La Primera Cita de Brigitte

Pocas veces en la vida me he sentido tan nervioso como en este día, no pude pegar el ojo en toda la noche por el solo pensar en la increíble chica con la que tendría una cita hoy. Solo esperaba que no fuera una broma, esperaba que no se tratara de alguna IA experimental o de algún pelmazo con una videocámara gritándome en la cara que caí en una broma de internet. Me era muy difícil creer que pudiera haber llamado la atención de una chica tan especial únicamente por lo que escribí en internet en una tarde de ocio. Pero no debía desaprovechar esta oportunidad, ella estaba haciendo el esfuerzo de venir aquí a Niza solo para conocerme, quizás no volvería a tener una oportunidad como esa.

Me levante desde las 7 de la mañana para prepararme. El día estaba precioso, parecía que el destino estaba a mi favor para que todo saliera en orden. Me duche como nunca antes me había duchado, tuve que desayunar algo ligero para evitar vomitar de los nervios, me peine como nunca antes me había peinado, de hecho, nunca lo hacía y hacerlo por primera vez me saco de mi zona de confort. Me sudaban las manos, la cara, sentía que me estaba dando un ataque de ansiedad y eso que todavía ni siquiera era la hora de la cita. "¿Qué me estaba pasando?" repetía en mi cabeza, ¿Porque estoy tan nervioso? Ni siquiera en peores situaciones me sentí así, incluyendo cuando me asignaron estudiar artes aquí en Francia. La verdad es que yo no soy de aquí, no soy francés. Soy de Mánchester en Reino Unido, pero quise estudiar artes gramáticas para convertirme en un gran novelista y poeta, dicho sea de paso. Cuando llegué al 4to semestre tuve la suerte de ser seleccionado como alumno de intercambio a Niza, desde entonces llevo viviendo aquí casi cuatro meses.

Ni siquiera en ese sentimiento de abandonar mi hogar para perseguir mis sueños sentí tanto miedo de afrontar las cosas como ahora, no me costaba trabajo tratar de encajar con las demás personas, de hecho, hice amigos aquí con relativa facilidad. Todos los fines de semana era de salir con ellos a donde pudiéramos, incluyendo con hermosas chicas francesas que no voy a mentir, me la pasaba increíble. Pero nunca pasaba nada más allá que solo tomar unos tragos, ir al cine o hablar de cosas mundanas como el clima o lo que queríamos hacer después de la universidad. Sin embargo, no podía hablar con ellas acerca de lo que más me gustaba, creía que me tomarían por un tipo aburrido o pretencioso que solo quería aparentar ser culto para fingir algún tipo de superioridad intelectual. Ciertamente la lectura no era algo que los jóvenes hicieran hoy en día, a no ser que sea dentro del ámbito escolar.

Por un tiempo intente encontrar a alguien con quien compartir mis escritos y poemas, alguien con quien conversar de algo más que solo cosas de moda o catástrofes mundiales. Por eso cuando recibí su mensaje de que viajaría a Francia por cuestiones "Profesionales", tuve que armarme de valor y proponerle que nos viéramos. Estaba dispuesto a viajar a Paris el fin de semana, pues dijo que era allí a donde debía dirigirse, pero para mi sorpresa accedió a venir aquí a Niza, eso no me lo esperaba. Su respuesta me extraño bastante, pues me suplico que no pisara Paris en estos días, dice que podría ser peligroso. Eso aumento mi curiosidad ¿a qué se dedicaba como para que tuviera que viajar a una zona "peligrosa"? y porque decía que Paris era peligrosa? ¿Quién era esta chica? No lo sé, pero estaba dispuesto a llegar al fondo de esto.

—Quieres callarte? Siempre que hablas solo, haces mucho ruido…—. Era uno de mis compañeros de cuarto que seguía tumbado en la cama sin haberse levantado aun siendo casi medio día.

Termine de prepararme, me vi en el espejo una vez más y me asegure de que me viera lo más decente posible, no quería dar una mala primera impresión. Nunca me había preocupado tanto por mi apariencia en una cita hasta ahora, pero la situación lo ameritaba, alguien estaba haciendo un esfuerzo muy grande para verme viajando desde tan lejos como Suecia. Iba a hacer que por lo menos el viaje valiera la pena.

—Si vas a seguir de holgazán, al menos cierra la puerta cuando salga, ¿de acuerdo? —. Le replique a mi compañero.

Él solo levanto la mano en señal de que había escuchado y entonces salí del departamento. A cada paso que daba, mis piernas seguían temblando de los nervios. Me intrigaba bastante la chica con la que estaba a punto de encontrarme. Acordamos vernos a las 12 del mediodía en una cafetería que suelo frecuentar llamada "Costa del Sol", un lugar acogedor frente a la playa. Mientras viajaba en el autobús, recordaba todas las conversaciones que nos había llevado a este momento.

Tuvimos el primer contacto en las primeras semanas que llegue Niza. Desde hace tiempo había abierto un blog llamado: "Los Pasajes de Wilde", en alusión a uno de mis escritores favoritos, Oscar Wilde. Donde en un principio solo me dedicaba a citar algunos de mis pasajes favoritos de sus obras. Pero en tiempos recientes lo he actualizado agregando con algo de mi propia poesía y con ideas sobre historias que estaba escribiendo. A decir verdad, no es tan popular como otros sitios de internet, pero al menos lograba mantener una cantidad constante de lectores como para seguir haciendo el esfuerzo de actualizarlo. Aunque los comentarios únicamente venían de parte de otros escritores como yo o señores mayores que se sentían nostálgicos por la lectura antigua. Hasta que un día, uno de los comentarios llamo mi atención. "Ese poema es muy hermoso, sigue así 3". Lo escribió una tal Kat23, en su foto de perfil se veía a una chica abrazando a un gran gato blanco rechoncho. Lo que me sorprendía no es que fuera una chica comentando en el foro, si no que la foto tenía algo que me inquietaba, quizás era la forma en la que abrazaba con mucho cariño a su gato, pero sentía que tenía algo especial.

Me atreví a responder el comentario con un simple: "Muchas gracias, que cool que te haya gustado". Trate de no darle mucha importancia, puesto que no sabía siquiera de donde había salido, pero la cosa no quedaba ahí. En las siguientes semanas que seguí actualizando el blog con nuevos pasajes y poemas, ella siguió comentando: "Te estas superando cada vez más", "Me siento identificada", "Eso es una referencia a Emily Dickinson?", "Ya no quedan muchos poetas como tu allá afuera".

Kat23 se había convertido en la primer fan de "Los Pasajes de Wilde", no paraba de comentar todo tipo de cosas sobre cada nueva entrada, verso, poema o pensamiento que escribiera, tanto elogios como honestas reacciones. Me daba retroalimentación para mejorar, motivación, o adivinaba todas las referencias que escondía e incluso llego a atreverse a comentar sus propias reflexiones que no estaban nada mal. Pero el punto donde nos atrevimos a acercarnos más fue cuando en una nueva publicación sin querer comenzamos una conversación en la sección de los comentarios. Ella había hecho otro comentario y yo le respondí con una pregunta, ella respondió y yo le respondí, ella pregunto algo más y yo seguí, y así, y así, hasta que habíamos dejado más de 200 comentarios. Ella pregunto que si usaba Talk-Inn, una aplicación de chat que se volvió muy popular en años recientes. Le dije que sí, pero en realidad nunca la había usado. A toda velocidad descargue la aplicación y me cree un usuario en 5 minutos antes de que fuera demasiado tarde.

Me había puesto de nombre Wilde890 en referencia al año de publicación de "El Retrato de Dorian Gray". Al poco rato logramos conectarnos y empezar a chatear por texto en un primer momento. Aprovechando la intimidad comenzamos a preguntarnos cosas cada vez más personales, como a que nos estábamos dedicando, nuestros gustos en todo tipo de cosas, hasta que se atrevió a revelarme su verdadero nombre. Siempre creí que Kat era su nombre, pero no, en realidad Kat era el nombre de su gatita. Su verdadero nombre era Brigitte.

Brigitte, que hermoso nombre. Tiene su origen de la Diosa Celtica del Fuego Brighid que significa fuerza. No era ninguna coincidencia, Fuerza? Valor? Eran cosas que a veces sentía que me hacían falta, tal vez ella era la chica que estaba esperando. Alguien más con quien hablar, alguien más con quien compartir mi vida, alguien que me ayude a salir de esta soledad.

Todas las emociones se enaltecieron más mientras ahondábamos más en la conversación. No tarde en confesarle que era un estudiante de artes de 23 años que estaba de intercambio en Niza. Ella expreso su emoción de vuelta confesando que también tenía 23 años. Genial, al menos no había una diferencia de edad de la que debiera preocuparme.

Sin embargo, mi cuento de hadas se vino abajo por unos instantes cuando me revelo que ella vivía en Gothenburg, Suecia. "MALDITA SEA!" Exclame enfurecido en ese momento. No vivía aquí y ni en Inglaterra, a pesar de escribir y al parecer hablar en perfecto inglés, me sería imposible conocerla, al menos por ahora. Quise rendirme en ese momento y dejarla en paz. Pero no pude, mientras más hablaba con Brigitte, más me sentía conectado con ella.

Me conto que siempre tuvo esta pasión por la lectura y la poesía por las cartas que le enviaba su padre a su madre en tiempos de la crisis ómnica. Brigitte no estudiaba, dice que desde temprana edad mostro interés por la ingeniería mecánica y gracias a su padre, aprendió el oficio y se volvió experta en la fabricación de armas y armaduras.

Eso me sorprendió, Brigitte no solo leía mucho si no que también era una ingeniera prodigiosa. Cuando le pregunte porque decidió dedicarse a eso, su respuesta me dejo atónito. Me conto que desde que era pequeña las historias de los héroes de Overwatch la habían inspirado a creer que el mundo puede ser un mejor lugar para todos. Esa motivación la ha llevado a hacer todo tipo de cosas e ir a todo tipo de lugares, comparte sus conocimientos en los lugares a los que va y básicamente es un alma libre que ayuda a todo aquel que la necesite. Dice que desde que cumplió 18 años se la ha pasado viajando por toda Europa siendo principalmente la escudera del grupo que acompaña. Eso me intrigaba, ¿Grupo? Eso quiere decir que Brigitte no viaja sola. ¿Escudera? ¿Quiere decir que constantemente repara o mantiene armaduras? ¿Acaso Brigitte combate constantemente contra alguien? Entre más hablábamos, más dudas tenia. No sabía en qué me estaba metiendo, por mucho que teníamos hobbys y muchas cosas en común, éramos dos personas completamente diferentes.

Seguimos hablando por chat casi todas las noches, solo habían excepciones cuando ella por alguna razón no podía hablar, pero siempre se disculpaba a la mañana siguiente, de alguna manera Brigitte me consideraba como parte de su rutina, eso me hizo darme cuenta de que valía la pena intentarlo.

Un día Brigitte me escribió avisándome que iba a ir a Paris, no me quiso explicar porque, solo se limitó a responder que era un asunto urgente que debía atender. La emoción invadió mi cuerpo, Paris no era tan lejos como Gothenburg, era la oportunidad perfecta para conocerla finalmente. Me arme de valor, con mis manos temblando y sudando frio le pregunte: "Puedo llamarte?". Tardó en responder, por un momento pensé que la había cagado.

"Te refieres a una llamada directa?". Escribió unos minutos después. Yo solo dije "Si". Unos segundos después mi teléfono sonó; Era ella.

Se me subió la presión como nunca antes en mi vida, no quería responder, pero al mismo tiempo sí. Era ahora o nunca, mi única oportunidad para acercarme a Brigitte y estaba a solo una llamada de distancia…

—….

—….

Carraspeando la garganta apenas pude pronunciar: —Hola? Brigitte?

—Hola—. Respondió. —En serio eres tú? —. Tenía una voz preciosa, suave, cálida. Cada cosa nueva que conocía de ella me enamoraba más.

—Sí Brigitte. Soy yo. No sabes las ganas que tenia de escucharte finalmente.

—Yo también, esto es tan emocionante que siento que no puedo hablar. Quizás deberíamos conversar así a partir de ahora.

—Me encantaría, pero ahora… Quisiera conocerte, Brigitte. ¿Podemos reunirnos?

—Cielos! Eso fue inesperado… Yo, no sé qué decir….

—Di que si! Por favor, tengo cierto dinero ahorrado. Puedo ir a Paris el fin de semana, si quieres podríamos…

—¡NO! —. Me interrumpió al instante. —¡No vayas a Paris, por favor! Te lo suplico…

Esa reacción no me la esperaba en lo más mínimo, parecía que le aterraba la idea. —Acaso Paris no es una ciudad tan bonita como dicen? —. Intentaba bromear para aliviar la tensión.

—Es difícil de explicar, lo único que te puedo decir es que no es un lugar seguro por ahora.

—Pero como lo sabes?

—No quiero hablar de eso.

—Perdona si te ocasione alguna molestia, pero es que, me emocione tanto que vinieras a Francia que realmente creí que…

—Si quiero verte también.

—En serio? ¿Pero cómo lo vamos a hacer?

—Voy a ir a Niza.

—WOW! Espera, vaquera! Sera dentro del mismo país, pero Niza no queda precisamente cerca de Paris.

—Tranquilo, puedo ir y venir fácilmente. Tengo unas horas libres el próximo sábado, podría llegar en la mañana y salir el resto de la tarde contigo.

—Segura? No quiero distraerte de tu deber.

—No te preocupes por eso, puedo hacerlo. ¿Conoces algún lugar donde podamos ir?

—Creo que sí, conozco una cafetería que suelo frecuentar, te enviare la ubicación. ¿Segura que puedes hacerlo?

—Claro que sí. ¿Tú no quieres?

—Bromeas? Estaré contando los días.

—Perfecto, entonces nos vemos este sábado. ¿Al mediodía?

—Ahí estaré, Brigitte. Te esperare todo el tiempo que sea necesario.

—Oye, guarda la poesía para cuando nos veamos. Quiero escucharte recitar uno por lo menos.

—Estaré practicando.

—Bueno, entonces nos vemos hasta entonces. Wilde…

—Hasta pronto, Brigitte…

Desde ese día he intentado escribir un poema para Brigitte, pero no se me ocurre nada que este a la altura. No quiero defraudarla:

"Fortaleza inquebrantable

Acero inoxidable

Corazón noble

Alma salvaje

El deseo alimenta al corazón

Y el corazón alimenta al alma

Por siempre el deseo nos forja

El camino para cumplir nuestros sueños"

No lo sé, no me convence todavía, necesito más inspiración. Al llegar a la cafetería, continuaba corrigiendo y reescribiendo el poema hasta que finalmente llegue a la puerta. Aunque ya habían sido muchas la veces que había entrado a esa cafetería, en esta ocasión, intentaría salir de ahí como un ganador.

Al entrar todo parecía normal, no veía a Brigitte por ninguna parte, de hecho, no había ninguna chica que pareciera de 23 años, solo había un anciano tomando café en la barra, una pareja desayunando en una de las mesas al lado de la ventana, otro hombre en el fondo de la barra solo y una señora mayor sentada en otra mesa. Rezaba porque Brigitte no fuera la señora, pero de inmediato asumí que no había llegado. Normalmente me sentaba al lado de las ventanas, pero hoy preferí sentarme en el centro del lugar. Quería que Brigitte me reconociera lo más rápido posible.

Cuando tome asiento note que no podía dejar de mover la pierna y frotar las manos, la ansiedad me estaba matando. Al momento la mesera se acerca. —Bonjour Messier! ¿Va a pedir lo mismo de siempre?

—Espera, Manon! —. Respondí. —Me das unos minutos, estoy esperando a alguien…

La mesera me miro con ojos atrevidos. —Uuuyy! Una señorita afortunada?

—Eso espero…—. Únicamente dije antes de que regresara a la cocina.

Miraba a todos lados esperando verla llegar, los minutos se hacían eternos, creí que ya había tardado mucho, pero mire mi reloj, resulto ser que apenas habían pasado las 12 del mediodía, ya tendría que haber llegado en cualquier momento, pero todo transcurría con normalidad. Pasaron 5 minutos y nada, la mesera solo esperaba mi señal para tomar la orden, pero le señalaba 5 minutos más. Para aliviar mi estrés saque mi libreta de notas, trate de distraer mi mente concentrándome en escribir algo. Primero intente mejorar el poema, pero pronto divague en reflexionar sobre lo que estaba sintiendo. Me parecía fascinante ver como una mujer sacudió tanto mi mundo al punto de que no puedo hacer nada más que pensar en ella. Es desconcertante, nunca antes había sentido algo así por nadie, es como si… la amara. ¿Cómo rayos se puede amar a alguien que no conoces? Tal vez las emociones me estaban exaltando de más, no debía tener mis expectativas tan altas. Estaba idealizando a una chica que tal vez ni siquiera era lo que esperaba, ni siquiera sé si en realidad le gusto, ¿Qué tal si no? Estaba sobrepensando las cosas, miraba el reloj: 12:15, pensé que lo mejor sería que me fuera. Brigitte no existía, era un engaño, una treta organizada por otro gordo virgen que no tenía nada mejor que hacer que molestar a gente en internet y logro engañar a un tipo que se sentía solo, solo en sus pensamientos.

Cerré la libreta, estaba a punto de levantarme cuando unas manos me cubrieron los ojos, unas manos fuertes, grandes y con callos. Me tomo por sorpresa, no supe que hacer, sabía que había una segunda puerta de entrada, pero nunca creí que llegara por ahí. —Es usted demasiado encantador para dedicarse a la filantropía, Sr. Gray…

Su voz, era la voz con la que hable por teléfono. Estaba citando un dialogo del inicio de "El Retrato de Dorian Gray" del momento donde Dorian conoce a Lord Henry, un básico de la literatura, pero ella sabía que no cualquiera se memorizaría un libro tan antiguo, a no ser que fueras un verdadero conocedor. Ella no quitaba sus manos de mis ojos esperando que le correspondiera el dialogo. —Henry, quisiera terminar este retrato hoy mismo. ¿Me considerarías excesivamente impertinente si te pidiera que te fueras? —. Respondí.

—Debo irme, Señor Gray? —. Su manera de pronunciarlo, fue hermoso.

—No, por favor Lord Henry! Basil solo esta malhumorado hoy—. Finalmente, quito sus manos de mi vista y se colocó frente a mí. Me miro sonriente, radiante, tenía su cabello castaño largo y recogido, con sus grandes ojos cafés, pero lo que más me sorprendió es que era alta, mucho mal alta que yo, y fuerte, muy fuerte. Tenía un cuerpo atlético con músculos en los brazos y el abdomen, esa no me la esperaba. Vestía con una playera negra descolorida con mangas descubiertas, pantalones militares, grandes botas plateadas y en su hombro derecho tenía el tatuaje de un engranaje. Estaba atónito, Brigitte era todo lo que esperaba y más. Si bien no vestía como una chica cualquiera, tampoco daba una mala impresión. Su cuerpo atlético contrastaba con su natural belleza que hacía que luciera como una chica ruda, pero adorable al mismo tiempo sin perder nunca la feminidad, era increíble.

Extendió su mano para estrecharla. —Disculpa el retraso, soy Brigitte.

Reaccione por impulso poniéndome de pie y correspondiéndole el saludo. —No te preocupes, es un gusto por fin conocerte, Brigitte—. Rápidamente tome la otra silla y la prepare para que se sentara. —Que lindo, Gracias!

En cuanto se sentó, no pude hablar. Cuanto lo intentaba comenzaba a tartamudear. —Yo soy… soy… soy….

Ella comenzó a reír. —Tranquilo, se quién eres… "Wilde"

—Espera como supiste que era yo el que te estaba esperando? —. Interrumpí.

—Bueno, la verdad es que no habían muchos chicos alrededor y te vi escribiendo desde afuera. Apostaba que eras tú.

Arquee la ceja. —En serio? —. Me veía tan obvio? No sabía cómo sentirme al respecto.

—Quieres pedir algo? —. Pregunte cordialmente. —Tal vez solo un café…—. Miro hacia el letrero del menú y pensó… —O tal vez una malteada.

Después de hacer el pedido, ambos permanecimos en silencio, nerviosos. Por teléfono hablamos como si nada, pero ya frente a frente nos costaba trabajo. Podía notar que ella desviaba la mirada, pero sonriente siempre. A mí se me bloqueo el cerebro, sabía que estaba esperando a que continuara la conversación, pero no se me ocurría nada. Estaba en problemas, tenía que preguntar algo para continuar, ¿pero qué? ¿Qué hacía aquí? ¿A qué se dedicaba realmente? ¿Qué come para tener esos músculos? Tenía tantas preguntas, pero no quería ser inapropiado. Hasta que…

—Elegiste un buen lugar, es agradable. Me gusta…—. Pronuncio.

—Sí, bueno. La verdad es que vengo aquí casi todos los días desde que llegue a Niza. Me agrada porque de cierta manera, me recuerda a casa.

—Extrañas mucho tu hogar?

—Un poco, pero ellos saben que estoy aquí para perseguir mis sueños.

—Cuáles son esos sueños, "Wilde"?

—Eso ya lo sabes.

—Sí, pero quisiera que me lo repitieras.

—Quiero ser un gran escritor.

—Suenas muy convencido. ¿Qué es lo que te motiva?

—No lo sé, a veces muchas cosas al mismo tiempo, pero ahora mismo estoy buscando una nueva.

—Vaya, eso suena interesante. ¿Algo en particular? —. Quería decirle que ella talvez podría serlo, pero eso habría sido muy brusco.

—Estoy trabajando en ello—. Respondí tan solo.

Ella me miro con duda. —Es eso lo que escribías? Algo nuevo? Puedo ver?

—Espera! —. Me negué de inmediato. —Aún no está terminado, pero quiero mostrártelo cuando esté listo—. Ella sonrió. —Eso espero…

Entonces también intente cuestionarle de la misma forma. —Y cuál es tu sueño Brigitte? Eres una chica grande, fuerte e inteligente. Algo debe motivarte.

Ella cambio su expresión, se puso más seria. —La verdad no lo sé, toda mi vida creí que estaba haciendo lo suficiente para hacer algo más que ayudar. Pero han pasado tantas cosas últimamente que me han hecho pensar en que quizás debo actuar de otra manera.

—A que te refieres? Habías dicho que eras escudera, cierto? Creo que no hay profesión más noble que esa. No hay muchas personas que se dediquen a eso hoy en día.

—No lo entiendes, es más complicado que eso.

¿Por qué le costaba tanto hablar de su vida personal? Era como si no quisiera contarme mucho sobre ella, si ese es el caso ¿entonces porque accedió a verme aun sabiendo que intentaría preguntarle de todo? Era todo un misterio esta chica.

—También me dijiste que viajabas por Europa. ¿Qué haces? Trabajas para alguna organización, algún taller ¿algo por el estilo?

—Soy independiente, soy la escudera personal de un soldado retirado que lucho en la crisis ómnica.

—Wow! ¡¿Espera que?! —. Exclame interrumpiéndole. Me lo confeso un poco apenada, creo que temía a la manera en que reaccionaria. —Eso es algo nuevo, nunca me habías hablado de eso. ¿Es algún héroe? ¿Me dirás que trabajas con un ex-agente de Overwatch?

—NOOOO!—. Grito asustada. La reacción me tomo por sorpresa. — Digo, no…—. Continuo con más calma. —Nos dedicamos a viajar y ayudar a grupos que tengan intenciones nobles. Pero ante un mundo donde el mal acecha en todos lados, nos preparamos para todo.

—Un momento ¿has estado en batalla? —. Pregunte ansioso. —No exactamente, él hace el trabajo sucio, yo reparo su armadura y sus armas. Pero te mentiría si te dijera que no he arriesgado mi vida más de una vez.

Lo que me estaba revelando era algo nuevo, hasta entonces solo sabía que reparaba cosas como si fuera una especie de negocio, pero nada que ver. Brigitte era la escudera personal de un veterano de guerra que la ha llevado por toda Europa para continuar con sus cruzadas como si de un mercenario se tratara. Temía porque Brigitte fuera una mercenaria, una de los tipos malos. Esperaba no estar cometiendo un error ahora.

—¿Qué fue lo que te llevo por ese camino? —. Pregunte intentando aliviar la tensión. ¿Por qué quisiste dedicarte a esto?

—Recuerdas que te dije que las historias de Overwatch me inspiraban? La verdad es que influyeron más en mi de lo que parece. Todo lo que lograron, todo por lo que lucharon para que nuestra generación pudiera tener el derecho a una vida plena junto a los ómnicos. Siento que debo honrar ese sacrificio de alguna manera.

—Hay muchas maneras de hacerlo, Brigitte. ¿Porque arriesgarte de esa forma?

Ella negó con la cabeza mirando hacia la mesa. —No lo entiendes, es más complicado. Últimamente han pasado tantas cosas que me han hecho darme cuenta de que por mucho que me esfuerce nunca es suficiente. Quiero salvar al mundo, pero aún sigo sin saber qué clase de persona soy.

Brigitte estaba en un dilema, parecía que quería ser una heroína como los agentes de Overwatch ¿Pero para qué? ¿Qué quería probar? La era de los superhéroes ya había terminado, tanto sacrifico para que al final fueran rebajados a ser algo más que criminales y mercenarios, aunque ciertamente aun habían personas que seguían esperando su regreso. Yo? Nunca supe que pensar, por un lado, les debemos todo lo que tenemos, pero por el otro, fueron los culpables de que el mundo que nos dejaron se esté pudriendo. Soy consciente que vivo en una burbuja de realidad, ser un escritor en un mundo donde la tecnología nos ha rebasado en más de una forma lo hace ver como una fantasía infantil a comparación del sueño de Brigitte. Pero sigo pensando que hay algo que no me está diciendo.

—Perdona, no quise incomodarte. Si me lo preguntas, solo puedo decirte que la vida es un delicado equilibrio entre el bien y el mal.

Brigitte levanto la mirada. —Estas citando Entrevista con el Vampiro?

Me quedé perplejo, porque no lo dije con esa intención, pero salió de mí, así como así. —Ehh… Sí, creo que sí. Perdóname, supongo que lo he leído tantas veces que no puedo evitar citarlo de vez en cuando involuntariamente.

—Amo ese libro! —. Expreso regresando la sonrisa en su rostro.

—En serio? —. Respondí. —Nunca había conocido a otra persona que lo haya leído. Fue una de las primeras novelas que leí completas en mi vida.

—Yo no la conocía hasta hace unos años, me encanta como Anne Rice modernizaba a los vampiros.

—Bueno, modernos para su época. No olvides que es un libro de casi 100 años.

—Lo sé, pero es tan maravillosa que diría que es atemporal.

—Yo también lo creo—. Escuchar a Brigitte hablando de las crónicas vampíricas de Anne Rice era una locura. Eran libros que me gustaban mucho, no quise expresar mucho entusiasmo para ver que tanto hablaba de ellos, pero podía decir que hasta le gustaban más que a mí.

—Cuál es tu favorito de la serie? —. Me pregunto. —Siempre lo he tenido claro: La Reina de los Condenados

Ella esbozo una ligera sonrisa pícara. —Interesante respuesta ¿Es acaso porque apela algún gusto en particular?

—No, es más un gusto adquirido. Siento que es la cúspide de la saga, después de eso pienso que nunca regreso a ser igual.

—Puede ser…—. Pronuncio antes de tomar de su malteada.

—Y el tuyo? ¿Cuál es tu favorito?

—Definitivamente, Lestat El Vampiro.

—Algún gusto en particular? —. Respondí con la misma pregunta que ella hizo.

—Acaso existe un nombre más sexy que Lestat de Lioncourt?

—Buen punto…

—Pero creo que tienes razón…—. Continuo. —Creo que Lestat no se desarrolla por completo hasta La Reina de los Condenados, ahí es donde me di cuenta que él es el mejor vampiro que ha existido en la ficción.

—Uuuhhh! Fuertes declaraciones Señorita Brigitte. Bram Stroker no estaría contento si te escuchara ahora.

Esbozo otra sonrisa mientras terminaba su malteada. —Lo siento, pero es una realidad—. Ambos empezamos a reír después de eso. Cada vez que reía sentía como un cosquilleo en el estómago. A decir verdad, me hubiera quedado toda la tarde conversando allí pidiendo más café y helado hasta que…

—TENGO UNA IDEA! —. Exclamo abriendo enormemente los ojos. —Vamos a buscar tu inspiración!

—Mi… Inspiración?

—Si! No quiero irme sin escuchar un poema tuyo. Y estoy dispuesta a hacer lo que sea para que logres escribir algo hoy.

—No lo se Brigitte, la inspiración no se puede forzar solo pasa, sabes? Como la lluvia en un día soleado o el rio fluyendo hacia el mar.

—Ya ves? Está funcionando. ¿Acaso no quieres intentarlo?

Algo en su mirada me hizo convencerme de su idea, se veía tan entusiasmada que era imposible decir que no. Además de que no quería, temía que, si la decepcionaba, probablemente la perdiera. Debía intentarlo, por ella.

Pedí la cuenta y al pagar salimos por la puerta en la que Brigitte llego, siempre suelo salir por el lado derecho, pero hoy lo hice por la izquierda. Mientras caminábamos en la calle me sugirió que fuéramos a algún otro lugar al que recurriera. Aunque si tenía ciertos lugares a los que iba con mis amigos de forma frecuente no la lleve ahí. No porque me diera pena que me vieran con Brigitte o porque me avergonzaran frente a ella, sino porque ya había intentado buscar inspiración allí y casi nunca me llegaba nada. Así que no accedí, si Brigitte quería que escribiera algo para ella, debía inspirarme fuera de mi zona de confort y creo que podía ayudarme a lograrlo.

"Qué tal si no es lo que esperaba?

La he soñado besándome frente a la playa

¿Hasta dónde mi imaginación se ve reprimida?

Porque sueño con volar por las noches y recostarme en su almohada

No para tocarla, simplemente para contemplarla.

Que tal si no es lo que esperaba?

Que tal si solo busco consuelo como un niño asustado?

Hasta donde me permitiría el tiempo pensarlo a solas?

Antes de que el amanecer me robe ese aliento,

Su último aliento cerca mío

Que tal si no es lo que esperaba?

Que tal si solo quiero salir corriendo?

Hasta donde me acompañarían mis fuerzas?

Cambiaria mi decisión cuando fuera demasiado tarde?

No puedo dudarlo ahora,

Que estoy tan cerca de su corazón".

Estuvimos un rato caminando por las calles sin rumbo, solo conversábamos de cualquier cosa que se nos ocurriera, saltando de un tema a otro como si nada. Supongo que ambos sabíamos que tardaríamos un tiempo en volver a vernos otra vez, por eso intentamos abarcar lo más que podíamos. En ese lapso le hable un poco más de mí y cómo fue que llegaron a elegirme para el plan de intercambio, le hable de mis amigos, tanto los que había hecho aquí como los que deje en Mánchester. Pasábamos por los lugares turísticos de Niza y le platicaba sobre su origen (o por lo menos lo que había leído de ellos). También intente hacerle preguntas más personales, aunque ella siempre evitaba explicar de más, me revelo que era la hija menor de su familia y la ingeniería mecánica lo heredo de su familia que llevaba generaciones ejerciendo esa profesión, sobretodo de su padre que ella aseguraba que era el mejor ingeniero que había conocido en su vida. Me dijo que decidió enfocarse en la escudería y las armaduras simplemente porque le parecían hermosas, me conto que el escudo más grande que había logrado crear era de más de tres metros. Una vez que estuvimos en más confianza me atreví a preguntarle como hacía para mantenerse buena forma física, y solo me respondió: "Tengo que hacer ejercicio poder comer más".

Caminamos por la Plaza Massena hasta llegar frente a la Catedral de San Nicolás, se emocionó tanto que me pidió que le tomara una foto con su teléfono, pero antes de hacerlo, cambio de idea.

—Ven…—. Me señalo moviendo su mano. —Tómatela conmigo.

—De verdad? No hace falta…

—Claro que sí! Estoy aquí por ti, vamos a tomarla como recuerdo de este día.

Me coloque a su lado, pero ella con su brazo me tomo del hombro y me apego todavía más a su lado. Tenerla tan cerca me ponía nervioso, podía sentir su respiración y su aroma. No olía a perfume como todas las chicas, era más como a desodorante y aceite. Eso habría disgustado a cualquiera, pero a mí me parecía interesante que a Brigitte no le preocupara demasiado su apariencia, me gustaba que fuera tan autentica.

Brigitte levanto su brazo con el celular apuntando hacia nosotros para sacar la foto. —Salió bien, no crees? —. Dije

—Verdad que sí? No podría haberlo hecho mejor—. Expreso con entusiasmo.

Aunque la verdad es que se notaba mucho nuestra diferencia de estatura no quería incomodarla pidiéndole que se encorvara para tomar otra.

—La catedral no te inspira algo—. Pronuncio mientras guardaba su teléfono.

—La verdad no ahora, no me malentiendas, es encantadora y si hay una ciudad en la tierra que puede conmover a cualquiera es Niza. Es solo que creo que ya me acostumbré tanto a la ciudad que encontrar algo que me sorprenda es más difícil.

—Ya veo…—. Lejos de decepcionarse, creo que Brigitte se estaba empeñando mucho en motivarme para escribir de algo. Pero yo empezaba a tener una idea de que era lo que necesitaba, pero me daba pena decírselo.

Recorrimos la ciudad de arriba abajo, Garibaldi Square, el museo Matisse y el Palacio Lacaris. Son lugares que ya habia visitado, pero visitarlos con ella era diferente. Brigitte lo estaba disfrutando bastante, parecía que estaba de vacaciones. Por mi parte seguía sin creer lo impresionante que era Brigitte, era amable, comprensiva, noble, inteligente e increíblemente bella. No sé qué ocultaba, pero empezaba a importarme poco, ¿Que más podía pedir? Ella era todo lo que buscaba y necesitaba. Tuve una idea, pero era una locura, de inmediato supuse que, si se la proponía, lo más probable es que la rechazara. Además, tenía que estar seguro que ella sentía lo mismo que yo por ella para que eso pudiera suceder. Hasta el momento todo iba genial ¿pero acaso Brigitte me estaba viendo como algo más que un amigo? Tal vez si, tal vez no. Los amigos suelen viajar de un país a otro para conocerse, ¿no? Debía encontrar una respuesta pronto, no sabría cuando podría ver a Brigitte de nuevo, temía que esa fuera mi única oportunidad.

Nuestro camino nos llevó a la entrada de la Vieille Ville, una de las colonias más antiguas de la ciudad y una zona que aún no había conocido. Un conjunto de estrechas calles que forman un laberinto de callejones repleto de edificios departamentales, restaurantes, bares e iglesias. —Quieres echar un vistazo? —. Pregunto ella.

—No lo sé. He oído que la gente suele perderse ahí dentro.

—Vamos! Que es lo peor que puede pasar? —. Extendió su mano, yo no pude evitar tocarla. Ella me tomo de la muñeca y me llevo al interior de las calles. Ciertamente era un lugar impresionante, los estrechos espacios hacían que casi se pudieran escuchar lo que ocurría dentro, pero al mismo tiempo de una manera extraña se mantenía cierta tranquilidad, balcones que casi estaban pegados a la ventana del edificio de enfrente, puentes entre los edificios que formaban túneles por debajo en el paso peatonal, calles con escaleras en espiral. Era un lugar místico, claustrofóbico, pero también romántico. Los rayos del sol tocando los techos de los edificios formaban sombras en las calles que hacían un ambiente idóneo para estar con tu pareja.

—Este lugar es grandioso—. Expresa Brigitte levemente. —En todo mi tiempo viviendo aquí, nunca había visto esto… —. Le respondo.

—No te dan ganas de escribir algo sobre esto? —. Me pregunta de nuevo.

—Creo que ya tengo algo… —. Aplaudió levemente con sus manos.

Seguimos caminando sin rumbo por unos minutos más antes de percatarnos que nos estábamos cruzando con la misma catedral una y otra vez.

—Brigitte…—. Me dirijo a ella. —Creo que nos perdimos…

Ella me miro a los ojos y con una sonrisa nerviosa me dice: —Si, creo que sí. Lo suponía desde hace rato, pero no quise decirte nada para no incomodarte.

—Demonios! Ahora como salimos de aquí? —. Exclamo entre riendo y refunfuñando.

—Tranquilo! Ven vamos a sentarnos…—. Me dice mientras tomamos asiento en una banca pública. —Quédate aquí mientras pido indicaciones para salir. No te muevas! — Se levantó casi enseguida y corrió hacia el interior de un restaurante que se encontraba doblando una esquina.

Mientras Brigitte pedía ayuda me quede pensando en el poema que le estaba escribiendo, en ese momento noto un objeto negro debajo de la banca. Era un teléfono, ¡EL TELEFONO DE BRIGITTE! Se le debió caer cuando se levanto de golpe para correr hacia el restaurante, la curiosidad me estaba presionando, tenía la necesidad de ver su contenido para corroborar mis dudas, descubrir que era lo que me ocultaba o simplemente para saber de una vez por todas si tenía novio. Si lograba verlo podía dejarme en claro que era lo mucho que podía lograr en mi relación con ella, pero sabía que no era correcto, invadir su intimidad no me iba ayudar, solo me iba a ser quedar como un despreciable pervertido obsesivo. Así que me conforme con luchar contra mi mente en lo que regresaba, pero entonces, el teléfono vibro y la pantalla se encendió. Tenía 4 llamadas perdidas, y le había llegado un mensaje nuevo de un tal Reinhardt que decía: "La situación ha cambiado, atacaran Paris en 14 horas, necesito que regreses ¡AHORA!".

Entre en un pequeño shock ¡¿Como que Reinhardt!? El héroe de Overwatch?! ¡No podía ser posible! Tendría que ser alguien más, después de la crisis la gente suele nombrar a sus hijos como los héroes que salvaron al mundo, no? Maldita sea! En que estaba pensando?! Estaba saliendo con la escudera personal de un héroe de Overwatch, pero eso no era lo más increíble, Paris va a estar bajo ataque y al parecer los dos van a intervenir. Por eso no quería que nos viéramos ahí, me oculto todo, para intentar mantenerme a salvo saliendo conmigo un día antes. La situación me emocionaba y me aterraba al mismo tiempo, ahora sabía quién era Brigitte en realidad, una escudera involucrada con Overwatch, pero entonces eso significa que Brigitte es una criminal por la Ley de Petras: "Cualquier actividad heroica no autorizada es considerada un delito de acuerdo a la ley establecida por el territorio involucrado". ¡Qué ley tan estúpida! Brigitte no es una mala persona, sus intenciones son nobles. Pero tampoco podía dejar de sentirme molesto porque no fue completamente honesta conmigo desde el principio. Aunque pensándolo bien ¿Acaso podía culparla? La juzgo por no decirme la verdad, pero hasta hace unas horas no nos conocíamos realmente, supongo que empezar una conversación con tu cita diciéndola que vives al límite de la ley golpeando criminales y ómnicos rebeldes no da precisamente una buena primera impresión. Creo que además de evitar que saliera de Niza, no quería ahuyentarme por decir a lo que realmente se dedicaba.

Brigitte regreso al cabo de unos minutos. —Ya sé cómo salir de aquí! Me dijo el gerente que solo teníamos que caminar directo hacia la catedral y tomar el lado izquierdo hasta la avenida y ahí salimos a la playa otra vez. También dice que los turistas suelen pagar Taxis solo para sacarlos de la villa, pero la verdad es que es más fácil de lo que parece.

Nervioso me pongo de pie y con la mano temblorosa le entrego el teléfono. —Toma, se te cayo cuando saliste corriendo…

Brigitte me arrebato el teléfono de las manos y su rostro cambio radicalmente. Ahora me miraba con cierto temor… —Gracias, Vamos es por aquí…—. Agacho la mirada y guio el camino por delante. Su actitud cambio bastante después de eso, dejo de hablar y ya no se sentía cómoda. Temí que haya cometido un error, no sabía si delatarme diciéndole lo que vi y confrontarla de una vez por todas o fingir que no había visto nada. El ambiente se puso tenso, debía buscar la manera de salvar esta cita si no quería perderla para siempre.

"Hasta entonces creía conocer el mundo que me rodeaba

Conocía a las personas

Conocía sus sueños

Y conocía sus placeres.

Estaba tan conforme con lo que tenia

Que no me di cuenta cuando todo empezó a temblar.

Todo se sacudió

Mi mundo se convirtió en un laberinto

Un laberinto agobiante que no sabía que me mantenía a salvo

A salvo de un mundo del cual no estaba preparado para conocer.

Lucho contra mis propios deseos

Lucho contra mis aspiraciones

Para dejar de sentir esta sensación tan asfixiante

Necesito saber que hay más allá de esta ilusión

Que he llamado mundo

Ahora que lo he dejado todo

Rompo mis ataduras y la venda de mis ojos

Hasta que nuevamente llego a este mundo

Un mundo que ya no conozco".

En cuestión de minutos regresamos a la playa por el paseo de los ingleses, Brigitte ya no emitía ni una palabra, como si algo la hubiera afectado de repente, no solo por lo que paso con su teléfono sino algo más. Estaba cansándome de este asunto, si quería salvar esta cita debía zanjar esto de una vez.

—Brigitte ¿Qué sucede? —. Me atreví a preguntar directamente.

—Nada… —. Respondió temerosa.

—No, es obvio que algo sucede—. Me detuve en seco y ella volteo a verme sorprendida.

—Porque cambiaste de repente? ¿Acaso hice algo mal? ¿Dije algo indebido? ¿O talvez te aburriste de mí?

—No! No! No!... —. Negaba con la cabeza desesperadamente. —Me la he pasado increíble contigo, mejor de lo que esperaba, eso es solo que, creo que no estaba lista para venir aquí.

—No te entiendo…

—Veras, no tengo mucha experiencia saliendo con chicos. No es algo que haga a menudo, de hecho, nunca lo había hecho, he estado tan enfocada en mi trabajo que nunca me di la oportunidad de salir con alguien. Temo que no la estés pasando tan bien como yo.

—Bromeas?!—. Exclame. —Yo tampoco tengo experiencia con estas cosas.

—Pero dijiste que ya habías salido con chicas? —. Pregunto extrañada.

—Si, en grupo, con el resto de mis amigos. Pero nunca logre entablar una conversación interesante con ninguna de ellas. Brigitte, contigo por fin encontré a alguien que me entiende, alguien que se interesa por quien soy. En las últimas horas por fin me he dejado de sentir solo desde que llegue aquí, gracias a ti—. Brigitte se sonrojo como un tomate. No pude evitar reír ligeramente.

—Brigitte, apenas te conozco, no sé quién eres realmente. Pero lo que me has contado hasta ahora y lo que me has permitido ver me dejan claro que eres una buena persona. Conocer a alguien tan diferente a mí, tan admirable, me ha hecho cuestionarme la manera en que he vivido toda mi vida. Mis sueños son ridículos en comparación a los tuyos.

—No digas eso! —. Expreso molesta. —Tus sueños no son ridículos, me oyes?!

—Pero tú ayudas a la gente, detienes a los malos. Yo, solo quiero que la gente me escuche, quiero ser el centro de atención fingiendo que soy interesante cuando en realidad no lo soy.

—Es esa tu motivación para escribir? —. Pregunta ella. —No, pero a veces no puedo evitar sentirme así.

Brigitte se acercó a mí y me levanta la mira. —Oye, no quiero que vuelvas a decir que tus sueños son ridículos porque no lo son. Todos podemos ayudar al mundo a nuestra manera. Yo elegí la mía, pero tus poemas e historias han sido un gran aliento para mí. Ese es tu aporte, haces que la gente que sale al mundo todos los días sintamos que no estamos solos. Expresas lo que nadie más sabe decir con palabras, por eso vine aquí, porque quería comprobar si la persona que me hacía sentir esto realmente creía en lo que escribía y porque… Soy tu mayor fan.

Las palabras de Brigitte me hicieron recordar porque había elegido mi camino, conocerla me demostraron que era posible conectar con la gente como siempre había querido.

—Porque no me dejas acercarme más? —. Pregunte casi susurrando.

—Porque temo que salgas lastimado, no tienes por qué sufrir conmigo. No debería estar aquí…

—Deberías estar en Paris, cierto? —. Ella asintió temerosa. —Que tienes que hacer allá? ¿Porque es tan importante?

—No puedo decírtelo…—. Siguió negando.

—Vamos! Esto es entre tú y yo, nadie más lo sabrá, te doy mi palabra.

—No se trata de eso, si te lo digo, formaras parte de esto y no podrás dar marcha atrás. Por eso no lo hare…

Aparte la mirada enojado, me recargue sobre barrera de la playa. —Lo siento… —. Decía ella lamentándose.

Evitando el contacto visual mire hacia la gente que yacía dentro de la playa, disfrutando el día plenamente sin preocupaciones. Niños nadando, familias jugando en la arena, pero cuando desvié mi atención hacia un grupo de chicos que estaban terminando de jugar voleibol se me ocurrió una idea.

—Lo tengo! —. Exclame. —Juegas Voleibol, Brigitte?

—Que?

—Un partido de Voleibol, si me ganas me trago mi curiosidad. Pero si yo gano, me cuentas todo…

—No lo sé, no me parece que sea buena idea.

—Qué pasa? ¿Temes que te gane?

Dibujo una sonrisa nerviosa. —Sabes que no tienes posibilidad…

—Te equivocas…

Nos miramos a los ojos por unos segundos hasta que dijo: —Pero como lo hacemos?

—Espera aquí!

Baje rápidamente a la playa y me acerque a esos chicos para pedirles prestada la red que habían colocado. Al principio dudaron, pero me propusieron únicamente 15 minutos mientras iban a beber algo y cambiarse de ropa. Tiempo suficiente creía yo. Desde ahí, le señale a Brigitte que bajara.

Mientras se acercaba me volvió a preguntar. —Estas seguro de esto?

—De lo único de lo que estoy seguro, es de quiero llegar al fondo de esto como sea.

—Ni siquiera tienes la ropa necesaria para jugar, estás jugando con fuego y no voy a poder hacer nada.

—Estoy dispuesto a asumir el riesgo—. Me desabroche la camisa revelando mi torso. Brigitte volteo a otro lado apenada. —Estas lista? —. Ella solo asintió.

Mis zapatos iban a quedar arruinados, pero no me importaba, todo sea para hacer que Brigitte confesara sus secretos. Nos colocamos cada uno en un lado de la red, ella en la derecha, yo a la izquierda. Yo iba a dar el primer saque.

Con mis dos manos estrechadas lance la pelota hacia el otro lado y Brigitte la recibió sin apenas esfuerzo. La mandó de vuelta levemente, mientras saltaba para recibirla sentí el peso de la arena arrastrándome, no estaba acostumbrado al voleibol de playa y me está costando moverme, al poco rato empecé a cansarme.

También note que Brigitte estaba conteniendo sus lances, eso me molesto, pues creía que no se estaba tomando nuestro partido en serio. —No te resistas! —. Grite desde el otro lado.

—No lo hago! —. Respondió.

Decidí tomar la iniciativa, cuando la pelota regreso a mi después de eso, di un enorme salto con todas mis fuerzas y mandé la pelota directo al suelo de su lado sin darle oportunidad de recibirla dándome el primer punto. Brigitte puso cara de sorpresa. —Te dije que iba a ser lo que sea.

Ella hizo una mueca y recogió la pelota para lanzarla, durante todo ese proceso ella no quito su vista de mí. Cuando hizo su saque se notó que lo hizo con más fuerza, casi me voy de espaldas al recibirla. No dejaba de sorprenderme toda la fuerza descomunal que tenía.

La intensidad del juego se elevó. Brigitte cada vez aumentaba la fuerza de sus lanzamientos, mientras que yo lograba recibirlos más rápido. En un momento dado deje de buscar un lanzamiento ofensivo y solo rechazaba los pases de Brigitte, pero mostraba demasiado ímpetu, por mucho que lo intente al final no pude mantenerme y finalmente la pelota paso por encima de mi cabeza cayendo hasta el otro lado del área. Ella tenía un punto al fin.

Me dedico una sonrisa burlona al mismo tiempo que llevo sus dos manos a la cintura. Íbamos 1 y 1, talvez el siguiente seria el punto definitivo. Empecé con agresividad, ella no se inmuto jamás y me respondía con la misma fuerza, llegamos a cierto punto donde no parábamos de vernos a los ojos de forma retadora, dejábamos de ponerle atención a la pelota y lo único que hicimos fue recibir y recibir hasta que uno de los dos cediera. Sin que nos diéramos cuenta, ambos nos acercábamos lentamente a la red. Cuando me di cuenta de lo expuesta que estaba la parte de atrás de Brigitte quise intentar despejar la pelota hacia atrás. Di un enorme salto para recibirla, pero ella lo bloqueo con su cuerpo, inmediatamente hizo rebotar la pelota con sus dos manos para finalmente mandarla de vuelta con un fuerte golpe con la palma de su mano por encima de la red.

Intenté recibirla, pero en cuestión de milisegundos me di cuenta de que estaba frito, el balón me dio de lleno en la cara. Sentí como si un cañonazo me hubiera arrancado la cabeza, me desplome hacia el suelo y lo último que escuche fue un grito dramático que probablemente fue de Brigitte, hasta que finalmente caí inconsciente.

No se por cuánto tiempo estuve desmayado, pero supuse que fue un rato puesto que cuando recobré el conocimiento me cegó el rayo del sol que ya se había puesto en el horizonte. Una suave mano se deslizaba repetidamente por mi rostro, se sentía como la mano de un ángel, giré lentamente la cabeza hacia arriba y vi a Brigitte observando atentamente el mar mientras acariciaba mi rostro. Resulto ser que mi cabeza estaba apoyado sobre su regazo, no podía creerlo, de cualquier reacción esta era la que menos esperaba. Pensé en cortar el rollo, pero preferí quedarme quieto unos segundos para disfrutar de este momento lo máximo posible. No solo por tenerla cerca, sino por el miedo que me provocar pensar que sería la única que podría tenerla así.

Cuando tuve suficiente me moví, hasta entonces no se había percatado que desperté hasta que hice ruido. —Que paso?

—Shhh! No te muevas tanto, te puedes marear…

Intente enderezarme sentándome sobre la arena. —Auch! Mi cabeza, siento como si me hubiera arrollado un camión.

—Lo siento, lo siento, lo siento…—. Repetía incesantemente. —No supe controlarme, es que sigo teniendo problemas para controlar mi fuerza.

—No! No te disculpes, al final fue mi idea. Debí darme cuenta de lo que estaba haciendo. Yo soy el que te debe pedir perdón…

—Toma… —. Brigitte me entrego una botella de agua fría. —Te lo dejaron los muchachos de la red en cuanto te vieron desmayado. Dijeron que dimos un buen espectáculo. Afortunadamente uno de ellos era un médico en vacaciones, te reviso y dijo que ibas a estar bien, que solo viéramos que pudieras reincorporarte.

Tome la botella y me la coloque en la frente. El punzante dolor que me provocaba el moretón era demasiado agudo.

—Lo siento mucho…—. Seguía disculpándose. —Arruiné toda la cita, yo… Debí creer que era demasiado pronto para que nos viéramos.

—Oye! No digas eso, nunca me la había pasado tan bien en toda mi vida.

—De verdad?

—Esta mañana me sentía tan nervioso que creía que lo iba a arruinar, pero en cuanto apareciste, no se… Todos mis miedos y preocupaciones se fueron. Sentí que era capaz de hacer lo que sea, por eso creí que retarte sería una buena idea…

Ella rio, de la misma manera encantadora que me había cautivado en todo el día. —En serio te sientes bien?

—Ahora si…

Brigitte se sonrojo y desviando la mirada miro una vez más el mar. —Es hermoso, ¿no crees? —. Gire la cabeza al otro lado para ver el mar con ella. —Te confieso algo, jamás había visto el anochecer frente al mar. Nunca tengo tiempo de disfrutar de las cosas más comunes, por eso, me detuve aquí. Quiero recordar este momento…

—Yo también me sentí así la primera noche que llegué aquí. Quede impresionado, pero la diferencia es que, en ese momento, estaba completamente solo.

—Cielos! Debe ser difícil, no? Presenciar algo tan bello y no tener a nadie con quien compartirlo.

—Bueno, al menos tengo la suerte de compartirlo contigo ahora…

Brigitte me devolvió la mirada con miedo, pero también deseo. Estaba seguro de que habíamos logrado la conexión que buscábamos. Nos tomamos de la mano sobre la arena y lentamente nuestros rostros se acercaron. Mordió sus labios nerviosa, iba a besarla, la mujer que tanto había esperado por fin había llegado. Estaba tan decidido, que hacía falta una tormenta para detenernos… Pero lamentablemente, esa tormenta llego.

Su teléfono sonó, Brigitte se detuvo sin pestañear y cerro sus ojos decepcionada. —Perdón, tengo que responder.

Levante la mano para darle a entender que no había cuidado. Por fuera tenía mi expresión neutral, pero por dentro estaba maldiciendo a los cuatro vientos, mi gran momento había sido eclipsado de la forma más anticlimática posible. Estaba molesto, pero no tan molesto como ella.

Cuando levante la vista para verla, note que estaba exaltada pero preocupada al mismo tiempo, volteo a ver de reojo hacia mi dirección y fingí que no me daba cuenta. No sabía con certeza quien le había llamado, pero quien sea que era, parecía importante, tan importante, que todo termino.

Brigitte colgó y se dirijo a toda marcha hacia mí. —Todo bien?

—Me tengo que ir…—. Sin decirme más, con una actitud fría repentinamente quiso pasar a mi lado para marcharse.

—Espera… ESPERA! —. Intente seguirla, pero estaba acelerando el paso. —Así y ya? Después de lo que pasamos hoy, de repente te vas así como si nada?!

—El deber llama…—. Limito a responder.

—Eso que diantres significa? Espera, cuando te voy a volver a ver?! Que va a pasar con nosotros?

Brigitte se detuvo y se acercó amenazante a mí. —No hay nosotros, entendiste!

La reacción de Brigitte me extraño bastante. —Que diablos te pasa?!

—Sabía que no debía venir. No quería que te quedaras colgado de mi de esta manera. No puedo involucrarme con nadie, es mejor así, no podría perdonarme si algo malo te pasara.

—Eso no es verdad, Brigitte! —. La tome de los hombros con fuerza. —Apenas te conocí hoy y en este poco tiempo he descubierto la increíble chica que eres. No sé quién eres, ni lo que haces, pero de lo que estoy seguro, es que contigo me siento fuerte, me siento valiente, me siento completo. Lo que sea que te aflige, no puede decepcionarme ahora.

A Brigitte le empezaron a salir pequeñas lágrimas. —No quiero lastimarte…

—Entonces, dímelo… Por favor… —. Le rogaba.

Brigitte se quitó mis manos de encima y dio un paso atrás con los puños cerrados. —Escúchame bien…

Se preparó unos instantes para revelármelo todo. —Mi nombre es… es…— Los nervios la invadieron. —Mi nombre es… —. Carraspeo la garganta. —Soy Brigitte Lindholm…

—Lindholm… Lindholm?... Ese nombre lo he oído en alguna parte.

—Soy Brigitte Lindholm, la hija de Torbjorn Lindholm…

—Torbjorn Lindholm?... ERES HIJA DEL LEGENDARIO HEROE DE OVERWATCH?! —. Ella respondió asintiendo con la cabeza.

—Oh dios mío! —. Me llevé la mano a la frente y me caí de culo sobre la arena.

—Ahora lo entiendes? —. Continuo ella. —Mi mundo es completamente diferente al tuyo. No perteneces a esto, como sea estas mejor aquí, con tus amigos, tus estudios y sueños.

Recobré la compostura y la vi a los ojos mientras me puse de pie otra vez. —Mis sueños?! Eres la hija de un héroe que salvo a la humanidad! Ahora todo tiene sentido, por eso eres ingeniera, por eso tienes ese sentido del deber y el honor. Trabajas con tu padre…

—No trabajo con mi padre, acompaño a Reinhardt…

—ERES LA HIJA DE TORBJORN Y LA ESCUDERA DE REINHARDT?! —. Brigitte me cerro la boca con su mano.

—Shhh! Baja la voz, nadie puede saberlo.

—Pero, Brigitte. Lo que hacen es contra la ley, la ley de petras…

—Lo sé, lo se… —. Dijo interrumpiéndome. —Pero alguien tiene que hacerlo, el mundo nos necesita, aunque no lo sepan. Por eso respondimos la llamada de Winston…

—Winston?!—. El científico de Overwatch, hace unos días emitió mensaje alrededor del mundo para llamar a los héroes para reformar a la organización que algún día salvo a la humanidad y a los ómnicos. Desde entonces los rumores del regreso de Overwatch han inundado el internet. Yo nunca le di importancia, no me interesaba otro mundo que no fuera el mío, escrito en papel y en mi cabeza. Pero cruzarme con alguien que no solo forma parte de eso, sino que forma parte del linaje de uno de los héroes más importantes de nuestros tiempos me abrió los ojos.

—Por eso no querías verme en Paris, cierto? —. Pregunte. —Eso quiere decir, ¿Que Overwatch regresara?

Se sinceró conmigo. —No lo sé. Eso queremos, todos. Pero si nos ven juntos, irán tras nosotros. Como criminales, como Talon. Por eso esperamos la oportunidad, para no fallarle a la humanidad, nunca más.

—Pero que va a pasar? —. Insistí.

—Van a atacar Paris…

—Que? Cuando?

—Mañana, a primera hora. Null Sector…

—Oh no! La crisis ómnica otra vez?

—Es lo que queremos evitar, recibimos una señal desconocida proveniente de la ciudad. Por eso no quería que te acercaras, ahora mismo es peligrosa.

—Espera, ¿vas a luchar contra ellos?

—así es! —. Afirmo.

—Es una locura Brigitte! no pueden ir a una batalla solos y esperar que de repente Mercy, Genji y Tracer salgan de su agujero para luchar después de lo que sufrieron…

—No los conoces, ellos lo harán…—. Junto sus manos sobre su pecho. —Por eso vine aquí, porque si no lo logramos, por lo menos quería sentirme como una chica normal, aunque sea una vez, sin presión, sin legado, sin responsabilidad.

—Brigitte yo…

—Tengo que irme ya, cuídate mucho, sí?

Me acaricio el rostro una vez más hasta que sentí como su manejo se alejó y siguió caminando. —No, no, noooo!... BRIGITTE ESPERA! —. Grite, pero siguió haciendo caso omiso.

—TE PROMETI UN POEMA HOY! Y YA LO TENGO, EN SERIO!

Brigitte no pudo evitar detenerse, giro la cabeza cambiando su expresión a algo que solo puedo describir como alegría y expectativa.

—Escucha…

"En mitad del sonido del silencio

Una enorme presencia emerge

Grande, poderosa y fuerte.

Una fuerza digna de temer para quien se interpone en su camino

Pero también una fuerza que transmite nobleza.

Carga el peso del mundo sobre sus hombros cual Atlas

Pues sabe que fue concebida para semejante labor.

Una fuerza incontenible que destruye cualquier arpía

Aun si no dejan de venir cada día.

Grande, poderosa y bella

Su presencia cautiva hasta al soldado más duro

Siempre cuidándole las espaldas sin importar la fiereza del enemigo.

Si caes, con su escudo inquebrantable te protegerá

Y en sus hermosos ojos veras como se alimenta tu alma

Hasta que resurja cual ave fénix.

Escuchas el rugido a lo lejos?

La marea azotar?

Y la tierra retumbar?

Ahí viene, grande, poderosa y valiente

Su piel reluce como la plata

Implacable como el acero

Incapaz de doblegarse ante cualquier adversidad.

Detiene los proyectiles como una maquina

Atraviesa las llamas como una leona

Su espíritu es su escudo

Acaso habrá algo que la detenga?

Es ella, grande, poderosa y noble

Una fuerza natural, pero también una chica

Ella sufre, llora, se asusta, ríe, baila, se apasiona

Como tú, y como yo.

Ves como el sol brilla?

Los pájaros cantan?

Y las flores crecen?

Ahí viene, grande, poderosa y fuerte

Lista para conquistar cada parte de tu ser".

En cuanto termine me dedico una sonrisa completa con todo y dientes, se acercó a mí una vez más. —Como se llama? —. Pregunto ella.

—Brigitte… —. Sus ojos se iluminaron en una expresión de sorpresa.

—Cuál es tu nombre? —. Pregunto de repente.

—Creí que ibas a decirme "Wilde" toda la vida?

—Hablo en serio, tu nombre real… ¿Cuál es?

—Tengo una idea mejor, la próxima vez que nos veamos, lo primero que voy a decir será mi nombre, ¿entendido? así tendrás una razón para sobrevivir mañana y vernos otra vez.

Brigitte se lanzó hacia mí con un enorme abrazo, un fuerte y enorme abrazo seguido de un beso en la mejilla que me tomo por sorpresa. No tardé en acariciarme el rostro.

—Te veré pronto… —. Acto seguido, corrió rápidamente por la orilla del mar mientras con su mano derecha se despedía de mí y me grito por última vez. —ME MANDAS EL POEMA POR EL CHAT! —. Hasta que finalmente su presencia y su silueta desaparecieron en la lejanía.

En los siguientes minutos permanecí quieto en la playa tratando de procesar toda la ola de sentimientos encontrados que estaban haciendo un completo caos en mi cabeza. Me senté sobre la arena una vez más y vi como el sol finalmente se ocultaba dando paso a la profunda noche de Niza.

Escuchaba la marea golpeando la playa, los autos pasando en la parte superior y el viento soplando mis oídos, hasta que di un brinco de alegría que me puso de pie otra vez. —Ahora sé lo que tengo que hacer! —. Comencé a caminar en la orilla de la playa.

Brigitte toda mi vida siempre hice las cosas para autosatisfacerme, para buscar mi propia felicidad sin que me importaran los sentimientos de los demás. Escribiendo las ideas y mis sentimientos con la esperanza de que la gente me escuchara y entendiera. Pero tú me mostraste otro camino, el camino de la esperanza.

Mis poemas y escritos no te interesan por ser profundos, te interesan porque te motivan. Un propósito completamente diferente a lo que buscaba. Brigitte ahora sé cuál es mi propósito. Nunca tuve ninguno realmente, pero ahora tú me lo disté. Debo inspirar a la gente, si realmente quiero dejar una huella en este mundo, debo motivarlos de alguna manera, justo como tú lo haces.

No me atreví a decírtelo ese día, pero creo que tú lo supiste en cuanto escuchaste mi poema, tu eres mi inspiración. Cuando te fuiste supe que habías entrado tan fuerte en mi vida que iba a ser imposible sacarte de aquí. Por eso he tomado una decisión, voy a seguirte, hasta el fin del mundo si es necesario. Quiero estar cerca de las acciones heroicas de Overwatch para contarle al mundo lo que puedo aprender de ellos, pero sobre todo, para verte todos los días, salvando al mundo como tú lo hiciste conmigo ese día en Niza, el día que nos conocimos, nuestra primera cita.

Porque te amo Brigitte Lindholm, te amo con todo mi corazón, mi alma y mi ser. Eres el amor de mi vida, antes de conocerte no era nada más que un soñador, pero tú me volviste alguien mejor. Ahora no me puedo imaginar una vida sin ti.

Sé que será peligroso, talvez no sientes lo mismo que yo, también sé que no me quieres cerca para protegerme, pero no tengo miedo, verte es todo lo que necesito a partir de ahora. Esa noche me despedí de Niza para siempre. —Adiós, Niza. Gracias por todo, fue hermoso mientras duro—. Voy a decepcionar a mi familia, a mi madre. Pero vida solo hay una, y si no me atrevo a vivirla, ¿qué sentido tiene estar aquí?

Regrese a mi departamento para recoger lo más indispensable, tome mi cuaderno y mi bolígrafo, y cruzando la puerta hacia la odisea que me esperaba es como comenzaba el primer día de mi nueva vida…. Siguiente parada: Paris.