No hubo gran cosa durante los dos días siguientes, no hubo ninguna interacción con ninguna otra persona por ese camino de tierra, la única compañía que tenía era la de los monstruos, .

La emoción del primer día se esfumó tan rápido como llegó el accidente del carruaje, su aventura empezó bastante errática y frenética, no del modo del que hubiera querido, no había grandes peleas ni grandes aventuras, solo un accidente del que fue en parte su culpa.

Aún se sentía mal, pero desde ese día esos sentimientos se iban calmando, poco a poco el dolor de la preocupación en su pecho bajaba cada vez más.

Su reloj interno estaba bastante estropeado, se dormía al comienzo de la tarde y se despertaba un poco luego de la noche.

Había subsistido a base de frutas y nueces, aunque su estómago ya estaba sufriendo estragos por solo comer frutas y nueces.

La oscuridad era un problema, no era la primera vez que se tropezaba y se caía para que una de sus invocaciones lo ayudase.

Cada que pasaba se dejaba ayudar, no ganaría nada rechazándolos por mezquindad.

Sin embargo, la oscuridad era manejable con la luz de la luna y su propia habilidad para ver en la oscuridad, lo último era tenue, como leves contornos iluminados por un borde azul oscuro, ahora parecía un paisaje cuya luz del sol se estaba ocultando en el horizonte en vez de aquel paisaje iluminado de manera pobre con la luz de la luna.

Subaru descubrió que podía apagarlo cuando quería solo por voluntad, pero solo lo apagaba cuando dormía.

Y no dormía mucho, la incomodidad de un suelo sin siquiera un colchón o una sábana, su aspecto era desaliñado, no quería cambiarse la ropa en el primer día, pero entre la suciedad de un mundo menos urbanizado lo obligó a cambiarse luego de casi un día de incomodidad.

No había encontrado algo para su ropa interior por lo que tenía ropa sucia en esa caja, mala suerte para él.

En ese momento era de noche, sus ojos apenas podían mantenerse abiertos, escucho el sonido de pasos.

Por un momento su pulso se aceleró y su corazón dolió de temor, de entre la oscuridad una bestia emergió, alto, en dos patas, con un conejo gordo muerto entre sus dientes desde las orejas, sangre empapaba el vientre de su presa, el pelaje del monstruo alrededor de su pelaje estaba ensuciado con la sangre, ya se había secado, dando un color rojo oscuro, casi negro.

Por un momento Subaru quiso correr, pero se calmó cuando la idea de que ese monstruo en realidad era su aliado se acentuó en su mente.

-Tengo que ponerte una campana, ¿sabes?-bromeó, su pecho bajaba y subía con alarma, su corazón no había sido atormentado desde hace ya demasiado.

Pero no obtuvo respuesta, el hombre animal con obediencia se quedó parado en su lugar, el animal muerto no era como que se pudiera quejar de su incómoda posición, ni tampoco el hombre lobo a su servicio.

Subaru colocar las ramas dentro del espacio de las piedras, nunca había hecho una fogata, este intento venía directo de lo visto en series y películas, las rocas y piedras en un círculo, las ramas clavadas en el suelo, incluso le puso hojas debajo de las ramas, aun no entendía del todo el proceso, pero creía que tendría que despellejarlo.

-Maestro, creo que con ayuda del esqueleto, podremos ayudar-declaró uno de los gremlins.

Esos pequeños monstruos estaban cuidando de Subaru, ambos encima de los árboles, estaban entre las ramas, se habían apoyado hacia el exterior, eran visibles, bueno, no mucho por la oscuridad, pero no se necesitaba mucho para verlo si estuvieran de día, su piel oscura y su forma era muy llamativa para no ser notada con facilidad.

Ambos bajaron, escalando el tronco del árbol con sus garras, con la cabeza hacia abajo y mirando a su maestro, parecían demonios descendiendo del árbol para capturar a su víctima.

-¿Van a cocinar por mí?-

-Por supuesto maestro, tenemos un conocimiento básico de la cocina, pero tendremos que usar el arma del esqueleto-

Como si se estuviera refugiando en las sombras y fuese descubierto, el esqueleto se acercó a Subaru por un costado, Subaru se había olvidado de él, le había dicho que se ocultase entre las hojas y vigilarlo, no tenía un mayor uso para él.

Aún no estaba acostumbrado a verlo, de entre los tres, la criatura que más impacto le daba era el esqueleto, aún no estaba acostumbrado a su presencia, ver lo que debería de estar dentro del cuerpo ser sacado en su totalidad no era nada bueno en la cabeza de la gente.

El esqueleto se acercó, incluso sus pasos eran casi insonoros, aunque de vez en cuando se escuchaba a las hojas siendo aplastadas bajo el peso de los huesos del pie.

La hoja era tan afilada como para cumplir su objetivo de despellejar al animal y ser servido, pero era tan largo y grueso que era difícil de manejar, aquello era un desastre.

Pero Subaru no lo hubiese hecho mejor, miro al hombre lobo, esperando, quieto.

-Ve a traer más animales, a ver si encuentras un cerdo y me lleno de carne hasta mañana-ignoraba el hecho de que no sabía ni cómo cocinar un conejo y menos un cerdo.

Miró con un poco de morbo como el conejo estaba destripado, sacando todo lo que no se podía considerar comida, no pudo resistir la visión más tiempo y volteo la cabeza.

Cuando comía su carne no pensaba en el animal que antes estaba vivo, respirando y conviviendo con su familia animal antes de ser encontrado por cazadores y ser devorado.

Ese conejo bien y pudo ser un padre conejo, con una esposa conejo, esponjosa y amorosa con cien hijos conejos igual de esponjosos, seguro iba al campo para trabajar y conseguir su mensualidad en zanahorias, ahora mismo deben de estar esperándolo en una madriguera donde cabían todos, grande ya acogedora, familiar, ahora esos niños no volverán a tener un padre y la madre tendrá que pelear por la supervivencia de sus retoños.

Bueno, suficiente de esos pensamientos innecesarios, ya se sentía mal.

Los gremlins eran ruidosos, hagan lo que hagan, serán ruidosos, a veces soltando risitas que lo ponen muy nervioso.

Despellejado, destripado y decapitado, el animal pasó a ser un ser vivo a ser su pre-cena.

-Bien, ahora solo falta que haya fuego-

-Sin problema, señor-

El dedo de uno de los gremlins apuntó con su larga uña como garra a la hoguera improvisada, por un segundo, Subaru pensó que su criatura quería enseñarle algo.

Y vaya que lo hizo.

Un pequeño hilo naranja rojizo salió de su dedo, como el hilo de una araña, tan delgado que si no fuera porque era brillante no lo notaría.

El centro de hojas se quemo, no hubo un efecto espectacular, la llama se alzó con suavidad,

Y se sintió peor cuando el calor de las llamas cocinó la tierna carne y alzó un gran olor apetitoso como asado, ya estaba babeando solo de imaginarse probando la carne magra del conejo, no sabia que tan saludable sería, pero en estos momentos no era algo del que pueda darse el lujo de que preocuparse.

Era la ley de la naturaleza, pese a que sabía que aun así se sentía mal, muy mal de hecho.

El olor antojaba apetitoso, en los animes y manga era mucho más fácil cazar algo, Subaru ni siquiera pudo pensar cómo empezar, ¿dónde se encontraban los conejos?, ¿cómo y con que podría cazarlos?, sonaba como un hombre bastante inútil, pero en la sociedad moderna de su mundo, nunca hubo necesidad de cazar algo, en su situación actual, era muy poco consuelo.

Y en realidad, no sabía si tendría el estómago para matarlo y despellejarlo con sus manos.

Algo se acercó con rapidez hacia su lado, Subaru de nuevo sufrió un ataque de pánico, cuando vio al gran hombre lobo trayendo consigo nada más y nada menos que otro conejo.

«Y aquí viene mamá conejo». Pensó con humor ácido mirando como la sangre caía por la barbilla de su asesino.

Subaru no necesitaba más culpa, dejó de mirar.

El humo no tardó en salir, llamaría la atención de cualquiera que lo viese.

No, apenas se vería en el aire de la noche, lo que si se llegaría a ver sería el brillo del fuego, estaba tapado por árboles, pero poco podía ocultar el brillo del fuego, se preguntó si hubiera sido mejor cocinar la carne con los hechizos del gremlin.

Lo mas seguro es que terminase carbonizado, no necesitaba que su único alimento fuese

Hablando de ello.

-¿Tu de donde aprendiste eso?-

-Nosotros nacimos con ese conocimiento amo-responde uno.

De la misma manera que el esqueleto nació con una espada, ellos nacieron con conocimiento.

¿Cómo funcionaba eso?, ¿era como un programa de clases para gremlins mágicos antes de que eligieran a su invocador?

Se imaginaba a estos seres, creados para un par de películas de televisión de los años pasados antes de que Subaru naciera, sentados en una silla frente a un pupitre y tomando notas, todo hasta que inevitablemente alguien invoque el fuego y el profesor termine en un baño de fuego, tanto los estudiantes como el maestro se descontrolados en gritos de alegrías mientras el salón de clases iba a mejor vida.

Bueno, basta de imaginar algo tan raro.

-¿Creen que pueden enseñarme magia?-preguntó de repente.

Los tres lo miraron, dejaron la última carne empalada en una rama, sin querer vio el interior recién vacío de lo que alguna vez fue un conejito del bosque.

Sus miradas clavadas en su ser le ponían nervioso, al final, aún no estaba tan familiarizado con ellos, estas criaturas demasiado alejadas de lo natural, algo dentro de su cerebro picaba con nerviosismo cada que ellos lo miraban.

-Por supuesto, maestro-

-¡Excelente!-dijo sacudiendo toda sensación incómoda en su ser.

Era una especialidad suya provocar momentos incómodos y luego cambiar de tema, Subaru había entrenado esta habilidad desde hace muchos años.

Los gremlins en cambio estaban contentos de volver a ser útil para su maestro, era en parte su razón de existir.

-¿Quiere aprender ahora maestro?-

Subaru se quedó pensando, luego de un momento lo decidió.

-Mejor que sea luego de la cena-

Los gremlins estuvieron de acuerdo, no podían ni querían rehusar la decisión de su creador.

Subaru no sabía qué le depararía el futuro, solo sabía que pronto debería de ser espléndido.

¿Qué otra razón tendría de haber llegado aquí qué tener una aventura épica y un final de historia épico.

Si, de seguro su aventura terminará con un final feliz y satisfactorio para él.


Su conciencia se encendía con lentitud, sus párpados se sentían pesados por primera vez en toda la noche, aún sentía el dolor en sus ojos.

Con poca voluntad y mucha debilidad abandonó los sueños para adentrarse a la realidad.

Se había dormido con el olor a quemado en el aire, aun cuando aquello era desagradable se acostumbrado luego de un rato de intentar dormir, pero las primeras horas fue difícil.

Se sentó, le dolía toda la espalda, la nuca, los hombros y la cintura, con pesadumbre se levantó.

-¡Dios, dormí mal!-

-El maestro necesitará más ropa-

-¿Eh?-con rapidez se miró el cuerpo, pensando que la criatura le decía que estaba desnudo.

Para su alivio, no era el caso.

-La ropa en su espalda que sirve como cama, por supuesto-aclaró otro, con voz suave.

-Desgraciado, casi me muero de la vergüenza-

-Si el maestro se muere, lo vengaremos acabando con el mundo-respondió otro.

-¡Si muero no van a hacerle daño a nadie!-les regañó con firmeza.

Subaru escuchó al hombre lobo gruñir y agacharse, como la parte de bestia en su ser ordenaba en su cabeza y con su hocico apuntando hacia más allá de Subaru, adentrándose hacia los grandes árboles y gran extensión de pastos.

No lo entendía, hasta que vio cosas negras moviéndose a lo lejos, eran cosas llena de pelos.

También tenían cuernos, uno para cada cabeza, como un experimento fallido para crear unicornios.

-¿Eh?-

-¡Enemigos!-gritó uno de los gremlins, su voz chillona dando el mensaje de alarma puso nervioso a Subaru.

Y cuando el significado de las palabras se disolvió en su cabeza lo puso aún más nervioso.

El hombre lobo y el esqueleto se posicionaron al frente de Subaru, agarrando el arma ahora llena de sangre, grasa y lo que sea que le estuviera quitando el filo, Subaru no era un experto en armas, pero si algo de lo que hubiera leído en libros o novelas ligeras fue cierto entonces el filo debería de estar embotado.

Eran malas noticias, todo el líquido estaba seco, no lo habían lavado desde anoche, eran malas noticias, muy malas noticias si no podía matar a lo que sea que estaban viniendo hacia él.

El sentimiento de pánico se apoderó de su corazón.

Algo iba a hacerle daño.

¡Y todo lo que podía hacer era morir y ver en la oscuridad!

¡Maldita su suerte!

Ellos se acercaron, rápidos y seguros, cada momento más cerca.

-¡Maestro ocúltate!-sugirió uno de los gremlins, el único que estaba en tierra.

Tan pronto se dieron cuenta del posible peligro, dos de ellos rompieron el grupo y empezaron a escalar los árboles, ante esto, Subaru por un momento pensó que tal vez se sentían atemorizados y querían salvarse.

El que estaba en el suelo lo noto, le aclaro las dudas con voz sería y determinada.

-Son nuestros tiradores-explico-tienen los árboles como escondite y también para apuntar mejor con su magia, jamás le abandonaremos, mi señor-en su voz había determinación.

Pero en los ojos de la criatura la cosa era distinta, en ellos brillaba la emoción, ¿de qué?, Subaru no lo sabía, ¿la emoción del caos?, ¿de una buena pelea?, o ¿acaso sus gremlins tenían una fuerte emoción ante la perspectiva del asesinato?

Si era así, tendría que mantener un ojo en ellos más de cerca de lo que creía.

Mucho más en realidad.

Tenía que pensar en algo, ¿Dónde se podría esconder?, ¿Qué podría hacer?, ¿sus guerreros serían suficiente detener al mal que estaba frente suyo?

Se acercaron, por un momento pensó que podría dialogar con ellos, pero tan pronto vio que se trataba de bestias, no de hombres, supo que eso tampoco sería una opción.

Eran como perros doberman, si había algo que resaltaba sobre todo era un cuerno largo y filoso saliendo en su frente, como un hueso, sobresaliendo de manera extraña.

Estaba seguro que si se lo clavaba a Subaru en una carga le terminaría atravesando el cuerpo.

-¿Qué son?-

-No lo sé, maestro-

Eran ignorantes de lo que eran aquellas criaturas, venidos de un mundo nuevo sin conocimiento de mano de ninguna manera.

Las bestias gruñeron, mostrando sus dientes, grandes hileras de amarillentos dientes, en una pose amenazante.

El corazón de Subaru se apretó con preocupación, se quedó en blanco un momento.

-Cálmate-se dijo.

Pero fue un error, con sus palabras, como una señal, como un llamado a la violencia, las dos bestias se alzaron en sus patas traseras con la mandíbula abierta listo para desgarrar las carnes y los huesos de sus víctimas desprevenidas.

Fueron hacia el más cercano de todos ellos.

Era el hombre lobo quien tuvo la mala suerte de ser víctima de estos depredadores.

Atrapó a uno de ellos, envolvió sus dedos largos llenos de pelaje marrón alrededor del cuello de uno de ellos, la otra bestia no se preocupó por la seguridad de su compañero de manada, sino que fue rápido hacia el costado izquierdo de la gran bestia mitológica.

El animal atrapado intentó abrir sus fauces con fuerza, pero el hombre lobo era fuerte, apretando sus hocicos y presionando su cuello, el aire no pasaba por su garganta.

El otro animal recibió un espadazo del esqueleto, la sangre fluyó de la herida, tan roja como la suya, pese a que el animal se veía como una versión demoníaca de cualquier perro que haya visto no era tan duro.

O bueno, eso pensó antes de lanzarse contra el esqueleto.

La embestida fue poderosa y rápida, llegó a desestabilizar al esqueleto, con arma en mano, aun de todas formas intentó propinarle otro espadazo, pero como estaba en una posición incómoda, poco podía hacer mientras el animal mordió su brazo esquelético para retenerlo.

¿Esas cosas son inteligentes?

Antes de que pudiera dar una orden, los tres gremlins apuntaban a la bestia, el del suelo fue sorprendido por otra bestia, sus mandíbulas agarrándolo desde el cuello y el hombro en un intento de terminar con su vida.

Los gremlins lejos de estar enojado parecía estar disfrutándolo, entre risas maniacas y gritos de sorpresa, usó sus largas garras para dañar al animal en la cara y el cuello, en vez de soltarlo y tratar de alejarse del gremlin sacudió la cabeza con mucha más fuerza.

-¡Maestro!-gritó uno de los gremlins.

Girando la cabeza con rapidez, pudo ver una criatura de pelaje negro corriendo directo hacia sus piernas, ni un momento despues, Subaru sintio los dientes del perro mordiendolo en el muslo por encima de la rodilla.

Grito de dolor, no era la primera vez que un animal lo mordía, pero si la primera vez que lo mordía con tanta fuerza, intentó sacudirse a la bestia, pero el animal no lo dejaba en paz.

Uno de los gremlins intentó matar a la bestia con su magia, pero el hacerlo haría que su maestro fuese dañado, en vez de eso, apuntó con su dedo al monstruo que estaba atacando al esqueleto.

La espalda de la bestia se cubrió con fuego, una fina línea delineando desde debajo de la nuca hasta la cadera.

El animal aulló de dolor, intentando apagar las llamas se agitó como un animal.

El hombre lobo aprovecho y agarro al animal de negro con su otra mano, liberando al que estaba cautivo entre sus manos, arrojo a la bestia varios metros.

El animal que habría estado libre lo atacó con fuerza, tanta como había en su casi asfixiado ser, el hombre lobo bloqueo al animal mientras el esqueleto por fin pudo concentrar un golpe mortal en su nuca.

El animal cayó con fuerza, los dos gremlins en los árboles atacaron al animal en llamas, envolviendo su todo aún más.

Subaru pateó al animal en su abdomen, no funcionó, apenas lo movió de lugar y el animal apretó con más fuerza sus colmillos en la pierna de Subaru, el pantalón que tenía poco podía de serle útil como protección.

Gruñendo de dolor, con la cara arrugada en una mueca, lo volvió a atacar en la cara.

El esqueleto se acercó, sus pasos insonoros y su ataque rápido, haciendo un corte mortal en la cadera, el animal gruñó con furia primitiva, incapaz de retroceder ante la herida.

-¡Mierda!-gruñó Subaru, esta vez empujando al animal.

Pero todo acabó, con un corte rápido y mortal, arriesgándose a herir a su maestro, hizo un corte mortal a la mitad de la columna de la bestia, el animal lanzó un quejido lastimero, soltando a su presa, el joven con la pierna adolorida se alejó del animal, la bestia soltó un escupitajo rojo antes de caer por la herida ya muerto.

Era su primera pelea y todo lo que Subaru podía hacer era quejarse y ser mordido, mientras los demás peleaban como un equipo coordinado contra aquellas bestias.

El hombre lobo agarró al animal que acabó con la vida del gremlin del suelo, sin posibilidad de lanzar hechizos por lo que solo le tomó intentar utilizar sus garras, en la pelea el animal resultó vencedor al hundir sus dientes en el cuello del gremlin.

Con garras propias, el hombre lobo desgarró la garganta del animal, sin aire, sin posibilidad de victoria, el animal cayó inerte poco después de lanzar gemidos lastimeros.

Subaru miró con pánico toda la escena.

Uno de ellos murió, eso era todo, Subaru miro la sangre saliendo del cuerpo de su secuaz, roja, tan roja como la suya, por un momento se sintió perdido, por un momento, pensó que ellos podrían ser invencibles, pero este ataque solo demostró que no era cierto, que eran tan falibles como ellos.

En su arrogancia, pensó que siempre saldría todo bien, pensó que los problemas terminarían.

Se quedó mirando con pena lo último que quedaba de su secuaz.

-Tenemos que enterrarlo-dijo, su voz era suave, estaba derrotado.

Dejarlo al aire no estaba bien, también tendrían que sepultar a las bestias, pateó a uno de los muertos en la cabeza, no lo hizo sentir mejor, solo muy tonto y que hizo algo muy mal.

Cuando iba a tocar su cuerpo, con todo el asco que ello conllevaba, el cuerpo empezó a descomponerse, para sorpresa de Subaru, lento pero seguro el gremlin estaba transformándose en ceniza y humo.

-Ah, ¿eh?-

Subaru se preguntó que paso, miro el resto de cuerpos, tan muertos y fríos como lo eran hace un momento.

-¿Qué pasó?-

-Somos diferentes-aseguró uno de los gremlins, ninguno dijo nada sobre su compañero caído-nosotros estamos hechos de magia, magia del maestro, nosotros somos partes del maestro-

Dejando de lado aquellas palabras incómodas para Subaru, se intentó calmar, su corazón latía como loco con dolor en su pecho, era una sensación incómoda.

-V-Vamos a-respiró hondo-v-vamos a sepultar los cuerpo, luego veo que diablos paso-

-Maestro-uno de los gremlins le llamó, por un momento, creyó que diría algo sobre su compañero muerto.

Subaru temía que le reprochara, no, mejor dicho que explotara contra él, que lo culpase, Subaru estaba muy mal por todo lo sucedido, ¿qué más podría ser esto que su mala suerte actuando?, tal vez sí no hubiesen venido hasta aquí por idea suya, nada de esto hubiese pasado.

-¿Su pierna está bien, maestro?-preguntó, su voz, tan anormal como era estaba un poco preocupado.

No era lo que Subaru esperaba, los otros tres monstruos se acercaron a él, expectantes

No tenían una pala, el montón de ropa que Subaru uso como cama fue pisoteado y tuvieron que recogerlo del piso esparcido por toda la zona.

Se preguntó si esto era normal en toda la anormalidad de la situación, si era normal que no le importase nada su compañero de especie caído.

Se pregunto, que en el inquietante caso de que le sucediera lo mismo, serían tan indiferentes como lo fueron con su compañero.

-Estoy bien-aseguró

Pero solo por instinto elevo sus pantalones, su pierna herida estaba lleno de moretones y heridas, marcas de líneas de garras y dientes abrían heridas en su piel.

Aparte de su muslo inferior herido, tenía los lados de sus piernas con heridas rojizas, pero superficiales.

-Debemos de curarte maestro-

Aparte de las heridas como un moretón, Subaru no sintió gran cosa, tal vez por la adrenalina, pero dejó que lo cuidaran.

Los dos gremlins restantes fueron los encargados de esa tarea, uno empezó a desgarrar la ropa, bajo la supervisión de Subaru, dejando al otro en busca de agua.

Miró al hombre lobo, vio manchas de sangre en su abdomen, pero lejos de importarle, parecía mirar a Subaru con atención, sin importarle menos que nada la situación que la misma muerte de lo que bien y podría ser su camarada.

-¿Y tu?, ¿todo bien?-pregunto.

Por un momento no supo si le había entendido, pero el monstruo asintió.

-Tu herida-empezó, pero el monstruo no hizo amago de hacer cualquier cosa para sanar, se quedó señalando unos momentos antes-cava una tumba para-se toma un momento para encontrar las palabras que buscaba-ellos-

El hombre lobo asintió y le hizo un agujero en la tierra, como una parodia de un gran perro utilizando sus garras como un animal, incluso los demás ayudaban.

Subaru hizo lo único que pudo hacer, para su desgracia, era recoger los cuerpos de los muertos.

Eran pesados, aún calientes y sucios, nada fuera de lo normal, pero cuando sentía sus extremidades colgantes contra su cuerpo se sentían inquietantes en sus manos.

Ellos estuvieron vivos, solo hace unos momentos, corriendo y atacando, hasta que se encontraron con el grupo de Subaru.

No debería de pensarlo demasiado, lo atacaron, ellos se defendieron, eso fue todo.

Miro hacia lo lejos, temiendo otro inminente ataque, no pudo evitar sentirse alerta y estresado, ya una pelea de grupo fue difícil y casi no la cuentan para otro día.

El bosque nunca fue un lugar seguro, eso Subaru lo sabía, no tenía la menor idea de cómo moverse por un bosque ni lo que depararía en el futuro o que no debía hacer.

Subaru decidió que no se alentaría por ello, aprendería, no estaba solo, tenía un equipo, uno de monstruos nada menos, podría con el tiempo y con esfuerzo mejorar en el terreno de los bosques.

Mientras tanto, se repondrán, tenían que hacerlo.

Cuando el último de aquellos animales fue enterrado con cuidado, Subaru estaba sucio, sudando con intensidad, sus manos estaban húmedas y resbaladizas por el sudor , no podía agarrar nada sin que se resbalara de sus manos.

Era frustrante, pero no podía hacer nada.

Era la misma frustración que sentía en su mundo, era la negación de su realidad para hacer un esfuerzo.

La sensación de inutilidad que sentía en ese tiempo era solo comparable a la inutilidad que sentía en esos momentos.

Tenía que mejorar, ¿quién sabe?, tal vez tenía más poderes ocultos.

Era el comienzo del día, habiendo pasado poco menos de media horas del amanecer y ya se sentía más cansado que nunca.


Bañarse siempre fue incomodo, la primera vez tuvo que echar a sus súbditos de su zona de visión, ellos no conocían lo que era la vergüenza al parecer, a veces Subaru pensaba que se comportaban como unos personajes de sims.

Cuando se bañó, le dolió su pierna herida, el animal parecía tenerle un odio especial a Subaru, no parecía infligir gran daño al hombre lobo, aunque, Subaru podría decir que el hombre bestia parecía más resistente en el aspecto físico que él, así que el ataque no lo resentiría tanto como Subaru.

La herida en esos momentos estaba apretada, era una exageración en su opinión, con una tela mojada, un gremlin invoco agua y la tiro con suavidad en la herida de Subaru, limpiándola y luego otro hizo un torniquete, Subaru estaba herido, eso lo sabia, pero no creyo que estuviese lo suficiente herido como para hacerle un torniquete.

Bueno, mejor eso a que muera por desangrado.

De pronto recuerda su habilidad, retorno por muerte le devolvía a la vida a través del tiempo, Subaru consideraba aquella una de sus mejores habilidades.

Era inmortal, incluso en lo que para la vida era el final absoluto, él podría volver como si nada.

Era un seguro muy especial, era algo que le devolvía a la pelea una vez que lo peor pasaba.

Subaru estaba seguro que le resultaría mucho más útil en el futuro.

-Pero no es bueno que me lo active en primer lugar, significaría que me encontré con una situación terrible-se dijo.

Bueno, en realidad no era algo que esperaba usar nunca en realidad, tendría que ser una situación fuera de lugar.

Tenía un grupo y poderes, además de que esperaba que obtuviese mucho más en el futuro.

Si se le daba tiempo, tal vez podría obtener algo, después de todo, si el mundo ya le dio varios poderes, quien sabría que más le deparaba en el futuro, si podía pedir algo, una espada, una grandiosa espada de dos manos, hermosa y celestial, algo que lo distinga del resto.

O en su defecto, un ataque devastador, hace un tiempo vio un anime gracioso sobre un chico que moría y era enviado con una diosa a un mundo mágico, encontraron una maga que sabía un único hechizo, él quería tener ese hechizo, era un hechizo capaz de convocar una explosión gigantesca y poderosa.

Sí, eso estaría muy bien.

Pero solo tenía su visión nocturna, útil, claro, si de verdad le permitiese ver en la oscuridad, podía usarla para ver el ambiente como si fuese un lugar muy mal iluminado, apenas le servía.

Tal vez si lo entrenaba, podría obtener algo mucho mejor.

¿Una magia ocular?, como los Uchiha, sería genial.

Subaru decidió apartar esos pensamientos, de repente se sintió bastante infantil, pero estaba en lo cierto, de ser su mundo natal soso y sin nada de magia estaría mal, pero aquí era una historia diferente.

Se levantó, el agua corría por su cuerpo libre, se fue tan rápido como pudo gracias al miedo de que tenía miedo de que alguien viese sus partes nobles y no tan nobles, bañarse en un arroyo era una experiencia que en principio le hizo gracia, hasta que tuvo que tener cuidado de no caerse y no resbalarse, estar viendo encima de su hombro intentando que nadie lo viese en su momento más vergonzoso, de repente se le ocurrió que las agua no podría estar del todo bien, podría estar lleno de bichos o estar maldito, eso ultimo era una tontería, pero de nuevo, era un mundo mágico.

Y no sabía si tenía los anticuerpos para toda este nuevo repertorio de enfermedades desconocidos, menos en un mundo medieval que no se caracterizaba por ser higiénico como en la edad moderna.

De verdad esperaba que estuviera en cierto sentido tan concienzudos del mundo como en su mundo pero con magia y menos tecnología, sino las cosas se verían grises en un futuro para él.


Bueno aquí estamos, en primer lugar, Subaru no la tiene facíl, como alguien muy de ciudad no tiene experiencia en acampar y mucho menos cazar su propia comida, si cualquiera estuviera en un bosque tendría problemas por todas partes, otro problema es que Subaru sigue siendo debil, tiene secuaces, pero como individuo sigue siendo debil según el estandar del mundo, no voy a hacerlo op, no pronto al menos, sus invocaciones perderian la gracia así, Subaru tardara un poco en conocer a Emilia y mas en conocer a cualquier miembro del elenco.

Espero que les haya gustado