Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Kizuna
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Capítulo 17: Estaré ahí.
"El fuego vivió dentro de su beso, él tenía una forma de derretir cada parte de mí".
.- Christy Ann Martine
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Chromatics- Into the black
—Ni siquiera me gustaba tanto. ¿Por qué me siento tan miserable?
Pero ella lo sabía, solo no quería que el pensamiento volviera a atravesar su mente. "Fallaste, otra vez".
Se sostuvo la cabeza entre las manos, abrumada. ¿Qué tan patética podía ser?
Su padre le había dicho lo inútil e insignificante que era, y el como su vida había sido arruinada por su culpa. Ni su propio padre la quería, y maldecía el día de su nacimiento. Y le repitió una y otra vez que nunca llamaría la atención de alguien, simplemente no era lo suficientemente buena; sus amigos estaban con ella por lástima y siempre sería así, hasta que se cansaran de ella.
¿En qué momento se había vuelto tan débil?
Nunca antes le había importado ni una sola palabra que su padre dijera. ¿Por qué ahora sí? ¿Por qué ahora parecía encontrarle sentido a sus palabras?
Eso era lo que rondaba su mente desde hace días y la razón por la que no veía a sus amigos desde el día que Sasuke la había encontrado desarmada caminando hacia su casa.
Sasuke.
Ni siquiera quería dirigir sus pensamientos hacia él. ¿Qué demonios hacía? Estaba perdiendo el tiempo saliendo con chicos atractivos, para olvidar que ante sus ojos Sasuke lo era cada día más. Sacudió su cabeza ofuscada. Necesitaba calmarse.
Estaba haciendo suposiciones estúpidas, ya se le pasaría y todo volvería a ser como antes. Naruto y Sasuke nunca la dejarían sola, ella era importante para ellos. O eso quería creer.
Sasuke y Naruto la habían encontrado por casualidad afuera de una cafetería a la cual no solían ir por ser demasiado sofisticada, incluso para el peliazabache que frecuentaba lugares de alto estándar con sus padres.
La pelirrosa traía un vestido negro, que se ceñía a su esbelto cuerpo y el cual le llegaba unos centímetros sobre las rodillas y un abrigo del mismo color que le quedaba bastante bien, haciéndola ver aún más elegante. Su largo cabello rosa levemente rizado junto con el pasador de pelo que él mismo le había dado en una ocasión, hicieron que el peliazabache tuviera que apartar su mirada de ella por unos segundos.
La expresión en su rostro le molestaba, la conocía lo suficiente para entender que cuando inflaba sus mejillas de esa forma y botaba aire repetidas veces, significaba que estaba apunto de llorar.
Ahora luego de varios minutos en silencio, después de que el pelirrubio la interrogara ante su expresión silenciosa, se había dignado a hablar.
Ella entre pausas y alegatos les contó que su cita la había rechazado, apelando a que era muy joven e inmadura, y el chico solo tenía un año más que ella. Estaba confundida, solo hace unos días él le había dicho lo mucho que gustaba de ella y que quería repetir su cita anterior con ella. ¿Qué lo había hecho cambiar tan rápido de opinión? ¿De qué servía haberse puesto esa ropa incómoda y aburrida para agradarle? No lo entendía y solo podía reafirmar las palabras de su padre.
Tanto Uchiha como Uzumaki se observaron con complicidad e intentaron ignorar sus quejas. El Uchiha se mantuvo en silencio en todo momento, intentando ignorar la idea de que a Sakura realmente le importara que un chico que apenas conocía la hubiera rechazado. ¿Desde cuando le tomaba tanta importancia a otros chicos? ¿Qué podía tener ese idiota para que quedara debastada de tal forma?
Y ahora iban los tres sentados uno al lado del otro en el auto de Sasuke, camino a casa del mismo, mientras su mayordomo Yugo conducía.
—No deberías preocuparte por un idiota. —bufó.
Las palabras de Sasuke eran ciertas, lo sabía, pero no podía evitar sentirse frustrada ante lo sucedido. Quería golpear algo con tantas ansias. ¿Por qué todos los chicos que llamaban su atención huían de ella? ¿Realmente había algo tan mal con ella? ¿Eran sus pequeños pechos? ¿Su piel demasiado blanca y sin gracia? ¿O quizá su exuberante y extraño cabello rosa pastel?.
—Sakura-chan, recuéstate en mí. — habló el pelirrubio esta vez, dando unas palmaditas en su propio hombro para que se recostara. Ella lo observó haciendo un puchero para nada maduro de su parte, y soltó un quejido, pero su cabeza se dejó caer hacia el hombro de su otro mejor amigo.
Sasuke se sorprendió al principio, pero la sensación agradable que se asentó en su estómago lo hizo recostarse y mantenerse estático de tal forma que ella estuviera cómoda y se mantuviera más tiempo ahí. Luego la escuchó suspirar y dejó que sus ojos observaran las calles repletas de gente y las luces iluminando la oscuridad de la noche.
Mañana llovería otra vez.
—Arg, soy tan idiota. —bufó.
El desconcierto seguía presente de forma absurda, pero la calidez que le brindaba la cercanía de su amigo peliazabache era reconfortante ¿Por qué su cuerpo anhelaba eso?
Sasuke nunca la miraría de esa forma. Pero ella no necesitaba a ningún chico de esa forma.
Levantó su cabeza con brusquedad y se llevó la mano al pecho.
—Nunca más me gustará un chico. Me declaro incompetente en el trato masculino y eso los incluye a ustedes. — dijo apuntándolos a ambos.
—¿Qué tenemos que ver nosotros con eso? — soltó Sasuke con desconcierto. ¿Había sido tan obvio? ¿Acaso ella sabía algo de sus sentimientos y esta era su manera de decirle que nunca sería correspondido? Sin preverlo su estómago se volvió pesado y desvió su mirada volviendo a observar el camino. Necesitaba encontrar una forma de que todo se detuviera.
—¿Recuerdan la promesa que hicimos cuando niños? —preguntó en cambio la ojijade.
—¿Sobre qué? — cuestionó Naruto con curiosidad. No entendía nada de lo que su amiga estaba diciendo.
—Nosotros. Naruto por atención. —lo regañó golpeando su cabeza con su palma y luego él se quejó como era usual. — Sobre no relacionarnos románticamente con el otro.
—¿De qué estás hablando? — cuestionó Sasuke al borde de un ataque de ansiedad. "Ella no pudo darse cuenta, es imposible".
—Sakura-chan… creo que estás exagerando. — ella negó con la cabeza, al menos debía asegurar su compañía por el tiempo suficiente hasta que se hartaran de ella.
—No podemos hacernos daño entre nosotros. Esta es la única forma de prevenirlo y estar juntos mucho tiempo más.
Poco sabían ellos lo que atravesaba su cabeza en esos momentos.
—¿Qué estás diciendo? —insistió Sasuke.
—Naruto, espero que consigas una novia bonita y que te soporte. —ignoró los alegatos de ambos y continuó: —Sasuke, espero que encuentres a alguien que consiga ver a través de ti. — ante lo último el peliazabache volteó en su dirección y todo lo que su mente podía proyectar era "¿Alguien como tú?".
—Eres tan rara. —mencionó en cambio.
—Corrijo, soy la única persona sensata de nosotros tres. — soltó un sonido de exasperación y se tomó la cabeza en las manos desordenando sus cabellos, para luego soltar una exclamación ahogada y captar su atención.
—Ustedes, me voy a bajar, necesito tomar aire. —empujó a Naruto hacia un lado. — Yugo detente, por favor.
—Sakura, no creo que sea buena...
—Silencio, me bajo aquí. — dijo al ver cómo se detenía el vehículo, y rápidamente bajó de él.
—¡Sakura-chan! Teme...
Los tres eran muy cercanos, pero si había alguien a quien Sakura escucharía era al peliazabache.
—Yugo lleva a Naruto a mi casa. —dijo mientras la seguía y bajaba antes de que el rubio protestara.
Luego de caminar varios segundos tras ella y mencionar su nombre hasta el cansancio, había alargado sus pasos y detenido su avance tomando su brazo.
—Sakura, ¿qué demonios fue eso?
—¡Suéltame, Sasuke! — dijo intentando zafarse de su agarre.
—Sakura, ¿Qué está sucediendo? Hay algo que no me estás diciendo.
Sus ojos lo enfocaron con intensidad, sintiéndose expuesto ante ella. Solo le tomaría dos segundos disminuir la distancia entre ellos...
—Ustedes me dejarán. ¿No es así? —sus palabras lo mantuvieron estático en su lugar. — Tarde o temprano ustedes… — Estaba siendo melodramática, y estaba actuando de forma infantil, pero ellos eran lo único bueno que tenía. Los necesitaba.
Sasuke quedó medio aturdido. ¿Así que eso era lo que sucedía? Y él se estaba torturando pensando que ella había notado sus intenciones y lo quería mantener lejos.
—Sakura — dijo alzando la voz y sosteniéndola de ambos brazos para que lo observara a los ojos. — Escúchame bien, porque no lo volveré a repetir. —sus ojos color jade lo observaron con detenimiento. Podía ver el cómo parecía estar a punto de llorar, pero la conocía lo suficiente para saber que no lo haría. —Tu amistad ha hecho que sobrevivir sea más fácil. Estoy agradecido por eso y no dejaré que se arruine con tanta facilidad.
No era de las mejores frases del peliazabache, pero no podía negar que algo se había removido en su interior deseando creerlas.
—Pero me siento tan pequeña e insignificante...
—Mantén tus ojos en mi. — exigió al verla mirar el suelo y ella alzó su mirada. —No importa lo que te hayan dicho, o lo que estés pensando, tú me dijiste una vez que las almas destinadas a estar juntas vienen en diferentes formas, y eso incluía a los amigos, y tenías razón, no se trata solo de romance y esas cosas… nuestra amistad es incluso más difícil que todo eso. Ustedes me metieron en esta extraña relación, no hay lugar para arrepentimientos ni separaciones.
—Sasuke… — ella envolvió sus brazos en su cintura y apretó su cuerpo contra él, asimilando todas sus palabras en su interior. Él separó levemente su cuerpo de ella fingiendo incomodidad. Si supiera lo difícil que era apartarse.
—Estoy de tu lado. —dijo ahora con sus manos en los bolsillos. —Incluso si no me quieres cerca, estaré ahí. Nunca vuelvas a decir algo así.
A Sakura no le importó que prácticamente haya rechazado su abrazo, los segundos que lo permitió fueron suficientes para creer sus palabras.
Sasuke en cambio estaba hecho un lío por dentro. Sus recién descubiertos sentimientos podrían generar estragos en su relación con la pelirrosa. Era hora de acabar con lo que sea estaba surgiendo por su mejor amiga.
¿Podía aceptar esas muestras de afecto por lo que le restara de vida? No es como si estuviera enamorado de ella.
"Es mejor que nada" se repitió una y otra vez en su cabeza, ignorante del latido incesante que mantenía el pecho de la pelirrosa.
Safe Sound - Taylor Swift feat. The Civil Wars.
Despertó al sentir los rayos del sol pegándole en los ojos. Le tomó unos segundos caer en cuenta de dónde estaba y el por qué sentía su cuerpo levemente cansado y sus músculos apretados. Los sucesos de la noche anterior estaban frescos en su memoria y pronto notó cómo una calidez embriagadora recorría su cuerpo dejándolo sin aliento.
Se refregó los ojos para orientarse en la habitación y se sentó sobre la cama rápidamente buscando de inmediato una cabellera rosa al otro lado de ella. El sentimiento de genuina felicidad nunca había atravesado su pecho hasta ese momento y se vio a sí mismo incapaz de dejar de sonreír. Si Itachi lo viera se reiría en su cara.
Pero grande fue su sorpresa al no encontrar la fuente de tales emociones a su lado. No existía ni rastro de la pelirrosa en la habitación, sin embargo antes de dejar que la desesperación se hiciera presente, algo llamó su atención.
Él solía mantener una limpieza meticulosa en su habitación y sabía que Sakura no era la reina de la limpieza, pero su desorden era minúsculo en comparación a lo que sus ojos veían en ese momento. ¿Cuando habían armado tal desastre?
Sonrió como un niño al que le acaban de regalar un juguete nuevo. No le importaría formar ese desastre en su habitación todos días.
—¿Sakura? —preguntó, pero nadie respondió. Preguntó otra vez y la respuesta fue el molesto silencio de la habitación.
Pronto se vio a sí mismo desnudo buscando su ropa, pero no logró encontrar su cremallera por lo que solo se puso su ropa interior para ir escaleras abajo.
Intentó alejar el pensamiento aplastante de su cabeza, pero no pudo evitarlo en la lenta caminata que realizó al dirigirse a las escaleras.
Quizá ella se había arrepentido de lo sucedido y se marchó cuando estaba durmiendo sin saber cómo enfrentarlo.
"Desearía no haber desarrollado sentimientos por Sasuke", había dicho.
No, ella no lo haría.
Ellos habían estado juntos por primera vez, se habían entregado al otro de una forma incondicional, dejando atrás todas sus inseguridades. Compartieron cada roce y latido de sus corazones. Y él tenía claridad de que ya no podía existir algo que lo separara de ella.
—¿Sakura? —volvió a preguntar mientras llegaba a la mitad de las escaleras.
De inmediato el alivio recorrió su cuerpo al ver una mata de pelo rosa asomarse por el marco de la puerta de la cocina. La opresión en su pecho y el aire que estaba conteniendo no habían sido evidentes hasta que percibió como eran quitados de él. — Estás aquí.
—¿Sucede algo? —preguntó ella en respuesta. Sus palabras habían sido un susurro que la pelirrosa no pudo escuchar.
Pudo notar la curiosidad en su mirada ante su evidente desesperación. Su rostro lucía... diferente, y sus ojos lo veían con cautela. Distinguió la timidez en ellos, y reconoció algo similar en él al observarla. Ella estaba intentando descifrar lo que había en su mente y él había quedado al descubierto.
La inocencia de sus rasgos hizo que sus piernas se movieran solas en su dirección y su expresión se había tornado confusa. Era deslumbrante y hermosa, y no pudo apartar sus ojos de ella.
¿Cómo había desperdiciado tanto tiempo antes de tenerla entre sus brazos?
Bajó con calma las escaleras y recién ahí al ver como sus mejillas adquirían un color rojizo, cayó en cuenta de que solo estaba en ropa interior, mientras la observaba con excesiva intensidad. Era tan radiante.
Rápidamente, y de forma impulsiva, se acercó hacia ella sin darle demasiada importancia a su apariencia y Sakura dejó ver su cuerpo completo para ir a su encuentro mientras intentaba no verlo directamente a los ojos.
No lo iba a mencionar, pero al verlo las imágenes de la noche anterior se hicieron completamente reales, aunque ya había dedicado una horas a recordar las caricias repartidas por sus manos en su cuerpo mientras se duchaba.
No había sido un sueño o un invento de su cabeza. Sasuke y ella realmente habían desintegrado la delgada línea que mantenía su amistad.
Traía puesta su cremallera, que parecía quedarle unas tallas más grande, y ahora podía ver claramente sus piernas esbeltas y marcadas. Sus caderas se ocultaban bajo su camisa, que conocía a la perfección, lo que le permitía imaginarse el perfecto símbolo de su familia estampado en su espalda. Un pensamiento absurdo vino a su cabeza, y sonrió para luego dejarse llevar por la calidez y desenfreno en su interior, y todo lo que consiguió hacer fue tomar su rostro entre sus manos y estampar sus labios, como había deseado hacer desde que despertó.
Sus labios lo recibieron al principio confundidos, pero casi al instante se acoplaron a los suyos a la perfección. Nunca se imaginó al peliazabache tan desenvuelto y pese a que no sabía que pasaba por su cabeza, el desasosiego se fue desvaneciendo rápidamente al sentir sus labios devorándose los suyos.
Su cuerpo completo se había erizado, y percibió un ardor formándose en su pecho para luego recorrer su torrente sanguíneo. Sus manos viajaron hacia su espalda y se mantuvieron ahí, acariciando la calidez de su piel.
Sonrió contra sus labios y él lo notó, devolviéndole la sonrisa. Nunca pensó que podría sonreir tanto en tan poco tiempo, y todo era por ella. Las manos de la pelirrosa sobre su piel se sentían demasiado bien.
Con un demonio, ya no había vuelta atrás.
Ese fue el pensamiento de ambos mientras de forma laboriosa se separaban, pero manteniéndose cerca el uno del otro.
—Creíste que me había marchado. — afirmó la pelirrosa adivinando sus pensamientos.
—Hmp. Lo siento. — desvió su mirada un tanto avergonzado.
—No deberías, entiendo que lo hayas hecho. — una de sus manos acarició su mentón que estaba un poco áspero. Pronto le crecería la barbilla. —Sobre anoche...
—Estás aquí y es suficiente.
Se masajeó la nuca como solía hacerlo cuando estaba ofuscado y ella no pudo evitar que sus ojos se desviaran observando la contracción de sus bíceps y pectorales al realizar el movimiento, haciéndolo lucir aún más atractivo ante sus ojos. El modelo anatómico perfecto, pensó su Inner.
Demonios, maldito Uchiha.
Tuvo que cruzarse de brazos y voltear para seguir con lo que estaba haciendo en la cocina o no podría mantener sus manos lejos de él.
—Pensé… pensé que no eras virgen.
Ahí estaba, lo había dicho. Era una duda que le había surgido de inmediato luego de lo sucedido. No era que creyera que Sasuke se acostaba con todas las chicas con las que salía, pero creyó que lo había hecho por lo menos una vez. Una parte de ella se regocijó en júbilo al notar que no era así.
El Uchiha no se dejó impresionar por sus palabras, o al menos no lo demostró. Era algo que sabía la pelirrosa sospechaba, luego de que el año anterior de pronto comenzara a salir con diferentes chicas, lo que ella ignoraba era que fue para que se esfumara la confusión que había surgido con respecto a su mejor amiga.
—Soy bueno con las impresiones. — había intentado con todas sus fuerzas demostrar que era un mujeriego y dio resultado por un tiempo.
—Apuesto a que sí. — mencionó viéndolo directamente a los ojos para luego volver a posar su mirada en los platos. ¿En qué momento se había acercado tanto a ella?
—No es que nunca haya estado en esa situación. Solo… nunca deseé a alguien de esa forma. — soltó con cuidado. "Como te deseo a ti".
Se había posicionado a su lado para observar la expresión que ponía su rostro ante sus palabras. Quizá en realidad quería decir que solo podía pensar en ella en esos momentos.
La tenacidad de sus palabras la dejó pasmada por unos segundos. Podía sentir su mirada penetrante a la espera de alguna respuesta de su parte. Tragó con fuerza y lo observó de reojo. Claramente sus mejillas estaban al rojo vivo.
¿Sasuke realmente había dicho lo que ella creyó que dijo?
Todo el tiempo que les tomó darse cuenta de la atracción por el otro y ahora él podía decir esas cosas sin miramientos. De cierta forma le alegraba saber que habían compartido algo tan importante como su primera vez con el otro.
— ¿Estás bien? — Llevaba demasiado tiempo en silencio, quizá lo que dijo no le sentó tan bien como él creyó.
—¿Quién eres? — dijo antes de que se hiciera una idea errónea y sin mirarlo aún. Se atrevió unos segundos a voltear en su dirección y sus rostros se encontraron demasiado cerca. Estaba segura que si tomaba una bocanada de aire podría sentir su delicioso hálito.
—Tu novio. — su sonrisa torcida fue suficiente para hacer que su corazón se saltara un latido. Le sentaba bien esa palabra.
— Novio, deberías ponerte una camisa. —mencionó en cambio, volviendo su mirada a los platos e intentando ignorar el incesante revoloteo en su estómago.
Sasuke se estaba deleitando en la mención de su nuevo apelativo por lo que ignoró el hecho de que se alejó de esa forma tan abrupta de él.
—¿Por qué? Vestido soy igual de apetecible. Además...— hizo una pausa. Ella sabía que era verdad, pero también estaba al tanto de que a él le agradaba ver su rostro enrojecer. ¿Era idea suya o de repente hacía mucho calor? —Tú estás usando mi camisa.
Casi se atraganta con el agua que estaba bebiendo. Su mente -recientemente pervertida- estaba imaginando mil y un escenarios donde él le quitaba la camisa.
—Idiota. —soltó, pero antes de que le llegara una respuesta lo vio salir de la cocina hacia las escaleras, a darse una ducha suponía, mientras soltaba una carcajada que hizo que su corazón se saltara un latido. Otra vez.
Sonrió como boba, de pronto se sentía tan ligera. Y todo su cuerpo parecía querer estallar de alegría.
No creía haber visto nunca antes a Sasuke de esa forma, lucía...feliz. Irradiaba felicidad, y los hoyuelos que se formaban en su rostro al sonreír se habían quedado grabados en su memoria, lo que hacía que su corazón latiera aún más rápido que al tenerlo cerca, si es que eso era posible.
La imagen de su cuerpo desnudo sobre ella filtrándose entre sus pensamientos solo empeoró la situación. Sacudió su cabeza, necesitaba algo frío, pensó, poniendo sus manos bajo el grifo.
...
—¿Entonces...?
Llevaban algunos minutos en silencio desayunando en el mesón de la cocina, uno al lado del otro. Era extraño pensar que, luego de lo sucedido entre ellos, se sentía tan natural la compañía del otro. Quizá el único problema era el cosquilleo incesante en su estómago.
—¿Entonces qué? — cuestionó el peliazabache mientras se llevaba una cucharada de arroz a la boca.
¿Cómo podía lucir tan imperturbable...y atractivo? Estaba segura que su cabeza haría cortocircuito si él llegaba a acercarse un poco a ella.
—¿Estás de acuerdo con mantenerlo en secreto? Es solo por un tiempo. — se apresuró a decir.
—No entiendo por qué deberíamos. — sus ojos color ónix la atravesaron de forma certera. Otra vez volvió a cuestionarse lo mismo. ¿Cómo podía controlar de esa forma sus emociones y mostrarse tan impasible de un momento a otro? Pudo notar como las gotas de agua aún caían por su cuello y se mordió el labio inferior. — Acaso, ¿te avergüenzo?
Sus ojos color jade se abrieron en demasía y lo observaron con detenimiento, era tan adorable.
—¿Es enserio? —sonrió ante su ocurrencia. Él realmente creía que podía generar algo así en los demás o en ella. Acercó su silla un poco más hacia él ignorando los latidos que comenzaban a aumentar su velocidad. —Sasuke, eres el chico más inteligente y atractivo de la escuela y estás muy lejos de mi alcance.
¿Fuera de su alcance? ¿Sakura lo estaba halagando? Pero lo que más le pertubó de sus palabras fue otra cosa. ¿Acaso ella nunca se miraba al espejo? Podía entender que gracias a Naruto y él no tenía idea la cantidad de hombres que se lanzaban detrás de ella, pero si supiera cuánto tiempo él estuvo oprimiendo su interés por ser algo más que su mejor amigo, no pensaría de esa forma. Aunque tampoco planeaba decírselo, porque él mismo creyó haber conseguido borrar sus sentimientos por ella y a la primera prueba falló estrepitosamente.
—Tienes un club de fans. ¿Has pensado en Karin o tus padres? ¿Sabes qué sucederá si se enteran? — La mención de la pelirroja y sus padres no le sentó nada bien. — Pasé de ser tu hermana menor a tu novia. — la vio sostenerse el estómago de forma dramática.
No es como si a ella le importara la opinión de la pelirroja, pero pensar en las estupideces que podría realizar si se enteraba. Además no quería decepcionar a los padres del peliazabache que eran importantes para ella. —De repente parece que acabamos de realizar incesto.
—Sakura, no estamos realizando incesto.
—Se siente tan extraño. —lo vio ponerse de pie para luego inclinarse hacia ella mientras apoyaba una de sus manos en su silla y la otra sobre la mesa. Sus rostros estaban solo a centímetros de distancia. Su pulgar delineó su mentón para luego bajar por su cuello.
—¿Tu hermano? ¿Eso crees? — sabía su respuesta al verla enrojecer.
No había dimensionado el impacto de su presencia sobre ella, podría usarlo a su favor. O en favor de ambos, porque aunque no lo demostrara, todo su cuerpo estaba rendido ante ella y deseaba disminuir la distancia y tomar sus labios entre los suyos con ahínco.
—Mi metro cuadrado, Uchiha. — exigió desviando su mirada y empujándolo lejos de ella para que dejara de provocarla de esa forma.
—Tienes que tenerlo claro, ¿eres consciente de que haremos como si nada sucediera?
—Sí.—su rostro se contrajo en obviedad.
—Veremos quien aguanta más. — la vio cruzar sus brazos en su pecho y rodar los ojos.
—¿Es eso un desafío? Oh, no te conviene competir contra mí, lo sabes.
—¿Crees que me puedes intimidar? Recuerda que soy el número uno. —su sonrisa torcida no fue impedimento para que ella caminara hacia él de forma pausada, " casi felina", pensó él. Sus manos palparon sus pectorales de forma minuciosa.
—Eso está por verse. — iba a quitarlas, pero él las sostuvo sobre su pecho para luego tomarla desde la cintura.
—No debiste hacer eso.
—¿Qué…? — no pudo terminar su pregunta porque se vio alzada por sus piernas las cuales rodearon su cintura, mientras sus brazos rodearon su cuello para no caer. La escuchó soltar una carcajada y se perdió en el iris de sus ojos por unos segundos. —¿Qué?
—Tu cara es tan...fea — había soltado.
Ella arrugó la nariz con evidente molestia.
—Sasuke... — el soltó una carcajada y sintió como su pecho se apretujaba. —Creo que tuve un pequeño flechazo por ti otra vez. — confesó para luego acercar su rostro hacia él y acariciar con la punta de su nariz la suya. La intensidad de su mirada la hizo tragar con fuerza.
—Soy bueno en eso.
—Arrogante. Me gusta escucharte reír de esa forma. —hizo el amague de bajar, pero Sasuke detuvo sus movimientos aumentando su agarre sobre sus piernas. No había notado que pese a ser alguien que no sonreía con facilidad, con la pelirrosa lograba reírse a carcajadas. ¿En qué momento tenerla entre sus brazos se volvió tan natural?
—¿A dónde vas?
—Tengo que limpiar los platos y... —mencionó.
—Déjalo. Yo lo haré después. — dijo sin soltar su agarre.
—No tengo problema...
—Sakura, quédate aquí. —insistió y permitió que ella recargara su frente en la suya.
Imaginó el símbolo Uchiha en su espalda otra vez y la cantidad de pensamientos que atravesaron su mente lo hicieron esconder su rostro en su cuello. Las mejillas de la pelirrosa se encendieron y solo pudo permanecer estática en su lugar, mientras sentía como leves cosquilleos aparecían al sentir la punta de su nariz moviéndose. ¿Realmente podría ignorarlo todo el día?
—L-llegaremos tarde. — soltó intentando calmar sus latidos.
—Lo sé.— su voz gruesa nunca le había parecido tan cautivante como en esos momentos y esta vez pudo sentir su hálito en su cuello. Deseaba tanto besarlo.
—¿Quién eres y qué has hecho con mi Uchiha? — preguntó sin creer que el peliazabache quisiera faltar a clases siendo el intachable cerebrito de la escuela.
Sasuke dejó su cometido para observar su rostro al escuchar " mi Uchiha".
—Te lo podría permitir. — su nariz volvió a acariciar con vehemencia su cuello y se rindió ante él. Tomó su rostro y atrapó sus labios con necesidad.
Sasuke la había apoyado sobre la mesa a unos pasos de ellos. Le pareció escuchar algo caer, pero no le dio demasiada importancia. Ni podía. Sus labios seguían luchando por fundirse.
Ahora sus manos fueron libres de recorrer su piel. Lo hicieron de forma tormentosa, tocando sus piernas y subiendo lentamente hacia sus muslos. Notó la inseguridad en su toque y decidió tomar la iniciativa dirigiendo sus manos a su cremallera, su intención fue palpar su marcado abdomen para luego deslizar la prenda sobre sus hombros y continuar acariciando su piel.
Las manos del peliazabache se deslizaron por sus muslos hacia su cintura para acercarla más a él, haciendo que la pelirrosa soltara un sonido ahogado.
Y otra vez… todo había estallado en su interior y se dejaron llevar por la calidez de sus cuerpos.
Definitivamente llegarían tarde.
Desde el marco de la puerta observó su cuerpo más delgado, y su cabello más opaco de lo que recordaba. Su pálido rostro y prominentes ojeras demostraban la falta de nutrientes en su organismo y el mal dormir que tenía desde hace meses. De vez en cuando su rostro parecía contraerse ante algo que reconoció como un dolor constante atravesando su cuerpo.
Hace unos minutos se habían ido rápidamente dos hombres que estuvieron en su habitación, nadie quiso darle explicaciones alegando que su madre lo haría cuando despertara, pero no se atrevía a perturbar su sueño. Esperaba que el motivo de su visita hubiera sido porque encontraron al imbécil que se hacía llamar su padre.
Se acercó con una silla tomando asiento en ella para luego recostar su cabeza sobre la camilla. Sostuvo su mano, acariciándola con sus pulgares mientras observaba su rostro con detenimiento, repasando cada facción en él e intentando imaginarlo como ella lo recordaba.
Tsunade le había informado hace unos instantes que debido a la inflamación en su cerebro que seguía presente y expandiéndose había perdido un grado de control motor, afectado su movilidad y sensibilidad de buena parte de su hemicuerpo derecho.
Llevaba tres meses en ese lugar y cada vez que cruzaba esa habitación, la misma sensación devastadora y atemorizante, atravesaba su pecho. Ya había sobrepasado su tiempo límite, sin embargo aún existía la posibilidad de perderla en cualquier momento. Y se culpaba, una y un millón de veces, sabía que por no mantener su boca cerrada estaba en esas condiciones. Ella debía estar ocupando su lugar.
Pronto la vio abrir los ojos y le dio un apretón en sus manos, captando su atención.
—Sakura. —su voz fue un suave susurro y sonó más forzada de lo normal.
—Mamá...
—¿N-no deberías estar en clases? —ahora aumentó su tonalidad. El sonido incesante del monitor a un lado, la irritaba un poco.
Pudo notar, y no se lo quiso mencionar, que sus palabras habían sonado un poco enredadas, como traposas. Sintió como el dolor de cabeza, que había desaparecido durante la noche, volvía lentamente.
—Me quedan treinta minutos. —respondió simplemente, aún con su cabeza recostada sobre la camilla. — De todas formas Sasuke me está esperando afuera.
Incluso el mencionar al peliazabache hacía que un cosquilleo recorriera su cuerpo y su ansiedad disminuyera un poco.
—¿P-por qué no lo dejaste entrar? — otra vez pareció que su lengua se enredaba y ahora levantó un poco su cabeza para observarla con seguridad.
—Necesitaba hablar algo importante contigo. —la mirada curiosa de ella la hizo soltar sus palabras de golpe. No quería fastidiarla de inmediato con el tema que había surgido tras su llegada. — Anoche conocí a mis abuelos.
La sorpresa en sus facciones no pasó desapercibida por ella y ante su inquieta mirada se acomodó en su lugar para enfrentarse a lo que fuera a decir, necesitaba la verdad.
—Estoy un poco confundida y no sé qué pensar. Necesito que me digas si es verdad. — sus palabras salieron atropelladas y ansiosas.
—Lo es.
No vaciló en responder, sabía que le habían dicho sus padres. Sakura sintió una opresión en su pecho que no supo describir con certeza.
—¿Por qué? ¿Por qué escondiste algo así? —no podía creer que ella le hubiera hecho algo así. Se sintió como una patada en el estómago. — Me hiciste creer que ellos no me querían, que no significaba nada para ellos…
—Era una adolescente, — mencionó como si eso explicara todo lo que sucedió. — Estaba enamorada de tu padre y deseábamos una familia. Ellos nunca lo aprobaron, querían una heredera y alguien que manejara sus finanzas. Su negación en aceptar mi nueva vida me llevó a ocultarla.
Luego de repasar sus palabras en su mente, las piezas parecían encajar; ella había preferido a su pequeña familia por sobre el dinero. Sonaba como algo que ella haría, pero no podía evitar la sensación aplastante en su pecho y el seguir sintiéndose inquieta.
—Mi apellido…
—Él lo quiso así. —mencionó refiriéndose a su padre. —Luego de alejarme de ellos cambió completamente.
¿Cambió? ¿ Estaban hablando de la misma persona? ¿La que volvió sus vidas miserables solo por frustración con su propia vida? Ni siquiera recordaba algún momento agradable con él.
—¿Nunca pensaste que quizá siempre fue de esa forma y solo fingió para tener tu dinero?
—Nunca cuestioné sus motivos...
—Mamá, yo lo vi. Más de una vez. — sus ojos se quedaron fijos en ellas. Tragó grueso. — Vi como te golpeaba y te trataba como basura. Dejabas que lo hiciera para que no me golpeara a mí. — pudo sentir como sus ojos aguaban y sacudió su cabeza.
—Sakura…
—Siempre me defendiste, y te lo agradezco, pero no estaba bien. Eso no era amor. —la imagen del peliazabache apareció en su mente. —No estaba ni cerca de serlo.
—Hija…
—No entiendo por qué seguiste con él pudiendo ir donde mis abuelos. ¿Era tan terrible mantenerlos cerca? Quizá hubiéramos estado mucho mejor con ellos que con papá. Quizá hubieras conocido a alguien mejor que él. — Pudo sentir la ira recorriendo su cuerpo. — Quizá no tendría que cuestionarme constantemente qué hice mal para que mi padre me odie tanto. Sabría lo que es tener una familia normal, cariñosa y no estarías aquí, mamá. Quizá no me sentiría tan… inútil y culpable al verte así.
—No es tu culpa, Sakura. Lo siento. Fui egoísta. Quería protegerte, pero no lo conseguí. Pude sacarte del infierno en que viviste por años, pero no lo hice. Perdóname. — lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, ella no podía culparla por el horrible padre que tenía.
—¿Lo amas?
—Lo hacía. Hasta que puso una mano sobre ti. Me contacté con tus abuelos de inmediato y les conté la verdad.
Lo entendió, debía hacerlo.
—Debiste decírmelo. — estaba avergonzada por su comportamiento al ver a sus abuelos. —Los traté de lo peor, no tenía idea.
—Ellos quieren conocerte Sakura. Estoy segura que te amarán incluso tanto como yo lo hago. — ella realmente esperaba que fuera así, pero supo por su mirada suplicante que se refería a algo más.
—No puedes darte por vencida. — tragó grueso, porque la conocía demasiado y todas las señales estaban ahí. Ella la dejaría.
Se acercó al ventanal que dejaba ver la entrada del hospital. A los segundos logró distinguir la figura imponente del que ahora era su novio que parecía estar demasiado sumido en sus pensamientos, tenía el ceño levemente fruncido.
—Puedo distinguir algo diferente. — mencionó su mamá, en un intento de cambiar de tema y haciéndola quitar sus ojos del peliazabache. — ¿Tendrá algo que ver con Sasuke-kun?
—¿Por qué asumes algo así? —dijo con las mejillas levemente enrojecidas. ¿Era tan obvio que se había acostado con él? No era como si se pudiera ver en su rostro, ¿o sí?
—¿Es mentira?
—No. — desvió su mirada otra vez hacia la ventana, el peliazabache estaba leyendo un libro ahora y pudo notar como varias chicas que pasaban cerca de él se asombraban al verlo, haciéndole pequeñas insinuaciones que él ignoraba al estilo Uchiha. Sonrió con suficiencia. —Nosotros estamos…juntos.
El rostro de su madre no mostró nada parecido a lo que esperaba.
—Es algo que debía suceder, están hechos el uno para el otro, —mencionó sonriendo —pero no pareces completamente feliz por ello.
Lo pensó dos veces antes de abrir la boca y dar más información de la que debería. ¿Cómo decirle que sus padres querían que se casara con Karin Uzumaki y que ella estaría con él solo un tiempo? ¿Ese era su plan, no? Estaba arriesgándose a todo, y dispuesta a tener su corazón roto por su mejor amigo. Estaba demente.
—No es nada importante.
—Sakura... — ¿podía decir la verdad ocultando algo de información? Lo intentó.
—Lo que siento por Sasuke… es tan suave y calido... nunca lo había sentido, asusta, no puedo controlarlo. — tomó una pausa para controlar su respiración. — Es como si una parte de mí supiera que no durará demasiado.
—Estás enamorada. —afirmó.
—No. — por eso no quería mencionarlo, su mamá sacaría conclusiones apresuradas. — Me gusta mucho… yo…
—Lo veo en tus ojos Sakura, pero el amor es así. Quema y consume hasta que no queda nada. No se supone que dure.
Dejó que sus palabras se repitieran un par de veces en su cabeza.
—¿Por qué no?
—¿Leyes de la vida? — sonrió, al caer en cuenta de que su hija estaría muy bien acompañada. —Pero tú tienes una ventaja.
—¿Cuál es esa?
—Sasuke es tu mejor amigo también.
—Eso solo lo vuelve aún más atemorizante. —dijo confundida.
—Me refiero a que incluso si no resulta, siempre se tendrán el uno al otro. Están atados por algo mayor.
—Puede ser. —no quiso insistir en el tema. Aunque no estaba convencida del todo de su "atados por algo mayor".
Ella no iba a cambiar su decisión respecto al peliazabache, quería estar a su lado y hacerlo feliz por el tiempo que pudiera. No importaba si su alma se rompía en mil pedazos y perdiera el sentido de su vida. Ya era un desastre de todos modos.
—Sakura. —la voz de su madre la sacó de sus pensamientos. Su mirada se había vuelto más seria. — Antes de que llegaras unas personas estuvieron aquí.
—Lo sé, nadie quiso decir nada sobre eso. — se preparó para sus siguientes palabras.
—El que esté aquí. En estas condiciones y con la aparición de tus abuelos… aceleró el proceso de custodia que había iniciado.
—¿Dijiste custodia? — preguntó desconcertada. — Espera, ¿Realmente planeas dejarme con mis abuelos?
Una opresión en su pecho se hizo presente y le enfrió las extremidades.
—Hija, no me queda mucho tiem…
—¡No! ¿Qué? Tú no puedes...
—Sakura…
—¡No puedes hacerme esto! ¿Es por el dinero? Tengo un trabajo, no es mucho, pero podemos sobrevivir por un tiempo. No necesitamos el dinero de mis abuelos.
—Tsunade debe habértelo dicho, la inflamación en mi cerebro aumentó. Es cosa de tiempo para que... —ella siguió negando con su cabeza.
—¡Ellos controlarán la inflamación, tus signos vitales no están tan mal... puedes hacer esto!
—Hija… — la vio negar levemente con la cabeza.
—¡Te estás dando por vencida!
A esa altura sus gritos ya eran audibles por el pasillo del hospital.
—Tus abuelos te aman, incluso sin conocerte. Ellos cuidarán bien de ti.
—No puedes dejarme…
—Lo siento. Es la única forma de asegurar tu futuro.
—¡No, no lo es! ¡No me estás dando elección!
—Sakura…
Apretó los puños y notó la desesperación recorriendo su torrente sanguíneo. Nada podía compararse a la tormentosa culpa que amenazaba con hacerla perder los estribos.
—¡Sakura! ¿Qué demonios sucede? ¡Estamos en el hospital! ¿Por qué demonios siempre lo olvidas?
La voz de Tsunade le pareció ser escuchada desde la distancia. Su mirada se encontraba pérdida en algún lugar de la habitación. Nada de lo que sucedía estaba bien. Su madre no podía dejarse morir de esa forma, no era justo, aún era muy joven.
De pronto el aire se le hizo escaso. ¿Ella iba a morir? Ya no tendría una familia, nunca más.
—Sakura. — Tsunade había intentado tocar su hombro para sacarla de sus pensamientos, al notar que no respondía a sus alegatos, pero antes de conseguirlo la ojijade ya estaba corriendo por los pasillos para salir de ese lugar que le resultó asfixiante. —¿Mebuki? — preguntó, exigiendo una explicación.
—Tuve que decirle.
—Necesito ir tras ella.— mencionó, al entender a lo que se refería.
—Sasuke-kun está esperándola.
—Entiendo. — pese a que no confiaba del todo en la seguridad que el peliazabache le brindaba, sabía que no había nadie en quien Sakura confiara más que en él. — Estará bien, ella es fuerte.
—Eso lo sacó de ti, hermana.
Le dio una mirada de comprensión y apoyo, se acercaba la hora de que la pelirrosa supiera toda la verdad.
Birdy - Just A Game
Estaba en la entrada, le había tomado menos de un minuto dejar ese lugar y había corrido tanto que sus piernas pesaban y le costaba respirar adecuadamente.
¿Ella realmente estaría sola? ¿Qué haría sin su mamá? ¿Cómo soportaría el no tenerla con ella? ¿Cómo podría vivir sabiendo que estaba en ese lugar por su culpa?
¿Por qué demonios no podía ni siquiera llorar? ¿Tan dañada estaba que ni lágrimas conseguía derramar?
¿Qué sentido tenía continuar de esa forma?
El sonido de un chirrido y una bocina haciendo estruendo junto al agarre firme en sus brazos, la sacaron de sus pensamientos. Alzó la vista sobresaltada. La adrenalina que recorrió su cuerpo hizo que pudiera asimilar la escena con todo lujo de detalles. El automóvil frente a ella iba a atropellarla, lo notó incluso al ver que el conductor presionaba el freno con rapidez, pero ella no le había dado ni tiempo de conseguirlo. Ni cerrar lo ojos podría.
Inesperadamente alguien la había logrado quitar del camino antes de poder siquiera pestañear, pudo sentir unos brazos envolviéndola y haciéndola girar sobre su eje al tiempo que oía una maldición en voz baja. Levantó la mirada y enfocó su vista en la persona frente a ella. Podía ver cómo se movían sus labios, pero por alguna razón sus palabras no eran audibles. Y el sonido molesto de varias voces a su alrededor no le hicieron la tarea más fácil.
Todo lo que consiguió hacer fue perderse en esos profundos ojos color ónix que observan con evidente ira al conductor que había conseguido frenar de golpe frente a ella, incluso pudo notar el ceño fruncido y las pecas que recorrían su bello rostro.
Sasuke.
—¡Ten más cuidado la próxima vez, imbécil!
Fue sorprendente cómo ese miedo asfixiante se desvaneció al instante, mientras una repentina sensación de seguridad la invadió, en cuanto escuchó su voz y fue completamente consciente de su cercanía.
Todo el ruido que pareció ser inaudible por unos segundos, había vuelto al escuchar con claridad la voz suave y espantada del peliazabache, que aún la sostenía en sus brazos. De pronto consiguió lograr respirar con normalidad el aire que la rodeaba. —Sasuke...
—¿Sakura, estás bien? — sus manos acunaron su rostro con suavidad.
—Yo… —notó como sus ojos luchaban por no derramar lágrimas. — Lo siento.
Su cuerpo se había movido por sí solo, si Sasuke no hubiera la hubiera apartado podría haber salido muy herida o peor. ¿En qué estaba pensando? ¿Quería morir de esa forma?
—¿Por qué te disculpas?
—No noté que estaba en mitad del camino... yo… soy un desastre. — sus brazos la envolvieron de forma abrupta casi dejándola sin aliento.
—No lo eres, todo está bien.
La seguridad y tranquilidad que le brindaron sus brazos y sus palabras fue lo que necesitaba para soltar el llanto que no había podido dejar salir con anterioridad, se aferró a él como si su vida dependiera de ello. Le había salvado la vida, así que dependió de él en ese momento.
Él podría haberla vuelto a llenar de preguntas, o insistir en entrar al hospital y pedirle a alguien una explicación, pero se quedó en su lugar, acariciando su espalda y su cabello y brindándole palabras de aliento, dándole justo lo que ella necesitaba para salvarla de seguir dañándose.
Las palabras que rondaron su mente se hicieron más claras. Ella no podía perder los estribos de esa forma.
¿Acaso tenía algún motivo para seguir viviendo?
Sasuke.
Ino siempre se había vanagloriado de tener las palabras precisas para hacer reír a la pelirrosa. Incluso en los momentos en que ambas perdían la cabeza, o cuando su atención estaba en sus otros dos mejores amigos, e incluso si había tenido una discusión con su padre. Pero en ese momento, al ver el rostro pálido y angustiado y sus ojos inflamados y enrojecidos, suponía de tanto llorar, no pudo mencionar ninguna palabra para alivianar el peso en sus hombros. ¿Existía consuelo para afrontar una situación así?
Le había sorprendido el hecho de que Sasuke Uchiha se hubiera dignado a enviarle un mensaje a ella. Nunca, en los años que se conocían él le había enviado un mensaje ni tenido la intención de dirigirle la palabra. Suponía que tenía que ver con la pelirrosa, ya que era el único tema en común que solían tener, pero nunca imaginó que se tratara de lo que todos en el círculo de la pelirrosa temían y nadie quería que sucediera.
—¿Qué hay de una salida nocturna? ¿Karaoke?— la vio dejar caer su cabeza contra la mesa y golpearse en el proceso lo suficientemente fuerte para preocuparla. — ¡Oye! ¿Qué haces? Tu frente no es irrompible.
—Ese es el punto. — susurró.
—Sakura…
—Debí ser yo. — continuó.
—¿A qué te refieres?
—Yo debería morir, no ella. — cruzó sus brazos sobre la mesa para esconder su rostro en ellos.
—No digas eso. Tú mamá no querría que dijeras algo así. — puso una mano sobre su hombro intentando brindarle apoyo.
Todas las palabras de aliento que se le habían ocurrido no habían surtido ni un efecto en ella.
¿Dónde demonios se había metido el peliazabache? ¿Y el baka de Naruto? Ahora que lo pensaba ese día el rubio no había asistido a clases.
La presencia de una de las personas que menos deseaba que estuviera cerca de la pelirrosa fue percibida a los segundos y pudo notar como los estudiantes que aún quedaban en la cafetería susurraban al verlo de pie frente a ellas.
—No sabes lo que estás diciendo. — la intromisión hizo que la ojijade abriera los ojos, pero sin levantar la cabeza aún. ¿Qué quería él ahora? La rubia se puso de pie dispuesta a echarlo a patadas si era necesario. — No puedes simplemente darte por vencida por algo que se escapa de tus manos.
—Sasori, no estás siendo de ayuda… —la pelirrosa odiaba ser el centro de atención y él venía a empeorarlo. ¿Qué demonios hacía él ahí?
—Ella tiene que escucharlo de alguien. — la rubia notó su rostro preocupado y afligido. Realmente parecía importarle su amiga. ¿Sería un error apartarlo? Él se volvió a dirigir a la ojijade. — No puedes solo quedarte sentada y lamentarte por lo que está sucediendo. Esta no eres tú. —ahora sí logró levantar su cabeza y enfrentarlo. — Haz algo.
Haz algo.
Ella no lo vio venir. Ella no estaba pensando con claridad. La sorpresa y desconcierto invadió su cuerpo, como un intruso, dejándola expuesta y mostrándole los rincones más repugnantes de su conciencia.
Soltó una risa seca, como un bufido irónico. Akasuna no Sasori, la estaba enfrentando de forma franca y acertada. Y no le sentaba nada bien, había olvidado lo bien que la conocía. Ella no era una mártir, pero se estaba comportando como una. Sabía cómo controlar sus emociones y sin embargo en el momento en que debía demostrarlo, había caído en el tumulto de emociones a las que no estaba acostumbrada para luego lanzarse cobardemente a un pozo profundo.
Alzó su cabeza y buscó su rostro esperando encontrar la confrontación en ellos, pero no se topó ni con rudeza en ellos. Su mirada no era la de un rival intentando desafiarla, y la perturbó de tal forma que no pudo sostenerla.
Él contuvo sus ganas de tomar su rostro entre sus manos y acariciarlo para hacerla sentir mejor. Era una acción que no podría permitirse más y si bien deseaba enfadarla un poco, su intención fue hacerla cuestionarse sus acciones. Notó como evadió su mirada, pero reconoció la confusión en sus ojos, así como la sorpresa ante su preocupación evidente. Era una conversación que podía haberse dado de forma más privada, pero dudaba que ella lo hubiera permitido.
—¿Terminaste? —bufó poniéndose de pie y acercándose a él. No le daría la satisfacción de verla perturbada por sus palabras, era más un reto personal que odio hacia él.
—No puedes seguir culpándote de esta forma. — su voz fue calmada, con la intención de suavizar la situación y alivianar el peso sobre sus hombros. Ella tragó grueso. Cada día le costaba más odiarlo.
—La cosa es... que no pedí tu opinión.
Él dio unos pasos hacia ella, estaba más cerca de lo que deseaba, pero su cuerpo se rehusó a moverse.
—Y aún así, estoy aquí. Porque tú eres la única que no nota que está rodeada de personas que darían su vida por ti de ser necesario. — sus ojos lo escudriñaron con cuidado, estaba preparándose para que él lo arruinara, pero no lo hizo. Él se había inclinado ligeramente, de una forma casi imperceptible, que solo ella notó por su cercanía. — Yo daría mi vida por ti sin pestañear.
La honestidad de sus palabras generó justo lo que estaba esperando y de cierta forma no deseaba que apareciera: estima. Notó como sus manos hacían amago de tocar su rostro.
¿Por qué seguía intentándolo? ¿Por qué una parte de ella se alegraba de no haberlo arruinado completamente con él?
No logró siquiera responder a sus palabras cuando alguien se interpuso entre ellos dos.
—Tienes un gran deseo de muerte. — la voz del peliazabache irrumpió sus pensamientos de forma inesperada.
La gruesa y densa nube que estaba cubriéndola pareció disiparse por unos segundos solo con el sonido de su voz y fue reemplazada por un calor avasallador que la hizo retroceder unos pasos.
¿Tendría siempre esa reacción desde ahora?
—Uchiha, ya sabes mi frase. —bufó.
—Vete de aquí. — escupió.
—Lo haré, pero deberías cuidar mejor a tu novia.
Sakura lo observó unos segundos y luego desvió la mirada. No iba a negarlo frente a él, no más.
—Ese no es tu asunto. — mencionó simplemente el peliazabache recordando la promesa que le hizo a la pelirrosa.
—Mientras ella exista, lo seguirá siendo.
Vio como el rostro de Sasuke se endurecía y daba un paso adelante, cuando su amiga interrumpió.
—¿Enserio? ¿Harán esto aquí? ¿Con Sakura así? Dejen de comportarse como idiotas. — cuestionó Ino ofuscada y logrando separar a ambos. Se había reunido una multitud a su alrededor sin que lo notaran. Poco le importó a la pelirrosa, pero no quería involucrar a Sasuke en eso.
—Bien. —el pelirrojo levantó sus manos en señal de paz y le dirigió una mirada penetrante a la pelirrosa para luego marcharse.
No deseaba que volvieran a enfrentarse de esa forma. No negaría que seguía presenté cierto desasosiego al pensar en él, pero el encanto que pensó sentir el día anterior se había disipado luego de que utilizara su compañía accidental en contra del peliazabache, además de que este último se había encargado de llenar sus pensamientos de él. Ella no lo quería cerca de forma romántica y era suficiente para que esa disputa acabara de una vez por todas.
Aunque las palabras certeras de Sasori seguían dando vueltas en su cabeza. Se estaba comportando como una mártir en vez de hacer algo al respecto.
—¿Estás bien? — sus manos se elevaron con la intención de tocar su rostro, pero antes de lograrlo el timbre anunciando el término del receso lo hizo caer en la realidad y las bajó con rapidez.
La pelirrosa detestó el estúpido acuerdo, pero no podía simplemente dejarse llevar por el momento. —Tengo que ir a clase.
Ella solo asintió en respuesta. Había notado que su mirada decía todo lo contrario.
"Si quieres me quedo contigo".
—Va conmigo. — dijo la rubia. La forma en que se observaban le pareció levemente distinta y la atmósfera que los rodeaba se había vuelto densa, y no en un sentido negativo. Quizá solo estaba imaginando cosas.
—Yamanaka…
—Lo sé, me quedaré mis pensamientos para mi misma. — rodó los ojos, odiaba la forma escalofriante en que el ojionix analizaba a las personas. Sakura era importante, no la haría sentir peor. — Ya vete, yo me haré cargo desde aquí.
Quizá indagar sobre otro tema podía distraerla, no era una mala idea.
A regañadientes la dejó, no quería romper el acuerdo, pero la molestia en su interior al no poder tocarla como deseaba lo tenía a una crisis más de la pelirrosa de mandar todo al demonio y abrazarla ahí mismo.
Sasuke le había pedido que se vieran luego de clases, pero después de lo sucedido con sus abuelos, la conversación con su madre, y su reciente relación con el peliazabache se sentía un tanto abrumada. Incluso las palabras del pelirrojo seguían repitiendose una y otra vez en su cabeza.
No era completamente su culpa, pero su madre estaba muriendo. Era una realidad que debía afrontar.
Y la verdad era que anhelaba la compañía del peliazabache en demasía, pero no podría ocultar su preocupación constante y mucho menos darle la atención que merecía. Por lo que al terminar las clases tomó todas sus cosas y se excusó con Sasuke por un mensaje de texto, para dirigirse al gimnasio de la escuela.
Ese día no habían entrenamientos de ningún club deportivo y sabía que la mayoría de los alumnos se habían marchado a sus casas al ser el último día de clases de la semana. Ella había pedido el día libre para poder descansar, así que no había apuro con regresar a casa de Naruto. Naruto había faltado a clases ese día, no les había mencionado el por qué y eso la mantenía un poco intrigada. Extrañamente Hinata también se había ausentado. Solo esperaba que estuviera bien, porque aunque no lo mencionaran, Sasuke y ella sabían que era su piedra angular, sin Naruto no podían mantenerse de pie.
Luego de su presentación en las alianzas había descubierto que el baile le funcionaba para liberar el estrés y poner su mente en blanco, además cantar mientras bailaba era una buena forma de practicar su voz y no saldría herida de ello. Y así fue como luego de calentar unos minutos y con el micrófono para orejas que le había regalado Naruto en una ocasión, se dispuso a dejarse llevar por la música y los pasos que había practicado en secreto.
Eclipse - Kim lip
(Siento cosquillas
¿Soy solo yo?
Porque cariño he comenzado a tener esta sensación).
Esta es nuestra fantasía
Ven a mi, sígueme
El temblor en mi pecho (silencio)
Es sofocante
Oye, cariño
Las miradas que me enviaste sin que nadie lo notara
Creo que me hacen emocionar (amor de Cupido).
En tan solo un momento pierdo mi fuerza y jadeo
Se extiende continuamente
La dulce voz que había oído en sueños (da la vuelta).
Ha comenzado el eclipse
Dentro de las sombras ocultas
donde nos encontramos cara a cara tú y yo
Nuestros corazones han despertado a causa del destino
Y arrastrado uno a otro por el amor
Acércate un poco más
Esto es un eclipse
¿Es difícil apartar la mirada?
Así que quedémonos juntos
No lo olvidarás, eclipse
Es el destino.
Hay una gran variedad de colores, es asombroso
Quiero mostrarte (color) mis colores ocultos
Oye, cariño
Quiero verte secretamente bajo las luces
Tengo tanta curiosidad, creo que me volveré loca (amor de Cupido).
Tu corazón difuminado en la luz
Captas mi atención
Es como la caja de Pandora
En el espejo hay una silueta que parece que está pintada
Te estoy llamando (a mi lado)
Ha comenzado el eclipse
Dentro de las sombras ocultas
donde nos encontramos cara a cara tú y yo
Nuestros corazones han despertado a causa del destino
Y arrastrado uno a otro por el amor
Acércate un poco más
Esto es un eclipse
¿Es difícil apartar la mirada?
Así que quedémonos juntos
No lo olvidarás, eclipse
Es el destino.
Sus ojos captaron una cabellera peliazabache en las gradas observándola de tal manera que se detuvo y todo lo que pudo hacer fue pasar saliva y perderse en esos profundos pozos negros con intensidad.
-TEARLINER, HAEJIN - Blooming Story
Su mirada siempre había sido atrayente, incontables veces había sido dirigida a ella y había quedado prendada de esos ojos penetrantes, sin poder comprenderlos del todo, pero anticipándose a cada movimiento y ahora que compartían algo mucho más profundo que su amistad, parecía que había perdido esa habilidad. No tenía ni la más remota idea de cuál sería su siguiente movimiento y mucho menos podía moverse de su lugar. La sequedad de su boca y el desenfreno en su pecho no podían ser controlados como solía hacerlo antes, al caer en cuenta de que él le gustaba. El sudor en su frente apenas fue percibido, mientras lo veía bajar de las gradas con lentitud y seguridad en su dirección, pero su cuerpo siguió rehusándose a cooperar. Sostener su mirada fue todo lo que logró realizar mientras la distancia iba disminuyendo entre ellos. ¿Era normal sentirse desnuda ante sus ojos y no importarle ni un poco? ¿Por qué no se podía mover ni un centímetro?
Cuando el aire pareció faltarle él sostuvo una de sus manos lo que generó un cosquilleo en ella. No podía estar más aterrada ante el alboroto que estaban produciendo sus células al verlo luego de sólo unas horas. Su corazón latía incesante por él, llenándolo de su presencia.
Pronto la calidez de su toque, y la corriente eléctrica que atravesó su cuerpo al sentir sus manos en su cintura, calmaron sus pensamientos y la despertaron de su ensoñación.
—Lo siento, no quería interrumpirte.
—E-está bien, yo solo estaba…bailando.
—Algo digno de observar. — intentó ignorar el incesante revoloteo en su interior.
—¿Hace cuánto estás aquí? Estoy bastante sudada. — soltó. No sabía qué más decir para que la soltara y ella dejara de sentirse tan vulnerable ante él.
—No me importa.
—Sas…
—Todo estará bien. — la interrumpió. — Incluso si no lo crees, me encargaré de que lo esté. Sé que sientes que no hay razón para continuar, pero… yo he estado ahí, hundiéndome. Y ahora estoy aquí, frente a ti, por ti. Y te estoy pidiendo que compartas tu dolor, porque si pudiera tomarlo todo para mí lo haría, para que no te sientas nunca más de esta forma.
Sus palabras fueron el detonante del desastre en su vida, y lo que sabría le traería serias consecuencias en un futuro cercano. Se había condenado a sí misma a algo que pudo prevenir, y se sintió demasiado estúpida para siquiera sentir lástima por sí misma.
Porque sabía que no habría vuelta atrás y que había perdido toda oportunidad de detenerse o retroceder.
Estaba enamorándose perdidamente de él.
Sus labios atacaron los suyos con anhelo, lo pudo sentir en cada movimiento de su lengua y en la ansiedad recorriendo sus manos sobre su cintura. Ella también lo había extrañado, por eso tal vez se dejó llevar sin importarle si alguien los estaba observando. Y esta vez más de una persona lo hacía tras las sombras. Habían esperado ese contacto con ansias.
Sasuke había decidido quedarse unos minutos más en la escuela ante la negativa de Sakura de ir a su casa. No iba a mentir diciendo que no pensó lo peor, él había estado en ese agujero muchas veces, hasta que ella lo sacó de ahí.
Muchas ideas cruzaron su mente, y todo se desplazó a tercer plano cuando la vio en medio del gimnasio preparándose para lo que parecía ser una de sus presentaciones. No, definitivamente no era una de sus presentaciones.
Se sintió como un adolescente hormonal al notar la cantidad de sensaciones no dignas de él que florecieron al ver a la pelirrosa cantar y mover su esbelto cuerpo de esa forma frente a sus ojos. Agradecía ser el espectador principal de su novia y pese a querer golpearse por su comportamiento, no podía negar que estaba orgulloso y su ego aumentaba un poco más al confirmar la perfección de su persona.
Ella es perfecta.
Luego de lo que pareció ser una eternidad, se separaron y Sasuke apoyó su frente en la suya por unos minutos.
Luego tomó su mano y la llevó hacia las gradas, tomando asiento y manteniéndose en silencio muy cerca del otro hasta que ella volvió a hablar.
—Sasuke…
—¿Hm?
—No creo que pueda decírselo a nadie, pero creo que puedo decírtelo a ti. — él esperó paciente sus palabras. —Estoy… asustada.
Pareció que un hueco se formaba en su interior. —Mi mente está llena de pensamientos sin decir y… en la cafetería Sasori dijo que no estaba siendo yo. Y creo que tiene razón, pero no sé qué hacer para dejar de sentirme así. No estoy enfrentando la realidad, solo me… congelé. Y me siento tan estúpida y cobarde…
El ojionix abrió los ojos ampliamente ante sus palabras. Ella no era estúpida y mucho menos cobarde, no comprendía cómo había logrado llegar a una conclusión tan errada.
—Esto no es sobre ser o no ser tú. —la interrumpió nuevamente. Sus ojos observaron su perfil con curiosidad. Así apoyado en las gradas se veía tan inalcanzable y sin embargo había sostenido su mano. — Nunca antes tuviste que enfrentarte a algo así, todos actuamos de acuerdo a nuestras circunstancias. Y tú cuestionándote tus emociones, es solo una prueba más de lo fuerte que eres y que actuarás de la forma más acertada posible.
Su voz fue tranquila y profunda, pero pudo notar un leve atisbo de pesar tras sus palabras. Con tan poco le había dado tanto, y pudo sentir sus energías restaurándose de inmediato.
—Siempre tienes un as bajo la manga. — él aún no volteaba a verla. —Pero hay algo que no me estás diciendo, ¿No es así?
—No es nada.
—No es que te conozca tan bien, pero lo hago.
—Es solo que… — giró su rostro hacia ella, pero sin encontrar su mirada. Ella sabía lo difícil que era para él expresar sus sentimientos así que esperó hasta que estuviera listo, devolviéndole el apretón en su mano. — Sé que tienes la valentía de irte lejos de todo lo que te vuelva miserable, y solo espero que nunca sea de mí.
Decir que estaba sorprendida no se acercaba a lo que pasaba por su cabeza. Nunca creyó que Sasuke tuviera alguna inseguridad, y menos relacionada con ella. Ella también estaba asustada de arruinarlo.
—Eso definitivamente no es un pensamiento constante en mi cabeza.
—Estoy hablando enserio.
—Estoy segura que sí. Así como estoy segura que no tienes idea que deseo tanto estar contigo que no cabe en mi pecho. — volteó completamente hacia él y dejó una caricia sutil en su mejilla. — Yo soy la suertuda por tu existencia.
Él apartó su mano de su rostro poniendo su brazo a la altura de su cabeza y se inclinó hacia ella rozando sus narices.
— Molestia...
—Gracias, Sasuke-kun.
Su agradecimiento fue genuino y ella depositó un beso en su mejilla, lo que hizo que su rostro adquiriera un tinte rojizo. Contó hasta tres y se dispuso a preguntar lo que quiso hacer desde que terminó las clases.
—¿Quieres…? ¿Quieres salir conmigo mañana? — ella abrió mucho los ojos y sonrió con picardía.
—¿Cómo en una cita?
—Sí, ya sabes, películas, comida… tú alimentas mi alma y yo tu estómago — Su corazón volvía a saltarse un latido e intentó disimularlo asintiendo con un gesto pensativo observando otro punto del lugar. Quería tanto volver a besarlo.
—No lo sé, pasar el día con mi persona favorita en el mundo. Es una decisión difícil...
—Sakura… —había tirado de su camiseta para acercar su rostro a él.
—¿Y si alguien de la escuela nos ve? — los ojos del peliazabache estaban clavados en sus labios.
—Iremos a un lugar alejado.
—Entonces, ¿Por qué no? —se encogió de hombros restándole importancia.
—Pagarás por eso.
—Dices eso seguido. — se relamió el labio inferior en un claro intento de provocarlo. Y él la soltó levemente para observar su rostro. Ella solo soltó una risotada que dejó al ojionix medio atontado. — En realidad yo… — hizo una pausa y comenzó a buscar algo en su bolsillo, para luego sacar una hoja de él, y estrecharsela. — Escribí algo. No tan increíble como tus poemas, pero tiene talento. Al menos la musa que lo inspira lo tiene.
—¿Soy una musa ahora?
—Una muy ruda y flemática. Pero musa al fin y al cabo.
—¿Puedo…?
—Adelante. — apoyó su mentón en su mano para escucharlo con atención, mientras él desdoblaba el papel y comenzó a leer.
— Como el fuego dentro de tus huesos; como si tu alma hubiera retornado al agua; como si cada parte de una estrella muerta estuviera viva de nuevo, así es como se siente ser besada por él.
—Vaya eso suena mucho mejor saliendo de tu boca.
Sus ojos la escanearon con cuidado, las palabras embriagadoras que había logrado plasmar en papel hicieron un gran alboroto en su interior. ¿Realmente ella escribió eso? ¿Para él? ¿Por qué? —Porque existes. —respondió adivinando sus pensamientos. Él le había dicho las mismas palabras en una ocasión.
Sus ojos no dejaron de verla con intensidad, ella no se imaginaba la adoración que surgía tras ellos.
Ambos sentían como crecían a pasos agigantados sus sentimientos por el otro, y ninguno estaba dispuesto a hacer algo por detenerlo. Él acercó su rostro hacia ella nuevamente y sus labios se encontraron con calma y de forma profunda, ignorantes de las personas que los estaban observando desde lo alto.
Lamento inmensamente la tardanza de este capítulo, he tenido muchas cosas que hacer ya que estoy en proceso de mi titulación y con la pandemia que vivimos en estos momentos ha sido un desafío.
Gracias inmensas por sus reviews, son lo máximo.
UchihaSaku1: Estoy intentando darle algún sentido a esta historia, espero conseguirlo pronto y superar tus expectativas. Sasuke y Sakura están descubriendo está nueva faceta de su relación y no es fácil si cada uno tiene sus propios demonios acechandolos. Una amistad de tantos años tampoco es fácil de ignorar. Saludos.
