Capítulo 3

Informando la verdad

La noche fue aburrida y un tanto solitaria para reshiram, pero se las apañó para dormir en el granero, que era lo suficientemente amplio como para que pudiera caber en él sin llamar la atención. Según Anja no era seguro para él salir afuera con todo lo que estaba pasando, por lo que optó por hacerla caso, logrando dormir.

Esa misma mañana se despertó al mismo tiempo que la chica volvió de su incursión a la ciudad, trayendo consigo un buen montón de materiales y algo de comida para los dos.

-He conseguido encontrar un poco de comida, me la he estado racionando para que me aguantara todo lo posible, tengo un hambre terrible, pero será mejor que tú también hagas lo mismo…

-Yo de momento estoy bien, come tú si eso-murmuró el dragón, aún sin sentir nada de hambre.

-De acuerdo… ah, qué calorcito tan agradable, ojalá pudieras meterte en casa, así no gastaría tanta leña… ¿dónde has estado toda mi vida?-inquirió Anja en ese momento, divertida.

-Buf, si yo te contara…

-Bueno, estás aquí y ahora así que nada me puede sorprender a estas alturas… cuéntame.

Reshiram la estuvo contando todo su periplo hasta el momento, desde su primera parada en West Elizabeth, pasando por Hogwarts y hasta ese mismo instante con ella. Una vez enterada Anja se quedó en blanco por unos segundos antes de comentar al respecto.

-Vale, me has sorprendido, supongo que no había visto todo aún…

Ante eso el dragón se rio, divertido, aunque enseguida notó la cara de cansancio de la chica, comentándoselo rápidamente.

-Deberías ir a echarte un rato, te veo cansada.

-Sí, ha sido una noche fría y larga… aunque preferiría quedarme aquí, al menos no tendré frío contigo…

-Pues quédate si quieres, a mí no me importa.

Atraída por la idea, la chica aprovechó entonces todo lo que había ido recogiendo anoche y construyó otra improvisada cama en el granero; en cuanto tocó el colchón cayó en redondo y reshiram la estuvo observando por un momento. Tener que salir todas las noches en un ambiente tan frío y hostil no era precisamente bonito, y aunque preferiría ir él mismo para evitar que Anja se pusiera en peligro sabía que no podía hacerlo así sin más. No era la primera guerra que veía ni mucho menos, pero se le antojaba como una muy distinta a las que él mismo vivió en su momento. Debido a esto su deseo de ayudar y detenerla era muy grande, pero de nuevo la realidad se imponía ante él. No podía contradecir los deseos de la nueva heroína que dormía ante él. Su lucha era una muy distinta, de hecho estaba rodeada de ella. Y como heraldo de la verdad que era, debía hacerla valer en todo momento.

Las siguientes horas pasaron lenta y anodinamente, Anja durmió varias horas seguidas, despertándose a primera hora de la tarde con un hambre atroz que comenzaba a atenazarla.

-Deberías comer algo…-murmuró reshiram, preocupado por ella.

-Sí, me comeré al menos una ración…

La chica se ausentó por un momento, volviendo con un cuenco de sopa en la que se podía ver algunos trozos de carne hervida con unas pocas verduras; la observó comer con gesto tranquilo, viendo entonces que le estaba guardando los trozos de carne, a lo que él se apresuró a comentar.

-Tranquila, no tengo hambre, al menos de momento, cómetelos tú…

-¿Seguro?

-Sí, tranquila, ya te pediré un poco cuando lo necesite.

Ante eso ella asintió con la cabeza, comiéndoselos con avidez y apurando el resto del caldo casi de una sentada, sintiéndose un poco mejor, aunque estaba lejos de estar saciada. Aun así la chica hizo de tripas corazón y estuvo revisando el resto de materiales que trajo consigo esa mañana, comentando al poco rato.

-Creo que tengo lo necesario para hacerme una radio.

-¿De veras?

-Sí, será una muy rudimentaria pero funcional… a ver…

Demostrando una mañana considerable, la chica comenzó a ensamblar las distintas piezas poco a poco hasta montar la susodicha radio, sorprendiendo a reshiram en ese sentido.

-Vaya, eres toda una manitas…

-En la guerra te vuelves muy resuelto cuando se trata de sobrevivir… a ver qué podemos escuchar.

Comenzó entonces a mover el dial, captando un montón de interferencias hasta que finalmente comenzaron a oír un reporte meteorológico.

-Se prevé que este invierno siga azotando con mucha fuerza durante las siguientes semanas, manténganse en sus casas y traten de calentarse con todo lo que tengan a mano.

-Era de esperar, aunque hay muy poca madera últimamente… a ver qué más hay…

Hubo un momento que parecieron captar una emisión de música clásica, por lo que continuó hasta que finalmente pareció captar algo interesante.

-Aquí Malik retransmitiendo para toda la ciudad de Pogoren. Vivimos tiempos difíciles y no todo el mundo puede ayudar, pero yo sigo aquí porque es lo que tengo que hacer. Éste invierno está siendo muy duro y la guerra no tiene visos de acabar, sin embargo ha llegado a mis oídos una información interesante que tal vez pueda ayudar, aunque sólo sea un poquito, a que la esperanza nazca de nuevo en los corazones de todos aquellos que me estén escuchando. Al parecer ayer se encontraron los cuerpos calcinados de unos soldados graznis a las afueras de la ciudad, en las barriadas del sur. No se sabe con certeza qué ha podido causar algo semejante, pero tal vez, y sólo tal vez, pueda significar que algún tipo de ayuda está en camino. No quiero echar las campanas al vuelo, pero tras mucho meditarlo he decidido compartirlo con todos vosotros puesto que os merecéis saber qué está pasando en la ciudad. Tal vez no signifique nada y no sepamos cuándo va a terminar toda esta pesadilla, pero una cosa es segura: manteneos unidos, confiad los unos en los otros, sólo así podremos salir adelante. No tengo mucho más que compartir con vosotros, pero espero que esta información os haya reconfortado, aunque sólo sea un poquito. Os ha hablado Malik. Mucha suerte a todos.

Tras eso la retransmisión finalizó y fue sustituida por ruido de estática e interferencias, aunque para entonces Anja ya estaba lo suficientemente nerviosa al respecto.

-Oh, no… esto es malo, la gente va a empezar a pensar cosas que no son…

-¿Por qué? Sé que no deseas luchar, pero si algo sé hacer es precisamente eso…

-¿Luchar? Ya sabes que lo único que sé es de arte y todo lo que mi abuelo me enseñó, nada más…

-Lo sé, pero después de todo es una guerra y el conflicto está ahí… ¿y si mi presencia disuade de alguna manera a los graznis? Debe de haber alguna manera de detener la contienda…-murmuró reshiram, pensativo.

-Pues si la hay no quiero tomar partido… la última vez que salí de día casi me matan, si no hubiera sido por ti estaría en el suelo muerta. Te agradezco muchísimo que me salvaras, reshiram, pero no quiero que la gente se haga una idea equivocada… además ¿cómo crees que reaccionarían los graznis si te vieran?-inquirió Anja, visiblemente preocupada.

-Bueno, el último intentó dispararme…

-¡Exacto! Debemos quedarnos quietos tratando de sobrevivir mientras esperamos a que todo esto termine… es la única manera.

Ante eso reshiram se quedó callado, un tanto pensativo al respecto. Quiso decir algo, pero en ese momento se oyó un fuerte golpe proveniente de la casa, alarmando tanto a la chica como al dragón.

-Quédate aquí-indicó ella antes de dirigirse hacia allá.

El gesto del dragón se torció, preocupado al respecto, sin embargo no sentía ningún peligro inminente que les amenazara. Los siguientes minutos pasaron lenta y pesadamente hasta que por fin Anja hizo acto de presencia cargando con un chico joven que parecía haberse desmayado.

-¿Quién es?-inquirió reshiram, extrañado.

-¡No lo sé, entró de improviso por la puerta pidiendo ayuda, está algo herido y parece muy enfermo!

Los ojos del dragón brillaron intensamente, quitándola de encima el cuerpo del chico y dejándolo en la cama que Anja antes hizo. Temblaba con fuerza debido sobre todo al frío, y parecía estar delirando ya que hablaba en sueños de manera muy errática. La chica puso una mano en su frente y se alarmó.

-¡Dios mío, está ardiendo!

-¿Hay algo que podamos hacer?

-¡No, no tengo medicinas! Maldición, voy a tener que salir esta noche…

Reshiram vio que llevaba consigo una mochila y la estuvo revolviendo para ver qué encontraba, pero sólo vio extraños objetos que no pudo identificar; sin embargo, al verlos, Anja comentó.

-Un momento, eso son objetos judíos ceremoniales… mira, es una Torá…

El dragón no supo muy bien a qué se refería exactamente, pero al parecer debían de tener algún tipo de importancia cultural. Anja los metió de nuevo todos en la mochila, al tiempo que comentaba.

-Si queremos que sobreviva vamos a tener que encontrar medicinas cuanto antes… me voy a preparar, hay algunos lugares que tal vez tengan lo que busco. Tú cuida de él ¿de acuerdo?

-Descuida.

La tarde cayó enseguida y, en cuanto el sol se puso, Anja salió de nuevo a la ciudad en busca de medicinas. Por su parte reshiram cuidó del forastero, el cual siguió en la cama sin síntomas de mejoría. Su estómago comenzaba a rugir poco a poco, ya habiendo agotado todas sus reservas. Sin duda iba a ser una estancia complicada en ese nuevo mundo.


-Y eso es todo de momento, Pogoren, mucha suerte a todos.

Una vez más, Malik apagó la transmisión y, en cuanto estuvo fuera de las ondas, se fumó otro pitillo. Tanto él como su mujer, la cual había salido hace poco, fumaban y era una de las pocas cosas que los mantenía cuerdos en medio de toda esa vorágine de caos y destrucción. Sólo entre los dos consumían un total de nueve cigarrillos diarios, antes de la guerra no fumaban tanto, pero entre el estrés y los horrores de la guerra un pitillo calmaba bastante los ánimos. Sabían perfectamente que fumar era malo, pero tras toda una vida haciéndolo ya veían difícil dejarlo, sobre todo en esos momentos.

-Bueno, veamos si hay algo que merezca la pena escuchar-pensó Malik, cogiendo los cascos y comenzando a sintonizar él un rato en vez de emitir.

Desde que empezó la guerra muchos canales tanto de onda corta como larga se entrecruzaban mucho y, en ocasiones, llegaba a conectar con algún canal del ejército que no estaba lo suficientemente cerrado, enterándose así de los avances del ejército grazni. Ésta vez no parecía haber mucha suerte en ese aspecto, ya que sólo se oía estática y alguna que otra emisión apagada, sin embargo llegó a captar algo que llamó su atención.

-Espera ¿y esto? Veamos…

Afinó un poco la búsqueda, logrando entonces escuchar un poco mejor lo que parecía ser un llamado desesperado.

-¿Hola? ¿Hola, me escucha alguien? Por favor, que alguien me ayude, mi hija está muy enferma y necesita medicinas… por favor, es todo lo que tengo…

Apenado por el hombre, ya que de por sí sonaba muy desesperado, decidió abrir su micrófono y le habló directamente.

-Le oigo ¿cómo se llama, amigo?

-¡Oh, gracias a dios! Soy Adam, mi hija Amelia está muy enferma y necesita medicinas ¿puedes ayudarme?

-Haré todo lo que pueda, por desgracia no tengo medicinas, pero intentaré mandar a alguien que pueda ayudarle… ¿dónde vive, Adam?

-En la zona este de la ciudad, cerca del aeropuerto, trabajaba allí antes de que todo estallara pero ahora los militares graznis lo controlan y no se puede entrar ni salir del país…

-Sí, fue de las primeras cosas que hicieron nada más alzarse en armas… no se preocupe, estoy en contacto constante con el exterior y todo lo que va pasando, si encuentro o sé de alguien que tenga medicinas le diré que vaya a ayudarle.

-¡Oh, gracias, muchas gracias! Esperaré, pero que no tarde mucho, puede que mi hija no tenga tanto tiempo…

-Haré todo lo que está en mi mano, no se preocupe.

Tras eso Adam le agradeció una vez más y se cortó la comunicación; Malik se quitó los cascos, dejando escapar un seco suspiro mientras se pasaba las manos por la cara. La guerra no tenía consideración con nadie, ni siquiera con los niños. Conocía a varios proveedores, por lo que mañana por la mañana se pondría en contacto con ellos y trataría de mandar a alguien hacia allí. Más no podía hacer.

-Maldita pierna… en fin, me voy a la cama, espero que Esma pueda traerme nuevas noticias-pensó el hombre, poniéndose en pie con algo de dificultad.

Cogió sus muletas y se dirigió a la cama, la cual no estaba muy lejos de su estudio, tumbándose en ella y tratando de dormirse mientras ignoraba los disparos y bombardeos en la lejanía.


Mientras tanto, al otro lado de la ciudad y en una base militar muy fuertemente vigilada, un soldado con la cabeza cubierta por una bolsa de tela descansaba maniatado a una silla; antes de que pudiera darse cuenta siquiera, alguien se la quitó y un buen montón de agua le sacudió la cara de improviso, despertándole del estado de somnolencia en el que se encontraba.

-¡Ah, ah, maldita sea, ya os he dicho todo lo que vi!

-Sí, a mí sí, pero no al coronel.

Antes de que pudiera decir algo más, unos lentos pasos se oyeron hasta que el soldado vio a una cara conocida ante él; quiso cuadrarse, pero con las manos atadas a la silla le fue imposible.

-¡Coronel Markov! ¡Tiene que creerme, por favor, es lo que vi, se lo juro!

-Sí, ya vi el informe… creo que alguien se ha pasado con el aguardiente… y en pleno acto de servicio, ni más ni menos…

-¡No, de verdad, no es producto del aguardiente, yo lo vi, estaba allí, era un dragón blanco como la nieve y de ojos azules, tiene que creerme, por favor, nunca me atrevería a mentirle!

El coronel Markov esbozó entonces una graciosa sonrisita, al tiempo que se mesaba la frondosa barba morena en contraste con su calvicie, que ocultaba tras una gorra militar. Su uniforme estaba lleno de medallas y poseía una abultada barriga. En un momento dado, habló.

-Sé que el invierno está siendo duro, muchos hombres han muerto de hipotermia en su cumplimiento del deber… pero una cosa es morir de hipotermia y otra muy distinta es hacerlo calcinado. ¿Qué ocurrió realmente? ¿Quién os atacó?

-¡Ya se lo he dicho, el dragón, tiene que creerme, hay un dragón en Pogoren!-exclamó el soldado.

Como contestación el coronel Markov se rio tontamente antes de asestarle un puñetazo en la cara tan fuerte que le tiró al suelo, al tiempo que Markov se echaba encima de él y le espetaba.

-¡Ya está bien de tonterías! ¡Dígame la verdad, soldado!

-¡Es la verdad, lo juro! ¡Por favor, coronel, créame, por favor!

Sin embargo Markov tuvo más que suficiente, sacando su pistola reglamentaria y pegándole un tiro en la cabeza sin mayores miramientos.

-Se acabó el tomarme el pelo… si no quería hablar es que algo tenía, investigad con quien había estado hablando, quiero esto resuelto para dentro de cuarenta y ocho horas o no responderé de mis actos. Alguien se ha colado en mi ciudad, seguramente para derrocarme, y no dejaré que eso pase. Ah, y limpiad esto.

-¡Sí, señor!

El coronel salió de la celda aún algo furioso. Un dragón… ¿acaso se pensaba que era estúpido? Descubriría quien estaba detrás de ese ataque, eso por descontado. Y se lo haría pagar. Con sangre.


¡Y seguimos con el viaje de reshiram! hablemos de éste nuevo capítulo.

Continúan las historias de Brasas y La última transmisión, al mismo que tiempo que comienzan los primeros compases de La promesa del padre. Aquí he aprovechado para mostrar un poco la incipiente relación entre Anja y reshiram, la cual diferirá bastante con la de Hermione, sobre todo en el sentido de profundidad y cercanía, ya que como bien habréis podido observar Anja es una chica muy pragmática a la que no le interesa luchar como tal, siendo su "lucha" una muy distinta a la que reshiram está acostumbrado. Es por esto por lo que me gustaría introducir a más personajes en la historia que le den pie a reshiram a luchar no por alguien y su causa, como ha sido hasta ahora, sino más por sí mismo, algo que causará un gran impacto en el pokémon.

Y por otro lado he aprovechado para introducir al que va a ser el antagonista principal de la historia, el coronel Markov, un personaje introducido en Brasas y que actuará como hilo conductor para las tres historias y lo que tengo pensado hacer.

Y nada más de momento, seguiré con el capítulo siguiente a no más tardar, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!