Todos en la fiesta comenzaron a reír al escuchar esas palabras, pues, le venía a la memoria las palabras de Winston, que decía que ellos dos se iban a casar.

—¿Se acuerdan de las palabras de Winston? —preguntó Rusty sonriendo.

—¿Cómo olvidar su profecía? —opinó Indy.

—¿Profecía? —interrogó la madre de Mackenzie confundida.

—Oh, es cierto, Winston dijo que Bluey se casaría con Mackenzie —comentó Snickers.

—Por favor, solo fue un juego de niños, no creo en esas tonterías —se ofendió Coco al escuchar la conversación rodando los ojos hacia su lado izquierdo.

—¿En serio? Bluey, ¿cómo sucedió? —preguntó la señora Border Collie sorprendida.

—Bueno, aún estábamos es GlassHouse, Mia y el Capitán que ahora son pareja, nos visitaron, y estaba peleada con Mackenzie por eso que había dicho Winston que yo me iba a casar con Mack —respondió.

—Pues veo que se volvió realidad.

—Ahora que lo dice, pues sí, la profecía de Winston puede que se vuelva realidad, y estoy dispuesta a saberlo —sonrió Bluey feliz caminando hacia la silla que se encontraba a un lado de la cama de Mackenzie.

Mientras tanto, en el Limbo, Mackenzie y el ángel de la vid ya habían terminado de ver el recuerdo, mientras que Mackenzie se sentía tranquilo y feliz de ver como estaba saliendo bien todo para él, sin embargo, algo le decía que el siguiente recuerdo sería algo que tenga que ver con su pasado estrés postraumático, Alias SPACE. Sí ese fue el nombre que Mackenzie fue quien le dio ese nombre, aunque habían pasado años desde que lo supero, sabía que el pasado puede ser usado para ayudar a ser mejor, pero en ocasiones puede ser que lo usen para hacer mal.

—Muy bien, Mackenzie, a partir de aquí yo me tengo que hacer a un lado, solo te llevaré a tu último recuerdo para obtener tu último elemento de la armadura.

—Estoy feliz de saber que pronto esto terminara —dijo Mackenzie sonriendo de felicidad.

—Eso es bueno, es hora de volver a ver el último recuerdo de tu vida, un recuerdo que por años te hizo daño y ahora has superado y seguir adelante.

Mackenzie abrió los ojos como platos al escuchar eso, pero cuando recordó Space el día en que siento que lo habían abandonado cuando era pequeño. Podía sentirse mal por eso, al volver a ver su horrible pasado que por algunos años no lo dejo dormir en paz. «Aunque el inferno se desate por mi alma, no voy a dejarme vencer», reflexionó el Border Collie determinando a seguir y salir del coma, solo debía pasar esta prueba faltante, Mackenzie al mirar donde estaban su infancia volvió a él, sabía dónde estaban, era el parque infantil donde él alguna vez jugo, donde él y su madre llegaron a ir a jugar.

—Estoy en…

—Sí, estás en Nueva Zelanda donde naciste y creciste.

—Espero no morir en el progreso.

—Cuídate Mackenzie, la muerta hoy reclamara tu alma y usara otras sus trampas para quedarse contigo —informó el ángel de la vida elevándose, desvaneciéndose delante de los ojos del Border Collie.

—Espera, nunca supe tu nombre —exclamó Mackenzie intentando tomar al ángel del pie.

—Mis hermanos me llaman Star Green, pero mi nombre es Arturo.

El ángel desapareció antes de que Mackenzie pudiera tomarlo del pie, haciendo que callera al suelo, el chico se volvió a levantar para ver el parque infantil, no sabía que hacer allí, era algo raro que el ángel de la vida lo dejara solo. Fue ahí que se vio así mismo subir unas pequeñas escaleras que lo conducían por un pasillo que tenía 3 secciones, que daban al tobogán, otro pasillo, y otro tobogán. Mackenzie al ver su versión infantil ingresar al tobogán se dio cuenta de algo, y es que en lugar de tomar el otro lado del tobogán vio que tomo otro tobogán distinto, sin embargo, eso no era lo que él quería saber, sino que su madre que estaba haciendo cuando esto sucedió, por ende, comenzó a caminar en búsqueda de su madre, pero ella no estaba ahí, en ningún banco, esto era extraño, de pronto una niebla color rojo se hizo presente.

—Oh, madre, ¿por qué me has abandonado? —sollozó Mackenzie cayendo de rodillas, el humo estaba haciendo efecto el humo rojo en él, pero recordó las palabras de Calypso, "No te abandono, ella está allí, Mackenzie no tenía por qué volver a sentirse abandonado, no volver a este sentimiento de abandono volver a mirar atrás. Mackenzie se levantó cuando de la nada salieron soldados hecho a base del humo rojo, sabía que su lucha había comenzado, eran 180,000 soldados de la muerta, mientras que la muerte a la distancia montaba un caballo pálido y con él su hoz y un olor a azufre. Mackenzie le hablo a gritos—: Mi madre nunca me abandono, yo me pedí al tomar una mala decisión en el tobogán, pero ahora sé que ella me esperaba en otro tobogán y no me vio hasta que… --Mackenzie cachorro llego al tobogán para deslizarse en este, pero al no ver a su madre se entristeció y comenzó a llorar estaba asustando de ver que no la encontró. Su madre al escuchar su llanto corrió hacia él para calmarlo—. Ya, ya, tranquilo, Mackenzie, todo estaba bien, estoy aquí, no hay de que temer.

Mackenzie recordó como todo termino, sonriendo con el ceño fruncido exclamó.

— האמת היא שאני לא לבד, וגם אם כולם ינטשו אותי, יש לי את האריה של שבט יהודה בTodos en la fiesta comenzaron a reír al escuchar esas palabras, pues, le venía a la memoria las palabras de Winston, que decía que ellos dos se iban a casar.

—¿Se acuerdan de las palabras de Winston? —preguntó Rusty sonriendo.

—¿Cómo olvidar su profecía? —opinó Indy.

—¿Profecía? —interrogó la madre de Mackenzie confundida.

—Oh, es cierto, Winston dijo que Bluey se casaría con Mackenzie —comentó Snickers.

—Por favor, solo fue un juego de niños, no creo en esas tonterías —se ofendió Coco al escuchar la conversación rodando los ojos hacia su lado izquierdo.

—¿En serio? Bluey, ¿cómo sucedió? —preguntó la señora Border Collie sorprendida.

—Bueno, aún estábamos es GlassHouse, Mia y el Capitán que ahora son pareja, nos visitaron, y estaba peleada con Mackenzie por eso que había dicho Winston que yo me iba a casar con Mack —respondió.

—Pues veo que se volvió realidad.

—Ahora que lo dice, pues sí, la profecía de Winston puede que se vuelva realidad, y estoy dispuesta a saberlo —sonrió Bluey feliz caminando hacia la silla que se encontraba a un lado de la cama de Mackenzie.

Mientras tanto, en el Limbo, Mackenzie y el ángel de la vid ya habían terminado de ver el recuerdo, mientras que Mackenzie se sentía tranquilo y feliz de ver como estaba saliendo bien todo para él, sin embargo, algo le decía que el siguiente recuerdo sería algo que tenga que ver con su pasado estrés postraumático, Alias SPACE. Sí ese fue el nombre que Mackenzie fue quien le dio ese nombre, aunque habían pasado años desde que lo supero, sabía que el pasado puede ser usado para ayudar a ser mejor, pero en ocasiones puede ser que lo usen para hacer mal.

—Muy bien, Mackenzie, a partir de aquí yo me tengo que hacer a un lado, solo te llevaré a tu último recuerdo para obtener tu último elemento de la armadura.

—Estoy feliz de saber que pronto esto terminara —dijo Mackenzie sonriendo de felicidad.

—Eso es bueno, es hora de volver a ver el último recuerdo de tu vida, un recuerdo que por años te hizo daño y ahora has superado y seguir adelante.

Mackenzie abrió los ojos como platos al escuchar eso, pero cuando recordó Space el día en que siento que lo habían abandonado cuando era pequeño. Podía sentirse mal por eso, al volver a ver su horrible pasado que por algunos años no lo dejo dormir en paz. «Aunque el inferno se desate por mi alma, no voy a dejarme vencer», reflexionó el Border Collie determinando a seguir y salir del coma, solo debía pasar esta prueba faltante, Mackenzie al mirar donde estaban su infancia volvió a él, sabía dónde estaban, era el parque infantil donde él alguna vez jugo, donde él y su madre llegaron a ir a jugar.

—Estoy en…

—Sí, estás en Nueva Zelanda donde naciste y creciste.

—Espero no morir en el progreso.

—Cuídate Mackenzie, la muerta hoy reclamara tu alma y usara otras sus trampas para quedarse contigo —informó el ángel de la vida elevándose, desvaneciéndose delante de los ojos del Border Collie.

—Espera, nunca supe tu nombre —exclamó Mackenzie intentando tomar al ángel del pie.

—Mis hermanos me llaman Star Green, pero mi nombre es Arturo.

El ángel desapareció antes de que Mackenzie pudiera tomarlo del pie, haciendo que callera al suelo, el chico se volvió a levantar para ver el parque infantil, no sabía que hacer allí, era algo raro que el ángel de la vida lo dejara solo. Fue ahí que se vio así mismo subir unas pequeñas escaleras que lo conducían por un pasillo que tenía 3 secciones, que daban al tobogán, otro pasillo, y otro tobogán. Mackenzie al ver su versión infantil ingresar al tobogán se dio cuenta de algo, y es que en lugar de tomar el otro lado del tobogán vio que tomo otro tobogán distinto, sin embargo, eso no era lo que él quería saber, sino que su madre que estaba haciendo cuando esto sucedió, por ende, comenzó a caminar en búsqueda de su madre, pero ella no estaba ahí, en ningún banco, esto era extraño, de pronto una niebla color rojo se hizo presente.

—Oh, madre, ¿por qué me has abandonado? —sollozó Mackenzie cayendo de rodillas, el humo estaba haciendo efecto el humo rojo en él, pero recordó las palabras de Calypso, "No te abandono, ella está allí, Mackenzie no tenía por qué volver a sentirse abandonado, no volver a este sentimiento de abandono volver a mirar atrás. Mackenzie se levantó cuando de la nada salieron soldados hecho a base del humo rojo, sabía que su lucha había comenzado, eran 180,000 soldados de la muerta, mientras que la muerte a la distancia montaba un caballo pálido y con él su hoz y un olor a azufre. Mackenzie le hablo a gritos—: Mi madre nunca me abandono, yo me pedí al tomar una mala decisión en el tobogán, pero ahora sé que ella me esperaba en otro tobogán y no me vio hasta que… --Mackenzie cachorro llego al tobogán para deslizarse en este, pero al no ver a su madre se entristeció y comenzó a llorar estaba asustando de ver que no la encontró. Su madre al escuchar su llanto corrió hacia él para calmarlo—. Ya, ya, tranquilo, Mackenzie, todo estaba bien, estoy aquí, no hay de que temer.

Mackenzie recordó como todo termino, sonriendo con el ceño fruncido exclamó.

— האמת היא שאני לא לבד, וגם אם כולם ינטשו אותי, יש לי את האריה של שבט יהודה בשמי. אה! ( ha'amet hi shani le leved, vegam am kolam yenteshu uti, yesh lei et haria shel shbet yehuda beshmi. ah!)

—La cintura del Border Collie comenzó a Brillar tomando forma de su cinturón de la verdad, aunque al ver esto sabía que debía hacer: Mack empuño su espada y corrió hacia la batalla, los soldados comenzaron a correr con dirección a Mackenzie para derrotarlo, más el Border Collie sabía lo que hacía aunque no había tenido un entrenamiento como tal, ya que los golpes del ángel de la muerta, ahora estaba peleando contra un ejército, algunos eran astutos intentando apuñalarlo por la espalda la armadura era impenetrable por lo que las armas de sus contrincantes no podían ser herido con gravedad.

El hebros lee de derecha a izquierda.