Capítulo 2

Los horrores de la verdad

Anja se fue despertando lentamente, al tiempo que los acontecimientos más recientes reverberaban en su cabeza; había sido un sueño de lo más extraño. En dicho sueño las fuerzas graznis la habían capturado tratando de encontrar más madera al salir de día y la habían estado a punto de matar, pero entonces un dragón blanco de ojos azules, propio de los cuentos que su abuelo la contaba cuando era pequeña, apareció de improviso y la salvó abrasando a la mayoría de soldados y ahuyentando al resto. Y lo más curioso de todo era que se había sentido tremendamente real.

-Maldito frío, creo que estoy enfermando…-murmuró la chica, preocupada.

Nunca antes habían tenido un invierno tan duro como el que estaban pasando en esos momentos, aunque la guerra lo copaba todo para su mala suerte; tras varios meses de asedio ininterrumpido el otoño dio paso al invierno, trayendo consigo un frío helador y ventiscas casi a diario, pero eso no paraba a la guerra, que seguía su curso de manera algo más lenta pero inexorable. Quiso salir aprovechando las condiciones climatológicas imperantes, pero no contaba con que hubiera patrullas rondando por su barrio aun a pesar de estar tan alejado de la ciudad.

-Agh, ya no sé si fue un sueño o sólo una ilusión… es igual, he de avivar la caldera o moriré congelada-recordó ella en ese momento.

Se levantó y se acercó a la caldera casera que había construido ella misma tratando de sobrevivir; había unas pocas brasas todavía encendidas, por lo que echó un poco más leña que prendió enseguida y comenzó a calentar la casa. Miró a la pequeña pila de leña justo al lado, viendo que tan sólo la quedaban unos pocos troncos. Andaba escasa de madera, por lo que tendría que salir esa noche en busca de más, aunque la escasez de la misma últimamente dificultaba en gran medida encontrar más. También sabía que contaba con una reserva improvisada en el granero, pero no era simple madera. Todavía se resistía a usarlo, siendo incapaz de hacerlo como tal, pero cada vez veía más y más necesario sacrificar alguna pieza de la colección si quería sobrevivir.

-Oh, abuelo ¿qué debería hacer? sé que me enseñaste a proteger el arte fuera cual fuera su procedencia, pero si muero yo ¿qué quedará de ti?-pensó la chica, con gesto mohíno.

Tras esa reflexión la chica se levantó, se abrigó y salió por la puerta de la cocina hasta el granero, situado a pocos metros de distancia, aunque el sólo hecho de salir afuera era como adentrarse en la dura estepa siberiana. Atravesó la nieve que volvía a acumularse hasta llegar al granero, entrando en su interior y contemplando la colección de su abuelo. Tras toda una vida creando arte de todo tipo, desde pinturas hasta esculturas talladas en madera, el conjunto de todo ello era una digna colección que bien podría estar un museo adornando sus estanterías y pisos. Sin embargo, y dada la complicada situación que atravesaba el país, ese era el mejor lugar donde podía estar, al menos de momento. Sacó entonces un par de obras, entre ellas un cuadro titulado Nuestro hogar en el cual se podía ver esa misma casa donde se encontraba, la casa de su familia, rodeada de naturaleza cuando aún la ciudad apenas se había desarrollado lo suficiente. La otra pieza era la escultura de un uro, un animal actualmente extinto y que vivió en gran parte de los valles vysenios hasta bien entrado el siglo XVIII, momento en el que se extinguió debido a la caza intensiva a la que fue sometido. Ésa era la pieza a la que más cariño tenía, puesto que se la regaló su abuelo cuando era pequeña, conservándola desde entonces. Miró a la susodicha, con lágrimas en los ojos. El simple hecho de usarla para calentarse estaba fuera de toda duda, si hiciera eso estaría traicionando la memoria de su abuelo y se negaba a hacer tal cosa.

Fue en ese momento cuando se dio cuenta de un detalle que no se percató antes, y es que apenas hacía frío allí, de hecho se estaba bastante bien e incluso con las capas de ropa que llevaba empezaba a tener hasta calor. Extrañada al respecto miró a su alrededor, aunque fue entonces cuando oyó una suave voz en su cabeza murmurar.

-Curiosa escultura… ¿qué representa?

Anja dio un vistoso bote, soltándola de seguido y comenzando a caerse al suelo; sin embargo, antes de que llegara al mismo, un aura brillante la envolvió de golpe y flotó en el aire hasta volver a sus manos. Con ojos muy abiertos y cara desencajada, Anja miró hacia delante y entonces lo vio. Dejó escapar un gritito, al tiempo que la misma voz suave y reconfortante volvía a hablar.

-Tranquila, no voy a hacerte daño…

-No… no puede ser… entonces no fue un sueño…-musitó la chica, anonadada.

-Pues no… ¿hubieras preferido que fuera un sueño?-inquirió el dragón, mirándola con gesto ceñudo.

-Sí… quiero decir, no, o sea… me salvaste… pero… ¿cómo? Eres un dragón…

-Así es, soy un dragón… el dragón blanco veraz, para ser más precisos-añadió el susodicho.

-¿Blanco veraz?

-Me llamo reshiram… tú eres Anja ¿verdad?

-Ah… sí, soy yo…-murmuró la aludida, asiendo el uro entre sus brazos.

-¿Qué quería esa gente de ti, Anja?-inquirió reshiram, aún intrigado al respecto.

-Eran… eran soldados del ejército grazni, buscaban arte vyseno para quemarlo…

-¿Por qué harían tal cosa?

-Porque son unos extremistas y unos fascistas que no nos quieren en el país aun a pesar de que formamos parte intrínseca del mismo… se creen por encima de nosotros sólo porque nos anexionaron en su día a su país para que les sirviéramos de obra de mano barata…

-Entiendo…

-Vysenia y su comunidad desde siempre tuvieron su propia cultura, así como su propia identidad y normas, antes de que la alta nobleza de Graznavia nos anexionara éramos una comunidad de facto que no estaba adscrita a ningún país en específico, era tierra de nadie, por así decirlo. En Graznavia querían más tierras y poder para tener más influencia en todo el bloque del este, por lo que nos anexionaron a la fuerza usando a otro país y poniendo un rey títere al frente que hacía lo que los graznis le decían. Esa monarquía perduró a conveniencia de los graznis hasta la caída del comunismo y el telón de acero, pero las tensiones entre vysenios y graznis eran cada vez más y más fuertes. Una parte del gobierno era vysenio y presionaba a la otra parte grazni para que instaurara un gobierno social democrático en toda Graznavia y así tener una oportunidad de entrar en la Unión. Pero los últimos restos del fascismo ya habían entrado en el país e infectaron a la ya de por sí soberbia comunidad grazni para que se deshicieran de nosotros y así poder instaurar un gobierno nacionalsocialista. Hubo entonces un golpe de estado y el gobierno vysenio decidió contraatacar. Y así fue como comenzó la guerra civil.

El silencio posterior fue un tanto denso e incómodo, la chica se aferró a la escultura mirando al suelo, como si le diera vergüenza hablar al respecto; reshiram se quedó callado mirándola mientras asimilaba la nueva información. En un momento dado, el dragón habló.

-Sé lo que es estar en guerra, después de todo yo mismo he servido en muchas en nombre de una verdad que cada vez se diluía más y más conforme iban pasando los años. Al principio los descendientes del héroe de la verdad continuaron con el legado de su antepasado, pero poco a poco fueron cayendo en los intereses del conflicto, el dinero y el poder que lograban manejar cuando estaban en guerra. Yo era el armamento pesado, por así decirlo, y sólo me sacaban a luchar cuando mi homólogo, zekrom, hacía acto de presencia. Sin embargo ninguno de los dos lográbamos debilitar al otro puesto que compartimos un vínculo y una fuerza inquebrantable que no se sobrepasa en ningún momento. Los humanos olvidaron por qué luchaban para simplemente luchar. Hasta que no pudimos más y arrasamos con todo. Y así, Teselia quedó reducida a polvo y cenizas.

Tras esa explicación el dragón guardó silencio, mirando a Anja, la cual alzó la mirada con gesto curioso, como si de alguna manera se viera reflejada en su historia. Fue en ese momento cuando reshiram pudo observarla un poco mejor. La chica no tendría más de veinte o veintiún años, era morena de facciones ovaladas y de ojos oscuros y profundos. En su mirada vio entonces un brillo que le hizo reaccionar, inquiriendo de seguido.

-¿Qué representa esa escultura?

-¿Esto? Era un uro, una especie de toro mucho más grande y corpulento que se extinguió hace ya siglos. El pueblo vysenio lo veneraba en la antigüedad, puesto que siempre pastaba en sus valles. Siempre estuvo ahí… como nuestro pueblo. Supongo que fue por eso por lo que luchamos después de todo… para seguir ahí. Pero yo no soy una luchadora, ni pretendo serlo. Tan solo intento que el arte de mi abuelo y, por ende, de mi pueblo, no se pierda.

-Esa es tu verdad entonces…

-¿Cómo?-inquirió ella, extrañada.

-¿Cuál es tu valor, tu verdad?

Aunque al principio no entendía muy bien esa pregunta, Anja se quedó pensativa por un momento, mirando al uro, hasta que finalmente murmuró.

-El arte… el arte es todo lo que sé y todo lo que mi abuelo me enseñó antes de morir. Sí… esa es mi verdad.

Ante eso reshiram sonrió gratamente, al tiempo que entonaba.

-La verdad está delante de nosotros.

Ante eso la chica le miró con gesto extrañado, sin embargo bastó con una mirada por parte del dragón para calmarla; enseguida olvidó que se trataba de un dragón y estuvieron conversando animadamente mientras ella le enseñaba la colección de su abuelo. Afuera el sol terminaba de ponerse, sumiendo a Graznavia en una densa oscuridad.


-Y eso es todo de momento, Pogoren, sé fuerte y lucha hasta el final. Os ha hablado Malik. Mucha suerte a todos.

Tras ese último apunte la emisión de la mañana cesó y Malik dejó escapar un hondo suspiro, al tiempo que el sonido apagado de más bombas reverberaba en la distancia. Hasta ahora no había habido ninguna noticia más que mereciera ser contada. La lucha entre graznis y vysenios no parecía tener fin, y ese invierno estaba resultando ser particularmente duro para todos, pero para los civiles que estaban en el medio lo era aún más. Esa era la gente a la que él trataba de ayudar.

Al principio su emisora de radio tan solo transmitía música jazz y alguna que otra tertulia sobre la situación política y social del país, pero cuando estalló la guerra decidió poner todos sus esfuerzos en ayudar en todo lo que pudiera tanto a sus amigos como sus vecinos y a todos aquellos que le pudieran estar escuchando. Desde siempre Malik había tenido vocación de servicio público, ayudar a los demás se había convertido en una parte indispensable tanto de su vida como de su trabajo, y más ahora, después de que aquel ataque aéreo le dejara tullido de una pierna. Desde entonces apenas se podía mover y no salía de su casa para nada, siendo su mujer, Esma, la que se encargaba de salir por las noches para encontrar comida, suministros y, sobre todo, noticias que él pudiera contar.

Poco rato después estuvo esperando a que ella regresara, haciéndolo enseguida y encontrándole en su estudio.

-Hola cariño… ¿qué tal la pierna?-inquirió ella, dándole un beso en la mejilla.

-Jodiendo, como de costumbre, pero por lo demás bien… luces cansada ¿qué tal la noche? ¿Tienes algo?

-Me he enterado de algo extraño que tal vez te interese…-anunció ella, dejando su mochila cargada de cosas en el suelo.

-Oh ¿de qué se trata?

-Parece ser que han encontrado a una serie de soldados graznis en las barriadas del sur de la ciudad totalmente calcinados… no parece que hayan sido los rebeldes vysenios, ya que no poseen un armamento tan potente como lanzallamas o napalm…

-¿Qué? ¿Acaso sugieres que han sido otros? Pero no hay más bandos actualmente en esta guerra nuestra…

-Eso es lo que lo hace destacar ¿no crees? Los soldados graznis insisten que ha sido un hecho aislado, pero personalmente creo que hay algo más en todo este asunto…-opinó Esma, sentándose a su lado.

-Ya, bueno, qué van a decir si no… aunque ¿en qué nos beneficia esto? Quiero decir… no veo cómo puedo ayudar a la gente con esa información…-murmuró Malik, un tanto confuso al respecto.

-Piénsalo así, tal vez la comunidad internacional ya se ha puesto en marcha y están allanando el camino para una intervención militar… sólo eso detendría la guerra, o bien un alto al fuego por ambas partes, pero no tiene pinta de que eso vaya a suceder, al menos de momento.

-Sí, aunque si es cosa de la Unión entonces ¿por qué no se han pronunciado al respecto?

-No lo sé… ¿tal vez para no alertar al gobierno grazni? De momento el invierno sigue apretando, tal vez sea solo una avanzada… o quizás realmente se trate de un hecho aislado como dicen ellos, pero no sé si creerles dadas las circunstancias…

-Ya… ¿tienes algo más?

-No, eso es todo, me temo. Haz lo que consideres, he encontrado algunas cosas anoche, luego me pondré a ordenarlo todo. Me voy a la cama, estoy muy cansada…

-Vale, descansa cielo.

La mujer se levantó y se dirigió arriba donde tenía construida su cama improvisada con tablones de madera y un viejo colchón; por su parte, Malik se quedó callado pensando en posibilidades. ¿Realmente había sido cosa de la comunidad internacional o había algo más? Quizás sí que le vendría bien algo de esperanza a la gente en esos tiempos que corrían, por lo que anotó la noticia en su registro para contarla en la próxima emisión, que sería dentro de unas pocas horas. Mientras tanto fue a matar el tiempo liando unos cuantos cigarros y leyendo un poco. De alguna manera se tenía que entretener y olvidarse de que estaban en guerra.


¡Y continuamos con las locas y dispares aventuras de reshiram! XD hablemos un poco del capítulo.

Para esta historia voy a interconectar las tres historias del modo Historias de This War of Mine: La promesa del padre, La última transmisión y Brasas. Brasas va a ser la historia principal, mientras que las demás irán sucediendo de manera más sutil, sobre todo al principio, pero más adelante irán adquiriendo mayor importancia conforme la trama avance. De momento hemos visto cosas de Brasas y La última transmisión, pero para el próximo capítulo empezaré a meter cosas de La promesa del padre, iré poco a poco. Ahora, en cuanto al conflicto principal, en el juego base no nos cuentan casi nada de qué lo motivó y las causas principales, pero en Brasas sí que nos explican un poquito lo que sucede a través de las descripciones del arte de Anja. Lo que he hecho aquí es sintetizar y adaptar un poquito lo que se ve, a modo de introducción, pero seguiré ahondando poco a poco en el mismo desde un punto de vista más táctico, por así decirlo, y así hacer que la trama avance. La relación principal de esta historia será entre reshiram y Anja, pero más adelante conocerá a más personas, no descarto meter a algunos de los personajes jugables del juego base, ya iré viendo.

Y eso es todo de momento, esperad el siguiente capítulo más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!