Titulo: Segundo Rikudō

Capítulo 1: Chaldea

N/T: Crossover de Naruto y FGO. Soy relativamente nuevo en todo esto del Fic, asi que cualquier tipo de error/mejora es bienvenida.

¡Seguir!


"He descubierto el siguiente principio de vida: que cuando quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal"

~Romanos 7: 21


Sucedió durante su batalla contra Hashirama. El terreno eternamente marcado por la lucha de quienes alguna vez fueron considerados hermanos, rivales que soñaban con el fin de una era sangrienta y el restablecimiento de un futuro lleno de paz. Dos niños con sueños compartidos, logros inmaculados y poderes superiores al resto de sus pares, ahora se enfrentan a muerte.

El punto de inflexión de una historia que lo tildó como el villano. El, que había hecho todo por el bien de su Clan y su gente, por quienes lo admiraban y seguían su fuerza. Llegado el momento, ninguno acudió a su llamado. Nunca siguieron su ideal, si no su fuerza y favor. Una traición que no le provocó el más mínimo sentimentalismo, al contrario, avivó las llamas de su voluntad y ejecución.

No había un 'vuelta atrás', solo la resolución de un plan que ameritaba años y una espera silenciosa. Madara había perdido el combate, pero no la Guerra. Cumpliendo su cometido y sacrificando uno de sus ojos, el izanagi le permitió respirar una segunda vez.

Ese punto marco su primera resucitación.

La segunda ocurrió en el desierto, por Kabuto. El hombre mitad serpiente de algún modo se había hecho con su cuerpo a pesar de las medidas que había tomado de antemano. La primera de una serie de inconvenientes que terminaron con su amargo final.

Si bien tener un cuerpo inmortal y una fuente de Chakra podía considerarse una bendición, su misión no era una que debiera hacerse como un esclavo o fantasma atado al mundo terrenal. Debía lograrse en carne y hueso, cómo un mortal, uno que ascendió para gobernar y controlar. Una existencia divina.

No importaba el obstáculo. En el momento en que Óbito ejecutó el Rinne Tensei, su alma, su cuerpo volvió a ser de carne y hueso, marco lo que fue la Tercera 'resurrección' para Madara. No era la sombra de un hombre moribundo que vagaba por un plano existencial al cual no pertenecía, tampoco la marioneta de una serpiente o esclavo de un jutsu prohibido. Era su propia persona, otra vez.

Óbito había realizado un buen trabajo pavimentado el camino hay donde el no pudo continuar, una serie de hazañas tan meticulosamente planeadas que Madara juraba podía incluso hacerlo sentirse orgulloso. No lo estaba.

Y ahora, cuando creía que su lucha contra el mundo significó su derrota, se encontraba respirando, por cuarta vez, otra vez.

"El haberme revivido de esta manera…"

Había esperado un recibimiento o explicación por parte de quien lo ha invocado, no esperaba encontrarse solo, en medio de un extenso corredor, y sin señales de haberse utilizado el Edo Tensei. ¿Qué sorpresas aún guardaba el mundo para el?.

Su mente evocaba pensamientos extraños. No recordaba haberse golpeado la cabeza, pero el desorden en ese momento en sus recuerdos era como una red de telarañas que no conectaban. Fugases memorias que iban y venían chocaban, memorias que podía decir, no eran suyas.

¿Algún tipo de jutsu que no conocía?, aunque la probabilidad era baja, no sabia en dónde se encontraba ni cuánto tiempo había pasado. El pasillo era demasiado sofisticado para estar en una de las aldeas ninja, también parecía bastante avanzado en términos de ingeniería. No había nada que ofreciera una pista de su paradero.

La atmósfera era extraña. Como si no pertenecía al lugar en el que estaba parado. Una sensación desconocida atormentaba su ser, pero no reconocía su significado. Le generaba una extrañeza poco característico de el. Había estado vivo por más de un siglo, pero era como si recién conociera el mundo donde vive. No le gustaba, apestaba a problemas.

Mirando el corredor, Madara se acercó a una ventana en la pared. Solo más sorpresas. La nieve caía en un espectáculo que pocas veces había tenido el cometido de presenciar, pero que conocía muy bien de dónde: El País del Hierro, ¿pero cómo?. Algo no cuadraba dentro del margen de su cabeza. Tampoco servía que sus memorias hayan sido alteradas de algún modo.

Fijando la vista en un punto específico del vidrio, ensanchó sus ojos, una persona desconocida lo saludo de vuelta. Vistiendo descuidadamente, pelo negro y ojos azules; su propio reflejo le devolvió la mirada. O, más bien, el cuerpo que usurpaba.

"¿Estoy en el cuerpo de un mocoso? Por qué el mundo simplemente no deja de joderme, ¿Verdad?." Primero, un alienígena arruina sus planes para hacerse con el control del Tsukuyomi Infinito, y ahora se encuentra atrapado en el cuerpo de un desconocido. Con un suspiro, Madara solo se contempló.

No le había tomado mucha importancia al inicio, pero ahora, observando su cuerpo, independiente de que no fuera el suyo, era real.

La sangre bombeando, el persistente latido de un corazón vivo, carne y huesos, realmente estaba de vuelta entre los vivos. La emoción que debería recorrerlo sería la euforia, más solo sentía curiosidad. ¿Cómo se explicaba esto?. Una cruel broma del destino, ¿Quizás?.

¿Podía al menos usar Chakra? Por la imagen que le devuelve la ventana, no tenía su Rinnegan con el. Aunque podía sentir una persistente picazón en ambos ojos. De hecho, le ardía la totalidad de este cuerpo usurpado, su vista comenzaba a tornarse borrosa por momentos y Madara juraba que nunca se había sentido tan débil como estaba ahora.

Debilidad. Cuánto odiaba esa palabra. El solo hecho de pensar que me he rebajado al civil común me hacía arder de rabia. Todo lo que provenía de la debilidad era malo. El lo sabía más que nadie. Se negaba a serlo.

"¿Sen…pai? ¿Te encuentras bien?" cómo una melodía, el viento trajo consigo al primer obstáculo.

Lentamente me gire al origen de la voz. Una niña con atuendo informal, una sudadera con capucha gris sobre una camisa negra de cuello blanco, una corbata roja, una falda, medias negras y zapatos marrones. Sus rasgos, con el cabello lila y ojos lavanda, se empañaron con la preocupación. Sus gafas cuadrados descansaban en su nariz por la inclinación.

"¿Senpai?¿Quieres que llame al Doctor?" su ligera voz me despertó de mi ensoñación. Se quedó ahí, esperando una respuesta y Madara, por primera vez, no sabía que decir. La perplejidad no provenía de la niña que le dirigió la palabra, si no del hecho que Madara no la sintió acercarse en ningún momento, lo que reflejaba el estado en el que se encontraban sus habilidades.

Maldijo internamente, la situación era peor de lo que pensaba. De todos modos, no era un novato. Años de experiencia formaban hombres como el. Está situación no le era diferente.

"¿Qué quieres?" su voz cargada de autoridad hizo eco en los pasillos, una intención que proyectaba a un Guerrero que no le gustaba perder su tiempo.

Pegando un pequeño salto de sorpresa por la voz demasiado madura para alguien que aparentaba su edad, Mashu retrocedió un paso antes de contestar.

"Ehm…senpai, ¿eres unos de los candidatos a Maestro? Que haces ¿Aquí?" cautelosa, con una inclinación de cabeza, Mashu pregunto.

¿Maestro? El término lo entendía, ¿Se refería a algún usuario de Chakra? ¿Por qué candidato?.

Madara estuvo tentado a simplemente interrogar a la niña y saber lo que necesitaba, pero no confiaba en la fuerza que tenía en ese momento para lograr cualquier cosa. Resignado, optó por la aburrida charla y presentaciones que le quitaban demasiado tiempo.

"Estoy…perdido" lo que era cierto. " Y si, soy un candidato." La mentira dicha con una seguridad aterradora. La afirmación de ser uno de estos 'candidatos' fue por lógica. No era un tonto, entendía el peligro al que se enfrentaba solo y no más fuerte que un civil, por lo tanto, tomar la identidad de lo que al parecer esta este niño fue la mejor opción. Por lo menos, lo era ahora.

"¡Oh! Senpai, por cierto" con una ligera inclinación y las manos sosteniendo la zona de sus muslos, Mashu habló " Mashu Kyrielight, ¡Un gusto senpai!"

Definitivamente, Madara no la reconocía de ninguna parte, aunque el pelo le resultaba familiar de algún modo. Lo más probable era que fuera un civil o Kunoichi estándar, por supuesto, si esto en realidad era el País del Hierro, los Samurái deben ser lo más cercano que ella ha de haber visto de ellos.

Cruzando los brazos, Madara evaluó si decir su verdadero nombre traerá repercusiones. Ser un Shinobi legendario y muy temido a veces generaba situaciones que terminaban con alguien muerto. De todos modos, la cuarta gran guerra mundial Shinobi fue un conflicto que abarcó todas las Aldeas Ninja, por lo que la reacción a su nombre no debería ser una sorpresa. Por el contrario, su reacción será una fuente de información necesaria.

"Madara Uchiha" mis ojos nunca dejaron los de Mashu.

Mashu le sonrió. "Senpai, dijiste que estabas perdido" se acercó un poco más y preguntó "¿Necesitas ayuda?"

Nos quedamos en silencio unos segundos. No estaba fingiendo. Sus rasgos no se contraían por una mención familiar y su respuesta apestaba a sinceridad, realmente no sabe quién soy. Lo cual, para Madara, significaba dos cosas: estaba demasiado delante de lo que fue su era, o no estaba en absoluto cerca del continente de los países que conocía. Podría ser también que la niña simplemente no este familiarizado con su historia. Lo catalogo como imposible.

Para empezar, el Juubi provocó desastres por todo el planeta. La geografía misma tuvo que ser remodelada desde cero, se encargo personalmente de aquello. No hay forma de que no se encuentre un registro de lo que sucedió y su participación en el.

La chica no estaba mintiendo. Lo que pretendía aclarar dudas solo las multiplicaba, incluso su orgullo sufrió a base de su respuesta. ¿Cómo no lo conocía a el? Imposible. Su mirada se profundizó y su rostro se contrajo. Mashu solo se movió inquieta. Afortunadamente, un punto blanco se abalanzó sobre ella, y no podía estar más agradecida de tener algo con lo que evitar la mirada de su Senpai.

"¿Fou?¡Fou!" un destello de color blanco se abrió paso por el pasillo y se estrelló con las piernas de Mashu. "¡Oh! Fou, aquí estás" levantando a la extraña criatura, Mashu habló.

"Oh, lo he olvidado. Todavía no te he presentado, ¿Verdad, Fou?" posicionado en el hombro de Mashu, la criatura respondió con su nombre.

"Este animalito parecido a una ardilla es Fou. Es una entidad que tiene permitido pasearse con libertad por Chaldea." Su cabeza se movía con las palabras que se decían. Era más inteligente de lo que aparentaba. "Fue mientras seguía a Fou que me topé contigo, senpai." "¡Fou!". El extraño animal se complacía de la atención.

La criatura, Fou, saltó del hombro de Mash y se acercó a Madara. Su pequeña nariz se movía mientras olisqueaba su persona. Con un alto en seco se detuvo su avance, crispó sus orejas y cola mientras huía a toda velocidad por el lado contrario del que había llegado.

"Oh, eh ehmmm. El a veces hace eso senpai, no te preocupes." Con lo que era una obvia mentira, Mashu intento consolar a Madara. Sus manos juntas sobre su pecho. Nuevamente se quedaba sola y, de hecho, podía sentir que Madara nunca había apartado la mirada de ella. Inconscientemente comenzó a jugar con un mechón de su pelo, un pequeño tono de rojo adornaba sus mejillas.

Ignorando su incomodidad, Madara resopló. No le importaba en lo más mínimo el afecto de esa cosa, peor aún, está conversación no lo estaba llevando a ningún lado. El lugar donde se encontraba era ¿'Chaldea'? Que significaba eso, ¿Un país? Aunque se inclinaba más por una ciudad y organización. Justo cuando estaba por interrogar a la niña, otro personaje apareció.

"Ah, ahí estás, Mashu. No está nada bien esto, ya sabes, deambular sin permiso…" girando al origen de la voz, Madara miró a la persona que se acercaba. Un hombre alto que no aparentaba ser para ser muy joven pero tampoco muy viejo. Vestido con abrigo de piel y un sombrero que, en términos generales era ridículo (el lo vio así) se acercaba a ellos.

"Hmm, ¿Quién es el?" deteniéndose a unos pasos, el hombre fijo su mirada en mí

"¡Profesor! El es Mad-" Madara Uchiha" cortando la declaración de Mashu sobre mi nombre, este ' profesor' también se presentó. "Soy Lev Lainur, uno de los técnicos de aquí. Tu debes ser uno de los 48 candidatos a Maestro, el último nada menos. ¡Bienvenido a Chaldea! Me alegra que estés aquí."

Chaldea, otra vez ese nombre. Ni la mención de los 48 candidatos logró ayudar de algún modo a Madara, de hecho, solo generaban dudas. Tampoco reaccionó de algún modo a su nombre, el segundo en hacerlo y también la segunda persona que conoce en este maldito lugar.

De todos modos. Si bien la apariencia de este tipo 'Lev' era cuestionable, no podía evitar mirar fijamente al hombre frente a él. Si bien sus poderes y gran parte de su fuerza lo habían abandonado, hay habilidades que no pueden eliminarse tan fácilmente. Años de Guerra, masacre y asesinatos hacen a una persona intuir inmediatamente la personalidad, fuerza, comportamiento y discernimiento en sus palabras.

Levantando una ceja, Madara no pudo si no comparar al tipo con ese 'Zetsu Negro' que había tomado posesión de su cuerpo en aquel entonces y usurpado por la alienígena. Para el, ambos eran bastante parecidos. Una coincidencia desagradable.

"Escuché que fuiste seleccionado entre muchos candidatos públicos, ¿Cuánto tiempo duró tu entrenamiento? ¿Un año? ¿Meses?." Con una sonrisa, Lev preguntó.

¿Entrenamiento? La respuesta a esa pregunta era obvia. "Toda mi vida".

"¿Es así?, aunque no pareces para nada un Mago. Bueno, supongo que no se puede juzgar a un libro por su portada ¿No?." Su sonrisa nunca abandonó su rostro. "Ya debes de saber la competencia que se genera en estas instalaciones, la presión no es algo que pueda soportar demasiada gente." Cómo recordando algo, Lev hizo ademán de apuntar al pasillo por detrás de ellos.

"Por cierto, la conferencia comienza en cinco minutos en la Sala de Comando Central. ¿No están contra el tiempo?. La Directora no es alguien que olvide o perdone fácilmente." Su mirada iba de Mashu en Madara.

"Profesor Lev" Mashu hablo "¿Cree que también se me permita sentarme en la orientación?" Madara inmediatamente se percató del tono esperanzador que ocupaba. ¿Está orientación era tan importante?.

"Creo que, si te quedas a un margen, nadie debería molestarte. ¿Por qué?"

"Creo que debería llevar a senpai a la sala de Comando." Madara miró en su dirección. "El se perdió en el camino." Como si entendiera de algún modo, Lev ofreció un entendimiento silencioso, dando por terminada su conversación.

" ¿Eres el candidato Número 48, no?, recuerdo que había un puesto al que cualquier persona podía llenar., ahora veo que no era así. Espero grandes cosas de ti en el futuro, Madara." Inclinando su cabeza, Lev dio media vuelta y desapareció.

Girando en la dirección por la que había llegado, Mashu ofreció su mano. "¡Vamos senpai!" la invitación flotando en el aire.

La orientación entonces. Tal vez su suerte estaba cambiando. La información que pudo reunir en este corto intercambio de palabras no brindo mayores respuestas para comenzar a formar un mapa mental de su ubicación. Si está 'charla' tiene lo que necesita para eliminar su ignorancia, bienvenida sea.

Mientras acompañaba a Mashu entre el laberinto que eran las instalaciones, una sola pregunta rondaba por su mente. Estaba seguro de no haber escuchado mal.

Lev, ¿A qué se refería con un "Mago"?


Una montaña de emociones flotaba en el, sin embargo, años de conflicto no lo hicieron alguien débil. Reprimiendo cualquier reacción humana, giro sobre sus pies y se pregunto que hacer ahora.

Si antes Madara creía que su situación ya era bastante mala, escuchar esa sesión informativa no solo termino por aplastar cualquier idea, por recóndita que sea, sobre arrojar luz sobre su paradero. Es más, ni si quiera sabia si estaba peor o mejor que antes de recibirlo.

Erguido y con las manos cruzadas en un rincón de la enorme sala en la que se realizó la orientación, comienza el proceso de analizar todo lo que escucho y encajar las piezas. Había llegado con Mashu segundos antes de que comenzará y, mientras hacía caso omiso a su indicación de tener que sentarme en primera fila, ver a Mashu ceder y ubicarse a mi costado, preste atención .

Tuvo que saberlo mejor. Las instalaciones eran demasiado 'complejas' para tratarse de su Época. La vestimenta no coincidía con sus recuerdos, tampoco visualizo ningún solo Shinobi o tipo de seguridad para algo que aparentaba ser tan importante. Esto estaba mucho más allá del entendimiento. Era una realidad completamente diferente, un mundo totalmente distinto, un descubrimiento mas que desconcertante.

Magos, una selección de 48 candidatos con la honorable misión de retroceder en el tiempo, evitar el exterminio de la humanidad, tecnología avanzada y sin rastro de algún uso de Chakra… ¿Cómo terminó aquí?.

El Edo Tensei estaba completamente descartado. Madara conocía bien el Jutsu que traía de vuelta la vida a los muertos, el mismo fue uno de ellos. La época en la que se encontraba, este nuevo "Mundo" del cual ahora forma parte, ¿Cómo simplemente apareces de la nada, usurpas un cuerpo y te preparas para salvar al Mundo?, la ironía no se le escapaba.

Una respuesta se formulaba en su consiente. ¿El viejo Rikudō no hablo algo sobre la transmigración de la voluntad de sus hijos?. Algo parecido sucedió aquí. La probabilidad del hecho nunca había sido tan baja, pero si descartamos lo imposible de la ecuación, ¿No debería ser lo que queda, por inimaginable que sea, la verdad?, era un principio propio de el, además, una respuesta es mejor que no tener una.

De cualquier manera. Adaptarse era uno de sus muchos talentos. Si el Mundo actual no lo conoce, se asegurará de que lo hagan.

"Ehm, senpai." Un asentimiento fue lo único que recibió Mashu. "¿Sucede algo? Si tienes dudas puedes preguntarme lo que necesites." La resolución acentuada en su voz.

¿Tenía dudas?, más de las que se podía imaginar. ¿Revelar sus inquietudes, el hecho que no sabe lo básico, el conocimiento general que debería tener cualquier ser humano, sobre su situación? Un tonto lo haría. Ya esta suplantando la identidad del mocoso (del cual no sabía su nombre) y rondando por instalaciones que se supone son 'secretas'. Agregar dificultades sin recuperar su fuerza primero era una estupidez.

"No es necesario" mientras observa los candidatos salir por la puerta principal. "¿Sabes dónde se encuentran mis aposentos?, me gustaría descansar." Sonaba como una orden.

"¡Si!, por favor sígueme senpai." Mientras Mash lideraba el camino, mi cuerpo volvía a sufrir de fuertes convulsiones que mantenía en control. El ardor inicial era más fuerte que antes, la incomodidad pasando al nivel de algo doloroso. Por supuesto, en el exterior nada de esto se mostraba, su tolerancia al dolor era alta. No podía decir lo mismo de sus ojos.

Perdiendo la visibilidad a momentos, Madara juraba ya haber pasado por esto antes; su Sharingan. Entonces mis poderes nunca se fueron, solo tardaban en aparecer. Algo menos de lo que preocuparse.

"Aquí estamos" saliendo de su trance, Madara casi choca con Mashu antes de detenerse. Su visión ya estaba causándole estragos. "Esta es tu habitación. Tiene todo lo que necesi-…¿Senpai?" Mashu se apresuró a estar a su lado.

"¡Senpai! Espera aquí un momento, ¡Llamaré al doctor!" Recuperando mi visión por completo, me preguntaba por qué estaba tan alarmada. "¡Tus ojos! ¿Te duelen?" mis manos se dirigieron a ellos, y pude sentir el familiar tacto de la sangre. Entonces mis ojos estaban sangrando. Lo más probable es que se estuvieran adaptando a la mutación.

"No lo necesito" sin mirar a Mashu, Madara cruzo el umbral de su puerta. "Te llamare si necesito algo, puedes marcharte". Si hubiera observado detrás de el, habría visto el rostro perplejo y preocupado de Mashu antes de que la puerta se cerrara automáticamente.

Dejando atrás a la niña, Madara observó al hombre que ahora ocupaba la cama. Sentado, un sujeto con bata de médico, pelo rubio atado en una cola de caballo y guantes blancos. ¿Qué acaso no era está su habitación?, Su paciencia alcanzaba un limite.

"¡Hola! Soy Romani… wowhoho ¡Estás sangrando!" a medias de presentarse, el ahora llamado Romani se levantó de la cama y se acercó a Madara, sus ojos fijos en los suyos mismos. Su mano sosteniendo su barbilla. "No parece haber daño. Dime, ¿Sangras así frecuentemente?" su actitud rebosaba profesionalismo.

Con una mano, Madara limpio la sangre que aún escurría por su rostro, el color carmesí manchando el piso. No podía importarle menos. "Si, lo hago. Ahora…" un escalofrío recorrió la columna del Doctor Román.

" Si no tienes nada más que hacer aquí, te sugiero que te vayas" acercándose peligrosamente al hombre, una mano de ubico en su hombro. " supongo que holgazanear no es parte de tus deberes ¿Hm?". Ignorando su preocupación por el, no tenía la fuerza ni motivación para presentarse a cualquier tonto que se encontraba. Por ahora jugaría la carta de ser amable, pero incluso eso tenía un límite.

El silencio perduró unos instantes antes de que el doctor expresara una risa incómoda, sus manos rascando su cuello. Demasiado obvio.

"Oye ¡Tranquilo!, lo entiendo, estamos todos cansados de verdad." Roman se alejo, cómo si estuviera reflexionando. "Eres uno de los candidatos a Master ¿No?, reconozco la presión a la que están sometidos, en serio, lo más probable es que todo el personal lo haga." Su mirada se torno decidida.

"¿Estás seguro que te encuentras bien? Puedo hacerte un chequeo si lo necesitas. Algo que alivi-" Roman cortó su frase al ver que solo conseguía una mirada más agravante de parte del chico. Suspiró. Gente complicada.

Levantado ambas manos en lo que se entendía una rendición, se dirigió a la puerta antes de girar nuevamente. "por cierto, no me dijiste tu nombre" afortunadamente, no tuvo que responder a su pregunta cuando un sonido se escuchó de su brazo.

Madara solo podía admirar los artilugios con los que contaban el personal de esta 'Chaldea'. Tecnología así en su tiempo podría a ver ganado Guerras, lamentablemente no servía de mucho ahora.

"Romani, vamos a empezar el Rayshift. ¿Podrías venir, en caso de que haya alguna emergencia? El Equipo B tiene menos experiencia y están mostrando algunas anomalías." La voz del profesor Lev hacía eco.

"¿Tal vez algo de anestesia?." Sonaba más como una pregunta que una sugerencia.

"Sera suficiente. ¿Estás en la enfermería verdad?, no deberías tardar más de dos minutos. Date prisa ¿Bien?." Con un tono complaciente, Lev corto la llamada.

Suspirando, Romani dio media vuelta atrás y se sentó en la cama, olvidando por completo el hecho de que se tenía que ir.

"El profesor Lev es una persona bastante importante ¿sabes?, el es el Mago que creó la Lente de observación del Futuro Cercano Sheba, un telescopio usado para observar el pseudo-planeta, Chaldeas." Ignorando toda tensión en el ambiente, el doctor sonrió. "a veces pienso que me acosa con tanto trabajo jajaja…"

Madara solo observo el patético intento de formar una conversación por segunda vez. Solo habían pasado unos minutos, pero ya había discernido que clase de hombre era este 'Romani'. De cualquier forma, sus pensamientos de dirigieron a los shinobis de este lugar, los ahora llamado "Magos". Una forma única de llamar a los usuarios de Chakra, si es que es esa la energía que aún ocupan. Tendrá que averiguarlo.

Cuando se inclinaba por hablar, fue interrumpido. Un pequeño temblor sacudió las instalaciones, siendo alertados por la voz que salía de los altavoces "¡Alerta!, ¡Alerta! Esto es una emergencia." Las luces parpadeaban en una falta clara de Energía, el rojo iluminaba la habitación. "Incendio en la Sala de control, incendio en la Sala de control. Todo el personal a de ser evacuado."

" ¡Dios mío! ¿¡Que sucede!?" como si la falta de luz no fuera impedimento para atravesar la habitación en la que se encontraba, Románi llegó hasta una computadora estacionada en la pared. " ¡Muéstrame el Centro de Control!."

La pantalla tardo unos segundos antes de reconocer el comando de voz y manifestar una serie de imágenes del Centro de Mando. No auguraba nada bueno. El humo apenas si hacía visible algo de las imágenes. La devastación generada por lo que sea haya provocado esto no dejo más que escombros, el fuego consumiendo todo a su paso. Un espectáculo desalentador.

"¡Maldita sea!" Roman se tomó la cabeza. "¡Tu!, busca una zona de seguridad, ¡Evacúa de inmediato!" cómo una bala, Romani salió disparado por la puerta.

Por otra parte, Madara no se movió un centímetro desde su lugar. La verdad es que no estaba prestando atención a nada de lo que sucedía. Si ese sujeto no hubiera salido por esa puerta, ahora sería el primer objetivo de una serie de experimentos que Madara necesitaba realizar.

De todos modos. ¿Por qué molestarse?. Lo que le pase ha este lugar no era de su incumbencia. Su existencia cumplía solo unas horas de vida, el no pertenecía aquí. No obstante, mentiría si dijera que no sentía curiosidad por lo que estaba sucediendo. Fue ese el factor culminante que lo invadía.

Así fue como se encontró siguiendo los pasos de Romani, en la tormenta que era Chaldea ese mismo instante, mientras se acercaba al lugar del incendio, volvió a experimentar el olor a carne quemada y hollín con el que estaba tan familiarizado. Una sensación bienvenida.

Tardo unos minutos en llegar al origen del estruendo en la sala de control. El lugar se encontraba destrozado. Lo mas probable es que se tratara de una bomba viendo que el Centro de la explosión fue justo en el lugar donde el daño provocado sería el mayor. En otras palabras, todo esto se reducía a un sabotaje.

"Atención, atención. El sistema está pasando a la fase final del Rayshift. Coordenadas: 2004, 30 de enero, Fuyuki, Japón."

Ignorando la megafonía, Madara observó. Pese a la magnitud de la explosión, el núcleo de Chaldea se mantuvo intacto. No podía decir lo mismo del resto. Los candidatos estaban en el rango de la bomba, por lo que no debería haber sobrevivientes. Una tragedia.

Un murmullo se escuchó más adelante. Un susurro apenas si perceptible que delataba una persona. 'muy pronto para conclusiones, entonces', pensó mientras buscaba el origen de aquella voz. Lo que encontró era mas o menos lo que se esperaba en este tipo de situaciones.

Mashu se veía terrible. Un enorme escombro había caído partiendo a la chica prácticamente a la mitad. Pese a eso, se mantenía consiente, su rostro, aquella que le sonrió, encontrando el de Madara.

"Senpai…aún queda tiempo...huye" un susurro apenas entendible. "no te…preocupes por mi…vete." Dijo Mashu. La preocupación se filtraba en su voz.

Si embargo, Madara no tenía tal intención. Una inquietud, como una comezón, lo molestaba desde el momento que conoció a la chica. Ahora recordaba el porqué.

Una actitud amable, casi de cortesía, dirigida a todas las personas con las que hablaba. Sonrisa siempre presente incluso en momentos que no lo ameritaban. Una preocupación entrañable por todo el mundo por sobre la suya propia. Eran los mismo rasgos que siempre veía en una persona, su mayor Rival. Hashirama.

"Te pareces mucho a él" Madara dijo. " ¿Estás segura que quieres qué me vaya?, pareces en problemas." Agachándose para quedar a la altura de Mashu, observo su cara de sorpresa. Pero no tuvo tiempo de decir algo.

"Advertencia para los supervisores. Sheba observa un cambio dentro del futuro previsible. Incapaz de detectar la existencia de la humanidad en los próximos 100 años en el futuro."

"¡Senpai! Tienes que irte… antes de…" Mashu no tuvo tiempos de terminar antes de que un fuerte estruendo resonará por la habitación. El mensaje de que se habían cerrado las puertas. "están…cerradas." La esperanza abandonó su voz.

Imperturbable. Madara teorizo que no le quedaba mucho tiempo a Mashu. La perdida de sangre ya era enorme, de hecho, debería estar muerta hace tiempo. Eso por si solo reflejaba su voluntad de vivir. De todos modos, Este lugar se esta cayendo a pedazos, si ella moría, ¿Quién respondería sus preguntas?.

"No hay suficientes Masters para iniciar el procedimiento." La megafonía hablo de nuevo. "Buscando Master potencial".

"Senpai…" por lo cansada de su voz, Madara comprendió que no le quedaba mucho tiempo. "¿Puedo tomar tu mano?." Su mano extendida alcanzo el pie de Madara. Y este la tomo entre las suyas propias.

"Candidato Número 48 establecido como Master. Comenzando Rayshift en 3".

Interiormente, Madara ya había tomado la decisión de ayudar a Mashu, y fue entonces cuando su cuerpo experimento un cambio radical. Como sí de un disfraz se tratara, atrás quedó la apariencia de un niño, reemplazado por un hombre alto, de tez blanca y pelo negro.

"2"

Su pelo crecido hasta la cintura, con un flequillo hasta los hombros que cubría su ojo derecho completamente. Su atuendo: un traje ninja como el lo recordaba. Su armadura tradicional de color rojo, usada sobre un largo vestido negro. En su espalda, el emblema de su Clan.

Su cuerpo, su apariencia, aquel que el recordaba y que era temido por naciones enteras, volvía a ser suyo de nuevo. Una sonrisa plasmada en su rostro.

"1"

Y entonces, antes de aplicar la fuerza necesaria para mover el escombro, o de que Mashu logrará articular palabra alguna en su estupor. Sus ojos, ahora rojos, mostraban el Mangekyō Sharingan Eterno. En su mente, como si siempre hubiera estado ahí, la información antes retenida ahora era incluida a sus procesamientos. Una destacaba por sobre el resto:

Servant: Grand Avenger.

"Todos lo procedimientos completados. Iniciando First Orden. Localización: Fuyuki."


Bueno, ¿Qué tal?. Recordar que son bienvenidos a comentar cualquier tipo de Error/Mejora. Si fallo en mi entendimiento sobre el Lore de cualquiera de ambas franquicias hacérmelo saber por favor.

¡Buena Suerte!