suspiro —Y cada día se acerca más el momento en que deba nacer.
Yuta noto aquel suspiro de su esposa, se acercó a ella y la abrazo por la espalda, poniendo sus manos en su vientre.
—Y si, cada vez falta menos para su nacimiento.
—Y hablando sobre el parto...— Maki se dio la vuelta con cuidado y miro a su esposo de frente– Ya he tomado una decisión sobre como quiero dar a luz.
Yuta trago saliva al escuchar aquel tema del que poco habían hablado, sobre todo porque él sabía que Maki era la que debía tomar esa decisión.
—¿Y qué has decidido amor?— pregunto sosteniéndole de las manos.
Maki se miró el vientre y lo acaricio, sentía las patadas de su bebé.
—El otro día hablé con Azami y le dije que quiero un parto natural. Confío en mi cuerpo y sé que podré dar a luz naturalmente. Además, que ella apoya la idea sobre todo porque estoy sana y no hay problemas físicamente que lo impidan... aun así, no deja de darme nervios— suspiro y apretó las manos de su marido.
Yuta soltó el aire muy despacio al oír aquello.
—Tienes miedo ¿Cierto?— preguntó con angustia.
—Demasiado y más que en el clan Zenin eran demasiado crueles con este tema — soltó las manos de su esposo— Pero confío en mí y que podre hacerlo— puso una de sus manos sobre su barriga y la otra por debajo de esta—Sobre todo porque Azami dijo que sólo recurriremos a la cesárea en caso de complicarse el parto o si este bebé aún no nace a finales de la semana 40...
Yuta puso sus manos en las mejillas de su esposa.
—Todo estará bien amor— hizo que esta lo mirara —yo confío en que así será, igual ya hemos ido a los cursos de parto y nos hemos estado preparando para cuando llegue el momento.
—Lo sé — esta acaricio las manos de su esposo.—Aún así no deja de dar nervios.
Yuta le acaricio las mejillas.
—Y yo no te dejare sola en esto. Hablaré con Azami san para que me deje estar presente ese día— le miro a los ojos — Quiero estar ahí, sujetando tu mano y apoyándote en todo momento. Quiero estar presente ahí contigo para darle la bienvenida a nuestro hijo y escucharlo dar su primer respiro.
Maki acaricio las manos de su esposo sobre su rostro.
—Se que estando tu ahí conmigo, todo estará bien, porque haremos esto juntos.
—Así será, estaré ahí contigo en ese momento especial...Aunque...
—¿Aunque?
—No lo negare, también tengo mucho miedo por lo que pase, pero haré todo lo que este en mis manos para hacerte sentir apoyada ese día tan especial para ambos.
Su esposa sonrió un poco.
—Se que todo irá bien. Vamos a darle la bienvenida juntos.
Yuta le dio un beso en los labios.
—Y así será— puso sus manos sobre el vientre de su esposa.—Aun así, el momento de nacer solo lo decidirá él.
Maki suspiro.
—Solo espero que no tarde mucho en decidirse cuando nacer...
Parecía que esas palabras se harían pronto realidad.
Notas:
Bueno, espero les haya gustado este capitulo 🔥
Y díganme ¿Qué les pareció?
Como dije estamos en la ronda final y ese bebé no tardara en nacer, aun así, los siguientes dos capítulos serán muy emotivos y especiales, ya que también se viene el cumpleaños del primo Megumi, así como se viene noche buena y Navidad 🎄 en este fic.
Así que les pregunto: ¿Qué día creen que nacerá ese bebé? Hagan sus apuestas, ¿Acaso nacerá en el cumpleaños de Megumi? O ¿Acaso nacerá entre noche buena y navidad? 👀
Estaré leyendo sus comentarios.
Así que espero actualizar pronto ❤
Nos seguimos leyendo ❄
