–Papá y mamá se sentirán orgullosos de que tuviera mi primer trabajo, pero no creo que hubieran pensando en esto como mi primer trabajo y el comienzo de mi carrera en la herrería–dijo Subaru mirando un techo de madera.
–Aún no has trabajado con nada de metal, maestro–le recordó un gremlin, sus dientes chocaban entre sí haciendo un chasquido que lo incomodaba.
Uno de los gremlins estaba manipulando la almohada, sus garras, pequeñas pero filosas creaban pequeños cortes en la tela ya vieja y de poca calidad.
–¡Oye, no rompas eso!–Subaru le recrimina, agarra la almohada por un borde y lo aparta.
La tela hace ruido cuando las garras no se mueven por un momento, desgarrando la tela antes de obedecer y alejar sus manos.
Subaru vio los daños, nada que lamentar, mañana pediría aguja e hilo, rezando para que no le cobrasen nada.
–Ustedes son los peores–Subaru suspiro con cansancio.
Si es que se sentían mal no lo expresaban, sus eternas sonrisas no tenían el mismo efecto luego de unos días.
El hombre lobo estaba allí, con ropa, una camisa holgada, unos pantalones y aún no había encontrado zapatos o zapatillas para él, pero estaba tan bien como podía.
Aún era chocante con su cara animalesca, intentando encajar en un mundo más humanoide, pero fallando, cualquiera que lo viese podría notarlo.
—No se puede hacer nada, es nuestra mejor opción—dijo Subaru más para sí mismo que para Casvel.
¿Le creerían si les decía que tenía una enfermedad?
Es probable de que no, pero debería intentar algo.
Era de noche, Arron solo le explico lo poco que podría hacer en lo que debería de ser la caja.
Su expresión cuando le dijo que no podía leer era como la de un abuelo que su nieto le dijo que no iba a seguir con el negocio.
No es como si hubiese decidido caer en un mundo donde no entendía ninguna letra, pero Arron tuvo que comprar un libro para aprender a leer.
Y es una compra por que terminó debiéndole unos treinta monedas de cobre a Arron, el herrero no tenía ni una pizca de piedad para Subaru, incluso si era un mendigo o su empleado.
Incluso si fuese una mezcla de los dos en el mejor de los casos.
Habían tenido una reunión de emergencia en vista de lo imprevisto de la situación, Subaru quiso aprovechar la situación para explorar un poco el pueblo de Nareth, ahora que sabía el nombre de donde estaba, estaba mucho más informado hoy de lo que estuvo ayer.
O esa mañana.
Pero detalles en una historia heroica.
Si, Subaru aún no soltaba ser un héroe, después de todo, los héroes tienen que tener un comienzo.
Aunque su maldito poder lo estaba llevando por un camino mucho más oscuro de lo que él mismo se atrevería a tomar, iba a ser un héroe, un héroe oscuro tal vez, con súbditos maquiavélicos y no leales compañeros o hermosas princesas y habilidades bastante malvadas en vez de la clase de habilidades que tendría un héroe.
Subaru aún no descubre cómo obtener más o cómo hacer que le salgan cosas que quería, pero aun así lo intentaría.
Quien sabe, tal vez esto en realidad era una prueba del dios que lo envió allí para saber si era digno de ser el héroe.
No lo estaba poniendo fácil, ni estaba dando más caminos que el camino que tomaría Sauron si su única opción era ser malo.
–Pero como sea, lograre pasar cualquier prueba–se dijo Subaru con una convicción que ni siquiera el sabia de donde salia.
–El maestro el poderoso–aseguró uno.
Estuvo feliz de que los otros dos no le siguieran el juego, estaban en el techo, como vigilantes, luego de un tiempo de pasar con ellos, entendió que su visión era tan buena como la suya.
Pero un par de ojos extra en realidad eran una bendición de la cual Subaru no iba a desaprovechar.
Era de noche, lo suficiente para que ellos se escondieran en la oscuridad para vigilar sin ser vistos.
Aunque ellos tampoco podían ver bien debido a la oscuridad, en ese punto, tal vez no fue buena idea.
Florence y Leto también fungen como vigilantes, Florence debería de estar transformada en esa forma de estatua, no estaba cómoda en un lugar donde la vegetación no era prominente.
A los primeros rayos de sol volvería a su forma humana y probaría de una vez si la gente podría aceptar su apariencia.
Subaru quería estar con ella cuando ese momento llegase, pero Florence insistió demasiado en que si era rechazada lo mejor era que no lo asocien con ella.
Subaru no iba a aceptar eso, tal vez buscarían otro pueblo, uno donde no les mirarían con rechazo.
No sabía donde, tal vez era hora de conseguir un mapa.
Y alguien que pudiera leer un mapa.
Leto también estaba encima del techo, era con diferencia el más liviano de todos,
No sabia que tan bueno era el esqueleto viviente como un vigía, tal vez algo en su ser mágico le permite ver en la oscuridad o no veía nada y se guiaba de otra forma, con tal, no tenía ojos o piel o carne o sangre,
¿Cómo se mantenía en pie?
Magia, Subaru, magia, no le des tantas vueltas.
Tal vez no lo pensó tan bien, eran muchos en un techo, habían accedido por qué Subaru lo dijo.
Un grupo era más fácil de ver que una persona o un grupo pequeño.
Pero y ¿ahora qué?
Miro por la ventana, estaba oscuro, se sorprendió un poco al ver lo que serían algo parecido a un alumbrado público pero con cristales.
Era de un color blanco normal, iluminaba tanto como los que había en casa.
Intento ver a su bruja de los bosques, ella era la única que estaba en el suelo o más allá en la calle, no sabía dónde estaba.
Quiso pegarse un tiro en la cabeza.
O mejor dicho, encontrar una ballesta y darse un flechazo en la sien.
No importa.
Subaru de repente se encontró con la urgencia de buscarla, su corazón latía con fuerza en su pecho, fue muy tarde cuando se dio cuenta de que no sabia donde estaba y no le dio ninguna orden para volver o para informarse con el.
Se maldijo lo tonto que era, se suponia que era fuerte.
pero ¿qué tan fuerte?
Subaru podría ser del nivel de una niña en este mundo o podría ser común, no pensaba que en esos momentos que era un peleador de elite,
Eso solo lo hizo preocuparse más.
Es lo más parecido a un monstruo, tal vez no sea nada y ella termina asustando a los demás.
Otra razón para preocuparse, podría asustar a alguien y solo eso sería como una mecha para el linchamiento que recibiria.
¿No era su líder?
Al igual que Arron, Subaru cuidaría de ellos.
Y con ello. se decidió, con un salto de su cama a emprender su siguiente aventura.
–Vamos tras Florence–
El gremlin fue tan listo como para no gritar la orden y en vez de eso, se zambulló en ese portal mágico extraño.
Tendría que investigar eso en algún momento.
Buscar a alguien en medio de la noche, sin ningún policía o caballero de brillante armadura en este caso, sin saber nada del lugar, sin saber cómo volver no era lo más sensato.
Pero Subaru no tenía tiempo para ser sensato,
había dejado Casvel atrás, con la esperanza que como en las películas o mitos, su agudo sentido de lobo lo pudiera rastrear, solo estaba él.
–Quédate aquí–le dijo.
El hombre lobo asintió. debería de ser suficiente, hasta ahora no le había fallado, pero miró su herida, no se había curado, no habían aparecido ningunos dedos, garras, nuevas, pero seguía estando herido.
Si algo bueno pasó, fue que gracias a los gremlins, no necesitaba cambiar cada menos tiempo de las vendas improvisadas que habían hecho.
–Gracias Casvel–
El gran monstruo miró a Subaru, su cara canina no demostraba signos de que me hubiera entendido, pero ese pensamiento terminó cuando asintió con calma.
Se fue del lugar con incertidumbre, por sus invocaciones, por su plan y por todo en general.
Pero fue un paso hacia su objetivo.
Mientras se alejaba, Subaru miro hacia el techo, en la oscuridad apenas era visible, menos cuando todos se suponían que todos estaban durmiendo, sentía un poco mal por escabullirse en medio de la noche,
Pero si lo dejaba pasar, sería un jefe terrible.
Así que con una convicción inestable se adentro a un mundo desconocido, en medio de la oscuridad.
Por lo menos ya no estaba solo.
Más o menos.
Los edificios eran de piedra, no había muchas casas, la poca iluminación escasa daba una sensación reconfortante, el mero pensamiento de que estaba en un espacio civilizado en donde podría pedir ayuda si estaba en peligro.
No iba a suceder, no conocía a nadie y este mundo podría ser o bien con caballeros que se preocupaban por cumplir su trabajo o eran indiferentes ante el sufrimiento de los hombres del pueblo llano,
No importaba, tenía a sus monstruos, dos gremlins y el esqueleto, además de Florence, estuviera donde estuviera claro.
La calle tenía más árboles que en Japón, incluso en su ciudad había un poco más de árboles que en otras ciudades, pero aquí era mucho más que en su propio hogar.
Había un gran árbol de un tipo que no podía identificar, nunca fue afín a los árboles o la naturaleza sino más bien a las estrellas.
El cielo estaba estrellado, la contaminación lumínica no estaba tan presente como en el mundo moderno.
Esto era un mar de estrellas.
Se sobresaltó cuando escuchó un ruido, a su izquierda había una ciudad de piedra maciza, las casas estaban en silencio, en algunos casos había una tenue luz, demasiado baja para servir mas que para no perderse en una habitación vacia, tambien de color azul,
Había un gato, de color negro con ojos amarillos, nada destacable, era un gato que se podría encontrar en cualquier ciudad de cualquier pais.
Y ahora en cualquier mundo, si pudiera decir.
El gato lo miró, sus ojos se sentían potentes, eran no de un amarillo dorado o mistico, era solo amarillo común, como los girasoles.
Pero era la intensidad, como si hasta el gato le dijera que no debía de estar allí.
«Pero qué desgraciado», pensó Subaru, con una convicción más que renovada a partir a buscar a Florence con todo el poder que podía reunir.
El gato parecía mirar a Subaru con curiosidad, evaluando sus movimientos, estaba sobre parado en sus cuatro patas con comida de la calle frente suya, comida tirada a la basura,
Por un momento Subaru dejó su enemistad no oficial con el gato y se acercó para, ¿para que?, no lo sabía, ¿para salvarlo?, ¿cuando él propio Subaru no tenía comida? o siquiera un hogar, era el hogar de Arron en realidad dónde estaba.
El gato levantó la cabeza, agarró su comida, solo Dios sabría lo que fuese lo que tuviese en la boca y emprendió huida.
Por un momento se quedó quieto sin saber qué hacer.
Como alguien que sabe que será víctima de asalto, el gato salió corriendo con toda su gracia felina hacia dónde Subaru vino hasta dar un giro en una esquina, en medio de aquella noche iluminada con luz azul, se perdió en un mar de oscuridad.
–Maldición–chasqueo la lengua y se fue.
Prestó especial atención a las luces, todo para intentar guiarse por su camino hacia un lugar desconocido.
Las luces lo ayudaban en su búsqueda, iluminando cada paso tanto como podía en torres de luz muchos metros más altos que él.
Esta vez aceleró el paso, aun preocupado de que alguien podría intentar dañar su persona.
–No seas estupido–se recrimino–aunque no tenga poderes tengo aliados–
Y tal vez cuando fuese más fuerte, se podría defender solo.
Eso no evitó que los pocos ruidos de la calle lo asustarán, otro animal, una persona caminando y apartándose de él.
Algún edificio aun con iluminación y música, Subaru pudo ver que era un lugar para comer, se sintió tentado un momento de entrar por el lugar para ver una auténtica taberna medieval, pero su preocupación era mayor, dejó de lado esos pensamientos.
Era una taberna de piedra una construcción no muy diferente de todo lo demás, pero había una entrada el doble de ancha de Subaru.
Se fue corriendo, sintiéndose más tranquilo de ver un lugar lleno de gente a la que pedir ayuda.
Por un momento olvidó el hecho de que tenía no a soldados, sino monstruos, como ayuda y eso solo iba a ir a peor.
Tal vez no debió de dejar al hombre lobo atrás, después de todo, era el único hasta ahora que sabía que no era rechazado,
Se maldijo otra vez por no haber anticipado a las personas.
Ahora ese camino estaba destruido o el que podría ser destruido sería el.
Miro en todos lados, buscando alguna señal de que Florence estuvo por allí.
No debería de ser difícil, era grande y alta si estaba en su forma de estatua, no había querido hablar o gritar para no llamar la atención de nadie.
En un punto del trayecto, el alumbrado público ya no estaba iluminando su camino, hasta el último de los pocos consuelos que tenía había desaparecido, estaba solo.
Hasta que una idea cruzó por su mente.
Estaba oscuro, no solo podía ocultarse con su habilidades mágicas sino que ahora podía llamar a los gremlins y a Leto.
No perdio el tiempo, tres monstruos salieron de su portal, Leto tenia ropa grande y holgada de color gris, no le habia puesto zapatos, no encontro ninguno que pudiera usar con esos pies inhumanos, los gremlins iban desnudos.
–Creo que es una peor idea dejarlos libres–
Lo hecho, hecho estaba se dijo Subaru, ya no había nada que hacer, bueno sí, pero no quería que las únicas personas, criaturas que pudieran ayudar en una pelea se fueran.
Los chillidos de los gremlins se hicieron presente en la noche, Subaru en su desesperación les tapo la boca con rapidez, en su palma sintió los dientes puntiagudos rozar su piel,
Subaru los callo con un silbido rápido y profundo.
–Tenemos que ser sigilosos–les ordenó, en voz baja, con su corazón acelerado.
Ambos asintieron, Subaru les saco la mano, su piel se sentía igual a las iguanas, se recordó a cuando jugaba con aquellos animales cuando era un niño, pero no recordaba los dientes, tan puntiagudos como garras, capaces de cortar la carne con facilidad.
–Si ustedes me quisieran atacar, lo más probable es que estuviera frito–se dijo en voz alta–ni siquiera tendrían que usar sus garras o colmillos, con su magia ya estaría perdido–
–Nunca lo atacaremos maestro–aseguró uno.
–A no ser que el maestro lo pida–dijo otro.
Subaru no encontraba una razón para mandar a una de sus invocaciones a que lo atacara, frunció el ceño, sospechoso, pero luego se encogió de hombros, no iba a pasar, así que no valía la pena pensar en ello.
–Van a atacar a quien yo les diga–dijo más para asegurar su creencia de que estaba a salvo–no antes–pero luego lo pensó–a no ser que estén cien por ciento seguros de que estoy en peligro–
No hacía falta decir que no confiaba en ellos del todo.
–Por supuesto, maestro–
–Y eso va para ti también–Subaru apuntó a Leto.
La criatura sobrenatural asintió, con un gesto tan brusco y exagerado.
Subaru volvio a emprender camino.
–Ustedes no saben donde esta Florence, ¿verdad?–
–No lo sabemos, maestro–
Subaru quiso patear su estupido ser cuando se dio cuenta de que uno de sus invocaciones podía saber su ubicación.
–Me imagino que no tienen algo como un localizador mágico, ¿verdad?–
Ambos negaron con la cabeza, bueno, por lo menos no había metido la pata, pero ahora tenía el mismo problema.
No sabía dónde diablos estaba Florence.
Siguió recorriendo el lugar hasta que vio a alguien acostado en el suelo.
Por un momento Subaru se asusto.
«Un muerto». Pensó,
Su corazón latía ahora con incertidumbre, pero no era paralizante, no era lo mismo, pero se dijo que ya había visto morir a los perros y monstruos del bosque, con la sangre recubriendo los pastos y la criatura pasando a ser solo carne muerta.
Se acercó al hombre, con pasos inseguros.
–¿Maestro?–
–Quiero ver si puedo ayudar a este hombre–
Los otros no dijeron nada, lo aceptaron, Subaru se acercó al hombre derribado.
Y pudo entender por qué, estaba borracho.
No estaba roncando como en la televisión, pero pudo oler el aroma del alcohol y el sudor mucho antes de que pudiera escuchar su respiración o viese su pecho subir y bajar al ritmo de sus latidos.
Pero el olor.
Tan fuerte que le hizo arrugar la nariz, el olor asqueroso en el aire le hizo querer retroceder, como un miasma asqueroso que alejaba a cualquiera que intentase acercarse a él.
¿Cómo podía aguantar la gente este olor?, ¿como el borracho podía aguantar su propio olor?
–Creo que está a salvo–se dijo, más para sí mismo, para alejarse lo más que podía y seguir su camino.
Los tres monstruos se acercaron, él estaba curioso por saber lo que iban a hacer a continuación.
Pero se arrepintió tan pronto como los vio sacando sus cosas de sus bolsillos.
El corazón de Subaru dio un vuelco, su pánico aumentó con cada movimiento descuidado.
El hombre despertó, abrió y cerró los ojos despacio, los abrió una vez, mucho mas despacio pero luego los volvió a cerrar.
Subaru apretó los dientes, agarrándose la cabeza en total pánico ¡iban a ver a sus criaturas y los echarían a un día de conseguir trabajo!
¡Desgraciados!
Los siguientes momentos fueron tan tensos que su garganta se cerró, si lo gritaba podría alertar a alguien, pero si seguían podrían despertar al borracho y todo se iría de mal en peor.
Ellos le mostraron con orgullo las monedas, tintineantes, había podido ver unas monedas gracias a que Arron le enseñó las divisas del dinero local.
No era difícil, era en realidad como las antiguas monedas de los videojuegos de la edad media, una moneda de oro valía cien de plata y una de plata cien de cobre.
Ahora tenía una moneda de plata, lo demás de seguro fue en alcohol, en cerveza.
O mujeres.
Como sea, la mayor parte se fue y Subaru quería devolver las monedas, pero si lo hacía podría despertar al hombre.
Con resignación, decidió quedarse con la única moneda, tal vez podría devolver lo robado más tarde,
Con disgusto a sí mismo, ignoró el robo y acepto las monedas, las guardó en su bolsillo, la moneda de plata se sentía mucho más pesada y sucia en sus manos.
Se sentía como un ladrón.
No, en realidad, era un ladrón en toda la definición de la palabra.
Pero peor, el líder de los ladrones.
Subaru miró de reojo por encima de sus hombros, inseguro de cualquier cosa, como si un policía estuviera mirando en su dirección con ojos llenos de enojo y una mirada severa.
Todo para llevarlo a la cárcel.
«Estoy pensando estupideces, deja de ser tan cobarde». Se pateó a sí mismo.
Subaru hizo una señal con las manos para que lo siguieran, estaban en una misión de búsqueda.
La noche se sentía asfixiante, miraba detrás de él, no había hecho más que ir en línea recta, no estaba para nada familiarizado con el lugar.
Pero de pronto la vio.
O por lo menos, algo que se parecía a ella.
Desde lejos parecía una persona grande, muy grande y grueso.
Subaru ya estaba dudando de que si era su invocación o era una estatua, pero al final, era Florence.
–Maestro–le saludó.
Estaba en medio del parque, los juegos para los niños eran viejos, la pintura estaba seca y se estaba deshaciendo por el tiempo,
No era muy diferente de los juegos en la plaza de su propio mundo, en realidad, lo iguales que eran le causaba una sensación incómoda, como alguien intentando recrear el mundo moderno en el mundo medieval.
Aquello le pareciera como un error muy estúpido en una película, pero ver aquello en persona solo le provocó pavor.
Como si el mundo le intentase recordar el lugar de donde venía.
A un mundo de distancia como si su hogar lo quisiera reclamar incluso allí.
–Es hora de volver Florence–
–¿Te he decepcionado?–La voz cargada de pena de Florence lo sorprendió un poco, mucho en realidad.
–No–le dijo con indiferencia, extendió su mano y le hizo un gesto–pero desde ahora, no importa la situación, tendrán que quedarse cerca de mi–
Florence asintió, gracias a la cantidad de madera que usaba como piel no pensó que fuese para nada flexible ni para lo mínimo, pero ella se movía como cualquier persona, si no fuese por su apariencia no habría mucho que decir.
El maestro de monstruos volteo, con el corazón apesadumbrado, vio a alguien mirándolo, no una persona, sino varias, los noto, estaban saliendo de una casa.
Sus caras eran blancas, como alguien que recibe una noticia mala sobre un ser querido.
No podía culparlos, Subaru hizo una mueca, como si hubiera comido un limón muy agrio.
Sabía que los problemas solo estaban empezando cuando los hombres gritaron con todo el horror en su corazón.
Un capitulo un poco mas corto, luego de eliminar otro que estaba a la mitad, pero me dije que necesitaba avanzar
