No se movieron mucho, Subaru aún estaba adolorido por las heridas infligidas, se quedaba quieto mucho tiempo, ya sea acostado o sentado, algo que no quería, se avergonzaba de estar retrasando tanto el grupo, no iban a ninguna parte, pero entre el dolor y el enojo que provenía al recordar sus heridas producidas por su incompetencia no hicieron que el viaje fuera más fácil.
Lo peor era su pesar, habían perdido a uno de ellos, tan pronto, pero aun así, se había encariñado con todos ellos, después de todo, eran lo único que impedía que se sintiera solo en ese mundo.
-¡Estúpido!-se gritó con furia-¡Pero que estúpido!-se recrimino, nadie en ese momento estaba tan enojado con él que él mismo.
Grito con la cara cubierta con sus dos manos, era una pérdida total, una perdida irremediable.
-Maestro-uno de los gremlins restantes hablo-No se culpe, maestro-
Apoyo su mano en el hombro de Subaru, el joven suspiro, aun molesto.
La noche que siguió fue tormentosa para él, aun lamentándose todo el día la caída de uno de los suyos
-No pude hacer nada-se lamentó la noche antes de dormir.
La mañana con verduras y carne de la noche no lo hizo más fácil.
Lo que sí hizo más fácil las cosas en realidad fue la aparición del tercer gremlin.
-¡Volviste!-Subaru, contra todo pronóstico, lo abrazó con fuerza, la felicidad era alta en él.
-Siempre, jefe-aseguro, no rechazo de ningún modo el gesto de su maestro, sino que lo abrazo
Subaru quiso disculparse, el corazón le pesaba con culpa y remordimiento.
-¡Lo siento!-dijo, antes de que pudiera continuar, el pequeño ser habló.
-No se preocupe jefe, todo está bien-le dijo.
Subaru tardó un momento en recuperarse, con mucho alivio en su corazón.
-¿Qué te pasó?-
-Me destruyeron-dijo y Subaru se sorprendió de lo fácil que lo asimilo-pero luego de un tiempo parece que me volví a formar-
-¿Formar?-Subaru no estaba entendiendo nada.
-Al destruirme, no había nada-comenzó-luego hubo muchas luces, azul, rojo, verde, todos los colores, luego estuve con mis compañeros, en donde se nos guardan cuando no nos necesita-
Subaru se detuvo ante esa última palabra, el gremlin retornado lo había dicho como si fuera normal, la duda nunca se asomaba en su tono, aunque aún tenía muchas preguntas.
-¿Te dolió?-
-No podemos sentir dolor-dijo
-¿Ningún gremlin?-
-Ninguno de nosotros-esta vez hizo referencia a los otros, el hombre lobo asintió, cerca de su maestro, vigilando todo perímetro luego de una casa.
-¿Ni siquiera tú?-
Podría excusar la falta de dolor del esqueleto porque, bueno, no tenía nervios, pero siendo justos tampoco tenía músculos o cartílagos para mantenerse en pie o agarrar cosas, con la magia la lógica era en realidad algo muy secundario y no un requisito.
Subaru se encogió de hombros y deslizo su preocupación para otro momento, su compañero estaba de vuelta y eso era todo lo que importaba.
Con eso Subaru se sentía un poco más liviano, saber que sus invocaciones volverían luego de ser destruidos le quitaba un gran peso del hombro.
-En realidad creo que ya no quiero probar si era cierto eso de que volverán después de morir, creo que estamos mejor sin probarlo-
El gremlin asintió, si tenían un número de intentos para volver antes de desaparecer de forma definitiva no lo sabía.
-Sí, ni nosotros conocemos el alcance de nuestra existencia-
Y eso era malo, tenía un poder, del cual no sabía que podía llegar a hacer, en un campo de batalla era una situación desfavorable.
Pero eso tendría que terminar pronto.
-Muy bien, para esto necesitare apoyo-
-¡Usted puede maestro!-grito uno de los gremlins.
Los otros dos levantaron las manos, en una porra que no valía ni lo mínimo, con el hombre lobo asintiendo y el esqueleto en cambio alzó su arma hasta apuñalar el aire, cuando lo bajo sin cuidado, casi cortó a uno de los gremlins, hasta que el monstruo más pequeño dio un salto para salvarse del ataque, cuando aterrizó en el suelo, maldijo al esqueleto y agitó su puño, el monstruo sin carne no se inmuto ni un poco, no sabía si era porque era indiferente a la condición de su compañero o solo porque nadie sabía que pensaba con esa cara sin perturbar de ninguna forma.
Subaru asintió, aprobando la excusa de porra para él, con el tiempo tal vez tuviera un gran grupo y si tenía suerte, chicas sexys, ¿tal vez elfas y vampiras?, sería genial.
«Concéntrate Subaru». Pensó, sacudiendo la cabeza.
Aún seguían en el bosque, no tenían ni la menor idea de donde se encontraban o donde estaba la civilización, tampoco iban rápido, se retrasaban gracias a los descansos que Subaru necesitaba, no estaba acostumbrado a viajar por los bosques, su inexperiencia y falta de resistencia al ambiente era un impedimento para su avance.
Era algo que frustraba a Subaru, cuando era un lastre en cualquier ocasión siempre le recordaba lo inútil que era, intento renegar de su cansancio e incomodidad, pero los gremlins fueron persuasivos.
-No tendría que esforzarse tanto maestro-le dijo uno.
-Deberíamos de irnos más rápido-dijo Subaru, con seguridad, no queriendo probar la fuerza del bosque en el que se encontraban.
-¿A dónde?-
Esa pregunta lo tomó desprevenido, Subaru, suponía, que habría una ciudad o pueblo o por lo menos una choza caminando en cualquier momento, eso era lo que pensaba, no podía ser un bosque infinito, ¿no?
Pensó un momento en la película de la bruja de Blair tres, tal vez el bosque estuviera encantado y en realidad se extendía hasta el infinito.
Bueno, eso sería una mierda.
-No hay prisa-
Él entendió el punto, sin un objetivo en mente, no había razón para correr.
En el presente uno de ellos estaba escalando un árbol, ¿Por qué?, la verdadera pregunta era, ¿Por qué no?, entendió que al igual que sus semejantes en las películas, tenían mucho caos y desorden en su interior, harían cosas sin razón lógica detrás, muchas de esas acciones ilógicas venían con algo de destrucción.
Subaru tendría que pegarles un ojo a ellos mucho más seguido de lo que le gustaría.
Otro de ellos estaba detrás del grupo, vigilando la retaguardia con calma, abriendo y cerrando la boca despacio cada tanto.
Se encogió de hombros, había vigilado bastante por el día de hoy, así que ahora volvía a su entrenamiento.
-Está bien, hora de hacer la invocación más grande que se haya visto-
Esta vez Subaru no pararía hasta que crease algo.
Se preparó, con la espalda recta, las piernas un poco separadas y más voluntad que conocimiento, pero la voluntad era la voluntad de Subaru, algo que pocos hombres tenían y su falta de conocimiento no hizo un rasguño en su voluntad.
Con las manos extendidas como si quisiera empujar algo, la magia se manifestó, hilos de oscuridad aparecieron de la nada frente suyo, acercándose una a otra en el centro de todo, era fascinante.
Pero en algún punto parecían que mientras más se acercaban, más esfuerzo requerían, antes de que se tocasen ya habían dejado de moverse y empezaban a retroceder.
-¡No te dejaré!-
Subaru volvió a activar su poder, de una forma u otra los hilos fueron forzados a unirse sin éxito.
-¡Vamos!, ¡dame algo!-
Subaru sentía como si su cuerpo estuviera siendo pinchado en cada músculo, no se sentía más doloroso que incomodo, pero de todas formas lo intentó.
-Maestro-llamó uno de los gremlins, no vio quién-tenga cuidado-
Subaru asintió incómodo, la sensación solo se hizo peor conforme intentaba forzarlo aún más, como una maquinaria que estaba echando humo.
Era una señal de que este era el límite, Subaru detuvo el hechizo, la masa de oscuridad se deshizo en el aire.
-Nada-respondió-tal vez con entrenamiento pueda hacer algo-suspiro cansado-pero ahora mejor descanso-
Se tomó unos momentos, antes de negar con la cabeza.
-No, no puedo rendirme después de una vez-renegó de su decisión anterior, era hora de templar su voluntad-
Cerró los ojos, por un momento antes de concentrarse cuando sus músculos volvían a estar descansados, la gran mancha de oscuridad se formó en el aire, esta vez, trataría de forzar aún más su límite.
Tan pronto como lo pensó se dio cuenta de lo estúpido que sonaba y que con un poder que no entendía del todo era una muy terrible idea, pero Subaru Natsuki no fue conocido por persistir ante una idea terrible sin haberlo intentado con la más mínima posibilidad de victoria.
Lo mantuvo así, su cara se volvió roja y su ceño se frunció, los músculos volvieron a dolerle, no lo dejó, sino que lo mantuvo.
-No me voy a rendir con facilidad-aunque el dolor era incomodo, como una gran fiebre, siguió adelante.
-Maestro, tenga cuidado-hablo uno de los gremlins, no hubo una sonrisa dentada en su cara, sino una expresión en línea recta.
Aunque aún le parecía a Subaru que se quería reír de él.
Subaru asintió con los dientes apretados, su mente estaba turbia por la incomodidad que sentía, mientras que, las manchas de oscuridad se unían, como un tinte mezclándose con otro tinte, no tardo nada para que en su infortunio, pasase ya de una incomodidad a algo más doloroso, como muchas agujas presionando con fuerza en su cuerpo, abrió su boca para gritar, pero retuvo el grito y siguió adelante, su cabeza dolía como si alguien lo estuviera aplastando, ese fue el fin, su mente latía con dolor y le dolía detrás de sus ojos, se empezaba a marear, su estómago se estaba resintiendo por forzar un poder que no comprendía.
La gran mancha negra había empezado a tener forma física, un torso y cuello, pero ahora nada, se deshacía como el humo en el viento.
Se sentó en el suelo, intento no mostrar debilidad frente a sus creaciones, pero no funciono, sus ojos se cerraron, sus dientes se apretaron y se acurruco al final en el suelo.
-¡Maestro!-
Las tres criaturas se acercaron a Subaru, el esqueleto y el hombre lobo en cambio se quedaron en su lugar, como vigilante silenciosos y mortales para proteger a su maestro.
-Estoy-suspiro, adolorido y estresado-bien-
Era una sensación dolorosa, Subaru dejo que la sensación desapareciera, aunque lenta, no arriesgaría a morir por agotamiento de magia, si es que había un término parecido en este mundo.
-Dolió-
-Forzaste la maquinaria-dijo un gremlin
-¿Qué maquinaria?-pregunta estúpida, si no estuviera tan atontado como ahora, Subaru hubiese entendido la implicación de esas palabras.
-Es una forma de decir-dijo otro gremlins, muy cerca de la cara de Subaru-Te esforzaste demasiado tratando de hacer algo y el poder debió de repercutir en tu cuerpo-
Subaru se alejó, incómodo con el monstruo, si el gremlin lo noto, no hizo nada para decirlo, seguía mirando con preocupación a su maestro, aunque apenas se podían ver en esa expresión algo más allá de esa sonrisa.
-¿Cómo lo saben?-podría ser que sus compañeros monstruos, no, mejor dicho, súbditos monstruos, aún no se acostumbraba a pensar en ellos como súbditos, pudieran tener algo de información sobre el mundo.
Si era cierto, entonces eran menos confiables de lo que pensaba.
-Entendemos el concepto básico de la magia con la que nacimos-explico-pero no el concepto mágico de los habitantes de este mundo-
Subaru lo encontró interesante, pero por lo que era útil, no mucho, en realidad solo lo dejo con más preguntas.
-¿Dices que tu magia y la magia de este lugar son diferentes?-
-No lo sabremos, hasta que lo veamos-aseguro otro de los gremlins, dando saltos de aquí para allá.
Bueno, eso solo podía resolverse de una forma.
Y Subaru tembló por las implicaciones de ello, el terror de volver a cometer un error fatal y esta vez tener una víctima de verdad y meter la pata hasta que fuese irremediable.
No solo si no controlaba a sus invocaciones sino ya si él era tan tonto como para hacer algo malo.
-¿Pasa algo maestro?-el maldito gremlin seguía demasiado cerca, de nuevo, para su gusto.
-¿Qué, quieres besarme?-
-Si el maestro lo pide-aseguró.
Subaru en su cabeza se imaginó al gremlins alzando una pierna y tocando su labio con su dedo/garra, lo que perturbó aún más que nunca.
-¡No, apártate, fuera, no soy de esos!-le gritó y se arrastró lejos.
Subaru juraría que el gremlin se reía de él, su boca se abría y se cerraba, solo por eso, le obligaría a hacer cosas ridículas por todo el camino.
Se levantó, sacudiendo la suciedad de su chaqueta y de su pantalón, se tomó unos momentos para fortalecer su determinación.
-Tenemos que buscar un pueblo-dijo-y tenemos que conversar con las personas-
Era arriesgado, sabía que en realidad sobresaldría como una pera en un manzano, eso lo sabía con certeza y mientras más se aislaba de todos, como en su hogar, peor sería la cosa.
Tenía que hablar con las personas para sacar información del mundo, todo ellos iban como pollo sin cabezas hacia ninguna parte, eso solo los llevaría a más problemas.
Si es que él no los causaba de buenas a primera.
Con todo eso, el riesgo valía la pena, nada aseguraba que las personas fuesen tan amigables, pero nunca sabría si eran tan malo o bueno hasta que lo probase.
Claro que era su vida e integridad física era lo que se estaba apostando, así que en realidad no estaba para nada emocionado por el intento.
-No, primero necesito saber protegerme-se dijo.
¿Qué era mejor?, ¿ir sin más y arriesgarse o fortalecerse?, ¿Quién sabe cuánto tiempo tardaría?, no había visto mejoras desde que llegó a este mundo.
Pero al menos no se sentía del todo solo.
-Nosotros te protegeremos-
Un gremlin estaba colgado de un árbol, le parecía más un mono con escamas en este punto, ellos no eran conocidos por la fuerza en sus brazos, cedió a la gravedad, sus largas garras intentando frenar la caída dejando suaves surcos en la madera y cayendo con todo su peso de espaldas.
Los otros dos gremlins se rieron de su hermano caído, el que cayó tenía los ojos cerrados, pasado lo que pasó con aquellos perros monstruos, Subaru se preocupó por un momento, hasta que el mismo gremlin caído se rió con tanta fuerza como los demás.
Miro al esqueleto, no se inmuto cuando por sus vacías cuencas paso una mariposa, entrando como una fosa a una cueva y saliendo por la otra cuenca.
El hombre lobo en cambio, con un movimiento inesperado, dio un salto, hacia la parte de arriba de los árboles, intentando agarrar a un gran pájaro, esperaba, Subaru, que no se fuese para la comida, ya estaba muy disgustado a comer conejo.
No eran el mejor grupo, pero era su grupo y Subaru estaba agradecido de no estar solo durante mucho tiempo.
-Muy bien-dijo Subaru, apuntando al cielo en una pose-sigamos buscando a la civilización-
Y con un plan o un inicio de plan, tuvieron un objetivo en mente.
Subaru dio un paso y luego cayó de rodillas al suelo, todavía adolorido y cansado, había intentado ignorar la sensación de dolor en su cuerpo.
-Más tarde-se dijo.
Maldijo su terquedad, maldijo su forma de avanzar en el peligro sin mirar atrás en ningún momento, todo mientras se quejaba con la cara al cielo.
-Maldición-
-¿Quiere que le traiga la ropa-cama?-
-Por favor, si pudieras hacer algo para que deje de dolerme-
-No tenemos el conocimiento de lograr lo segundo, lo más probable es que termine en unos minutos-dijo-u horas-
-Maldición-repitió.
Cerró los ojos y dejó que la inconsciencia lo guiase al sueño.
Sintió algo acercándose a su persona, su estado de sueño se rompió con fuerza, Subaru abrió los ojos con fuerza, como un loco a punto de lanzar un ataque, miro con los dientes apretados a la figura que lo había sobresaltado.
El sol seguía en el horizonte, se había movido poco desde la última vez,
Era el hombre lobo, el hecho de que estuviera con el cuerpo al suelo intentando copiar a un canino y fallando muy fuerte, su hocico estaba demasiado cerca de su cara.
-¿Y a ti qué te pasa?-
-Estamos vigilando al maestro-
Esa voz provenía por encima del hombre lobo, montado como si fuese un pequeño jinete estaba sentado en su nuca, con las manos agarradas a ese pelaje marrón.
-¿Y tenían que acercarse tanto?-
-¿Le molesta, maestro?-
-¡Pero por supuesto, deben de entender que hay un espacio personal para cada persona!, ¡¿les gustaría que yo invada su espacio personal?!-
-El maestro nunca nos molestaría-aseguro con la misma convicción
Subaru gruño, molesto porque su ingenio no surte ningún efecto en aquellos seres con los que empezaba a encariñarse.
Pero así eran las cosas.
-Maestro ha estado dormido dos horas-le explicó uno de ellos.
Las hojas de los árboles se movieron al movimiento del viento, cuando se puso recto y usó su mano para apoyarse, pudo sentir la tela suave de la gran ropa que usaba como una sábana improvisada, era una molestia limpiarla, no dejaba que los gremlins la limpiarán, no quería ser un mantenido, así que siempre la limpiaba luego de despertar luego de despertarse, tanto como podía sin jabón y con una vida viendo a su madre lavar la ropa en una lavadora.
Pero se estaba esforzando y teniendo un resultado espantoso.
-No es que haya sido siempre el más preocupado por mantener las sábanas limpias de todas formas-
El hombre lobo se levantó, estirando todo su cuerpo, desde lo bajo, Subaru lo miró, desde su posición en realidad parecía mucho más alto y eso ya era algo para su imponente presencia.
El corazón de Subaru dio un vuelco cuando sus características animales salieron a relucir, el hombre lobo lanzó un gruñido que atravesó el coraje de Subaru hasta lo más hondo.
-¡¿Que pasa?!-
-¡Enemigos!-gritó un gremlin.
Subaru se levantó, gruño de incomodidad por el dolor, el ataque de aquellas bestias feroces y malignas aún estaba frescos tanto en su mente como en su cuerpo, pero con los días, el dolor aun era algo con lo que podía trabajar, pero la incomodidad le dificultaba todo, tenía la pierna un poco doblada.
No podía pelear, estuviera como estuviera y en realidad no podía huir con comodidad, aunque esto último, hería mucho su orgullo como un japonés siendo llevado a otro mundo para buscar la gloria y la fama del heroísmo.
Tal vez ningún héroe en realidad tenía un comienzo glorioso, pero aun le dolía en su orgullo.
Pudo escuchar el ladrido a la lejanía, como una advertencia de su cercanía y el aviso de violencia con la que llegaban, Subaru se sentía muy incómodo y nervioso.
-El maestro necesita ser protegido-
Eso de nuevo golpeó con fuerza su orgullo, pero no podía hacer nada para defenderse de aquellas palabras, ni siquiera podía conseguir un arma para dañar a esas bestias, gruño frustrado antes de volver a esconderse detrás de un árbol apoyándose como podía para no utilizar su pierna mala.
El ruido de las hojas siendo empujadas del camino de las bestias se escuchó cerca, cada vez más cerca, con el sonido de pasos resonando.
El primer animal se hizo presente y tan pronto como pudieron verlo, los tres gremlins lanzaron un ataque de fuego.
La cabeza del animal se envolvió con fuego, no era letal pero si era doloroso, la vista de un can con una melena de fuego era en realidad espeluznante, con grandes ojos de sorpresa y odio en su rostro.
El animal lanzó un alarido doloroso mientras intentaba apagar el fuego con movimientos rápidos sin mucho éxito.
¿Era un ataque débil?, en realidad esperaba ataques del cual el enemigo fuese reducido a cenizas, pero como en los videojuegos, sus ataques eran muy débiles o los enemigos de más nivel que él.
Bueno, sobrevivieron una vez, lo volverían a hacer.
No quería probar retorno de muerte, nunca, el beneficio no era nada contra la condición de uso.
Y Subaru Natsuki vino a ese mundo no para desperdiciar su vida sino para mejorarla.
El animal que le siguió se acercó con rapidez al hombre lobo, mordiendo la rodilla izquierda del imponente criatura, no rugió, ni hizo un simple gesto, el dolor no estaba en su biología de monstruo mágico, agarró al animal aun con sus dientes en su carne, Subaru hizo una mueca cuando vio la carne desprenderse de la pierna del hombre lobo.
El esqueleto no perdió tiempo, con ambas manos alzó el filo del arma por encima de su cabeza y descendió, en un momento le hizo un tajo largo por la pata trasera.
No podía hacer más, podría dañar a su compañero monstruos y si bien el hecho de que destruyan su cuerpo no parecía un inconveniente a largo plazo, si terminaba desangrándose cuando su maestro estaba en peligro sería una gran equivocación si el objetivo era resguardarlo.
El animal gruñó y ladro, los gremlins intentaban apuntar otra vez pero esta vez fallaron contra el animal envuelto en fuego, el fuego se alzó muy cerca de sus patas, pero aparte del leve dolor, no hizo mucho para detenerlo de alejarse.
Detrás del árbol Subaru vio esto con preocupación, agarró una piedra y la lanzó cuando vio que las llamas se estaban extinguiendo encima de la cabeza del perro monstruo.
El lanzamiento fue lamentable, incluso si le daba, iba a ser una molestia en el mejor de los casos, pero incluso entonces, fallo.
Subaru sintió vergüenza, mucha vergüenza, pero no dijo nada, el combate seguía sin ninguna intervención de él.
Era una porquería no poder ayudar.
Otro perro monstruo viene, acelerando el paso con furia animalesca, salto de entre las hojas para atacar por la espalda al esqueleto cuando este dio su tercer tajo a la pierna dando una feroz herida al animal apresado del hombre lobo, el animal que vino a salvar a su amigo .
El animal en un estado lamentable dio un gran mordisco a la mano del licántropo, el ataque fue tal que le causó otra herida, con un tirón con todas sus fuerzas desgarró los músculos, aquel pedazo de carne era necesario en su biología monstruosa, su mano derecha era inútil.
El esqueleto aprendió de su error, con rapidez bloqueo el mordisco a su pecho/caja torácica, con maestría distrajo al animal.
Subaru maldijo este desarrollo, contra su mejor juicio agarró otra piedra, al hincarse la pierna le molesto y le dio una sensación de ardor, no le hizo caso y con los dientes apretados agarró otra roca y la lanzó con toda su fuerza.
El animal hizo un gesto, el lanzamiento fue mediocre y débil, pero le dio en la cara, no hizo más que molestar al animal, el hombre lobo gruño, y le dio un zarpazo, sus garras hicieron cuatro grandes surcos que sangraron con dolor.
Pero el animal hecho con carne y ferocidad, no sucumbió, en realidad, ni aunque fuese solo un torso al aire sucumbiría al dolor y pelearía hasta la muerte misma.
Esta era una creación maligna hasta los huesos, lanzo un gruñido lejos de lo que cualquier perro pudiera hacer, era un sonido enfermizo y poderoso, se abalanzó con fuerza hacia la cara del hombre lobo.
El gran ser mítico estaba intentando apartarlo y arañarlo con fiereza.
Subaru estaba a punto de lanzar otra roca cuando algo brilló cerca suyo.
-¿Eh?-Levantó la cabeza con incredulidad-¡Fuego!-gritó.
Los gremlins siguieron atacando, descubrieron que no podían hacerlo tantas veces, necesitaban un tiempo de recarga de maná con cada hechizo, era de unos segundos, pero eso todo lo que necesitaron para sentir la urgencia de acabar rápido con la cosa, pero la criatura fue menos complaciente y esquivaba y se movía de forma errática por todas partes.
Todo esto dificultaba la pobre precisión de los gremlins, en un principio solo pudieron darle en el blanco por suerte y porque habían prevenido el ataque al ver las hojas moviéndose y trazando una trayectoria.
Los gremlins al escuchar la voz de su maestro supieron que era mejor evitar que el fuego se esparciera, pero primero acabarán con aquellas bestias.
Subaru paso de un atacante de alcance medio patético a un bombero improvisado, como pudo saco una camisa mangas largas, recogió la grande y que pareciera absorber más agua y la sumergió en un río cercano, la sacó y la volvió a sumergir.
Un perro monstruo salió del otro lado, dispuesto a agarrar a Subaru, por puro instinto de supervivencia se apartó antes y emprendió huida con la prenda empapada de agua.
-¡Aléjate!-
El hombre lobo apartó de un empujón a su bestia atacante y fue corriendo hacia su maestro.
El esqueleto terminó abriendo una gran herida en el animal que perseguía al lobo y a medida que la sangre y las vísceras se desperdigaban por el suelo y la vida se apagaba, el animal dejaba de ladrar y gruñir.
Otro animal monstruoso terminó por empujar al esqueleto, esta vez decidió abrir una apertura para que el más fuerte del grupo.
Para Subaru todo era un caos, intentó apagar el camino de fuego, alzó la prenda húmeda desde lo alto y lo uso como un látigo para apagar el fuego.
El perro que perseguía a Subaru fue bloqueado por el hombre lobo, agarró una pata del animal y la lanzo con fuerza hacia el perro que tenía apresado al esqueleto, ahora había llamado la atención de ambos.
El hombre lobo con un rugido se acercó dando grandes y pesadas pisadas, ambos monstruos se enfrentaron a los perros salvajes para la protección de su maestro.
Los gremlins estaban erráticos, lanzando risas desquiciadas, Subaru no sabía qué pasaba pero el surco en el aire de vez en cuando.
Cada vez que veía esas cosas rozar el fuego, podía ver cómo las llamas se alocaban como si su presencia los animará, todo para hacer cortes hacia los árboles que estaban siendo lamidos por las llamas.
Subaru seguía en su intento desesperado de apagar las llamas, era mucho más grande de lo que Subaru estuviera cómodo, no frenó en sus intentos sino que en un acto de desesperación se azotó la tela húmeda con mayor rapidez.
Cuando apagó las llamas en una zona, intentó usar tierra en la otra, agarrando como podía la tierra del suelo y arrojarlas, pero sus manos no podían atravesar la tierra con facilidad, dificultando la tarea y maldiciendo su inutilidad.
El hombre lobo tomó una decisión rápida, dio un golpe en la nuca del animal más cercano, el animal chilló con dolor y confusión antes de que la imponente criatura siguiera pegando con sus poderosos brazos.
El otro animal ya estaba intentando atacar a su cabeza cuando el esqueleto le hizo un tajo en su cabeza con fuerza y repelerlo.
El otro animal murió al final de las heridas con la cabeza echando sangre y el cuerpo convulsionando, el hombre lobo usó sus garras y le abrió cuatro líneas en la garganta finalizando su vida, el otro animal intentó atacar al esqueleto, de nuevo, lo bloqueó con su espada.
El hombre lobo aprovechó y le hizo una fuerte cortada al cuello, la sangre cayó, como un escupitajo al suelo antes de ser un goteo constante.
El esqueleto atacó al otro lado del cuello, casi la herida se abrió era del tamaño de un dedo y era profundo, el animal cayó sin fuerzas y pronto sin vida.
Los gremlins seguían en la caza de la bestia, llena de heridas, estaba cada vez más mareado y adolorido, un ataque de los tres combinados atravesó el pecho del animal, se pudo ver sus órganos a través de la herida, eso fue todo.
Cuando la pelea terminó también lo hizo la propia pelea de Subaru, el esqueleto usaba la olvidada prenda mientras el hombre lobo arrojaba porciones de tierra del tamaño del puño.
Subaru suspiro, sus ojos picaban y no podía respirar bien, el aire era asqueroso y su garganta picaba con fuerza.
Pero el día había terminado al igual que su sentido de aventura por ese día.
Si bueno, como vieron, de momento, Subaru no es poderoso de forma individual, en realidad un poco mas que en el canon pero nada destacable de momento, iré aumentándole la fuerza poco a poco sin que toda la situación deje de ser un peligro para él, en esta historia no comenzara siendo op ni nada.
