Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Kizuna
…
Capítulo 19:
" Tú y yo, siempre un casi.
Otra vez y otra vez.
Siempre estamos en el borde del casi
Nunca nada, nunca algo…".
.- Anónimo.
…
La mirada preocupada de Itachi no le agradó, y no podía dejar de pensar en la fiesta de Naruto y lo que podría significar el regreso tan repentino de sus padres. Por algún motivo se habían mantenido bastante silenciosos y no le habían dirigido la palabra.
Eran demasiadas coincidencias para dejarlas pasar y no le agradaba.
—¿Qué pasa?
Los ojos vibrantes y color esmeralda de su novia, lo distrajeron de inmediato de sus pensamientos.
—Nada. Solo lo usual. — respondió quitándole importancia. No quería preocuparla demasiado. —Mi hermano aún no comprende que no soy un niño.
—Tu rostro no dice lo mismo.
—¿Qué estás haciendo? —la interrumpió y evadió el tema rápidamente.
Ella arrugó su frente al notarlo, pero prefirió dejar el tema ahí por su propio beneficio.
—Tarea. Deberías hacer lo mismo. — Él se metió las manos a los bolsillos en un gesto despreocupado e hizo un movimiento con su cabeza señalando su escritorio. Ella notó el cuaderno con tapa gris y bufó resignada. — ¿Tienes dos cerebros o algo así?
¿Cómo había conseguido encontrar tiempo para hacer su tarea?
—Por supuesto, si necesitas uno de vez en cuando, házmelo saber.
—Engreído. — soltó con falsa molestia, pero él solo se quedó mirando sus delicadas facciones y sus verdes ojos otra vez. Ese día parecían un poco más opacos que de costumbre; las ojeras bajo ellos y su pálido rostro lo hicieron tomar asiento frente a ella, tan cerca que sus rodillas se tocaron e inclinó su cuerpo levemente hacia ella como poniéndole atención.
—¿Qué…? — preguntó luego de sentirse observada.
—Lo siento. — la interrumpió, pero no la estaba viendo a los ojos, de cierta forma se sentía avergonzado. —No solo por la forma en que me fuí anoche, sino que también por exponerte de esa forma frente a los demás hoy.
—Lo entiendo. No me importa, Sasuke.
Su mirada comprensiva le quitó un peso de encima, pero debía mencionarle algo más. No
podría seguir retrasando más el asunto.
—Akazuna. —dudó, pero continuó — él te escribió una canción y no sé cómo competir con eso.
De alguna forma lo hacía sentir insignificante, y no le agradaba.
—¿Competir? — le sorprendió que a Sasuke le importara algo así.
—Solo creí… —ella soltó una risa divertida, pero rápidamente se explicó.
—Lo siento si te hice sentir de esa forma, pero no tienes que competir por nada. —de inmediato sacó del bolsillo de su abrigo el reproductor junto con el cassette, que él le había obsequiado, en él. — Pero si quieres saberlo, ya tengo mi objeto favorito.
Le sonrió genuinamente, al notarla emocionada por el aparato entre sus manos.
—Sasori es… fue… importante para mí. Solo quería guardar un buen recuerdo de la amistad que me brindó. Solo eso. Pero si realmente te incomoda, entonces se lo devolveré.
—¿Estás segura?
—Solo te necesito a tí.
Notó como sus mejillas adquirieron una leve tonalidad rojiza y desvió su rostro hacia otro lado. Pero alcanzó a notar su sonrisa de " un millón de dólares" como ella la había bautizado.
—Solo era cosa de tiempo para que los demás lo notaran. —intentó restarle importancia y dio unos golpecitos en su hombro. — Ya sabes, que somos novios.
Al sentir ese toque sobre su hombro, volteó de inmediato hacia ella y sostuvo su mano en el aire para jalarla hacia él.
Le encantó cómo sonaban esas palabras dichas por ella.
—No quiero que nadie te hable como si no supiera que eres lo más importante para mí. — su frente arrugada y sus profundos ojos negros la atravesaron sin pudor.
Ella se mantuvo en su posición sin saber qué decir, no era fácil no besarlo impulsivamente cuando hablaba de esa forma, más teniéndolo tan cerca. La honestidad de Sasuke siempre la asombraba, y cada vez que le decía cosas como esa, parecía imposible ignorar lo enamorada que estaba de él.
Ante su evidente falta de respuesta, él se puso de pie y comenzó a ordenar algunas cosas que Sakura había dejado desparramadas por la habitación.
La Haruno sentía su corazón en la garganta amenazando con salir despavorido ante él. Sasuke claramente no tenía idea lo que sus palabras hacían en ella.
Se acercó aún más a él, y apoyó su frente contra la suya. De inmediato las manos del peliazabache dieron a parar en su rostro, sosteniendolo con delicadeza.
Se mantuvieron en esa posición por unos minutos, en silencio. Sin necesidad de palabras y ambos con el corazón sobresaliendo del pecho.
Pronto, el peliazabache sin soportarlo por mucho tiempo más, le plantó un beso muy demandante, dejando ver sus reales emociones aflorando hacia ella. En ese momento la necesitaba más de lo que creía necesitar respirar.
Sakura entendió su toque y le correspondió de inmediato aferrándose a su camisa con sus manos en su cintura.
Sus lenguas parecían danzar una con la otra y su respiración pareció no ser necesaria por varios segundos.
Los labios del peliazabache soltaron los de la pelirrosa para recorrer todo su rostro y luego descender por su cuello, movió con delicadeza la polera que traía dejando al descubierto su hombro izquierdo y besó su clavícula, su hombro, el inicio de sus pechos. Eso fue suficiente para que la pelirrosa quisiera quitarle la camiseta negra, que le encantaba ver puesta en él, y volara por la habitación.
Sasuke la elevó por los aires volviendo a besar sus labios, ella rió y envolvió sus piernas en su cintura mientras era transportada hasta su cama y depositada con cuidado.
Sasuke introdujo su mano bajo su playera y ella suspiró contra sus labios invitándolo a seguir, él deslizó sus manos más abajo tocando su entrepierna. El ojionix quería verla disfrutar también, así que besó sus labios para ahogar sus gemidos.
Esa sería una larga, pero necesaria noche.
Justo en el momento que iba a su recamara a recostarse y descansar de su largo viaje, su prima había decidido aparecer frente a él y no pudo evitar detenerla, tomándola del brazo.
—¿Qué quieres de ella? — preguntó el pelirrubio con determinación.
—No sé de qué estás hablando. — evadió su mirada.
—Sabes exactamente de qué estoy hablando, Karin. — dijo molesto.
—¿Por qué la defiendes? ¡Yo soy tu prima! — gritó soltándose de su agarre.
—Ella es mi mejor amiga. — le suplicó intentando calmarse.
Karin respiró profundo y ahora lo enfrentó con su mirada.
—Quiero a Sasuke-kun, y lo tendré. Es inevitable. Y tú sabes por qué.
Naruto sopesó sus palabras con cuidado y tragó grueso. Sabía exactamente a lo que se refería y una sensación molesta y pesada se sentó en su estómago nuevamente. Aún así susurró: —No te dejaré hacerles daño.
—¿Por qué me atacas si yo no fui la que hizo esto posible? — preguntó elevando un poco la voz nuevamente y bastante molesta, pero su sonrisa satisfecha pronto se deslizó por su rostro.
—Mis decisiones no tienen nada que ver contigo.
—Primo, no eres ingenuo, tus amigos tampoco. ¿Qué crees que pensarán cuando se enteren del real motivo por el que darás una fiesta?
Era una situación muy conveniente para ella, pero no había sido su plan original.
—Ella necesitaba mi ayuda, y se la di.
—Sigue convenciéndote a tí mismo de esas palabras. No cambia nada. — la tranquilidad que ella mostraba le sorprendía. Nunca creyó que su prima fuera una persona tan mezquina.
Naruto se mantuvo en silencio por unos segundos sin saber que responder realmente, no quería que las consecuencias de su decisión hirieran a sus seres queridos, pero independiente de su elección alguien saldría herido.
—Bueno, parece que reviviremos viejas tradiciones familiares. — soltó manteniendo su sonrisa.
—Karin, te lo advierto, si Sakura sale herida. — advirtió ahora, molesto.
—Ya te encargaste de que eso suceda, primo. Y ni siquiera tuve que mover un dedo. — sus palabras sonaron como un niño al que le regalan un juguete que deseaba con ansias.
El pelirrubio se mantuvo en silencio el resto de la tarde, sabía que su prima tenía razón, y no comprendía la frialdad con que había llevado toda esa situación.
Debía lidiar con las consecuencias de su decisión, y juntar coraje ante la posibilidad de perder a sus amigos.
Sasuke fue incapaz de despertarla al verla dormir tan plácidamente sobre su pecho.
Llevaban varios minutos en la misma posición y agradecía tenerla entre sus brazos de esa forma. Era algo a lo que sabía se podía acostumbrar.
No se había detenido a observar que sus hebras color rosa pastel, ahora esparcidas por su cuerpo, habían crecido tanto, que le llegaban casi a la cintura. Su tersa piel blanquecina hacía que resaltaran aún más.
Solo pensar en que algo pudiera cambiar y perderla… no era su pensamiento favorito. Se estaba permitiendo disfrutar su tiempo con ella sin remordimientos sin plantearse por completo las consecuencias que eso podría traer.
Sakura había despertado levemente y ahora se refregaba los ojos con sus manos mientras bostezaba.
—¿Qué hora es? — preguntó aún con los ojos medio cerrados.
—Hora de que sigas durmiendo.
—No es mala idea. Deberías hacerlo también, tenemos escuela mañana. —él asintió con su cabeza, pero sus dedos se deslizaron por sus hebras pelirosadas.
—¿Qué? — preguntó Sakura al espiarlo y notar su mirada sobre ella.
—Tenerte en mi cama es el mejor privilegio que podría tener.
—Eres tan romántico. — se burló.
—Podría ser " nuestra" cama.
Soltó una carcajada y volvió a reconocer que los sentimientos por su novia parecían crecer cada vez más rápido en intensidad, tanto que era abrumador. Y sabía que era momento de decírselo y dar el siguiente paso: que su familia lo supiera.
—Necesito decirte algo. — cambió de inmediato su semblante y ella bostezó.
—¿Qué cosa? — La sintió acomodarse nuevamente.
—Mis padres vuelven en dos días.
Comprendió lo importante del asunto y se incorporó levemente, apoyando su codo en la cama.
—Está bien. ¿No más pijamadas entonces? — intentó bromear y él soltó una risa.
—Por un tiempo. Al menos no aquí.
Ella asintió con su cabeza comprendiendo.
—O podría no sé, escalar a tu ventana.
—Que graciosa. No eres buena con las alturas. — dijo no muy contento con la idea.
—Nunca se sabe.
Después de unos segundos de silencio, Sakura se volvió a acostar a su lado ahora ambos frente a frente observándose.
—Quiero contarles.
—¿Qué cosa?
—Quiero contarle a mis padres sobre nosotros. — vio su mirada decidida y lo pensó por algunos segundos.
—¿Crees que es buena idea?
—No me importa. Quiero hacerlo.
—Ajá. — tomó su cintura y acercó su cuerpo más hacia él, si es que eso era posible. Sakura mantuvo su rostro en su pecho y luego de unos minutos pareció quedarse dormida nuevamente.
La compañía del otro era todo lo que necesitaban, se repetía una y otra vez en su cabeza, ambos cubiertos solo por las sábanas.
—Sakura, debes salir en algún momento.
Los ojos esmeralda de la pelirrosa lo observaron nerviosa y rápidamente volvió a evadir su mirada..
—Solo cinco minutos más.
—He escuchado lo mismo por casi veinte minutos. — respondió divertido. De alguna forma se veía más infantil haciendo esas muecas nerviosas.
—Es solo que… ¿Por qué todos nos están observando de esa forma? — preguntó molesta.
—Es la forma en que siempre nos han observado. — dijo restándole importancia. El peliazabache soltó un suspiro largo y apoyó su cabeza en el volante, resignado a que ingresarían tarde. —Bien, entraré solo.
—¿Qué?
Tomó su mochila del asiento de atrás y abrió la puerta para bajar del auto.
—¡Está bien! Bajaré contigo. — dijo jalandolo de su saco de la escuela.
El Uchiha sonrió satisfecho y la ayudó a bajar su mochila.
—No entiendo cuál es el problema, no es como si te hubiera pedido que…
Sintió el toque tímido y luego firme de la mano de la pelirrosa sobre la suya.
Se sintió tan bien, que caminó orgulloso por los pasillos de la escuela, sin importarles las miradas y conversaciones de los estudiantes chismosos a su alrededor al verlos pasar.
Sakura notó su semblante cálido, uno que le era difícil reconocer o siquiera presenciar en otro lugar que no fuera cuando estaban solos, y sonrió. Decidió que todos hablarían de todas formas y le siguió el juego.
—¿Cuánto apostarías a qué tu club de fans me hará una emboscada luego de esto? — el peliazabache la observó primero sorprendido y luego su mirada seductora la atravesó sin pudor.
—¿Realmente crees que te dejaré respirar un aire diferente al mío por un segundo? — Era una forma extraña de mencionar que estaría pegado a ella durante el resto del día, pero la hizo reír de todas formas.
—¿Planeas colarte al resto de mis clases?
—Romper las reglas por tí es tentador.
Llegaron al salón de Historia de la pelirrosa y ella soltó su mano. —Nos vemos en el almuerzo, Uchiha.
Le lanzó una mirada rápida que él ignoró y en el momento en que ella ingresaba al salón, jaló de su antebrazo para acercarla a él y besarla en la frente.
Escuchó algunos sonidos de sorpresa dentro del salón y observó a su novio resignada.
De todas formas ya habían hecho mucho más que besarse.
—Me llamaste Uchiha. — respondió encogiéndose de hombros y dándose la vuelta para irse a su salón.
Con el rubor en sus mejillas y la irritación ante su acción, ingresó al salón de clases lanzando su mochila con fastidio. Lo que fue notado por su mejor amiga que rápidamente tomó asiento frente a ella.
—Eso fue algo digno de ver. Has roto muchos corazones en un segundo.
La pelirrosa rodó los ojos y sacó su cuaderno.
—No empieces.
—Es cierto. —mencionó encongiendose de hombros.
Ser novia del alumno más prestigioso y popular de la escuela podría verse como una hazaña, pero existía una parte remota de ella que sabía que no sería fácil. —¿Está todo bien?
—Sí, solo estoy un poco cansada.
—Me contarás todo en el almuerzo. —exigió al notar que el profesor Asuma ingresaba al salón.
Aún más ofuscada dejó caer su cabeza sobre sus antebrazos. Necesitaba un día de descanso real.
—¿Y bien? —insistió.
Llevaban algunos minutos sentadas en el comedor. Sakura solo jugaba con su comida, pero soltó un suspiro resignada.
—¿Qué quieres saber?
—Bien, recapitulemos. — la emoción desbordaba de ella. —Terminaste con Sasori. Sasuke te besó, se gustan y el uno al otro, y luego… ¿luego?
La pelirrosa apoyó su barbilla sobre el hueco de su mano, en gesto pensativo, observando el patio por la ventana del comedor.
—Luego, me di cuenta que estoy estúpidamente enamorada de mi mejor amigo.
Ino se atoró con su jugo al escuchar esas palabras.
Tosió un par de veces para volver a hablar.
—Vaya, eso fue más fácil de lo que creí.
¿Fácil? Definitivamente esa no era la palabra que describiera su relación con Sasuke.
Sakura, con sus manos ocultando su rostro en un gesto de exasperación, mencionó: —Decidí que seguir negándolo era igual de estúpido.
—Buena decisión, se te nota a kilómetros que babeas por él y Sasuke sonríe demasiado últimamente, es aterrador.
—Espero que sea suficiente. — volvió a apoyar su barbilla contra el hueco de su mano y la observó directamente a sus ojos celestes.
—¿De qué estás hablando? —preguntó confundida.
—Inoichi. —fue interrumpida por el aludido, quien tomó asiento al lado de su ahora novia.
—Sasuke-kun. — respondió aún más emocionada al ver la cercanía del peliazabache con su amiga.
—Hey. — saludó a su novia y ella volteó hacia él, sus ojos se unieron de inmediato.
—Hey.
—¿Está todo bien? —la pelirrosa bostezó y apoyó su cabeza en su hombro.
Ino notó varios chismosos conversando a su alrededor, les sonrió a todos, esperando que se metieran en sus asuntos.
Fue un gesto simple, pero Sasuke no pudo evitar que su pecho se llenara de algo cálido al sentir su cuerpo tan cerca.
—Tengo sueño. — respondió la pelirrosa.
—¿No bebiste tu café matutino? —Ella negó con su cabeza.
—Alguien se quedó dormido y olvidó despertarme.
—¿Ahora soy un despertador?
—Hey, si vas a dormir conmigo lo mínimo es… ¿Qué? — preguntó a su novio, al ver que soltó una carcajada. Pronto le sonrió de forma nerviosa a su amiga frente a ellos, sus ojos parecían querer salir de su órbita.
—Ustedes dos. —los apuntó y luego se puso de pie exaltada — ¡Estaban saliendo en secreto! ¿Hace cuánto que se están…?
—¡Ino! — le gritó a su mejor amiga y ella se sentó de inmediato disculpándose. Agradeció que no alcanzara a mencionar nada más comprometedor.
—No puedo ni comenzar a enumerar las múltiples razones por las que lo que acabas de decir está mal. — le dijo sosteniéndose la cabeza avergonzada.
A Sasuke le pareció divertido, aunque no le gustaba ventilar su intimidad a los cuatro vientos, sabía que la Inoichi nunca divulgaría algo así con los demás intencionalmente. Sin embargo, podía servir para alejar a algunos buitres que seguían dando vueltas a su alrededor. Por lo que, comenzó a reírse.
—¿Te parece gracioso? —preguntó su novia estupefacta.
—Sakura, se está riendo, has que se detenga. — mencionó la pelirrubia asustada tapándose los oídos.
La pelirrosa sonrió sin poder despegar los ojos de su novio. Y él le respondió de la misma forma.
— Puaj, consíganse una habitación. — se puso de pie y comenzó a caminar hacia la salida.
Notó que ambos la habían ignorado y soltó un bufido resignada.
Sakura había notado a su amiga yéndose, pero lo que tenía enfrente era mucho más interesante, sabía que la entendería.
—¿Segura que estás bien? Tu plato está casi intacto.
—Tú alimentas mi alma, ¿Recuerdas? —soltó un bufido.
—Tu alma también necesita comida.
A regañadientes tomó sus cubiertos y comenzó a comer lentamente, esperando darle un poco más de tranquilidad. La comida ese día no sabía tan mal, su estómago lo agradecía.
Él era feliz solo viéndola comer, así que se mantuvo en silencio, con su espalda apoyada en su silla. De vez en cuando escuchaba a Sakura tararear alguna canción y él intentaba adivinarla. Hasta el momento había conseguido acertar a todas.
Entonces, ella recordó algo que estaba dando vueltas por su cabeza. Dejó su bandeja a un lado, casi vacía, y preguntó.
—¿Naruto?
—No lo sé. No ha respondido mis llamadas. — no logró identificar alguna emoción diferente en su rostro. En realidad no sabía qué emoción estaba buscando, pero deseaba que al menos Sasuke tuviera alguna idea de su paradero incierto.
—Las mías tampoco.
Observó el lugar buscando una cabellera negra cuando se topó con unos ojos color caramelo. Se le revolvió el estómago y desvió su mirada hacia su novio de inmediato.
—Hinata tampoco ha asistido a la escuela estos días.
Sasuke tragó grueso, no deseaba generar sospechas ni equivocarse en su predicción, pero estaba intranquilo. —¿Crees que debamos preocuparnos? — preguntó. Él observó su ceño fruncido en preocupación y sus ojos suplicantes, pero solo pudo negarlo.
—No lo creo.
Ella hizo una mueca confusa para él y la vio girar su rostro para fijar sus ojos en la ventana, nuevamente adoptando una postura pensativa.
Era un día nuboso y opaco. El rostro de su novia reflejaba algo similar.
No le agradaba para nada, pero sabía que muchos de sus pensamientos eran difíciles de mejorar.
Naruto y Hinata, juntos en el mismo lugar, fue el pensamiento que atravesó su mente .
Sasuke tomó un mechón de su pelo y lo puso tras su oreja para observar el perfil de su novia.
Su gesto dejó a Sakura marcando ocupado y volvió a conectar sus ojos esmeralda con los relucientes negros de él.
No sabía en qué momento pareció dejar de respirar, pero se había acercado más hacia él.
Pareció que él comprendió su petición silenciosa, y se acercó a un más, quedando muy cerca de su rostro, aturdiendola.
El peliazabache era alguien que manejaba sus emociones casi a la perfección, casi. Su única excepción era la persona que tenía frente a él.
Su belleza le estaba resultando tan deslumbrante, que le estaba costando trabajo acostumbrarse. Así que su mirada se alternaba entre sus grandes ojos esmeralda y sus labios rosados.
Podían sentir el aliento del otro y cuando parecía que se lanzarían el uno sobre el otro, un sonido brusco y molesto se hizo escuchar y la pelirrosa pareció despertar. Se separó de un salto del peliazabache.
El timbre sonó anunciando el retorno a clases y Sakura se puso de pie un poco nerviosa por lo que casi sucedió. Al notar que su novio no lo hacía y sus ojos estaban fijos en otro punto del comedor, siguió su trayectoria y se encontró con la silueta de Sasori observándolos.
Su mirada dolida, la volvió a atravesar y prefirió concentrarse en su novio.
Dedujo por la mirada asesina que Sasuke le dirigió al pelirrojo, que el sonido que interrumpió su contacto fue provocado por este último.
—Sasuke, vamos. — su voz sonó como una súplica.
Sus ojos se enfocaron en ella y se puso de pie también, para tomar su mano y caminar a la salida.
Se encontraba en la salida de la escuela esperando al Uchiha e intentando ignorar los murmullos y miradas entrometidas de todos.
Sasuke era muy popular entre las mujeres de la escuela, e incluso algunos hombres pertenecían también a su club de fans, pero no le agradaba la atención que estaba recibiendo sin desearlo.
Además, estaba el asunto de Sasori. Algo que deseaba olvidar y no se lo habían permitido aún. Mei también había intentado acercarse a ella, pero Sasuke no lo permitió en ningún momento.
No iba a demostrar debilidad, ella había tomado la decisión de avanzar en su relación.
—Pareces bastante calmada.
La voz más molesta que podía imaginar, se hizo escuchar frente a ella.
Se mantuvo apoyada en la reja, en una posición despreocupada y reuniendo valor para cruzar palabras con ella en ese momento.
—¿Qué quieres, Karin?
—Sabes que solo durará un tiempo. — Su lengua era venenosa y cada vez más directa. —Así que te aconsejaría no mantener tus expectativas tan altas.
Se sorprendía levemente ante la rápida transformación en su personalidad.
Sin lograr anticiparse había despertado algo muy torcido en ella. Pero Sakura no era alguien cobarde.
—Realmente me importa un carajo lo que pienses.
Metió sus manos a los bolsillos de su sudadera y siguió observando hacia la calle, intentando mantenerse en calma e ignorar su presencia.
Karin estaba molesta, podía sentir su enojo dirigido a ella. Sintió como se acercaba sigilosamente.
—Mi primo volvió a la ciudad. — su rostro intentó no mostrar sorpresa. —Con compañía.
¿Naruto había regresado y no la había contactado aún?
—Karin, no tengo tiempo para perderlo contigo.
Dejó su posición y comenzó a ingresar nuevamente a la escuela en búsqueda de su novio.
—¿Sabes qué es lo peor de la traición? —casi gritó. —Que nunca viene de tus enemigos.
Sus palabras sonaron exactamente como ella deseaba. Ponzoñosas y amenazantes.
Y Sakura no pudo disimular su temor ante la posibilidad de que fueran ciertas.
Tragó grueso. Ella solo estaba intentado ponerla nerviosa, solo eso.
—¿Puedes irte a morder a otro lado, Uzumaki? — la voz molesta y desafiante del pelirrojo frente a ella, desconcertó a la pelirroja. Quien al parecer se sintió demasiado intimidada y con una caminata no muy sutil, se marchó de inmediato.
—Sasori.
Fue todo lo que consiguió decir y él pasó de ella, para marcharse sin darle siquiera una mirada.
Volvió a tragar con fuerza ante la punzada que atravesó su pecho y pareció dejarla sin aliento unos segundos.
My love - Sia
Había visto y leído demasiadas novelas e historias de amor para pensar que las citas debían ser románticas, melosas e incómodas.
Por lo que, nunca creó expectativas respecto a ese tema y la verdad solo pasar tiempo a solas con su novio le parecía más que suficiente. De todas formas había elegido un conjunto relativamente decente para asistir ese día.
Un pantalón negro tiro alto con corte recto y una cremallera rosa, similar al color de su cabello, con corte rectangular, que dejaba a la vista parte de su abdomen y sus clavículas. En el cabello solo se había colocado un cintillo negro grueso.
Quedaron de juntarse en casa de Sasuke así que ahora estaba frente a su puerta con su dedo a punto de tocar el timbre cuando la puerta fue abierta por el peliazabache.
Debía haberla visto llegar.
Ella le entregó una sonrisa muy grande, pero él se mantuvo en silencio por casi un minuto.
—¿Sasuke estás bien? —preguntó curiosa al ver que no despegaba los ojos de ella.
—S-sí.
—¿Puedo entrar? — se movió del marco para darle la entrada. Ella se dirigió hacia el sofá de inmediato. — Sé que te gusto, no creí que tanto como tú me gustas a mí.
Intentó ignorar sus palabras y la dirigió, con mucho entusiasmo, hacia su estudio.
Al abrir la puerta sus ojos se abrieron con asombro.
El lugar estaba iluminado por varias velas que hacían que fuera más acogedor de lo que recordaba.
—Sasuke…
—Bienvenida a tu humilde hogar. — le regaló una sonrisa que la aturdió por unos segundos. —¿Estás bien? Sé que no es demasiado.
—¿Estás bromeando? Sasuke, esto es… ni siquiera. ¿Veremos alguna película de terror? — él asintió con su cabeza manteniendo su sonrisa al notar como la pelirrosa emocionada se lanzaba hacia el colchón inflable que yacía en el piso de su estudio. —¿Pizza Uchiha?
No le agradaba del todo que usara su apellido para dirigirse a él, pero de todas formas asintió. Sakura sabía que los Uchihas eran grandes cocineros, su madre se había encargado de que así fuera desde que eran muy pequeños.
Su estómago pareció rugir por un bocado de lo que le esperaba y tomó la mano de Sasuke para lanzarse hacia el cómodo sofá y elegir una buena película.
El Uchiha estaba más que rebosante de alegría al tener a su novia a su lado y que utilizara su brazo para calmarse ante las escenas de terror que se presentaban.
Él no era realmente aficionado por ese género, pero no necesitaba serlo si podía dirigir toda su atención a las expresiones divertidas de Sakura.
La película había terminado y ambos se habían acostado, Sasuke tenía una linterna que proyectaba estrellas en el techo y ambos se mantuvieron conversando bajo ellas.
—El otro día estaba leyendo un foro sobre experiencias de ex-sordos, ya sabes, luego de que conseguían un implante y lograban escuchar sonidos por primera vez. — dijo la pelirrosa. Sasuke la observó esperando que continuara. — Muchas personas hablaban sobre lo sorprendidos que estaban de escuchar algunos sonidos por primera vez. Y uno de ellos decía " pensé que las nubes hacían ruido al chocar entre ellas".
El peliazabache la observó curioso y sopesó sus palabras con cuidado, era algo que no hubiera imaginado. Sakura parecía muy emocionada hablando y sonreía —Había este señor que dijo: "El viento, ¿Por qué carajos suena el viento?".
Ella soltó una pequeña risa, que pareció entibiar su corazón y observarla embobado.
—Y una persona dijo que le encantaba el sonido de las estrellas. Y todos pensaron: "¿Qué?" Algunos días después se enteraron que en realidad estaba escuchando grillos.
Sasuke no pudo contener sus emociones. Nunca creyó que eso fuera posible, pero ya había sucedido varias veces y ahora estaba besando a su novia con una intensidad inimaginable.
Sakura le respondió con la misma intensidad, tomando enredando sus dedos en las hebras de su cabello y posándose sobre él sin dudarlo.
Sus cuerpos parecían crear una perfecta danza mientras se quitaban la ropa sin apresurarse, disfrutando el tacto del otro y riendo ante la dicha que los envolvía.
Como si sus almas unidas pudieran encender el mundo en fuego, pero al mismo tiempo se sentía como casa.
Cálido y anhelante.
El sonido insoportable y continuo que inundaba la habitación le impedía encontrar descanso.
Podía sentir la tensión en sus músculos en cada movimiento que realizaba.
Estaba sentada, pero su cabeza y brazos estaban apoyados sobre la camilla, intentando dormir por unos minutos, aunque aún no lo conseguía.
—Sakura.
— Shishou. — susurró incorporándose y recibiendola con su mirada cansada.
Tsunade no pudo evitar sentir como su pecho se inflaba ante el apodo tan orgulloso que su pupila le había puesto, pero al mismo tiempo lamentaba su estado actual.
—Tus abuelos estuvieron aquí.
Sus palabras parecieron no perturbarla, y volvió a su posición apoyada sobre la camilla.
—¿Ella los vio? — preguntó en cambio.
—Sí.
Ella asintió con tranquilidad, esperaba que al menos lograran hacer las paces.
—Me pidieron que te diera esto.
Le extendió un sobre de tamaño mediano, que ella tomó confundida.
No había hablado con sus abuelos desde hace dos días, suponía que estaban ocupados, por eso no había intentado contactarlos. Ambos seguían muy activos en sus negocios.
Lo abrió de inmediato. Encontró una carta, también había dinero y una llave.
Comenzó a leer la carta y su confusión aumentó.
—¿Qué sucede?
—Ellos…ellos me compraron un apartamento.
—¿Qué? — rápidamente le quitó la carta de las manos y comenzó a leerla, sin creer lo que veía. —Ellos no creerán que dejaré que vivas sola.
—¿Le dijeron algo a mamá?
Tsunade se tomó unos segundos para responder.
—Le pidieron… tu custodia.
En otra ocasión ella habría gritado, detestando el mero pensamiento de que su mamá no volviera a hacerse cargo de ella. Pero esta vez era diferente, su mamá no estaba mejorando.
—Comprendo.
Tomó la mano de su madre y comenzó a acariciarla.
—Necesito que me prometas que harás todo lo posible para sacarla de aquí.
—Lo prometo.
—Tengo que ir a clases.
Ella solo asintió y la dejó ir.
…
