Seraphine tenía en sus manos el libro más popular entre los jóvenes: Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte. Estaba emocionada; la historia desde el principio le había gustado, pero nunca le terminó de agradar Albus Dumbledore. Le parecía muy manipulador y codicioso; en los libros lo pintaban como un mago bueno y ella no estaba de acuerdo.

Abrió el libro animadamente y, de repente, sintió que el libro le daba electricidad. Asustada, lo soltó y lo observó cautelosamente. ¿Se lo habría imaginado? Pasado un tiempo, lo agarró y no sucedió nada.

—Ya me volví loca —dijo divertida y olvidó lo sucedido.

Ese día se pasó leyendo Harry Potter. Al anochecer ya lo había terminado, pero no estaba del todo conforme. Expresaba internamente su descontento hacia Dumbledore y lo influenciable que era Snape. Se fue a dormir un poco decepcionada por el final del libro.

A la medianoche, Seraphine dormía plácidamente cuando su cuerpo se iluminó y se convirtió en una neblina que fue absorbida por el libro de Harry Potter. En la noche sintió frío; medio dormida, se levantó para agarrar sus frazadas, pero al no sentir nada, se despertó. Fue enorme su sorpresa al hallarse en medio de un callejón.

—¿Qué pasó acá? —susurró confundida.

Se levantó observando su alrededor.

—¿Ahora soy sonámbula? —se preguntó y siguió observando su entorno para ubicarse.

Cuando salió del callejón, quedó expectante observando el gran edificio que tenía adelante.

—¿Cómo? —murmuró incrédula y confundida.

Delante de ella estaba Gringotts; le parecía irreal.

—¿Estoy soñando? —se cuestionó desconfiada, y se pellizcó fuerte la mano—. No estoy soñando —habló incrédula.

—¿Fui secuestrada? ¿Sigo dormida? ¿Mágicamente aparecí en el mundo de Harry Potter? Claro… —pensó en voz alta, y por lo último dejó escapar una risita—. Ni que estuviera en un fanfic.

—Bueno, pensémoslo bien —respiró profundamente—. Hablando hipotéticamente, soy sonámbula, me subí a un avión y viajé a Estados Unidos en menos de 2 horas —dijo cautelosa, observando su reloj—. ¿Vine de Argentina a Orlando, Florida, en 2 horas? —se llevó una mano a la frente—. Me volví loca —dijo al aire y volvió a observar su entorno—. ¿Secuestro? No creo. ¿Qué clase de secuestrador te lleva al Callejón Diagon en Orlando? —se respondió a sí misma mientras observaba el callejón.

Recorrió el Callejón Diagon 15 veces viendo cada tienda hasta que finalmente se dio cuenta de que todo era real. ¿Si no, por qué había visto lechuzas con paquetes? ¿O un goblin en el banco?

—Estoy en Harry Potter —susurró tratando de asumirlo. Estoy en el mundo mágico, en el Callejón Diagon —hablaba histérica—. ¡EN LONDRES! —dijo conmocionada—. ¿Y mis padres? ¿No voy a volver? ¿Cómo llegué? ¿Voy a tener que ser la protagonista? —dijo frustrada mientras se hacía un millón de preguntas.

Después de recorrer todo se quedo sentada en una esquina pensando en todo lo ocurrido.

—Seraphine, debes pensar con claridad —habló tratando de pensar—. Estaba en mi casa en Argentina —enumeró pensativamente—. Terminé de leer Harry Potter y luego me fui a dormir. Hasta ahí fue todo normal, menos cuando… —se quedó callada cuando recordó el extraño suceso con el libro—. ¡EL LIBRO ME DIO ELECTRICIDAD! ¿Habrá sido una señal? En algún momento de la noche entre las 00 y las 2 am, ¿me trasladé mágicamente al mundo de Harry Potter? Sí, suena loco… ¿Qué debo hacer primero? —pensó—. ¡LA FECHA!

Seraphine se paró rápidamente y buscó en algún lugar la fecha. Trotando, llegó cerca del Caldero Chorreante y allí encontró el periódico, El Profeta.

15 de Junio de 1975. Bueno, en esta época están… ¡Los merodeadores, James Potter, Sirius Black y Remus Lupin! Y Peter Pettigrew, el traidor —pensó enojada con el último—. Inhala y exhala, tranquilízate Phine, inhala y exhala. Si en 1980 tienen a Harry, Hermione nació en 1979, Sirius Black en 1993 salió de Azkaban con ¿32? años, estuvo 12 años. Entonces en esta fecha estarían en 5º año, 15 o 16 años —comenzó a divagar—. ¿Sirius ya se habrá escapado de su casa? ¿Voldemort ya esta teniendo más poder? ¿Cuántos horrocruxes habrá creado hasta ahora? ¿5 o 4? ¿Severus y Lily ya se habrán peleado? No puedo confiar en Dumbledore, entonces debo ir a... Gringotts.

Seraphine saltó en su lugar con una mezcla de sentimientos, había leído e investigado todo del mundo mágico.

Curiosamente sabía algunas palabras del idioma goblin y debía ser educada y respetuosa. Su mente estaba llena de información.

Se sentía como una heredera, su postura y sus conocimientos la hacían sentir externa a como era antes de llegar a este lugar, es más, algunas cosas la hacían recordar a Draco Malfoy.

Decidida, alisó un poco sus ropas y se acomodó. Sintió un poco de vergüenza en ir a Gringotts con pijama. Suspiró tranquila y entró sin más con su cabeza en alto, segura y elegante.