—¿Lista? —preguntó Blaze.

—Lista —afirmó Kyniko.

Streaky el tejón oprimió el botón de una grabadora y los mobianos alrededor de las chicas se emocionaron al escuchar el pitido que el aparato emitió, pues en menos de un segundo tras escucharlo las féminas soltaron las cintas que mantenían tensadas con un brazo entretanto pisaban el mango al que estaban atadas y llevaron sus palmas al piso a fin de realizar una vuelta de carro, lanzando al aire sus listones que a continuación atraparon tras caer a la tierra con una rodilla delante y la pierna contraria extendida para luego pararse y comenzar a realizar ondas mientras estiraban sus extremidades, subían y bajaban su torso, se sacudían estando empinadas y daban vueltas, posando, sin dejar de mover sus cintas.

La gente exhalaba impresionada, en especial en los momentos en que las jóvenes se paraban sobre un pie elevando el otro o se tiraban al piso con la idea de rotar sobre una mano. Hubo un pequeño momento de confusión cuando el ritmo de la música cambió de repente, haciéndose más acelerado, de manera que las muchachas comenzaron a transmutar sus poses más rápido y después saltaron, realizando líneas rectas con ambas piernas en los momentos precedentes a lanzarse al piso boca a bajo, luego de lo que se pusieron boca arriba trazando en todo momento círculos con sus lazos previo a volver a pararse y saltar más para que luego la cintas dibujaran ondas frente a sus dueñas, quienes se sostenían con un pie mientras mantenían el otro arriba con la pierna pegada a su torso, tras lo que terminaron lanzando sus ribetes unos metros y luego dar unas vueltas y atrapar sus instrumentos, no sin realizar primero algunas vueltas de carro, ante lo que el público estalló en vítores y aplausos.

—Gracias por tomarte el tiempo para enseñarme además de entrenar a Tails —le dijo la loba a la gata—. Nunca pensé que disfrutaría algo tanto como el maquillaje.

—Yo te agradezco a ti por haber aceptado hacer esto una última vez antes de irme, aunque espero que no sea la última en general. Y también quiero agradecerte por no rendirte conmigo pese a lo incómodo de nuestro primer encuentro —manifestó la felina alzando entonces su voz y dirigiéndose a la gente a su alrededor—. A todos les agradezco porque me permitieron conocerlos en mayor o menor medida. Realmente me ha llenado estar al lado de gente tan distinta, pero a la vez similar en cuanto a su calidez y amabilidad.

—Ya eres parte de Ágapi, Blaze —fue Tainia la tigresa quien habló—, todos aquí queremos que lo sepas —todos emitieron gemidos de confirmación.

—Gracias a todos —repitió entonces la chica tocándose su pecho, sobrecogida por el tamaño de su alegría—, me alegra no partir sin haber tenido este este día, ahora debo ir a ver a Tails.

Todos se despidieron de la princesa, quien tras una caminata desde la plaza hasta su residencia observando con alegría todas las casas y edificios que a través de los meses se habían convertido en su segundo hogar, llegó a su residencia y se dirigió a la habitación de su estudiante, a quien encontró junto a Rita y Amy, viéndose en un espejo, vestido con guantes y zapatos negros y una máscara del mismo color con una forma similar a la de una mariposa pero con bordes rectos y puntiagudos.

—¡Blaze! —la nombró el zorro macho al ver su reflejo—, justo pensaba que me gustaría tu opinión acerca de este conjunto. Creo que Amy y Rita hicieron un gran trabajo, mas temía verme demasiado intimidante siendo que debo ser una figura heroica para el resto de defectuosos.

—Está bien, tu pelaje contrasta lo suficiente como para verte neutral, además de que queremos que tengas un aura de misterio y poder —evaluó la de ojos ámbar—, hicieron un gran trabajo.

—Bueno, Rita hizo la mayor parte con sus bocetos —congratuló la de pelo rosa volteando la mirada y jugando con su pelo.

—No seas tan modesta, tu trabajo con la máquina de coser fue magnífico e integraste muy bien el vidrio polarizado —repuso la raposa—, además de que lucharás en el torneo junto a Tails, pero lo estaré viendo desde aquí gracias al proyector que Streaky, Harry y tú hicieron y te enviaré mis buenas energías, si es que eso sirve de algo —prometió ella mirando al otro vulpino.

—Tener su apoyo me dará más fuerzas —devolvió el de dos colas.

—Bueno, deberíamos irnos pronto si no queremos que ignoren nuestra reserva de la habitación de hotel. ¿Alguno sabe dónde están Knuckles y Silver? —preguntó la cortesana.

—Knuckles me dijo que quería pasar este día con la familia de la señora Ruth y Silver que quería hacerlo con la de Kaya, pero ya deben estar de regreso puesto que saben la hora a la que nos iríamos —avisó la de vestido.

—¡Yo puedo ir a buscarlos por si acaso! —clamó Rita de repente.

—Eso sería genial, mientras deberíamos ir por nuestras maletas —sugirió Amy.

Las chicas salieron, dejando a Tails para que guardara su traje en un bolso junto a su desestabilizador y su diario previo a salir de su habitación, en cuyas afueras encontró al bibliotecario.

—¡Bibarel! —exclamó el canino—, no esperaba verte aquí.

—Lo sé —respondió el aludido—, solo quería regalarte esto, para que me recuerdes —indicó él alzando un pequeño libro—, es un diario de los viajes que hice antes de llegar a Ágapi, esperaba que te ayudara a recordarme allá en la gran ciudad.

—¡Vaya!, yo…no puedo recibirlo —rechazó el zarco—, creo que es demasiado personal.

—¡Vamos!, quiero que lo tengas —insistió el de cola plana—. Ya te lo había dicho con anterioridad, pero en verdad me convenciste de que mi vida podía seguir siendo buena incluso aunque viajar se hubiese tornado aburrido, así que, solo…quiero ser importante para ti como tú lo eres para mí —le contó.

—Pero ya lo eres —replicó el canino—, eres el único con quien comparto un gusto por la lectura, jamás podría olvidarte.

—Tal vez, pero por favor tómalo —siguió el de grandes dientes—, la información en él servirá más a alguien más joven y proactivo, además de que quedan páginas para llenar y sería un orgullo que mis anotaciones compartan espacio con las tuyas.

Miles observó el profundo anhelo en los ojos del pardo antes de abrir su boca nuevamente.

—Está bien —aceptó tomando el cuaderno—, espero que podamos leerlo juntos algún día.

—Yo también —expreso el roedor con una sonrisa.

—¡Tails! —escuchó el nombrado la voz de Amy, a quien vio junto a Blaze, llevando ambas equipaje—, estamos listas.

—¿Nos acompañarías a la salida? —pidió el rubio al castaño, quien accedió.

Antes de bajar las escaleras que conducían hacia el exterior, Amy y Tails se dieron la vuelta para observar el lugar que, pese a conocer por distintas extensiones de tiempo, era la casa de ambos, sintiendo tristeza por dejarla, pero al mismo tiempo determinación, puesto que todo sería por salvar el lugar al que pertenecía, así que bajaron al primer piso, donde hallaron una sorpresa al escuchar murmullos desde el exterior cuya fuente pronto descubrieron, pues frente a su residencia había varios de los habitantes del pueblo aplaudiendo y vitoreando.

—¡Wow!, ¿ustedes planearon esto? —preguntó Tails llegando junto a Silver y a Knuckles, a quien vio al frente de todas las demás gemas.

—No, nos arruinamos la sorpresa al venir y encontrar a todos reunidos —explicó el chico del futuro con una sonrisa rascándose la nuca.

—Me alegra de cualquier forma —expresó el equidna observando una pancarta con un retrato de él.

—¡Vaya!, ¡no sé qué decir!, ¡no tenían que hacer esto! —le decía Amy a los mobianos a su alrededor.

—¡Vamos, Amy!, ¡sabes que lo mereces! se puede decir que eres la primera heroína que Ágapi conoció —le mencionó Streaky—, sin ofender, Celian —le dijo entonces divertido al erizo azul a su lado.

—¡No puedo esperar para ver tus batallas!, ¡lo harás genial! —habló entonces Harry el pato.

—¡Gracias!, trataré de no decepcionarlos —respondió la de vestido con una mano en el pecho.

—Nunca podrías hacerlo —le dijo su maestro acercándose para abrazarla y darle un beso en la frente —estoy orgulloso ti —le susurró al final.

—Esperaré con ansias el final del torneo porque después se celebra el día de la memoria, así que podremos preparar el pastel de naranja típico de la felicidad entonces —le contó la señora Ruth a Knuckles, abrazándolo.

—Yo también. Agradezco todo lo que me ha enseñado, realmente estoy feliz de pertenecer a su tribu —repuso el pelirrojo acercándose entonces a Rita.

—Extrañaré a mi modelo de dibujo —dijo la joven.

—Prometo llevarte a mi antiguo hogar para mostrarte las pinturas de su cueva —garantizó el más alto.

—Lamento si fui demasiado pegajoso —Silver por su parte se disculpó con Kaya y Clay.

—No podríamos culparte, pero si te hace sentirte mejor, nos agradó tener a alguien cerca para ayudarnos con Limus —expresó la tejona quien sintió como su bebé se estiraba hacia el chico de ojos ámbar—. Esperamos seguir viéndote después, de seguro a él le encantará tener un hermano mayor.

—A mí también me encantaría —respondió el telequinético acariciando la cabeza del pequeño gato.

—Lamento no haberlos visitado antes —Miles pidió perdón, en su caso a la familia de mapaches a la que había salvado cuando llegó al pueblo.

—No te preocupes, lo que hiciste por nosotros fue más que suficiente —lo tranquilizó la madre.

—¿No querías darle algo a Tails, Mik? —inquirió el padre hacia su hijo.

—Hice esto para ti —tras unos segundos de vacilación, el más pequeño extendió una hoja de papel hacia el blondo, quien la abrió y descubrió un dibujo en que él aparecía sonriendo con los puños en la cintura y despidiendo rayos con Amy, Knuckles, Silver, Blaze y Celian a su alrededor como un equipo de superhéroes.

—¿En serio me ves así? —preguntó entonces el zarco al de párpados oscuros, quien asintió tras la pierna de su papá—, gracias —respondió entonces con una sonrisa y enjugando una lágrima—, nunca pensé que alguien podría pensar en mí de esta forma —abrió los brazos mientras se arrodillaba para un abrazo, que el menor se apresuró en aceptar.

—No quiero parecer aguafiestas, pero enserio debemos partir ahora si no queremos dormir en las calles de Central City esta noche —llamó Blaze a sus compañeros.

Los cuatro miembros del equipo se reunieron entonces y dieron un último movimiento de sus brazos hacia sus amigos, quienes los despidieron entre ovaciones antes de que la princesa invocara un anillo dorado que creció para mostrar la entrada de un hostal, a la que los chicos se apresuraron a dirigirse previo a volverse hacia su pueblo desde el otro lado manteniendo las agitaciones de sus brazos.

—¡Vaya!, ¡en serio no reparaste en gastos, Blaze! —exclamó la de pelo rosa elevando su mirada para tratar de divisar la terraza del edificio.

—Bueno, prioricé sobre todo la seguridad y privacidad —replicó la aludida—, según investigué desde el computador de Harry, aquí se cuida que los trabajadores no se entrometan mucho en los asuntos de los huéspedes y se les pregunta si alguien llega a la recepción diciendo tener algo que ver con ellos, además de que se usan las gemas como llaves de entrada para las habitaciones.

—No es que mi antiguo hogar me parezca mejor que Ágapi, pero se siente agradable volver a estar rodeado de edificios altos —participó Silver.

—Habla por ti —contrapuso Knuckles—, pensé que en las ciudades se tenía la mejor calidad de vida, pero no entiendo como alguien podría ser feliz con todo este ruido —aseveró su punto al agarrarse el lugar de su cabeza donde debían estar sus oídos cuando una motocicleta pasó por la calle emitiendo un ruido fuerte.

—Ya te acostumbrarás, pero por el momento deberíamos entrar —mandó la cortesana.

Los cinco pasaron por la puerta giratoria del lugar para encontrar un lobby que se veía incluso más elegante que la entrada.

—Buenas tardes. Tengo una reserva a nombre de Blaze —informó la gata a la recepcionista, una mangosta de pelo azul muy oscuro.

—Claro, permítame un momento —indicó la herpéstida de pelo morado con una sonrisa mientras tecleaba en su monitor—, bien, así que es un pent-house para cinco. Cada uno debe registrar su gema —indicó pasándole a la felina un aparato que emitía una luz infrarroja, similar a un lector de código de barras.

La chica de admisiones observó como cada uno de los futuros huéspedes pasaron el aparato frente a sus piedras, dándole una especie de ternura al ver como quienes pensaba que debían ser campiranos se sorprendían por el artefacto que a ella le parecía tan simple, motivo de que mantuviera su sonrisa tanto en sus labios como en sus ojos, mas ésta no tardó en desaparecer después de que sus cejas se alzaron al observar al último de los mobianos en registrarse.

—¿Él viene contigo? —preguntó la trabajadora a su clienta apuntando con la cabeza agregando rigidez a su voz.

—Pensé sabías que somos cinco —respondió la atendida bajando su propio tono de voz, sospechando de qué se trataba todo mientras ponía el artilugio sobre la mesa.

—Sí, pero me temo que tendré que añadir una sobretasa a tu reservación —clamó la de pelaje cerúleo.

—Leí todos los términos y condiciones antes de realizarla, no decía nada sobre una sobretasa por cualquier motivo —replicó la de cabello violáceo.

—Tal vez no, pero este hotel se guarda el derecho de anular las reservas en cualquier momento siempre y cuando no hayan sido cobradas—repuso a su vez la mangosta.

Blaze apretó sus puños, pero finalmente suspiró e invocó algunas monedas de oro que puso sobre la mesa.

—¿Esto será suficiente? —preguntó.

La mirada de la chica respondió por ella en el momento en que estiró su brazo para agarrar el dinero, no pudiendo concretar la acción debido a un gran guante que agarró su mano previo a que pudiera tomarlo, escapándose éste incluso más de su poder cuando los pedazos de metal volaron hasta la mano del erizo plateado.

—Blaze, esto está mal y lo sabes —habló Tails apareciendo tras Knuckles.

—En comparación con lo que hemos afrontado, esta vividora no es nada, podemos con ella —Amy se aproximó al otro lado de la gata.

—¿Poder conmigo? —inquirió la herpéstida con una ceja levantada—. Mira, no sé cómo resolvían sus asuntos en el hoyo polvoriento del que salieron pero cuando tenemos un conflicto aquí llamamos a la policía, lo que puedo hacer al presionar este botón —puso el índice de su mano libre sobre el pulsador mencionado—. ¿A quién creen que detendrán? ¿A una oriunda de la ciudad o a unos forasteros que llevan a un defectuoso con ellos?

—Lamento decirlo, pero tiene razón, chicos —afirmó la felina—, y no podemos tener problemas con la ley si queremos que nuestro plan de…vacaciones —se corrigió previo a revelar gran cosa—, vaya bien, así que solo permítanle quedarse el dinero y vayamos a nuestra habitación.

A regañadientes, todos se apartaron y Silver devolvió las monedas a la asalariada.

—La habitación es la tercera del treintavo piso, me temo que ahora mismo el servicio al cuarto está reservado para los huéspedes más generosos —dijo la herpéstida entregando las llaves con una expresión de superioridad que Blaze se vio obligada a ignorar rodando los ojos antes de invocar más monedas.

Todos caminaron en silencio hacia el ascensor, donde la princesa habló a su amigo más antiguo una vez que se cerraron las puertas.

—No podemos mostrar nuestros poderes tan arbitrariamente, ella podría pensar que son una habilidad poco común pero si una multitud conoce nuestros poderes extraños llamaremos demasiado la atención y nuestro plan se arruinará —advirtió la muchacha de otra dimensión.

—¡¿Eso es lo que te preocupa más?! —exclamó el chico del futuro—, ¡nos acaban de menospreciar y atacar!

—Lo sé —expresó tras exhalar bajando la cabeza—, en mi caso estoy acostumbrada a que la gente me tenga desconfianza o incluso miedo por mis habilidades, mas las críticas se han reducido a susurros gracias a mi condición de princesa, pero aquí no cuento ni contamos con esa protección —devolvió entonces la mirada a sus compañeros—. La verdad es que a plena luz del día la discriminación no se suele presentar como violencia física sino más como insultos, exclusiones o aislamientos, por lo que deben estar preparados para afrontar con estoicismo esos casos al no poder responder con violencia, al menos los primeros días —terminó posando sus ojos sobre Miles—, pero al menos no estamos solos —decidió añadir queriendo aligerar el ambiente—, fue lindo que quisieran impedir que me robaran allá abajo, hasta ahora me había tenido que guardar mis resentimientos.

—Pero quizás haya defectuosos que estén solos o no tengan los recursos para lidiar con ese trato —Tails frustró el intento de la princesa de levantar el ánimo cuando el elevador llegó a su piso—, bueno, tal vez eso me dé más determinación que pueda encausar con el fin de alimentar mi determinación de ganar el torneo.

—¡Exacto! —solo el carisma de Amy pudo mejorar el humor—, pero, como ya sabemos, aún nos podemos divertir en el proceso. Hoy tenemos que descansar con el fin de ir a inscribirnos al torneo y participar en la ronda de eliminación, pero después podemos pasar la tarde haciendo turismo antes de acompañar a Blaze y Silver al subterráneo para que busquen el meteorito y tal vez aprovechar esta habitación teniendo una pijamada alguna noche.

Las palabras de la de pelo rosa parecieron animar a todos, ayudando sobre todo el ver su casa temporal: un espacio alto y ancho con tres camas bajo una litera en la que podrían dormir dos personas y una televisión frente a una sala con un largo sillón que se doblaba en un ángulo recto alrededor de una mesa de vidrio, además del baño, cocina y el balcón, al que Knuckles se dirigió.

—Esto me recuerda cómo se veía la isla ángel desde la punta del pino más alto —le comentó al zorro a su lado.

—Espero que la ciudad sea igual de bonita vista desde allá abajo —comentó el raposo.

—¡Aquí tienen karaoke!, ¡siempre quise probarlo desde que leí sobre él en una revista! —mencionó Amy tomando un micrófono unido a la pantalla del lugar.

—¡Y estos colchones son tan blandos!, ¡apenas podía saltar en el mío! —participó a su vez Silver acostado sobre una de las camas.

—No deberías hacer eso —prohibió Blaze, incapaz de enmascarar su alegría de ver felices a sus compañeros—, de cualquier forma, tenemos que acostarnos pronto.

—¿En serio no podemos escuchar tan solo una canción? —pidió la de vestido.

—Bien, también pediré algo para comer, pero todos debemos estar en la cama a las ocho —permitió la princesa.

Todos vitorearon ante el permiso.

—¡Ups! —exclamó un emú al pisar a propósito la cola de Tails, quien ya llevaba su máscara, guantes y zapatos negros.

—¡Suéltalo! —ordenó Knuckles llegando junto a su amigo para empujar a su acosador.

El grupo había llegado temprano al característico estadio color bronce de Central City con la idea de inscribirse para el torneo, descubriendo que las palabras de Blaze acerca de las formas más comunes de discriminación eran ciertas, manifestándose de maneras algo afortunadas por momentos como aquel en que caminaron hacia la sección al aire libre del restaurante del hotel y al ver a Miles todos de inmediato les dejaron el espacio a ellos o cuando les cedieron una fila de asientos en el metro, incluso dejando un asiento restante, aunque también tuvieron que limitarse a fruncir el ceño y exhalar al ser insultados, golpeados suave pero alevosamente y señalados en la calle.

—¡Debe ser una broma! —dijo un pavo, al parecer amigo del ave más grande se le acercó.

—Un zorro y además de uno defectuoso —complementó una gallina con una ceja levantada—, ¿qué hará, eh? ¿construir un aparato en medio de la batalla para luego tropezarte con tu segunda cola y destrozarlo?

—Ni siquiera puedes llevar aparatos a la batalla —recordó el emú.

—Mi amigo no necesita de un solo aparato para acabarlos a los tres en un minuto —replicó el equidna mirando al emplumado más alto y crujiendo sus puños—, y yo tampoco.

—Déjalo, Knuckles, ya tendremos tiempo para demostrar nuestro punto en la arena —insistió el zorro jalando el brazo del pelirrojo, quien a regañadientes caminó hacia el resto de sus compinches en una de las filas.

—Lamento que nos separásemos, la gente aquí empuja como si el torneo tuviese un límite de cupos —comentó Amy.

—Bueno, tiene un límite de tiempo para inscribirse hasta el mediodía —resaltó Blaze—, dado que podrían hacer las inscripciones por internet y mantenerlas abiertas por varios días, bien se podría pensar que a los organizadores quieren que esto pase.

—Al menos de esta forma podemos conocer a la competencia —participó Silver—, aunque está mayormente compuesta de erizos como cabría esperarse.

—Es cierto, tienen afinidad para la lucha ya que ese era su propósito en la era uno —concordó el raposo—, pero me alegra saber que también hay una gran diversidad de especies.

—¡Sí!, jamás había visto un águila o un sapo —comentó la de vestido.

—Ni yo un ornitorrinco, no queda ninguno de donde vengo —les contó el chico del futuro.

—¡¿También pueden participar fusiones?! —inquirió exaltado el vulpino al notar a una golondrina que vestía guantes sin dedos y tenía una cola de escorpión, un par de mandíbulas dentadas a ambos lados de su pico y secciones de su cuerpo cubiertas por partes de un exoesqueleto.

—Siempre y cuando sea una fusión de solo dos gemas, su relación esté registrada ante el gobierno y hayan estado juntos por más de cinco años —informó la princesa.

—No podemos prever con exactitud las habilidades de una fusión, eso hará más difíciles las cosas si alguno se tiene que enfrentar a ella —razonó el zarco en voz alta.

—Hmm, no creo que sea diferente a luchar contra las dos gemas separadas —opinó Knuckles.

—Nos fusionamos varias veces antes de venir, tú mismo sabes que Vulpidna es incluso más fuerte que nosotros peleando en equipo —repuso el rubio.

—Bueno, aun así, siempre encontramos la forma de ganar —replicó el de ojos morados.

—Hablando de ella, debo decir que siempre me ha parecido lindo cómo dos o más personas pueden llegar a amarse de tal manera que quieran ser, en un sentido literal, un solo ser —estableció la de pelo rosa.

—También creo que es lindo —la cortesana compartió la opinión—. Como princesa, lo más probable es que me comprometa con un noble al que conozca poco o nada, pero espero tener como mínimo una parte del amor que los componentes de esa fusión deben tener, aunque en lo personal me aterra la idea de dejar de ser del todo yo mis…

La de pelo violeta se vio interrumpida por los gritos provocados a un primer sonido correspondiente al aire que se expandió cuando alguien llegó al sitio, alguien cuya sola presencia atemorizaba lo suficiente a los mobianos en la primera fila para que se apartaran al ver a esa persona pasar.

—¿Qué ocurre allá? —interrogó Silver confuso debido a que su línea era la penúltima.

—¿Me levantarías? —pidió Tails a Knuckles—, volaría pero no quiero revelar mis habilidades tan pronto —aclaró.

El mayor obedeció la petición del más pequeño, cuyas cejas se levantaron al observar a una figura conocida registrando su gema mediante el mismo aparato que usaron al registrarse en el hotel previo a irse sin que siquiera pudiera alguien verlo, dejando una estela roja para que después todos en ese carril se reposicionaran.

—¿Qué paso? —interrogó Amy.

—Era un erizo al que vi unos días después de abandonar mi aldea, antes de llegar a Ágapi —les contó.

—Bueno, si va a participar en el torneo, es bueno tener información sobre él —determinó Blaze.

—No lo sé, la primera vez que lo vi tropezó conmigo y lo tomé como una falta de respeto así que lo amenacé con mi desestabilizador, pero tenía una gran velocidad, así que esquivó los rayos y logró derrotarme. Yo tenía tanta ira que busqué en mi diario hasta encontrar información acerca del cambio de forma y practiqué, luego me acerqué a él con su figura queriendo confundirlo, pero cuando no funcionó alargué mis colas para crear un tornado con el que pude capturarlo —les relató el blondo—. En ese entonces parecía perdido y asustado, pero ahora parece tener mucha más determinación, además de que parece tener poder de caos como tú, Knuckles.

—Eso sí que complicaría las cosas —analizó la felina—, pero no nos adelantemos, por ahora mantendremos nuestro y si es necesario, después pensaremos en forma de derrotarlo o a cualquiera con un poder similar en la competencia.

Todos asintieron ante las palabras de la princesa.

—Por el momento, recuerden que la ronda de eliminación consiste en una melé en que todos tratarán de tirarse de una plataforma y solo los dieciséis últimos sobre ella continúan. Probablemente tendrán que entrar por distintas puertas, así que procuren reunirse en el centro y realizar ataques que liberen ondas expansivas con el propósito de tirar al resto de participantes —repasó su estrategia en los instantes anteriores a llegar al frente de la fila—, ahora vamos, es su turno para inscribirse.

—¡Bienvenidos, orden de salvajes belicosos, al sesquicentenario torneo anual de Central City! —gritó un cocodrilo naranja con su estridente voz que resonaba por encima del grito del público en las gradas, desde una plataforma flotante sobre la arena suspendida sobre un enorme colchón en que se hallaban todos los participantes del torneo—, ¡Estamos muy emocionados de ver a los viejos y nuevos talentos en este campo de batalla!, pero primero demos un aplauso al actual presidente de Mobius, genio de la tecnología y patrocinador del torneo de este año, gracias al cual tenemos un sistema de seguridad que encapsulará y elevará las joyas de los mobianos desintegrados, ¡Lenin Lawrence! —la cara sonriente de un zorro de pelaje blanco y ojos rojos quien se hallaba en un palco personal rodeado por un lobo y un gorrión guardaespaldas apareció en la pantalla, comenzando el albino a saludar en el momento.

—Espero que se acuerden de esto durante las próximas elecciones, jeje —dijo risueño el incoloro.

—Ahora repasaremos las reglas de esta ronda —continuó el saurópsido ¡iniciaremos con una melé en que los luchadores deben hacer lo posible por permanecer en el campo mientras intentan tirar a los demás, lo que parece dar ventaja a aquellos con la capacidad de volar, pero no este año ya que tenemos drones con garras que detectarán y capturarán a aquellos a más de tres metros del suelo!, aunque nadie dice que no los puedan romper, jeje —la audiencia emitió gemidos de sorpresa al ver llegar a las máquinas descritas—, ¡y, como siempre, para asegurarnos de que nadie se cuelgue del borde de la plataforma y se vuelva a subir, tenemos sensores infrarrojos que detecta cuando las piedras de los gladiadores pasan sus límites! —las luces mencionadas intensificaron su brillo a fin de resaltar su presencia antes de retomar su luminosidad natural—. ¡Podrán ver en la pantalla a todos los peleadores, cuyas imágenes se irán apagando conforme salgan de la arena hasta que solo conservemos dieciséis! —añadió al final el reptil—, ¡dicho esto, les pido que me ayuden con la cuenta regresiva! —el público se dispuso entonces a contar los números junto al escamoso—, ¡la ronda eliminatoria del sesquicentenario torneo anual de Central city empieza en tres, dos, uno!

Una bocina sonó y en ese momento Tails, separado de sus amigos como dijo Blaze, se acomodó su máscara y optó por dirigirse volando al centro de la arena con la pretensión de evitar al resto de participantes. Uno de los drones emitió una luz carmesí al detectarlo y se le acercó, mas el zorro pudo cortarlo con facilidad tras invocar su espada. Dos más de las máquinas fueron tras él, mas el chico no contaba con que serían arrastradas por una ola de líquido plateado que contenía a varias gemas y sobre la cual, al inclinar la cabeza, pudo ver a la fusión de golondrina y escorpión que había observado con anterioridad. Sintió curiosidad acerca de ella, pero no tenía tiempo para distraerse así que continuó su camino, logrando alcanzar el centro en poco tiempo, sobre el que, al no ver a sus compañeros, lanzó una de sus bombas improvisadas hechas de burbujas con la voluntad de despejarlo, lo que resultó tirando a los mobianos allí, dándole la libertad de adueñarse de la zona mediante una gran burbuja a su alrededor.

Tails esperaba limitarse a esperar a sus compañeros, pero se dio cuenta de que aquello no sería posible una vez que escuchó un sonido similar al de un globo siendo friccionado y se volteó, descubriendo a una mantis que había fisurado su escudo y entrado en él, por lo que con rapidez se concentró en sellar el agujero, aceptando que sería mejor procurar que nadie más entrara y recibir un corte de las patas afiladas del insecto, cuyo otro brazo dispuesto a atacar se apresuró a bloquear con su espada, cuya hoja el artrópodo se apresuró a agarrar entre las dos secciones de su brazo derecho y luego hizo lo mismo en el mango con su brazo izquierdo, olvidando que la piedra del raposo se hallaba en su frente, desde la que materializó una lanza con que ensartó su cabeza triangular, luego de lo cual giró sobre un talón y lo lanzo tras abrir un agujero por unos segundos en su burbuja, a través de la que vio como el insecto, al igual que su espada, se deshizo y su piedra, como prometió el presentador, fue inmediatamente encapsulada y ascendida, mas no pudo cantar victoria debido a que antes de que pudiera cerrar por completo el nuevo hueco en su esfera, las puntas de seis plumas lograron permearlo y luego se distanciaron a fin de expandirlo, dando paso a su dueña, una canaria roja con brazos emplumados que usaba como alas, los cuales batió pretendiendo lanzar una corriente de aire que el chico evitó que lo lanzara fuera de su escudo sosteniendo su lanza en horizontal para que sus extremos chocaran contra los bordes del escudo, deteniéndolo.

Las plumas de la recién llegada dejaron que el agujero en la burbuja se cerrara y flotaron hacia su dueña, cuyo alrededor comenzaron a orbitar previo a que más de éstas salieran de los brazos del ave con el propósito de ser teledirigidas hacia el vulpino, quien evitó que impactaran contra él moviendo alterando los ángulos en que sostenía su alabarda, de manera que los proyectiles quedaron atrapados en el mango de su arma, cuya punta a continuación guio hacia la emplumada, quien la evadió enviando aire al piso a fin de saltar sobre el rubio e ir detrás de él, desde donde lanzó más de sus plumas, que el zarco nuevamente atrapó con su lanza, tras lo que procedió a reintentar atravesar a la plumífera, lo que resultó en que ésta repitiera su táctica de evasión, que el canino sabía que pronto dejaría de funcionar debido a que la chica se quedaba sin plumas, mas el indefenso cuando el momento llegó fue él, pues no contó con que la fémina buscaba llenar su alabarda de sus plumas para poder cargarla con ella y hacerla suya.

La pelirroja sonrió mientras apuntaba el arma hacia su antiguo propietario y la lanzó hacia él, ignorando que éste podía reabsorber su luz, de manera que lo única que lo golpeó fue algo de viento y las plumas que pronto cayeron a sus lados, razón de que el escarlata de su rostro de tornara algo rosado en los segundos antecedentes a que el garzo hiciera de sus colas una hélice con que creó un pequeño torbellino a su alrededor en que los proyectiles color rubí quedaron atrapados para que después el blondo girara sobre la punta de un pie y los lanzara contra su dueño, quien observó sorprendida a su adversario, con las plumas siendo iluminadas por la luz que salía de sus heridas como antesala a su desintegración.

La roca voló, mas no pudo salir de la burbuja de Miles, por lo que se preocupó, pero pronto descubrió que no tendría que agobiarse por eso debido a que su protección al fin fue vencida por un lobo de pelaje negro que de repente la pinchó con sus guadañas y a continuación la rasgó.

El azabache entonces lanzó un haz de luz roja desde sus ojos que provocó que el pelo del blondo se erizara previo a que quedara paralizado y su atacante se acercara a él con la pretensión de rebanarlo, mas para la suerte del más pequeño, sus amigos por fin llegaron en forma de un cañón, Knuckles como la bala que impactó al mobiano más grande y Amy como la pólvora que lo impulsó, a quien el defectuoso vio a tan solo unos metros sosteniendo su martillo.

—¡Gracias!, tengo suerte de que estén aquí —les dijo el carnívoro después de que su último oponente se desintegrara.

—Lo sabemos, pero no bajemos la guardia —instó la erizo acercándoseles—, luchemos espalda contra espalda pero a más de medio metro para tener una visión total de nuestro alrededor y movilidad.

Los machos asintieron y tomaron posiciones.

La de vestido bloqueó una patada que un canguro le dirigió y le lanzó una burbuja a la cara desde su boca con el fin de despistarlo y así llevar su mazo tras ella desde arriba, luego de lo cual volvió a elevarlo y dar un golpe tan fuerte como pudo, un golpe destinado a empujar lejos al marsupial mientras que Knuckles hacía lo propio al bloquear la garra de un oso con un brazo y evadir su otra zarpa bajando su torso y usar el impulso de sus piernas para añadir fuerza al golpe lleno de rayos carmesí que le dio al úrsido.

A la par, Tails se apresuró a materializar su látigo con la idea de capturar por el cuello a un demonio de Tasmania que se le aproximaba, tras lo que lo envió al piso jalando su arma para luego apretar el agarre sobre él hasta que sus ojos casi estuvieron fuera de sus orbitas y se desintegró.

—Terminaremos sucumbiendo hasta el cansancio si continuamos así por mucho más tiempo —gritó Miles a sus compinches tras varios minutos defendiendo su posición cuando unió su espada a su látigo para rebanar a varias golondrinas y pájaros cucú que se aproximaban.

—Es cierto, ya llevamos aquí mucho tiempo y aún hay muchos combatientes —concordó Knuckles sosteniendo a una abeja con un brazo para paso seguido golpearla y tirarla con el otro.

—Pero necesitaríamos decenas de burbujas para crear una onda expansiva tan grande que logre empujar a todos —recordó la de pelo rosa creando uno de los proyectiles que mencionó antes de lanzarlo con su mazo a fin de repeler a un armadillo que venía en forma de balón hacia ella.

—No necesitaríamos tantas si hacemos una bomba —repuso el zorro capturando con su flagelo a una rata que condujo hacia Knuckles para que la atizara.

—Aun así requeriríamos bastantes que no podemos darnos el lujo de hacer mientras combatimos —replicó la fémina deteniendo un caparazón de tortuga con el pie en los momentos anteriores a regresarla por donde vino.

—Entonces vayamos a las alturas —sugirió el menor—, si creo un tornado que absorba a varios de nosotros y a los drones estaremos más seguros mientras nos lanzamos burbujas.

—Mmm, tal vez funcione pero sería difícil atrapar las burbujas si estamos en constante movimiento, así que deberíamos hacerlo como una fusión —determinó la chica.

—¿Segura? Solo lo hemos hecho una vez —preguntó el raposo.

—No creo que haya una mejor opción —opinó la de ojos verdes.

—Bien, ¡Knuckles, golpea el suelo con fuerza! —ordenó el vulpino.

El mayor obedeció una vez que su amigo más pequeño sostuvo en el aire a la segunda más alta, esparciéndose los rayos de su cuerpo desde sus brazos hasta la tierra para luego extenderse por el piso mientras lanzaban a los luchadores cercanos, tras lo cual el rubio se apresuró a rotar y alargar sus colas con la voluntad de crear un tornado que pronto estuvo absorbiendo el polvo y los escombros cercanos.

—Es probable que quieras refugiarte —le dijo el blondo al pelirrojo una vez que el vórtice absorbió a los individuos de menor peso, por lo que el segundo obedeció golpeando el piso para crear una pequeña trinchera en la que insertó las grandes espinas de sus manos.

—¡Vamos! —instó Amy, a quien el canino agarró por la cintura previo a devolver sus apéndices traseros a su longitud original, de modo que fueron absorbidos por el tornado, yendo en círculos, lo que hicieron lo posible por ignorar mientras unían sus frentes y cerraban los ojos al tiempo que las piedras de ambos comenzaban a brillar, después de lo cual el resto de sus cuerpos lo hizo antes de fundirse y revelar a una erizo alta que usaba el vestido de Amy y llevaba la máscara, guantes y zapatos negros de Tails y tenía pelo largo y rosa con largas orejas triangulares en que su color de cabello se degradaba hacia el amarillo, igual que en sus dos colas las cuales pronto movió con el propósito de dirigirse al centro del torbellino en que comenzó a acumular capas de burbujas, creando un explosivo redondo que pronto fue demasiado grande y no cupo en sus manos, de manera que tuvo que continuar expandiéndolo mediante nuevas burbujas que materializó desde la distancia, hasta que finalmente fue imposible.

—¡Espero que sea suficiente! —dijo la amalgama, tras lo cual regresó a los bordes del vórtice y mover a toda velocidad sus colas con el fin de bajar en vez de subir mientras invocaba un mazo cuyo mango era largo y flexible—, ¡aquí vamos! —gritó ya cerca del suelo permitiendo que su arma se extendiera antes de usar todo su fuerza para guiar la cabeza del martillo hacia adelante e impactar el enorme cúmulo de burbujas que recién había caído sobre la arena.

El resultado de las acciones de la fusión fue una explosión inmensa cuya creadora tuvo que resistir llevando sus colas incluso más allá de la capacidad que uno de sus componentes había determinado como máxima. Incluso el público tuvo que sostenerse de sus asientos y a sus miembros más pesados a agarrar a los más ligeros.

La mezcla de mobianos temió que su estratagema no hubiese funcionado, pero pronto hubo una sonrisa en su rostro al escucharse una bocina y desatarse una animación en la gran pantalla del estadio en que las imágenes de los dieciséis sobrevivientes se expandieron hasta ocupar toda la pantalla, ante lo que todo el público estalló en vítores.

—¡Díganme si ese no fue más de lo que esperaban ver amigos! —gritó el cocodrilo presentador reapareciendo en su plataforma voladora—, ¡parece que tenemos a nuestros dieciséis finalistas!

La fusión suspiró aliviada y se tiró al piso, donde se separó.

—Bien hecho, amigos —les dijo Knuckles a Amy y Tails saliendo de su escondite.

—Gracias, no lo habríamos logrado sin ti —le respondió Miles jadeando.

—¡Seaweed la medusa! —exclamó el presentador que había comenzado a enlistar a los ganadores mientras sus rostros aparecían en la pantalla—,¡Muon el erizo! ¡Weaver la araña!, ¡Pungent la erizo!, ¡Cidrain la fusión de golondrina y escorpión!, ¡Quasar la erizo!, ¡Miner el topo!, ¡Amy la erizo!, ¡Gluon el erizo!, ¡Knuckles el equidna!, ¡Aluvania la lagarto! ¡Poe el cuervo!, ¡Quark el erizo!,¡Stripe el tigre!, ¡Shadow el erizo! y por último pero no menos importante, bajo un pseudónimo y una máscara para ocultar su identidad, ¡Apoteosis el zorro!

La mitad de los vítores de la audiencia pronto se convirtieron en abucheos cuando buscaron en la arena al cánido y observaron sus dos colas.

—No les prestes atención —indicó Amy sin saber que su amiga ya estaba cumpliendo sus órdenes al observar al erizo llamado Shadow, aquel contra el que ya se había enfrentado.

—Debería ir a hablar con él —decidió el raposo, mas aquello no pudo ser debido a que corrió lejos previo a que el rubio pudiera acercarse.

—¡Vamos!, después nos enteraremos de nuestros oponentes —instó la fémina a sus compañeros—, ¡Blaze prometió que lo primero que haríamos sería viajar en ferry.

Miles decidió entonces dejar su conversación con Shadow para más tarde y sonrió ante lo anunciado por su amiga.

Tras un día de ocio observando lugares icónicos de la capital desde el ferry y tomándose fotos frente a ellos para después probar comida de múltiples planetas del imperio y comprar algunos recuerdos en tiendas temáticas antes de enviar una postal a Ágapi, finalmente cayó la noche y el equipo se separó con la pretensión de dar inicio a la búsqueda del meteorito.

—Ya estamos dentro —Tails, así como otros dos miembros del grupo participantes del torneo escucharon por sus respectivos intercomunicadores—, como dije, aparte del metro, por donde dudo que mucha gente se meta, solo existen otras tres entradas al subsuelo y aquella por la cual vinimos estaba despejada —informó Blaze—, Amy, Knuckles, ¿qué ven de su lado?

—La entrada de la playa está despejada también —afirmó la erizo quien, por supuesto, sin que su amigo zorro lo supiera, observaba su alrededor junto al equidna.

—Tampoco hay gente por el viejo túnel de la ciudad —contó el raposo parado frente a unas deterioradas señales y cintas de advertencia.

—Bien, gracias por ir para percatarse, ahora les recomiendo ir al hotel y descansar —ordenó la gata.

—¿Segura de que no quieres que nos quedemos a hacer guardia? —preguntó la otra chica en los instantes antecedentes a continuar tras unos segundos—, Knuckles dice que podría permanecer aquí ya que su batalla es pasado mañana.

—No se preocupen, solo quería reducir más la probabilidad de encontrarnos con alguien, la que queda es lo suficientemente pequeña para no necesitar ayuda, aunque sí les pediré que mantengan sus comunicadores cerca de su cama —instó la felina.

—Ok, buena suerte, nos vemos mañana —la de ojos verdes se despidió.

Tails optó entonces por respetar la decisión de sus amigas y volver al hotel. Aún no conocía las calles de la gran urbe, pero por lo mismo Blaze le había comprado mapas a todos y trazado con rotuladores distintos las rutas que debían seguir desde cada entrada al subterráneo hasta su actual residencia, el cual podía ver con la luz de su gema. En medio de su camino decidió destinar su tiempo a pensar en una estrategia para luchar contra su oponente del día siguiente.

—Las medusas solían dedicarse a la terraformación durante la primera era ya que pueden anular la gravedad en un área limitada, lo que tal vez no sería de ayuda en campo abierto, pero debo tomar en cuenta que se elegirá al azar una arena basada en un ambiente —recordó el chico—, no podría hacer gran cosa en el campo volcánico, pero también sería difícil de afrontar para mí. Por otro lado, el forestal me aportaría sitios donde esconderme con el fin de realizar ataques sorpresa, pero dado que puede anular la gravedad no le costaría nada arrancar los árboles de la tierra y utilizarlos como armas con sus múltiples brazos, los que también serían un problema en…

El tren de pensamiento del muchacho fue detenido por un sonido algo cercano.

—Anda, no hagas esto más difícil —solicitó una voz meliflua—, sabes que nadie va a venir a ayudarte y quien sabe lo que algunos mobianos inescrupulosos les harían a sus joyas y a la de su hija al verlas tiradas en medio de la calle.

El orejudo se asomó por la esquina de un edificio para observar a un pavo real macho apuntando la punta afilada de una de sus plumas hacia una familia de patos.

—¡¿Mobianos inescrupulosos?!, ¡qué despreciable! —exclamó de repente la niña mencionada.

—¡Ángela, silencio! —la madre la cayó poniéndole una mano en la boca.

—Es que también ustedes salen mostrando esas, ¿qué son?, ¿alas de avión? Estaban pidiendo que les roben o algo peor —afirmó el ave más bella.

El vulpino reparó entonces en que de los costados de los de pies palmeados salían un conjunto de plumas largas que daban la apariencia de que tenían alas.

—Por favor, no tenemos mucho y ya nos han robado con anterioridad —el que debía ser el padre de la familia pidió piedad.

—¿Y qué no deberían estar acostumbrados?, de hecho no entiendo por qué tuvieron una hija conociendo a lo que estaba destinada.

La presunción en la frase del ave azul finalmente provocó que el rubio dejara de apretar sus puños para tomar una decisión, por lo que invocó su traje y saltó de su escondite. Todas las miradas se volvieron hacia él al verlo llegar, las de los patos asustadas mientras que las del pavo como de desprecio y aburrimiento.

—¿Un justiciero? —expresó el pavo al verlo llegar—, mira no eres el primero, y los de tu tipo no les va bien aquí, ¿a quién crees que arrestarán si llega la policía?

—Entonces solo debo derrotarte antes de que llegue —replicó el enmascarado con una voz monótona pero firme, ya por la costumbre de hablar así al utilizar su ropa negra, previo a que su gema brillara para invocar su espada.

El emplumado movió la punta de la pluma que sostenía hacia el rubio con el propósito de que ésta emitiera un rayo que el segundo esquivó elevándose con el objetivo de caer sobre el pavo buscando cortarlo, mas éste se defendió volteando su arma en su mano para bloquear el sable del canino, revelándose su trayectoria gracias a la luz de su extremo.

El héroe se alejó unos metros, momento en que el ave extendió el abanico de plumas en su cola, que se veía hermoso en medio de la noche a medida que los ojos en él se iluminaban, pero se trataba de una alerta que el defectuoso entendió, por lo que se apresuró a crear una burbuja a su alrededor con la que defenderse de los láseres del plumífero.

—No son tan fuertes como pensé —notó el carnívoro al notar que su burbuja resistía los impactos, por lo que dio un paso hacia adelante, momento en que el azulado pareció asustado y dio un paso hacia atrás—, no conoce más tácticas —concluyó el blondo entonces, siguiendo adelante mientras se concentraba en convertir su burbuja en una pared con que acorralar a su oponente.

Una vez que su antiguo asaltante estuvo tras ellos, los patos se apresuraron a ir tras su salvador quien finalmente se quedó sin espacio en el momento en que llegó al fondo de un callejón.

—Me pregunté porqué siendo tan poderoso atacaste a una familia humilde en vez de a un millonario —dijo Tails levantando su espada—, el débil siempre se ensaña con el débil —sentenció para después realizar un corte con que destrozó su barrera improvisada y cortó el cuello del emplumado.

Los patos se habían ido, lo que el garzo decidió que era lo mejor mientras recogía la piedra de su último adversario y se quitaba su máscara para invocar y leer su mapa.

—Se supone que aquí en las ciudades hay sitios donde entregar las piedras pérdidas —señaló el sitio con su garra cuando escuchó voces detrás suyo.

—¿Qué no enviamos a Kaeru por aquí? —inquirió alguien en forma de gruñido.

—Sí, tras unos patos que vi pasar, aunque en cualquier caso obtuvimos bastante de ese calamar con los tentáculos en los brazos —respondió alguien más.

Tails se recolocó su máscara una vez que vio sus sombras en el piso.

—Rayos, nos equivocamos otra vez —dijo Blaze alumbrando con una llama en su mano el muro que habían encontrado tras varias horas de caminatas a través de un túnel al que fueron solo tras haber hecho lo mismo en otro hace solo una hora.

—Mira el lado bueno, ya sabemos qué camino de los tres que encontramos en la entrada por la que vinimos es el bueno —Silver intentó arreglarla.

—Sí, pero no sabemos si ese túnel sí nos conducirá al meteorito, y aun si lo hace puede haber muchas bifurcaciones más qué investigar —repuso la gata.

—Bueno, podemos seguir buscando después del torneo —recordó el erizo—, solo no pierdas la esperanza, esa sí que sería una equivocación.

—Cierto —la princesa sonrió—, volvamos entonces, tal vez aún tengamos tiempo de investigar un poco el último pasaje.

La pareja realizó su retorno en silencio, hasta que el chico del futuro se detuvo.

—¿Qué pasa? —preguntó la cortesana.

—Me pareció escuchar una voz —explicó él—, aunque eso sería imposible aquí a menos que…—elevó entonces su cabeza y vio el agujero en el techo que habían pasado por alto antes puesto que el asteroide que buscaban debía de estar más abajo, no más arriba.

—¿Crees que haya alguien allá arriba? —preguntó la fémina.

—Sí, de seguro un gato, ya que si no escuchaste nada debe tratarse de un telépata como yo —teorizó el erizo—, ¿vamos a revisar?

—Bueno, podría solo tratarse de algo como un club secreto que se reúne aquí, aunque si es así tal vez tengan información de cómo navegar estos túneles, y si es así podemos inventar una excusa para que nos lo digan —decidió la chica.

El espinoso agarró entonces su costado y flotó para descubrir un túnel sobre aquel que habían estado recorriendo, en el cual hicieron lo propio hasta encontrar una reja, donde el chico pidió silencio con un gesto previo a asomarse y elevar sus cejas.

—Sé que sonará raro, pero acércate y habla en tu cabeza en silencio —indicó el de botas.

La de otra dimensión acató su orden tan bien como pudo al mirar lo que su amigo miraba.

—¡Cielos! —emitió un grito ahogado en su mente.

No tengo mucho que decir hoy, así que, como siempre, espero que les haya gustado.