Notas del Autor: Hey :) típicamente no hago esto al principio pero decidí corregir un poco (en realidad mucho) este capítulo. No soy muy fan de volver a subir el mismo capítulo, pero decidí volver a trabajar un poco más en él. Al final le agregué algunas partes importantes, pero otras se quedarán igual. Para hacerlo corto: sí, este es el mismo capítulo de antes... pero con unas ediciones importantes... espero que lo disfruten :)
Capítulo 18: Toucannon Loops, el Secreto de Bartolomeo y Recuerdos Dolorosos
A penas pasaron unas horas desde la partida de los campeones y Lucas sentía que su cuerpo era cinco tallas más pequeña que su piel. Parte de él quería salir a entrenar, pero había demasiado calor como para estar bajo el sol y le había prometido a Cynthia que se quedaría adentro de la casa.
La ansiedad que sentía se formaba adentro de él como una olla de presión, sentía que en cualquier momento explotaría.
Así que para tranquilizarse hizo lo mejor que sabía hacer cuando estaba nervioso: comer. Revisó la despensa buscando algo para picar y había tanto cereal que decidió tomar varias cajas. Su lógica era que si iba a comer demás, más valía que fuese algo sano.
Sacó algunas de las cajas de cereales y empezó a comer indiscriminadamente de cada una mientras que miraba televisión, honestamente no estaba poniendo mucha atención ya que estaba pensando. Barry y Dawn estaban en sus cuartos ocupados, honestamente le gustaba estar solo cuando necesitaba pensar.
Marshadow salió de su Pokebola en algún momento y comió un poco de cereal sentado a lado de Lucas, pero en algún punto se llenó y se entretuvo haciendo torres con los aros de cereal de fruta Toucannon Loops.
Cuando Dawn y Barry aparecieron en la sala, solo encontraron a Lucas comiendo directamente de una caja de cereal y Marshadow construyendo torres con cereal… parecía más un castillo de Toucannon Loops.
—¡¿Cinco cajas?! —gritó molesto el rubio notando las cajas de cereales vacías que estaban en la sala—. ¡Te dejo solo por un par de horas y ya te comiste cinco cajas de cereales diferentes!
—Cuatro, la caja de Marshadow no cuenta… —respondió Lucas señalando a su Pokemón—. No te quejes, el cereal es sano.
—¡Sí me quejo! ¡Te pondré una multa!
—Lucas, entiendo que estés estresado con toda la situación, pero no creo que comer tanto cereal sea bueno, —le dijo Dawn preocupada, lo último que necesitaban era que se terminara enfermando del estómago.
—Lo sé… —el muchacho cerró la bolsa que tenía en su mano y la puso a lado de las cajas vacías en el suelo—. Es solo que… no sé qué hacer con mi tiempo, me preocupa que Cynthia esté allá sola.
—Yo también estoy preocupada… —Dawn no pudo evitar pensar en el ex-campeón, todavía estaba confundida tratando de explicarse cómo logró sacar del horno un molde de pastel sin quemarse las manos. Solamente esperaba que fuese honesto con ella y que en serio estaba sano y salvo.
—Técnicamente no está sola, —recordó el rubio con una certeza indestructible, saltó sobre el sillón abrazando con un brazo a su amigo con mucha confianza—. Está con Alder, él le hará buena compañía.
—Están trabajando, Barry, —dijo un poco molesta Dawn sentándose a lado de Lucas, teniendo cuidado de no pegarle a la mesa para no botar el castillo de cereal. Marshadow la miró curioso y parecía feliz de verla—. No hables como si estuvieran desperdiciando su tiempo.
—No lo dije por eso, genia. Lo dije porque si somos realistas, Cynthia cuidará más a Alder.
—¿Cómo puedes decir eso? —preguntó casi ofendida Dawn, Lucas se mordió el labio de los celos, podía notar una cercanía entre ellos dos pero por Arceus no podía controlar sus emociones tan bien cuando involucraban a Dawn.
—Bueno Dawn es simple, —respondió el rubio con un aire de superioridad, Lucas solo se preparó mentalmente para lo siguiente—. Primero: Cynthia tiene un Garchomp, Alder no; segundo: Cynthia tiene un mejor récord que Alder, ella solamente ha perdido una vez y fue con mi estimado adicto al cereal; tercero: Cynthia es Cynthia y Alder no. ¿Se te ocurre algo mejor que haga él que ella?
—Pastel, —dijo Lucas sacándole una risa a Dawn y una mirada molesta a Barry—. Cocinar en general, Cynthia es un poco distraída cuando cocina.
Recordar los desastres culinarios de Cynthia lo calmó enormemente… Si era honesto, Cynthia era muy buena preparando café y té, de vez en cuando podía hacer un pastel decente que no viniera en caja. Cualquier otra cosa que involucrara algún nivel de atención en la sartén era malas noticias para ella.
—Me refiero… —agregó la chica con un tono más serio—. Alder parece más tranquilo que Cynthia con toda esta situación rara de la ruta 14…
—Tal vez los dos procesan sus nervios de formas distintas, —dijo el muchacho—. Eso o Alder es un buen mentiroso.
—No lo creo… —honestamente esperaba que no fuese así—. Bueno… espero que no…
Se quedaron un momento en silencio viendo la televisión, andaba un programa de turismo por Unova y ahora la presentadora se encontraba en una línea del subterráneo. El ruido de la televisión llenó la habitación con cierta incertidumbre, pues Barry no dejaba de zapatear y ya le estaba desesperando a Lucas.
—Si sigues zapateando te voy a multar, —dijo Lucas un poco molesto, Marshadow tomó un aro de cereal y se lo lanzó al rubio.
Sabía que debería regañarlo por hacer eso, pero honestamente fue muy divertido verle la cara molesta a su amigo cuando le pegó en la frente.
—Oye, no es mi culpa que estés viendo un programa tan aburrido, —Barry tomó el control y cambió de canales, extrañamente terminó en uno de cocina.
Le pareció rarísimo al muchacho, sabía que su amigo odiaba esta clase de canales y que el único que le gustaba eran a él. Se preguntó si Barry se lo puso para entretenerlo y honestamente, se sintió más conmovido de lo que le gustaría admitir. Ese rubio ruidoso en verdad lo quería.
Dawn sonrió dulcemente, era adorable ver cómo Lucas y Barry mostraban su cariño mutuo de una forma tan disimulada. Eran iguales a ella y a su hermanita: jamás lo admitirían en voz alta pero harían cualquier cosa para ayudarse.
El show era de una cocinera conocida en Galar, una señora mayor que era acompañada por un Alcremie. Lucas la conocía, era una maestra en postres y su mamá siempre sacaba recetas de este programa. Hoy estaba hablando acerca de brownies, lo cual le trajo una idea a Dawn quien dijo:
—Ya sé qué podemos hacer para pasar el tiempo, ¿quieres hacer brownies?
La pregunta fue simple y directa, la cara que le hizo Lucas fue lo suficientemente sorprendida como para hacer que Dawn se volviera en un desastre nervioso.
—M-me refiero, me habías dicho que hiciéramos el otro día, —Dawn se sonrojaba más con cada segundo que pasaba—. Y bueno… ya que no tenemos nada que hacer… ya sabes, para entretenernos un poco…
—Okey, —Lucas le dio una sonrisa tranquila que ocultaba una enorme emoción que en cualquier momento explotaría en su pecho—. Hagamos brownies entonces.
—Bueno, mientras ustedes dos hacen eso yo saldré a hacer unas cosas, —dijo Barry levantándose rápidamente y alejándose de la sala.
—¿Qué cosas? —preguntó Lucas desde el sillón.
—Cosas que no involucran brownies, —la sonrisa pícara del rubio molestó a sus dos amigos, se puso sus zapatos y al salir de la casa gritó desde la puerta—. ¡Si no hay brownies cuando regrese, los voy a multar!
Se escuchó la puerta cerrarse y Marshadow suspiró aliviado, tal parecía que pasar tiempo con el chico ruidoso era una tarea para el Pokemón. Lucas solamente negó su cabeza molesto, una vez más su amigo mostró su amabilidad sin decir una sola palabra: era obvio que los quería dejar solos.
Por su parte, Dawn estaba tratando de calmarse. Ok, tal vez había tenido un sueño con el muchacho en donde estaban haciendo brownies y sí, en ese sueño casi la besa… Pero solo porque había pasado en un sueño, no significaba que pasaría en la vida real, todavía no habían llegado a ese punto… O por lo menos eso pensaba, la verdad es que Dawn no se podía creer una experta en relaciones.
Estaba tan perdida en sus pensamientos que no notó a Lucas y a Marshadow observándola. El Pokemón miró a su entrenador con curiosidad, era rara la vista de la chica viendo al vacío con su cabeza en otro mundo. Lucas solo encogió sus hombros y su Pokemón se escondió en una sombra en el suelo, la cual recorrió la sala para aparecer en las rodillas de la chica. El muchacho notó entonces que su Pokemón se deslizaba en sombras para movilizarse, eso explicaba cómo podía pasar tan desapercibido.
Dawn se sobresaltó un poco cuando sintió un peso repentino y Marshadow apareció frente a ella para tocarle dos veces la mejilla.
—¡H-hola! —dijo Dawn tocándole las mejillas al Pokemón—. ¿Me distraje mucho?
—Un poco, —le respondió el muchacho levantándose del sillón—. ¿Vamos a hacer brownies?
(Undella Town, Barry)
En primavera, las playas de Undella Town son características por tener un ambiente tranquilo, el clima no es tan caluroso y los turistas no atacaban el pueblo como lo suelen hacer durante el verano. Sin embargo, siempre hay algo que jamás cambiaría sin importar la época o la estación, los entrenadores Pokemón siempre traen caos.
—¡Scrafty! ¡Usa Facade! —gritó un hombre karateka de cinta negra con una pose de ataque.
—¡Infernape! —gritó Barry determinado.
No necesitaba decirlo en voz alta, su Pokemón ya había llegado al punto de entender su forma de pensar estrategias. Ambos Pokemons se acercaron corriendo, pero antes que Scarfty pudiese poner en ejecución su Facade, Infernape usó Close Combat. Fue un golpe crítico que lo venció rápidamente.
El entrenador, un chico de gorra azul, se sujetó la cabeza frustrado y Barry lanzó un puño al aire feliz. Infernape saltó varias veces alrededor de él hasta lanzarse a abrazarlo, el rubio lo permitió, le encantaba cuando los dos se apasionaban por una victoria.
—Ugh, supongo que eres mejor de lo que pensé, —el niño le ofreció dinero y Barry lo rechazó—. ¿Seguro?
—Sip, tengo suficiente, además me diste algo mejor que el dinero, —Barry bajó a su Infernape y empuñó su mano—. Una batalla espectacular.
—Eres raro, pero gracias por todo.
El niño se retiró al igual que todos los espectadores. Barry miró a su Infernape y lo notó inquieto, supuso que era mejor dejarlo caminar con él antes de regresarlo a su Pokebola. Decidió caminar alrededor de la playa ya que quería dejar a Lucas todo el tiempo posible solo con Dawn, quería ayudarlos y sabía que no harían ningún avance si él estuviera entre los dos. Solo esperaba que Dawn dejara de ser tan lela y se pusiera un poco los pantalones.
—Me pregunto cómo se siente, —le dijo Barry a su Infernape caminando cerca de la orilla, la verdad ni se dio cuenta hacia donde caminaba a esta altura—. Ya sabes, enamorarse y eso.
Infernape le torció la cabeza curioso y Barry suspiró derrotado.
—Tal vez el amor no sea para mi, nunca conocí a una chica que pueda seguirme el paso, —Barry suspiró derrotado, la única vez que sintió algo por alguien fue por Cynthia cuando era niño, pero a esta altura estaba seguro que era más un fan que un enamorado.
Infernape se detuvo y empezó a olfatear el ambiente, saltó hacia unas rocas y Barry no notó la neblina que empezaba a rodearlos. El rubio, muy ocupado con sus pensamientos, se pegó varios cachetazos en la cara frustrado.
—¿Quién tiene tiempo de novias? ¡Tengo mucho en la cabeza! —empuñó sus manos determinado mirando al suelo sin parar de caminar—. Necesito encontrar mi propio camino como lo hablé con la Srta. Shauntal, pero no podré hacer eso si pienso en tonterías como esas. ¿Verdad, Infernape?
Al no encontrar a su Pokemón, el muchacho miró a sus alrededores preocupado. ¿En dónde se metió? No era normal de él salir corriendo sin avisarle. Al ver la niebla, Barry se puso incómodo y no se sorprendió cuando notó un enorme letrero que señalaba hacia la entrada hacia la Ruta 14… Por Palkia, odiaba cuando se dejaba llevar por sus pensamientos.
—¿Infernape? —Barry lo empezó a llamar, rezando que no se hubiera metido en la ruta prohibida—. Infernape… ¿en dónde estás?
Escuchó su chillido llamándolo y efectivametne encontró a su primer Pokemón escalando un muro de rocas cerca de la entrada de la Ruta 14.
—¡No! ¡Infernape! —Barry se sujetó aterrado la cabeza, su Pokemón podía ser travieso y ahora era el peor momento—. ¿Qué haces?
Tomó algo de las rocas y luego bajó de un salto, Barry esperaba que le diera una baya o algo así, pero para su sorpresa se encontró con algo mucho más…
—¿Qué es esta cosa? —preguntó confundido el muchacho—. ¿Es un Caterpie muerto?
Parecía muerto, estaba aplastado y no se movía. Lo tocó en la cabeza y empezó a mover ligeramente la cola. Era un gusano verde traslúcido con un ojo y Barry trató de atraparlo en una Pokebola, pero no funcionó. Al apuntar su Pokedex hacia él, salió un mensaje de error.
—Huh… —Barry miró emocionado a su Infernape que lo seguía sujetando delicadamente entre sus dos patas—. ¡Tenemos que enseñárselo a los demás!
(Cynthia y Alder)
Volar sobre un Pokemón era una experiencia única, una que era necesario acostumbrarse si uno quería volverse en un entrenador profesional. Cynthia tenía años de experiencia, desde que su Togekiss aprendió a volar la entrenadora se tomó el tiempo para aprender a hacerlo correctamente. No había mucha ciencia a primera vista: solo tenías que agarrarte y no caer. La realidad era que había una cuestión de resistencia que muchos ignoraban al principio, muchos se sorprendían de la deshidratación y del frío que se podía experimentar al volar tanto tiempo en el cielo.
Cynthia estaba acostumbrada y lista para el frío, pues llevaba puesto su famoso abrigo negro. Para su sorpresa se encontraba lidiando con lo contrario: se estaba muriendo del calor. Ella y Alder se encontraban volando sobre Undella Town, el mar se extendía abajo de ellos y Volcarona parecía muy cómodo con dos humanos sobre él. Su altura no era mucha y la humedad de la playa los atacaba sin piedad.
—¿Estás bien? —le preguntó el ex-campeón al oído, se sentó atrás de ella y ahora tenía su cabeza a lado del de ella para poder hablar con tanto ruido en el cielo—. Te siento muy callada.
—La verdad tengo calor, ¿crees que podamos volar un poco más alto?
—Aunque subamos más seguirás con calor, —le respondió—. Volcarona es tipo fuego y mucho de su calor corporal se acumula en el pelo blanco que estamos agarrando. También las alas emiten hondas, pero si estamos volando no se siente.
—Huh… —Cynthia miró con interés el cabello blanco del insecto, tenía sentido que el insecto emanara calor con su cuerpo.
Eso también explicaba cómo Alder podía estar volando por todas partes usando manga corta.
—No te preocupes, no te quemará, —le aseguró Alder, quien pensó que el silencio de su compañera era por nervios, la verdad solo estaba fascinada de tener un Pokemón tan raro como Volcarona cerca—. Volca está bien entrenado, está acostumbrado a llevar gente encima.
Dicho bicho hizo un zumbido que sonaba feliz y se imaginó que el Pokemón entendía las palabras de su entrenador y le gustaba ser elogiado. Cynthia solo sonrió dulcemente, fue un zumbido adorable.
—Sujétate, —le dijo Alder tirando ligeramente el cabello blanco de su Pokemón—. Estamos cerca de la Ruta 14 y le diré a Volca que suba arriba de esas nubes.
Y así sintió la forma que el cuerpo del insecto se inclinó hacia arriba y empezaron a ascender en el cielo. El cielo de Undella era despejado, pero arriba de la famosa ruta habían nubes grises que a veces traía una neblina pesada en el suelo. Habían acordado que volarían por una pequeña sección de la Ruta 14 para poder ir directamente a Striaton City, era más rápido y necesitaban llegar lo antes posible.
Al subir por la densa capa de nubes, Cynthia disfrutó por un segundo la hermosa vista de un mar interminable de nubes y cielo. Pero ese placer duró poco, pues sintió una ráfaga fuertísima que los sacudió fuerte. Sintió un brazo de Alder sujetando su cintura y el cuerpo de Volcarona que se movió peligrosamente en el cielo. No estaba segura si el ex-campeón la agarró porque casi se cae o porque tenía miedo de caerse, tal vez los dos.
—Demasiada turbulencia, —dijo el ex-campeón preocupado—. Tendremos que volar más bajo.
Así el insecto descendió y para su buena suerte, no había tanta neblina en el ambiente. El cielo estaba nublado pero aún habían pequeñas secciones despejadas que dejaban entrar rayos solares potentes al paisaje. Era hermoso ver cómo se extendía el terreno, la Ruta 14 desde arriba no se veía tan peligrosa, más bien se veía pacífico.
—Muy lindo, ¿verdad? —le dijo el ex-campeón, quien parecía incapaz de disfrutar el paisaje en silencio—. Es raro pensar que estamos evadiendo algo así de hermoso. Como una clase de paraíso prohibido.
Esa respuesta tan poética le resultó extraña, pero al mismo tiempo le dio la excusa perfecta para molestarlo y trató de pensar en la respuesta más cursi posible.
—Tan intocable como las espinas de una rosa, —respondió la mujer con un tono dramático y exagerado.
Eso le sacó una risa, lo tenía tan cerca que podía sentir la vibración de su cuerpo atrás de ella.
—Eres rara.
—Me lo dice el que odia el cereal seco.
—No lo odio, odio que andes toqueteando la comida que todos vamos a comer en algún momento, —le respondió indignado.
Hubo un momento de silencio entre ellos, Cynthia continuaba admirando la hermosa vista pensando en su Togekiss. Cuánto lo extrañaba… sin embargo sabía lo bien que la estaba pasando su Pokemón con su abuela, así que por lo menos sabía que estaba feliz.
Honestamente había olvidado que tenía la mano del hombre en su cintura, pero sentir la forma que la acomodó un poco la puso nerviosa.
—Eso que eres rara no fue un insulto, —le dijo repentinamente el hombre, tratando de justificarse.
—¿Nunca lo tomé como uno? —le respondió confundida.
—Perdón es solo… te siento un poco callada, —una vez más, mostró su incapacidad de estar en silencio apreciando la vista, era raro viniendo de alguien como él.
—Y yo te siento demasiado parlanchín, ¿te pasa algo?
Deseaba poder darse la vuelta y verle la cara, pero no podía en la posición que estaban sentados. Además, darse la vuelta equivaldría a lastimarse su propia cara con su pelo por las ráfagas de viento, prefirió ahorrarse las molestias.
—Estoy bien, solo quería saber si tú lo estabas, —su respuesta tardó mucho, demasiado para ser verdad.
—Sí lo estoy, —pensó que necesitaba más palabras para no parecer cortante—. Gracias Alder, por preocuparte por mí.
Eso pareció tranquilizarlo, pues se quedó callado por otra gran parte del viaje y sintió su cuerpo menos tenso atrás de ella. Terminaron de recorrer los cielos de la Ruta 14 y pronto se encontraron con un cuerpo de agua. Las nubes se volvieron más grises y pesadas, con varios truenos amenazándolos a la distancia. Cynthia sabía que al otro lado del agua estaba Striaton City y esperaba llegar antes que empezara una tormenta.
Unos minutos después, empezó a caer un diluvio. Escuchó al ex-campeón soltar un insulto y a Volcarona zumbar incómodo. Notó una vez más las manos de su compañero en el cabello de su Pokemón y ascendieron arriba de las nubes de la tormenta. Para su suerte, esta vez no había turbulencia.
—¿Está bien Volcarona? —preguntó preocupada la mujer.
—Sí, Volca aguanta las tormentas cuando volamos solos, —le explicó—. Es mejor volar sobre las nubes como precaución.
Algo se sintió raro en el ambiente. Sobre ellos habían nubes blancas que se movían rápidamente, lo que les permitía tener mucho sol a su lado. Abajo había un mar de nubes oscuras que parecían esconder algo… algo que la incomodaba.
—¿Lo sientes también? —le preguntó Cynthia.
—¿Qué cosa?
Tal vez eran solo sus nervios.
—Nada, olvídalo…
—No me digas eso, —le respondió molesto—. En serio, ¿qué pasa?
Antes de poder responder, Volcarona soltó un zumbido alarmado y empezó a maniobrar en el cielo. Se sujetó tan fuerte del cabello del Pokemón que temía haberlo lastimado, pero la adrenalina bombeaba fuerte en sus venas y empezó a ver todo el cielo de forma frenética.
—¿Qué fue eso? —preguntó Alder asustado también, Volcarona empezó a zumbar alarmado y se detuvo, mirando directamente a un cuerpo de nubes oscuras y densas que tenían frente a ellos.
Alder notó una sombra, una que venía a toda velocidad a atacarlos.
—¡Sujétate! —gritó mientras maniobraba a Volcarona en el cielo.
Cynthia se sujetó fuertemente y sintió las piruetas que empezó a dar Volcarona para evadir lo que sea que los estuviera atacando. La sombra falló y Cynthia pudo ver una mancha azul desapareciendo en las nubes.
—¿Qué fue eso?
—No lo sé, esperemos que…
El Pokemón volador salió disparado de las nubes que tenían abajo, por suerte Volcarona reaccionó rápido dando más piruetas y evadiendo el ataque. Cynthia notó en ese momento que el Pokemón que los atacaba lo hacía con ángulos pronunciados y al parecer su punto de inicio era donde el último terminaba.
Pensó tan rápido que no tuvo tiempo de explicarle a su compañero, se sintió un poco desorientada pero buscó en las nubes la evidencia del recorrido del Pokemón que los atacaba. Encontró unas nubes destrozadas y rápidamente gritó:
—¡Ahí!
Alder no la entendió, pero Volcarona sí y empezó a soltar un zumbido amenazante. Las alas del insecto empezaron a brillar y el calor se intensificó muchísimo abajo de ellos.
—¡VOLCARONA NO! —gritó Alder aterrado asustándola por completo.
El ex-campeón la sujetó de la cintura muy fuerte y con la otra mano tomó los cabellos de Volcarona para guiarlo.
Sin previo aviso, empezaron a descender a toda velocidad. El viento le pegaba de forma violenta en su cara, le estaba costando respirar. Lo último que vio fue un bosque abajo de ellos.
(Undella Town, Lucas y Dawn)
La cocina de la casa era tan lujosa como se podía esperar de alguien como Caitlin, pero Lucas apreciaba que la misma atención que le dieron a la decoración también iba a los instrumentos de la cocina. Tenía cuanto accesorio se le podía imaginar, Lucas amaría traer a su mamá aquí para que cocinaran juntos, seguro lo apreciaría.
—¿Necesitamos leche? —preguntó Dawn a su lado mientras abría el refrigerador.
—No, solo mantequilla, —respondió Lucas abriendo una de las enormes ventanas de la cocina, daba a una hermosa vista a la playa y el mar y dejó que el aire húmedo ventilara el lugar.
Marshadow saltó al marco de la ventana con un aura verde irradiando de su cabeza. Lucas se asustó por un momento, solo se ponía así cuando estaba listo para pelear y encontró extraña su actitud territorial repentina y decidió mejor aclararle las cosas antes de algún accidente:
—Por favor Marshadow, no salgas, —le dijo el muchacho acariciándole la cabeza, el Pokemón pareció apreciar el gesto dejándose rascar y sonriendo mucho, su aura verde desapareció—. Tampoco quiero peleas en la cocina, Caitlin me mataría si algo llegara a pasar.
Ya la había conocido un par de ocaciones por el Battle Frontier y honestamente le tenía más miedo a su actitud extrañamente estoica más que a sus poderes.
—Sabes, me parece raro que quieras hacer Brownie de caja, —dijo Dawn acercándose a él con una sonrisa.
Ver su sonrisa automáticamente le traía una sonrisa a él.
—La verdad son tan complicados que no valen la pena, —contestó honestamente el muchacho—. Vale más la pena gastarse en los toppings que en los brownies.
—Mientras haya chocolate no me quejo.
—Excelente, tú puedes derretir la mantequilla mientras que yo rompo los huevos.
Y así empezaron a trabajar juntos, Marshadow se sentó en la mesa del comedor observando el marco de la ventana. Había visto algo pequeño y verde asomarse en ella y ahora había logrado deslizarse adentro de la cocina. El Pokemón cruzó sus brazos molesto, amaría poder pelear pero le habían ordenado de que no. Tomó la caja de Tuccannon Loops y empezó a comer de ella.
Unos minutos de mezclar y moldar, la mezcla estaba lista y Lucas tuvo cuidado de ponerlo en el molde de vidrio. La chica lo vio en silencio, se le había olvidado engrasarlo y agradeció a Arceus que él estuviera ahí para detenerla antes que fuese muy tarde. Cuando terminó de poner la mezcla en el molde, la chica lo tomó para ponerlo adentro del horno.
—Listo, —dijo Dawn emocionada poniendo el molde adentro del horno—. Ahora solo hay que esperar 45 minutos para que esté listo.
Puso un reloj que había en la cocina, era uno en forma de Happiny que Dawn sonrió de oreja a oreja al poner el timer. Lucas tenía que admitirlo, era adorable.
—¿Qué quieres hacer mientras esperamos? —preguntó ella.
—Emm… ¿hablar?
—Oh… Ok…
Los dos se sentaron en la mesa donde Marshadow se encontraba, el Pokemón ya llevaba dos cajas de cereal y Lucas se preguntó por qué se miraba tan gruñón. El muchacho se limitó a acariciarle un poco la cabeza, notó que le gustaba cuando lo acariciaban ahí y el Pokemón se le acercó más esperando mimos. Notó que Dawn lo miraba y se sonrojó un poco.
—Perdón, es solo que me parece tan increíble esto.
—¿Qué cosa? —preguntó Lucas.
—Esto, la manera que tú y Marshadow se llevan tan bien, —Dawn miró fascinada al Pokemón—. Hace unos días te quería matar, pero ahora está aquí compartiendo cereal contigo. ¿No te parece rara su agresividad que nos enseñó? Es mucho más cariñoso de lo que esperaba.
Lucas miró a Marshadow y el Pokemón lo miró a él, había en sus ojos algo diferente comparado a la primera vez que lo vio en su pesadilla. No había ira, no había rencor…
—Tal vez tenía miedo, —Lucas continuó acariciándolo.
—Seguramente, aunque no me explico cómo llegó aquí, —agregó Dawn pensativa—. Él y los demás Pokemons que mencionó Cynthia y Alder… Parece como si hubieran aparecido de la nada aquí… ¿Tal vez algún entrenador los está liberando? ¿De dónde crees que vengan?
Dawn parecía como si estuviera hablando con ella misma en lugar de él, en otro momento se hubiera ofendido pero honestamente disfrutaba ver su expresión pensativa que ponía.
—¿Lucas?
Maldición, lo disfrutó demasiado.
—Emm… —miró a Marshadow y él lo vio de regreso con una expresión pícara, no sabía si entendía el subtexto del momento o si solamente disfrutaba verlo tartamudo y nervioso (seguro era los dos)—. La verdad no sé… para serte honesto, tengo más curiosidad de por qué nos atacan a mi y a Cynthia.
—Es verdad… —Dawn apoyó su rostro contra su mano pensativa—. Tu seguridad vale mil veces más que lo otro.
Que Dawn lo pusiera antes que un descubrimiento científico hizo que casi le estallara el corazón de amor. Que eso viniera de ella significaba muchísimo. La chica se sonrojó pero por otras razones:
—¡Y Cynthia! ¡También me preocupa Cynthia, obviamente!
—Lo sé, —Lucas le dio una sonrisa genuinamente feliz—. Lo entiendo… gracias Dawn. Significas mucho para mí.
La chica le sonrió también, sintiendo cómo su rostro se calentaba más con cada segundo. Ahora se encontraba con un debate mental preguntándose cómo avanzar, tenía la sensación que había una señal aquí que le decía que era un buen momento para decirle algo al muchacho. Él lo había hecho con ella, le dijo algo lindo y ahora tenía que hacerlo también, ¿verdad? Era obvio, casi matemático, y aún que supiese el resultado, estaba teniendo problemas para ejecutarlo.
—Lucas… emmm tú…. —el muchacho la vio con curiosidad y al verlo a los ojos, entró en pánico y se levantó de la silla—. ¡Iré a revisar los brownies!
—Mejor voy yo, —le dijo el muchacho levantándose de su silla también.
—Y-yo puedo hacerlo, no te preocupes.
—¿Sabes cómo hacerlo? —Lucas sabía que Dawn no tenía mucha experiencia en la cocina y al quedarse en silencio sin contestar, el muchacho le sonrió—. ¿Podrías vigilar a Marshadow? Siento que anda gruñón, yo iré a ver los brownies.
Sin decir una palabra, Dawn se sentó, todavía sonrojada y llena de vergüenza al no poder comunicar bien sus emociones. ¿Por qué era tan difícil? Mientras que Lucas iba a la cocina, ella se sentó de regreso en su silla y apoyó su codo en la mesa molesta, apoyó su rostro en su mano y Marshadow se le acercó curiosa. Pensó que lo iba a saludar, pero para su sorpresa, se apoyó en su cabeza para ver algo en la cocina… este Pokemón era raro…
Lucas dio unos pasos adentro de la cocina y al hacerlo, sintió que pisó algo y escuchó un pequeño grito que lo hizo gritar a él. Eso asustó a Dawn y Marshadow saltó al instante hacia su entrenador.
El muchacho paró en el piso y antes de poder registra lo que pasó, sintió que algo se lanzó a su cara y empezó a… ¿atacarlo? Honestamente no sentía dolor o molestia, era como si alguien lo estuviera tocando con un dedo.
Marshadow apareció al instante a su lado y levantó la criatura que había pisado con su mano. Lucas lo miró rápidamente para encontrarse con una clase de gusano verde de un solo ojo y una gema roja en medio. Era tan pequeño que Marshadow lo podía levantar con facilidad con una sola mano. ¿Qué era esta cosa?
—¡Lucas! ¿Estás bien? —Dawn se lanzó al piso a su lado y lo miró preocupada, no estaba segura si se había tropezado o resbalado, lo que sea fue una caída fuerte.
—¿Qué es eso? —apuntó hacia Marshadow y Dawn se sorprendió al ver la criatura que tenía el Pokemón del muchacho.
Esperó que Dawn se asustara, pero su mirada cambió por completo y automáticamente sacó su Pokedex del bolsillo. Lo activó y trató de registrarlo, un mensaje de error salió en la pantalla y activó el modo cámara. Era un modo que honestamente no sabía que tenía, supuso que Dawn sabría más de eso por ser un instrumento que usaba a diario en su trabajo.
—Si el Pokedex no lo registra, debe de ser un nuevo espécimen, —Dawn se acercó para ver más de cerca la criatura y ésta seguía moviéndose enojado colgado de la mano de Marshadow.
Dawn puso sus dos manos abajo del gusano para darle una clase de soporte y la criatura se apoyó en ellas calmándose un poco.
—Marshadow, —dijo Dawn lentamente esperando que el Pokemón la entendiera—. ¿Lo podrías soltar?
El Pokemón sombra no parecía muy convencido, pero lo hizo y el Pokemón desconocido cayó en las manos de Dawn. Ella lo vio fascinada pero la criatura parecía tener sus propios planes. Saltó de las manos de la chica para lanzarse sobre Lucas otra vez, se paró en su pecho y empezó a pegarle con su pequeña cola en su cara… pegar era un término exagerado, claramente intentaba atacarlo pero era tan debilucho que no sentía absolutamente nada.
—Creo que no le caigo bien… —Lucas sintió demasiada lástima por el pequeñín.
—Tal vez sea otro ataque como los últimos, —Dawn tomó sin problemas a la criatura con sus dos manos, con cuidado de no lastimarlo—. No parece peligroso, ¿estás bien?
—Honestamente me duele más el pecho por el susto… y mi trasero por la caída… —Lucas se sentó a lado de Dawn adolorido y miró curioso al Pokemón—. ¿Cómo entraste…?
Pensó la forma que Marshadow se puso agresivo y que andaba gruñón desde que le pidió que no peleara adentro de la casa. Miró al Pokemón sombra y este cruzó sus brazos enojado.
—¿Era por él que te pusiste agresivo de repente?
Marshadow se sentó dándole la espalda dolido, Lucas se sintió mal. Todavía en el piso, el muchacho se arrastró un poco para acercarse a su Pokemón.
—Perdóname Marshadow, —le acarició la cabeza y trató de tener contacto visual con él—. No sabía que había entrado un Pokemón salvaje a la casa, tú solo querías protegerme. Lo lamento.
No sabía si lo entendía, pero por lo menos se dejó acariciar así que lo tomó como una buena señal. El Pokemón lo miró a los ojos y luego volvió a ver a la criatura, Lucas lo hizo también.
—¿Qué crees que sea? —honestamente Dawn tenía mas chances de saber estas cosas que él.
—No tengo idea, —la chica sacó una Pokebola y cuando tuvo contacto con la criatura, se sorprendió que se activara tan fácil y lo atrapara sin problemas—. Huh… supongo que es salvaje…
Lucas le daba crédito a su amiga que reaccionara tan rápido, honestamente ni se le hubiera ocurrido atrapar algo tan pequeño y enclenque como él. No pudo evitar sorprenderse también, Dawn no era del tipo de entrenadora que estuviese atrapando cualquier Pokemón que se le cruzaba.
—¿Qué vas a hacer con él? —le preguntó a Dawn.
La chica miró con atención su Pokebola y luego sacó al Pokemón, el gusanito se miraba un poco confundido pero ya no actuó tan agresivo cuando trató de tocarlo. Extendió sus manos y este saltó a ellas sin problemas, cuando se lo acercó al rostro para verlo mejor, torció su cabeza curioso.
—El protocolo de investigación Pokemón dicta que cuando te encuentras con un espécimen desconocido debes de atraparlo para realizar una investigación a fondo, —Dawn trató de acariciarlo y se dejó, a diferencia de Marshadow, no parecía agradarle mucho el contacto físico—. En otras circunstancias lo enviaría al instante al laboratorio, pero con todo esto de Aether y la desconfianza de Cynthia de usar el sistema PC… no sé si debería…
Tenía sentido la verdad, no sabían si los estaban vigilando y este Pokemón parecía ser otro caso de ataques contra él. Lucas trató de acercar su mano, pero el gusanito le trató de pegarle con su cola… claramente le desagradaba.
—Le debería de poner un nombre, para poder referirme a él en los estudios, —dijo Dawn dejándolo en el piso, el Pokemón miró a Lucas molesto y Marshadow se le acercó curioso.
—Emm… —quería ayudarla, pero honestamente nunca fue muy bueno con los nombres—. ¿Pepino?
Dawn lo miró incrédula y Lucas se rascó el cuello apenado. ¿Por qué lo único que tenía en la cabeza era comida?
—Umm… sé que en el reportaje lo voy a llamar Espécimen No Identificado #0, pero no es un buen nombre afuera del papel, ¿no crees? —le dijo Dawn a su nuevo Pokemón fascinada, le parecía graciosa la manera que Marshadow se trataba de acercar pero el pequeñín se alejaba con pequeños saltos—. E.N.I podría ser una opción viable para tu nombre, después de todo no puedo encariñarme mucho contigo…
Eso sorprendió a Lucas.
—¿Por qué no?
—Bueno, es mi objeto de estudio, —explicó Dawn como si fuese un hecho irrefutable—. Como científica tengo que entender que este Pokemón no es mío o de uso personal… me refiero, seguramente lo liberaré una vez que termine de analizarlo.
Eso era extrañamente frío viniendo de ella, siempre trataba con amor a cada uno de sus Pokemons y el de los demás. Pero Lucas entendió que la Dawn de ahora no era la misma que aceptó con dificultad a Snorunt, era una Dawn profesional que se tomaba muy en serio su trabajo.
—Bueno, te entiendo pero… ¿no crees que merece un nombre mejor que unas siglas genéricas?
—Lucas, no estoy diciendo que no lo merezca, —Dawn se molestó con él con su tono tan ofendido—. Solo digo que si tengo la idea de liberarlo no puedo formar el mismo tipo de conexión que tengo con mis Pokemóns… es más fácil para los dos.
Seguía sin estar de acuerdo con ella, pero supuso que tenía sentido desde un punto de vista científico. Miró de nuevo al pequeñín y no pudo evitar sentir lástima por él, lo que sea que fuese era claramente débil y se preguntó cómo algo tan debilucho y gelatinoso sobrevivió a la playa. No se explicaba cómo un Wingull no se lo terminó comiendo de un solo bocado.
Al notar que su color verde parecía gelatina, se le ocurrió un mejor nombre que E.N.I.
—Gotter, —dijo Lucas llamando su atención—. ¿Qué te parece ese nombre?
—¿Gotter?
—Sí, como el postre Götterspeise, está hecho de gelatina, —estaba seguro que lo estaba pronunciando mal pero era un plato muy rico que preparó alguna vez con su mamá—. Gotter para que sea más fácil y corto.
Dawn miró pensativa al espécimen no identificado y el nombre era extrañamente tierno. Entendía que Lucas se tomara tan personal la crianza de Pokemón, por algo era un entrenador. No quería parecer poco profesional en su investigación, era de mal gusto poner nombres tiernos en una investigación -sobretodo una principiante como ella- pero admitía que no era necesario agregar en el papel los apodos que alguien más le ponga al espécimen.
—¿Por qué no me sorprende que sea un nombre relacionado a la comida? —hizo la pregunta con un tono juguetón y Lucas se sonrojó mucho.
—B-bueno, tú tienes la cabeza en libros y yo en comida, —Lucas cruzó sus brazos indignado y le dio la espalda, no quería que lo viera sonrojarse tanto de la vergüenza—. Cada uno tiene sus propios intereses…
—Gotter… —Dawn se arrastró sentada más cerca de él y lo miró con una sonrisa—. Me gusta.
—¿Huh? —Lucas la miró sobre su hombro y se puso nervioso al verla tan cerca.
—Me gusta mucho, el protocolo de investigación Pokemón no me permite ponerle un nombre afectivo y personal al espécimen investigado, —Dawn le hizo una cara pícara que le hizo un nudo en su garganta—. Pero nada me prohibe ponerle un apodo.
—Un apodo huh… —el muchacho sonrió—. Como Barry.
Hubo un silencio absoluto que mató al muchacho al darse cuenta de lo que hizo.
—¿Barry es un apodo? —preguntó Dawn asombrada, siempre supuso que era su nombre completo.
—… —tuvo el impulso de arrancarse la lengua con un mordisco—. No…
La chica se acercó a Lucas y le empezó a rogar que le dijera cuál era el nombre completo del rubio. Una oportunidad como esta valía oro y jamás la dejaría pasar si podía molestarlo. Lucas solamente se negó, sabía lo sensible que era su amigo con su nombre completo y había jurado jamás compartirlo.
—Por favor, —le rogó Dawn tratando de tener contacto visual con él.
—No, —Lucas le dio la espalda sentado en el piso, le estaba costando no reírse.
—Por favor, —continuó la chica, esta vez se apoyó en sus hombros y se puso de pie, trató de tener contacto visual con él y la manera que lo evadía hizo se riera a carcajadas—. ¡Por favor!
—¡No puedo decirlo! —Lucas se iba a morir de amor en cualquier momento, era estúpidamente adorable todo esto y no quería que terminara—. Pero tampoco puedo negarlo si lo dices en voz alta por tu cuenta.
Dawn lo entendió al instante y aceptó el reto de adivinarlo. Tomó a Gotter del piso y se sentó frente a Lucas, Marshadow se acercó a su entrenador y se sentó sobre sus piernas cruzadas. Gotter se quedó extrañamente tranquilo cuando la chica se sentó bajo el sol.
—Ok, veamos… Barry… Barrio… —Dawn trató de adivinar cualquier nombre que pudiese tener un diminutivo así—. Barr… Barto… ¿Bartolomeo?
Lucas se puso pálido, ¡por Arceus no esperaba que lo adivinara a la primera! Al verle la cara así, Dawn empezó a reírse a carcajadas al punto que sintió lágrimas en sus ojos. Gotter miró a su nueva entrenadora confundido, parecía indignado de ver la risa humana. El muchacho se cubrió la cara derrotado; si Barry se enterara no lo multaría, seguro lo mataría.
—Por Arceus, lo voy a molestar tanto cuando lo vuelva a ver, —dijo Dawn con una sonrisa maléfica.
—No le digas, te lo ruego, —Lucas la miró genuinamente preocupado—. A Barry lo molestaron mucho de niño con su nombre y me hizo jurar que jamás le diría a nadie.
Dawn soltó un sonido decepcionado pero al verle la cara a Lucas no pudo evitar sentir su corazón estrujarse, no podía decirle que no al muchacho cuando ponía esos ojos de súplica.
—Ok, solo por ti dejaré pasar esta oportunidad de oro, —Dawn miró al chico sin pensar mucho lo que decía—. Significas muchísimo para mi.
Esas palabras rebotaron en la cabeza del muchacho y cada vez que la repetía en su mente, su corazón latía mil veces más rápido. Dawn se sonrojó, ¿cómo era posible que hace unos minutos entrara en pánico y ahora se le aflojaba la lengua? ¿Acaso estaba mal de la cabeza o era normal actuar así con alguien que te gusta?
Marshadow tocó la mejilla de su entrenador para llamar su atención, al lograrlo, apuntó hacia la estufa y se escuchó la alarma de un reloj. El timer de Happiny temblaba sobre la mesa.
—Iré a revisar los brownies…
—Está bien, —Dawn se movió un poco para dejar pasar al muchacho hacia la estufa y Gotter saltó de sus manos para ponerse al sol, la chica observó fascinada su comportamiento—. Huh… ¿te gusta asolearte, Gotter?
Lucas miró con una sonrisa a Dawn, aunque tratara de actuar fríamente ante su nuevo Pokemón era claro que era incapaz de hacerlo. La forma que lo miraba fascinada y trataba de absorber hasta el último detalle de Gotter le dejaba claro que sí le importaba. Tal vez era un tipo de amor que no estaba acostumbrado. Tomó un cuchillo y lo metió con cuidado en el molde con el brownie, si salía limpio era porque ya estaba listo y cuando estaba a punto de hacerlo, alguien abrió bruscamente la puerta gritando:
—¡VOLVÍ!
Dawn saltó del susto y Lucas rayó todo el brownie adentro del molde, maldijo en voz alta ya que se había quemado un poco la mano. No fue serio, pero por Arceus odiaba cuando Barry entraba a gritos.
—Me dí cuenta, rubio gritón, —respondió Lucas enojado sacudiendo su mano.
Marshadow se asomó por uno de los muebles de la cocina e Infernape saltó emocionado adentro de la casa para saludarlos. El primate se detuvo en la entrada de la cocina al notar a Dawn y a Gotter, torció su cabeza muy curioso.
—Te multaría, morocho glotón, —agregó Barry acercándose a la mesa del comedor, desde ahí no podía ver a la chica sentada en el suelo de la cocina—. Pero traje algo más importante, ¡ven a ver! ¡Dawn! ¡Dawn baja!
—Aquí estoy, —la chica se tuvo que morder la lengua para no decirle su nombre completo—. Barry.
—Huh, no te vi, ¡no importa! ¡Ven!
La chica se levantó y tuvo cuidado con Gotter, el pequeño Pokemón verde pareció decepcionarse de no estar más en el sol y Dawn tomó una nota mental al verle la cara. Lucas solamente tomó un guante de cocina para sacar el molde y esta vez tuvo cuidado de no quemarse.
—¡Si no vienen ya, los voy a multar! —gritó molesto Barry.
—Ya voy, ya voy, —dijo Dawn sujetando a Gotter con sus dos manos caminando hacia el comedor, Marshadow e Infernape la siguieron de cerca—. Es solo que tengo algo para enseñarte también…
Barry quitó la vista de la mesa y al ver al pequeño Pokemón verde, lo señaló gritando a todo pulmón. Marshadow se cubrió los oídos enojado y Gotter tampoco parecía apreciar el volumen del rubio.
—¡Es igual a lo que encontramos con Infernape! —Barry se acercó a la mesa y se sorprendió al no encontrar al gusano aplastado ahí—. ¿Huh? ¿En dónde está?
—¿Qué cosa Barry?
—El gusano aplastado, —dijo Barry molesto buscando abajo de la mesa, Infernape se acercó y empezó a olfatear el área confundido—. Te juro que vi una cosa casi igual a tu cosa y…
—¡Barry! ¡No es una cosa! —interrumpió indignada—. ¡Se llama Gotter!
—¿Gotter? ¿Qué clase de nombre es ese?
Uff, las ganas que tuvo de decirle algo a Bartolomeo eran infinitas, pero se resistió. Tenía que hacerlo por Lucas.
—Yo le sugerí el apodo, —dijo Lucas apareciendo con el molde de vidrio lleno de borwnies y cuando todos (incluyendo sus Pokemons) lo vieron casi salivando, el muchacho se incomodó por completo—. No me miren así, se tiene que enfriar antes de comerlo.
—¡N-no importa! —Barry negó su cabeza enojado y empezó a buscar de nuevo la criatura que había traído—. Estaba con Infernape entrenando y cerca de la entrada de la Ruta 14…
—¡¿Fuiste a la Ruta 14?! —gritaron enojados los dos.
—¡No! ¡Infernape corrió hacia una pared cerca de la Ruta 14! No me interrumpan o los multo, —corrigió enojado Barry—. En fin, corrió hacia una pared y encontró un algo muy parecido al gusano que tienes Dawn.
Eso corroboraba su teoría, definitivamente este Pokemón era otro del grupo que parecía atacarlo a él y a Cynthia indiscriminadamente. Si Barry encontró algo parecido cerca de la Ruta 14, sin duda alguna venía de ahí.
—¿Qué hiciste con él? ¿Lo atrapaste? —preguntó un poco confundida Dawn al ver la manera que el rubio revisaba todo el piso de forma tan meticulosa.
—N-no… creo que lo perdí… —Barry se levantó frustrado y empezó a zapatear enojado—. ¡Lo tenía justo aquí!
—Hey, hey, —Lucas se acercó al comedor y le dio un par de palmadas en su hombro, su amigo era un desastre y cuando se frustraba se ponía peor—. Gotter es sigiloso y seguro el que tú encontraste también lo es. Ya vas a ver que lo vamos a encontrar.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —le preguntó Barry molesto.
—Bueno, Gotter aquí me atacó como lo hizo Marshadow… excepto que no me lastimó, —fue la manera más amable que se le ocurrió para decirle que el Pokemón era un inútil, encogió sus hombros y le dio una sonrisa perezosa—. Si el Pokemón que trajiste vino de la Ruta 14, como nos dijiste, seguro me tratará de atacar.
Dawn y Barry vieron enojados a su amigo, la forma tan casual de referirse a un posible ataque Pokemón los incomodaba. Sabían que el muchacho era mucho más tranquilo y relajado que ellos, pero habían veces que era demasiado relajado para sus gustos.
—Si lo vuelves a decir así te voy a multar, —Barry cruzó sus brazos preocupado con un tono extrañamente bajo—. No es chiste que te ataquen Pokemons…
Lucas detectó al instante su tono y lo tomó del hombro sacudiéndolo suavemente.
—No lo digo en chiste, solo digo que ahora están aquí para defenderme del aterrador Gotter 2, —respondió Lucas, honestamente tenía más miedo de pisarlo como le pasó con el primero.
—Ugh… —Barry se rascó la cabeza frustrado y señaló a sus amigos determinado—. ¡Tengamos afuera a un Pokemón ahora en adelante! ¡Así te podemos vigilar mejor!
Dawn y Lucas se vieron entre sí confundidos, no tenían planeado regresar a Marshadow o a Gotter prontamente pero si eso lograba mantener a su amigo calmado…
—Está bien.
—Como digas, gritón.
Barry asintió convencido de su decisión y se sentó en la mesa pensativo. Todavía tenía algo en la cabeza y claramente le molestaba muchísimo.
—¿Qué pasa? —le preguntó Dawn sentándose en la mesa, Gotter empezó a caminar sobre la madera y se acercó a la parte donde caía sol.
—Si esto atacó a Lucas, significa que hay más Pokemóns allá afuera listo para atacarlos… —concluyó Barry preocupado mirando hacia la ventana—. Solo… espero que la Srta. Cynthia y Alder estén bien…
(? ? ?, Cynthia)
Lo que la despertó fue sentir la lluvia en su espalda. La campeona abrió sus ojos y se encontró en medio de unos árboles bajo un cielo nublado con lluvia. Trató de levantarse, pero sentía un dolor intenso en sus manos que la tiró de regreso al suelo.
—¿Alder? —llamó Cynthia preocupada.
No hubo respuesta y respiró profundo, trató de recapitular lo que recién había pasado: los atacó un Pokemón en el cielo y Alder obligó a su Volcarona descender a toda velocidad, seguro habían chocado contra el suelo del bosque.
Estaba oscuro, no como si fuera de noche sino la oscuridad de una tormenta fuerte. Cayeron varios truenos y la campeona trató de revisarse sus manos, no había suficiente luz para distinguir alguna herida.
Escuchó unos zumbidos cerca y al darse la vuelta, encontró a Volcarona. Se tragó el dolor y Cynthia se levantó del suelo corriendo hacia el Pokemón insecto, parecía ileso pero estaba nervioso viendo hacia todas las direcciones. No estaba su entrenador con él.
Trató de calmarlo acariciándole del rostro, pero en el momento que tuvo contacto con la palma de su mano, soltó un grito adolorido. Volcarona la miró preocupado.
—¡Cynthia! —escuchó la campeona y notó al ex-campeón corriendo hacia ellos, parecía ileso pero estaba cubierto de ramas y hojas.
—Volca, —dijo Alder y sin decir nada, Volcarona entendió el comando y empezó a volar a lado de Cynthia, usó sus alas para iluminar un poco el ambiente. Era impresionante que podía lograr dicha acción aunque hubiera una tormenta sobre ellos.
—¿En dónde estamos? —Cynthia extendió su brazo buscando su Poketch y se sorprendió cuando sintió alguien tomándola de la mano.
Alder le observó la palma y no le gustó la cara que hizo.
—Tus manos… están quemadas, —la culpabilidad en el campeón era obvia, Volcarona soltó un zumbido triste atrás de ellos.
Levantó sus manos en dirección de la luz y efectivamente notó la piel roja, no parecía una quemadura severa pero sí se miraba doloroso.
—Pero cuándo… —pensó en el momento que Volcarona se preparó para atacar al Pokemón que los andaba persiguiendo, luego recordó que no era la única que estaba sujetándose del cabello del Pokemón—. ¿Estás bien?
Trató de sujetarle las manos y revisarlas, pero el dolor no se lo permitió.
—No te preocupes por mi, —Alder la tomó de los hombros y empezó a observar sus alrededores, miró a su Pokemón y asintió con su cabeza, el insecto entendió y apagó las luces de sus alas—. Estamos en Pinwheel Forest, debería haber un Centro Pokemón en alguna parte del bos…
Volcarona soltó un zumbido alarmado y sin pensarlo, ambos entrenadores sacaron una Pokebola. El dolor de su mano no le permitió lanzarla correctamente y cayó al suelo, haciendo que Milotic se materializara muy cerca de ellos. Accelgor se materializó un poco más lejos, listo para batallar.
—¿Ves algo?
—No, —respondió Cynthia viendo al cielo, dio unos pasos atrás creyendo que había distinguido una figura en el cielo.
Sin previo aviso, unas ramas se rompieron atrás de ella y sintió una fuerte ventisca helada siendo disparada por Milotic. El Blizzard de su Pokemón le pegó empujándola hacia atrás, pero no le dolió, a penas había sido un ataque de advertencia que alejó lo que sea que trató de atacarla por atrás.
El Pokemón se volvió a esconder entre los árboles, pero Volcarona reaccionó rápido usando Hyper Beam. El Pokemón no tuvo opción y salió de su escondite con un fuerte chillido.
—¿Un Swellow?
—¡Alder! ¡Cuidado! —Cynthia señaló frente al hombre ya que el Pokemón se acercaba a toda velocidad.
—¡Accelgor! ¡Usa—! —para su sorpresa, el Pokemón pasó justo a su lado para revelar su verdadero objetivo: Cynthia.
—¡Milotic! ¡Blizzard otra vez! —sabía que era su mejor opción, esa ataque cubría más terreno.
Las ventiscas que disparó fueron mucho más fuertes que las anteriores, la campeona se imaginó que era porque ya no estaba metida en medio del ataque. Swellow logró evadir el hielo y sin pensarlo mucho, se lanzó al suelo logrando esquivar otro ataque directo del Pokemón.
El dolor en sus manos volvió al momento que trató de levantarse, pero lo ignoró pensando en otra cosa: su hipótesis era cierta, habían Pokemons persiguiéndola.
—¡Accelgor! —dicho Pokemón apareció frente a Cynthia con un salto, Swellow se acercaba a toda velocidad—. ¡Me First!
El ataque logró su objetivo, ya que el Pokemón insecto logró disparar una bola de energía que le pegó directamente al ave. Swellow no cayó al suelo vencido, pero se alentó muchísimo dejándolo vulnerable en el aire. Milotic pegó un salto, todavía con toda la lluvia sobre ellos, y estiró su cola. Cynthia la entendió perfectamente:
—¡Dragon Tail! —gritó la campeona.
La cola de Milotic se iluminó y lanzó un golpe brutal sobre la ave, cayó un trueno al mismo tiempo que el ave. Cynthia trató de sacar una Ultraball para atraparlo, pero cuando su mano hizo contacto con la esfera soltó un gemido adolorido.
Alder se le adelantó y lo atrapó con una Greatball. Esta se selló sin problemas, pero la esfera fue ignorada cuando el ex-campeón corrió hacia su compañera, parecía tener mucho en su mente.
—¿Estás bien? —le preguntó la campeona, la cara que tenía era una indescifrable y se preocupaba que se hubiese lastimado cuando descendieron.
—Sí… —grandes gotas caían del agua acumulada en su cabello, el cual seguía manteniendo una forma parecida a la de siempre pero ligeramente inclinada por el agua—. Ese Swellow… te quería atacar a ti.
—Así parece, —quería dejarlo conectar los puntos por su cuenta, ahora que ya estaban fuera de peligro se tomó el momento para sacarse un par de cabellos pegados en su rostro, la tormenta seguía sobre ellos a toda potencia.
Alder asintió y se dio la vuelta para tomar la Greatball que estaba en el suelo. Cynthia esperaba que dicha esfera desapareciera con la transportación automática del sistema PC, para su sorpresa continuaba en la mano del campeón.
—¿Por qué no se va a la PC? —preguntó finalmente la campeona.
—Porque hice un espacio en mi equipo antes de irnos, —respondió el campeón, le dolió dejar a su Vanilluxe pero no le quedó de otra.
—… —eso no le explicaba nada—. ¿Por qué?
—Por si esto pasaba, ya habíamos hablado de la posibilidad que Aether esté metido en el sistema PC y pensé que con esto nos ahorraríamos un problema. Ya viste lo que se tardaron en regresarme a mi Abomasnow.
Por alguna razón, le conmovió.
—Entonces en serio me creíste cuando te dije todo, —honestamente Cynthia tenía miedo de parecer una loca de teorías conspiratorias.
—Obviamente, —Alder parecía confundido al principio, pero luego aclaró su garganta y se acercó a Cynthia tomándola del hombro—. Tú misma lo dijiste: hasta donde nosotros sabemos, los únicos en esto somos tú y yo. En serio te creí todo este tiempo, solo traté de ser más calmado frente a los niños para no preocuparlos.
Trató de tomarle la mano que descansaba en su hombro, pero en el segundo que hubo contacto sintió el horrendo ardor en la suya. Se alejó y adolorida, tratando de pensar una manera de sujetarse las manos sin que le doliera tanto.
—No te preocupes, encontraremos un Centro Pokemón pronto, —le dijo el ex-campeón guiándola abajo de un árbol y lejos de la lluvia—. Vamos.
(Pinwheel Forest, Alder y Cynthia)
Fiel a su palabra, encontraron uno a unos minutos de ahí. Cynthia era una campeona con experiencia, así que solía ser buena para manejarse en lugares desconocidos. Pero tenía que reconocer que el ex-campeón se manejaba mucho mejor que ella, solo necesitó encontrar un río para poder guiarse por el bosque rápidamente. Supuso que se debía a que Unova era su hogar después de todo.
El cielo ya estaba mucho más oscuro, ya era demasiado tarde para volar y la lluvia se puso más intensa. Con unos truenos en el horizonte, esto parecía volverse en una gran tormenta.
Entraron por las puertas automáticas y la recepción del Centro Pokemón estaba relativamente vacío. Habían un grupo pequeño de entrenadores y al instante que los vieron, ambos se alejaron del otro e irguieron su postura. La campeona ocultó sus manos en los bolsillos de su saco, aunque sintiera un dolor tremendo se negaba a que la vieran así…
No había peor cosa que ver a un campeón vulnerable, ambos lo sabían a la perfección.
Obviamente los entrenadores se acercaron fascinados a Cynthia, reconociéndola al instante. Aunque estuviese llena de ramas, hojas y empapada era imposible no reconocer ese cabello rubio y su ropa gótica. En otro momento, Alder se hubiese ofendido de ser ignorado, pero ahora lo vio como una bendición al usarlo como una distracción para acercarse a la enfermera de la recepción.
—¿Es usted la campeona de Sinnoh? —preguntó un entrenador novato con una bandita en su nariz, tenía un Patrat apoyado en su hombro.
—Sí, es un placer conocerlos, —respondió con una sonrisa amistosa—. Me llamo Cynthia.
Si algo había aprendido con los años era ocultar su dolor cuando se encontraba con fans, era una experta a esta altura.
—¿Podría pelear contra mi? —preguntó una niña de vestido azul y anteojos con mucha confianza—. Ayer gané mi segunda medalla y sé que mis Pokemons darán todo para ganar.
—Me encantaría, en serio, —respondió la rubia viendo al pequeño grupo de cuatro todavía escondiendo sus manos en sus bolsillos, notó a Alder a la distancia enseñándole una llave y apuntando hacia arriba—. Pero me temo que ahora no puedo, pero tal vez mañana les puedo enseñar algo.
—¿En serio? —preguntó fascinada una de las niñas del grupo, era pequeña y con gorro amarillo.
—En serio, —Cynthia les dio una última sonrisa y notó cómo el ex-campeón caminó hacia las escaleras—. Ahora, con permiso.
Trataron de seguirla, pero la enfermera les gritó que no podían ir con ella al área de adultos. El grupo de niños se detuvo decepcionados, acercándose a la mesa de la entrada para quejarse con la enfermera.
Básicamente los Centros Pokemón estaban divididos en dos secciones: la infantil, en donde todos los menores de catorce años dormían en una sección del edificio; y la adulta, donde dormían cualquiera mayor de quince. Lo que los diferenciaba era que los niños se quedaban gratis, los adultos tenían que pagar una pequeña tarifa por cada noche pero no era nada del otro mundo. Algunas figuras como líderes de gimnasio o entrenadores élites podían quedarse sin pagar, pero honestamente era tan baja la tarifa que no dolía el bolsillo (irónicamente era más caro comprar soda en las máquinas expendedoras).
Cynthia casi corrió por las escaleras y se tranquilizó al encontrar a Alder en un pasillo vacío con varias puertas.
—Ven, —abrió una y se tranquilizó enormemente al encontrar solamente dos camas, esto les ahorraría la molestia de compartirlo con algún extraño.
El cuarto era simple: dos camas individuales, una mesa de noche para cada una y paredes con un par de cuadros estrambóticos de insectos y una puerta a lo lejos que supuso que llevaría a un baño. Se sentó en una de las camas y levantó sus manos agotada, no podía creer que todo le estuviera saliendo mal. No notó que Alder traía con él un kit de primeros auxilios, lo hizo cuando el ex-campeón se le acercó para revisarla.
Se sentó a su lado en la cama y la tomó delicadamente de las manos.
—N-no te preocupes, puedo yo sola.
La cara que le hizo fue una que jamás le había visto. Era normal que lo viera molesto cuando bromeaba con él, pero ahora se miraba genuinamente enojado. Supuso que era más práctico dejarlo en paz si quería evitar una pelea… dejó que el hombre le revisara.
—No son graves, gracias a Arceus, —dijo Alder aliviado tomando el kit y abriéndolo, sacó un ungüento con olor fuerte—. La enfermera me dio esto, por suerte al estar en un bosque con Pansears están preparados para tratar con quemaduras. Huele raro, pero te aseguro que para mañana te sentirás mucho mejor.
Era extrañamente incómoda la delicadeza que usó para ponerle la crema en la mano. No entendía por qué se sentía así, no es que le doliera, Alder se estaba asegurando de hacerlo con demasiado cuidado. Deslizaba con lentitud y delicadeza su enorme palma a través de la suya, como si estuviera pintando sobre un lienzo de seda. Pero había algo que le molestaba muchísimo, algo que no la dejaba tranquila ante un roce tan tierno.
—Alder, ¿cómo es posible que tú no estés quemado? —sentía que le estaba ocultando algo y lo odiaba—. Estabas agarrado de Volcarona también.
El ex-campeón no le respondió, parecía demasiado ocupado tratando su mano.
—Te estoy hablando, —le dijo enojada, la continuó ignorando—. Alder.
—¿Por qué siempre te cubres la mitad de la cara con tu pelo? —le respondió enojado viéndola al rostro.
Esa respuesta la dejó atónita y Alder regresó su atención al ungüento, le faltaba tratar la otra mano. ¿Acaso estaba usando algo que la incomodaba para no responderle? Oh por Arceus que eso la enojó, jamás pensó que se enojaría así con él pero por todos los dioses creadores, en serio se puso eufórica. Conocía esa táctica y se negaba seguirle el juego.
Arrebató sus manos de las suyas y antes que Alder se pudiese quejar por su rabieta, Cynthia se levantó con su antebrazo todo su cabello rubio que cubría su rostro.
Ahí lo vio: una enorme marca de nacimiento roja sobre su piel de porcelana. Recorría todo su lado izquierdo que empezaba desde arriba de su ceja hasta su oreja.
Por primera vez en todos sus años de amistad, Alder la vio directamente a los ojos. La sorpresa era tan evidente en su mirada que Cynthia casi se ofendió… la verdad actuó con el hígado y seguía de pésimo humor.
Se soltó el cabello dejando que volviese a su lugar para cubrir su rostro. Algo adentro de ella se retorció con vergüenza; solo su familia, su doctora, el profesor Rowan y su exnovio sabían de su marca de nacimiento y se esforzó toda su vida para que fuese así. Habían un par de personas en Celestic Town que la conocían desde niña y antes de volverse en una entrenadora famosa, muchos la conocían con el apodo de "manchas" o "la sucia". No era un secreto que se sentía muy acomplejada con esto.
—Cynthia… —su voz fue extrañamente suave y llena de ternura, eso la ofendió.
—No, —interrumpió ella rápidamente—. Por favor, no digas nada…
Se sabía todos los discursos, muchos le tiraron desde pequeña el clásico "¡tus diferencias te hacen hermosa!". Nunca lo creyó y honestamente no estaba cerca de hacerlo, sentía que su marca era en realidad una mancha, un sarpullido permanente que la seguiría por el resto de su vida. Operárselo no era una opción, ya había tratado su mamá cuando era pequeña y salió mal… honestamente tampoco confiaba que ahora pudiese hacerlo sin atraer atención mediática.
Todos se morirían por publicar una foto de su cara defectuosa…
Alder la tomó del hombro y respiró profundo, Cynthia lo miró enojada pero prefirió morderse la lengua. No quería insultarlo tampoco.
—¿Qué tanto sabes de los grupos aborígenes de Unova?
Esa pregunta la sacó del carril al instante. ¿De dónde vino eso? Miró un segundo al suelo y empezó a pensar en todos sus conocimientos históricos de la región, no era tan vasto como el que tenía de Sinnoh, pero podía seguir una conversación decente.
—Sé que hay más de 47 tribus reconocidas oficialmente en algunas partes de Unova, —respondió Cynthia tranquilizándose un poco, hablar de historia siempre la ayudaba—. Aunque hay estudios que muestran que en realidad hay evidencia de más de 500. Muchas tristemente se extinguieron con la colonización y genocidios de los últimos siglos.
—Huh, me imaginé que sabrías algo pero no esperaba que supieras más que lo básico, —Alder le dio una sonrisa paciente.
—Honestamente a penas llego a lo básico, —Cynthia se acomodó el cabello un poco apenada, con cuidado de no mancharse con el ungüento—. La verdad es que la antropología unoviana no es mi fuerte…
—Está bien, —el ex-campeón parecía debatir con él mismo si continuar o no—. ¿Sabes del pueblo Witinajin?
—Seguro no lo suficiente, —no se quería creer una experta en algo que apenas había leído en algún anexo alguna vez, genuinamente estaba interesada.
La manera que Alder pronunció ese nombre le dio una pista a donde se dirigía esta conversación, lo dijo con una naturalidad demasiado evidente.
—Bueno, los Witinajin es el pueblo del sol, me refiero… wi significa sol y ti es… ¿cómo explicarlo? —Alder cruzó sus brazos y zapateó un poco con su sandalia pensativo—. No es una palabra per se, no funciona como el español que hay palabras para cada cosa… es más bien como si las sílabas tuviesen un significado, no sé si se entiende. En fin, ti es como una expresión que significa "vivir" o "para vivir" y najin es como que otra expresión que se refiere como que "levantado la frente en alto" o algo así… básicamente el nombre significa el pueblo que se para y vive con orgullo con el sol.
Cynthia asintió, dejando que una sonrisa se pintara en su rostro. Le encantaba aprender.
—Sin desviarme demasiado del tema, —Alder aclaró su garganta—. Yo soy… tengo ascendencia de ese lugar.
No sonó muy convencido y eso la confundió.
—El pueblo Witinajin tiene una cultura que se centra mucho en uno de sus Pokemons sagrados: Volcarona. Así que te imaginarás que tener ancestros que vivieron quemándose las manos con Larvestas y Volcaronas, en algún momento alguno evolucionó para ser más resistente al fuego, —Alder extendió la suya y las miró pensativo, parecía ocultar algo triste en sus ojos—. Supongo que es uno de los rasgos físicos que heredé de esos ancestros…
No era tonta, claramente este tema era extremadamente delicado para él. Podía reconocer un trauma cuando veía uno y aunque parte de ella se moría por saber más, otra le dijo que los sentimientos de Alder eran más importantes que su curiosidad.
—¿Tu pelo es otro de los rasgos físicos heredados? —Cynthia trató de aligerar el ambiente—. Yo que siempre lo traté de adefesio genético… supongo que ahora tendré que ser más creativa con mis insultos.
Eso logró sacarle una carcajada.
—Si te trae consuelo, puedes seguir usando ese insulto, pero no hacia mi pelo, —Alder le dio una sonrisa confiada apuntándose a él mismo con su pulgar—. Sino a mis ojos, absolutamente nadie de ahí los tenía morados.
—Entendido, —Cynthia le dio un empujón amistoso con su hombro, él le respondió con uno igual.
Hubo un momento de silencio entre los dos, las cosas ya no estaban tan tensas como antes pero tampoco podía actuar como si estuviesen completamente bien.
—¿Te puedo preguntar más? —en serio le emocionaba mucho la idea de escuchar su testimonio acerca de su cultura.
—Disculpe señorita, pero solo puedo compartir un recuerdo doloroso al día, —Alder usó un tono de broma y fingió estar indignado cruzando sus brazos de manera exagerada—. Además el precio de un recuerdo doloroso es otro recuerdo doloroso.
—Ja, —Cynthia le dio una sonrisa cínica—. ¿Te mencioné que mi mamá me maquillaba mi mancha de niña para salir de la casa?
Eso lo asustó y su cara se puso pálida, la campeona se preguntó si era buena idea bromear con eso. Claro, ella le encontraba la broma porque ella fue la que la sufrió, se imaginó que para un tercero era diferente. Alder la tomó del hombro y suspiró resignado.
—Qué día… —dijo él.
—Definitivamente…
No le molestó el contacto físico, honestamente le hubiera gustado abrazarlo de regreso pero sus manos seguían adoloridas por las quemaduras.
—Iré a la recepción para llamar a Juniper, les avisaré del incidente y que llegaremos mañana, —Alder se levantó de la cama—. ¿Necesitas algo de abajo?
—No te preocupes, estoy bien gracias… —Cynthia sabía que era un poco temprano para dormir, pero honestamente no podía hacer mucho si no podía usar sus manos—. Me iré a la cama.
—Me parece bien… —Alder se sacudió el pantalón blanco, estaba manchado con lodo y se dirigió a la puerta del cuarto.
La campeona se quitó sus zapatos con los pies, eso de no poder usar las manos era molesto. El ex-campeón sacó las llaves de su bolsillo y le dejó una copia en la mesa de la entrada, antes de irse la miró pensativo.
—Y Cynthia…
Ella ya estaba con las piernas sobre la cama y lo miró curiosa, hubo algo raro en su tono de voz.
—¿Sí? —preguntó al no recibir una respuesta de él.
—Solo quiero decirte que… —se perdió un poco en sus palabras y la campeona se puso tensa, seguro le quería decir algo de su marca y eso la incomodaba—. Te quiero decir que gracias por enseñármelo, me hizo darme cuenta que tienes ojos grises.
Su cerebro no supo cómo manejar ese comentario. No sabía si ofenderse, enojarse o reírse.
—¿Es en serio? ¿Hace cuánto nos conocemos? —preguntó casi indignada, sabía que era desatento pero esto era el colmo—. ¿En serio necesitaste que te enseñara mi mancha de nacimiento para que te dieras cuenta que tengo ojos grises?
—Marca, no mancha, —la corrigió y ella le respondió con una cara furiosa, Alder notó su enojo y se puso nervioso—. Err… lo que trato de decirte es que… tienes ojos muy bonitos.
No supo cómo procesarlo.
—Buenas noches.
Así el ex-campeón salió del cuarto y cerró la puerta casi escapándose. La campeona solo pudo darse la vuelta, azotar su cara contra la almohada y gritar. Quería romperlo todo.
Notas del Autor: Sí, Gotter es el núcleo de Zygarde. Es solo que me imagino que es un Pokemón que no tenía nombre oficial ya que no es un Pokemón estudiado a esta altura de la historia. Este es el capítulo más largo que escribí, pero la verdad prefiero tardarme mucho y escribir algo bueno que apurarlo como la última vez. No sé cuando subiré otro capítulo, pero por ahora me tomaré mi tiempo antes de hacer algo a medias.
Muchas gracias por leer :)
