Capítulo 19: Un paso adelante, dos pasos atrás.
A la mañana siguiente, ambos entrenadores se preparaban para salir lo antes posible hacia el laboratorio de la profesora Juniper en Nuvema Town. Seguían en su habitación en el Centro Pokemón y Cynthia se encontraba secándose el pelo en el baño con la secadora del lugar. El ungüento había hecho maravillas con sus manos y ahora ya no le dolían, todavía tenía una pequeña costra por la quemadura pero en unos días se iría sin rastro.
Ya estaba vestida y lista para salir, solo necesitaba terminar de secarse el pelo para no enfermarse en el camino por andar con tanto cabello mojado sobre su cabeza. Lo último que quería era que le diera gripe en medio de estas vacaciones desastrosas, sería el colmo si eso le llegara a pasar. Alder estaba en el cuarto revisando algo, honestamente no le puso mucha atención y prefería dejarlo así para terminar de arreglarse rápido.
Alguien tocó la puerta y apagó la secadora.
—Pasa.
Entró Alder al baño revisando su celular y Cynthia sentía que había algo fuera de lugar con su apariencia, le molestaba no poder detectar el qué.
—¿Has visto mi poncho?
Ah, era eso.
—¿No? Tal vez se te cayó abajo de la cama.
El ex-campeón refunfuñó algo y se dio la vuelta para salir del baño, pero antes de hacerlo Cynthia notó que tenía en su espalda una enorme mancha blanca. Habían logrado lavar su ropa antes de dormir, Alder tuvo el sentido común de regresar al cuarto con ropa comprada en el Centro Pokemón y lavaron el resto en el baño (querían evitar salir del cuarto para no llamar mucho la atención). Supuso que la camisa negra del grandulón no estaba bien enjuagada.
—Tienes una mancha de jabón en la espalda, —le dijo Cynthia con una sonrisa.
—¿Es lo suficientemente pequeño para ignorarlo o es demasiado grande para avergonzarse?
—Si se ve grande en tu espalda, imagínate el tamaño que debe tener, —le respondió con una sonrisa pícara.
El hombre le respondió con una cara molesta y entró al baño con ella para tratar de verse la espalda en el reflejo, su cuello no daba lo suficiente para verlo y después de varios intentos, se quitó la camisa enojado para revisarla. Cynthia hizo todo un esfuerzo para no verlo y trató de regresar su atención al espejo para seguir arreglándose el cabello. Podía ver en el reflejo del espejo la espalda de Alder y trató de ignorar los músculos que tenía.
Odiaba esto y deseaba poder romper el espejo.
Algo la distrajo, notó que había algo en su hombro izquierdo cerca del cuello. No fue nada disimulada cuando observó detalladamente la enorme cicatriz que recorría la piel entre el cuello del ex-campeón y su hombro. Alder la notó y le dio una sonrisa pícara:
—¿Disfrutando la vista?
Su respuesta fue prenderle el secador de pelo en la cara.
—Lo tomaré como un sí.
—¿Qué te pasó ahí? —le preguntó Cynthia mirándole la cicatriz y guardando la secadora—. No parece una herida de Pokemón… a menos que tu Bouffalant tratara de degollarte o algo.
Al principio no entendió a lo que se refería, revisó su reflejo y Cynthia se esforzó para no mirarlo demasiado.
—Ah… —el hombre tocó su cicatriz y su tono de voz cambió—. Esto me pasó con todo lo del Equipo Plasma. Cuando Hilda venció a Ghetsis, Cheren, un amigo de la infancia de Hilda, y yo lo agarramos para que no se escapara…
Se dio la vuelta para apoyarse en el mueble del lavamanos y Cynthia se apoyó a su lado, escuchando pacientemente su historia sin interrumpirlo. Ella sabía quien era Hilda, tuvo la oportunidad de pelear con ella en la casa de Caitlin en Undella Town hace un tiempo. Excelente entrenadora sin duda alguna.
Alder era un olvidadizo ya que Cynthia sabía quién era Cheren, le habló mil veces de él para contarle lo talentoso e inteligente que era. La forma que hablaba del muchacho sonaba exactamente igual a un papá orgulloso hablando de su hijo.
—La idea era retenerlo hasta que apareciera la policía, pero el Shadow Triad apareció en una clase de portal y… —respiró profundo, se le veía avergonzado—. Uno trató de liberar a Ghetsis, le rompí la mandíbula con un puñetazo. Otro trató de liberarlo pero yo me acerqué para detenerlo… el último decidió distraerme tirándole un enorme cuchillo a Cheren y yo no lo pensé dos veces: me lancé sobre él para protegerlo, si no hubiera saltado seguro Cheren…
Se detuvo y se cubrió la cara, la simple idea de perder a Cheren lo devastaba… no podía perder a alguien más, simplemente no tenía las fuerzas para soportarlo.
—Es una suerte que estuvieras ahí, —Cynthia se preguntó cómo habría reaccionado el muchacho ante el asunto—. ¿Cómo se encuentra Cheren?
—Bien, —Alder cruzó sus brazos un poco triste—. Ocupado, cada vez que trato de contactarlo me dice que no puede hablar… creo que me está evitando y no sé por qué…
Era algo que la verdad le dolía mucho. Desde que lo conoció, Cheren mantuvo mucho contacto con él para retarlo a tener batallas y poner a prueba su fuerza. Pero algo cambió en el camino y antes de que tomara el puesto de líder del gimnasio, pasaban más tiempo haciendo cosas que no tenían que ver con entrenamiento: hablaban, lo ayudaba con algunos trámites de entrenador, por Arceus, incluso lo ayudó cuando le preguntó cómo se ataba una corbata. No es que se acordara cómo hacerlo, pero Alder apreciaba que la primera reacción del muchacho fuese preguntarle a él.
La verdad, extrañaba tener su compañía.
La mano de Cynthia recorriendo su cicatriz lo trajo de regreso de sus pensamientos tristes, jamás se dio cuenta lo suaves que eran.
—Es tan cerca al cuello, —remarcó la campeona preocupada recorriendo la cicatriz con su dedo desde el hombro, poco a poco lo movió hacia su cuello—. Unos centímetros más y…
—Lo sé, tuve suerte, —Alder cruzó sus brazos sobre su pecho descamisado—. Pero la verdad, prefiero morir antes de dejar que algo le pase a Cheren.
Estaba proyectando, Cynthia lo sabía y no lo podía culpar: ella también lo hacía con Lucas, Dawn y Barry todo el tiempo. Aunque detestaba la manera que el ex-campeón hablaba tan tranquilamente ante la idea de sacrificar su vida por alguien más, odiaba admitir que lo entendía.
No quería felicitarlo por esta actitud, aunque fuera noble no quería incentivarlo a que siguiera poniendo su vida en peligro. Lo único que se le ocurrió hacer fue darle un pequeño abrazo, aunque él siguiera con sus brazos cruzados, y decirle con un tono suave y delicado:
—Gracias a Arceus que estás bien.
Decir que quedó conmovido no empezaba a describir todo lo que sintió en ese momento. No estaba seguro de qué era pero no pudo evitar responderle abrazándola también con muchísimo cariño. En serio estaba feliz de estar con ella, olvidando por un momento la verdadera razón por la cual estaban aquí.
No estaba segura de cuánto tiempo estuvieron así, pero un pensamiento repentino interrumpió el momento como un maldito trueno en un día soleado: Cynthia se dio cuenta que estaba abrazando a Alder sin camisa, en un baño, estando solos y técnicamente estaba medio-desnudo.
Entró en pánico y se alejó un poco apenada arreglando su cabello.
—Bueno, vístete y vayamos a Nuvema, —rápidamente se salió del baño de regreso al cuarto.
—Espera un momento que tengo que lavar mi camisa, —Alder prendió el agua del lavamanos—. Por lo menos lo suficiente para que no parezca que tiré leche en ella…
—Cierra la puerta del baño entonces.
—¿Por qué?
—¡No quiero verte desnudo!
Le respondió con una cara, claramente confundido pero absolutamente entretenido.
—No estoy exactamente desnudo, —se apoyó sobre el marco de la puerta y le hizo una cara rara, por Arceus lo quería matar.
¿Le estaba coqueteando o la estaba molestando? Seguramente lo segundo, pero lo creía capaz de hacer lo primero sin darse cuenta.
—No me importa, —encontró su poncho tirado atrás del sillón del cuarto y se lo tiró en la cara—. Ahora vístete y vámonos, tarado.
—Celosa, —Alder flexionó su brazo mostrando los músculos que harían sentir celoso a un nadador profesional—. Ya quisieras que tus brazos de spaguetti tuvieran estos músculos.
Lo miró sin estar sorprendida en lo absoluto y su cara enojada que lo asustó.
—Dame 5 minutos, —le dijo apenado cerrando la puerta del baño.
—Te daré 3.
(Undella Town)
Lucas seguía sintiendo estrés por la situación, pero tenía que admitir que estar en una casa lujosa en la playa podía darle una falsa sensación de tranquilidad. Ver las olas en la playa lo distraía pero tristemente la espuma no podía quitarle todos sus problemas.
Ayer en la noche había hablado con Cynthia y la campeona le prometió decirle todo lo que aprendieran con Kukui y Juniper en la noche. Quería que el tiempo pasara rápido, quería entender mejor la situación misteriosa de los Pokemons y su ataque, pero todo parecía muy lejano.
Barry estaba con él mirando televisión y Dawn estaba sentada al otro lado de la sala leyendo un libro y quedándose dormida al mismo tiempo. Eran de esas mañanas aburridas que no tenían absolutamente nada que hacer, bueno… en realidad era Lucas porque él era el único con restricciones de no poder salir. Apreciaba que sus amigos sufrieran el aburrimiento con él, por lo menos no se sentía tan culpable ahora por ser tan perezoso.
Tampoco se podía quejar ante la vista de Dawn quedándose dormida, se atrevía a verla un par de veces con miradas fugaces porque notó que Barry lo miraba con una sonrisa pícara.
No quería darle más material a Bartolomeo para que lo molestara.
Gotter estaba tomando el sol a lado de la ventana acostado sobre la cabeza de Torterra, tal parecía que ambos Pokemons habían logrado una clase de conexión al compartir un extraño amor a la luz solar. Marshadow estaba con ellos también, pero se escondía en la sombra de Torterra para no sufrir el calor del sol. Si Lucas no estuviera sufriendo crisis existenciales cada cinco minutos, seguro lo hubiera encontrado ridículamente tierno la manera que se estaban conectando los Pokemons.
Alguien tocó la puerta y los tres entrenadores se levantaron rapidísimo. Antes de poder registrar bien lo que era, Barry saltó del sillón y se acercó a la puerta para ver quién era viendo a través de una ventana. Dawn sacó la Pokebola de Gotter y lo regresó, Lucas quería hacer lo mismo con Marshadow pero dicho Pokemón se escondió en las sombras y apareció en su hombro.
—Es un hombre gordo y rubio, —anunció Barry susurrándole a sus amigos.
Un momento… ¿podía ser que era…?
—¿Tiene un uniforme blanco ridículo y un mal corte de cabello? —preguntó Lucas susurrándole de regreso y poniendo una mano sobre su frente tratando de imitar el fleco extraño de Mohn.
—Sí, ¿cómo lo sabes? —preguntó asombrado, se acercó a su amigo de regreso a la sala.
—Porque es Mohn, —la respuesta de Lucas los sorprendió y Dawn se acercó a la ventana para ver a través de la cortina—. Maldición, ¿qué hacemos?
—Enfrentarlo, la Srta. Cynthia nos dijo que no podemos confiar en él, —Barry empuñó su mano listo para pelear—. Si la Srta. Cynthia no confía en él, significa que es nuestro enemigo.
—No seas un tarado, —le respondió enojado todavía susurrándole, Barry sería el peor embajador—. Cynthia nos dijo que no confiáramos en él, pero eso no significa que tengamos que tacharlo como enemigo, hay que saber cómo manejarlo sin ser violentos.
—No es violencia si nos defendemos.
—Barry te voy a…
—Lucas, Barry, —interrumpió Dawn tomando la perilla de la puerta decidida—. Escóndanse en la cocina, yo me encargo.
Antes de poderle discutir más, escucharon la manera que Dawn quitó la llave y Barry se lanzó sobre Lucas para empujarlo hacia la cocina. Después de quitárselo de encima, Lucas se acercó lo más posible para escuchar su conversación.
Dawn tenía muchas inseguridades, pero trató de mentalizarse de la forma que le había enseñado el Profesor Rowan. Por más estricto que fuese su mentor, el hombre siempre se esforzó para ayudarla a que fuera más segura de ella misma.
No lo olvides Dawn, la que sabe aquí eres tú, —la voz de su mentor le trajo valor y Dawn abrió muy decidida la puerta, era hora de hacer algo.
—¡Buenos días! Acá vive la campeona Cynthia Shirona y Lucas Diamond, ¿verdad? —escuchó la voz de Mohn.
¿Cómo sabía en dónde vivían? ¿No le había dado Cynthia la dirección equivocada a propósito? ¿Tal vez el millonario patán lo contactó?
—¿Quién es usted? —Dawn preguntó seriamente y Barry tuvo que sujetar a Lucas para que no corriera a su rescate.
—Ah, perdón, mi nombre es Mohn y soy presidente de la fundación Aether, —no entendía cómo este tipo podía ser alguien tan importante y al mismo tiempo tan descuidado—. Mucho gusto… un momento… conozco esa cara…
Lucas y Barry se preocuparon, pero Dawn decidió aprovechar la oportunidad y estiró su mano diciendo:
—Dawn Platinum Berlitz, seguro conoce a mi papá y a mi mamá: el profesor Platinum y la profesora Berlitz.
—Dawn… —Mohn repitió el nombre perdiendo su vista en el cielo, como tratando de recordar algo, luego su cara cambió a una de reconocimiento y miró emocionado a la chica—. ¡Peque-Dawn! ¡Ya te recordé! ¿Cómo estás pequeñita?
Mohn la abrazó y Dawn se puso tiesa e incómoda, de por sí no era una persona muy afectiva pero que un extraño la abrazara la descomponía.
—¡Era por eso que tu cara me parecía conocida! ¡Mírate! —Mohn la soltó y le revolvió el pelo muy emocionado—. ¿Quién diría que me toparía contigo aquí? ¿Te acuerdas de mi? ¿Te recuerdas de Momo?
Dawn negó con su cabeza confundida y claramente incómoda.
—Claro que no me recuerdas, eras una niña cuando te conocí, —Mohn se rascó el cuello apenado, luego puso su mano a la altura de su panza—. Los años se van volando, la última vez que te vi eras así de pequeña. Oh por Arceus, ¿hace cuánto habrá sido? ¿10, 12 años quizás?
Miró a Dawn y al verla igual de confundida, Mohn se rió.
—Obvio no me recuerdas, fui estudiante de tu mamá e hice mis prácticas con ella en su laboratorio en mi último año de universidad, —Mohn le dio una sonrisa genuina—. Te recuerdo correteando por el laboratorio, siempre tratando de ayudar a tu mamá. También te cuidaba muchísimo y adorabas cuando te llamaba Peque-Dawn. Tú me pusiste el apodo Momo porque decías que mi nombre era estúpido por ser muy corto.
Pasaban muchos estudiantes por el laboratorio de su mamá, la verdad no creía humanamente posible recordarlos a todos.
—Sigo en contacto con la profesora Berlitz, me ayuda en algunas cosas cuando tiene tiempo pero llevo mucho de no ir a Sinnoh, —Mohn la miró muy feliz—. ¿Cómo has estado? ¿Qué me dice la peque-Dawn?
—Bueno… —Dawn se sintió avergonzada, pero luego recordó los consejos de su mentor y trató de actuar más estricta como el profesor—. Primero, ya tengo 16 y preferiría que me llamara por mi nombre, Dawn.
—Claro, lo siento, soy básicamente un desconocido para ti a esta altura y debe de ser incómodo que un extraño te llame así.
—Mucho, —recalcó la adolescente—. Y segundo, ¿le puedo preguntar qué hace aquí?
—¡Perdón! Me distraje un poco, vine a invitar a Cynthia y a Lucas a un pequeño experimento que estoy haciendo en la Ruta 14 en unos días, —esa declaración los sorprendió a todos—. Un momento, ¿conoces a Cynthia y a Lucas?
—Un poco…
—¡Qué coincidencia! —Mohn la miró con un orgullo evidente en sus ojos—. Es increíble lo pequeño que puede ser el mundo. ¿No crees?
—¿Por qué están haciendo un experimento en la Ruta 14? ¿No es el mismo lugar que está cerrado? —preguntó incrédula Dawn tratando de no desviar la conversación.
—Tenemos permiso para hacerlo, además es solamente una recopilación de datos que necesitamos hacer, —Mohn se rascó su barbilla, tenía un poco de barba creciendo en ella—. Es algo estándar pero la verdad quería ver si Cynthia nos podía ayudar con algunos detalles.
—Lamento decirle que Cynthia y Lucas viajaron a Castelia hace unos días, algo de visitar un doctor o algo así, —Barry y Lucas se vieron mutuamente confundidos desde su escondite en la cocina—. Pero los puedo llamar y avisarles que usted los visitó.
—Lo apreciaría mucho, que sepas que la invitación también se extiende a ti Peque… err… Dawn, —Mohn le presentó un carnet con collar y Dawn lo tomó—. Es una tarjeta del lugar donde trabajo, Aether, si lo presentas en la entrada de la Ruta 14 te dejarán pasar. Todavía no tenemos los detalles de cuando lo haremos por el clima, pero que sepas que estás invitada. Me encantaría ponerme al día contigo, 10 años es mucho tiempo.
—Muchas gracias, —Dawn sacó su Pokétch, quería terminar esta conversación lo antes posible—. Déjeme darle mi teléfono así me envía los detalles del horario y ubicación del experimento.
—Perfecto, te mandaré mensaje tan pronto sepa, —Mohn le levantó un pulgar con una sonrisa confiada—. ¿Qué estás haciendo ahora? ¿Eres entrenadora?
—Asistente del Profesor Rowan.
—¡Excelente! Siempre fuiste una niña sabionda, me alegra que estés usando ese coco para algo bueno, —extendió su mano seguramente para revolverle el pelo, pero se detuvo a medio camino un poco apenado—. Perdona, pero no puedo evitar verte como la niña que cuidé hace años, ¡sigues igual!
—Err… Gracias… —Dawn se alejó a la puerta y se despidió—. Fue un gusto verlo, Mohn, muchas gracias por la invitación.
—¡De nada Peque.. err… Dawn! ¡Dile a Cynthia que la veré en la fiesta!
Le cerró la puerta y Mohn se sintió culpable, era alguien muy emocional y no culpaba a la adolescente por reaccionar como lo hizo. Le pasó lo mismo con Lucas, no podía evitar verlos como niños y su lado papá se apoderaba de él de una manera agresiva.
Debe de ser porque no dejo de pensar en mis propios niños… —pensó Mohn apenado, desde que nació Gladion y Lillie su corazón se aflojó mucho. Esperaba terminar pronto con los experimentos y volver a ver a su familia, los extrañaba—. Espero poder presentarle a Peque-Dawn a mi familia, ¡Lusamine la amaría!
Con una gran sonrisa, Mohn se alejó de la casa, feliz de haberse encontrado otra vez con una cara conocida y decidido de hacer una llamada una vez que tuviera la oportunidad. Llevaba un tiempo de no hablar con la Profesora Berlitz y estaba seguro que podría ayudarla con algo.
Una vez que se fue, Lucas y Barry salieron de su escondite de la cocina para acercarse a Dawn en la sala de la entrada. La chica tenía su Pokétch al aire y estaba haciendo una video llamada.
—¡Hola cariño! —dijo el Profesor Platinum a través de la pantalla—. ¿Cómo estás, hija?
—¡¿DESDE CUANDO CONOCEMOS AL MOHN DE ALOLA?! —gritó Dawn aterrada asustando a su papá y a sus amigos.
—Woah… ¿Quién? —el profesor miró a los amigos de su hija acercarse y sonrió al verlos—. ¡Lucas! ¡Barry! ¿Cómo están? Se ven bien, chicos.
—Papá, —Dawn estaba demasiado nerviosa de su último encuentro y la actitud de su papá no la ayudaba—. Es en serio, me lo acabo de topar y me habló como si fuera una bebé.
—¿Quién? ¿Mohn de Alola? —el hombre se acarició la barbilla pensativo—. Tu mamá lo conoce mejor, pero si no recuerdo mal, fue estudiante suyo y también tu niñero durante casi un año. Fue cuando el Profesor Rowan y yo estábamos en Kalos ayudando a Sycamore en uno de sus experimentos de Mega-evolución, la verdad no lo conocí en persona y solo por lo que tu mamá me contó. Era brillante y molesto, según recuerdo lo que me contó tu mamá. Es raro cuando me cuenta de los alumnos que van a ser prácticas con ella, así que supongo que tiene algo especial para que tu mamá me contara acerca de él. Deberías preguntarle a ella.
Lucas y Barry miraron a Dawn sorprendidos, la verdad no esperaban que Mohn tuviera conexiones con ella y su familia. Tenía sentido hasta cierto punto, las universidades de Sinnoh eran conocidas por ser las mejores y que Mohn hiciera sus estudios aquí no era tan alocado.
Dawn solamente sintió un revoltijo en su estómago, comería tierra antes de preguntarle algo a su mamá.
—Por Arceus, —dijo molesta Dawn, seguramente desperdició muchas oportunidades al no recordar algo tan importante como esto—. ¿Cómo pude olvidarlo?
—¿Está todo bien por allá? —preguntó preocupado el hombre.
—¡Maravilloso señor papá de Dawn! —gritó Barry con una sonrisa, ya habían conocido al hombre en otras ocasiones y se llevaban muy bien con él—. Lucas y yo nos estamos encargando de no estresar a su hija!
—Hay Brownies y películas involucradas, —respondió Lucas con una sonrisa, el Profesor Platinum era el mejor y le caía muy bien.
Eso le sacó una risa al hombre.
—Me alegro mucho, bueno, me tengo que ir, ando un poco ocupado, —el hombre se despidió con una gran sonrisa—. Sigan disfrutando sus vacaciones chicos, pero no demasiado.
Al momento que cortó la llamada, Dawn se tapó la cara avergonzada.
—¿Cómo es posible que olvidara este detalle? —dijo enojada—. Si hubiese sabido esto antes, hubiera tratado de sacarle más información.
—Hey, no seas tan dura contigo misma, —le respondió Lucas preocupado—. Actuaste mucho mejor de lo que hubiera hecho Barry si él hubiese atendido la puerta.
—¡Oye! —gritó enojado el rubio—. ¡Te voy a multar a ti y a Dawn por mentirosos!
—¿Cuándo te mentí? —preguntó ofendida Dawn.
—A mi no, pero al rubio gordo sí, —Barry cruzó sus brazos confundido—. ¿Por qué le dijiste que Lucas y Cynthia estaban en Castelia?
—… —Dawn miró apenada el piso—. Entré en pánico, fue el primer lugar lejos de aquí que se me vino a la cabeza.
Lucas reconocía que Dawn había reaccionado mejor que ellos dos, por lo menos ahora Mohn pensaría que estaban lejos y los dejaría en paz… pero…
—El problema es que ahora sabemos que Mohn también te conoce y te vendrá a buscar a ti, —dijo Lucas y Dawn asintió estando de acuerdo con él.
—Pues yo lo miro como una oportunidad, —dijo Barry convencido—. Nos dio un pase gratis a la Ruta 14, tal vez nos sirva en algún momento.
—Supongo… —Dawn miró el carnet que sujetaba en la mano y suspiró agotada—. Espero que Alder y Cynthia les vaya mejor que a nosotros…
(Nuvema Town)
Cynthia y Alder llegaron al pequeño pueblo antes del medio día, el clima era espectacular y el pasto se movía con las pequeñas brisas del viento presente. Volcarona aterrizó en frente del laboratorio, hoy no había tiempo de paseos y pérdidas de tiempo.
Se acercaron a la puerta y cuando Alder estuvo a punto de tomar la perilla, esta giró por su cuenta y se abrió revelando a dos personas saliendo del laboratorio. Cynthia a penas tuvo tiempo de distinguir dos personas jóvenes, uno de pelo negro y una rubia, ya que Alder se lanzó a abrazar al muchacho con sus enormes brazos asesinos.
—¡Cheren! —la alegría en su voz era evidente y la campeona sonrió al verlo tan feliz, la acompañante del muchacho también tenía una enorme sonrisa en su boca—. ¿Cómo estás?
—A-alder, —dijo el muchacho apenado liberándose de su abrazo, al hacerlo se arregló una corbata roja que tría puesta—. Bien, bien. Es un gusto verte también.
—¡Mírate! Cada vez que te veo estás más alto, —dijo Alder poniendo su mano a la altura del muchacho, le llegaba a la barbilla y luego repitió lo mismo con la chica quien era considerablemente más baja—. Bianca, sigues igual de bajita pero te veo más feliz que nunca.
—¡Hola Alder! —saludó Bianca dándole un abrazo rápido, ninguno de los dos habían visto a la campeona atrás y ella prefirió que siguiera así, le gustaba ver las cosas desde lejos—. ¿Cómo estás?
—Bien, muy bien la verdad, —el tono del ex-campeón en serio era uno muy jovial—. Pero no se preocupen por mí, cuéntenme, ¿cómo están ustedes?
Cheren prefirió no hablar y Cynthia podía leer en el lenguaje corporal del muchacho algo… ¿vergüenza? ¿Enojo? ¿Timidez? Tal parecía que no era la única, ya que la acompañante del chico, Bianca se trató de recordar, le dio una mirada rápida enojada y luego volvió a su sonrisa genuinamente feliz al ex-campeón.
—Un poco ocupada, por suerte Cheren vino aquí para ayudarme, —la chica tomó a su amigo de la espalda y lo empujó un poco hacia el ex-campeón—. Pero ahora me tengo que ir, adiós.
Cerró la puerta del laboratorio y Cheren miró furibundo la madera que tenía en su cara. Eso confirmaba lo que Cynthia sospechaba: había algo entre Cheren y Alder que seguramente Bianca quería que se resolviera.
—¿Enojaste a Bianca o algo? —era una lástima que Alder era un lelo y no captaba las cosas obvias—. Te puedo ayudar si lo necesitas, sabes que no soy muy bueno con eso pero aún así sé dos o tres cosas.
—¡N-no! —el muchacho se puso rojísimo en un instante—. ¡Bianca no es mi novia!
Finalmente notaron su existencia cuando Cheren cruzó miradas con ella y el rubor solo se intensificó. La verdad, Cynthia sintió un poco de lástima por él.
—¡Ah! Perdón, hoy vine acompañado, —dijo Alder haciéndose a un lado—. Cheren, seguramente conoces a Cynthia Shirona.
—Campeona de Sinnoh, por supuesto, —Cheren aclaró su garganta y presentó su mano, la agitó firmemente pero todavía tenía problemas para mantener contacto visual—. Es un gran honor conocerla, Srta. Shirona.
—El placer es mío, Cheren, —Cynthia le dio una sonrisa paciente—. Alder me habló mucho de ti, me comentó que eres un entrenador espectacular.
—¡Y líder del gimnasio de Aspertia! —agregó el ex-campeón abrazando al muchacho del hombro con una sonrisa orgullosa.
—Yo… —Cheren se soltó del abrazo del hombre y mantuvo su vista clavada en el piso—. Fue un gusto verte Alder, pero me tengo que ir. Srta. Cynthia, espero algún día poder luchar contra usted.
El muchacho se alejó y ambos adultos lo vieron preocupados. La reacción de Cynthia fue pegarle un codazo a Alder y luego apuntar al muchacho con su barbilla, el ex-campeón asintió y se apuró para seguir a Cheren. Cynthia se quedó en frente de la puerta de brazos cruzados y dijo en voz alta:
—Ya puedes salir, sé que estás adentro.
Bianca abrió un poco la puerta asomándose apenada.
—No te preocupes, yo también quiero darles privacidad, —agregó Cynthia con una sonrisa—. Tu nombre es Bianca, ¿verdad?
—S-sí, perdón, —Bianca estaba sonrojada también—. ¿Vino usted con Alder?
—Así es.
—Oh… —la chica la miró de pies a cabeza, luego algo se iluminó en su mirada—. Oooohh…. ¡es un gran placer conocerla!
La tomó de la mano muy emocionada y empezó a agitarla, Cynthia estaba acostumbrada a conocer fanáticos alrededor del mundo.
—El placer es mío, —respondió con una sonrisa paciente.
—¿Cómo se llama? ¿Cómo conoció a Alder? —esa pregunta la sorprendió y antes de poderle responder, la chica la mató con una tercera pregunta—. ¿Hace mucho que están saliendo?
Nunca supo con qué cara le respondió, pero fue una lo suficientemente rara para preocupar a la chica frente a ella.
—M-mi nombre es Cynthia y no, no estoy saliendo con Alder, —tuvo que aclarar su voz ya que su tono se desafinó más de una vez—. Es un placer.
—¡P-perdón! ¡Es que te vi y pensé que ustedes dos…! —Bianca se cubrió la cara avergonzada—. ¡En serio lo lamento!
—Está bien, está bien, —Cynthia logró calmarse y trató de volver al tema original—. No nos salgamos del tema, estamos aquí para darle espacio a esos dos.
—Sí… —Bianca se destapó la cara y miró al dúo a lo lejos, Cheren había logrado caminar hasta el camino cerca del sendero y Alder estaba con él—. En serio espero que pueda hablarle bien a Alder, lo necesita.
—Ya te dije que estoy bien, —le repitió Cheren sin parar de caminar, su paso era firme y parecía estar a pocos segundos de explotar de la rabia—. No te preocupes.
—Cheren, no me mientas, —Alder mantuvo una voz firme pero jamás al punto de regañarlo o gritarle, logró alcanzarlo fácilmente y se paró frente a él deteniéndolo en el camino—. Llevas varios meses rechazando mis llamadas y cada vez que te veo en algún evento, me evitas. Si estás enojado conmigo, prefiero que me lo digas en lugar de seguir evitándome.
—No estoy enojado contigo, —casi ladró el muchacho, su tono era como una tetera a punto de explotar.
—Entonces explícame tu actitud, dime lo que te pasa y te prometo que te dejaré en paz, —Alder lo miró genuinamente preocupado—. Háblame, me preocupa que te estés alejando así y yo…
—¡Cállate! ¡Deja de hablar como si fueras mi papá!
El grito fue fuerte, lo suficiente como para que Cynthia y Bianca lo escucharan a lo lejos.
Y ahí estaba, la explicación que Cheren pasó años negando a reconocer y ahora claramente se arrepentía de haberlo dicho. Se pasó la mano por la cabeza, tratando de arreglar su cabello al mismo tiempo que le daba la espalda al ex-campeón. Algo en las entrañas de Alder se retorció, no por lo que dijo sino por la forma que lo hizo. Sonó tan enojado, resentido y lleno de ira que simplemente no lograba terminar de entender la situación.
Lo que sí tenía claro era que no era la primera vez que alguien lo acusaba de esto y seguramente había invadido la privacidad del muchacho en más de una ocasión. No lo hacía queriendo, pero entendía que podía ser molesto para muchas personas…
Honestamente no esperaba que una de esas personas fuera Cheren…
—P-perdón, no quise decir eso, —agregó el muchacho—. Yo…
—No te preocupes Cheren, no tienes que explicarme nada si no te sientes cómodo haciéndolo, —le explicó el ex-campeón tratando de ocultar lo herido que se sentía—. Si sentiste que estaba siendo molesto con mi actitud, me disculpo. Pero te aclaro que no te tienes que disculpar conmigo por ser honesto con tus sentimientos.
Cheren no se atrevió a quitar su vista del suelo, su voz se ahogó en su garganta y no era capaz de emitir un solo sonido. Alder solamente respiró profundo y trató de regresar a su mentalidad de campeón: estaba aquí por una misión, no para molestar a jovencitos con su actitud paternal invasiva.
—Sabes en dónde encontrarme si necesitas hablar, —le dijo Alder regresando al laboratorio sin despedirse.
En otro contexto se hubieran despedido con un pequeño abrazo o un golpe juguetón en la espalda. Cheren nunca fue muy físico, pero si tenía la oportunidad de molestarlo con un empujón, siempre lo hacía sin dudarlo. Ese era el Cheren de antes: curioso, sabiondo y con una extraña forma de mostrar su cariño que Alder no pudo evitar proyectar a su propio hijo en él. Mirto jamás se parecería a Cheren, eran dos personas muy diferentes en cuestiones de actitud y personalidad. Mirto era extrovertido, muy travieso y adoraba los abrazos. Cheren era lo contrario: tímido, siempre siguiendo las reglas y cualquier contacto físico lo incomodaba. Pero el cariño que sentía por ellos se parecía demasiado y Alder se lamentó de no haberse dado cuenta antes de lo molesto que podía ser para alguien más imponer su necesidad de querer a alguien.
No era justo para Cheren.
Bianca y Cynthia lo esperaban en la entrada del laboratorio y antes que alguna le pudiera decir algo, Alder dijo:
—Necesitamos hablar con los profesores acerca de un tema urgente, —su tono jamás dejó de ser educado, pero se escuchaba muy frío y distante—. ¿Nos harías el favor de avisarles, Bianca?
La chica rubia asintió, pero no lo hizo sin antes ver la silueta de su amigo de la infancia alejándose del laboratorio cada vez más. Los guió por el pequeño edificio y lo hicieron en silencio, Cynthia trató de tener contacto visual con el campeón para ver si podía contarle algo, pero el hombre le desvió la mirada.
No necesitaba palabras para entenderlo, simplemente no quería hablar ahora.
—Umm…. esperen un momento aquí, —les dijo Bianca dirigiéndolos a una pequeña sala—. Les avisaré que llegaron.
—Gracias Bianca.
Ambos campeones se sentaron y Cynthia trató de tener contacto visual con su compañero, pero Alder siempre la evadía dejando claro su deseo que lo dejaran solo.
Antes de poder decirle algo, Bianca volvió a aparecer en la sala un poco apurada y dijo:
—Umm… ¿quieren que les traiga algo de tomar? Hay unas fallas técnicas y tendrán que esperar un momento acá.
La mirada escondida de Alder encontró la suya casi de forma automática, la campeona estaba segura que los dos encontraban sospechoso el acontecimiento presente. Siempre habían fallas técnicas cuando trataban de hablar en persona, ¿tal vez era la forma de los científicos de proteger su información? Cynthia quería inclinarse ante esa posibilidad, había que cuestionarlo todo, pero era realista y sabía de la amistad sólida entre Juniper y Alder, no la creía capaz de mentirle en algo como esto.
Antes de poder darle una respuesta a la adolescente, apareció Burnet con un paso apurado y con un aire desesperado.
—Hola, Cynthia, ayúdame con algo, —tomó a la mujer de la muñeca y comenzó a guiarla afuera del laboratorio, Alder se levantó confundido tratando de seguirla—. No, tú quédate aquí.
Su cabello blanco estaba con un recogido desastroso: mechones blancos sueltos, tal vez unas tres plumas perdidas entre sus ondulaciones blancas y se veía tan casada que parecía una computadora corriendo el programa más exigente con solo un cuarto de su batería disponible sin poderlo cargar. En otras palabras: Alder no se atrevió a cuestionarla y levantó sus manos un poco asustado por su tono tan rígido y cortante.
Bianca quedó boquiabierta ante el tono amenazante de Burnet, pero Kukui apareció para tomarla del hombro y darle una sonrisa confiada. Le decía "no te preocupes", pero era difícil de ignorar el agotamiento y fatiga que emanaba de su cuerpo.
Burnet continuó guiando a Cynthia hacia el exterior del laboratorio y sacó una radio en donde se empezó a comunicar con su esposo.
—Amor, ¿me escuchas?
—Sí cielo, —dijo Kukui tratando de aguantarse el bostezo que tenía trabado en su garganta—. ¿Qué necesitas?
—Regresa al laboratorio y revisa la máquina, revisa si sigue con interferencia.
Kukui, quien a penas le dio un golpe amistoso a Alder para reconocer su presencia, empezó a adentrarse al laboratorio y Alder lo siguió como un Lilipup perdido junto a Bianca. El laboratorio de Juniper era de tamaño humilde, con varias puertas corredizas que daban al jardín y con ventanas que iluminaban decentemente un lugar que claramente necesitaba una limpieza. Habían papeles por todos lados, como seis laptops dispersados y encontró a Fennel durmiendo en un sillón adentro del laboratorio, su cabeza descansaba encima del hombro de Colress quien también roncaba fuertemente. Juniper estaba tomando de una taza agotada y al ver a Alder se limitó a levantar su taza para saludarlo.
—Te ves bien, —le dijo Alder en tono de broma, su cabello había visto mejores días.
—Te odio, —le respondió la profesora.
Eran lo suficientemente amigos para darse insultos amistosos y Kukui se detuvo en frente de un monitor conectado a una máquina relativamente grande. El monitor tenía estática y la máquina tenía diferentes luces que titilaban sin coherencia de orden.
—¿Qué es esto? —preguntó Alder.
—Es una máquina que tiene el objetivo de medir la energía misteriosa que encontramos en la Ruta 14, —Kukui cruzó sus brazos pensativo—. Brunnie llevó una versión portátil el día que fuimos a la ruta nosotros mismos, pero este sería el principal que en teoría tiene mayor capacidad de alcance…
—Y está fallando.
—Obviamente, —Juniper se introdujo a la conversación y dejó su taza a un lado—. Había estado funcionando muy bien en los últimos días.
—Ayer registramos dos puntos de energía misteriosa movilizandose cerca del Pinwheel Forest, estuvimos toda la noche tratando de recopilar datos, —continuó Kukui, se detuvo para mirar hacia el sillón donde Colress y Fennel dormían y sonrió—. Bueno, en realidad fue el primo Coco y Fennel quienes tomaron el turno nocturno.
Había una conexión ahí, Alder lo podía sentir al alcance de su mano pero se frustraba de no poder ver exactamente lo que estaba tratando de decirle su cerebro. Kukui se preparó para continuar con su explicación, pero Juniper lo detuvo al verle la cara al ex-campeón.
—¿Algo que queiras compartirle a la clase? —le preguntó Juniper.
—Cynthia y yo fuimos atacados en Pinwheel Forest y creemos que fue uno de los Pokemons de la Ruta 14… —Alder explicó en voz alta y no era nueva información para los científicos, se los había contado en su llamada de ayer—. Pero solo hubo un Pokemón que nos atacó.
—¿Solo uno? —preguntó Kukui curioso—. Registramos dos elementos.
—¿Estás seguro que solo los atacó un Pokemón?
—Sí Juniper, fuimos Cynthia y yo quienes recibimos picotazos de un maldito pajarraco, —Alder levantó una Great Ball de su bolsillo—. Lo tengo aquí.
—Un momento, ¿tal vez sea eso lo que está causando la estática? —preguntó Juniper.
Antes de poder inferir cualquier otra explicación, la radio del hombre se prendió.
—¿Amor? —se escuchó la voz de Burnet en una radio y el hombre lo atendió—. ¿Cómo está la computadora?
—Todavía hay estática, cielo, —le respondió Kukui, quien miró a la adolescente rubia—. Bianca, ¿me harías favor de revisar los cables?
La chica asintió al mismo tiempo que se tiraba al piso para revisar la parte de atrás de la máquina.
—Todo está bien conectado, —avisó Bianca—. No hay señal de corto circuito.
Burnet continuaba caminando con Cynthia y se detuvo a unos metros del laboratorio. La campeona estaba tratando de procesar lo que estaba pasando, pero prefirió observar en silencio antes de sacar cualquier conclusión. Burnet volvió a levantar su radio.
—¿Ahora? —preguntó Burnet.
—Sigue igual, cielo, —respondió Kukui a través del aparato.
—Ok.
Seguía sin darle una explicación, Cynthia suponía que era debido a que todavía no tenía una y estaba experimentando con algo. Caminaron varios metros más y, para su sorpresa, se encontró con Cheren sentado en una piedra mirando muy triste el suelo. Al verla se limpió unas lágrimas y se levantó asustado, pero parecía más confundido al encontrarse con la profesora Burnet sujetando a la campeona de Sinnoh de la muñeca mientras hablaba a través de una radio.
—¿Y ahora? —preguntó Burnet.
—Sigue igual.
Justo cuando dieron un paso más adelante, la radio de la mujer se prendió.
—¡Ahí! ¡Cielo! —gritó Kukui y su energía era evidente a través del comunicador—. ¡Ya no hay estática!
—Ok, —Burnet tomó a Cynthia de los hombros y la movió unos pasos más cerca del laboratorio.
—Espera, está fallando…
Movió a la campeona unos pasos atrás.
—¡Woo! Olvídalo, empezó a funcionar otra…
La movió de regreso unos pasos hacia adelante.
—No sé qué estás haciendo amor, ¿pero podrías parar? No creo que la computadora…
—¡Lo sabía! —gritó Burnet señalando a Cynthia con una sonrisa victoriosa—. ¡Eres tú!
—¿Perdón? —Cynthia la miró completamente confundida y Cheren se quedó parado a su lado atento a la conversación—. ¿Qué está insinuando?
—¡No insinúo nada! —dijo Burnet con una sonrisa casi macabra—. Tú tienes algo que está haciendo interferencia con la máquina, tú eres como esos Pokemons de la Ruta 14. ¡Eres esa energía misteriosa!
(Undella Town)
Lucas y Barry se encontraban en la cocina preparando algo para comer, originalmente Dawn quería probar una nueva receta pero desde su conversación con Mohn, toda su atención se esfumó para revisar algo en su computadora sentada en el sillón de la sala. Marshadow estaba en la sala con Gotter, quien parecía atacarlo con cabezasos. Era tan debilucho, que Marshadow lo encontraba entretenido y cada vez que le pegaba en la mano, lo empujaba de regreso ansioso de seguir jugando.
Lucas decidió improvisar algo rápido y Barry lo estaba ayudando a lavar los platos. El rubio era pésimo en la cocina, pero tenía suficiente energía para limpiar las cosas con una velocidad considerable. Lucas decidió hacer una receta simple de pasta con bayas salteadas en aceite de oliva, era fácil y más sano que pedir una pizza.
Terminó de hacer la comida y Barry lo ayudó a servirla.
—¡Dawn! —le gritó Barry a la chica que estaba literalmente sentada a unos pasos de él—. ¡Deja la computadora y ven a comer!
—Voy.
—Dejar a la gente en la mesa equivale a una multa por cada persona que dejes esperando, —Barry levantó dos dedos al aire—. Ya que somos Lucas y yo, sería duplicada.
—Ugh, —Dawn cerró la computadora y se levantó del sillón, caminó hacia el comedor completamente frustrada.
Lucas se preocupó de verla así.
—Sabes, te puedo servir en un bowl así lo puedes comer más fácil en la sala, —le ofreció el muchacho.
Tenía que admitir que se conmovió al ver su preocupación y sintió sus mejillas calentarse.
—Umm… gracias Lucas, pero creo que sería mejor que me aleje de la pantalla, —los tres se sentaron y empezaron a comer—. Si sigo así, me dará una migraña.
—¿Qué estabas haciendo? —Lucas probó un bocado y rápidamente hizo una cara al darse cuenta que le faltaba pimienta, por suerte había un poco en la mesa y se empezó a servir.
Dawn se tardó un momento para responder, ella y Barry estaban demasiado ocupados disfrutando las bayas salteadas y la pasta bien cocida. Lucas recordó algo que le dijo alguna vez su mamá: "el silencio es el sonido de una buena comida". Bueno… si lograba callar a Bartolomeo definitivametne tenía que estar muy bueno.
—Perdón, me distraje, —dijo Dawn regresando a la conversación—. Estaba buscando en mis documentos si tengo algo de Mohn. Ahora que ya sé que trabajó para mi mamá, traté de rastrear si tenía algo en alguno de los documentos que tengo de su laboratorio.
—¿No sería más fácil hablarle a tu mamá? —le preguntó Barry con la boca llena.
—Psh, no, —respondió con tono irónico la chica.
Barry y Lucas intercambiaron miradas, siempre supieron que había algo complicado entre la chica y su mamá pero ahora era más evidente que nunca.
—¿Qué esperas encontrar?
—La verdad no sé, algo que nos diga su modo de operar, sus conocimientos, algo que no sepamos a esta altura, —Dawn agarró más comida de lo que podía meter en su boca, pero no le importó y forzó todo adentro con ganas de ocuparla con algo que no fuera estrés. Después de tragar con dificultad, la chica suspiró derrotada—. Solo quiero asegurarme que no dejaremos nada al aire, sé que su tema principal de investigación es adaptación Pokemon en Alola, pero su tema de pasión son las Ultra Beast que, según él, aparecen en nuestro mundo usando Wormholes.
—Wow, suenan como de película, —dijo emocionado Barry.
—No serías el único que piensa eso, —agregó Dawn con un tomo cínico—. Nadie se toma en serio sus teorías al respecto, mucho son especulaciones numéricas pero nunca ha tenido una prueba que solidifique su hipótesis que existen Pokemons en otras dimensiones.
Lucas recordaba que Cynthia le mencionó algo parecido, algo de que Burnet tampoco estaba muy convencida con esta teoría y se quedaba más con el análisis de los datos como energía no-mesurable.
—Es eso lo que lo trajo aquí a Unova, —dijo Dawn convencida—. Mohn debe de estar desesperado por encontrar evidencia que muestre que sí existen estas cosas. La pregunta es… ¿por qué está tan obsesionado con ustedes?
—Bueno, obsesionarse con la Srta. Cynthia no es cosa nueva, —Barry se puso pensativo mientras se servía más Jugo de Baya Pecha—. Pero Lucas… ¿será por lo de Marshadow?
—¿A qué te refieres? —le preguntó Lucas.
—Bueno, el rubio gordo sabe que fuiste atacado en la Ruta 14, la misma que está investigando, —Barry sonó sorprendentemente convencido—. Y Marshadow te siguió desde la Ruta 14 hasta el Pueblo Lentimas. La Srta. Cynthia nos habló antes de irse cómo tenía la sospecha que ustedes dos eran los únicos que atacaban esos Pokemons.
—Barry, ¿por qué repites cosas que ya sabemos?
—¡Te voy a multar por insolente! —le gritó Barry enojado a Dawn—. ¡Solo digo que si la Srta. Cynthia lo sabe, tal vez el rubio gordo también lo sepa!
Eso los dejó pensativos, Dawn empezó a pensar en cada detalle de su conversación y era cierto que antes de hablar acerca de su familia, estaba demasiado interesado en Lucas y Cynthia. Lucas se preguntó si había forma humana de saberlo para alguien como él, Cynthia tenía esa sospecha al ser víctima en este asunto y presenciarlo en primera persona.
Pero Mohn también sabía un par de cosas que al final nunca tuvo oportunidad de preguntarle. Recordaba que cuando iba en el carro de regreso del hospital, le mencionó algo de ojos de candela… ¿cómo sabía? ¿Acaso Mohn había sido atacado por Marshadow antes? Eran demasiadas preguntas y pocas respuestas.
—Esperemos que Alder y Cynthia averigüen algo bueno hoy en Nuvema.
(Nuvema Town)
Cynthia sentía que estaba cerca de entender lo que estaba pasando, que la información que le dio Burnet era clave para finalmente encontrar la respuesta que buscaba. Pero sentía que faltaba algo, un algo que lograra conectar todo.
Estaba ella con la compañía de la profesora y Cheren en las afueras del laboratorio, rodeados de pastos verdes y un cielo despejado que parecía esconder un misterio entre el horizonte celeste.
—Usted es la profesora Burnet, ¿verdad? —dijo Cheren introduciéndose a la conversación, su voz cambió a una autoritaria—. ¿A qué se refiere con que la campeona es una energía misteriosa? ¿Hay algo en que la pueda ayudar?
Burnet pareció asustarse al ver al muchacho, tal parecía que no se había dado cuenta que estaba ahí sentado a unos metros de ellas llorando. Pero ahora Cynthia lo veía frente a ellos como un joven adulto listo para ayudar y algo dentro de ella le dijo que necesitaba tener a gente de confianza a su alrededor. Si Alder adoraba al muchacho como si fuera su propio hijo, sabía que podía confiar en él.
—No lo sé Cheren, —dijo Cynthia y luego miró a la profesora—. Él está con nosotros, podemos confiar en él.
Cheren parecía conmovido ante sus palabras, Cynthia se imaginó a que se debía a su fanatismo por ella. La profesora suspiró agotada y se pasó la mano por la cabeza desesperada.
—Uuughh, no me gusta involucrar a terceros en esto… —Burnet sacudió un poco la cabeza, como tratando de sacudirse el sueño—. No importa, si te quieres involucrar, no te puedo detener. Si ellos confían en ti, no me queda de otra.
Levantó su radio y lo prendió.
—Cielo, ¿cómo está la máquina? ¿Están registrando algo nuevo?
—¡Sí! —la voz de Kukui sonaba preocupada—. Tal parece que hay un nuevo elemento en frente del laboratorio.
—Déjame adivinar, ¿a unos 300 metros aproximadamente?
—Sí… ¿cómo lo supiste?
—Porque es Cynthia ese elemento, —Burnet miró a la campeona—. Lo siento, pero me temo que tu presencia está interfiriendo con la máquina.
—¿Sabes la razón? —preguntó la mujer cruzando sus brazos, parte de ella quería sentirse ofendida ante tales palabras, pero su lado científica sabía que no había tiempo para sentimientos tan inmaduros.
—No, la verdad no, —Burnet la miró con unos ojos llenos de determinación—. Pero hace unas horas no estábamos muy seguros si lo que detectaba la máquina era verdad o no, pero ahora tenemos una prueba que sí registra seres vivos. Necesito que te quedes aquí.
Y así fue como Cynthia terminó sentada en el pasto afuera del laboratorio. Cheren se ofreció a quedarse con ella para hacerle compañía, ella lo aceptó esperando poder averiguar más del muchacho mientras esperaba.
—¿Qué la trajo a Unova? —le preguntó Cheren.
—Originalmente venía a descansar con unos amigos en Undella Town, —respondió Cynthia extrañando esos días que su mayor preocupación era decidir qué bikini usar—. Pero después de un ataque en la Ruta 14, todo se fue complicando.
—La ruta 14… es cerca de Undella Town, —el muchacho parecía desentrañar cada pieza de información que le daba y era interesante ver la forma que sus ojos se concentraban en el suelo—. Leí un artículo que cerraron la ruta algunos días, según el periódico era por razones sanitarias… también que trajeron una empresa extranjera que se encargaría de la investigación.
Seguramente se estaba refiriendo a Aether, pero Cynthia prefería no compartirle demasiado. No lo quería excluir cuando había sido testigo de algo, pero tampoco quería involucrarlo completamente antes de hacerlo necesario.
—¿Están en peligro?
—¿Quiénes? —preguntó Cynthia confundida.
—Usted y pa… Alder, —la manera que se sonrojó le resultó demasiado adorable, tal parecía que Alder no era el único que lo veía como si fuese su propia familia.
Ya había compartido lo suficiente, era hora de desviar la conversación.
—Alder está a salvo, —cuando no estaban juntos, ningún Pokemón lo atacaba así que le estaba diciendo la verdad—. Aunque si te soy honesta, creo que tú y yo sabemos que ese grandote hace muchas cosas sin importarle el peligro que le espera.
Cheren sacudió su cabeza, una mezcla de nostalgia y enojo apareció en una extraña sonrisa agridulce. Cynthia recordó la cicatriz en el cuello dle campeón, por supuesto que el muchahco sabía lo impulsivo que podía ser.
La campeona encontró una oportunidad para hacer preguntas incómodas.
—¿Está todo bien entre ustedes dos? —su pregunta sorprendió al muchacho—. No pude escuchar todo lo que hablaste con Alder, pero claramente algo estaba mal.
El muchacho no le respondió, oh bueno, Cynthia sabía que era una posibilidad que no le diría algo tan personal tan rápido.
—Aprecio su preocupación, Cynthia, pero honestamente no es un tema que le incumba, —el tono del muchacho estuvo peligrosamente cercano a ser un gruñido.
—Es cierto, lo lamento, —Cynthia suspiró resignada y se preguntó si la empatía sería la mejor opción en esta situación particular—. No puedo evitar querer meterme a temas que no me incumben, Alder es importante para mí y claramente tú eres importante para él.
—… —Cheren desvió su vista y miró al suelo—. No lo merezco…
Sus últimas palabras llegaron como un susurro, algo que muchos no hubieran captado pero Cynthia había pasado demasiado años preparándose para escuchar lo que los demás ignoraban. Decidió dejar el tema ahí, ya había averiguado lo suficiente como para establecer una conexión con el muchacho y una posible alianza entre los dos.
Miró al laboratorio y se preguntó por qué Alder no salía para estar con ella.
Cheren se levantó de su lugar un poco alterado y Cynthia notó que alguien se estaba acercando a ellos. Preparó su mano en la Pokebola de Garchomp, pero al verle la cara al extraño, se sorprendió de encontrar una cara conocida.
—¿Looker? —preguntó asombrada Cynthia.
Adentro del laboratorio, Alder miró furioso a los científicos que tenía frente a él.
—Díganme que en serio no están sugiriendo que Cynthia está trabajando para Mohn, —dijo furioso Alder.
—Es una posibilidad, —respondió Juniper, siendo la única con las agallas de enfrentarlo—. Antes de decirles todo, queremos estar seguros de haber cubierto cada posible explicación para protegernos. Estamos trabajando con información delicada que si sale de aquí, podríamos estar en serios problemas.
Se estaban viendo frente a frente, aunque la diferencia de alturas fuese ridícula entre los dos, la profesora no se dejó intimidar por él. Sus compañeros estaban atrás de ella, Colress y Fennel ya se habían despertado y tanto Kukui como Burnet parecían incómodos ante tanta tensión.
—Míralo desde nuestro punto de vista, Alder: los puntos de registro con energía misteriosa aparecieron exactamente el mismo día que Cynthia llegó a Unova y después empezaron con sus movimientos agresivos en la misma fecha que llegaron a Undella, y ahora descubrimos que su presencia afecta la manera que funcionan las máquinas, —Juniper cruzó sus brazos mostrando autoridad ante el hombre—. Además, nos dijiste que ella fue a un almuerzo oficial de Aether hace unos días y sabemos que esa empresa funda muchas de las investigaciones de historia. ¿Nos puedes culpar por sospechar de ella? ¿Cómo sabemos que no nos está saboteando nuestra investigación?
Alder se acarició las sienes furioso.
—Juniper, creo que estás equivocada, —su tono era bajo, pero parecía estar cerca de gritar en cualquier momento—. Es cierto que Aether tiene mucho dinero dando vueltas adentro de la Liga, pero es la Liga de Sinnoh quien le da parte del dinero a Cynthia, no Mohn.
Sus ojos morados se encontraron con los de Burnet.
—¿Y cuál es tú problema con Mohn? ¿No es él tu jefe o algo? ¿Por qué hay tanto secreto entre ustedes?
Fue lo suficientemente acusatorio para incomodarla y la mirada de Kukui se endureció con enojo.
—Alder, —dijo Kukui enojado parándose frente a él—. Lo que pasa entre mi esposa y su trabajo no es asunto suyo.
—Hm, —Alder le dio una sonrisa cínica detectando la hipocresía—. Es cierto que es sospechoso que la llegada de Cynthia inquietara esas cosas que registraron en la Ruta 14, ¿pero nunca les entró en la cabeza que tal vez ella sea una víctima y no la causante de todo?
Los cinco científicos se miraron entre ellos muy confundidos. La pobre Bianca estaba en la entrada del laboratorio mordiéndose las uñas demasiado nerviosa. No podía creer que llegaría a ver el día que Juniper y Alder estuvieran cerca de pelearse. La vez que los vio más enojados fue con todo los ataques del Equipo Plasma, pero ahora que toda esa furia estaba dirigida hacia ellos mismos y no a un enemigo común, hacía que la tensión empeorara con cada segundo.
—Solo queremos que seas completamente honesto con nosotros, —dijo Juniper parándose entre Kukui y Alder—. Dinos esto y quiero que lo jures por mi mamá: ¿es Cynthia alguien que podemos confiar?
Alder y Juniper tenían muchos años de amistad, se conocieron de jóvenes antes de volverse en personas importantes para Unova. Cuando él la conoció, era una jovencita deprimida que extrañaba a su mamá y trataba de ocultar su dolor viajando con su papá tratando de encontrar un significado en la vida después de la partida de un ser tan querido y cercano.
La miró a los ojos y dijo:
—Te juro por Mirto que Cynthia jamás nos traicionaría, confío mi vida en ella.
La convicción en su voz fue clara y honesta, hubo algo más que detectó Juniper en su voz pero prefirió dejarlo para otro momento. Uno en donde estuvieran frente a frente como amigos compartiendo tragos y no como adultos a punto de romperse la cara en una pelea.
Respiró profundo y algo de la tensión en el ambiente pareció desaparecer en su aliento.
—Bueno, eso me convence a mi, —Juniper miró a sus compañeros apoyando sus dos manos en su cintura—. Yo no sé ustedes, pero la verdad confío más en este idiota XXL que en esa maldita máquina.
—Yo también, —Fennel se acomodó un poco de su cabello atrás de su oreja—. Solo porque la máquina empezara a registrarla en esa fecha, no significa automáticamente sea esa la fecha original de su aparición… ¿tiene sentido lo que dije o estoy demasiado cansada?
—Tiene sentido, —Colress se arregló el cuello de su camisa agotado—. No creo que sea conveniente excluir a una potencial aliada tan fuerte como la campeona de Sinnoh.
Kukui y Burnet intercambiaron miradas, Alder podía ver en su forma de mirar ese lenguaje secreto que tenían algunas parejas y parecían arrepentidos.
—Lo sentimos, primo Alder, —dijo Kukui finalmente rascándose el cuello apenado—. Es solo que Mohn ha estado… insistente con que mi esposa lo ayude con un proyecto de pasión suyo.
—Mohn ha hecho muchas cosas para vigilarme, no es nada peligroso per-se pero odio que alguien me manipule para que lo ayude en su invento ridículo, —Burnet lo miró apenada—. Pero dejé que mi paranoia nublara mi juicio, perdón.
Alder suspiró aliviado, sentía que habían tratado un problema menos.
—Bueno, ¿cuándo dejarán a Cynthia entrar? —preguntó el ex-campeón, la verdad se sentía nervioso de dejarla sola afuera.
—Creo que sería más inteligente llevar la explicación a ella, —Juniper se sirvió más café en su taza manchada y tomó de ella agotada—. Tengo miedo que arruine la máquina si se sigue acercando aquí.
Antes de salir a buscarla, sonó su teléfono y Juniper lo atendió confundida.
—Hola Jean, —escuchó Alder, luego recordó que ese era el nombre del esposo de Juniper, un tipo simpático y de Kalos con acento raro. Era un poco raro, pero muy agradable y educado—. ¿Conoces a Cynthia? ¿Estás seguro? Pero la máquina… lo entiendo, la apagaré para que puedan hablar.
Todos la vieron confundida y Juniper apagó el aparato. Luego aparecieron Cynthia, un hombre de cabello negro alto y Cheren en el laboratorio. Alder evitó mirar al muchacho y se concentró en acercarse a Cynthia, Bianca automáticamente se acercó a Cheren y Juniper se acercó a su esposo.
Intercambiaron unas palabras entre ellos y finalmente, el hombre miró al grupo y dijo en voz alta:
—Hola, todos ustedes me conocen como Jean, el esposo de Aurea, —dijo el hombre con un tono extrañamente profesional—. Pero tanto Srta. Cynthia como Colress me conocieron antes de mi retiro, saben que yo en realidad era un agente de la Policía Internacional y mi nombre código era Looker. La Srta. Cynthia me ha contado su razón de estar aquí y me temo que tengo una vaga idea de lo que está pasando.
—¿Qué es? —preguntó Cynthia.
—Srta. Cynthia, por lo que me contó me temo que usted y el joven Lucas sean, lo que llamamos en INTERPOL, unos fallers.
Notas del autor:
Hace unos años (antes que saliera Sun y Moon) escribí una historia donde Looker terminaba casándose con Juniper ("En búsqueda del perdón, encontrando una disculpa sincera") y no sé por qué decidí unir a los personajes de esta historia con la que estoy escribiendo actualmente. Pero bueno, si quieren saber cómo Colress terminó siendo novio de Fennel y la pareja LookerxJuniper, está la otra historia. Seguramente en el próximo capítulo daré un poco más de explicación de por qué Looker está aquí, pero por ahora les dejo con esto.
Perdón por la tardanza, pero digamos que el mundo está un poco alocado ahora. En serio espero que hayan disfrutado el capítulo, estoy determinada a terminarlo y les prometo que en los siguientes capítulos las cosas tendrán más sentido.
